Capítulo 24
Noviembre 1997
Ginny despertó sobresaltada, aferrada a su marido, respiraba con gran fuerza y estaba empapada en sudor. No había tenido un sueño tan horriblemente vívido en un par de años y las lágrimas corrieron a raudales por las mejillas sonrojadas por el calor del lecho matrimonial.
–¿Qué pasó? – Tom despertó y de inmediato se puso alerta, reconociendo los síntomas de una visión importante, a pesar de nunca haberla visto antes.
–Meredith, esa pequeña bruja estúpida y arrogante ha tomado la decisión más idiota del mundo. – Ella gritó de rabia, en ese momento en serio que quería lanzarse a hacer una rabieta en la habitación, escupió con ira todas las palabras, sin preocuparse por intentar explicar, sólo queriendo vomitar sus pensamientos, se levantó de la cama y permaneció sentada, jalando su cabello con desesperación –Es igual que yo, tenía que tomar la misma decisión que yo, claro que ella no tiene la habilidad por completo, esas brujas americanas son muy raras, pero tuvo las suficientes visiones para saber lo que pasará con la decisión que tomó, eligió seguir a su novio, al supuesto amor de su vida, un nacido muggle que protegerá sus raíces muggles por sobre todas las cosas, incluso ella. Es una estúpida, una idiota imbécil ingenua, no puedo creer que el ojo haya nacido en alguien así, que pone primero sus sentimientos
–¿Nos afectará? – Preguntó Tom con tranquilidad, sacando a Ginny brevemente de su frenesí.
–Sí…no, si tomamos medidas no nos afectará demasiado, contaba con que ella tomaría la decisión correcta, ahora no podremos tomar en cuenta ese continente. – Ginny cerró los ojos, recostándose y apoyó la cara caliente en las frescas sábanas de la cama. Intentaba pensar con rapidez, su plan se había desmoronado, claro que tenía muchos planes secundarios, la mayoría de los cuales le había expuesto a su esposo, sin embargo, pocos de estos incluían esta variable, ni siquiera había pensado en comentarle a Tom esa posibilidad ya que no había considerado seriamente que pudiera pasar. No tenía un plan de contingencia a esto.
Él no cuestionó ninguna de sus palabras, no preguntó siquiera si era tan necesaria Meredith para la lucha en América, cosa que Ginny agradeció.
–Podemos abandonar el nuevo continente, simplemente mandaremos allá a todos los muggles si es que los aman tanto. Haremos esa alianza con el Norte de África de la que hablabas como quinta opción, también con Asia, excepto China, que ellos se destruyan solos. – Ante las palabras pragmáticas de Tom, Ginny lo miró con un pequeño rastro de sorpresa y después la admiración llenó sus ojos, en ese momento entendió por qué sólo Tom podía detener la extinción del mundo mágico, ella sólo era un oráculo, pero las planificaciones y decisiones las tomaba él.
–La comunidad mágica en América es grande, Brasil, México y Estados Unidos tienen la mayor población de magos. – Ginny dijo en voz alta, en tono de pregunta, y como siempre, su marido adivinó exactamente lo que estaba preguntándose.
–Podemos hacer trasladores para recibirlos, en cuanto hagamos que los muggles de Inglaterra huyan, habrá espacio de sobra para acomodar a todos. En esos países hay energía nuclear, así que podríamos desestabilizar esos gobiernos dañando sus plantas atómicas, y podremos poner puntos de aparición en esa zona de radiación para que los muggles lo vean y no puedan intervenir, los magos sabrán a dónde ir. – Ginny pensó por un momento y después asintió y sonrió con dulzura, era un excelente plan, no entendía algunas cosas que él decía, pero Tom había crecido entre los muggles y sabía de lo que estaba hablando. Abandonado cuando Harry lo derrotó siendo un bebé, Tom había tenido que permanecer entre los muggles mientras se recuperaba y se había actualizado en muchos temas.
Tom la miró con atención y Ginny notó como sus pupilas se dilataban, y él comenzó a acariciarle los muslos mientras se inclinaba hacia ella con una mirada depredadora, lo había despertado en la madrugada, y no había mejor manera de volver a dormir que después de hacer ejercicio extenuante. La joven cedió con gusto ante sus deseos, ella misma deseosa de estar entre sus brazos.
Cuando todo terminó, ella quedó entre sus brazos, él durmió con rapidez, pero no la dejó alejarse de él. Ginny acomodó su cabeza debajo de la barbilla de su marido y besó su cuello inconscientemente.
"Lo amo"
El repentino pensamiento pasó por su mente y la aterró por las implicaciones de ese sentimiento, pero pronto lo dejó pasar. Lo amara o no lo amara, nada cambiaba, ellos seguirían durmiendo juntos, comiendo juntos, planeado, conversando, riendo, haciendo el amor.
Lo único que implicaba era que debía deshacerse de cualquier amante que él pudiera tener.
Ella no estaba dispuesta a compartir a un marido amado con nadie.
o-o-o-o
Estaba desesperada, Rodolphus la había confinado a su habitación y confiscado su varita. Estaba en cama, con ese enorme vientre impidiéndole atacar físicamente al imbécil de su marido, sólo podía gritarle cosas horribles, deseándole la muerte, odiándolo y afirmando que su Amo se enfadaría cuando se enterara y haría lo que debió haber hecho hace mucho cuando Él lo matara.
–Basta, Bella. – Dijo el hombre con el puño cerrado, claramente conteniendo el impulso de abofetearla. –Fue orden de nuestro Amo, no desea que molestes con tu presencia a Lady Voldemort.
–¡Lady Voldemort! – Gritó con furia e indignación –Esa perra es sólo una mocosa que calienta la cama de nuestro amo, y no es digna ni siquiera de besarle los pies.
–Es su esposa, estarán juntos hasta su muerte, Bella, al igual que nosotros. – Dijo Rodolphus con indiferencia, hacía mucho que se había resignado a la suerte que le había tocado, sus padres habían arreglado el matrimonio, pero no siempre fueron así de infelices, al principio se enamoraron, se deseaban, por varios años fueron felices. Pero Azkaban había roto la cordura de Bella, y le había dado una fijación con su Amo que antes del encarcelamiento no tuvo. Se acercó a ella y la abrazó, recordando a la querida amiga que tuvo hace menos de 4 meses, incluso cuando dejaron de amarse y desearse, y cada uno suplió sus necesidades en otro lado, ellos siguieron siendo amigos. Nunca peleaban, se apoyaban, eran el soporte del otro, pero desde el matrimonio de su Amo ella se había desquiciado. –Sea digna o no de nuestro Amo, él la odie o no, eso no cambiará nada. Sólo la muerte podrá separarlos.
–Entonces esa perra debe morir. – Dijo ella llorando en su hombro y abrazándolo.
–Eres una estúpida si piensas que la puedes matar. – Dijo él tirando suavemente de un mechón de su cabello, sonriendo con estupefacción –E incluso si la puedes matar y me matas a mí (ya que sólo así podrías conseguir lo que quieres) ¿crees que nuestro Amo te aceptará? Tú, y todos los que los hemos visto juntos, sabemos que eso no va a pasar, él la ama, es la persona que siempre desea tener a su lado si la ve sonríe y si no está a su lado se enfada. Nunca podrás superar eso, si ella llegara a morir, él sospecharía que fuiste tú y sólo con una leve sospecha te mataría sin pensarlo. Querida amiga, no quiero verte así.
Ella lloró aún más mientras hundía su cara en el pecho de su esposo.
Lo sabía, pero no podía resignarse.
Pasó los siguientes días encerrada, hasta que llegó la madrugada del 2 de noviembre y comenzó con los dolores del parto. Rodolphus, dormido a su lado de inmediato dio aviso y pronto Cissy y una sanadora estuvieron a su lado.
Los dolores fueron molestos pero tolerables, había atravesado cosas mucho peores en Azkaban.
Varias horas después de comenzar con las contracciones su Amo se apareció y se sentó un momento junto a ella, haciendo de ese, el mejor momento de su día, a pesar de que sólo se quedó por menos de 5 minutos y salió de prisa.
Finalmente, cuando el sol hace mucho que se había puesto le dijeron que podía comenzar a pujar. Fue mucho esfuerzo, su mocoso no quería nacer, se atoró y la sanadora uso unas pinzas raras para jalarla de la cabeza para sacarla. Finalmente salió y sólo observó como el bebé era entregado a Cissy, quien lo bañó y vistió, cuando finalmente lo puso en su pecho sintió que otra cosa salía de entre sus piernas.
–Es sólo la placenta, señora Lestrange, ya la alumbró, fue un buen trabajo de parto, se recuperará rápidamente. – Dijo la sanadora mientras se retiraba.
–Es una niña, Bella, es preciosa. – Murmuró Cissy con los ojos encendidos de ternura, Bella bufó. Sabía cuánto había querido tener una niña su hermana, y ella deseaba haber tenido un niño que se pareciera a su Amo.
La bebé era una cosa fea y arrugada, rosa, con los ojos cerrados mientras lloraba, la cabeza estaba cubierta de un fino cabello rubio casi blanco. El mismo cabello de Cissy y Draco, bueno había heredado el lado Rosier de su difunta madre.
–¿Cómo la llamarás? Bella– Dijo su hermana acariciando la blanca cabeza de la recién nacida.
–Pensé en Delphini, por la constelación Delphinus, es descendiente de Salazar Slytherin después de todo, y seguro heredó las habilidades de su padre. – Dijo Bella mientras veía a su hija, ahora que la veía bien, se parecía mucho a su Amo, tenían las mismas cejas, y sus ojos (aunque tan claros que era evidente que permanecerían azules como los de Cissy y madre Druella) tenían la misma forma que los del padre. La nariz prometía ser igual también.
Estaba tan distraída contemplado a su bebé que sólo se dio cuenta que su Amo y la zorra habían entrado porque Cissy adoptó un aire recatado y se inclinó hacia una dirección. Antes de que alguien pudiera decir alguna palabra, la zorra avanzó y tomó a la bebé con tanta rapidez que Bella sólo pudo mirar anonadada cómo la separaban de su recién nacida.
–Es hermosa cariño, se parece mucho a la señora Malfoy. – Dijo la mocosa mirando al Señor Oscuro, para después ver en dirección de Cissy.
–Gracias, mi señora por su halago. – Dijo Cissy con elegancia mientras bajaba la cabeza y tomaba la mano de su hermana, Bella casi da un respingo por el fuerte apretón que le estaba dando.
–Bella, hiciste un excelente trabajo. – Dijo su Amo mientras rozaba con un dedo la frente de la recién nacida que la zorra sostenía.
–Gracias Amo. – Bella sonrió con verdadera alegría, si sólo su Amo tomara a la bebé y se acercara a su cama, haciendo que Cissy y la zorra salieran, toda la escena sería propia de un perfecto sueño.
–¿ya la ha nombrado? Señora Lestrange – Dijo la mocosa con una sonrisa arrogante, Bella estaba tan furiosa e iracunda que no pudo responder, así que Cissy intervino rápidamente mientras le volvía a apretar la mano a su hermana.
–Mi hermana ha decidido nombrarla Delphini, mi señora, si a mi señor y a usted les parece adecuado. – Dijo Cissy mientras le dirigía una sencilla reverencia.
–Es un primer nombre adecuado, señora Malfoy, aceptable para una bastarda de mi marido. – Dijo ella, y el ambiente se enfrió. Bella seguía enfadada y Cissy estaba demasiado asustada para hablar. –Por supuesto, usted sabe mejor que yo, señora Lestrange, que no es adecuado que una madre críe a su bastardo, su propia reputación sufriría gran daño, por no hablar de la del gran Lord Voldemort.
–Mi señora, perdón si soy imprudente, pero como mi sobrina ha nacido en secreto no creo que dañe la reputación de nadie. Si le place a su merced, puedo incluso criarla yo, podemos agregarla al libro familiar y registro Malfoy, crecerá como hija legítima. – Dijo Cissy con seguridad, Bella asintió, la niña estaría bien con su hermana, seguiría siendo su madre y sería legítima.
–Eso será innecesario Señora Malfoy, claro que veo con buenos ojos tanta bondad y cariño de una dama como usted para con una hermana descarriada, – Bella quería arrojarse sobre ella y matarla, hablaba de ella como si fuera una chiquilla de quince años en lugar de una adulta de 46 años. –Pero la pequeña Delphini, es hija ilegítima de mi marido, así que, por las leyes de los magos y la moral que toda bruja y mago deben tener, la niña es mi hija de facto, no adoptable formalmente por mí, pero si reconocida como hija de nosotros, y yo la voy a criar.
Bella se sentía tan devastada que quería chillar y golpear, sin embargo, en ese momento entró Rodolphus y esperó que él pudiera intervenir, si él reconocía a la niña, nadie se las podría quitar, ni siquiera su Amo contravendría las leyes sociales más arraigadas.
–Es una idea maravillosa, propia de una bruja tan amable y caritativa como usted, mi señora. Si a usted y a mi Amo le place, yo reconoceré a la hija de mi esposa, sería el más grande honor que la sangre de mi Amo lleve mi apellido. – Dijo Rodolphus, y Bella se relajó, sabía que podía confiar en su esposo, la persona que nunca la había abandonado.
–No será necesario, querido Rodolphus, – Dijo su Amo con un tono frío que heló el corazón de Bella. –Mi esposa desea cuidar a la niña, así que estoy dispuesto a mantenerla en nuestros aposentos, eso ya es un gran honor para ambos. Además, mi querida esposa desea tener un niño de práctica.
–¿Se esperan nuestras felicitaciones? – Dijo Cissy rápidamente, ya que Bella se había quedado en shock por esas palabras, procesando con lentitud su significado.
–Mi hijo nacerá a finales de marzo del año que viene, nuestro primogénito. – Dijo la joven con una sonrisa dulce mientras veía con emoción a su marido. –Y claro que la pequeña Delphini Ginebra deberá estar conmigo para que los hermanos crezcan juntos.
Apenas dijo esto, salió de la habitación de la parturienta con paso ligero, llevando a la bebé en brazos acurrucada contra su pecho, mientras su Amo la seguía de cerca, con una mano sobre la espalda baja de ella. Cuando salieron, Bella estalló en llanto, demasiado angustiada, no por su hija, la niña sólo significaba algo porque la unía a su Amo, sino por la indiferencia de él.
Fue consolada por su esposo y su hermana, y estuvo tan alterada que la sanadora fue llamada y le administraron a la fuerza una poción para dormir sin sueño. Pasó muchos días dormida, e incluso cuando su marido le retiró la poción ella la continuó consumiendo a escondidas.
Dejó de asistir a las grandes reuniones, y ni siquiera le importó ya cuando el 19 de diciembre un grupo de muggles inició un ataque a gran escala.
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Ginny veía con ternura a la pequeña que estaba pegada a su pecho. La sanadora tuvo razón cuando le dijo que ella comenzaría a producir leche en cuanto comenzara a amamantarla.
Era una pequeña adorable, con la cara en forma de corazón, herencia de Bellatrix, los ojos de un azul pálido, el cabello casi blanco y la piel pálida, la adorable boquita rosa y la nariz respingada, siempre olfateando al aire, buscando el pecho de la mujer que la criaba. Delphini era preciosa y no soportaba estar alejada de ella.
Tom no estaba feliz de que Delphini robara toda su atención y le había dicho que era necesario que la dejara más tiempo a cargo de las damas de honor que ahora la servían. Por el momento tenía cuatro; Adelaide Montague neé Murton, esposa de Graham Montague, ambos jóvenes de 19 años, habían sido compañeros de generación de sus hermanos gemelos. La otra dama era Gemma Farley de 24 años, a quien conoció brevemente hacía 10 años cuando Bill salió con ella un verano, y Flora y Hestia Carrow de 19 años, las gemelas habían solicitado sus servicios como adivina con respecto a asuntos amorosos y estaban en buenos términos.
Gemma, era la más agradable de todas. Así que era en la que más confiaba a su bebé. Cuando terminó de amantar a Delphini y la durmió, la dejó en su cuna y avisó a Gemma para que la cuidara.
Después fue al comedor privado e indicó a Tilly para que avisara a Tom que iban a comer. Él llegó con rapidez, y pronto comieron juntos, mientras platicaban y reían. Las cosas iban bien, los muggles debían atacar ese día, habían revelado algunas ubicaciones clave, sólo esperaban unas rencillas para provocar la indignación del mundo mágico.
Pero todo fue un desastre con una variante poco probable.
Sabían que podía pasar y se arriesgaron.
Y perdieron.
o-o-o-o
El turno comenzó normal para Miriam Strout, acababa de regresar de su suspensión por su papel en la muerte de un paciente. Cada vez que pensaba en Broderick Bode la culpa no la abandonaba, ¿cómo había podido ser tan estúpida para no reconocer un lazo del diablo? La investigación la había deja indemne, sólo con una advertencia y prohibición para todo el personal de que recibieran flores o plantas para los pacientes.
Llevaba un par de semanas de regreso en el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas, y cada día hacía un esfuerzo consciente para no caer y manejar la culpa que sentía por ese paciente. Nunca permitiría que otro paciente suyo pereciera bajo sus cuidados.
Cuando llegó a la sala Janus Thickey pasó visita a todos sus pacientes, y se detuvo en la querida Alice. La querida inocente preguntaba por su pequeño bebé, y la sanadora Strout sólo le dio palabras de consuelo, diciéndole que pronto lo traería su abuela, no tenía sentido romper el corazón de la pequeña querida, la guio hacia Frank y los sentó junto a la ventana para que recibieran el sol.
Después pasó hacia Gilderoy, a quien sentó en su mecedora mientras tendía su cama y preparaba la mesa para cuando llevaran la comida los elfos. El pobre Gilderoy estaba parloteando sobre su último viaje al Tíbet para detener a unas criaturas de las que ella nunca había escuchado hablar. Pobre niño, sin familia que lo visitara, ella era su única oyente, pero parecía estar muy feliz a pesar de todo.
Así pasó gran parte de su día, ese día había sido de baño de esponja, así que estaba especialmente cansada, y cuando vio la hora salió de inmediato ya estaba a punto de terminar su turno cuando unas extrañas alarmas sonaron. No recordaba de qué eran esas alarmas, no eran de un paciente muriendo, ni de una bruja pariendo, o de una epidemia de viruela de dragón. Pronto se encontró con uno de sus compañeros corriendo.
–Corre Miriam, nos atacan los muggles, tenemos que irnos. – Dijo el sanador saliendo al atrio de apariciones y desapareciendo en el aire. Miriam se aturdió, apenas procesando esas palabras ¿los muggles habían encontrado el hospital? Oh, claro que sabía de los disturbios y del Gran Error, pero…pero ¿cómo encontraron el hospital? Y ¿quién sería capaz de atacar un hospital?
Escuchó las explosiones y eso la sacó de sus pensamientos, corrió hacia la sala de la que había salido, con sus pacientes de larga estancia. Sabía que el protocolo era irse, resguardarse y avisar a los aurores para poner el orden, era lo principal, lo primero era no ser un paciente ellos mismos. Pero su corazón no fue capaz de abandonar sus pacientes.
Arrastró a los pacientes a los que cuidaba hacia las camas de los Longbottom, las más lejanas de las ventanas, y puso las camas como barrera, aseguró la puerta, estaban todos aterrados, llorando como niños, y así como niños, la seguían como si ella fuera su madre. Pues eso era para ellos, ella los cuidaba, los bañaba, los alimentaba, los mimaba, era lo único que conocían, no los abandonaría.
Ningún paciente suyo moriría sin que ella los defendiera hasta el final.
Los muggles no pudieron ingresar a la sala, ella usó cada hechizo defensivo que aprendió en sus tiempos en Hogwarts, pero no permitió que abrieran esa puerta, pasarían sobre su cadáver antes que permitir que alguien tocara a alguno de ellos.
El último destello de consciencia fue la explosión enorme, un relampagueo de fuego, ceniza y llanto, ella sólo alcanzó a abrazar a sus niños más cercanos.
Y Alice Longbottom exhaló su último suspiro en su maternal pecho, tranquila porque alguien la estaba cuidado.
Porque esta vez alguien respondió a sus gritos de agonía.
o-o-o-o
Percy entró al Ministerio acompañado por su esposa. Habían tenido una boda sencilla una semana antes, él se había sentido conmovido cuando sus padres llegaron a última hora y estuvieron presentes en la sencilla ceremonia en la casa familiar de Audrey. Ginny no había podido acudir por desgracia, pero una nota de ella había convencido a sus padres de asistir. Allí se habían reconciliado, su madre de inmediato se encariñó con Audrey, no le extrañaban nada ya que ella era encantadora. Su padre seguía manteniendo una actitud distante pero cordial, aunque Percy se sintió conmovido cuando se dio cuenta de la discreta lágrima de su padre cuando su oficiador los proclamó marido y mujer.
Esa boda, ese día tan especial, parecía ser tan lejano en ese momento, cuando él y su esposa acudieron al nombramiento de él como el ministro, había sido colocado a cargo del Ministerio, algo que había tomado por sorpresa a todo el mundo.
No había forma de que la Orden pudiera desacreditarlo. Percy pertenecía a una antigua familia sangre pura traidora a la sangre pero era de sobra conocido que había abandonado sus creencias, y tenía una buena reputación y juventud, además ya era de dominio público el matrimonio de su única hermana con Lord Voldemort, a quien la sociedad ahora proclamaba como su gran salvador.
La gran matanza del viernes negro había sido un evento que cambió la mentalidad del mundo mágico de una manera irreversible. Los muggles, bajo órdenes de su nuevo ministro y con autorización de la familia real, ordenaron un ataque a gran escala a todos los lugares poblados del mundo mágico; San Mungo fue el más llamativo en su momento, el hospital había desaparecido y sus restos carbonizados eran su último testimonio sobre la faz de la tierra. También el callejón Diagon fue consumido por las llamas de las "pombas", pero lo que conmocionó más a la sociedad fue el ataque al expreso a Hogwarts, sucedió entre Gretna Green y Carlisle, habían derrumbado las vías en el momento en el que el tren pasaba sobre un paso elevado y los estudiantes que se dirigían a sus casas para las vacaciones navideñas murieron trágicamente.
Fueron muy pocos, ya que las familias leales a Voldemort habían indicado a sus hijos permanecer en Hogwarts bajo el cuidado del director Snape, con varias vías de escape en caso de una invasión ideadas por su hermana. Y las familias muggles, al ver las revueltas y los ataques a personas con la sospecha de ser brujos, dieron la misma indicación a sus hijos para protegerlos.
Así pues, los hijos de las familias mágicas inclinadas al lado opuesto a Voldemort fueron los únicos afectados.
Y todos por igual tuvieron sed de venganza, la cual había sido minimizada por Kingsley Shacklebolt incluso en esos momentos, así que se sublevaron y depusieron al ministro y proclamaron por medio de los periódicos a Lord Voldemort su intervención.
Era el movimiento que Ginny esperaba.
Percy se hubiera negado sinceramente, no había esperado tantas muertes, pero el mismo dia del ataque acudió con su hermana para reclamarle y la encontró en shock en brazos de su marido, murmurando que no esperaba un ataque de esa magnitud, que no sabía que las pombas podían causar tanto daño. Así que no la pudo culpar y continuaron sus planes.
Audrey le dio un ligero apretón a la mano que le sostenía, brindándole consuelo y centrándolo en lo que pasaba. Estaban todos coreando su nombre mezclado con el de su hermana y Voldemort, había sido proclamado Ministro vox populi, el pueblo habló y pidió a Voldemort y él lo había nombrado.
La solemne ceremonia se llevó a cabo sin interrupciones, en paz y armonía. Las rencillas entre los magos que se oponían a los muggles y los que los apoyaban había terminado, ese viernes negro se había asegurado de eso.
Cuando cada Jefe de departamento, incluyendo su padre, pasó al frente para reconocerlo como nuevo líder, la ceremonia finalmente terminó. Y Percy y su esposa llegaron al despacho del Ministro en el que había pasado más de un año trabajando como asistente.
Ginny y él ya estaban esperándolos, sentados en una sala de interior. En cuanto entraron su hermana se levantó con emoción y casi corrió hacia él, mientras lo abrazaba.
–Hermano, felicidades. – Dijo ella dándole un sonoro beso en la mejilla, para después separarse de él y darle una pronunciada reverencia claramente en broma –Ministro Weasley, es un honor estar ante usted.
–Ginny, hermana, gracias. –él no fue capaz de decir otra cosa, Audrey, notando lo conmovido que estaba lo tomó de la mano y le dio un apretón.
–Ministro, es un placer que sea el nuevo líder de la sociedad. – Dijo Voldemort poniéndose de pie, se veía extrañamente molesto. –Ahora que representa en su persona tanta seriedad es adecuado que se dirija a mi esposa por el título que le corresponde.
Todos los presentes se quedaron estáticos de la sorpresa, cuando el entendimiento de lo que sugerían las palabras de Voldemort penetró en las 3 mentes, se llenaron de sentimientos diversos. Percy lo miró con sorpresa y después pasó la mirada a su hermanita, ¿él estaba celoso? Era enfermo celar a su esposa con su propio hermano, intercambió una mirada con Audrey, sin atreverse a ver hacia Ginny.
Claro que había escuchado los rumores, los mortífagos que trabajaban en el Ministerio se quejaban con él, todos decían que desde principios de noviembre, ya contando más de 1 mes, Voldemort había tenido un comportamiento extraño con Ginny. La protegía como si estuviera hecha de papel que ante el mínimo contacto con el viento podía romperse, y era muy agresivo con los hombres que se atrevían a verla o a dirigirle la palabra siquiera.
Nunca pensó que pudiera estar celoso del propio hermano de su esposa, era algo enfermo sólo de pensarlo ¿creía acaso que él podía sentir atracción por su hermanita? Estaba tan enojado que dio un paso hacia Voldemort, listo para soltar el primer golpe al estilo muggle.
Pero fue detenido por ambas mujeres, Audrey lo tomó de su túnica y Ginny le dirigió una mirada suplicante mientras negaba con la cabeza, en una clara orden de que no interfiriera con esa decisión.
–Será un placer llamar a Lady Voldemort por el título que le corresponde. – Dijo tras unos largos segundos, guardando la calma tan bien que esa frase salió con naturalidad, en su habitual tono pomposo.
–Muy bien, además, ahora que está en esta posición Ministro, tendrá que encontrase prácticamente todos los días con Lady Voldemort, dado la alta posición de ambos, este trato deberá ser estrictamente profesional mientras sean encuentros por temas de gobierno o guerra. – Dijo el hombre con indiferencia, y Percy contuvo su ira, le estaba quitando incluso el trato afectuoso de un hermano a Ginny, pasarían años antes de que ellos pudieran reunirse de otra manera, si que es su marido lo permitía.
Gracias por leer :D
