Capítulo 3

Seung Nyang se había detenido abruptamente tras ver el cúmulo de soldados que loa rodeaban, desgraciadamente no llevaba armas encima más que una pequeña navaja oculta en su cuerpo, volteo a sus alrededores para ver si lograba visualizar a algún soldado, pero solo alcanzaba a ver a los miembros del ejército, mientras el general enemigo se erguía frente a ella.

- ¡Así que aún quedan miembros de la realeza que habría de matar ¡- exclamo con furia el general mongol Hyun Kwan

Seung Nyang sin perder la calma, pero con impaciencia miro al enemigo con furia y luego agrego

-Al parecer el imperio mongol no sabe lo que es respetar un tratado de paz-

-Su alteza- menciono Hyun Kwan – todo esto ha sido una estrategia para acabar con Yuan, el imperio aun nos debe mucho y esta es la forma que encontramos de cobrarlos lo que nos debe, ¿No es usted acaso la emperatriz que termino por reconocer la independencia de Goryeo?

- Así es-, mencionó Seung Nyang - Se merecían la libertad tanto como el respeto los límites de territorio que Mongolia nos debe –

- Les debía, pero ahora nosotros reclamaremos esto como nuestro, ¿nos podría indicarnos el camino más corto hacia los aposentos del emperador? -

-El emperador a muerto, puede creerlo o no, pero no hay nada más que tenga que decirle- dijo Seung Nyang con furia.

- Bien, aunque no le creo, pero supongo que esta para distraernos, aunque admito que me encantaría saber porque casi no hay criados en el palacio, no tengo más tiempo que perder que apoderarme del trono de Yuan. –

Hyun Kwan desenfundo su espada y se acercó con calma a Seung Nyang, estaba dispuesto a acabar con todos para apoderarse del reino y sumar la victoria para su imperio, cuando de repente apenas pudo esquivar una flecha que había sido lanzada a su cara y mato a un soldado detrás, lo dejo atónito unos segundos.

"Ese nivel de habilidad no lo tiene cualquiera" pensó Hyun Kwan para sus adentros, en ello vislumbro un hombre con armadura de negro que se cercaba con velocidad a lo lejos.

-Su alteza, por favor deténgase, tengo algo que decirle – Exclamo TalTal mientras se colocaba al lado de Seung Nyang, ella lo miro con incredulidad y una lagrima rodó por sus mejillas, no podía creer que siguiera con vida, pero se notaba cansado y algo abatido, sabía que había tenido que esforzarse mucho para lograra llegar a tiempo con ella desde donde se había librado la guerra.

Taltal planeo enfrentarlo como generalmente se enfrentaba a los enemigos, pero decidió que la estrategia más segura era realmente huir con Seung Nyang, no había podido vencerlo en el campo de batalla con sus hombres dentro y aun se encontraba parcialmente lastimado entonces consideraba que las esperanzas de ganar una batalla en ese punto eran difíciles, pero al menos había esperanza, aunque no sabía exactamente hacia donde correr.

Hyun Kwan habiéndose recuperado del shock había vislumbrado a aquel general que en su opinión estaba bien muerto cuando se enfrentó a él, había sido una batalla ardua puesto que le costó trabajo vencerlo físicamente y también estaba sorprendido de verlo con vida, porque ese tipo era difícil de matar.

-General TalTal- Exclamo con júbilo Hyun Kwan me sorprende verlo con vida por el palacio, al parecer no estaba tan muerto como lo deje, pero pronto lo estar no se preocupe, aun mi espada tiene mucha sed de venganza por la derrota de mis hombres

-No creo que tenga la habilidad de vencerme- Exclamo TalTal, -Hasta aquí llega su racha de victorias -, dijo TalTal con una mirada llena de furia

Hyun Kwan no podía creer su soberbia, consideraba que el enemigo no era difícil de vencer, pero se había erguido de la muerte una ve y eso basaba para sorprenderlo, de repente se escucharon tambores a lo lejos, que el general no pudo deslumbrar si eran propios o del enemigo, cuando volteo para mirarlos, vio como corrían en la distancia, -A ellos! - exclamó.

Taltal tomo de la mano a Seung Nyang y corrió con ella por el patio por el que había ingresado, Seung Nyang le comento que buscaba acercarse al área de sus aposentos por un pasadizo que ahí se encontraba, pero TalTal considero que no era viable puesto que el enemigo se encontraba por aquel camino, Seung Nyang acepto que tenía que encontrar otra salida.

-Rodemos el sitio como si fuéramos a salir por la puerta sur, pero regresemos al palacio donde el pasadizo. Exclamo TalTal, Seung Nyang solo asintió con la cabeza.

Al borde de llegar a la puerta sur, vieron como el enemigo se limitaba a incendiar algunas zonas y escucharon como seguirán buscándolos, sabían que el fuego se expandiría rápido y tendrían que salir lo más pronto, continuaron avanzando en las sombras por el palacio hasta acercarse por la zona trasera de los aposentos de Seung Nyang.

-Estamos cerca- Exclamo Seung Nyang, viendo la salida por el pasillo, - se de una puerta trasera y con ello lograron entrar al palacio de la emperatriz, corrieron por los pasillos y se internaron en la habitación de Seung Nyang.

-Maestro, es por aquí, señalo Seung Nyang mientras desplazaba una puerta corrediza escondida por una pintura, TalTal se limitó a seguirla.

Ya adentro, Seung Nyang cerró la puerta y tomo algunas armas que había, entre ellas unas navajas y su arco, desplazo otra puerta y pudieron ingresar al pasadizo, escapando finalmente por él, en el camino TalTal se tropezó un par de veces.

-Maestro, se encuentra bien- exclamo Seung Nyang con preocupación

-Sí, solo sigamos avanzando, dijo TalTal mientras se levantaba con dificultad y Seung Nyang pudo ver como sangraba por el costado.

Atravesaron el largo pasadizo y pudieron ver la puerta al final, se respiraba pronto aire fresco lleno de una brisa que anticipaba lluvia.

Tras destrabar la puerta y asegurarse de que no había enemigos en los alrededores, cruzaron la puerta con sigilo y se internaron lentamente en el bosque, Seung Nyang miro con tristeza como parte del palacio estaba en llamas, pero se consolaba esperando que la lluvia llegara pronto, ahora tenía que esconderse del enemigo y curar a TalTal.