Ya no hay más que perder
Abro mis ojos, siendo atrapados por la luz tenue que viene de la salida. La sensación en mi cuerpo es un poco más tranquila, sin embargo, los efectos del miasma no dan pie, me atacan de inmediato.
Aquella calma que sentí en el Castillo de los Sueños ahora es reemplazada por una sensación de peligro, una sensación de odio, de ira.
El protagonista nunca lo supo. Su cambio de mentalidad, sus arrebatos más fuertes. El miasma debió actuar lentamente en él. Sus ataques de ira, su actitud desproporcionada, sus celos, todo debe ser impulsado por el miasma sin que se percatase.
Ser un candidato a Sabio.
«Solo asi tiene sentido tener este poder.»
Un sabio es, por lo lógica, todo aquel que posee experiencia y conocimientos más allá de las personas normales. Con el retorno por muerte puedes conocer todo el conocimiento cuantas veces quieras.
Si… no creo sea una autoridad, si no, el poder inherente de ser el sabio.
O, contradiciendo mis pensamientos.
¿La autoridad del sabio?
No es el poder de un arzobispo, dudo que algún arzobispo pueda absorber otros genes de la bruja. En cambio, el sabio debe poseer todas las cualidades para aceptarlo todo.
Todas las emociones.
Todas las acciones.
Todos los poderes.
Podría explicar porque puedo usar espíritus teniendo miasma, asi como el deber en el libro de la bruja, de ser la persona que camine por delante.
Solo el poder del retorno por muerte puede hacer eso.
Me levanto, mientras analizo las cosas.
Podría repetir un día durante décadas solo para aprender magia. Podría superar a Roswaal en ese apartado e incluso ser más fuerte que cualquiera.
Podría aprender todo sobre la gente.
Podría aprender toda la historia.
Si mis puntos de guardado no fuesen tan pegados sería un poder mucho más útil. Debí usarlo cuando pude, después de todo solo debía morir.
No es tan difícil morir de forma indolora.
Ni por eso perdería sentido mi vida, al final tengo puntos de guardados. Debo aprecia la vida con el mismo sentido, solo que sin miedo a morir.
Ya habrá personas que viven de igual forma.
No sé qué limite tenga mi memoria, pero si soy un sabio, si esta autoridad me permite incrementar ese límite entonces sin duda es un poder más allá de cualquier otro.
Es una pena, pero solo tengo dos intentos más.
Supongo que tendré que ir por el camino honrado, hacer trampa puede que no le haga bien a mi cerebro. Estoy a punto de caer en un abismo de donde no sé cómo salir.
—jajajaja, que estúpido. —Miro hacía el techo para luego salir del lugar.
El atardecer es lo que me recibe, por lo que entiendo que estuve un tiempo considerable. La primera persona en recibirme es Garfield, quien me mira con una expresion molesta.
—¿Como demo'nios entra' te? —Garfield se aproxima hacía mí, pero yo lo detengo.
—No hice las pruebas, no tengo intenciones de hacerlas tampoco. —Mi respuesta no parece gustarle, pero es la verdad.
Garfield se detiene, visiblemente aturdido.
—Estaba hablando con la administradora de las pruebas. —Sonrío, jugando un poco con él.
Garfield es una pieza que debo conseguir, si quiero conseguirlo debo sacarlo más de quicio. Necesito que él me diga sus emociones para luego usarlas a mi favor.
También lo recuerdo ahora.
Omega, ella también es quien va a tener el cuerpo de Echidna en su interior.
Eso significa que debo hacer que se sacrifique a toda costa, puesto que es la más adecuada para ser el recipiente de Echidna. Ella solo se convenció después de ver a Garfield superar las pruebas, por lo que debo hacer eso a toda costa.
Antes que Emilia las complete todas, debo hacer que Garfield haga también la prueba.
—¿Qué demonio' diji'te? —Garfield me agarra de los hombros y ejerce presión, pero yo me apoyo firme para evitar ser arrastrado.
Me mantengo calmado, mientras analizo que decir.
—Si, la administradora me contó un poco sobre las pruebas, lo que pasa es que tengo una conexión con ella. —Suspiro, fingiendo estar abrumado—. Ella me contó un poco de ti, cosas que solo ella sabe.
Garfield abre sus ojos con sorpresa, mientras da unos pasos hacia atrás.
Ahora debo mostrarme calmado, pero sin insultarle. Me pongo cerca de él, quien parece no saber que está sucediendo.
—Solo un poco, según la administradora eres un "gatito encerrado" —susurro con calma, para añadir—: sin embargo, yo no creo eso, tienes la apariencia de ser alguien fuerte, así que tendrás que callarle la boca por tu cuenta.
Tras una palmada en su hombro Garfield se queda quieto, mientras yo sigo mi camino.
Camino con calma y me encuentro con Otto por primera vez desde que vine. Este sonríe al verme y corre hacía mí.
Una vez llega, este me abraza.
—¡Te estaba buscando! —exclama Otto, para apretarme con fuerza—. Dijiste que volverías en un corto tiempo y luego te encontramos acá.
Su abrazo es cálido, pero en este momento no es lo que necesito. Si quiero evitar que me traicione tengo que jugar con las cartas a mi favor. Hay varias formas de manipular a cada uno, para ello debes actuar sobre sus anhelos.
Cada persona es diferente, por eso se debe aprender sobre cada uno, para así poder usarlos.
«En este caso es simple descubrir lo que Otto desea.»
Debo hacer que Rem se enamore de él y forzarla a ella a mantenerse en Irlam.
Otto es imprescindible, sin él necesitaré a otra persona en su cargo y realmente no confío en alguien más. Si no fuese por la novela nunca lo habría conocido. Lo que realmente importa ahora es tenerlo a mis pies.
Él debe considerarme su amigo, asi que no será nada difícil.
—Estoy bien, no pasa nada. —respondo con una sonrisa, dándole una palmada suave en la espalda. Mi expresion se fija en el horizonte, viendo los numerosos arboles cuyas hojas ondean con el viento.
El polvo que se levanta del suelo anaranjado, los animales que se mueven entre los arbustos. Pequeñas fuentes azulejas de maná. Todo este mundo parece mágico, pero la verdad es que la magia ya murió.
Aprieto mis dientes, mientras intento calmarme.
¿Por qué nadie menciona a Beatrice?
¿Acaso no les importa?
Realmente odio la condescendencia, pero, de alguna forma la deseo. Me gustaría saber que hay personas a las que Beatrice tocó, personas que también la quieren.
Otto cambia su expresión a una seria, este me señala hacía una parte apartada del bosque.
—Montamos un campamento provisional para mantener a Erick Costuul bajo custodia. —Otto me mira con una expresión un poco temerosa, como si le fuese a hacer algo—. Él dice estar dispuesto a hablar.
Miro hacia el cielo, apreciando las nubes grises que empiezan a tomar el ambiente. El sol es cubierto por las nubes, y su brillo, opacado por estas, deja de ser cálido y se torna frio como el hielo. Como si el mundo intentara decirme que me tomase un descanso.
Pronto lloverá, y con ello se borrarán las penas y dolores.
Camino junto a Otto, cada paso sintiendo como mi cuerpo me pide matar a Erick Costuul. Aprieto mi manos, siento que mi corazón late con intensidad. Respiro profundo, intentando calmarme, pero los sentimientos en mi interior son tan fuertes que me empiezo a marear.
Ugh…
Miro hacia el cielo, pensando en el yo que habló con Crusch en aquel entonces.
El yo que se prometió no volver a caer.
El yo que se había levantado otra vez.
¿Es tan complicado dejar de ser humano?
Si fuese un monstruo de nacimiento como Echidna todo sería más fácil, no tendría más que un leve apego a las personas y no tendría que pasar por tanto dolor.
Podría manipular a todos sin sentirme tan asqueado de hacerlo.
Mi memoria tiene vacíos, en especial ese año, el año después de inicio de todo. No sé qué sucedió conmigo en ese entonces.
Siento que antes de eso era otra clase de persona.
Pero no lo recuerdo, todo es tan vago.
Quizas debería pedirle a Echidna que me permita hacer la prueba solo para recordarlo, o pedirle que me ayude a esclarecer mis recuerdos.
—¡Bienvenido mi general! —exclaman los soldados, haciendo un saludo militar.
Creo que a Garfield le gustarían estas cosas.
Hago un saludo militar de vuelta, mirándolos con una sonrisa.
—Me alegra ver que regresaran con vida, buen trabajo. —Dejo el saludo militar, para luego mirar la carpa detrás de ellos.
Los resultados de la guerra son algo que debo hablar con tranquilidad, por ello necesito primero asegurar un testigo.
Estoy casi que, seguro que van a tratar de limpiar los trapos echando la culpa a Flynn, y el sabio no va a asumir su culpa. La habilidad de ver el miasma es algo que contadas personas poseen.
Frey parece conocer sobre el miasma, pero tampoco tiene formas de comprobarlo. El problema está en que como no hay forma de identificarlo, es fácil de esconder.
Ni siquiera hay un cuerpo que recuperar.
Ahora, establecerlo como magia de control mental es posible. Algo así arruinaría por complejo la imagen de Costuul. Eso nos beneficiaría a grandes pasos, estableceríamos aún más fuerte nuestra posición como héroes. El monopolio que estamos creando sería aún más fuerte.
Para bajar la opinión pública sobre el control y disminuir los enemigos debería crear organizaciones fantasmas. Crear empresas que parezcan hacerle competencia a Irlam pero que pertenezcan a Irlam.
«Al fin y al cabo no es ilegal.»
Si quiero hacer una guerra de verdad necesito dinero y gente, para ello deberé aprovechar la mano de obra que va a llegar tras la guerra.
Irlam no será atacada fácilmente de nuevo, estoy seguro de que las ciudades van a establecer acuerdos de paz con Irlam. Es claro que mientras poseamos el monopolio de las armas será imposible para ellos hacer algo.
Eso hasta que descubran como romper el sello.
Entonces, las verdaderas masacres empezaran.
Si los planos de las armas de fuego salen al mundo es seguro que el mapa se teñirá en un rojo oscuro, las espadas dejaran de usarse y se mejorarán las armas de fuego para ser compatibles con este mundo.
Así como las personas pueden matar usando espadas y esquivar las balas actuales, las armas pueden ser mejoradas para que eso no suceda. Solo individuos realmente poderosos podrían escapar, pero entonces solo sería hacer un armamento aún más fuerte.
Eso significaría que todo el mundo empezaría a codiciar a los demás, no solo sería en Lugunica, si no que los otros países también buscarían tener más poder.
Sería el equivalente a una guerra mundial por el poder total.
El motivo por el cual he podido expandirme tanto y amasar fortunas rápido no es tan complejo de entender. En nuestro mundo la globalización fue un proceso más complejo por el tamaño que posee el mundo. Aquí es más sencillo.
Una nueva tecnología, con nuevos procesos de producción en masa que abaratan los costos e incrementan la calidad del producto. A eso se debe sumar los beneficios de producción.
Si ven que las personas que lo adquieren empiezan a hacerles competencia, entonces cada vez más personas irán en busca de obtenerla.
Como no hay rechazos ante las personas que puedan obtenerla entonces la competencia se hace mortal, lo que genera aún más dependencia. En la misma razón por la cual anuncié con antelación la llegada de una nueva máquina a vapor.
Asi funciona el mercado, y solo quienes saber aprovecharlo tendrán los beneficios.
Este es un mundo político, no puedes ir haciendo cosas porque se te antoja. Todo tendrá consecuencias a partir de que tan alto estes en la escala de poder. La decisión de un duque puede causar la muerte de cientos de personas, la decisión de un rey afecta a un país entero.
La guerra será un punto crítico en este mundo, traerá consigo muerte y destrucción. Al ser un mundo relativamente pequeño, no puedo negar que en porcentaje morirá más gente que en mi mundo.
Irlam también se verá afectado, en especial si hay una guerra con Gusteko. Somo prácticamente frontera, seríamos el frente en ese caso.
Es imperativo hacer armamento de destrucción masiva, encontrar la forma de proteger Irlam a la vez que sigo avanzando con el monopolio económico y político.
Otto abre la carpa y la primera persona que veo es a Erick Costuul, sin embargo, mi sorpresa se incrementa con quien veo a su lado.
—Crusch... —Ella me mira con cierta sorpresa, solo para hacerme una sonrisa cansada.
Sus heridas eran peores que las mías, gracias a Beatrice pude recuperarme y mi cuerpo no está en tan mal estado. Ella, por otro lado, casi muere.
—¿Qué haces acá? —pregunto, haciendo que ella suspire.
—La única persona capaz de discernir mentiras soy yo. —Sonríe, mientras mira hacía Erick—. Es mi trabajo, al fin y al cabo.
Sin decir más camino hacía Erick, quien no dice nada. Este me mira con terror profundo, sus labios temblando, sus piernas moviéndose, sus manos intentando buscar un lugar donde acomodarse.
Parece comprender que lo ha arruinado.
—¿De dónde sacaron ese cristal? —pregunto, y Erick desvía su mirada levemente hacia Crusch.
—Yo... Yo no lo sé, fue Flynn quien lo trajo, él también lo usó con los semihumanos del ejército —confiesa Erick titubeante, su voz temblando con desesperación—. Se que lo arruiné, pero...
Lo agarro del cuello, mientras que lo alzo con fuerza.
—¡Ugh! —Erick intenta forcejear instintivamente, pero golpeo su estómago con fuerza.
Lo tiro al suelo y termina vomitando. Este empieza a toser y pedir perdón desesperadamente.
—¡Yo no quería esto! para empezar yo no estaba de acuerdo con usar eso. —Erick empieza a intentar tomar aire mientras desesperadamente se recompone.
Si Crusch no ha dicho nada es porque es la verdad.
Pero.
—¿Y? ¿Acaso crees que tus intenciones compensan tus acciones? —Pateo su rostro, para luego pisarle la cabeza—. ¿Crees que lo que hiciste tiene perdón?
Realmente esta persona está mal de la cabeza. Probablemente murieron más de dos mil personas, además sin contar la única persona que realmente me hace querer matarlo en este instante.
«Si, yo también soy un hipócrita.»
—¡Lo siento! ¡Hablaré! ¡Déjame conta...! —Lo interrumpo con otra patada.
Realmente quiero matarlo, necesito matarlo o este sentimiento no desaparecerá.
Saco una mano oculta, mientras la muevo lentamente hacía Erick.
Una vez agarro su cabeza me preparo para aplastarla.
—¡Marco! —exclama Crusch. Esta se levanta y camina hacia mí, entonces me susurra al oído—: Estas mostrando una expresion desagradable, no lo vayas a matar.
¿Se dio cuenta de la mano oculta?
¿O fue solo una coincidencia?
—Empieza a hablar. —Hago una pequeña bola de fuego mientras lo miro, intentando contenerme—. Ya sabes qué pasará si mientes.
—¡Si! —exclama, relatando la historia.
Su historia tiene sentido con lo que dijo Crusch, y lo que dijo Fourier. Si se trata de un discípulo de Bordeaux entonces explicaría su poder. Lo mantuvo oculto solo para usarlo ante las personas en el poder.
Quizas realmente el duque de Costuul no sabía que se trataba de miasma, si no que se trataba de una magia de control. Pero su plan falló con la aparición de Frey.
Esa aparición tan anticlimática.
Los cristales fueron traídos por él, a la mayoría de los semihumanos se les dio. Las pruebas preliminares dieron como resultado que los cuerpos solo podían mantenerse unos minutos tras consumirlos.
Luego de eso mueren y se vuelven una masa espesa como el petróleo.
Los semihumanos con mayor posibilidad de sobrevivir son aquellos con mayor cantidad de maná, sin embargo, también son quienes más posibilidades de lo que se llama:
—Una mutación. —Pongo mi mano en mi barbilla, analizando sus palabras.
Si el miasma es capaz de causar mutaciones en un cuerpo puedo entender porque los cultistas tenían esas apariencias.
Sin embargo, los arzobispos, los dedos, todos ellos no poseen esas mutaciones.
Eso significa que hay una característica capaz de suprimir esas mutaciones y es probablemente la compatibilidad con el miasma.
El plan principal era plantar estos cristales para culpar a Irlam de producir elementos peligrosos. Como no se pudo decidieron usarlos para terminar con todo.
—Pude presenciar uno de los cadáveres y fue repugnante —afirma Otto, tapándose la boca por instinto.
Otto me explica lo que sucedió. Al parecer una vez estaban retrocediendo tomaron esos cristales y fue cuando ocurrieron las bajas a gran escala. Otto me dice que Luan está con Emilia, por lo que deberé hablar con ella.
Ahora que tengo lo que quería deberé dominar a Erick.
—¿Ya dijiste lo que tenías planeado decir? —pregunto, mientras me acerco a él con intención de matarle.
Este abre los ojos con fuerza, y sus labios vuelven a temblar. Su mirada se fija en la mía. Aquí es cuando se da cuenta que todo este tiempo estuvo en la palma de mi mano.
—Entonces, ahora quiero saber el motivo por el cual te dejaste secuestrar.
Las manos de Erick se contraen, mientras que Crusch y Otto me miran con sorpresa.
—¿De... de que hablas? —pregunta Erick titubeante, mientras intenta recomponerse—. Tu mataste a Flynn ¿Qué se supone hiciese?
Clavo mi puño en el rostro de Erick, siento como su nariz se desvía de su lugar, y la sangre empieza a salir por montones. Sonrío, viéndolo caer al suelo y gritar con una voz contorsionada por el dolor.
Decir que Erick es un cobarde que no piensa es un poco equivocado.
Su plan habría tenido éxito si la situación no hubiese escalado a causa de Flynn. Habría matado a Flynn y lo habría ofrecido trabajar para mí.
—Bueno, entonces déjame recordártelo. —Sonrío, mientras pongo mi pie en su cabeza—. Querías dejarte secuestrar para contarnos toda la información sustancial sobre el duque de Costuul, querías hacerlo con el motivo de que Irlam obtenga por completo la ciudad de Costuul.
Este empieza a intentar negar con la cabeza, arrastrando su rostro en la tierra y pintándola de rojo.
—¡No! ¡Yo no quería! —Erick intenta negarlo, pero Crusch interrumpe.
—No tiene sentido que mientas —afirma Crusch con un tono intimidante.
Ahora que eso está confirmado deberé ir un poco más allá. Si quiero hacer que pierda completamente su voluntad de pelea debo hacerle saber lo fracasado que es.
—Probablemente tengas un motivo, por tu forma de pensar dudo sea poder para gobernar o riqueza. Entonces, quizás hay algo o alguien.
Al terminar mis palabras Erick deja de luchar, reaccionando a mis últimas palabras. Sonrío plácidamente, y este intenta alzar la cabeza para mirarme. Hago más presión, asfixiándolo con el suelo.
Si se trata de una persona, entonces es probable sea una situación en la que deba ayudarle a escapar. Quería que lo secuestrara para poder darme información y acabar con el duque.
Con eso podría liberar a la persona que ama o que quiere.
El empieza a luchar por aire, asi que aprovecho para agarrarlo de la cabeza y levantarlo hasta poder mirarlo de frente. Su rostro embarrado de tierra y sangre son realmente gratificantes de ver.
Con una sonrisa arrogante empiezo a hablar.
—Pensaste bien, pero eres un absoluto idiota. —Empiezo a reír, cada una de mis carcajadas hacen que su mirada se pierda en el vacío—. Con la decisión que tomó es claro que eras alguien imprescindible, realmente la información que posees puede ser importante, pero no determinante para acabar con el duque.
Claro, para mí es una información clave si quiero hacerlo caer, pero eso es algo que no quiero se sepa.
—¡Felicidades, Erick! Has matado lo que sea que intentaste proteger. —Vuelvo a reír, ayudándome a contener mis ganas de matarlo.
La expresion de Erick pasa de terror a una resignación profunda. Su mirada pierde su ultimo brillo. Ahora es cuando deja de ser un ser humano y se convierte en lo que quiero.
—La mataste por ser tan inútil, si hubieses hecho contacto con Irlam entonces habríamos podido hacer algo. —Lo lanzo al suelo, haciendo que su cuerpo cruja por la fuerza del golpe. Me agacho, susurrándole al odio—: La mataste, la mataste, la mataste. ¡Tú, Erick Costuul! Fuiste quien acabó con su vida.
Sigo riéndome, extendiendo mis brazos hacía el cielo. Ahora que se perdió la esperanza podría darle una nueva.
—O quizás, solo quizás, hay un plan que usará tu amado padre. —Erick me mira fijamente, ignorando que su brazo está en doblado en otra dirección.
La mejor forma de tener a una persona es quitarle la esperanza y volvérsela a dar.
—Es posible que tu amado padre…
Erick entonces escupe sangre al suelo y grita con todas sus fuerzas:
—¡No es mi padre! ¡ES UN MONSTRUO! —Jadea con fuerza, y su expresion se cierne en un odio tan profundo como con el que lo estoy mirando—. Un monstruo como lo eres tú.
Aplaudo lentamente, agradecido por sus excelentes palabras. El ambiente se vuelve cálido por un instante, como si aquello dentro de mí por fin estuviese saliendo a la luz.
«Todo va como estaba pensado, podré recuperarla si sigo así.»
—La única forma de vencer a un monstruo es con otro monstruo. —Dejo de aplaudir y lo miro sonriente—. El querrá que seas un espía para nosotros, pero es ahí cuando deberás actuar. Aunque, todavía no estoy seguro de si puedes llevar esa tarea.
Dejo de sonreír, mirando hacia otro lado.
—Si yo fuese él dejaría viva a esa persona para que puedas ser un espía con la intención de ayudar. —Pongo mi mano en mi mentón, fingiendo pensar—. Quizas podamos recuperarla cuando ya tengamos al duque bajo nuestro poder.
Apenas puedo ver sus ojos por la hinchazón, la tierra y la sangre en su rostro, pero puedo sentir su intención de matar a su padre. Las personas solo necesitan una pequeña esperanza y, sin importar si es real o no, la perseguirán con todo su anhelo.
—Eso dependerá de ti, si quieres algo así entonces empieza a escribir todo lo que sabes sobre Costuul y tu padre. Tanto lo bueno como lo malo, asi como información de Lugunica. —Le sonrío, intentando hacerle saber que hablo en serio—. Si tu información no es útil, te colgaré en la plaza de Irlam para que la gente que perdió sus familias tenga la certeza de ser vengados. Si te ganas mi confianza entonces serás un doble espía, y podrás salvar a tu amada.
Le doy la espalda y salgo del lugar.
Crusch ahora podrá descansar mientras yo me encargo de lo que está por venir.
El capitán Bright me mira con una sonrisa mientras hace un saludo militar. Yo lo llevo a una parte apartada para hablar.
—Necesito que vigiles a Erick de forma intermitente. —Miro el cielo, viendo que ya casi es hora de que Emilia haga la prueba—. Tienes que hacerle creer que se va ganando la confianza de todos poco a poco, trátenlo mal y poco a poco vayan suavizándose hasta hacerlo sentir cómodo.
La mejor forma de saber que va a hacer con nuestra confianza es fingiendo que la hay.
—Entonces, si vez algo raro ya sabes cómo proceder. —Miro hacía un árbol, pensando en lo que sucederá pronto—. Llévenlo a Irlam sin que nadie se dé cuenta, protéjanlo, de él depende el futuro de nuestra ciudad.
—¡Si señor! —exclama, haciendo un saludo militar y retirándose.
No sé cuánto tiempo deba estar aquí, debería hablar con Miklotov y Alsten para ver cómo está la situación. Necesito que Emilia termine las pruebas para acabar con esto e iniciar a trabajar en potenciar a Irlam.
Pensaba tomar unas vacaciones, hacer una semana de luto para todos los fallecidos, organizar muy bien y también prepararme para llevar a Costuul abajo. Ahora que no está Beatrice será innecesario vacacionar.
«Lo mejor es avanzar.» Miro a uno de los soldados y le pido un cigarro, sin dudar uno de ellos me entrega uno.
Puede ser una mala práctica, pero no tengo medicamentos para calmar la mente. Los soldados lo necesitan para evitar enloquecer, las sustancias del cigarro evitan que la mente de los soldados alcance picos de estrés demasiado altos.
Me alejo del lugar, caminando por el bosque hasta llegar al claro donde Garfield me llevo antes. Ahí me siento en un tronco y de mi bolsillo saco el metía de comunicación.
—Parece que estas bien. —Miklotov sonríe, mientras veo sus ojos cansados y largas ojeras que llegan hasta la punta de su nariz—. La situación está tensa, parece que han perdido bastante con este ataque. Piensan en otorgar a Irlam más tierras como compensación ya que Frey Karsten abogo por la presencia de miembros del culto de la bruja.
Prendo el cigarro, mirando hacia el cielo mientras lo pongo con cuidado en mi boca. Siento el humo entrar en mis pulmones, y mientras dejo que se quede ahí pienso en ese hombre.
—Frey Karsten… —exhalo, el humo viaja por el aire hasta desvanecerse. Cierro mis ojos unos segundos y luego miro a Miklotov—. Debió hacerlo para reducir la oposición de los nobles.
Los rumores siguen en lo alto, pero la confirmación de Frey va de la mano con lo dicho antes en el periódico. Miklotov muestra el periódico, la edición de la victoria de Irlam que ya llegó a la capital.
—¿Cómo está la población en la capital? —pregunto, y Miklotov mira hacía el horizonte.
—Cada vez más demihumanos y, en general, la población normal apoya a Irlam. —Miklotov suspira, mostrándome una pancarta.
"El pueblo está harto de la opresión de los nobles."
«Protestas…» Las protestas son algo que esperaba ocurriese tras la guerra. Incluso en Irlam sería normal unas protestas por la muerte de los soldados.
—La división cada vez es más notoria y Irlam se está volviendo un paraíso para la gente del común, eso ha hecho que el comercio se vea afectado. —Cierro mis ojos, y pienso.
Irlam se está volviendo cada vez más una ciudad, gracias al concreto y la facilidad de usar magia para endurecerlo, podemos expandirnos a toda velocidad.
Una mayor expansión nos ha permitido tener mayor acceso a la población en poco tiempo. Como se han generado varias fábricas también hay mucho trabajo.
Las zonas de comercio han crecido y los precios de la mayoría de los insumos ha bajado. No me tengo que preocupar aún por causar una inflación, apenas voy a llevar un año en este lugar.
—Voy a comprar más tierras, me gustaría tener tierras cerca a pequeñas ciudades y pueblos aliados. —Miro a Miklotov, y el entiende mi plan de inmediato—. Voy a conectar todas las ciudades aliadas con Irlam.
Si queremos incrementar nuestro poder necesitamos que las ciudades aliadas a nosotros dependan completamente de nuestra producción. Ya puedo ver el siguiente paso.
«Voy a construir un ferrocarril.»
El problema ahora es reconocer quienes son importantes para nosotros. Para ello la guerra es una gran ayuda. Con la situación como está y Irlam siendo objetivo de miras por las personas en el poder, va a ser necesario terminar de filtrar las ciudades necesarias.
—Voy a pedirle al ministro de relaciones que se encargue de enviarte un informe sobre las personas interesadas en hacer acuerdos de cooperación con Irlam. —Termino mi cigarro, lanzándolo al suelo—. Filtraremos de una vez por todas quienes nos van a servir, luego empezaremos el plan para reducir la influencia de la oposición.
Es una batalla política, no es más de eso. Las decisiones que tomemos definirán el curso de este reino.
—Bordeaux está aliado con el culto de la bruja. —Miklotov asiente antes mis palabras, decepcionado de escuchar eso.
—No solo es Bordeaux, la única persona en la que puedo confiar este momento es Gildark y pocos caballeros, asi como Tristán, aquel sabio que mostró su apoyo a la señorita Emilia. —Miklotov suspira, parece realmente cansado—. Últimamente la situación está demasiado tensa, el culto de la bruja ha vuelto a operar, los cultistas dentro del reino están intentando acabar con nosotros. Se ha empezado a registrar la aparición de hechiceros capaces de maldecir a múltiples personas en un instante. Hay problemas políticos en Vollachia y se ha reducido la economía entre ambos. Gusteko también está pasando por una situación compleja con la Santa Iglesia.
Parece que todo se está juntando entre sí.
—Reuniremos el suficiente poder —aseguro, y sé que Miklotov me comprende. Realmente si Miklotov estuviese en mi mundo podría llegar muy alto. Es un genio, un genio de verdad. Pero hasta un genio la tiene difícil si está solo.
Por eso necesitamos más poder político, pero un poder limpio, del que podamos confiar.
Por eso debemos ser cautelosos.
Entonces ahora viene la parte importante.
—Erick Costuul va a testificar a nuestro favor. Irlam planea hacer un juicio en contra del duque. —Lo miro seriamente, y este asiente con una sonrisa.
—Ya estaba preparando la situación, si tienes una forma segura de transportarlo entonces será con los globos, ¿no?
Asiento. Los globos son la mejor forma de transportarlo sin duda alguna.
—Usaremos señuelos y magia para evitar que ataquen, no habrá problema para llegar a la capital —afirmo, haciendo que Miklotov se vea satisfecho.
—Entonces, hablamos en otro momento, tengo que ir a una reunión. Recupérate pronto. —Miklotov cierra el metía tras despedirse.
La situación con Roswaal debe arreglarse si quiero seguir avanzando. Aún si muere y se hace un gran golpe al reino, o si lo pongo a mis pies usando a Ram. Todo lo que deba pasar se hará en este instante.
Irlam se convertirá en el mayor producto de Lugunica en unos años, las elecciones se harán ya en dos años. Si quiero lograrlo antes de las elecciones entonces deberé esforzarme más.
Sin darme cuenta el sol ha desaparecido, la noche reina y es hora de seguir adelante. No importan mis emociones ahora, si quiero traer a Beatrice necesito poder.
—Marco… —escucho a Luan, quien sale de entre el bosque. Luan mira de un lado a otro. Al ver que no hay nadie suspira y corre hacía mí. Su cabello revolotea, sus puntas rojas dejan pequeñas ascuas de fuego mientras me abraza con fuerza.
Una sensación de calidez me arremolina, y siento como mis pensamientos se esclarecen con su abrazo.
—Me alegra ver que estas bien. —Luan me suelta y me mira con una sonrisa—. Me enteré de lo que paso, Beatrice….
Sonrío, viendo que Luan es la primera persona en mencionarlo.
—Beatrice... Ella no está del todo muerta. —Señalo hacia el cielo con mi dedo, intentando darle un poco de esperanzas. Según la información de Echidna puede morir en cualquier momento, pero mientras el contrato siga conmigo estará viva.
Luan abre sus ojos con fuerza, ella suspira aliviada y se sienta en el suelo.
—Eso es, ciertamente, una noticia inesperada. —Luan sonríe, mirando el cielo—. Entonces podré verla de nuevo.
Parece que Luan y Beatrice tienen una conexión más profunda de lo que esperé.
—Ella y yo siempre hablábamos cuando tu estabas ocupado en tu oficina, me enseño mucho sobre magia con los entrenamientos y en general siempre hablábamos. —Luan extiende su mano al cielo, y su rostro se torna melancólico—. Es una amiga que quiero mucho. Y si hay una esperanza… —aprieta su mano, mirando con determinación el firmamento—. Haré todo lo posible para hacerla realidad.
Ciertamente, Luan parece más una protagonista que yo.
A pesar de la guerra se mantuvo firme, es inteligente y capaz de generar conexiones con las personas que le rodean. Al comienzo pensé sería una mujer algo introvertida pero su personalidad es cálida y firme.
Es honesta consigo misma, aunque a veces se deja llevar demás por sus emociones.
Ella es mucho mejor que yo.
—¿Le has preguntado al señor Roswaal? —pregunta Luan, para luego mirarme a los ojos—. Yo vi algo que pasó antes de la guerra, pero…
—¿Sí? ¿Sabes si dijo algo antes de la guerra?
Ella niega con la cabeza.
—Lo único extraño que vi fue que tres días antes del inicio, ella y Roswaal estaban hablando a solas. —Luan me mira con curiosidad—. ¿Tiene algo que ver?
Suspiro, negándolo con la cabeza.
No tiene sentido contárselo ahora.
—No pasa nada, haré que Beatrice vuelva. —La miro con determinación mientras acaricio su cabeza—. Pase lo que pase.
Luan toma mis manos, sorprendiéndome. Ella cierra los ojos y las coloca en su frente. Al hacerlo siento que su maná invade mi cuerpo por unos segundos. Un maná denso, caliente como si estuviese tocando brea.
El miasma en mi cuerpo lucha por mantenerse, pero siento una sensación de revitalización.
Realmente es solo Luan quien puede luchar en contra del miasma.
—Se que puedes, sé que pase lo que pase encontrarás una respuesta. —Luan abre sus ojos, mirándome fijamente con sus ojos carmesí que se iluminan como rubies bajo la luz de la luna—. Tú me salvaste de caer en un abismo, me mostraste otro camino para enfocarme y ahora estoy saliendo adelante.
Pensar que lo ve así. El motivo por el cual la acogí fue por su sangre, su cuerpo lleno de misterios.
—No me centré y me escondí en el odio, gracias a ti pude tener amigos y personas que aprecio mucho. —Luan sonríe, y por un instante veo en ella un reflejo de alguien, de una persona que no puedo recordar—. Gracias, de verdad te lo agradezco de corazón. Por eso, espero que puedas seguir adelante sin enfocarte en el odio.
¿Salir adelante sin odiar?
No puedo juzgarla, la situación de Luan no es tan diferente a la mía.
Pero a diferencia de ella yo no soy capaz de hacer lo que ella hizo. Luan brilla y brillará donde sea que la pongas.
Yo solo puedo fingir ese brillo.
Acaricio la cabeza de Luan, intentando tranquilizarla.
—No te preocupes, no me gustaría que Beatrice se encuentre con una mala versión mía.
Si, hasta que pueda recuperarla. Cuando lo haga volveré a ser el mismo. A Luan no la puedo manipular fácilmente, pero mientras me apoye no deberé tomar acciones en su contra.
Después de todo soy más fuerte que ella.
Ambos nos dirigimos a la casa donde debería estar Emilia. No sé qué reacción tendrá al verme, pero estoy seguro fue la primera en notar la situación de Beatrice. Camino por el bosque sin hablar, solo mirando hacía en frente.
Una vez salgo la veo, su cabello iluminado por la luz de la luna, como si de un hada se tratase.
Con sus manos en su pecho, sus pies jugueteando en el suelo, su expresion buscando por todas partes. Si, tal como hace cada vez que está preocupada. Ella mira por todas partes hasta que hacemos contacto visual.
Sin dudar un segundo y sin importar la situación ella corre hacía mí. Ella corre con una sonrisa mientras yo extiendo mis brazos y sonrío de vuelta.
Para mi sorpresa, Emilia se detiene y su sonrisa es reemplazada por una expresion neutra, sin sonreír ni verse visiblemente triste.
—Me alegre ver que estas bien. —Emilia me mira y luego mira en dirección a la tumba de Echidna—. Ya me explicaron la situación, debo ir a liberar el santuario ¿Cierto?
Luan nos mira a ambos con cierta sorpresa, yo sonrío y asiento.
—Entonces, vamos de inmediato. —Emilia me da la espalda, y yo acelero el paso para alcanzarla.
Caminamos lado a lado, pero no parece tener ganas de hablar. Miro hacía en frente, pensando en las palabras de Echidna. Si el libro de la sabiduría dice que debo ganar esta apuesta, entonces debe ser la razón por la cual Roswaal estuvo tan calmado.
Aquí es cuando Echidna sale al mundo real.
—La primera prueba es sobre el pasado, la segunda prueba sobre el presente y la tercera sobre el futuro. —Son mis primeras palabras, haciendo que Emilia se detenga y me mire a los ojos.
—¿Roswaal te lo dijo? —pregunta, con una expresion neutra, ni triste ni alegre. Cuando está triste sus orejas se caen un poco, pero no puedo ver eso en ella.
Asiento, aprovechando su pregunta para mentir.
Esta cierra sus ojos unos segundos para luego sonreír.
—¡No te preocupes! —exclama, colocando su mano en su corazón—. Mi pasado está superado por completo.
Si algo de la prueba puede ser un problema eso es el presente y el futuro. En este momento Emilia ya ha superado su pasado, pero el futuro no es fácil de ver. Ella sabe la situación en la que estamos, así como las responsabilidades que tenemos.
Incluso el presente, todo puede cambiar.
Cuando llegamos al santuario diviso dos siluetas. Una de las nubes que ocultaba la luna se va, y con ella puedo verlos con claridad. Roswaal y Ram, ambos mirando hacía nosotros. Roswaal sostiene un bastón, mientras que Ram parece molesta por estar acá.
—¿Roswaal? —preguntamos, y empezamos a acelerar el paso para ver que está sucediendo.
Una vez quedamos frente a frente puedo sentir que el maná de Roswaal se ha recuperado un poco, sutilmente. Probablemente esas vendas no sean necesarias tampoco, así como el bastón.
Luan y Otto se quedan atrás, ambos se quedan hablando entre sí.
—Vine~~ para precenci~~ar la primé~~ra prueba de la señorita Emilia. —Roswaal mira hacía Ram, quien se ve molesta—. Me encuentro~~ un poco mejor~~r.
Emilia mira con cierta preocupación a Roswaal, sin embargo, yo sé que eso es solo un acto.
«Hay una razón por la cual Roswaal vino.»
Emilia mira la tumba y me doy cuenta de que Garfield no está por ninguna parte. Si Emilia pasa esta prueba entonces será el golpe más duro en el ego de Garfield, con eso podré aprovechar para jugar con él y obligarlo a superar la prueba.
Roswaal se inclina ante Emilia, deseándole buena suerte. Ram no dice nada, ni si quiera me dirige la mirada a pesar de que la estoy mirando fijamente.
Emilia me mira, y sus labios se mueven un poco. Ella está por decirme algo, pero entonces cierra los ojos y avanza.
—Voy a ir —dice, caminando sin más hacía la tumba.
Supongo que su actitud si se debe a Beatrice. Haciéndose la fuerte, para evitar que los demás se den cuenta de sus emociones. Me quedo viendo como la tumba se ilumina, y luego de eso Roswaal me señala en dirección al bosque.
—Hablemos a solas un segu~~ndo.
Asiento, y Ram se interpone entre nosotros.
—No puedo dejarte solo con el señor Roswaal. —Ram me mira con odio, con una intención asesina clara.
Siento mi corazón retumbar, pero no hay nada que pueda hacer. Le sonrío, y Roswaal la mira con severidad.
—No recuerdo haber entrenado a una sirvienta tan desobediente. —Las palabras de Roswaal caen como una loza sobre los hombros de Ram, quien aprieta sus labios y se aparta. Ella se inclina, disculpándose.
Roswaal y yo seguimos nuestro camino, adentrándonos en el bosque hasta quedar completamente rodeados de árboles. El se detiene, y me señala con el bastón en su mano.
—Te tengo una propuesta que te va a gustar. —Roswaal me mira con una gran sonrisa, hablando sin sus clásicas muletillas.
Creo que es la primera vez que veo una sonrisa sincera en él. Definitivamente me da mala espina.
—Tenía planeado hacer que esa medio elfa cayera, sin embargo, eso parece algo complicado ahora. —Roswaal se encoje de hombros, suspirando—. Hagamos una apuesta.
Mis ojos se abren con sorpresa, mientras que me preparo para lo que está por decir.
Parece que este es un punto de quiebre, ahora me propondrá algo para impedir que Emilia pase las pruebas. Pero esta prueba no la fallará, lo que significa que la prueba del presente será más compleja de lo pensado.
El libro no parece saber que conozco el futuro, por ende, sin importar el cambio mental de Emilia, las pruebas deberían seguir siendo las mismas.
—Planeaba atraer una de las grandes mabestias a Irlam usando una matriz de cristales con hechiceros que tengo preparado. —Roswaal me señala, mientras saca su libro—. Pero, en vista que las cosas están cambiando te tengo una propuesta.
Si Roswaal hubiese hecho eso habría acabado con Irlam sin duda alguna. El ejército está en un estado crítico, no tendríamos como luchar en contra de esa mabestia.
Ahora Roswaal admitió que el futuro ha cambiado, haciéndome sonreír. Eso significa que las acciones de Otto si tuvieron un efecto mariposa en el mundo. Puede que esté por lograr mi primer objetivo.
—Te daré todas mis tierras, mi título, dejare mi nombre y todo lo que poseo pasará a tu nombre. —Entonces, este señala su pecho—. Haremos un contrato de alma y solo tendrás que hacer una cosa.
Mantengo la misma expresión, pero, ahora mismo quiero darle otro puño en el rostro. Luego, matarlo y suicidarme.
Roswaal al ver que no digo nada continua:
—Deberás evitar tomar la iniciativa por los siguientes cuatro días, también, no quiero que intentes hacer la prueba para anular el trato. —El me mira sin sonreír, como si fuese una necesidad—. Quiero ver, si ella es capaz de romper el futuro.
Entonces, efectivamente va a fallar una de las pruebas. La moral de Emilia va a bajar, pero de alguna forma Roswaal podrá manipularla para que termine de fallar las pruebas el número de veces que dijo Echidna.
Eso hará que Emilia se rompa y entonces Echidna tomé mi cuerpo.
—Interesante, pero no me sirve —rechazo sin dudarlo—. Si lo estas diciendo es porque es algo que debe ocurrir, no tiene sentido apoyarte.
En realidad, aceptarlo o no, si mi apuesta con Echidna falla todo estará perdido. El problema es que cambiar el futuro no es tan fácil. Debo pensar muy bien que es lo que está escrito y que no.
—No sé desde cuando lo sabías, pero ya lo venía sospechando. —Roswaal dispara una pequeña bola de fuego, pero se disipa antes de tocar mi rostro—. Sabes del futuro.
Roswaal sonríe, acercándose a mí. Ambos estamos frente a frente, ahora mismo podría sacar una mano oculta y aplastar su cráneo sin problema alguno. Puedo matarlo, puedo hacerlo tan fácil como aplastar una manzana.
Pero no es momento.
—Déjame proponerte algo más. —Roswaal coloca su mano en mi hombro—. Si hacemos la apuesta, seré honesto contigo en todo, además, me alejaré de Irlam y dejaré todo en tus manos.
Si la condición es que deje de apoyar a Emilia entonces será para que en mi cuerpo viva Echidna, debe ser su gran ansia. El futuro
—Déjame añadir algo. —Miro a Roswaal con seriedad, escondiendo el temor en mis palabras—. No atacaras a Irlam, ni intentarás hacerles daño a las tierras aledañas. Dirás que tu razón de dejarme todo es porque te vas a retirar y me designas como un heredero legítimo de todo lo que tienes.
Sé que perderé muchos aliados, pero es la mejor opción para avanzar.
Roswaal asiente con una sonrisa. Se que es el camino que desea, pero, hay dos posibilidades.
En su libro Echidna toma mi cuerpo, o viene como Ryuzu.
Sin duda alguna.
Eso, o Echidna escondió intencionalmente su existencia del libro.
—Ya no tengo más propósito, supongo que descansaré. —Una luz azul emana del pecho de Roswaal, seguidamente el mío empieza a brillar—. Con esto no podremos fallar el uno al otro. Te regalo una hora para hacer algo.
No puedo apoyarla, pero eso no significa los demás no puedan.
Luan, Crusch, Otto, cualquiera de ellos podría levantarla si cae.
Solo debo tener confianza que podrá superar el presente o el futuro que vea.
—¿Vas a dejar de hablar como Héctor? —pregunto, mirándolo para provocarlo.
Roswaal, en contraste, solo me dedica una pequeña sonrisa y empieza a caminar.
Lo veo alejarse hasta que no hay rastro de él.
Me quedo pensando, mientras la luna ilumina todo el lugar. Siento una presencia en mi espalda que me hace girar.
Sin embargo, al hacerlo no veo a nadie.
Ahora, solo seré el espectador. Aposte mi vida en esto. Intenté cambiar el futuro y Beatrice tuvo que pagar el precio. Si siquiera hay una posibilidad entonces no es con mi intervención.
Todo lo que hago lleva a la muerte, por eso ahora no haré nada.
Salgo del bosque, viendo que Luan corre hacía la entrada del santuario.
Otto al verme corre hacía mí.
—¡Marco! ¡La señorita Emilia! —exclama Otto, su mirada llena de preocupación.
El santuario se debió de apagar anormalmente, pero Emilia debería seguir en la prueba.
Cuando Luan parece por entrar el santuario expulsa una onda de viento que la envía volando.
—¡Luan! —Saco una mano oculta y la atrapo, la coloco en el suelo y esta empieza a sangrar por su nariz y boca.
—¡Ugh! —Luan cae arrodillada por el dolor—. Parece que no soy aceptada.
Supongo que de verdad no es una demihumana.
Luan mira hacía mí, con una expresion de preocupación.
—¡La señorita Emilia gritó hace unos segundos! —exclama antes de caer desmayada.
—¡Luan! —La pongo en mis brazos, viendo que Crusch ha llegado.
Solo estamos nosotros, los otros demihumanos no aparecen por este lugar. Crusch parece distante, como si alguien le hubiese dicho algo.
—¡Crusch! —exclamo, haciéndola entrar en razón—. Toma a Luan.
A Otto le falta una mano, será algo complicado para él.
Crusch la sostiene con sus brazos sin decir una sola palabra. Todos han estado actuando demasiado extraño.
Pero, de todos es raro que Crusch no esté pendiente.
Emilia va a estar bien, puede que ver su pasado solo le haya hecho recordar y este llorando para liberarse.
Eso es algo normal.
"Te doy una hora." Aprieto mis labios, mirando hacía el santuario.
—Voy a entrar. —Camino lentamente, mientras pienso en lo que debo decir para darle fuerzas a Emilia.
Si, no la podre apoyar ni podré hacer mi plan de pedirle a Echidna que me deje hacer las pruebas. Ahora mismo lo que debo hacer es ver como se desarrolla todo, en el peor de los casos perderé una vida.
Subo las escaleras, viendo que la tumba se vuelve a iluminar, supongo que, aunque no pueda hacer las pruebas me va a dejar entrar.
No quiero hacer las pruebas, ni debo ser yo quien las hagas. Si hago las pruebas Garfield se va a poner demasiado hostil conmigo, además de que no deseo ver mi pasado. Prefiero mantener en el olvido ese año.
Sigo por el pasillo, y desde aquí puedo ver a Emilia, escuchar sus sollozos mientras está tirada en el suelo.
Al acercarme veo que está temblando, sus manos apretadas con tal fuerza que la sangre sale de estas. Su rostro contorsionado y sus labios sangrantes por la presión.
No puedo entender ¿Qué la puede estar haciendo sufrir tanto?
¿Su pasado?
Pero ella ya lo enfrentó, no tiene nada de sentido volver a sufrir lo mismo y reaccionar igual.
Me agacho, sacudiendo a Emilia.
—No lo hagas... —balbucea Emilia, mientras se mueve desesperadamente, ella extiende su mano y grita con todas sus fuerzas—: ¡No lo hagas! ¡Marco!
Mis ojos se abren con fuerza, y tras su grito ella abre sus ojos con fuerza.
Emilia mira lentamente el lugar con lentitud, todo su cuerpo temblando como si tuviese un frio inmenso. Emilia mira hasta fijarse en mí, y justo cuando lo hace su boca tiembla tanto que sus dientes empiezan a cocharse entre sí.
—Ma-Marco… —su voz tiembla, como si estuviese en un estado de terror profundo.
Ella me extiende la mano, y yo respondo, inclinándome para ayudarla a levantarse. Emilia se mantiene mirándome, sus lagrimas fluyendo por su rostro como cataratas. Entonces, justo cuando estoy por tocarla.
—¡No te acerques! —Emilia golpea mi mano con fuerza, haciendo un sonido seco que termina por disipar toda mi calma.
Su mirada se va a todas partes, como su acabase de experimentar algo traumático. Ella se abraza a si misma, presionando sus uñas sobre sus brazos. Yo me mantengo quieto, mi cuerpo no reacciona.
No me puedo mover, no puedo decir nada.
¿Por qué mencionó mi nombre?
—No te acerques... —Emilia sostiene su cabeza evitando mi mirada—. Tu...
Mis manos empiezan a temblar, como si ya estuviese encontrando la respuesta.
Emilia se levanta, sin mirarme ni hacer nada. Ella sigue temblando, sus piernas, su cuerpo.
—¿Cómo puedes sonreír después de haber vivido algo así? —Emilia aprieta sus manos, mientras intenta contener sus lágrimas—. Eso no es algo que haría un ser humano.
Como si fuese de cristal, sus palabras quiebran todo de mí. Recuerdos empiezan a arremolinarse en mi mente, a la vez que siento como todo lo que pensé deja de existir.
Eso fue un golpe bajo…
Aprieto mis manos, sin poder decir nada. Emilia me mira por un segundo, llena de lagrimas en sus ojos. Ella sostiene la mirada, solo para cerrarla y desviarla hacía la salida.
—La prueba, no puedo tomarla de nuevo, lo siento. —Emilia corre a toda velocidad, dejándome con el eco de sus pasos.
Mierda.
Parece que el futuro no se puede cambiar.
Mis piernas fallan, haciéndome retroceder hasta chocar con una pared. Miro hacía el tejado, y veo que no soy más que una rana en un pozo. Aprieto mis labios, sintiendo el amargo sabor de la sangre. Contorsiono todo mi rostro y con todas mi fuerzas golpeo la pared para luego gritar al aire:
—¿¡Por qué le mostraste mi pasado, Echidna!?
