Hola.
El dolor externo... El dolor interno... A veces me pregunto, ¿Qué duele más?
Disclaimer: MSLN ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.
Capítulo 16: Te buscaré
Cuando escuchó a Fate referirse al campamento como una prisión, nunca pensó que realmente su estancia en ese lugar podía convertirse de un momento para otro en la experiencia más cercana a habitar en una cárcel que le había tocado vivir. Sin salir de esas cuatro paredes, harta de ver el techo y con la preocupación atosigando su mente, sabía que si seguía así se empezaría a trepar por las paredes.
Había pasado toda la noche en vela, las bolsas negras que habían hecho aparición bajo sus ojos eran la prueba de que no había podido descansar en toda la noche producto de la angustia que se había apoderado de ella desde que habían sido descubiertas por Precia.
Su encierro inició esa misma noche. Luego de la clara orden de Precia de que regresara a su dormitorio asignado, intentó avanzar por el sendero entre la oscuridad, rogando haberse aprendido el camino lo suficientemente bien como para no perderse. Tuvo la tentación de ir hasta sus oficinas, pero la manera en la que la mujer la había mirado y la forma tan dolorosa en la que había arrastrado a Fate lejos de ella solo implicaban que, si se atrevía a retar sus órdenes una vez más, la mujer no dudaría ni un segundo en hacerle pagar su osadía.
Al día siguiente, prácticamente de madrugada, la mujer había ido a buscarla personalmente al dormitorio. No le dirigió la palabra en ningún momento y, cuando Nanoha intentó abrir la boca para decir algo, la mirada de la mujer hizo que desistiera de sus intenciones. Dentro de su oficina la mujer llamó a su madre, informándole que había cometido una falta gravísima, que lo que tenía no se podía corregir, y que se apresurara a buscarla al campamento porque no podían tener a alguien como ella dentro del grupo por el riesgo que había de que fuese capaz de "corromper" a alguna de sus compañeras.
Cuando Nanoha escuchó la palabra corromper quiso resoplar, pero aunque lo que Precia decía sonaba absurdo, sabía que la mujer creía ciegamente en lo que estaba diciendo.
Para su mala suerte, la única persona que podía acercarse hasta el campamento para sacarla de allí era Miyuki, quién no podía ir si no hasta el día siguiente, lo que significó que Precia tuvo que enviarla de regreso al dormitorio, con la explícita orden de no salir de allí hasta el día siguiente.
Para asegurarse de que no saliera de ese lugar, le había puesto vigilancia. Un orientador apostado en la puerta impedía que pudiera salir a su antojo.
Estaba atrapada.
Abrumada, se llevó las manos a la cara, aguantando las ganas de llorar. No tenía manera de escapar de esas cuatro paredes y se estaba muriendo de la preocupación. Necesitaba al menos saber como estaba Fate. Necesitaba saber si la rubia estaba bien, y necesitaba hablar con ella, asegurarle que todo estaría bien, que encontraría una manera de sacarla de ese miserable lugar si le daba algo de tiempo.
Al paso que iba no sería capaz ni siquiera de despedirse.
Raudas, las lágrimas empezaron a escaparse de sus ojos por una nueva ocasión ese día. Quería tanto a Fate que el solo hecho de saber que sería separada forzosamente de ella se sentía como si le estuviesen arrebatando algo de su interior sin anestesia, dejándole un dolor fantasma en el pecho que causaba tanta molestia como una herida física.
Exhausta por tanto llorar y la falta de sueño, cayó en una especie de duermevela de la que fue arrancada abruptamente por un rítmico toque en su puerta. Aún desorientada se acercó hasta el pomo y abrió, encontrándose de frente con unos ojos verdes que la miraban con preocupación.
- ¿Dónde está Fate? - pidió saber, a punto de ponerse a llorar de nuevo.
- Tranquila. Ten, te traje algo.
Yuuno miró a su alrededor con cautela, verificando que no hubiese nadie cerca antes de entregarle una bolsa de papel que parecía contener un sandwich en su interior. El muchacho, usualmente jovial, se veía bastante cansado, y una expresión de seriedad que era bastante rara de ver en él se había asentado en su rostro mientras suspiraba.
- Intenta comer algo. Si Fate se entera que no estoy cuidando de ti me va a matar cuando nos veamos.
- ¿Dónde está Fate, Yuuno? - insistió Nanoha - Necesito hablar con ella. Necesito saber que ella está bien.
- Te voy a decir la verdad - habló el rubio - No he visto a Fate el día de hoy. Precia solo dijo que Fate amaneció muy indispuesta y que seguramente se tomará algunos días de descanso. Pensaba que no era nada del otro mundo hasta que me enteré de que llamaron a tus representantes para que te vinieran a buscar porque tuviste una falta grave, y recién allí uní todos los puntos.
- ¿A qué te refieres?
- Fate no está enferma Nanoha, está castigada. Conociendo a Precia seguro le dio un castigo tan severo que tuvo que inventar esa excusa para que no empezaran a preguntar por su ausencia.
Con esa información a medias su preocupación solo creció.
- Con más razón necesito verla - persistió la cobriza - Debe de existir alguna forma. No puedo irme de aquí sin hablar con ella antes.
El muchacho la miró mientras esbozaba una sonrisa triste. Por la expresión de la adolescente sabía que nada de lo que le dijera la iba a sacar de la idea de ver a Fate. La cobriza se veía capaz incluso de intentar escaparse de la cabaña, cosa que, en su situación, solo complicaría más las cosas. Podía notar en su voz esa preocupación que la atormentaba al no saber nada de Fate. A la chica ni siquiera le importaba su propia situación. Lo único que necesitaba en ese momento era cerciorarse de que la persona que amaba se encontraba bien y a salvo.
Después de tanto tiempo, parecía que Fate había logrado encontrar a alguien que la amara de la manera tan profunda e intensa que merecía, y era tan injusto que tuvieran que separarse tan pronto que lo menos que podía hacer era intentar ayudarlas en lo que pudiera.
Fate se merecía a alguien que tuviese tantas ganas de luchar por ella como Nanoha, y la cobriza, con su corazón tan noble, también se merecía a alguien que la amara de una manera tan pura como sabía que Fate la amaba.
Se iba a meter en un buen lío por lo que iba a hacer, pero era lo mínimo que podía intentar por su mejor amiga.
- Quizá haya alguna forma - comentó Yuuno, volviendo a girarse para comprobar que nadie los estuviera escuchando.
- ¿Cómo? - preguntó de inmediato Nanoha
- Escúchame - pidió el orientador - Esto que vamos a hacer es muy arriesgado, pero no me voy a perdonar a mi mismo si no las ayudo aunque sea a despedirse. El día de hoy me toca vigilar el lugar en la noche. Tenemos que estar seguros de que no haya nadie en la zona, así que vamos a tener que hacerlo mucho después de que las luces se apaguen y, voy a necesitar que confíes en mí ¿Estamos?
- Fate confía en ti ciegamente, así que yo también haré lo mismo - respondió la cobriza
- Bien, entonces este es el plan - comenzó a decir Yuuno - De madrugada, si todo sale bien tocaré a tu ventana. Necesito que estés atenta, porque no sé en qué momento se podrá hacer, así que si vas a dormir mejor hazlo ahora. Hay un sendero auxiliar que usamos para labores de mantenimiento y que conecta la parte trasera de este sector con el área en donde está la cabaña que Fate tiene asignada. Te advierto dos cosas: la primera es que tendrás poco tiempo, así que aprovéchalo.
- Entiendo. - murmuró Nanoha - ¿Y la segunda?
- La segunda es que Precia inspira miedo por una razón - explicó el orientador, con una mueca amarga - Fate lo sabe más que nadie, y si la castigó como creo que lo hizo el miedo no será fácil de superar. Confío en ti para que puedas darle algo de alivio, entre el miedo que debe de estar sintiendo. Sé que la amas, se te nota, así que solo me queda confiar en que ese amor será suficiente para darle un poco de calma. Fate no se merece esto.
Con decisión, Nanoha asintió.
- No te defraudaré - juró.
- Eso espero - dijo Yuuno - Ahora cierra la puerta e intenta descansar. Será una noche larga.
Cuando la puerta se cerró una nueva chispa de determinación se encendió en ella. Con calma, desapareció el sandwich entre pequeños mordiscos, mientras en su cabeza empezaba a pensar en todas las cosas que quería decirle a Fate al verla. Eran tantas las promesas que quería hacerle, tantos los besos que quería darle, que estaba segura que el tiempo que tendrían sería apenas un grano de sal diluyéndose en el mar. Algo tan escaso, minúsculo, pero que al final era lo único a lo que podía aferrarse en ese momento.
Haciendo caso a las indicaciones de Yuuno trató de descansar, pero a medida que la luz del sol desaparecía las horas parecían alargarse, como si quisieran hacerse eternas. Cuando ya permanecer con los ojos cerrados se le hizo imposible, irónicamente recordó el constante consejo de Fate.
Donde todo el mundo parecía juzgarlas, recordó que Fate siempre decía que Dios traía consuelo. Donde todos veían a un Dios castigador, la rubia creía en uno benevolente, así que Nanoha decidió en ese momento que se encomendaría a ese ser superior al que tanto se aferraba su novia para poder encontrar la fortaleza que necesitaría esa noche, y todas las noches siguientes que pasaran separadas.
Al caer la noche, y con las luces apagadas, pudo escuchar como poco a poco el silencio se extendió por el campamento. Las horas pasaron sin detener su inexorable paso, y ya cuando Nanoha pensó que despedirse sería imposible, un levísimo golpeteo se escuchó del otro lado de la ventana.
Era la señal que había esperado por tantas horas.
Apresurada se acercó hasta la ventana, abriéndola con sumo cuidado para evitar el más mínimo ruido. Yuuno le hizo una señal para que la siguiera y, Nanoha caminando sigilosamente, le siguió el paso.
El muchacho la estaba guiando por el mismo camino que solía tomar con Fate en sus paseos furtivos pero, en un determinado momento, el muchacho señaló una verja de madera a lo lejos, que indicaba en un letrero ser un camino apto solo para personal autorizado.
Yuuno pasó hábilmente entre las amplias separaciones del cerco, invitándole a hacer lo mismo. A medida que avanzaban por ese camino la espesa vegetación provocaba que disminuyera la cantidad de luz, por lo que el rubio le ofreció su mano para que se sostuviera mientras avanzaban silenciosamente entre las sombras.
Luego de unos escasos minutos de avanzar empezó a notar las luces que normalmente iluminaban el otro sector del campamento, en donde sabía que se encontraba la oficina de Precia y, por lo que ahora también podía asumir, la habitación asignada para Fate.
Haciéndole una pequeña seña, en vez de continuar por el resto del sendero el orientador le pidió que empezaran a bajar cuidadosamente por uno de los costados, y pronto se dió cuenta de que, al bajar por ese lugar, justo llegaba al costado de una cabaña bastante parecida a la que le habían asignado como dormitorio en cuanto a dimensiones.
- Ese es el dormitorio de Fate - susurró Yuuno - No puedo darles más de diez minutos si quiero que regreses sana y salva a la cabaña sin que alguien nos pille, así que sé breve.
- Entendido - susurró de vuelta Nanoha.
Yuuno le pidió con un gesto que se agachara y, prácticamente a gatas, se acercaron con precaución a la ventana. Al estar más cerca del cristal, el muchacho le dio un levísimo golpe al cristal.
Al no obtener respuesta, Yuuno lo intentó de nuevo.
A falta de movimiento estaba por intentar una tercera vez cuando Nanoha lo detuvo, esta vez golpeando ella misma suavemente el cristal con uno de sus dedos, en el mismo rítmico tiempo que utilizaba Fate para llamar su atención en sus furtivas visitas.
Dentro de la habitación se escucharon pasos apresurados. Escasos segundos después, Fate ya estaba mirando a través del cristal, con una expresión de sorpresa claramente marcada en sus facciones. Lo más rápido que pudo sin sacrificar la cautela abrió la ventana, dejando pasar a Nanoha quién prácticamente saltó por el pequeño espacio hacia el interior.
Esa era la primera vez que entraba a la habitación de Fate. A Nanoha le hubiese encantado que esa primera visita se hubiese dado por motivos diferentes a la agria situación en la que se habían metido.
Anhelante se acercó Fate y la rodeó con sus brazos, pero apenas sus manos rozaron la espalda de la rubia la misma dio un respingo, y un quejido de dolor brotó de su interior. Preocupada, Nanoha se separó de ella solo un poco, lo suficiente para poder posar sus manos sobre sus mejillas y así poder mirarla con detenimiento. Su dedo pulgar acarició suavemente el magullado labio interior de la adolescente, como si con esa leve caricia pudiese desaparecer las marcas que habían aparecido en ellos, y sus ojos se perdieron inevitablemente en la niebla de esos borgoñas que la miraban con un nuevo nivel de tristeza, nublados por el temor.
Era bastante obvio para Nanoha que Fate había estado llorando, tanto o más que ella misma. Sus enrojecidos ojos la delataban, y la manera en la que Fate cerraba sus ojos ante el contacto de sus manos parecía ser la forma que tenía la muchacha de grabarse la sensación de ese roce para recordarlo cada vez que lo necesitara.
- ¿Ella te hizo eso? - preguntó Nanoha entre susurros.
- No deberías de estar aquí Nanoha - fue la respuesta de Fate - Es peligroso.
- Necesitaba verte Fate, no te imaginas cuanto. No podía irme sin hablar contigo antes.
Una sonrisa triste se dibujó en el rostro de Fate, mientras se acercaba a ella lo suficiente para darle un beso. El simple hecho de que Nanoha estuviese allí aún a esas alturas era un milagro.
- No te preocupes por mi Nanoha - pidió Fate - Estaré bien. Siempre lo he estado. Sabía que esto no podía ser para siempre. No me molesta enfrentar las consecuencias.
- Vámonos de aquí.
Nanoha la miró esperanzada, pero una risa ahogada se escapó de la garganta de Fate.
- Ya déjalo Nanoha.
- No, escúchame - insistió Nanoha - Podemos irnos. Déjame hablar con mi hermana, puede ayudarnos a escapar. Podríamos irnos a otro lugar, y empezar de cero juntas.
- El mundo real es más difícil de lo que te imaginas Nanoha - murmuró amargamente Fate.
Quería refutarle esas palabras a Fate. Sabía que sería difícil, pero no podía ser más difícil que permanecer encerrada en un campamento con una mujer loca con problemas de ira que se creía una extensión del mesías, sin embargo, la mirada de resignación de la rubia le expresaba claramente que la chica se había rendido.
- Sé que podrás ser feliz allá afuera - le dijo Fate, aún sonriendo.
- ¿Y qué hay de ti? ¿Acaso tú serás feliz aquí? - inquirió Nanoha - Maldita sea Fate, estoy loca por ti, ¿Crees que podré ser feliz sabiendo que estás atrapada en este lugar?.
- No tengo muchas opciones Nanoha. Mi madre nunca me dejará salir de esta prisión, así que para mí el ser feliz nunca estuvo entre mis posibilidades. Pero tú sí tienes esa oportunidad, y me gustaría que la aprovecharas y dejaras de preocuparte por mí.
Fate estaba completamente encerrada en su idea y Nanoha sintió como la furia crecía dentro de ella al darse cuenta de la extensión del daño que Precia había causado en la orientadora.
Era cierto que no podía hacer mucho en su situación, pero solo necesitaba tiempo. El tiempo suficiente para inventar algo, para poder hacerse más fuerte y poder protegerla. Con determinación, acortó nuevamente la distancia que las separaba para juntar sus frentes, mientras sentía como Fate temblaba ligeramente ante el contacto.
- Sé que ahora no tengo nada que ofrecerte - empezó a decir Nanoha - Pero no me rendiré contigo Fate. No me rendiré contigo nunca. Así que si quieres que me vaya y te deje aquí lo haré, pero te prometo que regresaré por ti. Cuando sea lo suficientemente fuerte para defenderte te buscaré. Tenemos aún muchos lugares a los que ir, y muchas estrellas más por ver. Solo dame algo de tiempo ¿Sí?
Ante la declaración de Nanoha, Fate no pudo resistir más y se quebró, llorando abiertamente mientras se aferraba a la cobriza como si, a pesar de haberla invitado a marcharse, se estuviese muriendo de dolor por tener que dejarla ir. El amor que sentía por la cobriza se había anidado tan adentro de su alma que aún no sabría como haría para poder sobrevivir durante los días venideros siendo envuelta por la fría bruma de su ausencia. Ese castigo era más doloroso que los duros golpes de su madre.
Pero, para poder seguir respirando un día más, lo único que podía hacer era aferrarse a las palabras de Nanoha, sosteniéndose con fuerza a ese pequeño imposible para resistir cuanto fuese necesario.
Era imposible que Dios pudiera castigarla con el fuego eterno sólo por el hecho de amar a alguien tan intensamente como lo hacía con Nanoha.
Un ligero golpeteo se escuchó en la ventana. Su tiempo se había terminado.
Por lo que sentían que sería la última vez en mucho tiempo sólo se miraron, intentando expresar entre ese silencio todo lo que querían decirse. Abrumada por la fuerza de lo que sentía, Fate se olvidó del dolor y beso a Nanoha con toda la pasión de la que era capaz, intentando sellar con sus labios la respuesta a la petición que la cobriza le había hecho y, por esos cortos segundos, se olvidaron de Precia y de sus castigos, de su prisión y creencias, del tiempo y del abismo que las obligaba a separarse.
Sería una separación momentánea. No sabían por cuanto, pero sería momentánea.
Cuando Nanoha se separó de ella temblaba, pero sus ojos refulgían llenos de decisión.
- Es una promesa - aseguró Nanoha, antes de salir por la ventana.
AvatarAle: Se veía venir, ¿Qué más puedo decirte?. Cuando entiendo que este tipo de cosas suceden en la vida real, más de lo que uno podría imaginarse o muchísimo más de lo que pueda decir una estadística, no puedo dejar de cuestionarme si quienes hacen esto realmente creen que están siguiendo una "enseñanza", o si solo se escudan tras esa fachada para seguir un deseo personal. Muchas gracias por leer!
Nadaoriginal: Así mismo. Recuerdo ver ese episodio y pensar ¿¡Pero qué es estoooooooo!?. Ahora, que escribí esa cuestión, mi pregunta cambió después a ¿¡Pero por qué escribí estooooo!? Jajajaja. Hasta a mi me duele un poco que la perseverancia de Nanoha no haya podido vencer la barrera creada por la cruel Precia de esta historia. ¡Qué tengas una excelente semana!
Chat'de'lune: El futuro siempre suele ser incierto pero, creo que podríamos coincidir en que hay inciertos más dolorosos que otros. Este incierto, creo que entra en ese primer lote. Y sí, efectivamente, Precia es alguien bastante terrible... Y a veces creo que la palabra bastante se queda un poco corta. ¡Qué tengas un buen domingo!
¡Nos leemos el próximo domingo!
