Capítulo 21: 1997

ATENCION, este capítulo está catalogado completamente como M y contiene escenas sexuales explícitas, así que les incomodan estos temas no lo lean.


Para Ginny fue el día, o mejor dicho noche, más feliz y triste de su vida.

Percy la llevó al altar e hizo la ceremonia de entrega a Tom, por supuesto, al ser un ritual de sangre se necesitaba sangre para la ceremonia.

Era bastante parecido al ritual cuyo padre había hecho, por lo menos en esencia, la Piedra de Scone había sido traída especialmente para la ceremonia, como ella lo había pedido. El profesor Snape la había colocado en el altar (una estructura de piedra con un hoyo en medio que calzaba perfectamente con la piedra) y ahora no se distinguía, casi parecía una cama de piedra sencilla. Pero ella sabía bien que esa piedra del destino era una de las runas más antiguas y poderosas. Sobre la runa del destino colocaron en un círculo las runas de la familia Weasley.

Fue un conocimiento adquirido de los libros de las mujeres de la familia, la abuela Galatea, hace 500 años había descubierto la relación de Lucretia Castitate con la herencia de la adivinación. Sólo las brujas sangre pura recibían el don de la adivinación, eso era una verdad reconocida por el mundo mágico, pero eso era una falacia, ya que eran exclusivamente las brujas cuyas madres habían tenido el ritual de Lucretia Castitate y tuvieran herencia paterna de la adivinación quienes heredaban el don.

Además, sólo una bruja con dotes de adivinación que tuviera el Lucretia Castitate podía controlar sus habilidades por completo, aún más, ese poder se debilitaba hasta casi apagarse cuando se realizaba una consumación matrimonial sin runas. Como a ella le había pasado al casarse con Harry en sus visiones.

Por eso había sido imposible que una bruja nacida muggle fuera adivina, y muy raro que lo pudiera recibir una mestiza, pocas eran las hijas de matrimonios mestizos a quien se les hacía el ritual, las brujas nacidas de muggles lo consideraban una abominación y se negaban a permitirlo para sus hijas, y las hijas de magos nacidos muggles ni siquiera tenían la oportunidad ya que su familia ni siquiera poseía runas para poder hacerlo.

En estos momentos la pureza de sangre de la familia Weasley se rompería, Percy la entregaría a un mestizo.

Cuando ella llegó al altar, Tom la esperaba, la aterradora cara de serpiente ya no le causaba escalofríos, esos pocos días planeando y escribiendo el contrato juntos le habían servido para acostumbrarse a él.

El oficiador de la boda, Lucius Malfoy, estaba al frente, era uno de los seguidores más leales de Tom, y uno de los que conocían cómo realizar una ceremonia de bodas con el ritual.

Siguió una hora de palabras cantadas, brazos abiertos con la sangre, no suya obviamente, la única sangre que ella derramaría esa noche sería en la consumación del matrimonio. Percy y Tom mezclaron su sangre en las runas Weasley, después, como había sido indicado explícitamente por Ginny, Percy tomó las runas Weasley y las colocó debajo de la runa del destino.

La novia vio la sorpresa en el rostro de Lucius, él sabía que la ceremonia usualmente no se hacía así, pero él no se atrevió a decir ni una palabra. La runa del destino brilló, y las runas Weasley se apagaron, y ella sintió el momento en el que el don de la adivinación era robado de la familia Weasley y se unía a la runa del destino, la ahora runa de la familia Voldemort.

La familia Weasley seguía teniendo sus runas, por su puesto, ella nunca permitiría que sus sobrinas quedaran desprotegidas, pero sí les había robado la magia antigua que habían poseído, todavía servirían y en un par de décadas recuperarían su fuerza completa.

El oficiante del ministerio presente les entregó los documentos legales para que los firmaran y ambos firmaron encima de sus nombres, con la fecha del 3 de julio de 1997 coronando el contrato matrimonial. Ginny sonrió cuando la ceremonia terminó y se inclinó hacia su flamante esposo para sellar el trato con un beso.

Ambos sintieron el momento en el que el juramento inquebrantable se activó al unir sus labios en un beso superficial.

Y ambos respiraron con alivio.

o-o-o-o

Voldemort, estaba satisfecho, las cosas estaban saliendo bien.

Siempre había sabido que estaba destinado a la grandeza, y aunque le costó trabajo creerle a Ginevra, no era descabellado lo que ella decía. Sus dudas sobre ella y sus intenciones se desvanecieron en el momento en el que el beso activó el juramento inquebrantable, él lo había escrito a consciencia después de todo, si ella le hubiera dicho una sola mentira, al momento del beso habría caído muerta.

Él sería el Salvador del Mundo Mágico, eliminaría la basura muggle de toda Europa primero; después… bueno, sólo el tiempo lo dirá.

Y su presencia a su lado… dará laureles… él sería el vencedor absoluto.

En un instante regresó a lo que pasaba a su alrededor, habían pasado a una cena nupcial al elegante comedor de los Malfoy, en donde habían comido entre un tranquilo silencio, eran una curiosa combinación de caras.

Con él a la cabecera, por supuesto, a su lado derecho estaba su flamante esposa, y a su izquierda, ocupando el puesto de honor, su nuevo cuñado. El próximo Ministro Weasley.

Al lado de Ginevra se encontraba Lucius Malfoy, quien parecía un pavo real por encontrarse en ese momento, y al lado de Lucius estaba Narcisa. Al lado de Percival se encontraba Severus, sorprendentemente esos dos intercambiaban palabras corteses. Pius, quien actuó como representante del Ministerio y registró formalmente el matrimonio estaba sentado junto a Severus.

Había sido una sorpresa para sus dos seguidores más leales la presencia de Pius Thicknesse, después de todo, él, Voldemort, había mantenido sus lealtades a la sombra, esperando usarlo como una máscara para el espectáculo, ahora que usaría a su cuñado, ya no era necesario mantener oculta la lealtad de uno de sus fieles, más cuando era tan útil.

Mantendría vigilado a Pius, si una sola palabra sobre su antiguo nombre se llegaba a saber, podría rastrear la fuente fácilmente.

La cena terminó pronto y todos se retiraron a sus aposentos, y Voldemort guió a su esposa al jardín nuevamente, en donde consumarían el matrimonio.

Para gran sorpresa propia, él sintió ansias y deseo sexual por primera vez en mucho tiempo, desde sus años mozos, no había sentido deseo. Claro que tuvo encuentros con varias chicas en Hogwarts, las estúpidas sangre sucia de Hufflepuff eran demasiado buenas en la amistad y en trabajar duro después de todo, claro, nunca pudo tener una sangre pura, eran una chicas demasiado formales y tradicionales, nunca habrían aceptado tener relaciones sexuales sin una ceremonia de bodas de por medio. Además, incluso sus leales, los Caballeros de Walpurgis, no se atrevían a intentarlo con una sangre pura, entre susurros y confidencias se terminó enterando del ritual y sabía que era algo que le estaría vedado (después de todo en pleno apogeo de Grindelwald lo normal era que todas las brujas sangre pura tuvieran el ritual). Ningún padre le entregaría nunca a su hija, no es que le importara el amor por supuesto, pero fue otro golpe para su ego y aumentó el odio que sentía hacia el apellido Riddle.

Entonces, él tuvo experiencia con chicas, por supuesto que en esos tiempos sólo buscó su propio placer sexual, reconocía que no era el mejor de los amantes, pero en la cúspide de su sexualidad, cuando más lo disfrutaba, todo acabó en un segundo. Hepzibah Smith mató todo deseo que pudo sentir por cualquier mujer, y a partir de eso, aprendió a usar la seducción para conseguir sus metas. Todas esas mujeres, ancianas decrépitas de la generación de Hepzibah, habían nacido en tiempos de paz, cuando era mal visto realizarles el ritual, así que eran libres y viudas. Ellas le enseñaron cómo complacer, y él había sido un alumno excelente, sólo así había logrado tantas conexiones y galeones.

Y después, ocasionalmente tuvo que tener sexo con algunas de sus seguidoras, más como recompensa, aunque no había vuelto a realizar esos actos humillantes para buscar el placer de su pareja. Y después de su resurrección, sólo Bella había merecido el privilegio de compartir su cama. Incluso, debido a estos encuentros para aumentar la lealtad de su seguidora más leal, ella esperaba un hijo, algo que lo había sorprendido.

Ahora, mientras se dirigía hacia la piedra del destino de la mano de su esposa, un ansia carcomía lo que quedaba de su alma, nunca había esperado esto. Él tenía ahora una esposa sangre pura, joven y virgen, nunca más tendría que conformarse con sobras de otros hombres, y ningún hombre nunca podría tocar nada suyo.

Cuando llegaron a la runa ella lo miró con miedo, era la primera vez que ella le dirigía una mirada así, y eso lo excitó, sintió como se levantaba sin ni siquiera forzarlo con su poción usual, algo que no le pasaba desde antes de dejar Hogwarts.

Casi sin pensarlo la besó en los labios, usando todos los conocimientos que poseía, y ella gimió en su boca, la recostó en la piedra del destino, y se puso sobre de ella. La mayor parte de él sólo quería tomarla en ese mismo momento, pero se resistió a ese impulso. Si se iban a utilizar mutuamente, y ella le iba a dar placer, él bien podía darle placer a ella, eso le brindaría más lealtad que otra cosa, las mujeres eran bastantes simples.

Con ese pensamiento rondando su cabeza comenzó a bajar sus enérgicos besos hacia su cuello, hacia su escote, después hacia sus turgentes pechos. La descubrió, bajó el ajustado escote de su vestido y dejó a su vista los pezones rosados, los cuales, fueron irguiéndose después de pasar sus dedos y su lengua delgada.

Todo ello era seguido de pequeños gemidos que ella intentaba contener con una de sus manos, él tomó sus manos y las puso sobre su cabeza.

–No te contengas pequeña Ginevra, no tienes por qué ocultar tu placer. –Le susurró en la oreja con un dejo de burla, mientras bajaba su mano libre a su pubis, se sorprendió al no encontrar ni un rastro de pelo, según creía recordar esa era una costumbre muggle de hace 10 años, algo raro en el mundo mágico. –Oh, pequeña, ¿te preparaste para mí? El pelo no me molesta para que sepas.

–No. – su esposa titubeó mientras evidentemente intentaba concentrarse en sus palabras, –Es inco…cómodo, me lastima los muslos.

–No me molesta si lo sigues haciendo. – Sonrió mientras le levantaba la falda del vestido y besaba su ombligo y su vientre suave, la noche era oscura, solo iluminada por las estrellas, y ese brillo producía un resplandor especial en la piel alabastrada que descubría. Cuando quedó completamente descubierta se excitó aún más si era posible.

Su pubis brillaba para él, un atrayente montículo de carne blanca con una pequeña abertura coronándolo, con sus dedos rozó con ligereza su línea, y abrió sus labios, dejando al descubierto su clítoris, el mecanismo de placer de las mujeres, con le habían enseñado sus ancianas amantes. Y como no hacía desde que dejó de estar en una posición inferior, posó sus labios en esa perla brillante que reclamaba su atención.

Su esposa no dejó de gemir en todo el proceso, tardó largos minutos en lamerla y saborearla, satisfecho por el sabor, tan dulce y el cual sería sólo para él, a nadie más se le permitiría jamás probarla. Cuando alcanzó su primer orgasmo, el introdujo un dedo en el estrecho agujero rosa, su vagina lo succionaba de una manera tan enloquecedora que apenas y podía contenerse.

La preparó hasta que ella aguanto tres dedos y entonces, por fin se levantó, y tomando sus piernas comenzó a introducirse en ella, con una lentitud que era tormento para los dos, su esposa lo alentaba a que se apresurara apoyando sus talones en su espalda. Ella gritó cuando se introdujo de golpe, y en ese momento la runa brilló y ambos comenzaron un frenesí de movimientos que pareció durar horas.

Se sentía como un adolescente, no… como un hombre en la flor de la vida, las articulaciones rígidas se volvieron flexibles, sus delgados músculos comenzaron a crecer en volumen, su cabeza se sentía diferente, como acalorada por el cabello que crecía. Incluso comenzó a oler mejor, a escuchar mejor, a ver cada vez mejor ese rostro sonrojado, con los ojos cerrados, la boca abierta mientras gemía y gritaba, el largo cabello pelirrojo que se había soltado de la capucha.

Y sentía tanta energía que no podía parar, pasaron largos minutos, y después de que su esposa alcanzara su segundo orgasmo de la noche, se dio por satisfecho y por fin se permitió su liberación. Dentro de ella por su puesto, como era su derecho.

Ambos quedaron agotados, uno junto al otro, su esposa, como si lo hubiera hecho toda la vida, se acurrucó en su pecho y lo abrazó, pasando su pierna sobre el cuerpo de él. Estaba tan poco acostumbrado a eso que se tensó brevemente y lo primero pasó por su cabeza fue alejarse de ella, pero se resignó a tenerla pegada a él. Se había quedado dormida rápidamente, y él también se sentía adormilado, apenas y tuvo suficiente energía para crear una tienda alrededor de ellos y conjurar un colchón debajo y un grueso cobertor para cubrirlos.

No quería estar adolorido por la mañana.

o-o-o-o

Cuando el sol tocó su rostro, Ginny no pudo seguir durmiendo a pesar de estar agotada. Abrió lentamente los ojos, se sentía tan cálida en el lugar que estaba que casi se obligó a bajar el cobertor que la cubría, y vio con cierta sorpresa que estaba al lado de su flamante esposo.

Bueno, al lado no precisamente, si era estricta con sus propias palabras, lo correcto sería decir que estaba entre los brazos de él.

Sintió como su rostro se encendía y resistió el impulso de esconderse entre el cobertor, de sólo recordar la noche de bodas se sentía tan extraño, una parte de ella se odiaba a sí misma por haberlo hecho y por haberse atrevido a disfrutarlo, pero otra parte de sí misma estaba satisfecha y sin culpa.

Tras un largo debate interno, finalmente optó por su lado egoísta, el lado de si misma que se preocupaba de su propio placer y bienestar, después de todo si quería que su matrimonio funcionara tenía que tener una buena vida sexual, pilar fundamental de cualquier matrimonio. Así, determinó el curso que seguiría el resto de su vida.

Siempre amaría a Harry, pero nada le impediría ser feliz con el marido que había escogido.

En lugar de fingir dormir comenzó a admirar el rostro de su esposo, el cambio la sorprendió verdaderamente, era ahora un hombre guapo, tal vez en sus treinta o cuarenta años, con mandíbula marcada, nariz recta, cejas gruesas, cabello negro abundante. El hombre más guapo que sus ojos habían contemplado. Ni siquiera tuvo que fingir las caricias que le hizo en la cara, trazando sus facciones delicadamente con sus dedos.

Y él, contradiciendo lo que ella imaginaba que haría, tardó bastante tiempo en despertar, y cuando finalmente abrió los ojos pareció bastante sorprendido de verla allí con él, en esa posición. Y adivinó lo que pasaría si no tomaba ventaja, era tan parecido a Harry.

Lo tomó desprevenido, y antes de que él pudiera ser cruel y burlón, Ginny se abalanzó sobre él y lo besó con ternura mientras tomaba su rostro con ambas manos. Lo sorprendió tanto que no pudo evitar devolverle el beso y hacerle olvidar lo que le iba a decir. Al cabo de unos segundos ambos tenían que recobrar el aliento, y ella aprovechó para besar toda su cara con afecto sonriendo y abrazándolo.

–Tom, mi amor, – Murmuraba mientras se volvían a besar, y siguió diciéndolo mientras su marido la sentaba encima de él y estimulaba su…parte… estaba tan mojada que cuando ella sola se penetró con su miembro, apenas y sintió una pequeña molestia y nada del dolor de la primera vez.

Comenzó a montarlo mientras él la ayudaba y la guiaba en sus movimientos, hasta que ella dominó el ritmo y tomó el control. Se dejó llevar por las sensaciones y no paró hasta estar completamente satisfecha. Finalmente, ella se agotó y su esposo tomó el control, poniéndola debajo de él.

Y continuaron el resto de la mañana.

Al final, cuando ya pasaba del medio día, ambos ya hambrientos, se vistieron y entraron a la mansión, en donde los elfos les prepararon un sustancioso desayuno. Ginny vio con sorpresa, cómo Tom devoró la comida, como si estuviera muriendo de hambre.

–Cariño, te vas a ahogar si comes tan rápido. – Le dijo con una sonrisa preocupada, Tom se veía verdaderamente sorprendido, no sabía si por tener tanto apetito o por cómo lo llamaba ella.

Él ni siquiera le contestó, aunque sí bajó la velocidad. El resto de la mañana pasó sin preocupaciones, se reunieron con su hermano y comenzaron a planificar sus siguientes pasos.

Decidieron cuándo sería nombrado Percy Ministro, y, cuando su hermano salió, ellos dos comenzaron a planificar cómo comenzar su movimiento en el mundo muggle.

–¿Cómo comenzó la guerra en tus visiones exactamente? Lo vi, pero fue demasiado rápido. – Preguntó Tom, cuando tomaban el té de la tarde, faltaban un par de horas para la cena, así que habían pedido también galletas y sandwiches.

Ginny tomó con tranquilidad un sorbo a su té, tomándose su tiempo para responder, tenía que tranquilizar su mente antes de hablar de eso.

–Pues, fue después del año 2000, tal vez unos 11 años después, no, debió ser unos 14 años, en el 2014, porque en ese momento ya estaba en Hogwarts mi hijo mayor, sí, puedo decir que fueron esos mundiales de Quidditch del 2014 cuando lo grabaron, y cuando todo pasó los niños ya estaban en Hogwarts, por lo que fue después de septiembre. En el mundo muggle surgió algo como…como una red flu, pero sin necesidad de chimenea, usaban unos aparatos raros, como un medio pergamino con imágenes. Bueno, le llamaron error del milenio a una grabación que pusieron en esa red, grabaron ese mundial de quidditch (al parecer desarrollaron una tecnología que no se deterioraba con la magia, un metal recuerdo, lito o algo así), muchos creyeron que era un montaje, que era algo falso, sin embargo, en esos días, la ministra de magia intentó resolverlo y se reunió con el ministro muggle, pero ella era una nacida muggle y confiaba ciegamente en ellos y no conocía sus avances en la tecnología muggle. – Ginny decidió obviar el nombre de Hermione, ella ya no causaría daño, así que no era necesario ponerla en una mala posición, y tampoco podía culparla por todo lo que pasó. –La grabaron en su discusión con el ministro, y fue como si se encendiera una bomba, la noticia dio la vuelta al mundo en menos de 1 día, y comenzaron las cacerías. Al principio, el Ministerio tomó una actitud abierta, y se intentó una cooperación con los muggles, incluso la Confederación Internacional de Magos consideró, tras una votación, el levantar el secreto.

Tom la miraba con mucha atención, y sólo dejó escapar un pequeño bufido molesto ante esta última información, y dijo con burla. –Incluso eso viejos magos fueron engañados.

–Fue un desastre, –Ginny se tuvo que detener un momento, su voz se había quebrado y tardó un par de minutos en tranquilizarse, tomó más té para aclararse la garganta, Tom siguió su ejemplo, sin molestarse en apresurar la conversación. –Ese año, debido a todo lo que pasaba, el Ministerio optó porque Hogwarts no cerrara y se quedaron los niños allí, protegidos. Los ataques comenzaron, no sé en qué momento desarrollaron la tecnología para detectar la magia, pero… pero lo pudieron hacer, y comenzó con la destrucción del Callejón Diagon en Inglaterra, por supuesto también en los otros países pasó algo parecido, pasaron años de guerras y treguas, casi al final, Hogwarts fue invadido, rompieron los encantos protectores de más de mil años. Harry… y yo acudimos por los niños y apenas y pudimos sacarlos antes de que evacuaran, no todos tenían las mismas posibilidades, movieron a los niños en el tren y éste fue descarrilado y todos los niños que transportaban murieron.

–Mataron a la población joven, incluso si hubiera ganado la magia, nos habríamos extinguido. – Tom mencionó casualmente.

–Algunos se salvaron, incluyendo a mis hijos, y tal vez hubiera sido mejor que murieran en ese tren, – Su marido arqueó una ceja, como con sorpresa por lo dicho, pero no la interrumpió. –Ellos…fueron asesinados en los meses siguientes, Harry… y yo estábamos en las batallas y mi madre cuidaba a todos sus nietos. Mató a más de diez soldados ella sola antes de que ellos pudieran matarla y se llevaron a mis hijos y al resto de los niños.

–Es raro, ¿por qué se los llevarían? Si querían extinguir la magia, lo más obvio sería matarlos.

–Unos meses antes dieron la orden de capturar a cualquier niño, los usaron… para experimentos, en el momento en el que se llevaron a los niños de la familia cambiaron la orden a eliminarlos. Ningún experimento tuvo éxito, quisieron tomar la magia, pero no pudieron, así que dieron la orden de exterminarnos. – Unas lágrimas cayeron sobre sus mejillas, pero su voz se mantuvo firme. –Cuando yo los encontré… es lo peor que me ha pasado, no…no quiero recordar esa visión.

Las lágrimas y sollozos comenzaron y no pararon, y ella hizo lo mismo que hacía con Percy y con Harry, se lanzó a los brazos de Tom y buscó consuelo en ellos. Él se tensó, sin embargo, al ver que ella no tenía planeado soltarlo, se resignó a envolver sus brazos alrededor suyo. Había jurado protegerla y nunca lastimarla físicamente, por lo que ni siquiera podría zafarse de sus brazos sin dañar un pedazo de su alma. Ella lloró por varios minutos y finalmente, cuando se calmó lo suficiente fue capaz de continuar.

–Ellos fueron asesinados de la peor manera por soldados muggles, lo que le hicieron a mi pequeña… es algo que prefiero no mencionar, pero…pero tienes que saberlo, porque si no lo sabes no vas a entender algunas de mis acciones, ellos…ellos, la vio…violaron, de las formas más brutales y repugnantes, sufrió cada segundo hasta que la muerte se apiadó de ella. Mis hijos no corrieron con menos suerte, intentaron hacerles lo mismo, pero eran más fuertes físicamente y se pudieron resistir y fueron asesinados antes de poder torturarlos. – Ginny dijo, viendo a la nada, ya sin lágrimas, como en un trance, pero pronto se volvió a descontrolar. –Yo los encontré, y al ver… cómo terminaron no pude ni siquiera defenderme, me desarmaron y ellos… esos monstruos me hicieron cosas repugnantes, ellos…me obligaron a meter… en mi boca.

Tom colocó con suavidad una mano sobre la boca de su esposa, no le era agradable escucharla decir esas cosas, y ella ya se había desahogado, y ahora, quería preguntarle muchas dudas que tenía.

–¿el Lucretia castitate no funciona en muggles?– Le preguntó con voz tranquila, mientras quitaba su mano de su suave rostro.

–Sí funciona.

–¿Por qué entonces te pasó eso a ti y a tu hija?

–¡Eso! Ah, en ese futuro yo no tuve el ritual, mis padres no lo utilizaron y quedé desprotegida

–¿Y tu hija?

–¡Esa estúpida de Lily Evans destruyó las runas familiares de los Potter, le robó a mi hija la oportunidad de estar protegida! – Exclamó Ginny iracunda mientras se ponía de pie –Por su estupidez se perdió magia antigua irrecuperable.

–Los sangre sucia son estúpidos por naturaleza, y no entienden las costumbres de los magos. – Dijo Tom, y Ginny asintió con energía, pasando por alto el hecho de que Tom no había sido criado por magos, y, por lo tanto, no era la persona indicada para presumir de pureza de sangre.

Pasaron unos minutos charlando de otras anécdotas ridículas que hacían los nacidos muggles. Tom incluso sonrió y rio de forma burlona cuando Ginny le contó la anécdota de Hermione y los elfos, ella moría de la risa cada vez que recordaba a todos los elfos huyendo aterrados de quien pretendía salvarlos.

Cuando el ambiente estaba tranquilo ella puso en marcha su siguiente paso.

–Debemos dejar de distinguir sangre pura y sangre sucia, si continuamos con ese debate no podremos unirnos, o tenemos magia o no la tenemos, ese debe ser nuestro propósito. – Dijo Ginny tras una leve reflexión. –Y es lo que deberás comenzar a defender cariño.

A Tom lo seguía aturdiendo el que alguien se atreviera a referirse a él con esas palabras afectuosas, y ni siquiera se ofendió por la orden implícita en las palabras de ella. Sólo asintió. Ella le preguntó sobre Pius, curiosa por la decisión de no borrar de su mente el conocimiento de su nombre muggle, pero sólo pudo reír cuando él le explicó su razonamiento, a veces le sorprendía lo manipular y meticuloso que era él.

–Sé sobre el embarazo de Lestangre, – Dijo Ginny de pronto, como si acabara de ocurrírsele que sería un problema, después de recuperar de la risa, –Será mejor que sepa su lugar, y que no por darte un bastardo piense que es igual a mí.

–Bella es mi más leal seguidora, no irá en contra de mis deseos, – Dijo su esposo con confianza, claramente satisfecho con esa zorra.

–Ella te ama y una mujer enamorada puede hacer muchas tonterías cuando su amante se casa, más aún con un bastardo de por medio. – le dijo con frialdad, sin gota de buen humor. Ella era posesiva por naturaleza, era algo que no podía evitar y una pequeña parte de ella sabía que era debido a las carencias de su niñez, pero aun racionalizándolo no podía evitar sus celos y posesividad, en algunos aspectos ella y Ron eran tan parecidos.

Tom era muy parecido a su mayor enemigo, ambos habían desarrollado una alta percepción sobre las personas y leían bien las emociones e intenciones de las otras personas. Y se dio cuenta de inmediato de lo que ella sentía.

–Querida, – Siseó con burla –No me digas que estás celosa de Bella.

–No me agradan las zorras adúlteras sencillamente, – le contestó ella con una sonrisa dulce –Ni tampoco me agradan las estúpidas que no conocen su lugar.

–Tú también tienes que conocer tu lugar Ginevra. – El tono de su marido se había enfriado, no estaba realmente enfadado, pero Bella era la más leal de sus seguidores y no quería quedar atrapado en un pleito de brujas a esas alturas de su vida.

–Yo conozco mi lugar perfectamente mi amor. – le respondió con una sonrisa que aligeró el ambiente, dejó con delicadeza su taza de té y se levantó del sofá, acercándose a su marido y se sentó en sus piernas, mientras le pasaba los brazos por su cuello. Acercó su rostro al de él y rozó sus labios con delicadeza.

Comenzó con suaves besos, como si una mariposa se posara sobre su piel, y después lamió sus labios y unió sus bocas en un apasionado beso correspondido. Tom dejó caer la porcelana que sostenían sus manos y la acercó a él, acariciando la cintura y los muslos de Ginny. Ambos iniciaron un frenesí que no se detuvo hasta que ella separó sus labios y besó la mandíbula y el cuello de su esposo.

–¿Conoces tú mi lugar? – Preguntó mientras besaba su garganta y lo tomaba del cabello.

–Sí, – Su respuesta salió casi como un siseo.

–¿Ah, sí?, – Ella continuó su ataque mientras desabrochaba el pantalón de su esposo, cuando lo logró comenzó a acariciarlo. –Entonces dime cuál es mi lugar aquí.

–Eres mi esposa, – Dijo con voz ronca.

–Ya veo, ¿tengo que responder ante ti? – Susurró en su oído.

–Sí. – Exclamó él, evitando cualquier otro sonido, mientras ella se montaba en él.

–¿Y tengo que responder ante Lestrange? – Siguió preguntando ella mientras hacía a un lado su ropa interior y se introducía su miembro, comenzando a moverse con lentitud.

–No, – Carraspeó Tom, y cuando vio que ella detenía sus movimientos y comenzaba a sacarlo de dentro suyo, la sujetó de la cintura y le dijo lo que sabía que quería escuchar, ya que lamentablemente no podía obligarla a continuar. –No tienes que responder ante nadie, tu lugar es junto a mí y nadie puede cuestionar eso.

Ginny sólo lo besó y reanudó sus movimientos, sonriendo con satisfacción. Con Tom no valía la pena el discutir ni pelear su posición, nunca ganaría porque era necio, y sólo podría manipularlo de esa forma, la runa después de todo había despertado todo deseo sexual que ese hombre había reprimido. Lestrange solo traería problemas, pero su esposo había establecido los lugares de cada una, y él no era de los que toleraba que cuestionaran sus órdenes.

Ni, aunque fuera su más leal seguidora.


Comienza la segunda parte de la historia :D