Parte 16

¡Advertencia este capítulo contiene Lemon!

Samir se encontraba en una habitación, escuchando una conversación que poco le interesaba. Cada palabra le resultaba tan predecible como tediosa. Conocía ese tema mejor que nadie. Cada fin de año, se realizaba una exclusiva carrera, diseñada únicamente para el deleite de los ricos y poderosos.

Sentado al borde de la silla de cuero, tamborileaba impacientemente los dedos sobre su pierna. Odiaba esas reuniones con cada fibra de su ser, él prefería ir directo a la acción.

-¡Qué aburrido!. -Musitó el chico.

Con la esperanza de encontrar una distracción, tomó su móvil discretamente y comenzó a deslizar su dedo por la pantalla sin mucho interés. De repente, una imagen captó su atención, arrancándole una sonrisa maliciosa. En su mente comenzó a formarse una idea. Sin pensarlo dos veces, Samir interrumpió bruscamente la charla de los presentes.

-¿Qué les parece si en esta carrera participan tres corredores reconocidos?. Eso la haría realmente interesante, ¿no creen?. Les aseguro que las apuestas se dispararían y ganaríamos muchísimo dinero.

-¿Acaso conoces a personas que quieran participar en este tipo de cosas, además de ti?. -Preguntó uno de los presentes con una mezcla de incredulidad y curiosidad.

-Samir, es una buena idea. -Comentó otro, más cauteloso. -Pero no creo que acepten de la noche a la mañana.

-¡Oh, vamos!. Desde que estoy aquí, nunca los he defraudado, ¿o sí?. Ellos aceptarán, tengo mis medios para convencerlos de que participen.

-Eres nuestra gallina de los huevos de oro. -Comentó uno de los presentes.

Samir sonrió con arrogancia, disfrutando de los halagos que seguían fluyendo a su alrededor.

-Si me disculpan, comenzaré con la magia. -Anunció con confianza, antes de salir del lugar con aire triunfal.

Detrás de él, Gwen, su mano derecha, lo siguió de cerca.

-¿Por qué propusiste eso?. -Preguntó, intentando mantener el paso.

-¡Hey! Tranquila. Como dije, ellos aceptarán. -Respondió Samir con confianza, intentando calmar la preocupación de Gwen. -Recuerda que esta carrera es "una demostración", todo es "legal". Además, les damos la oportunidad a los jóvenes de demostrar sus habilidades y lo que son capaces de hacer. Podrían llegar a competir oficialmente. Este año se abrirán dos vacantes, así que tienen una gran oportunidad, y estar junto a profesionales los motivará aún más.

-¿Dos?. -Replicó Gwen, escéptica. -La única vacante es la de Blinkr, ya que Ryan Laney renunció y tú no seguirás en su lugar.

Samir bajó los párpados con una expresión de aburrimiento.

-No me lo recuerdes. Ese chico es tan codicioso, no puso resistencia... odio a los fáciles.

-¿Entonces quién es el otro?. -Preguntó Gwen, levantando una ceja. -¿Acaso logramos sobornar a alguien?.

-Es una sorpresa. -Respondió Samir con una sonrisa enigmática. -Solo te diré que planeo llevarme a esa persona cuando me vaya del país. Y, por supuesto, ya no podrá seguir en la pista.

Gwen comprendió de quién hablaba y abrió los ojos con asombro.

-Deja de obsesionarte, Samir. Eso podría traernos problemas.

-¡Oh, vamos!. -Dijo con desdén. -He hecho cosas leves y me he portado bien. Me merezco un premio, ¿no?.

Gwen se quedó viendo cómo Samir se alejaba.

-Pronto estarás conmigo. Podré disfrutarte y serás solo para mí. -Murmuró con una sonrisa mientras se relamía los labios.

~§~

Cruz llevaba varias semanas sin ver a Storm, y la falta de su presencia comenzaba a pesarle. Lo extrañaba profundamente y anhelaba con desesperación estar a su lado.

Durante su estancia en Radiator Springs, Cruz había sentido que todos estaban pendientes de ella, lo cual era un tanto agobiante. Sin embargo, Sally había sido comprensiva, le concedió unas horas de libertad para que pudiera escaparse a ver a Storm mientras ella visitaba a unos amigos.

La castaña se sentía inmensamente feliz; realmente añoraba pasar tiempo con él. Respiró hondo, intentando calmar el nerviosismo que la invadía, y llamó a la puerta.

Cuando él abrió, la miró con sorpresa, mientras los ojos de Cruz se iluminaban y una amplia sonrisa se dibujaba en su rostro al verlo.

-¿Qué haces aquí?.

-Quería verte, te extrañé. -Exclamó, incapaz de ocultar su alegría.

-¿Por qué estás sola?, ¿Alguien sabe que estás aquí?.

-¿Por qué tantas preguntas?. -Respondió con una sonrisa burlona. -¿Quién te crees, mi papá o el sr. McQueen?.

Storm frunció el ceño y Cruz decidió responder a su interrogatorio.

-Vine sola porque quería pasar tiempo contigo, y Sally sabe que estoy aquí.

-No deberías estar aquí.

-¿Por qué?. Te extrañé. ¿Tú no?. -Mencionó Cruz mientras se acercaba a él, sujetando su camisa con ambas manos y tirando de él hasta que sus rostros quedaron a centímetros de distancia. Luego, lo soltó de repente, dejándo a Storm con ganas de un beso.

-Quería pasar la Navidad contigo, pero sé que estuviste ocupado. Así que decidí sorprenderte. Además, te traje un regalo. -Añadió Cruz.

-¿Tu regalo no podía esperar?.

-Estás siendo muy grosero. ¿Estás de malas?. -Dijo la joven mientras lo empujaba suavemente hacia el sofá. Luego se sentó a horcajadas sobre él y le sonrió de forma coqueta. -¿Puedo ayudarte a estar de mejor humor?.

Ella le acarició el rostro con ternura, y él se perdió en esos hermosos ojos que siempre lograban desarmarlo en cuestión de segundos. No quería ser grosero ni distante; solo quería protegerla. Pero con ella allí, tan cerca, no deseaba dejarla ir.

Cruz comenzó a besarlo lentamente, y Storm sintió cómo se derretía bajo el suave roce de sus labios.

-Debes irte... en este momento... no debemos... estar juntos. -Dijo Storm entre besos. -Necesito... que... te vayas. -Terminó diciendo en voz baja.

-No te escuché bien. -Respondió Cruz con una sonrisa divertida.

-Necesito que...

-¿Qué necesitas?.

"Diablos," pensó Storm, tenerla tan cerca y sobre él hacía imposible pensar con cordura.

-Te necesito a ti. -Confesó Storm, antes de besarla con pasión y necesidad.

La ropa le quemaba, y sentía un deseo ardiente de poseerla. No importaba cuántas veces la hiciera suya, siempre quería más de ella; era como una maldita droga.

Le quitó el suéter con movimientos seguros y llevó sus manos a la espalda de Cruz para desabrochar ese brasier que tanto le estorbaba. Se lo retiró lentamente, admirándola por un momento.

-No te imaginas todo lo que me estás provocando ahora. -Murmuró.

-Dime, ¿qué estoy provocándote?. -Añadió ella de manera sensual.

La tomó de las caderas y la hizo moverse sobre él para que sintiera esa dura erección que solo ella le causaba. La respiración de Cruz se aceleró, y comenzó a soltar pequeños gemidos.

Storm comenzó a depositar besos febriles desde el cuello de Cruz hasta su pecho. Ella comenzó a jadear y gemir más fuerte cuando su boca empezó a besar, morder, y lamer la piel de sus senos con pasión y deseo.

-¡Jackson!. -Exclamó la castaña entre gemidos mientras enredaba sus dedos en el cabello de su amado.

Storm se detuvo y buscó esa hermosa mirada color chocolate, al encontrarse se mantuvieron fijas el uno en el otro, compartiendo un silencio cargado de deseo. Con un movimiento suave, tomó la cintura de Cruz y la acostó en el sofá.

Comenzó a depositar besos de mariposa en su vientre plano, provocándole cosquillas a su amada.

-Basta. -Mencionó entre risitas la joven.

Luego, con delicadeza, le desabrochó el pantalón y lo deslizó lentamente, junto con sus bragas. Cruz levantó ligeramente las caderas para facilitarle la tarea. Una vez que la prenda fue retirada, Storm separó suavemente las piernas de la chica y se posicionó entre ellas.

Le sonrió en forma pícara y comenzó a deslizar su lengua sobre su piel, chupando porciones delicadas y dándole mordizcos que dejaban marcas leves entre sus muslos internos, haciendo que ella se estremeciera de placer. Al llegar a su deseado anhelo le dió una lenta y provocativa lamida a su intimidad, disfrutando cada reacción de su cuerpo.

Subió su mirada para ver ese lindo rostro sonrojado y una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios.

La levantó de las caderas y la acercó a su rostro, comenzando a dar lamidas más profundas y fervientes. Cruz arqueó ligeramente la espalda, mordiendo sus labios mientras el contacto de esa boca masculina la hacía sentir un placer intenso. Sus gemidos se volvieron más frecuentes, y sus caderas comenzaron a moverse en respuesta cuando él acarició con su lengua esa delicada perlita.

De repente, Storm se detuvo e introdujo dos dedos entre sus pliegues, creando una sensación de penetración que aumentó el placer. Comenzó un vaivén rítmico, moviendo sus dedos con habilidad mientras Cruz se entregaba completamente a la oleada de sensaciones.

-¡Ahh!, ¡dios!, ¡ahmm!...

Ella se estremecía, sintiendo su corazón latir con fuerza mientras el calor se acumulaba en su vientre. Storm notó eso y aceleró el movimiento de sus dedos, aumentando el ritmo. Cuando Cruz arqueó la espalda, él retiró sus dedos y comenzó a lamer su intimidad con renovada intensidad.

-Amor... ¡ah!, me... vengo... ¡Aaah!. -Gimió Cruz, sintiendo cómo ese delicioso placer recorría su cuerpo, dejándola temblando y completamente sumida en la ola de éxtasis.

Storm degustaba de ese delicioso néctar prohibido, asegurándose de lamer cada rincón para no perder ni una gota. Cruz estaba extremadamente sensible, le pedia que se detuviera con urgencia y con el rostro enrojecido.

Finalmente, Storm se levantó y se apartó de entre sus piernas, sonriendo de manera seductora mientras se relamía los labios.

-Me encanta tu néctar.

Luego, el joven se desnudó rápidamente. Cruz no pudo evitar mirarlo fijamente, sorprendida por lo sexy que podía ser ese hombre.

Storm se acercó a su rostro y la besó en forma demandante. Alineó su miembro en la entrada húmeda de la chica y lo introdujo, haciendo que ella soltara un gemido ahogado entre el beso al sentirse invadida en su intimidad. Comenzó a moverse con suavidad, aumentando gradualmente el ritmo hasta que las embestidas se volvieron fuertes y aceleradas.

-¡Oh, Dios!, ¡Jackson!, ¡Ah!, ¡Más! ¡Necesito más!, ¡Por favor, más!. -Suplicaba Cruz, buscando desesperadamente más placer.

Storm apretó la piel de sus caderas y aceleró sus movimientos. La intensidad de sus embestidas provocó que los jadeos de Cruz se transformaran en gemidos cada vez más fuertes.

Ella envolvió sus piernas alrededor de la espalda baja de él para afianzarse mejor e intensificar el placer, mientras que sus manos se aferraban a su amplia y varonil espalda. Permanecieron así por varios minutos, hasta que la respiración de Cruz se volvió corta y superficial. Sentía su vientre calentarse y una serie de espasmos placenteros recorrer su cuerpo. Hundió las uñas en la espalda del chico y gritó de júbilo.

Antes de que ella pudiera recuperar el aliento, Storm la cambió de posición, se arrodilló y levantó sus piernas, colocándolas sobre sus hombros. Cruz no podía creer cuán flexible podía ser en esas circunstancias. Sus miradas se cruzaron y los besos se volvieron cada vez más apasionados.

El chico de cabello azabache comenzó a mover las caderas, y la castaña comenzó a experimentar un placer abrumador. En esa posición, su delicada perlita era estimulada de manera constante, mientras las penetraciones se volvían profundas y exquisitas.

-Ah!, ¡Espera!, Mmm...

Storm se detuvo y, con una sonrisa pícara, preguntó.

-¿Qué pasa?, ¿No te gusta?.

Ella respondió con la respiración irregular.

-Estás... muy dentro... siento que... me vas a partir en dos.

-Entonces cambiaré de posición.

-¡NOO!. -Protestó Cruz. -Solo... ve más despacio.

Storm sonrió ante el comentario y comenzó un vaivén parsimonioso.

La fricción entre ellos y sus fluidos resbaladizos hacían el acto placentero, pero la intensidad de las embestidas ya no era suficiente para ella. Deseaba que él fuera nuevamente impetuoso con ella.

-Amor, más rápido, por favor.

Esa petición le hizo gracia, pero la complació. Comenzó a golpear su entrada con más rapidez, y ella sintió su corazón latir violentamente mientras un escalofrío recorría su columna vertebral.

El ritmo de sus estocadas, junto con la prolongada ausencia de su amada, intensificó aún más el placer de Storm. Pronto, sus movimientos se volvieron erráticos y desesperados, y al sentir cómo esa cavidad femenina apretaba su miembro, soltó un gemido de satisfacción.

Cruz sintió su vientre contraerse con intensidad, le clavó las uñas en los brazos de Storm y soltó un grito de placer al experimentar ese exquisito sentimiento recorrer su cuerpo. Luego, sintió cómo la esencia caliente de su amado descendía por sus nalgas.

Ella estaba acostada con las piernas en el regazo de su novio, respirando de forma agitada con los ojos cerrados y una sonrisa en el rostro. Storm admiró el cuerpo perlado de sudor de su amada y pensó que se veía increíblemente sexy. Le retiró algunos mechones de la cara y contempló su rostro.

"Qué linda y delicada se ve."

De repente, Storm se sobresaltó por las palabras que resonaron en su mente.

"Te aconsejo alejarte de ella."

"¿Debería llevármela?"

Esas frases retumbaban en su cabeza, dejándolo inmóvil. ¿Desde cuándo le tenía miedo a Samir?, ¡No! No era miedo a él, sino al temor de lo que podría hacerle a ella.

"Me alegra haber encontrado tu talón de Aquiles."

Esas palabras interrumpieron su tranquilidad y felicidad del momento, recordándole por qué Cruz no debería estar allí.

-¿Qué pasa?. -Preguntó ella con dulzura, incorporándose. Le tomó el rostro e intentó besarlo, pero él la rechazó.

Storm retiró las piernas de Cruz de su regazo y se levantó.

-Tienes que irte, no puedes quedarte. En realidad... no podemos vernos por un tiempo. -Dijo mientras comenzaba a vestirse.

-¿Qué?, ¿Por qué?.

-Es complicado.

-¿Hice algo para molestarte?.

-Cruz, solo no puedes estar aquí. ¡Debes irte!.

-No, no voy a irme. ¡No hasta que me expliques por qué haces esto!.

-No tengo nada que explicar. Además, si no fuera por tu calentura, no estarías aquí, ¿o sí?.

-¿Qué?, ¿Estás escuchando lo estúpido que estás siendo?. Yo no... no vine por eso. Quería verte y estar contigo. En realidad, fuiste tú quien comenzó a quitarme la ropa.

-Pero tú me incitaste. Vístete, llamaré a alguien para que venga por ti.

Cruz se sintió como una cualquiera al ser tomada en un momento y luego descartada sin más. Su corazón se contrajo con dolor, y apretó la quijada con firmeza, esforzándose por no dejar que las lágrimas salieran.

Terminó de vestirse y escuchó a Storm hablando con alguien al otro lado de la habitación.

-Ella está aquí, y no, yo no la busqué... Jamás le pedí que viniera... ¡No!, no puedes venir ahora... Sí, pronto se irá... No, aún no lo sabe... Te expliqué por qué no le he dicho... Luego hablamos, ella puede escucharme. Bien, entonces te espero más tarde.

Cruz había escuchado la conversación. ¿El problema era que él estaba con otra?, ¿Era por eso que había sido tan indiferente y distante?, ¿Era por eso que no quería que ella estuviera allí?. No, él no había dicho nada comprometedor en la llamada; simplemente estaba demasiado sensible y eso lo llevaba a pensar en esas cosas. Necesitaba salir de allí. Tomó sus cosas, dejó el regalo que había llevado ya que no quería llevárselo consigo y se fue.

Storm escuchó el sonido de la puerta cerrándose y colgó de inmediato

-¿Cruz?.

Comenzó a buscarla frenéticamente en la casa, pero sin éxito

-¡Maldita sea, no está!.

Tomó su abrigo y salió corriendo del departamento en su búsqueda.

~§~

Cruz llegó a un parque cercano y se sentó en una banca, apartada de la vista de los demás, para llorar en soledad. Su mente estaba hecha un lío; no entendía qué había salido mal. Aunque estaban algo distantes, todo parecía estar bien, y habían disfrutado de la intimidad. ¿Por qué la había tratado así?, ¿Por qué estaba tan molesto?.

-¡Oh!, Pobre princesa, ¿se está acabando tu cuento de hadas?.

Conocía esa voz. Se limpió las lágrimas rápidamente y volteó, solo para encontrarse con una sonrisa burlona enarcada en ese rostro, parecía estar disfrutando de su dolor. Antes de que pudiera levantarse y huir, él la tomó del brazo con fuerza, la tiró al suelo y se colocó sobre ella, inmovilizándola.

-¿A dónde vas?. Es de mala educación no saludar.

-No me toques. -Respondió irritada mientras intentaba zafarse de su agarre.

-Eres muy grosera, cariño. Te extrañé.

-Pero yo no.

Samir sujetó las muñecas de Cruz con una mano para poder sacar un pequeño frasco de su camisa. Aprovechando ese momento de descuido, ella logró liberarse, golpeó a Samir en la nariz y, luego, dobló las rodillas y levantó la pelvis, haciendo que el caiga de un lado en el piso. Se levantó rápidamente, sacó su móvil y comenzó a marcarle a Holley.

En un instante, Samir la alcanzó y la tiró al suelo boca abajo. Sacó una tela, vertió el líquido del frasco y le jaló el cabello, obligándola a echar la cabeza hacia atrás antes de colocar la tela sobre su rostro.

-Me gusta domar a las fieras. No sabes cuánto nos vamos a divertir.

Ella luchó por zafarse, pero pronto comenzó a perder la consciencia. Samir escuchó unos murmullos y se percato que era el móvil de Cruz. La cargo tipo nupcial y, con una sonrisa satisfecha, pisó ese dispositivo molestó. Daba igual a quién le haya hablado, el ya la tenía.

~§~

Del otro lado del auricular, Holley escuchaba el forcejeo mientras trataba rápidamente de localizar su ubicación.

-Está en un parque... ¡maldición! Estoy demasiado lejos. Si tan solo ese pendejo hubiera seguido las indicaciones.

Storm había salido en busca de Cruz cuando, de pronto, su móvil comenzó a sonar. Vio que era Holley quien llamaba y respondió de inmediato.

-¿Y ahora qué quieres?. Estoy ocupado.

-¡Idiota! Ella está en problemas, se encuentra cerca de tu departamento, en un parque.

Salió corriendo en busca de ella. Sabía qué lugar era, pero por más que buscó por todo el maldito parque, no encontró rastro de ella. Cuando llegó Holley, pudieron localizar el móvil roto de Cruz gracias a la ubicación que había rastreado antes.

Holley notó un pequeño frasco a unos metros, lo recogió y lo olió. Apretó el frasco entre su mano, reconociendo inmediatamente el aroma.

-Cloroformo. -Musitó la chica para sí misma.