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Mi aventura con el chico de la máscara (1/2)

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Ino caminaba por las calles de Konoha buscando algo con lo que distraerse. Había terminado su trabajo en la floristería más temprano de lo usual y, sin un plan en mente, decidió deambular por el mercado. Entre los vendedores ambulantes y las tiendas de armas, sus ojos se posaron en una pequeña librería que no recordaba haber visto antes.

Era un local modesto, con un letrero apenas visible, pero algo en él la atrajo. Entró con curiosidad, el suave tintineo de una campanilla avisó al librero de su llegada que levantó la vista y saludó con la cabeza. El olor a papel viejo y tinta fresca llenaba el aire, un aroma familiar y reconfortante. Mientras recorría los estantes de no ficción, hojeando distraídamente libros sobre técnicas ninja y viejas crónicas de batallas, algo captó su atención.

Un libro de tapas desgastadas, con un título en letras doradas: "Mi aventura con el chico de la máscara". Ino alzó una ceja, intrigada. No era el típico título que esperaría encontrar en una librería de Konoha en la estantería dedicada al mundo ninja. Lo sacó del estante y comenzó a leer la contraportada.

"En un lugar lejano, entre las sombras de un campo de batalla, un joven ninja de habilidades extraordinarias y un pasado envuelto en misterio se cruzó en mi camino. Con su máscara siempre puesta y una cicatriz que marcaba su alma tanto como su cuerpo, él era un enigma, un reto, una pasión imposible de resistir. Esta es la historia de esa aventura, un secreto compartido bajo la luna llena."

Ino sonrió para sí misma al leer la contraportada. La descripción del misterioso ninja le hizo reír, con ese tono enigmático, casi podría estar describiendo al mismísimo Hokage. Sin pensarlo demasiado, decidió comprar el libro. Después de todo, parecía una lectura entretenida para pasar la tarde.

De vuelta en su casa, se acomodó en su sillón favorito y comenzó a leer. Página tras página, las descripciones del misterioso hombre se volvían cada vez más detalladas. La autora, aunque nunca revelaba el nombre del ninja enmascarado, describía su ojo visible con una claridad inquietante, su cabello plateado que brillaba bajo la luz de la luna, y el aire de soledad que lo rodeaba. Ino cerró el libro de golpe, el rostro encendido de emoción.

—Esto tiene que ser una broma... —murmuró para sí misma, con una mezcla de asombro y diversión.

No podía guardar un descubrimiento así para ella sola. Tenía que contárselo a alguien... y sabía exactamente a quién.

En el hospital de Konoha, Sakura estaba terminando su turno, organizando algunos expedientes en su escritorio cuando la puerta de su oficina se abrió de golpe. Ino irrumpió en el despacho, con una expresión de triunfo en el rostro y el libro en la mano.

—¡Sakura! —exclamó Ino, sin molestarse en disimular su entusiasmo—. ¡Tienes que ver esto!

Sakura, sorprendida por la energía de su amiga, levantó la vista y frunció el ceño.

—¿Qué es eso, Ino? Estoy en medio de algo importante.

—Oh, créeme, esto es mucho más importante. —Ino se dejó caer en la silla frente a Sakura y agitó el libro en el aire—. Encontré este libro en una pequeña librería, y te juro que es algo que debes leer.

Sakura parpadeó, incrédula.

—¿De qué hablas?

La rubia esbozó una sonrisa traviesa y dejó el libro sobre el escritorio de Sakura, abriéndolo en la primera página.

—Es un libro viejo, pero describe a un ninja con una máscara y una cicatriz, y no pude evitar pensar en alguien que conocemos muy bien... —dijo con tono conspiratorio—. ¡Es él! No lo menciona por nombre, pero las descripciones... estoy segura de que se trata de Kakashi.

Sakura miró el libro con escepticismo, frunciendo el ceño mientras leía un par de líneas.

—Ino, ¿de verdad crees que esto es sobre Kakashi? —preguntó, levantando una ceja—. Puede ser sobre cualquier ninja. ¿No crees que estás exagerando un poco?

—¡No, no lo estoy! —insistió Ino, inclinándose hacia adelante y señalando una parte del texto—. Mira esto: "Su cabello, plateado como la luna llena, caía desordenado sobre su frente, y su único ojo visible brillaba con una intensidad que desafiaba el mismísimo destino." ¡Dime que eso no suena como Kakashi!

Sakura suspiró y cerró el libro, mirándola con una mezcla de paciencia y escepticismo.

—Ino, podría ser cualquier persona con cabello plateado. Y lo del ojo... no sé, podría ser una coincidencia.

—¿Coincidencia? —Ino rio y negó con la cabeza—. Claro, porque hay montones de ninjas con cabello plateado y una cicatriz en el ojo que siempre llevan una máscara. ¡Vamos, Sakura! Esto tiene que ser de una ex de Kakashi. Imagínatelo... la autora podría haber sido una de sus conquistas pasadas, y decidió escribir sobre su aventura.

—Aquí no dice nada de cicatriz —respondió Sakura, revisando la página que Ino le había señalado.

—Ahí no. Pero más adelante sí. —Ino se inclinó hacia adelante, su voz bajó un tono, como si revelara un secreto—. Habla de una cicatriz que surca su rostro, de un ojo siempre cubierto por una cinta oscura, ocultando algo que pocos han visto. Es muy claro, Sakura, está describiendo a Kakashi.

Sakura no pudo evitar una sonrisa ante la emoción de Ino, aunque aún estaba escéptica.

—¿Y qué si es así? —replicó Sakura, todavía escéptica.

Ino se recostó en la silla, cruzando los brazos con un aire de satisfacción.

—Significa que Kakashi tiene un pasado interesante. Y lo mejor de todo es que ahora tú puedes leerlo. Deberías darle una oportunidad. Al menos sería entretenido descubrir más sobre el Hokage y su misterioso pasado. Podríamos contactar con la autora y saber más. Y si no, al menos es una buena historia para pasar el rato.

Sakura suspiró de nuevo, tomando el libro en sus manos y observando la portada con más detenimiento.

—No puedo creer que me esté tomando esto en serio... —murmuró antes de abrir el libro de nuevo y empezar a leer con más atención.

Ino sonrió, sintiéndose victoriosa mientras Sakura se sumergía en las primeras páginas.

—Y si te gusta la historia, podrías escribir tu propia versión. Algo como "Kakashi y tú". Estoy segura de que sería un éxito —añadió con una chispa traviesa en los ojos.

Sakura levantó la vista, un tanto divertida pero también ligeramente incómoda.

—No empieces, Ino... —respondió, pero la idea ya había sido plantada en su mente.

—Vamos. Deja de negar que te gusta —insistió Ino, inclinándose hacia adelante con una sonrisa confiada. Sus ojos brillaban con esa mezcla de picardía y certeza que hacía difícil ignorarla. Sabía exactamente cómo presionar los botones de su amiga, disfrutando de cada momento en que Sakura intentaba mantener su compostura. La expresión de Sakura, sin embargo, delataba una mezcla de frustración y algo que rozaba la curiosidad.

Sakura intentó ignorarla y concentrarse en las palabras del libro, pero las interrupciones de Ino seguían distrayéndola de la lectura. A pesar de su escepticismo inicial, algo en la manera en que la autora describía al ninja enmascarado empezó a hacerle dudar. Era inquietante cómo ciertos detalles coincidían con lo poco que ella conocía de Kakashi. Aun así, se dijo a sí misma que todo esto no era más que una coincidencia, un simple entretenimiento sin mayor relevancia.

Pero Ino, notando la vacilación en su amiga, no estaba dispuesta a dejarlo pasar tan fácilmente.

—Sakura, tienes que admitir que es curioso. —Ino no podía ocultar su entusiasmo—. Imagina que esta historia realmente habla de Kakashi. ¿No te da un poco de curiosidad saber más sobre su pasado? Tal vez encuentres algo que nunca imaginaste sobre él.

Sakura levantó la vista del libro y miró a Ino con una mezcla de frustración y diversión.

—¿Y qué si descubro algo? No cambiará nada. Kakashi es Kakashi, y su pasado... bueno, todos tenemos un pasado, ¿no?

Ino sonrió con malicia.

—Claro, pero no todos tenemos un pasado lo suficientemente interesante como para que alguien escriba un libro sobre ello. Y menos aún, una posible historia de amor con una misteriosa autora. —Hizo una pausa, disfrutando del momento—. Además, ¿no te gustaría saber si Kakashi alguna vez estuvo enamorado? O si aún lo está...

El comentario hizo que Sakura bajara la vista de nuevo al libro, sintiendo un leve calor en las mejillas. Sabía que Ino estaba bromeando, pero sus palabras habían tocado una fibra sensible.

—Ino, no es tan simple. —murmuró, tratando de evitar que su voz reflejara más de lo que quería mostrar.

—¡Oh, por supuesto que no es simple! —dijo Ino, riendo—. Pero nada que involucre a Kakashi lo es, ¿verdad? Eso es lo que lo hace tan... interesante.

Sakura decidió ignorar el comentario una vez más y se concentró en el libro, sus ojos moviéndose rápidamente por las páginas. Aunque intentaba mantener una actitud despreocupada, no podía evitar sentirse un poco ansiosa por lo que leería a continuación.

Ino la observaba con atención, notando los pequeños cambios en su expresión mientras leía. Sabía que, por mucho que Sakura intentara disimular, el libro había despertado su curiosidad, y tal vez algo más.

—¿Y bien? —preguntó Ino después de unos minutos—. ¿Qué te parece hasta ahora?

Sakura se detuvo en una página y levantó la vista, mordiéndose el labio inferior.

—Está bien escrito, debo admitirlo... —dijo lentamente, como si estuviera eligiendo sus palabras con cuidado—. Pero aún no estoy convencida de que sea sobre Kakashi.

Ino soltó una pequeña risa.

—Todavía no has llegado a lo bueno. —Ino se inclinó hacia adelante, susurrando de nuevo—. Hay una parte donde describe cómo él la protege en una misión, incluso cuando él mismo estaba herido de muerte. Dime que eso no suena como algo que Kakashi haría.

Sakura no pudo evitar sentir un nudo en el estómago. Las imágenes se formaron en su mente, casi como si las recordara de primera mano, como si las palabras en el libro estuvieran describiendo algo que ella misma había presenciado.

—Quizás... —admitió en un susurro apenas audible.

Ino sonrió ampliamente, sintiendo que había ganado otra pequeña victoria.

—¡Lo sabía! —exclamó—. Entonces, ¿te dejo el libro, o prefieres que te cuente más detalles yo misma? Tiene una parte bastante picante. Aunque ni ahí se quita la máscara —se lamenta la rubia.

Sakura sacudió la cabeza, medio sonriendo.

—No, gracias. Tengo mucho trabajo. Llévatelo y termina de leerlo. Ya me contaras. —Su tono era firme, pero no pudo evitar añadir con un toque de broma—. Eso sí, yo no lo haré, pero si empiezas a escribir tu historia "Kakashi y tú", me ofrezco como tu beta reader.

Ino rio con ganas, satisfecha de haber plantado la semilla de la curiosidad en Sakura.

—No. Yo no. Cuando menos te lo esperes, estarás escribiendo el tuyo propio —dijo Ino con un guiño—. Y te aseguro que será mucho más interesante que cualquier libro viejo que podamos encontrar por ahí.

Sakura no respondió, devolvió el libro a Ino, pero en su mente, las ideas y las posibilidades comenzaban a tomar forma, mucho más de lo que estaba dispuesta a admitir.

Justo cuando Sakura le devolvía el libro a Ino, la puerta de la oficina se abrió de nuevo, revelando a Kakashi, quien entró con su típica calma despreocupada. Levantó una mano a modo de saludo.

—Buenas tardes, Ino —dijo Kakashi, sorprendiéndose al ver a la rubia allí—. Espero no estar interrumpiendo nada importante.

Ino, sin perder la oportunidad, se levantó de un salto con una sonrisa traviesa y extendió el libro hacia Kakashi.

—¡Sensei! Justo hablábamos de usted, bueno, en cierto modo. —dijo, agitando el libro frente a él—. ¿Le suena este libro?

Kakashi arqueó una ceja y miró el título con indiferencia.

—¿Mi aventura con el chico de la máscara? —leyó en voz alta, antes de tomar el libro con una leve sonrisa bajo su máscara—. Suena como otro de esos relatos exagerados. No sé qué están leyendo últimamente.

—No es solo otro relato, Hokage-sama. —insistió Ino, sus ojos brillando con entusiasmo—. La autora describe a un ninja que se parece mucho a usted. ¿No le parece curioso?

Kakashi rio suavemente, casi con desdén, y comenzó a hojear las páginas, claramente sin darle mucha importancia.

—Ino, hay muchos ninjas que usan máscaras. —respondió con su tono relajado—. No puedes fiarte de todo lo que lees en estos libros. Es probable que sea solo una historia inventada.

—No es un relato de ficción —aseguró, sonriendo con suficiencia.

—Si tú lo dices —respondió con un tono ligeramente sarcástico.

Pero mientras hablaba, sus ojos se detuvieron en una página en particular. La ligera curva en sus labios desapareció cuando leyó las primeras líneas. Ino, notando el cambio en su expresión, se inclinó hacia adelante, expectante.

—¿Qué pasa, Hokage? —preguntó con fingida inocencia—. ¿Algo interesante?

Kakashi levantó la mirada lentamente, pero su expresión era más tensa de lo habitual. Volvió a leer el pasaje y, por primera vez en años, pareció realmente desconcertado.

—Espera un momento... —murmuró para sí mismo, casi inaudible.

Pasó la página y al llegar a la sección donde la autora se describía brevemente a sí misma, el desconcierto se transformó en una clara preocupación. La descripción, aunque vaga, le resultaba inquietantemente familiar. Cerró el libro de golpe, su semblante serio.

—Ino, ¿dónde conseguiste este libro? —preguntó, tratando de mantener su voz neutra.

—En una pequeña librería, cerca del mercado. Creo que es nueva. —respondió ella, encogiéndose de hombros—. ¿Por qué? ¿Es importante?

—No. Claro que no —dijo, restándole importancia—. Debo ocuparme de... algunas cosas. Disculpadme.

Sin más, Kakashi se giró y salió de la oficina, dejando a las dos kunoichis sorprendidas por su repentina prisa.

Ino lo observó marcharse, con una sonrisa satisfecha en el rostro. Se giró hacia Sakura, levantando las cejas de forma significativa.

—¿Viste eso? —dijo con un tono triunfal—. Se ha puesto nervioso. Estoy segura de que se reconoció a sí mismo en esas descripciones.

Sakura, quien había permanecido en silencio todo el tiempo, asintió lentamente.

—Sí... la verdad es que... ha sido raro. Y se ha llevado tu libro.

Ino parpadeó, mirando la mesa vacía donde debería estar su libro. La sonrisa en su rostro se desvaneció de inmediato.

—¡¿Qué?! ¡¿Se lo ha llevado?! —exclamó, poniéndose de pie de un salto—. ¡Ese era mi libro! ¡Ni siquiera terminé de leerlo!

Sakura no pudo evitar reír ante la reacción de su amiga.

—Parece que estaba más interesado de lo que quería admitir.

Ino cruzó los brazos, haciendo un puchero.

—¡Esto no es justo! Estaba justo en la parte más interesante... ¡Y ahora el mismísimo protagonista se lo lleva! —Bufó, frustrada, antes de dejarse caer de nuevo en la silla—. Bueno, supongo que esto confirma que es él. No se habría llevado el libro si no fuera así.

Sakura se encogió de hombros, aún divertida.

—Probablemente. Que se haya llevado el libro significa que hay algo en esas páginas que no quiere que descubramos.

Ino la miró, ahora más intrigada que frustrada.

—¡Exacto! Si se lo ha llevado, es porque hay algo que no quiere que sepamos. —Ino cruzó los brazos, reflexionando—. No es solo que se haya reconocido, Sakura. Debe haber algo ahí que realmente lo inquieta. —Sus ojos volvieron a brillar con esa chispa traviesa—. ¿Te das cuenta de lo cerca que estuvimos de descubrirlo todo, Sakura? Puede que describiera su cara con todo lujo de detalles hacia el final del libro. ¡Si tan solo me hubiera dejado leer un poco más!

Sakura sonrió y sacudió la cabeza.

—Ve a la librería y pide otro.

—No creo que tengan más. Era un cajón de saldo —dijo la rubia con amargura.

—Entonces, no hay mucho que podamos hacer... A menos que Kakashi decida devolverte el libro.

Ino resopló, todavía rabiosa.

—No lo devolverá. Estoy segura de que hará todo lo posible por esconderlo. Pero ¿sabes qué? —dijo, levantándose con determinación—. Esto se ha convertido en mi nueva misión. ¡Voy a recuperar ese libro, cueste lo que cueste! No dejaré que el Hokage se salga con la suya tan fácilmente.

Sakura la miró, mitad divertida, mitad preocupada.

—¿Estás segura de que es buena idea, Ino? Podrías meterte en problemas...

Ino sonrió, esa chispa traviesa volviendo a brillar en sus ojos.

—Oh, Sakura, no sería la primera vez. Además, ¿no te da un poco de curiosidad? Si hay algo en ese libro que lo pone tan nervioso, entonces debe ser algo grande. No pienso rendirme hasta descubrirlo. Además, esto solo hace que el "Kakashi y tú" sea aún más tentador, ¿no crees? —dijo con una sonrisa traviesa, retomando su tono conspiratorio.

Sakura, aunque intentaba mantenerse firme, no pudo evitar la pequeña sonrisa que se asomaba en sus labios.

—Ino, deja de soñar... —murmuró, aunque la idea seguía creciendo en su mente, más persistente de lo que hubiera querido admitir.

—¿Cómo hacerlo? Con lo que ahora sabemos —dijo, cruzando los brazos con determinación—. No es de extrañar que alguien como Kakashi tenga tantos secretos guardados. No me sorprendería que este libro sea solo la punta del iceberg.

Sakura suspiró, todavía intentando procesar lo ocurrido.

—Supongo que todos tenemos secretos...

Ino se inclinó hacia adelante, con los ojos brillando de emoción.

—Y tú podrías ser la próxima en descubrir los suyos —dijo con un tono sugerente—. Imagina que "Kakashi y tú" fuera real para ti. ¿No te tienta un poco la idea?

Sakura, aunque intentaba mantenerse firme, no pudo evitar sonreír.

—Ino, deja de fantasear. No todo es una novela romántica.

Pero Ino no se dejó desanimar.

—Oh, pero ¿y si lo fuera? —respondió, acercándose aún más—. Piensa en ello, Sakura. Sería... épico.

Sakura, aunque todavía resistiéndose, no pudo evitar sentir un ligero escalofrío de emoción ante la idea. Pero rápidamente se sacudió el pensamiento y trató de volver a su trabajo.

—Tengo cosas que hacer, Ino. No me distraigas.

Pero en el fondo, ambas sabían que la idea había quedado plantada, creciendo poco a poco en la mente de Sakura.

Ino dejó escapar una risita suave mientras se levantaba de la silla.

—Bueno, no quiero interrumpir tu trabajo... —dijo con un tono juguetón—. Pero si en algún momento decides que quieres saber más, ya sabes dónde encontrarme. Llegué a leer hasta la mitad antes de que me lo robara —añadió, levantando las cejas de forma sugerente.

Sakura la observó mientras Ino se dirigía a la puerta, sintiendo una mezcla de alivio y una ligera tristeza al verla salir. Se estaba divirtiendo más de lo que quería admitir. El despacho se sumió en un silencio que contrastaba con la energía de la conversación anterior. Pero antes de que Ino saliera por completo, se giró una vez más, una chispa traviesa en sus ojos.

—Recuerda, Sakura, a veces las mejores historias son las que nunca nos atrevemos a vivir. —Y con un guiño final, cerró la puerta detrás de ella.

Sakura dejó escapar un suspiro profundo y se hundió en su silla. El día había dado un giro inesperado, y lo último que había esperado era que un simple libro pudiera sacudir su mundo. Pero, por más que intentaba concentrarse en sus tareas, la imagen de Kakashi, con su expresión tensa al leer las páginas del libro, seguía volviendo a su mente.

¿Por qué se había puesto tan nervioso? No era solo la incomodidad de verse reflejado en un libro, sino algo más profundo, casi como si hubiera sentido pánico. Kakashi, siempre tan calmado y reservado, había mostrado una vulnerabilidad que rara vez se dejaba ver. La curiosidad de Sakura empezaba a crecer de manera inquietante. ¿Qué había en ese libro que pudiera asustar tanto a alguien como él? Algo que iba más allá de su pasado... tal vez un secreto que ni siquiera Kakashi quería recordar, mucho menos que se supiera.

Por otro lado, debía reconocer que, a pesar de la inquietud que sentía por la reacción de Kakashi, lo que realmente ocupaba su mente fue la sugerencia de Ino. "Kakashi y tú", había dicho con esa chispa traviesa en los ojos. Sakura intentó apartar la idea, pero antes de que pudiera detenerse, su mente comenzó a divagar. Imaginó cómo sería estar al lado de Kakashi, no como el Hokage, ni como su amiga, sino como alguien más cercana, algo más íntimo. Pensó en las misiones compartidas, en los momentos de silencio que a menudo parecían más significativos que cualquier conversación. Fantaseó con los secretos que él podría compartir si ella se acercara lo suficiente. De repente, la idea no parecía tan ridícula, y aunque intentó reprimir ese pensamiento, no pudo evitar que una sonrisa se asomara en sus labios.

Pero no era el momento de dejarse llevar por esas ideas. Se obligó a concentrarse en los documentos frente a ella, aunque el peso de la tentación era difícil de ignorar.

Mientras tanto, Kakashi caminaba a paso rápido por las calles de Konoha, con la mente dando vueltas sobre lo que acababa de leer. No había sido capaz de ocultar su sorpresa ante Ino y Sakura, lo cual le preocupaba. Siempre había sido hábil para esconder sus emociones, pero esa breve descripción en el libro había despertado recuerdos que había preferido mantener enterrados.

Llegó a la pequeña librería en el mercado, la misma que Ino había mencionado, y entró con decisión. El ambiente tranquilo y apacible de la tienda no reflejaba la tormenta que se gestaba en su interior. Se acercó al mostrador donde un anciano lo atendió con una sonrisa amable.

—Buenos días, Hokage-sama. ¿En qué puedo ayudarle? —preguntó el librero, notando la expresión seria de Kakashi.

Kakashi se tomó un momento, midiendo sus palabras.

—Este libro, ¿de dónde proviene? —preguntó mostrando el libro y tratando de mantener su tono relajado.

El anciano lo miró con sorpresa, luego bajó la vista al título.

—Oh, eso... Es una pieza rara, llegó en un lote de libros antiguos hace poco. No sabía que alguien más se interesaría en él. ¿Es de su agrado?

Kakashi negó con la cabeza, sintiendo un nudo formarse en su estómago.

—¿Tiene más copias? —preguntó Kakashi, manteniendo su tono neutral.

El anciano frunció el ceño, pensativo.

—Creo que tengo un par de copias más, Hokage-sama. Es un libro antiguo, y no esperaba que generara tanto interés.

—Quisiera que retire esas copias de la venta —dijo Kakashi, su tono ahora más firme—. No es un libro que deba circular en la aldea. Y si es posible, me gustaría contactar con la autora.

El librero lo miró con curiosidad, pero asintió de inmediato, sabiendo que el Hokage no tomaría una medida así a la ligera.

—Por supuesto. Lo haré de inmediato. Los buscaré y se las haré llegar al despacho. —Hizo una pausa, y luego añadió—. En cuanto a la autora, es un tanto misteriosa. La información que tengo es limitada, solo un nombre que parece ser un seudónimo. Según los registros que recibí podría estar en algún lugar al sur, pero no hay mucho más que eso. ¿Quiere que intente ponerme en contacto con ella?

Kakashi asintió, agradeciendo la información con una inclinación de cabeza.

—Sí, hágalo, por favor. Si consigue cualquier detalle adicional sobre ella, háganmelo saber. Es importante.

Con eso, Kakashi se despidió del librero y salió de la tienda, su mente ahora enfocada en el siguiente paso. No podía permitir que ese libro causara problemas, pero encontrar a la autora sería otro desafío. Si el libro había llegado hasta Konoha, significaba que su pasado estaba más cerca de alcanzarlo de lo que había imaginado.

Horas más tarde, Kakashi estaba en su despacho, revisando documentos y tratando de no pensar en el libro que había dejado en su cajón. Sabía que llevárselo no había sido justo, pero era necesario. ¿Cuánto habían llegado a leer esas dos? La idea de que otros lo leyeran lo inquietaba más de lo que quería admitir. Estaba sumido en sus pensamientos cuando escuchó un ligero golpe en la puerta.

—Adelante —dijo sin levantar la vista.

Sakura entró en la oficina, con una expresión entre curiosa y juguetona. Se acercó al escritorio de Kakashi y lo observó por un momento antes de hablar.

—Así que... ¿qué tal va la lectura de tu libro, Kakashi-sensei? —preguntó con una sonrisa traviesa.

Kakashi levantó la vista, negando con la cabeza al encontrar los ojos de Sakura brillando con esa chispa de curiosidad que ya había visto antes. Sonrió bajo su máscara y se recostó en el respaldo de su silla.

—No hay ningún mi libro, Sakura —respondió Kakashi con un tono ligero, aunque claramente evasivo, mientras alzaba una ceja—. ¿Qué necesitas? —preguntó antes de que Sakura pudiera decir algo más.

—La pregunta es, ¿qué querías tú? Fuiste tú quien se presentó en mi despacho antes — contraatacó Sakura, con una sonrisa.

Justo cuando Kakashi iba a responder, alguien tocó la puerta y un chuunin entró con un pequeño paquete en las manos.

—Hokage-sama, ha llegado un paquete para usted.

Kakashi tomó el paquete, agradeció al chuunin y lo abrió con cuidado. Al hacerlo, encontró las copias restantes que el librero había prometido enviarle.

Sakura, que observaba desde el otro lado del escritorio, levantó una ceja, claramente divertida.

—¿Dos copias más? ¿No te bastaba con la que le robaste a Ino? —preguntó, sin poder evitar una carcajada.

Kakashi suspiró, dándose cuenta de lo irónica que era la situación. Cerró el paquete y, tras una breve reflexión, decidió que era estúpido luchar contra la conversación que estaba por venir. Volvió a abrir el paquete, sacó una de las copias y se la extendió a Sakura.

—Si realmente quieres leerlo, aquí lo tienes —dijo, su tono más serio ahora—. Pero prométeme que no se lo mostrarás a nadie más y que me lo devolverás cuando termines.

Sakura lo miró, sorprendida por su gesto, y al mismo tiempo, satisfecha de que él le confiara algo tan personal.

—Lo prometo. —respondió, tomando el libro con una sonrisa.

Kakashi asintió, guardando la otra copia en el cajón junto a la primera que se había llevado de la oficina de Sakura.

—Buena lectura —dijo finalmente, cerrando el cajón con un suave golpe.

—Estoy segura de que lo será.

—No creas todo lo que pone ahí.

Sakura levantó la vista, sus ojos brillando con curiosidad.

—¿Eso incluye la parte... subida de tono? —preguntó, intentando contener una sonrisa traviesa, recordando lo que Ino le había mencionado.

Kakashi la miró por un momento, sus labios formando una pequeña sonrisa bajo la máscara.

—Digamos que... la verdad puede ser tan flexible como quien la cuenta —respondió enigmáticamente, antes de volver a concentrarse en sus papeles.

Sakura lo observó en silencio, sabiendo que probablemente no obtendría más respuestas. Pero eso solo hacía que el libro en sus manos fuera aún más intrigante.

—Entonces, tendré que descubrirlo por mí misma —dijo finalmente, despidiéndose con una leve inclinación de cabeza.

Kakashi no respondió, pero cuando Sakura salió de su despacho no pudo evitar una pequeña sonrisa. Sabía que la había dejado con más preguntas que respuestas, y estaba seguro de que ella volvería a buscarlas. Lo que no sabía era si él estaría preparado para dárselas.

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NdA: Voy a intentar publicar algo cada semana.

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