¡Hola!

Espero estén teniendo un buen domingo.

Disclaimer: MSLN ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.

Capítulo 5: El arte de decorar tazas

Cuando Nanoha entró al salón que les habían asignado para esa nueva clase, se encontró con varios rostros de aburrimiento.

Entendía a sus compañeras. Con cada clase que pasaba las intenciones del campamento empezaban a ser bastante obvias. Mientras que habían visto a los chicos dirigirse al muelle a pescar o jugar a la pelota, a ellas les había tocado un intensivo de tareas que parecían prepararlas para ser amas de casa. Era algo innegable.

Entre los golpes de pecho diarios que se tenían que dar en las oraciones grupales, y las clases de zurcir medias y pegar botones, sentía que sí seguía así iba a volverse loca.

Las únicas clases que todo el grupo parecía disfrutar eran las clases de cocina. Incluso hasta algunas de las compañeras que habían detestado la idea de ese tipo de clases al inicio parecían estar felices de haber aprendido una que otra técnica útil. Lo mejor de todo es que esas clases seguían siendo impartidas por la única orientadora que no las miraba como si pasara las 24 horas del día juzgándolas y pidiéndoles que se arrepintieran: Fate.

Fate era divertida, atenta y amable. Parecía dar buenos consejos y, sus oraciones, estaban llenas de buenos deseos y no de rechazo y culpa. Tenía una sonrisa preciosa y Nanoha no podía evitar mirarla largo y tendido cada vez que se encontraba cerca.

A estas alturas no podía negar que estaba perdiendo la cabeza por esa chica. Ella, entre todas las personas. El milagro, la llamaban las otras orientadoras en voz baja.

Cada vez que esa rubia se sonrojaba bajo su mirada le surgía la misma duda: ¿El milagro del que hablaban era real, o el verdadero milagro era que una chica como ella pudiera encontrarse en esa prisión a la que llamaban campamento?

Sus dudas existenciales pararon de golpe cuando la puerta de ese salón se abrió repentinamente, dándole paso a su rubia favorita.

Fate llevaba entre sus manos una voluminosa caja que la obligaba a ladear la cabeza para poder ver bien a dónde se dirigía. Cerrando la puerta con ayuda de una ligera patada, avanzó hasta el escritorio del salón dejando caer la sala sobre el mismo.

- ¡Hola! - saludó alegremente la orientadora, con su clásica sonrisa.

- ¡Hola Fate! - respondieron todas al unísono, canturreando.

Nanoha no podía evitar sonreír. Apenas habían visto a la joven orientadora el ánimo de sus compañeras se había relajado.

La muchacha las tenía comiendo de la palma de su mano a esas alturas.

- Espero que estén preparadas para ensuciarse las manos - comentó Fate, haciendo una pausa.

Un chillido de emoción se reprodujo entre todas las integrantes del grupo, quiénes ansiaban participar en una actividad interesante.

- ¡Porque aprenderemos a decorar tazas! - anunció la rubia con una sonrisa, mientras sacaba una rojiza taza de la caja.

Un resoplido grupal fue la respuesta que recibió la muchacha ante su propuesta.

- ¡Oh vamos! - exclamó Fate, divertida - ¿En serio es tan malo?

El refunfuño general no dejó de crecer, mientras Fate solo las miraba con los brazos cruzados y una ceja alzada. Luego de algunos segundos llenándose de expresiones desganadas, la muchacha suspiró resignada.

- Vale, tomémonos unos minutos antes de empezar. ¿Qué les está molestando?

A un extremo de la mesa, un sarcástico "todo" pudo escucharse por lo bajo, haciendo que el grupo soltara una risita. Nanoha, entendiendo el aprieto en el que estaban metiendo a la pobre muchacha, optó por un acercamiento más diplomático.

- Fate, tengo una duda - indicó Nanoha

- ¿Cuál? - preguntó Fate, mirándola con interés

- Esas tazas ¿Las compran hechas, o las hacen en el campamento?

Definitivamente había pillado a Fate. El pánico que se reflejó en su mirada por una escasa fracción de tiempo le indicó que la respuesta a esa interrogante solo sumergiría más en el fango a la pobre adolescente.

- Las hacen en el centro de actividades de los chicos - admitió Fate

Un nuevo sonido de rechazó surgió de las asistentes.

- En ese caso ¿No sería genial si, en vez de enseñarnos a decorar, también nos enseñaran a hacer las tazas? - preguntó Nanoha, tratando de no sonar tan dura - Es decir, Fate, mientras nosotras vemos costura y maquillaje los chicos ven talleres que resultan bastante interesantes. ¡Incluso van a pescar! Creo que hablo por todas al decir que nos gustaría participar también en ese tipo de actividades.

- No les puedo quitar la razón - tuvo que aceptar Fate - Pero esa es la planificación del campamento. No puedo modificar las actividades.

- ¡Pero eres la hija de la Pastora! - intervino otra chica del grupo.

- Sí, lo soy.

La mirada atenta de Nanoha no pudo evitar percatarse de que nuevamente la alegría desbordante que parecía cargar Fate se apagaba por apenas un instante. Por ese minúsculo momento quiso incluso levantarse y abrazar a la usualmente jovial orientadora.

Pero rápidamente Fate esbozó su habitual sonrisa, ocultándose nuevamente tras la máscara que ya Nanoha no le compraba.

- Lo que no quiere decir que pueda modificar las actividades - explicó Fate - Entonces ¿Por qué no mejor aprovechamos las oportunidades que tenemos e intentamos pasarla bien? ¿Sí? Por favor - agregó, casi a manera de súplica.

A regañadientes, las integrantes del grupo asintieron, permitiendo así que la actividad iniciara. Como ese salón en especial tenía solo un mesón de trabajo, de considerables dimensiones, Fate fue una a una entregando tazas y luego, cuando todas tuvieron una taza al alcance de su mano, fue hasta un estante y sacó numerosas pinturas y pinceles, que distribuyó por todo el mesón para que estuviesen al alcance de todas.

Luego de una animada explicación acerca de cómo empezar con la tarea, que prácticamente consistió en pedirles que dejaran fluir su imaginación, la rubia se sentó tras el escritorio para observarlas. De vez en cuando daba una ronda de reconocimiento y, si detectaba que alguna estaba teniendo problemas para hacer algún trazo, se sentaba cerca para ayudarla. A medida que la tarde avanzaba, las iniciales expresiones de enfado fueron sustituidas por expresiones de concentración.

Nanoha en especial estaba teniendo problemas en hacer una línea curva, con su ceño contraído y casi mordiéndose la punta de la lengua por la intensa concentración que estaba mostrando. Por eso, cuando Fate notó su expresión y se sentó a su lado, Nanoha no pudo evitar dar un respingo al no esperar su presencia.

Ante su nueva expresión de susto, Fate solo le dedicó una sonrisa ladeada.

- ¿Estás teniendo problemas? - preguntó suavemente Fate

- Esta línea que no… - empezó a decir Nanoha - Pensé que sería más fácil.

- A ver, permíteme un minuto.

Abatida, Nanoha le extendió el pincel y la taza a Fate, quién la tomó para mirarla apreciativamente por unos segundos, antes de tomar el pincel y, con trazos fluidos, continuar con la línea.

- No intentes forzar el trazo - murmuró Fate, mientras continuaba - Solo deja que fluya. Deja que tu mano se mueva libre, sin pensarlo tanto. Las líneas que nuestra mente puede considerar erradas a veces son justo lo que nuestra alma quiere expresar.

Embelesada ante las palabras de Fate, y con su corazón latiendo rápidamente por la cercanía que tenían, Nanoha no pudo controlar sus palabras.

- Yo… Siento mucho lo de hace un rato - susurró Nanoha - No quería hacerte sentir incómoda.

- No te preocupes. Como te dije antes, no puedo quitarles la razón, pero si puedo intentar hacer que las clases sean más llevaderas. Me gustaría poder hacer más - confesó la rubia.

Se estaban mirando.

Se miraban abiertamente, y ya por más del tiempo que podría considerarse políticamente correcto, pero Nanoha no podía dejar de fijarse en esa tímida sonrisa genuina que mostraba Fate luego de haberle dicho lo anterior, y Fate tampoco podía despegar sus ojos borgoña de esa cobriza que también le sonreía de manera amable.

De pronto, un gesto captado por Fate apenas con el rabillo del ojo hizo espabilar a la orientadora, quién colocó la taza en el mesón y, levantándose, caminó hasta Arisa tocando ligeramente su hombro.

Para el resto de las chicas del grupo la interacción permanecía distante, mientras seguían enfocadas en la decoración de sus respectivas tazas. Pero Nanoha sí había visto a Arisa tontear con Suzuka de manera sutil.

Y ahora estaba completamente segura que Fate también había visto como Arisa le había dado una juguetona pincelada en la mejilla a Suzuka, manchándola ligeramente de pintura.

Arisa, lívida, hizo caso a las señas que Fate le hacía para que se acercara. Una vez estuvo cerca, la orientadora tomó la caja del escritorio y le pidió a Arisa que abriera la puerta.

- Chicas, iré a devolver estas tazas al depósito - anunció Fate, caminando hacia la puerta - Arisa me ayudará así que las dejaremos solas por unos minutos. ¡Pórtense bien!

Salvo Suzuka y Nanoha, quienes miraban hacia la puerta con terror, las otras integrantes del grupo seguían sumidas en su tarea, ausentes de la situación que se había presentado justo frente a sus narices.

La tensión solo crecía a medida que el tiempo desde la salida de las dos adolescentes pasaba. Los minutos transcurrían lentamente, alargándose cómo si de una tortura se tratase, y cuando ya Suzuka parecía estar al borde del colapso, la puerta se abrió nuevamente y Arisa se apresuró a ocupar nuevamente asiento frente a la taza que había dejado a medio pintar.

Rápidamente Suzuka se inclinó para hablarle, pero Arisa solo se apresuró a negar rápidamente con la cabeza y se concentró en acabar con su tarea.

Durante el resto de la tarde, Fate no se acercó más a esa sección del mesón. La rubia tampoco hizo ningún comentario o gesto cuando una a una dejaron las tazas listas sobre el escritorio, ni miró hacia ellas durante la cena cuando el grupo se había reunido en el comedor.

Nanoha quería hablar con Fate para preguntarle qué había pasado, pero no encontró el valor para acercarse por su cuenta.

Por eso, cuando ya estuvieron en la cabaña, con las luces apagadas se atrevió a preguntarle a Arisa qué había sucedido.

La respuesta la dejó más confundida que antes.

- Solo me pidió que disimulara - respondió Arisa.


Nadaoriginal: Calmao! Jajajaja. Mi enfoque está enfocado en Nanoha y Fate, así que la mención de Yunno y Verossa será... Lejana... Muuuuuuuuuuuy lejana (creeme que yo tampoco quiero saber absolutamente nada de momentos yaoi jajaja). Qué tengas un buen fin de semana!

Chat'de'Lune: Así es, lo importante es eso, el solo ser un AMIGO jajaja. Vamos, que tampoco podía dejar a Fate íngrima y sola. Si ya de por sí la pasa fatal. Por cierto... el tema de cómo mantiene Precia el terror sobre Fate bueno... Se debe a una combinación de esas dos vertientes que mencionas. Más adelante es probable que se note mejor. Por cierto, el tema de la edad es bastante interesante. A pesar de que prácticamente todo el staff de ese campamento es adulto, Fate, Yunno y sus asistentes son adolescentes. Tanto Fate como Nanoha tendrían 16 en ese momento, siendo Yunno un año mayor. La edad también podría desvelar el mayor control que tiene Precia sobre ella debido a esa situación.

¡Nos leemos el próximo domingo!