Shanks y su tripulación luchaban con ferocidad en la cubierta del Red Force contra los Marines. Estaban tan concentrados en la batalla que no se dieron cuenta de que varios marines se habían escurrido de la pelea, y estos comenzaron a buscar algo o alguien por todas las habitaciones del barco.

—¿Qué carajos estarán buscando?— dijo Shanks, mientras noqueaba a varios marines que intentaban acabarlo. —No me voy a quedar con la duda.


En el camarote de Ace y Luffy, escuchaban la batalla que se libraba arriba en la cubierta del barco. De repente, escucharon pasos y golpes de puertas que se acercaban cada vez más cerca de donde estaban. Los pasos se dirigían hacia su camarote.

—¿Qué pasa? —preguntó Luffy, preocupado.

—No lo sé —respondió Ace, su voz baja y seria—, pero prepárate. Creo que tendremos que luchar por si las dudas.

Cuando escucharon cómo intentaban romper su puerta, Ace tomó su tubería y se puso enfrente de Luffy, que sostenía su sombrero de paja con fuerza. Los marines lograron romper la puerta y entraron en el camarote.

—Lo encontramos —dijo un marine, refiriéndose al sombrero de paja y su nuevo portador—. Ya sabes lo que debemos hacer.

—¡SHANKS! —gritaron Luffy y Ace al unísono—. ¡AUXILIO!

La situación parecía desesperada. Los Marines estaban listos para llevarse a Luffy y su valioso sombrero. Pero Ace no lo permitiría. Se preparó para defender a su hermano jurado con uñas y dientes. La batalla en el camarote estaba a punto de comenzar.

Ace luchó con valor, pero pronto fue abrumado por el número de marines. Intentando proteger a Luffy, recibió un golpe contundente por parte de uno de los marines y cayó al suelo, inconsciente.

—Ace —Luffy se asustó al ver a su hermano jurado caído en el suelo sin mostrar movimiento. Su miedo y preocupación despertaron una fuerza desconocida en él. Una energía intensa surgió de su cuerpo, llenando la habitación.

—¡MALDDITOS! —gritó Luffy con todas sus fuerzas.

La energía envolvió a los marines, dominando su fuerza de voluntad. Los soldados cayeron al suelo, inconscientes. En cuestión de segundos, los marines quedaron inconscientes, derrotados por la fuerza de voluntad de Luffy. Su energía seguía descontrolada a cada momento, llenando la habitación con una intensidad abrumadora.

Shanks, llegando al camarote, sintió aquella energía.

—(Luffy despertó su Haki del Conquistador) —pensó.

Mientras tanto, Shanks envainó su espada en una energía negra y se dirigió hacia el camarote.

—Benn, encárgate de estos desgraciados —dijo a su vicecapitán—. Tengo que hacer algo muy importante.

Corrió bajo cubierta para ver qué estaba pasando. La situación era crítica, y Shanks sabía que debía actuar rápido.

Luffy seguía en el camarote, su energía estaba descontrolada. Ace yacía inconsciente en el suelo sin moverse. La habitación estaba llena de marines inconscientes en el suelo.

—Pero ¿qué ha pasado aquí? —se dijo al ver a tantos Marines— (Pensé que esto pasaría en un futuro).

La tensión era palpable y debía seguir.

Shanks llegó al camarote y se encontró con la escena. Luffy estaba en el centro de la habitación, su energía aún fluyendo con fuerza. Los marines yacían inconscientes en el suelo.

—¿Luffy? —dijo Shanks, preocupado—. ¿Estás bien?

Luffy no respondió. Su mirada seguía intensa, su presencia aún se sentía en la habitación. Shanks sabía que debía calmarlo.

—¡Cálmate, Anchor! —dijo Shanks mientras se acercaba al niño y lo abrazaba.

Luffy, al escuchar ese pequeño apodo, se tranquilizó. Su energía comenzó a disminuir, y su mirada se suavizó.

Shanks llamó a varios de sus nakamas para que sacaran a los desgraciados de su barco, una vez que los Marines habían sido derrotados.

Con un movimiento swift, Shanks hundió el barco de la marina, dejando solo a dos Marines con vida.

Shanks, en un acto de piedad, rescató a los dos supervivientes y les entregó un bote de salvavidas.

—Lleven este mensaje al cuartel general —les ordenó—, no se metan conmigo.

Los dos Marines, agradecidos por su vida, emprendieron el viaje de regreso al cuartel general, llevando consigo la advertencia de Shanks.


Barba Blanca estaba conversando por Den Den Mushi.

—Oye, mocoso, ¿qué haces en East Blue? —preguntó el anciano.

—¡Ya veo! —respondió Barba Blanca.

—¿Qué pasó? ¿Fuiste atacado por los Marines? —inquirió el anciano.

—Sí —afirmó Barba Blanca.

—Entonces nos vemos en Reverse Mountain. Ya veo, vas a tardar en llegar —dijo el anciano antes de colgar el Den Den Mushi.


Shanks comenzó a hacer una revisión de los daños en su barco: esta batalla había causado ciertos daños, pero no eran serios ni comprometían al barco.

En ese momento, su Den Den Mushi comenzó a sonar.

—¡Salve al nuevo portador del sombrero! —respondió Shanks con una sonrisa—. Al parecer, él pudo con ellos solo.

—Estoy realizando una inspección de daños —agregó Shanks.

—No encontramos la madera suficiente para reparar las puertas, iremos a la aldea Shimotsuki —sugirió el vicecapitán una vez que Shanks colgó el Den Den Muchi—. Ahí podremos reparar el barco. Debemos ir rápido.

El barco de Shanks continuó navegando por el East Blue, considerado el mar más tranquilo del mundo. Sin embargo, Shanks sabía que no podía subestimar a sus enemigos, ya que incluso en aquel mar, podrían acechar muchos peligros.

Luego de una corta navegación por East Blue, llegó a la vista de la aldea Shimotsuki. Era un lugar pintoresco, rodeado de árboles y casas hechas de madera tradicionales de la propia isla. La aldea parecía pacífica y segura. Shanks sabía que las apariencias engañan.