Oclumancia
James Potter/Tom Riddle
Diferencia de edad
—Profesor Riddle, ¿tiene un momento? —Tom fue interrumpido mientras recogía las cosas de aquella clase.
No hacía falta que se volviera para saber de quién se trataba.
—Señor Potter, hoy no tengo horas de tutorías.
Era James Potter uno de sus mejores alumnos en Defensa contra las Artes Oscuras y últimamente su fuente de preocupaciones.
La imagen de su alumno de último curso inclinado sobre su mesa siendo follado duramente por él era algo que no podía quitarse de su mente, aunque el pensamiento originario no fuera obra suya.
Lo había sacado de la mente del muchacho en una de sus sesiones de Oclumancia.
No tenía que haber accedido a la petición de su alumno, por aquello Dumbledore podría echarlo de Hogwarts.
Potter le había pedido que le enseñara Oclumancia, algo que no entraba ni jamás entraría en los planes de estudio de Hogwarts y ahora entendía por qué uno no debe empujar la mente de un adolescente.
—Por favor.
Tom apretó los labios, ese tono suplicante, ese maldito tono suplicante.
—No tienes edad para ese tipo de magia, Potter.
—Pero ya lo hemos hecho antes, profesor, puedo resistirlo.
El joven capitán de Quidditch había llegado a su despacho suplicando tomar clases complementarias, y sí, era un desastre en ocultar su pensamientos, lo cual como posible auror sería un handicap, pero su mente aún no estaba lo suficientemente formada para hacer frente a un legeremente como él.
—He practicado.
Tom se giró rápidamente para verle, aquello era una locura.
—¿Eres estúpido? ¿Sabes lo que un legerementi mal ejecutado podría hacerte? Podrías quedar imbécil para el resto de tu vida.
James Potter era alto y tonificado por el deporte, moreno y con unos ojos color chocolate derretido tras unas gafas rectangulares a la moda de esa época.
Acababa de cumplir 18 años, él había pasado de los 50. Su única esperanza era que ese año abandonaría Hogwarts.
—Puedo hacerlo, profesor —dijo James mirando con adoración a Tom.
—No puedes decírselo a nadie o me quitarán mi licencia, ¿entiendes?
—Se lo prometo.
—Legeremes—susurró Tom aplicando un giro de su varita sobre la frente de James.
Las barreras que Tom le había pedido que construyera contra él, se alzaban duras y resistentes, era un gran alumno, solo por eso había aceptado al inicio.
Empujó un poco más, uno de los ladrillos parecía algo inclinado, podría haberlo dejado allí, seguro, era una resistencia bastante buena, pero siguió empujando hasta que el muro se hizo añicos.
James le esperaba desnudo al otro lado, su pene recto y duro goteando contra su vientre apretado.
Una imagen de sí mismo se hizo corpórea delante de él, era una imagen realmente idealizada, no había ni una arruga en su rostro, podía ver el atractivo.
—Ven, te he estado esperando —dijo aquel James desnudo—. Has tardado mucho y te necesito.
Su versión idealizada sonrió de un modo que le produjo escalofríos, ¿se veía así de intimídate en la vida real?
La túnica de clase desapareció mientras su alumno se la quitaba, y Tom acariciaba al joven delante de él. Podía sentirlo, como si sus propias manos lo tocaran.
Notaba su propia erección dolorosamente atrapada en los pantalones y unas manos hábiles liberándola y tocándola.
No debería estar allí dentro, dentro de aquella mente, no debería estar disfrutándola, estaba mal, pero su propia copia mental mordió los labios carnosos del chico.
—¿Eres mío, James?—escuchó a la criatura en la que se estaba convirtiendo en la mente de su alumno.
Era Pársel, una habilidad que había mantenido oculta cuando descubrió que estaba ligada a los magos oscuros.
El James entre sus brazos se retorció de placer al escucharlo mientras le masturbaba, Tom le empujó por los hombros haciéndolo arrodillarse.
—Dame tu boca.
El joven mago dócil entre sus piernas lamió su cálida piel haciéndolo sisear de placer.
Tom se introdujo profundamente en la garganta de James haciéndole difícil mantener las arcadas y una sensación de poder inmenso le recorrió mientras lo mantenía chupándole.
Las gafas estaban descolocadas en su rostro apuesto, las lágrimas caían de sus ojos embelleciéndolo aún más. Y decidió que su semen sería su aderezo final corriéndose sobre sus mejillas sonrojadas.
James le miraba jadeante con los restos de su propio orgasmo pegado al estómago.
La imagen de sí mismo estaba desvaneciéndose y él mismo iba recobrando parte del control sobre sí mismo, y sobre lo que había hecho, lo que había presenciado.
Horrorizado salió de la mente de su alumno que aún estaba perdido dentro de ella.
—Potter —le llamó, pero no estaba volviendo, se acercó más a él zarandeándolo— ¡James!
Los ojos color chocolate parecían vacíos un momento para al siguiente estar reconociéndolo.
Un par de pestañeos y Tom le soltó.
—¿Cómo lo he hecho? —preguntó James.
Tom lo miró espantado, pero se dio cuenta de que se refería a la oclumancia.
—Creo que sabes formar las barreras necesarias para pasar el examen, es suficiente.
James le miró algo confundido pero finalmente asintió y le dio las gracias.
Tom tenía un problema demasiado grande que resolver en esos momentos y requería soledad, así que despidió a su alumno.
James caminó por los pasillos que le llevarían a su dormitorio, había sido magnífico y estaba vez estaba seguro de que su profesor los había visto, ni siquiera la túnica podía ocultar su erección cuando había salido de su mente.
La idea no había sido suya, Sirius se la había ofrecido aquel verano, la obsesión de James por el profesor Tom Riddle no era nueva para ninguno de ellos, pero ese año sería el último que coincidirían y tenía que hacer lo que fuera para que finalmente lo notara.
Lo quería, lo quería tan mal que no le importó mostrarle sus más oscuras fantasías.
En ellas no era Tom Riddle, el serio y atractivo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, era algo más, era tan sexual, tan duro y tomaba todo lo que quería de James que le hacía suplicar por él.
No sabía en qué lengua le hablaba, ni porque sus ojos cambiaban a un rojizo demencial, pero no iba a pararse hasta que ambas personas fueran solo una.
Y sus fantasías se convirtieran en realidad.
Primer día y ya tenemos a Voldemort queriendo salir a la luz.
¡Estoy de vuelta!
Besos
Shimi
