Capítulo 4
Huyendo con prisa al bosque de repente se vieron abrumados por la espesa maleza y el viento acelerado que los golpeaba, después de internare más en el bosque, Seung Nyang sabía que TalTal no podía aguantar durante largo tiempo y esperaba encontrar un refugio pronto para resguardarse, pero TalTal se adelantó.
-Ahí hay una cabaña, parece buen refugio- exclamo jadeantemente TalTal
Seung Nyang y TalTal se dirigieron al sitio mientras las primeras gotas de lluvia caían sobre sus hombros, la lluvia comenzó a incrementarse mientras Seung Nyang buscaba ramas para prender una fogata en el centro de la cabaña, pero TalTal prefirió que no lo hiciera puesto que los podían encontrar fácilmente.
-Maestro, se encuentra herido, iré a buscar plantas medicinales, exclamo Seung Nyang
-No, quédate aquí- dijo TalTal, pero Seung Nyang ya había cruzado la puerta
TalTal se acomodó en el catre que se encontraba en la cabaña, empezó a desabrochar la armadura negra que siempre traía puesta cuando salía a batalla y con cuidado retiro la parte superior de su ropa, su cuerpo se encontraba magullado tras la pelea en el desierto y las heridas habían empezado a cerrar entre las costas de sangre, pero aun había que limpiarlas un poco y curarlas, algunas heridas se abrieron por el esfuerzo desde el caballo y sabía que tenía que encargarse de ellas lo más pronto posible antes de que se pudieran infectar más, miro su torso y deshizo algunas telas para usarlas como vendas, al cabo de un rato Seung Nyang regreso a la cabaña.
Seung Nyang regreso empapada por la lluvia que se desataba en el bosque, pero venia alegre de ver que la lluvia había apagado los incendios en el palacio y había podido conseguir las hierbas para su maestro, este se encontraba recargado en la pared de madera mientras trataba de retirar la sangre con un trozo de tela.
-Maestro, permítame ayudarlo- dijo Seung Nyang preocupada porque su maestro se estuviera sobre esforzando, aun tenia dudas de como había logrado sobrevivir y regresar a tiempo al palacio, pero ya habría oportunidad de saberlo después, -Maestro, por favor-
TalTal detuvo la tarea que estaba haciendo y dejo que Seung Nyang se acercara a él, vio cómo se encontraba mojada por la lluvia y a miro con preocupación no se que se enfrenara, había vuelto para rescatarla y evitar que se lastimara.
Seung Nyang se acerca con cautela y aunque tenía un poco de frio, lo aparto de su mente para encargarse de su maestro, arranco algunas telas de su vestido y limpio las heridas que sangraban en el torso de TalTal, el solo la miraba con cautela, pero no podía saber lo que estaba pensado.
Después de triturar las hierbas, las coloco en su mano para aplicarlas en TalTal, ya había limpiado la mayor parte y ahora solo quedaba vendar, coloco las hierbas con cuidado en sus heridas que no parecían profundas y las sello con un trozo de tela grueso para después vendar, TalTal no parecía herido de gravedad, pero tampoco expresaba dolor alguno Seung Nyang estaba preocupada de que se ocultara el por su bienestar.
La lluvia continuaba cayendo con fuerza, se había decidido a no prender una fogata, pero aun así tenía frio, apenas pudo terminar de vendar a su maestro cuando la lluvia se incrementó y sabía que el enemigo ya no se molestaría en buscarlos puesto que se habían borrado sus huellas en el camino, por el momento estaban a salvo.
TalTal estaba agradecido internamente por el cuidado que le había dado Seung Nyang, agradecía el haber podido regresar a tiempo para salvarla y se lamenta de que las osas habrían terminado así tras su fracaso en el campo de batalla.
– ¡Maestro!, ahora la leña esta mojada, me temo que no podre calentar la cabaña por la lluvia- exclamo Seung Nyang preocupada.
-Tu ropa esta mojada, podemos quemar este catre para que te calientes un poco- dijo TalTal
-No maestro, es donde descansa usted, por favor recupérese-
-Puedo dormir sin él, mejor úsalo- dijo TalTal
- Maestro- exclamo Seung Nyang preocupada por sus heridas
TalTal recordó como Seung Nyang había podido calentar a Ta Hwan cuando tenía fiebre en las montañas, hacía mucho que no tenía contacto con una mujer de esa forma y sinceramente no le había interesado ninguna todo este tiempo hasta la llegada de Seung Nyang a la provincia cuando su tío era gobernador mientras intentaba competir para concubina.
Seung Nyang claramente tenia frio, una fogata incluso no había servido de mucho peso que su ropa seguía mojada, pero hacer ese acto le causaba algo de vergüenza y lo consideraba impropio tras la reciente muerte del Emperador, pero también morir de frio le podía provocar más problemas, aun tenia seca la capa negra que lo acompañaba y decidió que sería una excelente cobija para Seung Nyang.
-Usa mi capa para cubrirte. Exclamo TalTal, Seung Nyang lo miro con asombro, pero sabía que la misma capa no era suficiente para entrar en calor, funcionaria más si se quitaba la ropa mojada y…
Seung Nyang se avergonzó un poco para sí misma, todos los hombres que la habían podido ver en esa posición habían terminado de pasar por su cama y si bien se preocupaba por TalTal, la reciente muerte de Ta Hwan la dejaba insegura de lo que podría llegar a interpretarse, pero sin embargo tenía que entrar en calor de todas formas.
TalTal miro la inseguridad en los ojos de Seung Nyang, aclaro en su cabeza que ella no quería mostrase ante él, entendía, se notaba incomoda por la situación y no había mucho para calentarse, se sentía culpable en parte por haber causado esta situación para Seung Nyang, si hubiera triunfado en el campo de batalla no había necesidad de exponerla a tantos peligros.
-Lamento no haber podido derrotar al general Hyun Kwan y su ejército mongol en el desierto, se sinceró TalTal con Seung Nyang mientras lucia parcialmente cansado y la lluvia caía a cantaros desde el cielo.
-Maestro, sé que hizo todo lo posible para vencerlo- dijo Seung Nyang
- Si, pero podría haber logrado más, aun así, me preocupa que la ropa mojada te valla a causar algún malestar, por favor usa la capa, me volteare para que te sientas cómoda-
TalTal observo que en los ojos de Seung Nyang aun había mucha tristeza, la muerte del emperador no era fácil de sobrellevar y pensó en dedicarle algunas palabras.
Seung Nyang empezó a quitarse capas de su ropa desde la parte más obscura de la cabaña, pensaba que podía quedarse en ese extremo mientras TalTal miraba en otra dirección, el agua caía a cantaros y no parecía detenerse en poco tiempo, seguía teniendo frio y era la única opción que tenía, TalTal siempre se había mostrado muy respetuoso con ella, admiraba eso de su maestro, siempre había sido su mentor y la había ayudado en múltiples problemas, él era bastante sabio y maduro para tomar desciñes con habilidad y cautela, era un hombre bastante admirable a quien siempre le había tenido un profundo respeto, miraba con tristeza que se encontrara tan lastimado, le sorprendía su fortaleza para regresar a tiempo y ayudarla a escapar, el había sido su salvación muchas veces desde que lo conoció.
En la parte más interna de su proceso, vislumbro en el piso la capa de TalTal, tenía algunas marcas de sangre, pero no parecían ser de él, esperaba que se recuperara y confiaba en que la lluvia les diera una escapatoria para el día de mañana, de repente TalTal la interrumpió de sus pensamientos.
- ¿Su alteza se fue tranquilo?, lamento no haber llegado más a tiempo- Expreso TalTal con pesadez.
-Se fue en paz- respondió Seung Nyang con un suspiro
Un silencio se hizo en la cabaña mientras el sonido de la lluvia cubría el ruido
TalTal en la obscuridad busco la mirada de Seung Nyang, esperaba ofrecerle un consuelo más allá de las palabras, pero Seung Nyang no parecía ofrecerle alguna mirada, hasta que volteo en su dirección.
-Maestro, no se preocupe por eso, lo que importa es mantenernos vivos de momento y encontrar una salida para el día de mañana, espero que podamos llegar a la ciudad para reagruparnos con el resto- comento Seung Nyang mientras levantaba la capa de TalTal.
TalTal le miro con ternura y preocupación, quiera expresarle que su bienestar era lo más importante para él, quería asegurarse de que estuviera bien, la mirada de Seung Nyang sostenida en los ojos de TalTal parecía indicarle algo de desesperación.
-Le protegeré ante todo su alteza- Expreso TalTal –Continuaremos avanzando hasta recuperar el trono-
-Maestro- respondió Seung Nyang mientras se acercaba a el
-La unión nos servirá para derrotar al enemigo- respondió TalTal mientras no dejaba de verla
Seung Nyang se acercó más a él con la capa en la mano y se arrodillo a su lado, ya solo traía puesta la última capa blanca de su ropa, pero a TalTal pareció no importarte.
-Su alteza- dijo TalTal antes de ser interrumpido por el abrazo que le proporciono Seung Nyang, tenía frio, estaba mojada y le correspondió el abrazo, aun sin poder creerlo
Seung Nyang se retiró por un momento y le dedico una mirada cálida, TalTal la miro dispuesto a aceptar cualquier desafío por ella, su mirada le parecía de lo más dulce y la tomo por el rostro queriendo tener un contacto más cercano con ella, acaricio sus mejillas y Seung Nyang se acurruco a su lado, TalTal arrastro la capa hacia el cuerpo de ella y la sostuvo en su pecho, se terminaron quedando dormidos.
