Capítulo 2

TalTal se encontraba completamente herido en el campo de batalla, su ejército había quedado casi derrotado por el ejército mongol, sabía que su derrota en el campo de batalla significaba también la derrota de Yuan y la posible muerte de Seung Nyang, se lamentó profundamente por esto, había estudiado escrupulosamente al enemigo para derrotarlo pero el enemigo había logrado emboscarlo a la madrigada lo que termino por mermar sus fuerzas y casi acabar con su ejército, yacía en el suelo cubierto de sangre y tierra, las heridas habían logrado cicatrizar parcialmente y al parecer llevaba tiempo desmayado, el olor en el campo de cadáveres se mezclaba con el olor de la arena, ya antes se había encontrado con estas características pero esta vez la situación había cambiado, se lamentó internamente por no haber podido despertarse antes y era sorprendente que aun siguiera con vida tras la batalla sangrienta que había tenido previamente, se sentó con algo de dificultad pero se dio cuenta de que no se encontraba herido de gravedad, sino que solo se había desmayado tras el terrible golpe que le había encestado, aunque cualquiera pensaría que estuviera muerto, observo el panorama a su alrededor y se dio cuenta de que el ejército mongol había marchado hace tiempo, llevaba dos días de retraso para alcanzarlos pero sabía que les tomaría como menos llegar en cuatro días a la capital, si se iba pronto, aun tenía tiempo para regresar al palacio en caballo, volvió al campamento, se revisó las heridas y decidió comer algo, reviso la bitácora del ejército y descubrió que un mensajero había salido hace un día para avisar la derrota al palacio, TalTal sabía que no tenía más tiempo que perder.

Busco en los establos, pero estaban calcinados, no logro encontrar caballo propio alguno, pero visualizo a lo lejos del campo a un semental de color negro, el caballo respondió favorablemente a sus llamados y aunque no era el caballo más rápido serviría para salir del desierto y acercarse a la capital, TalTal emprendió el camino con euforia.

El ejército había logrado llegar a la capital, lo sabía por los incendios diversos que se vislumbraban a lo lejos de las casas de paja, la gente corría en diversas direcciones y ya cayendo la noche, pido vislumbrar como los incendios aun no alcanzaban el palacio, aun esperaba estar a tiempo para poder evitar una tragedia mayor.

Se abrió paso por el costado del camino, logro acercarse al palacio, pero estaba ampliamente custodiado por el ejército, aun le faltaban fuerzas a TalTal para enfrentarse a un grupo numeroso de soldados, decidió que la mejor forma era ocultarse y bordear las puertas tratando de brincarse la cerca por el costado, apuro al caballo.

Habiendo logrado ingresar al palacio, decidió correr hacia la sala mayor pero no encontró a nadie en el sitio, en el palacio del emperador tampoco se encontraba nadie por el lugar más que el acomodado cuerpo del emperador, vislumbro la estrategia de Seung Nyang, habiendo desalojado a todos a tiempo antes de que se convirtiera en un baño de sangre el palacio pero el cadáver del emperador no tenía mucho tiempo de haber muerto y alguien lo habría colocado de esa forma, tal vez Seung Nyang aún seguía en el palacio, decido correr hacia sus aposentos.