Hola mis queridos lectores.
Gracias a todos los que agregaron esta pequeña historia a sus favoritos, y también a quienes se tomaron el tiempo de dejarme su review.
Cbt1996: Definitivamente entendiste a Kagome, regresó a gritarle su nombre para retarlo, obviamente porque ella también se sintió atraída por él, y quiere ver de qué es capaz el famoso Inuyasha Taisho. Y por parte de él, ese reto lo tomará muy en serio, n piensa dejarla escapar por nada del mundo. Está más que decidido.
Rosa Taisho: Me alegra mucho que te esté gustando. Inuyasha no la tendrá tan fácil, deberá hacer hasta lo imposible si quiere ganarse el corazón de nuestra niña hermosa; y al parecer, el destino está de su lado, porque trabajarán juntos, quieran o no, deberán convivir mucho tiempo.
Annie Perez: El destino suele ser el cómplice perfecto cuando de amores se trata, y esa conquista no será tan fácil, veremos a Inuyasha actuar desesperado por ganarse su corazón.
Karii Taisho: No te equivocas, Kagome no se la pondrá tan fácil, será muy difícil de conquistar, aunque quien sabe, quizás ella ya sienta algo, pero quiere demostrarle que lo verdaderamente genuino no se consigue tan fácilmente. El plan "Enamorando a Kagome" ha iniciado.
Anyara: Hola! Primero que nada, te agradezco que hayas leído esta pequeña historia. Y efectivamente, ambos estarán en un juego en el que ninguno de los dos querrá perder. Muchas gracias por leer.
Valentinehigurashi: El destino está empeñado en hacer que se vean más de la cuenta, así que, quién sabe, probablemente terminen cayendo en las redes del amor. Y no te preocupes, comprendo la vida adulta, a veces nos absorbe de más, pero te agradezco que te tomes tu tiempo para leer mis escritos.
Hoy fue un día largo, entre el trabajo y responsabilidades, pero afortunadamente llegué a tiempo para actualizar. Espero que disfruten de este capítulo.
CAPITULO 3
KAGOME
-¡Salud! -grité emocionada junto a mis amigas.
El tintineo de nuestros vasos al chocar resonaron a nuestro alrededor; estábamos celebrando que la presentación de los bocetos había sido un gran éxito logrando firmar el contrato con el Señor Hakudoshi Yoshimura. Por supuesto que mis amigas Sango y Ayame no tardaron en organizar una salida para festejar en el club "Shikon No Tama". Si bien trabajábamos en la misma empresa, cada una estaba en un departamento diferente, pero aún así, las emociones estaban a flor de piel.
Después del pequeño brindis, las tres fuimos a bailar al centro de la pista, dejándonos llevar por el ritmo de la música, olvidándonos de todo y enfocándonos solo en divertirnos. Las miradas de los demás estaban puestas sobre nosotras, pero eso no nos importaba en lo absoluto, solo queríamos disfrutar del momento. Hubo un momento en que me sentí incómoda, cómo si alguien me observara con intensidad; busqué por todos lados, pero las personas parecían estar sumidas en su propio mundo, así que no le di más importancia y seguí bailando.
-Chicas -dije interrumpiendo el momento de diversión-, ahora regreso, tengo que ir al baño.
-¿Quieres que te acompañemos? -preguntó Ayame
-No se preocupen, voy sola. ¡No tardo!
Me alejé de ellas abriéndome paso por la multitud. Conforme avanzaba, el volumen de la música fue aminorando, y con ello, la sensación de ser observada se apoderó nuevamente de mí; era como si miles de ojos se enfocaran en cada uno de mis movimientos, y aunque intenté buscar de donde provenía aquella mirada, no pude descubrir nada, solo a la multitud sumida en el bullicio del lugar.
Respiré profundo y seguí avanzando hacia el baño, pero esta vez, sentí la presencia de alguien que me seguía. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y justo cuando estaba a punto de entrar al baño, una voz susurró a mi oído:
-¿Por qué tan sola, Higurashi?
INUYASHA
-¿Qué pasa Inuyasha? -preguntó Koga con gran curiosidad
-¿Creen en el destino? -respondí ignorando a su cuestionamiento.
-Vamos, ya dinos, ¿qué es lo que te pasa? -dijo Miroku muy sorprendido-. El Inuyasha Taisho que conocemos nunca habla del destino.
Sonreí y seguí ignorándolos. No podía apartar la mirada de esa chica, y mucho menos, podía olvidar de que se trataba de la primera mujer que me había rechazado en toda mi vida. Por supuesto que eso dejó herido mi orgullo, pero al mismo tiempo, me fascinaba el hecho de que ella fuera diferente a todas las mujeres que había conocido. Además, Kagome Higurashi tenía algo que iba más allá de una simple atracción, era algo que despertaba demasiada curiosidad y la necesidad de estar a su lado. El saber que trabajaríamos juntos en la construcción de la nueva plaza Yoshimura, me daba esperanzas de conquistarla, de demostrarle que yo era más que un simple nombre, y que podría convertirme en alguien sumamente importante en su vida.
Me levanté de golpe cuando la vi separarse de sus amigas y dirigirse al baño. Esa era mi oportunidad para acercarme a ella sin que intentara huir como lo hizo en la cafetería y en las oficinas de Hakudoshi. Miroku y Koga me miraban incrédulos por mi comportamiento.
-Inuyasha, ¿qué planeas hacer? -preguntó Miroku un poco preocupado.
-Tengo que conquistar a Kagome -respondí con firmeza, mientras ellos voltearon a ver con curiosidad hacia el punto donde tenía enfocada mi mirada.
-¡No hagas ninguna tontería, Inuyasha! -dijo Koga, claramente asustado.
Los ignoré por completo, mientras avanzaba hacia la misma dirección. Las voces de mis amigos se perdieron entre el bullicioso de la música y de las personas que se encontraban bailando.
Conforme me iba acercando a ella, pude notar como su cuerpo se tensaba al sentir mi mirada sobre ella e intentó caminar más rápido. Logré alcanzarla justo cuando estaba por entrar al baño; me incliné hacia ella y susurré en su oído.
-¿Por qué tan sola, Higurashi? -En ese momento, ella se quedó inmóvil y solamente pude sonreír-. Ésta vez no pienso dejarte escapar.
Inmediatamente giró y nuestras miradas se encontraron, provocando que el tiempo se detuviera y que todos a nuestro alrededor se desvaneciera. Sus hermosos ojos chocolate me cautivaron, y no podía dejar de verlos. Esta mujer iba a acabar conmigo en menos tiempo del que imaginé.
KAGOME
Esta era la tercera ocasión que estaba frente a frente con Inuyasha. Me fascinaba ver el color de sus ojos ambarinos, pero eso no quería decir que le daría entrada a mi vida.
-¿Necesitas algo, Taisho? -pregunté con gran indiferencia-. Te recuerdo que nuestro trato laboral se dará en dos semanas, cuando se inicie el trabajo con la plaza. -Comenzó a reír y eso me causó un poco de molestia.
-¡Finges indiferencia, pero claramente estás nerviosa! -exclamó mientras me acorralaba contra la pared. -Prometo que, si bailas un rato conmigo, no te molestaré lo que resta de la noche. -Se puso a jugar con un mechón de mi cabello y eso aumentó los nervios que él, claramente, pudo detectar
Respiré profundamente tratando de tranquilizarme. Si de algo estaba segura, era de que no caería en sus redes, aunque fuera algo difícil con lo guapo que se veía en esos jeans y esa camiseta negra ceñida a su cuerpo.
-Y… -puse mis manos alrededor de su cuello sintiendo y el brillo en los ojos de Inuyasha gritaban ¡Victoria!-. ¿Qué te hace pensar que voy a bailar contigo? -Susurré muy cerca de sus labios.
En ese instante me sentí poderosa, tan segura de lo que estaba diciendo, como si lo tuviera rendido ante mis acciones. Aunque seguramente esto era parte de su estrategia para conquistar a cualquier chica, hacerme creer que lo estaba dominando. Inuyasha me tomó por la cintura y comencé a reír; él me miró confundido y en cuestión de segundo, lo empujé levemente, alejándolo de mí.
-No te emociones, Inuyasha. No caigo tan fácil.
Se acercó nuevamente a mi y me tomó por la cintura, pegándome a su cuerpo. Pensé que estaría molesto, pero fue todo lo contrario.
-¿Y a ti que te hace pensar que me rendiré fácilmente contigo? -preguntó con firmeza-. Voy a conquistarte, Kagome… ¡No! -negó con una gran sonrisa-. Estoy decidido a enamorarte. -Abrí los ojos como plato al escuchar su decisión-. Me gustaste en el mismo momento en que me rechazaste. Eres diferente, y no pienso dejarte ir.
Esas cuatro palabras resonaron en mi mente como un eco: "No pienso dejarte ir". Y aunque sentí que mis piernas estuvieron a punto de flaquear ante aquella promesa, saqué fuerzas para mantenerme firme y segura ante él.
Definitivamente, Inuyasha Taisho había llegado para poner de cabeza mi mundo.
