Bien, no puedo pensar en este momento en algún saludo original para este capítulo, así que solo diré, ¡Hola mis pequeños y grandes hijos!, aquí les traigo un nuevo capítulo del fic que tanto me han pedido, Naruto en el mundo de Star Wars The Clone Wars.

Pues si, aquí esta el nuevo capítulo, del cual solo puedo decir, que será uno interesante, por que será en donde veremos más de los nuevos cambios que trajo y traerá Naruto a esta nueva galaxia, junto con las decisiones que tomara Padme a continuación, decisiones que cambiaran el curso de la historia galáctica tal y como se conoce, y espero que estos resultados, sean de su disfrute y agrado.

Ok, en realidad no tengo mucho más que decir con respecto a este cap, hasta el momento el concurso seguirá en curso, solo he tenido dos respuestas con respecto a la pregunta que le daría el privilegio de elegir una de las mujeres faltantes para el harem de Naruto, y debo decir que una de esas se acerco bastante a tener todos los nombres, así que es el más acercado a ganar el concurso, dejare que esto siga por uno o dos capítulos más, para ver si alguien quiere intentarlo o alguno de los ya mencionados participantes quiere hacer otro intento a ver si llega a ahora si atinarle a todos los nombres.

Pues sin más que decir, los dejo con la sección de comentarios:

ArcaneBlade: Bueno mi amigo, tengo que decir que eres increíble, tu eres el concursante que más nombres has acertado en este concurso de adivinar los planetas, pero no te diré que o cuantos planetas fueron los correctos o incorrectos en tu respuesta, solo diré que has hecho un buen trabajo adivinando, y que si ganas, me parece muy interesante tu proposición para una de las compañeras de Naruto, y me alegro de que te guste el fic, espero y te siga gustando.

Naru99: Bien amigo, como se dijo en el capítulo anterior, tu eres el ganador, pero te recuerdo que en la clausula del concurso, solo ganabas el derecho de decidir una nueva compañera, además de que ya había dicho que Asajj Ventress sería parte del harem de Naruto, así que por obvias razones solo agregare a Darth Talon, a parte de eso, gracias por seguir el fic, y me alegra seguir leyendo tus comentarios, espero y lo siga haciendo.

dlmauricio19: Pues, es una pena que no participes, pero bueno, es tu decisión amigo, me alegro que te gustara el capítulo, y aquí tienes otro nuevo y calientito capítulo.

Guest: Suuuupeeeer, espero y pienses igual de este nuevo episodio.

AngelOfTHEeNd: No se que significa eso amigo, y no se si quiero entender en verdad lo que significa, si es alguna felicitación o palabras de aliento, son bien recibidas, y agradecidas, pero en caso de que sean de carácter ofensivo, mejor ni me lo confirmes, si no te gusto, solamente no sigas leyendo y busca algo que si te guste amigo.

1crack290428lol: Aquí actualizando, perdón por la espera, muchas cosas ocupando mi tiempo.

Bien, con eso se termina la sección de comentarios, pues como acaban de ver, ahí esta la nueva inclusión para el harem de Naruto, junto con una pequeña modificación, la nueva lista del harem para Naruto en este fic, queda ahora así:

1. Satine Kryze.

2. Bo-Katan Kryze.

3. Ahsoka Tano.

4. Asajj Ventress.

5. Riyo Chuchi.

6. Aayla Secura.

7. Darth Talon.

8. Shaak Ti.

Solo falta una más por agregar, esperemos y veremos cual será, ahora si, sin más que decir los dejo con el nuevo episodio, que la fuerza los guíe y ¡DISFRUTEN!

Descargo de responsabilidad: no soy dueño de Naruto, Star Wars o sus personajes.

Hablando: personajes hablando

Pensando: (personajes pensado, flashbacks)

Comunicándose: Biju, fantasmas de la fuerza/chakra, invocación, animales o personas sensibles comunicándose mentalmente/por radios, etc.

Hablando: Biju, droide, fantasmas de la fuerza/chakra, invocación, animales sensibles hablando.

Pensado: (Biju, droide, fantasmas de la fuerza/chakra, invocación, animales sensibles pensado)

Hablando: Especies alienigena con idiomas sin traducción, o con palabras difíciles de escribir hablando.

(Pensando: Especies alienigena con idiomas sin traducción pensando o con palabras difíciles de escribir pensando.)

Ataques: Ataques, Chakra, Energía, Ataques de fuerza, etc.


Capítulo 7: Preparaciones para la guerra.

"... ¿Niño?", preguntó confundido el maestro jedi al ser llamado así, es decir tenía sesenta años, y que le llamara de esa manera Naruto, que no parecía mayor de veinte o treinta años, de hecho se escuchaba extraño.

"Sí, niño, así te dije Qui-Gon", respondió a la pregunta con un giro de los ojos y un resoplido, "Sabes que tengo más años de los que aparento, así que tengo el derecho a llamarte así si lo deseo", dijo sin darle mucha importancia a sus palabras, mientras a su vez se balanceaba en la silla detrás de su escritorio.

Qui-Gon no se vio en realidad muy sorprendido por tal declaración, por que el si tenía una leve sospecha de ese hecho antes, gracias al tiempo pasado con él en Mandalore, donde muchas veces le mostró varios vestigios de sabiduría, que no podría haber sido conseguido en solo los veinte o treinta años que aparentaba, eso, junto con el hecho de que no parecía envejecer físicamente aún con los diez años pasados, y de que lo hubiera aclarado en esa reunión en la que estuvo con todos los maestros que formaban parte de la orden jedi.

Ahora solo lo dejaba con la nueva duda de cuantos años en realidad tendría el hombre frente a él. Okay, pregunta para aclarar después, ahora tendría que aclarar otras más importantes, "Bien, como sea, aun tienes mucho qué explicar de lo que has hecho en estos diez años"

Bufando, miró a su amigo de la orden jedi con ojos aburrido, "Ya te dije que no, no tengo nada que ver con la República, por si lo olvidas, no estoy aliado a ella o a la Orden Jedi, así que no tengo que rendirte cuentas a ti o a cualquier otra persona que venga de esas órdenes".

Esa respuesta, en verdad hizo suspirar a Qui-Gon, no por fastidio, o enojo, más bien, por que se la esperaba, pues, del poco tiempo que le conoció, unas de las cosas que aprendió de él, y que más se le quedó grabada, fue de sus aparentes problemas relacionados con la República y la orden Jedi.

Problemas, o mejor dicho, aversiones hacia esas dos grandes instituciones galácticas y la forma en que actuaban, problemas que posiblemente fueron una de las razones por la que no se unió a la República, o que intentara disuadir a los integrantes de su orden para que lo dejaran unirse. Nunca se lo dijo a la cara, pero sospechaba de eso por sus reacciones a ciertas cosas de las que le hablaba relacionadas con la República, y por la que, en realidad se habría sorprendido un poco si le hubiera dicho que le contaría todo a detalle.

"¿Así, que no me contaras de nada de lo que has hecho en estos diez años que no he sabido nada de ti?", la respuesta que vino en forma del silencio del líder pelirrojo, junto con la cara seria y que cruzara los brazos sobre su pecho, le dijo que las esperanzas de que le respondiera habían bajado a casi cero, o por lo menos en el corto plazo, "Bien, olvidando eso por ahora, dijiste que tienes información sobre... ese sith, ¿Es verdad?".

"...Sí, algo de eso", contesto Naruto distraídamente, tecleando unos cuantos botones en el tablero holográfico que mostraba la nave de Naboo, hizo que el holograma de la brillante nave, cambiara a la imagen de una figura vestida completamente de negro, en lo que parecía a mitad de un salto, con un sable doble de luz encendido en su mano derecha, "Sí no estoy mal, este tipo fue el que los ataco en Tatooine, ¿Correcto?", al recibir el asentimiento del maestro jedi, Naruto siguió con su explicación, "Pues, de lo que se pudo reunir, este tipo, en realidad no es un sith, o no uno completo por lo menos".

"Quieres decir, ¿Qué es un estudiante de sith?", preguntó en respuesta a la información dada Qui-Gon, quien tras razonar lo que había escuchado en la última oración, sólo llegó a esa conclusión, conclusión a lo que recibió un asentimiento en respuesta, "Pero... ¿Cómo puedes saber eso?", volvió a preguntar el maestro jedi, que se preguntó en realidad el cómo había llegado a esa conclusión, ni siquiera él, que aunque brevemente, había peleado cara a cara con él, había llegado a una conclusión lo suficientemente sólida, para determinar cual de los dos sería, si maestro o alumno, "Hasta donde recuerdo, hasta hace diez años ni siquiera sabías lo que era un jedi, y los sith llevan más de mil años extintos, así que ¿Cómo es que puedes diferenciar un sith de un jedi, y un maestro de un estudiante?".

"Pues, en mi tiempo viajando por la galaxia, he encontrado mucha información de diferentes fuentes, con respecto a las diferentes órdenes que han usado la fuerza como su religión, lo que incluye a los sith", comentó, para después mirar más fijamente la imagen del usuario del lado oscuro que se proyectaba en su escritorio, "Y este, después de lo que me contaron aquellos de mis hombres que se enfrentaron a él, aun cuando me afirmaron que , en efecto, es poderoso, hay varias cosas en su forma de pelear, y de actuar, que no van acorde a un sith completamente entrenado".

"...¿Cómo qué?", preguntó de nueva cuenta Qui-Gon cuando no volvió a hablar el ninja ahora vuelto líder.

"Eh, son varias cosas en realidad, pequeños detalles en su forma de usar el sable, su estilo de combate que es aún un tanto imperfecto, pero sobre todo, creo que la cosa qué más podría destacar de él, es esto", con la última palabra dicha, vino la acción de que también presionará un botón más en el tablero de su escritorio, lo que pareció activar el holograma, que en vez de una foto, demostró ser un video de la pelea entre el mencionado sith aprendiz, y varios de los hombres de Naruto, que vestían la armadura que tenía el gran parecido con la armadura de los samuráis.

Al momento de que empezara a rodar la grabación, el sith oculto por las ropas oscuras cayó al final de su salto, en donde una vez que aterrizo, se dio una vuelta sobre su propio eje mientras a la vez que movía su sable doble de luz de forma amenazadora, para alejar a varios de los atacantes que le habían rodeado, tras esperar un segundo, se mostró como el sith movió su sable doble para redireccionar varias balas de blaster que se dirigían a él.

Una vez redireccionados los disparos de blaster, con la mano que no tenía el sable, la apunto a un grupo de atacantes detrás de él qué trataron de tomarlo por sorpresa, al hacerlo, pareció usar la fuerza para alejarlos de él, muestra de eso, fue el como todos a los que apuntó salieron volando a unos cuantos metros de sus posiciones originales.

En este punto, el video había sido detenido por Naruto después de haber presionado el respectivo botón para hacer eso, "Y este, es uno de los puntos del por que se que es un estudiante en vez de un maestro sith", declaró, apuntando a la imagen detenida del sith, con la mano extendida hacia los soldados que salieron volando.

Después de analizar detenidamente la imagen, de buscar algo fuera de lo común, algo que en verdad le mostrará la inexperiencia que le quería mostrar su amigo de hace 10 años, después de 20 segundos de mirar, el maestro jedi tuvo que decir algo, "¿Qué es lo que quieres que vea? No veo nada fuera de lo normal", y eso tuvo que ser una pregunta, por qué debido a sus estudios relacionados con los sith, o la falta de estos, no podía ver que era lo que tendría que ver para entender esta diferencia entre maestro y aprendiz, o por lo menos eso era lo que quería pensar el.

"Hmm, me lo imagine, ven acércate", haciéndole caso a su amigo, se acercó al escritorio, en donde pudo ver mejor la imagen holográfica, "Dime ¿Qué ves aquí?".

La pregunta, fue respondida, después de que Qui-Gon vio una segunda vez la imagen por unos segundo, "Veo, a un usuario de la fuerza, alejando a sus enemigos usando la fuerza", declaró como la cosa más obvia del mundo, lo que en realidad era, verdad hasta cierto punto cierto.

Asintiendo con la cabeza, Naruto le dio la razón, "Sí, estas en lo correcto, lo que ves, es un usuario de la fuerza, que está alejando a sus enemigos de una forma poco letal o dañina... lo que no haría un sith", la cara que recibió de su compañero de cuarto, le demostró a Naruto, que aunque en parte parecía entender, aún necesitaba o quería escuchar esa explicación que sabía que él tendría, "De las cosas que he logrado estudiar en estos diez años que estuve viajando, es que los sith, cuando peleaban, cuando se enfrentaban a sus enemigos, siempre buscaban el pelear con el objetivo de causar el mayor daño posible", antes de que tuviera la oportunidad de hacer alguna pregunta, Qui-Gon fue detenido, cuando la mano del ninja con cuernos fue levantada.

"El daño, lo causan, o buscan causarlo, por que ellos se aprovechan de ese dolor causado a sus enemigos, para volverse más poderosos, al causarlo, pueden tomarlo para impulsar sus ataques y movimientos con ellos. Y aunque se que uno podría llegar a herir a su enemigo con un empuje de la fuerza, no es algo seguro, algo que sabían los sith", levantándose, se acercó un poco más a la imagen formada por luces, "Por lo que, según tengo entendido, en vez de usar un empuje de la fuerza, si uno tiene una oportunidad, lo que haría si sabe usar este poder, sería el usar los rayos de la fuerza, un poder casi natural para la mayoría de los sith completamente entrenados. Algo que él, aún cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, no lo hizo", dijo con una cara seria, cara que se vio intensificada por el estar en toda su altura, "Y si tuvo la oportunidad, como esta, y no lo aprovecho cuando pudo, fue por una de dos, o podía utilizar los rayos de la fuerza y simplemente no aprovechó esa clara oportunidad, o...".

"... No sabe cómo utilizar los rayos de la fuerza", terminó la declaración Qui-Gon, al entender a lo que quería llegar él ultimó Uzumaki.

Asintiendo a la afirmación, Naruto continuo, "Exacto, lo entendiste mi amigo, y como tal vez te diste cuenta también, ninguna de esas dos cosas, son algo que un maestro, un maestro sith, haría, o por lo menos no en el segundo caso", volviendo a presionar unos botones en el tablero, se acercó la imagen hacia el sith, encapuchado, "Eso, junto con otras cosas, fueron las que hicieron que me diera cuenta que es el estudiante".

"... Lo que significa que falta el maestro", no fue una pregunta, fue una aclaración, una que en realidad, fue más que obvia, si este era el estudiante, significa que aún faltaría el maestro que le enseñó esas habilidades en la fuerza y el sable.

"Sí, eso me temo amigo, y si lo que me dijeron mis soldados es verdad, lo que casi siempre lo es, creo que tu te puedes imaginar lo poderoso que podría llegar a ser su maestro, si en el poco tiempo que estuviste peleando contra él, te puso contra la cuerdas su estudiante", eso lastimó el orgullo de Qui-Gon, pero no podía negar la verdad de eso, para su desgracia, sabía que tenía razón, aun cuando era difícil decirlo, sabía que era más que posible, si no seguro, que ese estudiante, ese sith incompleto, podría haberlo matado si la pelea se hubiera extendido.

Aunque su pelea fue muy breve, en ese corto tiempo, supo que ese sujeto, era tan poderoso, hábil y más importante, más joven qué él, cosas que le dieron una ventaja la cual, si se hubiera extendido la pelea, aunque hubiera sido solo por un poco más de tiempo, la posibilidad de que le mataran habría sido muy real. Y si eso era solo el estudiante, si llegara a enfrentarse al maestro de ese usuario del lado oscuro, no se hacía ilusiones de que podría llegar a ganar, era seguro de que solo alguien como el maestro Yoda, Windu o Dooku, podrían haber tenido una oportunidad contra alguno de esos dos... esos tres y...

Mirando hacía arriba, Qui-Gon se encontró con la única otra persona, que sabía con seguridad, podría acabar con casi total seguridad que podría acabar con esos dos, o por lo menos, con el estudiante. Normalmente, si esto se tratara de algún simple cazarrecompensas más fuerte de lo usual, o de un cartel mafioso más grande de lo usual, él buscaría una manera de tratar con esto por su cuenta, o llamaría a la orden en busca de ayuda con uno o dos maestros junto con sus padawans.

Pero esto era algo mucho más serio, hablaban de la posible resurrección de los sith, un mal, que esta galaxia, no debería ver nunca más. Lo mejor, era asegurarse de que si lo volvieran a ver cuando volvieran a Naboo, por lo menos, al final de lo que hicieran ahí, se fueran después de también reducir el número de sith que hay en esta galaxia.

"Dime, ¿Tienes algo más que me puedas decir con respecto a ese sith?", pregunto después de terminar sus pensamientos y dejar pasar un rato de silencio.

"Claro, muchas cosas, su forma de pelear, algunas contramedidas, uno que otro secreto de sus formas, y otras cosas más... pero siento que no quieres solo eso de mi, ¿Verdad amigo?".

"Je, creo que eso habría sido algo más que obvio", se escuchó la fuerte y oscura voz a su izquierda, lo que hizo que el maestro jedi de inmediato se diera vuelta en la dirección de esa voz, sorprendido, fue quedarse corto, cuando se dio cuenta de que el animal grande en forma de zorro naranja con nueve colas que se había quedado con ellos, se levantó y lo miro, con los ojos más inteligentes que vio, en lo que pensó debería ser un animal no consiente, "Así que... ¿Qué quiere el pequeño espadachín de lámparas que hagas? Es la verdadera pregunta", volvió a hablar el zorro, o por lo menos pensó que hablo, pues sus labios casi no se habían abierto en lo que duró la voz, y de lo que se habló y movió, no coincidía correctamente con lo que le escuchaba decir.

"No podías quedarte callado, solo tenías que abrir tu bocotá cuando no te hablaban ¿Verdad zorro pulgoso?", se escucho ahora un segundo gruñido, este siendo de un tono más femenino, aunque igual de profunda, volteando de nueva cuenta, ahora se había encontrado con la vista del gato de gran tamaño que también se había quedado, solo que ahora que en verdad le había prestado atención, noto por fin, que este gato, en vez de estar hecho de carne y hueso, parecía que estaba formado por llamas de color azul y negro, a parte de eso, tenía también dos en vez de una cola.

"Cálmense ustedes dos, dejen que nuestro invitado hable", interrumpió Naruto a sus dos compañeros en el cuarto, después de ver la duda y el conflicto en la cara de Qui-Go, "Y, supongo que debería disculparme, perdón por no haberte los presentado antes, Qui-Gon, estos son mis amigos Kurama y Matatabi, y una vez presentados, ¿Me dirás que es eso que tú aparentemente me querías pedir?"

Bien, ahora parece que este pedido que tenía planeado, será un poco más complicado de pedir de lo que había planeado.


-Pequeño Time Skip de un día-

"Bien, nunca pensé que esto llegaría a pasar", este fue el pensamiento que viajaba actualmente por la cabeza del maestro Qui-Gon, pues como decía en esos pensamientos, las cosas, como se habían desarrollado el día anterior.

Después de la presentación un tanto... 'apresuradas', entre él y los dos aparentes seres animalísticos de gran tamaño en forma de Zorro y Gato, vino la explicación del pedido que tenía pensado hacerle. Siendo este, un pedido de apoyo, para que le ayudará a él y a su padawan, a enfrentarse con el aparente aprendiz sith, en el caso de que se terminarán encontrando con él en algún momento durante su misión de Naboo.

La respuesta que le dio, fue un 'Sí... siempre y cuando le pagara', respuesta que sinceramente no se esperaba. Esperaba más bien otra clase de respuesta, una respuesta como un, 'Si, claro, lo que sea por un amigo', o algo por el estilo, no que le pidiera dinero por esto, no se esperaba para nada esto, en especial por que había brindado su ayuda a Naboo tan fácilmente, pensó que con la misma facilidad le brindaría su ayuda para eliminar a una amenaza tan grande como lo eran los sith.

Por lo que pidió una explicación, que recibió. Esa explicación, fue que, no era asunto suyo, si, esa fue la respuesta. De forma más explicada, es que si bien, él reconoce que los sith, son tanto poderosos como malvados, la cuestión es que su mundo y en general, la alianza elemental, no eran enemigos jurados de estos como los jedis lo eran. No estaba afiliado a la República o a los jedis, que eran los enemigos de los sith, lo que hacía que el problema no fuera suyo, sí no de los antes mencionados.

Sí, terminaría ayudando a Naboo y a su reina a ser liberados de la Federación de Comercio y su bloqueo, pero era por que al hacerlo, si aceptaba su ayuda la reina para empezar, recibirían a cambio algo muy valioso para él y los suyos, lo cual era el tratado comercial con un mundo en el borde medio de la Galaxia. Que si bien, no se escuchaba como mucho, para una alianza en reciente crecimiento como lo eran ellos, sería una ayuda más que bien recibida y valorada por lo beneficiosa que serían más notables con ellos.

Y si terminaba enfrentándose al sith, y de alguna manera llegara a escaparse de él, llegaba a su maestro, y les hablaba de su interferencia, los convertirían a él y su facción, en otro enemigo jurado de los sith, sin que ellos ganaran algo

Y si bien eso lo entendía, no podía decir que le siguiera gustando que le pidiera un pago por esa ayuda, pero, suponía que si en realidad iba a librarlos de un sith, un pago sería justo... hasta que le dijo el costo. Al hacer una estimación de cuánto costaría normalmente una misión o encargo para matar a un asesino o ejecutivo, Naruto le dio el precio que según su ver, era más que justo.

Pero para Qui-Gon, no lo fue, de hecho, después de que vio el precio, hasta se quedó un poco impactado por el número de ceros que estaba pidiendo, que aunque sabía, o mejor dicho, suponía, aceptarían pagar los jedi en ciertas misiones de alta importancia, se preguntaba si aceptarían que se le pagará a Naruto esta cantidad por matar a un enemigo supuestamente extinto, por su bien, esperaba que si lo hicieran después de que les mandara un mensaje explicándolo.

Bueno, después de eso, y de que pasara el tiempo que le había dado a la Reina y su séquito, para pensar en la respuesta con respecto a su propuesta, que terminó siendo un, 'Sí, la reina acepta su ayuda'. Ahora, el, y su grupo, que fue el mismo que salió en Tatooine, solo que con la adición de el capitán Quarsh Panaka, y Anakin, estaban siendo escoltados por Mazo y unos cuantos soldados extra, al lugar en donde se encontraban, en el que era aparentemente el hangar militar del planeta, donde a diferencia del hangar donde ellos aterrizaron, que estaba casi completamente vacío. Este hangar estaba lleno de diferentes naves, de entre las cuales, las más prominentes en lo que respectaba a presencia, eran las naves que los escoltaron cuando llegaron al planeta, naves que supuso, eran las naves caza del ejército de Naruto.

La razón de que todos se encontrarán en esta nueva ubicación, era que al parecer, Naruto y los suyos trabajan muy rápido. Después de que Mazo, que seguía escoltando a la dama de compañía de nombre Padme, con el pretexto de que su misión solo acabaría cuando el Yosokage, ósea Naruto, se lo dijera, les diera el aviso que le había llegado en la mañana, de que las tropas que iban a estar asignadas para ayudarles a destruir el bloqueo de Naboo, junto con las naves y recursos necesarios, ya estaban listos para partir en el momento que ellos quisieran.

Por pedido de la Reina, fueron llevados al lugar donde les dijeron que estaban esperando la mayor parte de esas mencionadas fuerzas, que terminó siendo el mencionado hangar militar, donde a parte de las naves, se veían también a varios de soldados listos, con sus armaduras por ahí o por allá, haciendo sus tareas o revisando las naves en un ultimó chequeo, pensó.

"¿Así que ustedes también van a venir?".

"Je, por supuesto, no es como si me fuera a perder una guerra, lo más seguro es que sea muy corta, pero quiero ver de que es capaz la armada que has conseguido en estos últimos años".

"Y será divertido ver cómo se derriten esos estúpidos pedazos de chatarra bajo mis flamas", las tres voces que escucho hablar un poco más adelante, fueron las que le hicieron parar tanto a su guía con máscara de hierro, como a su grupo que o habían reconocido la voz, o que se sintieron curiosos por el par de voces más profundas que le respondieron a la primera.

Delante de ellos, cerca de un pequeño conjunto de naves caza, junto con otras naves que por el momento no se molestó en ver detalladamente, Qui-Gon, y el resto del grupo en general, se encontraron con la vista de Naruto, siendo acompañado por un pequeño grupo de otros cuatro interesantes integrantes, siendo estos, el zorro y gato de gran tamaño que había presentado antes como Kurama y Matatabi, quienes habían sido los que contestaron las pregunta del Uzumaki respectivamente.

"Ya veo, pues espero que se diviertan con eso, pero recuerden no sobrepasarse, que ese planeta no creo que este acostumbrado a ataques como los suyos", comentó divertido el chico de pelo rojo, ganándose un resoplido del de nueve colas, y un asentimiento del de dos, "Por cierto, no me quejo de ustedes dos también vengan, ¿Pero seguro que están preparados para venir?".

La pregunta, fue dirigida a los otros dos integrantes del grupo, los cuales llamaron de forma inmediata la atención de Anakin, y los dos seres astro mecánicos de su propio grupo. Los cuales fueron una unidad R2, quién fue el que más captó la interés de Artoo, y un droide muy alto, que Qui-Gon reconoció como un Droide Asesino Serie A. Aunque lo raro de este ultimó, fue que el mencionado droide, en vez de actuar como un droide asesino, parecía más bien actuar como uno de protocolo o mayordomo.

Pues en sus manos, en lugar de un blaster o cuchillos, traía una bandeja con uno cuantos aperitivos y tazas con líquidos calientes que liberaban un poco de vapor, "Amo Naruto, le recuerdo que hemos estado con usted en varias aventuras, de las cuales, puedo decir sin duda, más de una fue mucho más peligrosas que un simple bloqueo a un planeta, así que sí, yo digo que estamos listos, además, no creo que mi otro yo, se sienta muy feliz si se entera de que fue a cualquier especie de conflicto y no lo llevo con él", mientras el droide decía esto, también había estado repartiendo las tazas con el líquido caliente, y varios aperitivos y botanas a los seres orgánicos ahí presentes, alias Naruto, Kurama y Matabi.

La declaración, también fue acompañada por varios pitidos de la pequeña unidad R2, que parecía entre molesta y ofendida por las palabras de su dueño, "Bien, bien, ya entendí Aruto, no volveré a dudar de ti", respondió Naruto mientras movía las manos de manera aplacante al pequeño droide astro mecánico, que incluso había llegado a sacar las diferentes armas que parecía tener para reafirmar el punto de su compañero droide.

Después de que pareció haber logrado calmar a su amigo mecánico más pequeño, Naruto por fin pareció notar la presencia de los nuevos invitados en el hangar, y con una señal los insto a que se acercaran a donde él estaba. Invitación que la mayoría aceptó gustosa, como Jar Jar, que se emocionó al ver a tantos alienígenas diferentes, o Anakin, que le había llamado mucho la atención el gran droide de tres metros, y las naves cerca del grupo.

Cuando llegaron a donde estaban Naruto, el grupo se dividió en dos, los que le interesaban otras personas del grupo opuesto, y los que estaban interesados en hablar con el Uzumaki.

Por ahora nos concentraremos en el segundo, que terminó siendo integrado por Qui-Gon, Obi-Wan, Padme, el capitán Panaka y Mazo, "Veo que les diste el mensaje Mazo".

"Así es maestro", respondió Mazo, con una voz un tanto distorsionada por culpa de la máscara en su cara, "Insistieron en ver, que hemos preparado para la misión, así que los traje, perdón si no es un buen momento".

Tras tomar un poco del café dado por el droide de gran tamaño, Naruto negó con la cabeza mientras dejaba que una sonrisa se dibujara en sus labio, "No te preocupes, de hecho, no pudiste llegar en mejor momento, antes que nada", dejando la taza de café en la charola ofrecida por él AR-86, a quien con cariño Naruto nombró Zeisu, se giró al resto del grupo, "Es bueno verte de nuevo Obi, hace diez años que no te veía, creciste".

Dejando que una pequeña sonrisa, que rara vez se veía en su cara, apareciera, el padawan, casi caballero jedi, se inclinó ligeramente, "También es bueno verte de nuevo Naruto".

"Oh nada de eso, ¡Ven aquí pequeño!", sin estar satisfecho con solo ese simple saludo, para la pequeña sorpresa de el resto, el Uzumaki tomo a Obi-Wan en un poderoso abrazo de oso, llegando incluso a levantarlo, sorpresa, por que muchos de los presentes nunca se hubieran esperado ver a un jedi, de esa forma. En fin, después de un rato de eso, el shinobi de gran cabellera dejó caer a Obi-Wan para que se compusiera, y miró al resto de los que se habían acercado específicamente a él, "Bien, bien, como supongo que están aquí por que les dio el mensaje Mazo, no me haré el misterioso, ni trataré de distraerlos, se que ustedes vinieron a ver lo que tenemos preparado para ayudarle a su majestad, ¿No es así?", pregunto lo ultimó, dirigiéndose más en concreto a la única mujer del grupo, que le miró extrañamente, pero igualmente asintió.

"Sí, nos gustaría ver con que planea ayudar a la reina", aunque en lugar de que le respondiera con palabras Padme, fue el capitán Panaka, quien se metió entre los dos, el que hablo.

Sin parecer en lo más mínimo perturbado por la grosera intromisión, Naruto asintió, "Okay, entonces, si vienen conmigo, les mostrare lo que tenemos preparado", con eso dicho, Naruto estuvo a punto de caminar, hasta que pareció recordar algo que le hizo regresar un segundo al lugar donde estaba, "¡Hey, ustedes cuatro!", llamo haciendo que el par de bijuu y droides le miraran, "Cuiden que no vayan a romper nada esos mientras los guío, volveré en un rato", cuando recibió la respuesta en forma de un asentimiento, o de varios pitidos en el caso de la unidad R2, el antiguo shinobi asintió, para de nuevo volverse a el grupo que estaba por dirigir, "Ahora si, vengan conmigo, y Mazo, por el momento te puedes ir a relajar un rato por ahí, yo me encargare de mantenerlos a salvo".

Sin ver, pero sabiendo que el mencionado asintió, Naruto comenzó a dirigir a los jedis junto con sus encargos por el hangar, a un destino que solo el líder del planeta sabía cual era, "... Entonces, la señorita Padme, nos menciono que nos brindaría ayuda con el bloque planetario, con ayuda de su ejército, ¿Verdad?".

"Exactamente, con ayuda de mi ejército y obviamente mis recursos, que incluyen naves y armamento", respondió Naruto afirmativamente a la pregunta hecha por el hombre de piel oscura, "¿Algo en especifico que quieras saber de esta ayuda que les estoy brindando?".

"De hecho, sí, quisiera preguntar ¿Con cuantas tropas nos estarás ayudando?", hablo con una nueva pregunta el capitán de la guardia real de Naboo.

"Je, supuse que querrían preguntar eso, por eso nuestra primer parada es aquí", deteniéndose en lo que pareció una clase de estación, todos vieron como un pequeño grupo de soldados, estaban practicando o entrenando en diferentes ámbitos, ya fueran con armas apuntando a diferentes objetivos, o usándolas como armas contundentes. O practicando y refinando diferentes formas de artes marciales con las manos desnudas y armas pulsó cortantes.

Todos los soldados que estaban ahí, estaban o con la armadura completa, o solo con la parte inferior puesta, mostrando que no todos estos eran de una misma especie alienígena, habiendo humanos, especies acuáticas como los nautolanos, quarrens y mon calamaris, hasta otras más grandes que las especies humanoides comunes, como los wookies, u otra que parecía ser un alienígena bípedo con una mordaza superior de apariencia similar a un pico que medía cerca de dos metros.

"Verán, como tal vez recuerden, a pesar de que logre reunir a mucha más gente de lo que uno podría normalmente en diez años, aún no somos tantos como me gustaría. Actualmente, solo cuento con los suficientes soldados, como para mandar un regimiento de poco más de 2,500 soldados, eso, y sin dejar muy desprotegida a Thyton o mis planetas aliados", viendo que sus caras mostraron un poco de preocupación por el número que se estaría mandando, que aunque no eran pocos, si era un número que al parecer, para ellos, se podría decir que era menor al que esperaban, por lo que decidió tranquilizarlos, "Y a pesar del número que podría ser reducido, les aseguro que cada uno de mis hombres y mujeres, de todas las especies, están tan bien entrenados que valen su peso en droides, sin exagerar".

Como si de una señal se tratara, en el justo momento en que terminó de decir eso se mostro por que es que lo pensaba, cuando varios droides, tanto de combate, similares a los de la Federación de Comercio, como asesinos salieron de diferentes lugares en la zona de tiro, todos armados con armas blaster de diferentes calibres.

Armas que en realidad ni siquiera pudieron levantar para empezar a apuntar, pues en solo cuestión de segundos, fueron derribados por disparos de diferentes blasters en todos los colores que uno se pudiera imaginar, azul, verde, rojo, morado, amarillo entre varios otros. Balas que vinieron de diferentes líneas de tropas con armamentos, detrás de varios lugares dispersos por el campo de tiro.

Junto a eso otro grupo mostró su maestría en la pelea, cuando al igual que en la zona de tiró, varios droides, pero en esta ocasión más variados en diseños, se enfrentaron en combate mano a mano contra las tropa de Naruto que estaban en el lugar, lo que, como el pelirrojo se espero, terminó con el lado de los orgánicos ganando en su mayoría casi de inmediato.

Aunque en algunos casos, donde los alienígena eran muy grandes y fuertes como para que los droides pudieran representar un reto, se enfrentaron con otros que pudieran equipararse a ellos en fuerza, lo que terminaba casi siempre en empate, o en raros casos, con la parte alienígena que se podría considerar menos fuerte, ganando contra su homónimo más poderoso.

Y si bien, esa demostración de lo hábiles que en verdad eran los hombres que estaban contratando, los tranquilizó un poco, también algunas cosas de estos soldados y sus armamentos les causó varias preguntas, preguntas que demandaban ser respondidas.

"Disculpe", volteando para ver la que le llamó, Naruto se encontró viendo a la cara de Padme, que tenía la mirada un tanto fija en la zona de tiro, donde un segundo lote de droides acababa de ser despachado por las balas de colores provenientes de las tropas que practicaban en ese lugar, "Aunque yo no soy muy conocedoras de armas, hasta donde tengo entendido, cuando una bala sale de un blaster, estos tienden a ser de color rojo o verde, ¿No es así?", tras dejar que pasara el tiempo suficiente para que le respondieran con un asentimiento, la dama de compañía volvió a hablar, "Entonces, quisiera preguntar ¿Por qué las balas de sus hombres son tan... Coloridas? ¿Tienen algún significado o demuestran una mayor calidad o algo por el estilo?".

Riendo un poco ante esa pregunta, Naruto negó con la cabeza divertido, "No, no, nada de eso, verás la razón de esto es muy simple, de hecho muchos de los míos me lo han preguntado cuando vieron estas balas y la razón de esto es...", deteniéndose unos segundos para darle un efecto como de misterio, o para molestar a sus oyentes tal vez, ¿Quién sabía en realidad?, se voltio y por fin les contestó su cuestionamiento, "Es simplemente por que me pareció que habían muy poco colores".

Respondió, como si fuera la razón más qué obvia del mundo, pero esa respuesta, sólo recibió cuatro respuestas unísonas, "¿Eh?". Fue la pregunta que se escuchó cuatro veces, de cuatro bocas distintas.

"Je, esa fue la misma respuesta cada vez que me les respondía", junto a ese comentario, vino la risa y sonrisa que se acompañó por el comentario que venía con ellos, "Pero si, esa era la razón de los diferentes colores, verán, se que entre los jedis existen varios colores de sable a parte de azul y verde, a diferencia de los blaster que si no recuerdo mal solo hay como tres o cuatro colores. Y me dije, debe ser aburrido ver los mismos colores, por lo menos cuando te disparen a parte de esquivar, a mi me gustaría también tratar de adivinar con qué color me querrían matar".

"¿Y dices algo así de normal? ¿Cuántas veces te han disparado para que pensamientos como ese empiecen a rondar por tu mente?", preguntó un tanto consternado el capitán de piel morena.

A lo que en realidad pareció pensar con bastante detenimiento Naruto, "Mmm, en realidad no lo sé, creo que dejé de contar después de las trescientas. Supongo que mi mentó no quiso seguir quemándose en tratar de recordar cuál fue el último tipo que quiso matarme para seguir con una cuenta que puede que no acabe nunca".

Bueno, en realidad nadie parecía tener una respuesta para eso, así que hicieron lo mejor que se les ocurrió, lo cual fue simplemente olvidar que para empezar la conversación se hizo, y pasaron a la siguiente parte que les quería mostrar el Uzumaki.

"¿Ahora que nos va a mostrar, señor Uzumaki?", preguntó Padme, después de un rato de caminar y no haberse detenido en ningún lugar.

"No sean impacientes, ya lo verán cuando lleguemos, no falta mucho", aseguró, mientras le daba vuelta a una esquina, siendo seguido por todos, "Y aquí es".

Cuando dijo eso, todos detrás de él miraron al lugar donde los había llevado el pelirrojo, y al darle una buena revisada, se quedaron impactados por lo que había en ese lugar. Lo que había ahí, eran cientos de vehículos diferentes.

Los vehículos que vieron en el lugar, según su vista, fueron dividos en dos tipos. Siendo el primer tipo, naves que por lo que mostraban su diseños, estaban destinadas a combates en el espacio o mínimo en el cielo.

Esas naves se dividían en 4 diferentes diseños, la primera, y de la que más se veía en el lugar, era la nave que los escoltó al llegar.

En segundo lugar de las más presentes naves, fue una de color negro, su diseño lo hacía similar a una punta de flecha, con las únicas diferencias siendo que en vez de que en la parte de arriba y abajo tuvieran punta, en ambas lados estaban planos, arriba para poner la cabina que se encontraba casi al final de la nave, y abajo para que se pudiera dejar estacionada en tierra. Otra diferencia a la punta de flecha, era que, en la parte de hasta adelante no tenía la parte con punta de esta figura, en su lugar, dos boquillas de blaster eran visibles, a parte de todo eso, tenía unido al cuerpo principal dos objetos que se quedaban a los lados. Estos eran en forma de cilindros ovalados que se alargaban hasta ser más largos que la mitad de la nave misma. Los cilindros ovalados parecían vacíos por adelante, mientras que atrás se veían unas turbinas, que supusieron, eran para darle el impulso para viajar.

La tercera nave era más difícil de describir. Para empezar, su tamaño era mayor al de las otras dos naves, como para transportar varias personas en vez de solo una o dos como los otros. Se podría decir que se dividía en tres partes, la parte de adelante, donde estaba la cabina para los pilotos, protegida por metal y un cristal oscuro que no les dejaba ver adentró de esta.

La parte de en medio, que era la más alargada, donde las pasajeros extras parecían quedarse, pues se podía ver una puerta que se podría abrir hacia arriba, en esa misma sección también tenían unas alas para una mayor estabilidad, que se habían equipado con blasters y lanzadores de miles. Y por último la parte de hasta atrás, que es donde estaban los motores, unos muy grandes, con un par de alerones los cuales en la punta parecían tener una especie de pequeños blasters.

Aunque esa nave en específico, también parecía tener una segunda variante, en donde la parte de en medio estaba vacía, sin el espacio en donde se supone deberían estar los pasajeros extra. En su lugar, en el techo que aún se mantenía junto con las alas, se encontraba una gran placa de metal plateada.

La cuarta y última nave en esa parte del hangar, era la más grande, parecía ser capaz de albergar algunas unidades de las otras tres naves, junto con varias personas, era de color negro con varios toques de rojo, era larga, con la parte delantera de este siendo más grande y ancho que el resto de su cuerpo. En el medio, en la parte más delgada se podían ver varias torretas blaster pesadas y ligeras, así como varios lanzadores de misiles.

Mientras que en el otro extremo cerca del final, parecía estar rodeado por un triángulo que tenía en las vértices cilindros ovalados similares a las de la segunda nave, y para finalizar, en la parte de hasta el final, cuatro piezas metálicas en forma triangular, se habían posicionado de una forma que rodeaban los motores.

Esos, eran las del primer tipo, pero antes de que el grupo de Qui-Gon pudiera estudiar el segundo, la voz de Naruto les interrumpió, "Cómo ven, al igual que con las tropas, estamos muy bien surtidos de naves de combate para diferentes situaciones y terrenos aéreos. Por lo que no se tendrán que preocupar mucho del ataque aéreo, lo mismo con el terrestre".

Esa última línea, hizo que el soldado originario de Naboo lo mirara dudoso, acción que reflejaron tanto Padme como el maestro jedi. El único que no le miró dudoso, fue el padawan del último, que en su lugar, mantuvo una mirada sorprendida ante el gran número de naves que veía, pues era la primera vez que veían tantos vehículos para la guerra.

"Acaso... ¿Dijo terrestre?", preguntó Padme, que ahora empezó a ver el segundo grupo de naves, o mejor dicho, vehículos terrestres que estaban al lado de las naves aéreas.

En ese grupo, las diversidad era un poco menor, en vez de 4 diferentes diseños, el número se había reducido en uno. El primero, era una construcción que obviamente fue diseñada para destruir o causar un gran daño de no pasar lo primero.

Su diseño estaba pintado en negro con varios toques de verde, tenía cuatro largas patas como de araña, las cuales sostenían una gran construcción de acero, que empezaba con un cuadro de metal en donde se afianzaban las patas, arriba de ese cuadro se mostraba la que posiblemente era la cabina de control, en donde solo la parte de adelante era visible gracias al cristal un poco oscurecido. Sobre eso, se vio lo que sólo se podría describir como un armamento anti ejércitos. Con sólo una primera vista, Panaka pudo contar un mínimo de 5 torretas minigun de un lado, un lanza cohetes en una esquina de la construcción y otras armas más pequeñas.

Pero eso no era lo más importante de ese vehículo, lo más importante y prominente, fue el gigantesco cañón en medio de la construcción, un cañón que obviamente fue diseñado para disparar una gran y poderosa munición, que sin duda podría destruir lo que sea que se encontrará a su paso. Pero a pesar de ese tamaño y gran armamento, se noto, que era la menos numerosa.

Aquella que le superaba en número, era la que se parecía más a un tanque de guerra humano tradicional. Completamente pintado de color negro, en lugar de ser movido por dos grandes series de ruedas dentro de dos orugas como el tanque tradicional, lo que lo movían eran cuatro series de seis ruedas que al igual que el tanque normal estaban dentro de orugas. También, a diferencia del tanque tradicional, estaba cada uno puesto en diagonal en vez de vertical, haciendo que solo las puntas de cada serie tocarán el suelo.

Otra diferencia del tanque de guerra normal, fue que en lugar de un diseño de caja, este era más bajo y anormal en forma, en frente, en vez de una pared, tenía la mitad de un octágono. En la parte trasera, dos lanzacohetes de doce rondas se ubicaban a cada lado del tanque. En el medio, un círculo de metal tenía en la parte delantera el cañón principal del tanque, uno que aunque no era tan grande como el del anterior vehículo, si era por lo menos lo suficientemente grande como para lanzar algo igualmente grande y poderoso.

Y para finalizar, el tercer dispositivo de transporte, y que superaba en numero incluso al anterior, era una especie de motocicleta de color roja, era un poco más alargada que la moto promedio, en el frente, a los lados tenía un cañón blaster, las llantas parecían estar compuestas por 2, en lugar de una solo rueda. A los lados, en la parte de hasta atrás tenía unas bolsas de cuero negro, y para finalizar adelante de donde estaban los manubrios para mover las ruedas delanteras, tenía una protección hecha de un cristal, que al igual que con todos los vehículos anteriores, parecía estar parcialmente oscurecido.

"Sí, dije terrestre, y estoy seguro de que ustedes saben el por que estoy preparando las cosas necesarias para un asalto en la superficie del planeta", cuando en lugar de asentimientos, o miradas que le dieran una confirmación de esa declaración, Naruto noto que solo le dieron caras dudosas, o por lo menos en su mayoría, el único que parecía entender fue el capitán Panaka, "Supongo que pensaron que con atacar la nave que controla a los droides sería suficiente", pensó para sí mismo, y en si, era un pensamiento que entendió bastante bien, después de todo, esos eran en su mayoría, la misma clase de pensamientos que tenía antes, simples hasta cierto punto, pensamientos que ignoraban en su mayoría las consecuencias que podrían tener esas acciones o la falta de estas.

"Si... Yo, creo que logro entender por qué se necesitan las tropas terrestre", habló Panaka, llamando la atención de los otros tres oyentes, "Se necesita, como una distracción, para mantener las fuerzas de la Federación separadas, y distraídas. Si no me equivoco, tu plan es distraerlos al mandar una considerable fuerza enemiga al planeta, fuerza además de que evitarán que los droides hagan algo contra los civiles al tener que enviar a tantos de los suyos a ese lugar, también dejará en estado de alerta a la nave central, lo que los dejará más débil ante el ataque de la naves, ¿Correcto?".

"Je, veo por qué te nombraron el capitán de la guardia Real, tienes una buena cabeza sobre tus hombros. Y si, ese es básicamente el plan resumido", respondió el shinobi pelirrojo, quien solo siguió viendo como las naves frente a él eran reparadas o recibían algunas modificaciones.

"Mmm, pero...", esa simple palabra le hizo parar de ver lo que pasaba frente a él, para volver de nuevo su atención al capitán de piel oscura, "Aunque yo logro entender eso, tengo que preguntar, ¿Por que estas destinando tantos recursos para esa fuerza terrestre? Aunque no estoy seguro de que sean exactos mis cálculos, a parte de que parecen ser más de las que podrían ser capaz de operar tus propias tropas a la vez, no creo que sean necesarios tantos recursos para la cantidad de droides que llegaron a Naboo".

"Si, tiene razón", coincidió Qui-Gon en la afirmación, puede que no fuera un general militar experimentado, ni siquiera uno completamente entrenado, pero incluso él, después de lo que vio, de las tropas compuestas por droides que se desplegaron en el planeta originario del capitán que habló, pudo comparar los números, y coincidir de que se podría decir que sería un desperdicio el llevar tantos elementos para el número de droides que se tendrían que distraer o destruir.

"Pues estaría de acuerdo, pero parece que los neimodeanos están mejor enterados de lo que pensé", antes de que alguno tuviera la oportunidad de preguntar a qué se refería, Naruto acercó la mano a uno de los sellos pintado en sus brazos, de donde, tras aplicar un poco de chakra, sacó su holopad personal, en donde empezó a teclear unas cosas, "Verán, hace un par de horas, uno de los agentes que tengo en Coruscant y Naboo me reportaron un par de cosas. Los que estaban en nuestro sistema vecino, me han notificado de la llegada del Conde Nute Gunray, junto con su séquito al planeta".

"¡¿Que?! ¿Pero que está haciendo ahí? ¿Dejo el bloqueo?", empezó a preguntar frenéticamente Padme ante el nuevo y revelador dato, sabía que el mencionado neimodiano era quien dirigía el bloqueo del que era víctima su mundo. Si se había ido, podía significar muchas cosas, y las cuales no creía que pudieran ser buenas.

"El que está haciendo ahí, no es del todo claro, por lo que escucho mi contacto, después de que lo siguiera, lo único que hizo, y que se pudiera considerar importante, fue que se encontró con una figura encapuchada, la cual le dio algo y después se fue. Mientras que lo del bloqueo, me temo que, gracias a una línea especial que me permite seguir contactándome con mi hombre en Naboo, me ha dicho que este sigue en pie, y lo malo es, que se volvió peor"

"¿Peor? ¿Cómo que peor?", volteando su cabeza para ver a Padme, quien le había hecho la pregunta, Naruto suspiro, y tras presionar un último botón en la holopad se la entregó.

"Pues, parece que han sabido interpretar muy bien el retraso que han sufrido con respecto a su llegada a Coruscant", después de que la aludida tomará y leyera la tableta, sus ojos mientras más viajaban por las letras que ahí se mostraban, pasaban de reflejar duda, a reflejar shock, y al final, mostrar horror.

"N-no puede ser", tapándose la boca con la mano, dejó que la siguiente persona tomará el tablero y leyera lo que le dejó en tal shock.

"Si, si es posible. Parece que después de que no llegarán a Coruscant el día de ayer, el conde, o alguien de su séquito, por alguna razón pensaron que estaban buscando alguna forma de ayuda alterna a la República, por lo que se prepararon para eso, al hacer una nueva llamada que mi hombre logró interceptar, esta fue una llamada pidiendo refuerzos. Refuerzos que incluyeron otra nave capital llena de droides de combate", afirmó justo cuando Obi-Wan había terminado de leer el mismo informe, "Lo que significa, que cuando lleguen, lo cual será antes que nosotros lo hagamos, Naboo tendrá el doble de droides de cuando se fueron", eso dejó a todos en un parcial shock, y con miradas muy serias, "Es por eso que se prepararon tantos vehículos, estas nuevas unidades droides no sólo serán ubicadas en la ciudad principal, se repartirán en las ciudades más cercanas e importantes a esta, por lo que se necesitarán".

"Bien, entiendo eso, ¿Pero quién las van a manejar? Siguen siendo demasiadas para que solo tus hombres las lleven de forma efectiva", volvió a preguntar Panaka, remarcando ese hecho que no le había respondido Naruto aún.

"Pues, las manejarán la resistencia".

"¿Resistencia? ¿Qué resistencia?", preguntó Qui-Gon.

"La que se formó en Naboo claro está", afirmó, haciendo que todos le miraran sorprendidos, "Después de que se fueran, un buen número de civiles y soldados de la fuerza del planeta, crearon una fuerza de resistencia, la cual a destruído a algunos pelotones de droides, son bueno. Y le pediremos ayuda, mandare los vehículos antes de que empecemos el combate para enseñarles a manejarlos. Por fortuna, estos fueron diseñados para ser fáciles de conducir, por lo que no les tomará mucho tiempo aprender. Lo tengo todo planeado, así que no tienen de qué preocuparse", sin darles más tiempo para hablar de ese tema, se dio la vuelta y volvió a caminar, "Ahora, si me acompañan, les mostraré lo último que tengo preparado para destruir ese bloqueo".

Después de que todos se volvieron a poner al día con el paso de Naruto, la mujer con las ropas de dama de compañía hizo la pregunta que todos parecieron querer hacerle, "¿Tiene algo más preparado? ¿Qué más se podría necesitar a parte de lo que ya nos mostró?".

Dejando salir un resoplido divertido, les dirigió, no sólo a la autora de la pregunta, si no también al resto de su público, una sonrisa zorruna, "¿Pues que más?, en donde todos iremos, en donde todas las naves, vehículos, tropas y armamento será subido para ir hasta Naboo".

Eso les confundió un poco, de qué hablaba ahora, ¿Qué acaso no irían en esas grandes naves alargadas que vieron antes?

Al darse la vuelta en una esquina, vieron de los que les estaba hablando, "En esto, nos iremos, les presento, '¡El Hokage!'", exclamó, mostrando lo que estaba al final del hangar.

Y lo que vieron solo podía ser descrito de una manera, "... Grande".


-Coruscant, en ese mismo momento-

En una gran plataforma flotante de los barrios superiores del planeta, una muy curiosa reunión se estaba llevando a cabo.

Una reunión compuesto por sólo dos hombres, ambos completamente cubiertos por gruesas túnicas oscuras, que tapaban la mayoría de sus rasgos.

"La Reina Amidala sigue sin llegar, ¿Cree que su retraso tenga que ver con esas personas de Tatooine maestro?", la figura, de la cual sólo se podían ver unos ojos amarillentos, y lo que parecían unos cuernos de su cabeza, le habló a la figura a su derecha.

Figura de la cual sólo se podía ver parte de su nariz y barbilla típicas de un humano, "Es muy posible mi aprendiz, no sabemos aún los alcances que pueden tener esa nueva facción, así que puede que hayan interferido de alguna manera que desconocemos", le respondió, con una voz siniestra, y cargada con una gran cantidad de emociones negativas, una voz que aunque no lo demostró, puso un poco nervioso al llamado aprendiz, "Y si está facción logra hacer algo, para evitar que la reina Amidala venga en busca de ayuda de la República, nuestros planes se verán muy afectados", volvió a hablar, pero está vez, con un tono más fuerte y enojado que el anterior. Mostrando su irritación ante este nuevo elemento, que para él, sólo representaba una nueva molestia, que estaban atrasando sus planes de gobernar sobre esta galaxia.

"... ¿Qué es lo que necesita que haga maestro?", preguntó con una voz un poco más suave la primera figura, pero igualmente siniestra, a lo que después, siguió un absoluto silencio de su parte. Mientras esperaba para ver qué le diría su maestro, qué orden solitaria para qué él, su fiel asesino, siguiera a la perfección.

Después de lo que parecieron horas para el aprendiz, el maestro, pareció terminar de reflexionar sobre su siguiente orden. Dándose vuelta ligeramente, para que se pudiera ver los rostros, el maestro habló, con un tono, que para su oyente, fue más que claro, "Iras a Naboo, en donde dirigiras las fuerzas droides desde las sombras, y causarás terror en los habitantes del planeta. Un terror, que los obligará a pedir ayuda a su reina, para que, si no estaba en sus planes, ahora sí, pida ayuda de la República".

Dijo claramente, en el tono que para su aprendiz, significaba sólo una cosa. Que si no quería ser reemplazado con otro aprendiz o asesino, la falla en esta encomienda, era una idea, que ni siquiera debía darle la oportunidad de llegar a su mente.

"Así se hará maestro", inclinándose levemente, pero con sumo respeto ante la otra figura encapuchada, el estudiante se dio la vuelta, con la intención de empezar su caminata hacia el lugar donde su nave estaba estacionada.

"Pero antes de eso...", solo para ser detenido cuando su maestro, que volvió a hablar, también se movió lentamente, para mirar a un lugar lejano detrás de ellos, "... Encárgate de esa rata, no necesitamos más testigos de los necesarios", comentó, viendo un punto sobre un edificio que estaba detrás de ellos, "Si llega a ser de esa nueva facción, sacale toda la información que puedas y después elimínalo", terminó de dar su orden.

Una que tras terminar de formular para que la oyera su estudiante, empezó a moverse, lo que noto el estudiante, "Ahora mismo maestro", fue lo último que se escuchó en la oscuridad de la noche, sobre esa plataforma, antes de que las dos figuras se dieran vuelta y la dejarán.

Una, caminando, para regresar a sus aposentos en su hogar cercano al lugar donde los cancilleres, y mayores poderes políticos de la galaxia se reunían. Mientras que la otra, corriendo, en busca de aquella tonta alma que se atrevió a espiarlos a él y a su maestro.


-Persecución en los techos de Coruscant-

Normalmente, uno cuando ve hacia arriba, lo que puede ver, tienden a ser dos cosas. O ya sean los cielos del planeta donde viven, o en el caso de un lugar como el planeta Coruscant, donde estaba completamente lleno de enormes edificaciones, los techos y puntos más altos de los edificios.

Pero si alguien hubiera levantado su cabeza, hubieran visto esas dos cosas, pero también hubieran visto un tercer y cuarto elemento, los cuales eran una figura que saltaba entre los tejados de los edificios, seguida de cerca por el cuarto elemento, que era una segunda figura que al igual que la primera, saltaba por los tejados con gran maestría.

La segunda figura, era la misma forma encapuchada que se había visto hablando con con la otra persona oculta por gruesas túnicas en la plataforma.

Pero la primera, era una diferente. Esta, al verse de cerca, se darían cuenta de que pertenecería a la de un alienígena de la raza aqualish, específicamente, de la subespecie ualaq. Esto lo hacía más obvió, los característicos colmillos de gran tamaño, similares a los de una tarántula, que estaban debajo de un par de ojos mas pequeños en comparación a otros dos más arriba de esos, ambos pares completamente negros, sin pupila o iris visibles. Con su cráneo completamente calvo, sin un solo pelo, mostrando su piel café, y una barba que rodeaba toda la circunferencia del lugar donde estaban sus colmillos.

Media como un metro ochenta, vestía completamente de negro, con unos pantalones de cuero, y una chamarra de manga larga, igualmente de cuero negra, que estaba abierta, mostrando que debajo traía puesta una playera, igualmente negra. Puesto en sus pies, unas botas de combate con puntas de metal. En varias partes de sus ropas, también tenían placas de metal pegadas, como en las espinillas, antebrazos y pecho.

Y cómo dos últimos elementos que se podrían marcar como notorios en él, serían la gran empuñadura que se podía ver salir de en su espalda, junto con lo que parecían unos grandes y gruesos visores hechos de metal para los de su especie, si los cuatro lentes eran una indicación.

Aunque este último, que normalmente se debería traer puesto en su cabeza a la altura de sus ojos. Fueron retirados de su cabeza, por sus manos de tres dedos, y mientras aún corría, lo tomaba firme, mientras a la vez presionaba de forma rápida, casi frenética, varios botones al lado de este aparato, junto con algunos otros de un pequeño dispositivo circular, del cual salía un cable que se conectaba directamente a los visores.

Deteniendo por unos segundos de las múltiples presiones, y desviando levemente su vista para ver detrás de él, el ualaq se encontró maldiciendo en voz alta en su lengua nativa, al ver que el maldito al que había estado espiando con sus visores, estaba acortando cada vez más el espacio entre ellos.

"Maldicion, si que es insistente el desgraciado", volteando a ver de nuevo a los visores y el holocomunicador que traía en sus manos, reanudó sus constantes movimientos de sus dedos en los controles, "Espero que esto llegue", se dijo a sí mismo, mientras presionaba lo que parecía ser, el último botón que necesitaba en la secuencia para la tarea que necesitaba que realizarán en este momento.

Dando un salto particularmente largo para llegar al siguiente edificio, al tocar el suelo, dio una vuelta sobre su espalda, y rápidamente se levantó para seguir corriendo mientras veía lo que ahora salía en el holograma generado por el disco. Lo que se mostró en el holograma azul, fueron los siguientes mensajes.

-Transferencia de audio y video completado-

-Mensaje entregado-

Sonriendo ante su aparente logro, el ser con colmillos de tarántula, usando un poco de su fuerza, cerró el puño en donde tenía el holocomunicador, causando que con la presión de su mano destruyera el pequeño disco de metal y circuitos. Al abrir su mano, observó los restos del alguna vez funcional dispositivo, y los tiró debajo de él, cuándo volvió a saltar entre el espacio, ahora más corto, de entre dos edificaciones.

Mirando de nuevo detrás de él, se percató de que, de nueva cuenta, la figura que le había estado persiguiendo, había acortado un poco más el espacio entre ellos.

Frunciendo el ceño por eso, y mirando hacia adelante, profundizó aún más ese fruncimiento de ceño al darse cuenta de que en realidad, este era el último edificio en el que pudo saltar. Pues al ver delante de él, se dio cuenta de que por desgracia, había llegado a un camino sin salida, o bueno, si había salida, sólo que estaba a varios metros debajo de él, hasta la siguiente calle o plataforma flotante en la que podría aterrizar.

"(Tch, parece que no me quedara otra opción)", se dijo mientras se daba la vuelta, viendo, que al no haber otro lugar al que ir en el corto plazo, sólo quedaba la opción de darse la vuelta y enfrentar a su perseguidor, "¡Bien maldito, si quieres tratar de sacarme algo, no lo aras sin pelear! ".

Grito en su idioma, aún cuando sabía que no le entendería su enemigo, al mismo tiempo que sacaba de debajo de su chamarra, un par de blasters modelo DH-17 que mostraban ligeras modificaciones. Armas que apuntó y disparó directo a la forma encapuchada que lo seguía.

Quién, al igual de rápido que el ualaq, sacó de su cintura, un cilindro de metal plateado con unos botones en uno de los costados. Al presionar uno de los botones en ese cilindro, activó el dispositivo, haciendo que de cada uno de los extremos del cilindro sacará dos hojas de plasma de un bello rojo carmesí, revelando que era un sable de luz de doble hoja.

Sable que empezó a mover su usuario en rápidos y fluidos movimientos, para que las hojas hechas de energía, detuvieran los proyectiles de color... "¿Morado?".

Se preguntó por un segundo la figura encapuchada, al notar de verdad el color de las balas que estaba desviando. Sacudiendo la cabeza e ignorando eso por el momento, volvió a concentrar toda su energía en la tarea actual, de desviar la lluvia de fuego morado que quería llegar y quemar su piel.

El ualaq vestido de negro, empezó a retroceder y buscar cobertura detrás de unos cuantos tubos que se encontraban en el techo, cuando uno de los disparos redirigidos por el sith, estuvo muy cerca de darle en la cara, quemando levemente unos cuantos pelos de su barba.

Al llegar a los tubos y acomodarse lo más rápido que pudo detrás de estos, le llevó a detener su lluvia de fuego por unos segundos. Segundos que decidió aprovechar el sith, para acercarse unos cuantos metros más a su víctima.

Aunque sólo fueron unos pocos pasos, por qué el ualaq, que se había acomodado rápidamente, volvió a levantarse levemente, sacando un poco de su cabeza y su mano, para volver a apuntar y reanudar su lluvia de balas moradas contra el sith.

Obligando de nueva cuenta al aprendiz a ponerse a la defensiva, teniendo que bloquear y redirigir los peligrosos proyectiles que amenazaban con quitarle su vida, hechos por el alienígena del otro lado del techo.

Este acto, fue uno que se siguió por un buen rato, con uno buscando cada segundo y oportunidad, para disparar a cualquier lado, en busca de encontrar un agujero en la defensa aparentemente impenetrable de su enemigo, o para cambiar de posición, en busca de poner el mayor espacio entre los dos.

Y con el otro, batallando al tratar ver y predecir todas las balas que se le disparaban, y batallando también, con tratar de acercarse lo suficiente como para ver a su enemigo, y someterlo o matarlo.

("Si esto sigue así, me quedaré sin municiones antes de que el se canse"), pensó el tirador, después de que se empezó a percatar, de que, a parte de que el era el que mostraba más heridas, por balas redirigidas, que casi le dan en la cara, u otras parte de sus cuerpo, que salieron de la protección de sus barricadas. Sus armas de mayor alcance empezaban a quedarse sin balas, gracias a una modificación que le mostraba que tan llenas estaban sus armas de proyectiles, indicación que en estos momento, le notificaban que le quedaba menos de veinte disparos a cada una de sus armas, ("Creo que tendré que usar esto").

Volvió a pensar, cuando uno de los blasters, había disparado su última bala, misma que fue redireccionada por el sable del sith, lo que le obligó a guardarla. Y con la mano ahora libre, tomar el mango que sobresalía de su espalda.

Después de pensarlo un poco, y disparar unas cuantas balas extra, para ver que fueron las últimas, se dio cuenta, de que en verdad, no tenía muchas opciones. Suspirando con exasperación, tomó con más fuerza el mango, y le dio una, podría decirse semi vuelta, que pareció liberar un sello, el cual a su vez, le permitió sacar de la aparente vaina, al objeto que traía.

Después de que redirigió el último disparo, y no ver o sentir con la fuerza que vendría otro, la forma encapuchada del sith, se había preparado para ver salir al alienígena con apariencia insectoide, disparándole, y buscando de nuevo lugar para esconderse y poner más terreno entre los dos. Para lo que no estaba preparado, era para ver salir al mencionado tirador, pero que en vez de ir hacia un lado, con sus dos blasters disparándole cómo medio de distracción para llegar a un nuevo escondite.

Saliera corriendo hacia su dirección con una nueva arma en su mano, arma, que reveló ser una katana hecha acero, sujetada por sus dos manos. Y que mientras se acercaba a él, tenía sujeta a su costado derecho, lista para lanzar un tajo cuando estuviera cerca de su enemigo.

"Je, debió quedarse sin munición que disparar", riéndose ante lo que para él fue, un movimiento desesperado de su contrincante al quedarse sin balas, de una forma lenta, casi perezosa, movió su sable de luz, para que una de las hojas gemelas de plasma escarlata, estuviera en el camino, donde su omonimo hecha de metal pasaría.

Y estaba listo para ver como el arma, hecha de un material inferior a la suya, entraría en contacto con el plasma, en donde se derretiría y dejaría el arma inútil para su uso ofensivo, dejando a su usuario abierto para que él lo atacará.

Para lo que no estaba preparado, era para ver como la espada, en vez de pasar inofensivamente por su sable de luz y derretirse, en realidad logró chocar con su propia arma, sin que el metal mostrará siquiera que se estuviera volviéndose rojo por el calor que emanaba. La leve sorpresa, junto con que no estuviera agarrando de forma correcta su sable, fueron los dos factores que causaron que su sable de luz logrará moverse hasta rozar la pierna de su usuario, creando una herida de quemadura.

Pero por fortuna para el sith en entrenamiento, gracias a sus reflejos mejorados dados por la fuerza y su entrenamiento. Consiguió reaccionar a tiempo, y afirmar su agarre y posición, con el objetivo de detener el arma para que no terminarán de cortarle el miembro.

En vez de dejar que el dolor lo doblegará y desconcentrara, uso este dolor que ahora sufría por culpa de la herida causada por la quemadura, al transformarlo en fuerza y poder que utilizó para alejar la espada. Gruñendo y entrecerrando sus ojos por la furia y el esfuerzo, logró terminar de alejar el pedazo de metal ofensivo de su cuerpo, junto con la persona que le empuñaba.

Solo que el alejarlo unos metros, no fue suficiente, por que poco después, el ualaq, volvió a atacar con la misma velocidad y fuerza que la primera vez, cosa que ahora que estaba preparado para recibir el usuario de sable, no causó el mismo efecto que antes.

En su lugar, el choque entre plasma y metal terminó en un punto muerto, mientras cada uno trataba de ganar ventaja en este enfrentamiento.

Tras unos segundos de que se quedara así y ninguno viera avances, saltaron unos cuantos metros atrás, para de nuevo tratar de cortarse con otro tajo de sus armas. Con el sith tratando de ir esta vez por el costado izquierdo de su contrincante, solo para ser detenido cuando, él logró poner su arma entre su cuerpo y el sable de luz.

Seguido de esto, movió el sable, pero esta vez con la intención de mover su otro extremo con plasma a la cabeza calva del alienígena. Movimiento que no llegó a conectar de nueva cuenta con su objetivo, pero siendo en esta ocasión el obstáculo, el hecho de que su enemigo logrará moverse a tiempo para evitar el golpe mortal, haciendo que en su lugar, el sable rojo golpeara y cortará parte del techo donde los dos estaban parados.

Y así fue durante varios minutos, con los dos lanzando cortes y estocadas que casi lograban dar sus objetivos, solo para escapar por unos pocos milímetros de un golpe mortal o devastador, para volver a repetirlo una y otra vez.

Después de unos minutos de estos rápidos y mortales movimientos, los dos se separaron para ver los resultados de sus ataques.

El sith, no se veía tan mal, a parte de él corte causado por un sable en su pierna que aún sacaba un poco de humo, ahora también mostraba unos pequeños cortes extra en sus ropas que sacaban un poco de sangre, junto con otro nuevo corte superficial con quemadura en su brazo derecho.

Pero el alienígena con colmillos de tarántula, no estaba tan bien, tenía varios cortes de sables de luz en sus brazos y piernas, entre esos cortes, algunos habían logrado conectar con las placas de metal que tenía en sus antebrazos y espinillas.

Respirando entrecortado por la pelea, el ualaq empezó a temblar un poco por el dolor, ("Maldición, me alegro de que el jefe me hubiera dado este espada de hierro mandaloriano, si no, esto hubiera acabado antes de lo que pensaba"), pensó el ualaq, mientras recibía otro golpe del sable de luz que desvío con el lado filoso de su espada, ("Será mejor que busque la forma de alejarme, o matarlo antes de que logre hacerme un verdadero daño").

Haciendo sus ataques con la velocidad y fuerza que pudo reunir, espero y espero, parando y redirigiendo las estocadas del sith, hasta encontrar el momento que él pensó, fue el adecuado para atacar, que fue ahora.

Lanzando una estocada, detuvo la vuelta con el sable que estaba haciendo, y lanzó su ataque, uno, que no se esperaba para nada el sith.

Levantando su brazo izquierdo, puso su palma en paralela al cuerpo de la figura encapuchada, y lo movió de golpe hacia adelante, como si estuviera empujando algo, y de inmediato, una onda de choque, hecha por la fuerza golpeó al usuario de sable, lanzandolo varios metros hacia atrás, casi en la esquina del edificio.

El sith, después de que su cerebro registrará correctamente lo que pasó, se levantó y preparó para recibir el golpe que seguramente el alienígena, que ahora para su sorpresa, demostró ser un usuario de la fuerza entrenado, lanzaría.

Solo para encontrarse con la mitad del techo opuesta a la suya, desprovisto de la vida con la que había estado peleando por tanto tiempo.

"¡¿Donde estas?!", grito/preguntó el sith, mientras a su vez daba vueltas sobre su propio eje, buscando en donde podría estar escondido el ualaq.

Tras unos segundos, que se convirtieron en un minuto, de búsquedas sin resultados, el usuario de sable doble, dejó que su arma predilecta se apagará. Corriendo hacia la esquina, donde se veía el gran agujero de cientos de kilómetros de profundidad, busco cualquier indicación, de que su enemigo los hubiera usado como un ruta de escape desesperada. E igualmente no encontrar nada, el sith maldijo por las que considero como una falla al cumplir su misión, y se dio la vuelta para salir del lugar y empezar su viaje hacia Naboo.

Ya había fallado en una de las misiones encomendadas por su maestro, ahora tendría que cumplir, o cumplir con la misión de Naboo, si no quería sufrir la ira de su maestro.

Tarea que ahora también se vería más difícil de cumplir, gracias a las nuevas heridas causadas por el ualaq, bueno, ya se encargaría de eso en su momento, por ahora, tenía que llegar a Naboo, lo antes posible.

-Fin capitulo 7-


¡Listo! Por fin, séptimo capitulo de este gran fic, escrito y publicado, la verdad, no tengo las suficientes palabras o formas para decirles cuanto lamento el haberles dejado sin este capítulo a todos de ustedes que lo esperaban con ansias, pero entre las tareas y cosas de la universidad, que por acá donde vivo se a estado inundando por constantes lluvias, junto con problemas de saludo tanto propios, como de otros integrantes de mi familia, han hecho que el escribir no este entre las primeras cosas de mi agenda, por lo que de nuevo perdón.

Je, a parte de eso, y de recordarles que si quieren participar en el reto de adivinar los planetas de Naruto para la ultima chica del harem para el chico bigotudo, lo cual se puede hacer en los comentarios, no tengo nada más que decirle o en este caso, pedirles, que compartan con sus amigos si les gusto, sigan la historia, comenten que les gusto y que creen que pueda mejorar y hasta el próximo capítulo.

-Ja ne-