WHAT IF: ¿Y si Marina hubiese intentado un enfoque más… "heroíco"?


Les regalo un Omake calentito random, antes de que el estrés me devore xD


Orario… La Ciudad Laberinto.

Por fin, estaba en el sitio…

Había estado deambulando por todo el continente por casi un año, familiarizándose con el nuevo planeta en el que se encontraba, antes de sentar cabeza en aquel festivo sitio que Aria le había recomendado antes.

Se decía que era el pluricultural centro del mundo.

Todas las razas convergían allí, atraídos por un único propósito.

"Conquistar la temible Mazmorra"

Aquel pozo siniestro de millares de metros subterráneos que escupía abominaciones por hora y que se había convertido en la principal fuente de ingreso y turismo para el propio pueblo.

Y Marina no sería la excepción.

Ya tenía ya todo planeado.

Ahora que había asumido el rol del villano más poderoso y temido, necesitaba construir el giro de trama.

Si, podía unirse al Gremio e intentar pasar como una NPC hasta llegar el cruel desenlace pero…

No estaba segura de que aquel plan fuera infalible.

Tarde o temprano, tendría que usar sus habilidades innatas y alguien la delataría.

Así que optó mejor por la solución más sencilla pero efectiva: "Aventurear"

Narrador: ¿Siquiera esa palabra existe?

Marina: Yo escribo mi propio destino, narrador mal pagado, ¡ahora, cállese!

Naturalmente, si cualquier Deidad le colocara una bendición, Marina podría seguir aumentando los poderes de su forma humana, más no lo consideraba lo más sabio dado el momento.

Lo mejor era ofrecerse como Mercenaria, una de alguna de las Famirias fuera de Orario o, tal vez, independiente. De esa manera no tendría que dar demasiadas explicaciones.

Y de tener que hacerlo, su capacidad para mentirle a los Dioses la sacaría de apuros.

Sip, eso haría.

Era su mejor opción, si es que deseaba algo de emoción durante su estadía.

Sin mencionar que, técnicamente, era la persona que eliminó al temido Dragon Negro de un Ojo, no podía tener mejor promoción que esa.


Al arribar al paso fronterizo, declaró sus intenciones y pagó la cuota.

Tenía mucho capital, luego de haber vendido las escamas del reptil color humilde.

Aún con su capucha y máscara cubriendo sus facciones, Marina ingresó al edificio del Gremio de Aventureros.

Todos sus empleados usaban trajes que los hacían parecer meseros de un restaurante elegante.

¿Quién pensó que eso era buena idea?

En fin, al llegar al mesón de entrada, la recibió una aburrida mujer licántropo, que la bombardeo con preguntas de rutina.

Acabada la charla burocrática, la albina especificó que estaba allí para ofrecer su servicios como Mercenaria a alguna Famiria, no que deseaba unirse a una.

Su declaración generó varios pares de miradas acusatorias.

Parecía que aquella profesión no era muy bien vista, en gran parte debido a la reputación de una tal Famiria Resheph.

Luego de un par de explicaciones, se le permitió dar a conocer su trabajo pero, su aviso tendría que correr por cuenta propia. El Gremio no alentaba aquel estilo de vida.

Considerando que un mercenario era el equivalente a un bárbaro que quema orfanatos y se folla lo que encuentra pues… si, Marina no quería tener que cargar con esa cruz a cuestas.

Satisfecha, la albina comenzó, entonces, su ritual de repartir panfletos cual artista callejero.

El nombre profesional que había adoptado para ello era: "Levi" (Léase como Livai)

Sería fácil de recordar hasta para el más imbécil.

Según la recepcionista sin amor de pareja, las dos Famirias más poderosas e influyentes eran la de la Diosa Freya y la de la Diosa Loki.

La primera, tenía cierta reputación de admitir únicamente a aquellas personas que su Deidad consideraba atractivos y/o con quienes quisiera hacer el innombrable.

Por lo que Marina optó mejor por ir con la Famiria de la Deidad nórdica.

Al arribar a su base, conocida como la "Mansión del Ocaso", se sorprendió al notar un considerable grupo de individuos aguardando en la entrada.

Curiosa, decidió acercarse y preguntar…

- ¿Disculpen, qué hacen todos aquí?

La multitud la miró como si fuera pendej*

- ¿Qué? ¿No te enteraste? ¡La Famiria Loki hará pruebas para reclutar miembros! ¡Todos aquí quieren unirse!

Con que pruebas… ¿eh? Tal vez debería probar – se dijo.

Nunca estaba de más medir el nivel de aquellos para los que trabajaría.

Si eran más fuertes que ella en su forma base, haría menos monótono su laburo.

En cuanto un chico de cabello alborotado, lanza y armadura genérica se acercó y abrió la reja, todo mundo ingresó como si estuvieran regalando CDs de Michael Jackson.

Sólo ella me tomó un minuto para ayudar a levantar al pobre diablo.

- ¿Estás bien, chico?

- Ugh, si, esto siempre pasa con los reclutas – dijo éste, con algo de vergüenza, en lo que sujetaba la enguantada mano. Soy Raúl, por cierto, gracias por la ayuda. Te veo bastante preparado – agregó viendo las prendas de la albina. ¿También has venido a probar suerte?

- Algo así – respondió ésta. Sentí algo de curiosidad.

- Es normal – expresó el pelinegro. Ven, déjame acompañarte, es lo menos que puedo hacer.

- Gracias. Y por cierto, puedes llamarme Levi.

- De acuerdo, Levi-san.

El lugar era bastante amplio.

El niño lancero me escoltó hasta el patio trasero, donde un grupo de personas estaba recibiendo a los futuros prospectos.

Marina logró distinguir a algunas elfas, dos amazonas, un hombre lobo, un enano y a un pallum parado sobre un par de cajas.

Las desventajas de ser la raza más diminuta eran evidentes…

Pasada la charla introductoria, aquel conjunto de coloridos individuos se fue dividiendo, dispuestos a evaluar las destrezas de cada uno en los distintos campos.

Dígase Magia, combate y alguna otra cualidad útil y pertinente.

Los magos debían probar su habilidad contra un dúo de elfas, una de cabello verde y otra, color castaño rojizo.

Al parecer eran gente importante.

Los peleadores frontales, se enfrentarían al hombre lobo, al pallum y a una de las amazonas.

La con menos busto de ambas…

Notando que no sabía a que rubro siquiera meterse y no estaba allí para arruinarle el momento a nadie, Marina decidió esperar a que todo acabase, mientras le sacaba algo de plática al chico de antes, quien parecía rondar cerca de una mujer gato, una humana de corto cabello rojizo y una elfa de pelo dorado.

- ¿Como está Raul-san? Veo que está bien acompañado - expresó.

Al notar la presencia de la persona enmascarada, al lancero se le dibujó una sonrisa.

- Oh, Levi-san, ¿no hará la prueba?

- Tomaré el último turno, si no es molestia. Prefiero analizar a la "competencia" – respondió esta.

Las demás féminas, al notar a la figura que hablaba con su compañero se acercaron.

- Raul, ¿con quién hablas?

- ¡Hey! Aki, esta persona es Levi, vino al reclutamiento.

- U-Un placer – dijo la minina con una reverencia. Veo que vino preparado, señor Levi – agregó notando sus vestiduras.

- Es parte del trabajo, madame – contestó la albina, sin molestarse en corregir la malinterpretación de su sexo. Por cierto, todas aquí, son aventureras de la Famiria Loki, díganme, ¿qué tipo de Diosa es Loki?

Ante la pregunta, el trío de damiselas colocó una expresión, como quien se harta del discurso de Excalibur.

- La peor…

- ¿Mmm? ¿En serio es tan mala…?

- *Sigh* No no, de hecho, Loki es una buena proveedora es sólo que…

- Tiene ciertos… malos hábitos… - dijo la elfa, cuyo nombre era Alicia.

- ¿Cómo cuáles?

Marina juraría que las tres tuvieron escalofríos al mismo tiempo.

Eran de ESA clase al parecer…

- Está bien, no tienen que decírmelo, si les provoca tales reacciones.

Todas las involucradas suspiraron de alivio.

- A todo esto, Levi-san… ¿por qué no se ha sumado a alguno de los grupos? – preguntó la humana de nombre Narvi.

- Honestamente, vine aquí a hablar con el Capitán de su Famiria buscando ofrecer mis servicios como Mercenaria pero… pensé en que ver los enfrentamientos sería provechoso.

Al oír la profesión de la peliblanca, todos dieron un paso hacia atrás, preocupados.

- Levi-san… ¿ha dicho que es un Mercenario?

- Ajam, pero descuiden, no causo problemas, tan sólo busco algo en que ocupar mi tiempo.

El cuarteto se miró confundido.

- Entonces… si no le es molestia… ¿lucharía conmigo?

La responsable de esa sugerencia fue la propia Aki o Anakitty como le decían sus amigas.

- ¿Un combate? Claro, no tengo problema pero…

- ¿Ocurre algo?

- Mmm… tal vez si… ya sé, ¿qué tal si pelean los 4?

- …

- …

- …

- ¿EEEEEHHH?

- Si, si, así será más divertido – propuso la enmascarada. Soy de las personas que les encanta ponerse retos.

- P-P-Pero, todos aquí somos aventureros Nivel 4… ¿cuál es su nivel Levi-san?

Marina, entonces, guardó silencio haciendo como que calculaba.

- Digamos que… aproximadamente… sería 9.

- ¿¡NUEVEEEEEEEEE!?

- ¿Podría no gritar, por favor?

- Es una mentira, tiene que estar mintiendo Levi-san - protestó Raúl. La persona más fuerte registrada en Orario es de Nivel 7 y pertenece a la Famiria Freya.

- ¿Ohh? Pero ahí está el detalle querido Raúl, yo no soy de Orario… - aclaró la muchacha. Llegué apenas hoy.

Todos menos la niña gato, hicieron silencio.

- Aún así…

- ¡Pues no me lo creo! ¡Lo mejor será que lo pruebe en un duelo, Señor-Levi! – insistió la joven minina.

- Como usted quiera, madame. Sólo no diga que no se lo advertí…

No dispuesta a dar el brazo a torcer, Anakitty y los demás llevaron a Marina a una parte alejada de los demás miembros, donde nadie les molestaría.

- Aquí estará bien. No habrá distracciones. ¿Qué arma usa, Levi-san?

- Pues… mi estilo siempre ha involucrado la espada aunque…

- Perfecto -sonrió la pelinegra. Duelo de espadas será – añadió blandiendo su propio sable. ¡Alicia! ¿Puedes servir como árbitro?

La elfa asintió con confianza.

La albina, al ver que la testaruda felina quería dar batalla pues, decidió seguirle el juego.

Después de todo algunas lecciones se aprenden a los golpes…

- Ven a mi… ¡NIHHUS!

De repente, el brazo izquierdo de Marina se vio envuelto en un aura oscura, de la cual, emergió una amenazante espada dentada de diseño futurista.

Los espectadores contemplaron esto asombrados.

- Levi-san… eso es… ¿una espada mágica?

- No, no lo es – aseguró la alienígena encubierta. Si tuviera que definirla está más próxima a una espada maldita que a una mágica – agregó, provocando que todos se tensaran.

Si la albina poseía ese tipo de arma, implicaba que debía ser bastante hábil como para dominarla.

La confianza de Anakitty comenzaba a diluirse poco a poco.

Aún así, daría su mejor esfuerzo.

- ¡¿Ambos combatientes, están listos?! Pues… ¡comiencen! – dijo Alicia en lo que se distanciaba del dúo, momento que Aki aprovechó para intentar asestar una estocada limpia, veloz y fulminante sobre la confiada peliblanca.

*CLANG*

Por desgracia… su estrategia no logró llegar a buen puerto.

- ¿La bloqueo? – dijo para sí, viendo como su arma era interceptada por los dientes de Nihhus y enviada a volar de un movimiento.

- Parece que yo gano… Anakitty-san – dijo Marina, apuntándole, ahora, a la desarmada mujer gato con su propia espada.

Sí, en un inesperado giro, la albina había atrapado el sable de su oponente a medio vuelo, haciendo uso de su confiable cadena: Béal Feirste. Todo esto con el fin de probar su punto ante la obstinada espadachina. La cual, al sentir el filo de su propia cuchilla acariciándole el pescuezo… levantó su mano y admitió la derrota.

Después de todo, ¿Cómo combatir con alguien que puede desarmarte con un simple movimiento?

Sin duda alguna, las palabras de la mercenaria habían probado su veracidad, a oídos de la aventurera.

- No puedo creerlo…

- Aki… ¿perdió?

- Y de una manera tan rápida…

Sus compañeros tampoco creían el desenlace.

Su amiga era una de las novatas estrella de la Famiria y había sido vencida de tal forma…

- ¿Ahora entienden por qué les sugerí que combatieran en grupo? Traté de hacerlo sonar como un juego, pero… ésta es mi fuerza.

El trío espectante no pudo hacer otra cosa que asentir de forma respetuosa.

Posiblemente estaban ante la nueva persona más poderosa de todo Orario.

Alguien que podía destronar al Rey Ottar.

Definitivamente, Loki tenía que enterarse de esto, luego de que ellos mismos hicieran el intento… claro.


Pasadas las pruebas…


- ¡Yoh! Mis niños – dijo la Diosa de las Travesuras haciendo acto de presencia. ¿Encontraron a alguien prometedor? De preferencia, ¿a alguna chica linda?

Los tres ejecutivos más fuertes negaron con la cabeza.

- Lo siento, Loki pero no hubo suerte esta vez con aquellos adeptos a la magia – confesó Riveria. Su conocimiento era muy básico.

- Si, algo similar nos ocurrió con los luchadores vanguardistas – aportó Finn. Bete terminó ahuyentándolos a todos.

- ¡No es mi culpa que fueran unos debiluchos! – expresó el hombre lobo. Si no pueden resistir un round contra mí, ¿cómo esperan enfrentar el calabozo? La basura debe conocer su lugar.

- Si si, Bete, lo que tu digas - dijo Tiona, sarcásticamente en lo que tomaba asiento sobre el pasto.

- ¡¿Tú también quieres pelear, amazona de mierda?!

- *Sigh* Bueno bueno, ya está bien – suspiró Loki. Supongo que, con el asunto de los nuevos reclutas zanjado, creo que es mejor centrarnos en…

- ¡Loki-samaaa!

- ¡Lamentamos el retraso!

El grupo de Deidad y aventureros se voltearon, al notar a su dúo más prometedor después de los más altos cargos, acercarse a ellos de una forma un tanto graciosa.

No parecía nada extraño, hasta que notaron el estado en que se encontraba la pareja.

- Oe oe, ¿qué les pasó a ustedes dos?

- Oh, ¿esto?… pues... digamos que… estuvimos entrenando con alguien y nos dejamos llevar – dijo Raul, nervioso, intentando no pensar en el dolor que recorría su cuerpo.

- ¿Entrenando? ¿Con quién? – preguntó Finn frunciendo el ceño y sumándose a la charla. Todos estuvimos aquí probando a los novatos y Ais salió al calabozo. No hay nadie de nivel más alto que ustedes en nuestras filas…

- ¿Acaso fueron atacados por alguien? – teorizó Tione, lo que puso serios a todos.

- No no no, nada de eso – intentó defender el muchacho. Levi-san no nos hizo nada. Nosotros fuimos quienes le pedimos entrenar.

Al oír esto, Anakitty no pudo evitar golpearse el rostro.

- Raul, Anakitty… ¿quién es ese tal Levi del que hablan? – dijo está vez Riveria, usando su tono de madre estricta.

- Pues… dijo que era un mercenario que…

- ¿¡UN MERCENARIO!?

- ¿Intentan decirnos que un mercenario se coló durante las pruebas y los dejó así? – exclamó Loki, abriendo un par de centímetros sus ojos.

(Cosa que en la lengua de los Dioses significa PELIGRO)

- No, nadie se coló, de hecho, él fue muy amable, incluso se rehusó a luchar con nosotros al principio. Fue nuestra insistencia la que lo motivó – argumentó el joven lancero.

- ¿Y dónde está él ahora…?

- Pues…

Justo en ese momento, como contestando a su pregunta, la estrella de la fiesta decidió hacer acto de presencia, cargando entre sus abrazos a cierta elfa de cabellos dorados y a su compañera espadachina en su espalda.

Loki al ver esto, procedió a abrir aún más los párpados.

- ¡NOOO! ¡Tiene entre sus brazos a Alicia-tan! ¡No lo permitiré! ¡Finn, ve!

- Loki, aguarda, oigamos, antes, lo que tiene para decir – aseguró el capitán, deseoso de conocer a quien había causado tanto revuelo.

- Lamento las molestias, ejecutivos de la Famiria Loki – expresó Marina, depositando a las inconscientes elfa y humana en el suelo junto a sus compañeros de fila. Me llamo Levi, vine hasta aquí porque deseaba hablar con vuestro capitán, si es posible…

Para este punto, la mayoría de los presentes tenía una imagen no tan favorable de la alienígena disfrazada.

- Soy Finn, capitán de la Famiria Loki. ¿Entiendes que atacar a nuestros miembros implica un castigo? – soltó el Pallum probando las aguas.

- Mucho gusto, señor Finn, es un gusto conocerlo. Y no, se que no estoy en la mejor posición, pero… yo no ataqué a sus subordinados. Tuve un duelo con la señorita Anakitty, ella deseó probar mis habilidades al oír a lo que me dedico. Me llevé la victoria y a partir de allí, Raúl y las demás optaron por desafiarme también.

- ¿Es eso cierto, Raul?

- Si, capitán… - confesó el pelinegro apenado. Levi-san nos derrotó a todos. No tuvimos oportunidad contra él.

El Pallum se giró, esperando la deliberación de su Diosa.

- Es verdad, nadie ha mentido – expresó, moviéndoles el suelo a todos.

- ¿Eeehh? – exclamó cierta amazona de poca delantera. ¿Un simple mercenario venció a cuatro niveles 4? ¡Debe ser alguien muy fuerte!

- ¡No me lo creo, debe haber algún truco! – protestó Bete.

- No lo hubo – intercedió Anakitty. Levi-san, nos derrotó limpiamente…

- A todo esto, ¿por qué rayos decidieron desafiar a un mercenario a una pelea? Explíquenme que los llevó a cometer tal acto – dijo Riveria, molesta.

- Es que…

La mujer gato cruzó miradas con Marina, cómo si pidiera su aprobación para soltar la bomba.

- Dígaselos, señorita Anakitty, no hay problema.

- ¿Mmm? ¿Decirnos qué? (Gareth)

- El motivo por el que desafiamos a Levi-san fue que… Levi-san dio a entender que… era mucho más fuerte que el Rey Ottar.

- ¿Nani?

- Si, cuando le preguntamos sobre su Nivel dijo que sus estadísticas equivalían a las de un nivel 9.

- ¿¡QUEEEEEEEÉE!?

- ¡Eso no es posible!

- ¡Di la verdad, lancero de mierda!

- ¡Estoy diciendo la verdad!

- Loki…

Finn, una vez más, apoyó su decisión en el detector de mentiras de su Diosa.

- Están diciendo la verdad, Finn – respondió ésta con una sonrisa pícara.

- Eso quiere decir que…

- Este mercenario es, en efecto, más poderoso que el niño más fuerte registrado de Freya.

Todos los ejecutivos de la Famiria se mostraron consternados con aquella información, provocándoles un nudo en el estómago.

La persona que tenían en frente, podía barrer el piso con ellos si se lo proponía.

Y lo estaban semi-acusando de asalto.

Tenían que desactivar aquella bomba antes de que explotara.

- Levi-san, ¿cierto?

Marina asintió.

- Dijo que deseaba hablar conmigo. ¿Cuál era ese asunto?

- Como sabe no soy originaria de Orario, llegué aquí esta mañana.

- Mmm eso explica el por qué nunca habíamos oído hablar de usted hasta ahora…

- Verá usted, pensaba ofrecer mis servicios como fuerza de respaldo a alguna de las Famirias más importantes del sitio – dijo la albina, depositando un folleto en manos del Pallum. Me especializo tanto en combate como en el aspecto mágico.

Gareth y Riveria se acercaron para leer el papel entregado.

- "Maestría en el sable con una mano" (jajaja no malpiensen) Interesante, ¿tienes una espada contigo, ahora?

- Así es, señor…

- Gareth, Gareth Landrock. No me digas señor, me hace sentir viejo – rio el enano.

- De acuerdo, sí poseo una espada, pero prefiero no mostrarla por el momento – dijo la encapuchada. Las cosas se tornan problemáticas cuando la enseño.

- Comprendo.

La siguiente en tomar la palabra fue la elfa más antigua entre ellos.

- Aquí mencionas que posees "conocimiento mágico avanzado", ¿a qué se refiere con eso?

- Oh, soy especialista en magia de agua, de fuego y de rayo. Además, soy capaz de lanzar hechizos sin recurrir a un cántico.

Los ojos de Riveria (y de Lefiya que estaba oyendo) se ensancharon.

- ¡¿Qué?! ¿Sin recitar cánticos?

- Así es, Madame.

- Muéstrame.

- ¿Huh?

- ¡Si, muéstranos! – se sumó la elfa de tendencias lésbicas.

- De… ¿acuerdo? ¿Algún hechizo en especial?

- El que sea esta bien, mientras no cause daños a la estructura – aclaró Finn.

- Entiendo. Por favor, guarden distancia.

Marina, entonces, procedió a extender su brazo derecho, del cual, un mediano círculo mágico se materializó de improviso.

De un momento a otro y sin palabra de por medio, una potente bola de fuego salió disparada del círculo, dejando un pequeño cráter sobre el césped a varios metros de los presentes.

De más está decir que las dos elfas quedaron anonadadas.

- Ese fue un hechizo simple pero efectivo: "Fireball". Tengo hechizos más potentes pero, comprometerían la integridad del sitio…

- ¿Puedes conjurar cosas más fuertes… sin cantico?

- Así es, señorita…

- Ah… L-Lefiya. Lefiya Viridis.

- Lefiya-san, entonces.

- ¿Es algún tipo de Skill? – preguntó Finn, ganándole de mano la duda a su compañera.

- Mmm… si y no - respondió la albina. Digo, yo fui capaz de hacerlo fácilmente, pero creo que cualquiera podría lograrlo si aplica mí mismo método.

- Fascinante…

- Oh yo yo, ¿qué más sabe hacer, mercenario-kun?

Esa, sin temor a duda, fue Tiona.

- Pues… también sé replicar pociones.

- ¿Uh? ¿Replicar?

Loki se sumó, casi poniéndose encima de Marina.

- Ajá, soy capaz de conocer las propiedades de cualquier líquido, por lo que, si consigo una poción curativa…

- Sabrías exactamente cómo prepararla…

- No sólo eso, Diosa Loki. De hecho, si conozco las propiedades de dicha Poción, puedo, simplemente, modificar las propiedades de cualquier otro líquido para que simulen las de la pócima. Así es como "replico" las fórmulas.

- Lo que significa que… conociendo sus componentes…

- Podrías convertir galones de simple agua…

- En litros y litros de poción del mas alto grado. Si, es correcto. Hasta puedo convertir el agua en vi…

Rápidamente, Marina se vio aprisionada por un potente abrazo de la Diosa de las Travesuras.

- ¡Únete a mi Famiria, te daré lo que sea!

Los altos ejecutivos nunca vieron a su Diosa patrona degradándose tanto por un extraño antes pero, viendo el abanico de habilidades que poseía el misterioso mercenario, podían entenderlo. El tal Levi era capaz de volverse el pilar más poderoso de cualquier Famiria.

¿Dónde encontrarían a otro espadachín capaz de castear magia sin cánticos y que además podía proveerles de una dotación ilimitada de pociones de todo tipo?

O en el caso de Loki, de una dotación ilimitada de Vino de Soma.

No podían dejar que se les fuera.

- Lamento el acercamiento de nuestra Deidad y, tal vez, suene un tanto interesado, pero, ¿aceptarías unirte a nuestra Famiria? Con tus habilidades serías un alto ejecutivo de forma inmediata.

- ¡Y nos volverías la Famiria más poderosa de Orario! – clamó la amazona adicta a los cuentos.

- Sin mencionar que nuestros magos podrían aprender mucho de tu estilo sin cántico.

- Así que… ¿qué dices, Levi-tan? ¡Quieres volverte uno de mis hijos más fuertes?

Marina, se tomó un minuto y miró a todos los presentes a los ojos, incluido a los que se hallaban sentados sobre la grava.

No podía negar que la oferta era tentadora.

De unirse a la Famiria de Loki, podría amasar fama y fortuna en cuestión de días.

Sería como jugar videojuegos con cheats activados…

Por desgracia, no podía aceptar, aunque quisiera.

No podía permitir que nadie conociera lo que su Pneuma escondía.

Además, ella ya había decidido su plan de juego y debía apegarse a él si quería cumplir con su rol como villana del cuento.

Tarde o temprano, debía de traicionarlos a todos y eso era un nuevo asunto en si mismo.

La respuesta a su dilema no podía ser más clara…

- Diosa Loki… yo…

Todos miraron a la joven, expectantes…

- Lo siento pero… Me rehúso.


Ais Wallenstein decidió volver temprano del calabozo ese día.

¿La razón?

Su insaciable apetito por aquel delicioso bocadillo conocido como Jagamaru.

Ella no podía vivir sin su ración diaria.

Ninguna otra cosa se le comparaba, sólo quizás, su aversión a las bestias que producía el calabozo.

Como era costumbre, fue a visitar su puesto favorito de todos.

Aquél atendido por cierta Diosa protectora del Hogar y las Fogatas.

Luego del veinteavo jagamaru de habichuelas rojas, la joven espadachina se sintió satisfecha.

Su motivación para continuar recolectando Excelia se había esfumado, por lo que consideró pertinente el emprender su regreso a la vivienda.

Si la memoria no le fallaba, hoy era día de reclutamiento.

Con suerte un nuevo miembro se uniría a la Famiria y con él, tal vez, un nuevo método para hacerse más fuerte.

Todo esto con el fin de, algún día, destruir al Dragón Negro de un Ojo y rescatar a su madre.

En cuanto la bella muchacha de neutra expresión puso un pie en los amplios jardines, se sorprendió al notar que el lugar estaba desierto.

Usualmente, se formaban largas filas de aventureros queriendo ingresar a la Famiria de su Diosa pero, el día de hoy parecía haber sido la excepción a la regla.

¿Habrían reclutado a alguien tan pronto?

O es que quizás, ninguno de los participantes había impresionado a sus jefes lo suficiente…

La novata estrella de la Diosa nórdica, continuó avanzando, hasta que logró ingresar, por fin, a la enorme vivienda.

Para esa hora todos debían estar almorzando en la sala de siempre.

Como ella ya había comido, podía saltearse aquel rito y descansar, cómodamente, en su alcoba.

Si, eso haría.

Lentamente, recorrió los pasillos hasta hallar la puerta de su recámara.

Sólo necesitaba girar la perilla y podría tomarse un respiro luego de una satisfactoria mañana dentro del calabozo.

Pero, entonces, notó una figura salir a su encuentro.

La figura portaba capucha y una máscara que cubría todas sus facciones, imposibilitando conocer su género.

Ais no conocía a aquel individuo pero, por alguna razón, sus instintos le decían que algo no estaba bien con esa persona.

Como si algo muy detrás, quisiera odiarla, aún si no tenía una razón consciente para hacerlo.

La inexpresiva rubia se puso en guardia.

El recién llegado caminaba tranquilo, como si se hallara en su propia…

Un minuto… ¿podría ser él… un nuevo recluta?

¿Aquel por el cual todas las pruebas habían cesado de manera repentina?

Aquella teoría le parecía cada vez más factible.

¿Por qué más estaría un completo extraño deambulando por los rincones de la casa?

Tenía que ser un miembro recién ingresado.

Lentamente, la hija de Aria alejó su mano del mango de su sable.

No quería dañar a un nuevo aliado.

El susodicho, por su parte, en cuanto pareció notar a la joven de tensa postura a mitad del pasillo, decidió acercarse, mostrándose un tanto intrigado por algún motivo desconocido.

- Disculpe, creo que no la he visto antes, ¿me diría su nombre? – dijo el extraño con una voz que no permitía identificación de sexo.

- Ais… Ais Wallenstein – contestó la rubia. Tú, ¿quién eres?

- Puede llamarme Levi, señorita Wallenstein, soy una mercenaria contratada por la Diosa Loki para apoyar a la Famiria en futuras expediciones.

La espadachina al oír esto, frunció el ceño ligeramente.

¿Una mercenaria?

Así que es mujer…

¿Por qué Loki contrataría a alguien de ese calibre?

En cuanto la muchacha se disponía a preguntar la razón de dicha contratación, la misteriosa invitada tomó la palabra nuevamente.

- Disculpe pero, ¿me permitiría hacerle una pregunta un tanto más personal?

Ais asintió, interesada.

- Dígame, el nombre "Aria" ¿le es familiar de algún lado?

La inexpresiva máscara de la aventurera se hizo añicos en cuestión de segundos.

Miles de imágenes invadieron su mente.

Todas y cada una relacionadas con la persona antes mencionada.

Aria…

El Gran espíritu de los Vientos…

Una figura mítica…

Y…

Su Madre.

La persona que más deseaba rescatar de la catástrofe conocida como Dragón Negro de un Ojo.

¿Cómo es que esta mercenaria la conocía?

¿Ella había tenido contacto con su Madre acaso?

¿Fue su amiga?

¿O tal vez, su enemiga?

¿O de su Padre?

La cabeza de la fémina era un lío.

La simple mención de aquel nombre la estaba destruyendo de manera psicológica.

Necesitaba una respuesta.

O sus demonios la devorarían por completo…

- C-Como… ¡¿Cómo sabes el nombre de mi Madre?! – fueron las primeras palabras que atinó a escupir, en medio de su inestable nube de pensamiento.

La desconocida no dio una contestación directa, más bien, su respuesta fue... un mero suspiro. Cómo si se hubiese sacado un simple peso de encima.

- Qué alivio – pronunció, ignorando la marabunta de emociones que proyectaba el rostro de la joven Wallenstein. Pensé que tendría que buscar en otro sitio. Me alegra saber que, por fin, pude dar con la hija de Aria.

Para estas alturas, cada oración que Marina recitaba era un puñal en el corazón de la kuudere vengadora.

¿Quién era esta persona?

¿Por qué se alegraba de verla?

¿Dónde estaba su Madre?

¿Le había pasado algo?

- Escucha – dijo Levi, ganándose la total atención de la rubia, una vez más. No se cómo te vayas a tomar esto, pero… ¿conoces al Gran Dragón Negro…? ya sabes, ¿el de un solo ojo?

Ais asintió casi por instinto.

- Bueno, por fin lograron derrotarlo. Tu madre, ahora, está libre, Ais…

- ¿Eh…? M-Mi… Madre… está…

- Si si, como lo escuchaste: Libre. Ella me pidió que te lo dijera.

La espadachina experimentó una bomba emocional en cuanto recibió la noticia.

Sintió ira, al saber que alguien había eliminado al Dragón a sus espaldas y que ya no podía llevar a cabo su venganza.

Sintió alivio, porque su Madre había sido liberada de aquel tormento.

También sintió tristeza, puesto que no había podido verla, una vez acabado el suceso.

Y por último, sintió miedo, miedo de saber cual había sido el destino de su Madre, luego de ser liberada.

¿Se había ido?

¿La había abandonado?

¿Todavía la amaba?

¿Estaba furiosa por haber sido otro quien la rescató de aquel predicamento?

Una vez más, Ais Wallenstein sentía su mundo fracturarse de una manera lenta y dolorosa.

Tenía que hacer la pregunta.

La pregunta que salvaría su sanidad o la convertiría en una muñeca sin vida ni alma.

- M-Mi… M-Madre…

- ¿Mmm?

- ¿D-Donde está… ahora?

- Oh, ¿hablas de Aria? Descuida, ella está justo aquí – declaró la extraña enmascarada y al instante procedió a sacar un enorme cilindro desde una oscura fisura en el espacio tiempo. Lucía bizarro, como si estuviese hecho por un material desconocido para cualquier residente de Orario. Pero, eso no era lo más surreal de la escena.

Allí, justo en el centro, flotando como el proyecto de ciencias de algún científico loco de una mala película de ficción, se hallaba su Madre. Tal y como la recordaba de pequeña. Estaba viva o al menos… entera dentro de aquella futurista vasija.

Lágrimas comenzaron a brotar de los pálidos pero bellos ojos de la joven aventurera.

Toda esa carga emocional, concentrada desde hacía un milenio, estaba siendo expulsada sin previo aviso.

Fue tanto el impacto emocional de aquella imagen que la novata estrella acabó desmayándose a la mitad del pasillo, impactando el suelo con un fuerte sonido.

Marina contempló, por unos segundos, el cuerpo de la inconsciente muchacha y sintió una gota de sudor recorrerle la espalda.

Tal vez…

Y sólo tal vez…

No había sido la mejor de las ideas…


GLOSARIO:

Nihhus - La legendaria espada de Marina. Según ella tiene forma de llave (no como las de Kingdom Hearts, sino como las que abren candados), aunque nadie sabe qué rayos abre. Nihhus - significa cocodrilo o caimán, de allí que cada vez que Marina la usa, suelen oírse rugidos del mencionado animal. Su principal característica es que con esta arma, el portador puede atacar los nervios y memorias de la víctima.

Béal Feirste - Una mítica cadena que según Marina, no tiene un fin. Basada en una leyenda, se dice que la cadena guarda cierto grado de consciencia y responde a los deseos de Marina de forma casi inconsciente. Es capaz de apresar lo que sea, aún más si el objetivo se trata de un ser pensante. La cadena parece tener dos lados y llega a estirarse hasta el infinito si así lo imagina su usuario. Se rumorea que, detrás de su concepción, existe una historia de amor y obsesión a partes iguales.