Las Sombras del Destino.
En todos mis años de experiencia, puedo afirmar con certeza que el Roswaal que ahora enfrento no guarda ninguna similitud con el retratado en la novela.
De hecho, al principio, ya no era la misma persona que creí conocer.
Mis manos se tensan, incapaces de concebir una respuesta coherente. En este momento, me resulta imposible comprender a Roswaal L Mathers.
—Este mundo es un fracaso, pero su reconstrucción no cambiará nada. La raíz del problema no eres solo tú, sino la existencia misma. —Roswaal dirige un gancho hacia mi rostro, pero justo cuando intentó esquivarlo, una patada sorpresiva me hace retroceder.
Escupo al suelo, mi estómago ardiendo con intensidad. Al ver que Roswaal se acerca de nuevo, doy un salto hacia atrás, incapaz de prever sus próximos movimientos. Mi cuerpo me pesa, mi corazón me duele.
—Solo se me ocurría intentar resolverlo por mi cuenta. —Roswaal avanza nuevamente hacia mí; cuando está a punto de golpearme, detengo su puño con rapidez, nuestros ojos se encuentran en un duelo silencioso.
«Se está conteniendo, pero puedo aprovecharlo».
Necesito una distracción para que Ram pueda intervenir.
Sus palabras están cargadas de un veneno que se enreda en el aire, una toxicidad que no necesito en este momento crítico.
—El libro de la sabiduría erró, por eso supe que la Echidna de este mundo es una falsificación. —Entiendo, ya lo entiendo. Entonces desde un principio, desde esa muerte que sucedió cuando intenté confrontarlo.
«Ya lo sabía, que yo no era quien debía venir».
—Mi amor es hacia la verdadera, por eso debo obtenerla. —La mirada de Roswaal ya no está presente; parece estar enfocándose en un horizonte más allá de nuestra realidad—. Sé que la complaceré cuando vea todo lo que he hecho; le daré exactamente lo que desea.
—¿Tu alma vieja y podrida? —Sonrío, pero él parece decidido a mantener el silencio.
Roswaal avanza con furia desenfrenada, intentando asestarme un golpe certero. Con destreza, me deslizo hábilmente a un lado, evitando su puño que corta el aire con violencia.
—¡Mierda! —mi pierna flaquea, haciéndome arrodillar. Roswaal se abalanza hacía mí, sin embargo, lo veo: La figura imponente de Garfield, quien se aproxima con la determinación de un depredador en plena caza.
Roswaal gira para ver a Garfield, y yo no pierdo la oportunidad.
En un instante mi pierna se eleva con precisión, dirigiéndose a su nuca. Sin embargo, soy recibido por un choque eléctrico en todo mi cuerpo. Siento que algo se quiebra, y cuando me doy cuenta esto tirado en el suelo.
—Eres solo un error, no deberías esforzarte. —Roswaal se limpia el codo con el cual se defendió. Este se acerca, y yo tomo su mano para detenerlo—. No puedes tocarme.
Un impacto brutal se estrella contra mi rostro, haciéndome soltar la mano que tenía en Roswaal. La sangre fluye de mi nariz, tejiendo un patrón carmesí que cae de su mano.
—¡Muere! —Garfield, sin titubear, se lanza con fiereza hacia Roswaal, su rodilla transformándose en un ariete que se incrusta con violencia en el rostro Roswaal.
Roswaal retrocede un píe, pero en ese mismo instante.
—¡FURA! —un remolino eleva a ambos por los aires, Garfield sale disparado hacía el cielo, mientras yo me mantengo en el suelo, imponente.
—¡Este mundo debe ser reestructurado! —Roswaal expulsa más y más maná. Garfield comienza su transformación, su cuerpo crece en el aire. Roswaal no muestra signos de nerviosismo, su confianza es palpable.
«Mi cuerpo… no responde».
—¡ROOAAAR! —El grito de Garfield resuena en los oídos de todos. Une sus dos brazos y, al caer, intenta aplastar a Roswaal.
Trato de moverme, pero una descarga eléctrica atraviesa mis nervios. Mis músculos se acalambran y mi visión se nubla, pero, aun así, no puedo darme por vencido. «Tengo que detener los movimientos de Roswaal para que Garfield lo mate».
«Parece que tendré que confiar en ese poder una vez más».
—¡Escuchen con atención! —mi sonrisa es clara. Cierro mis ojos para aguantar el dolor, y con todas mis fuerzas grito—: ¡Puedo volver de la…!
En la pausa que sigue, el silencio cobra una densidad peculiar, como si el universo entero guardara la respiración ante lo que está por suceder.
El tiempo, de manera sutil pero tangible, parece hacer una pausa prolongada, extendiendo los segundos hasta parecer que el tiempo se ha detenido. Por suerte no he sido transportado a otro lugar; Garfield está a punto de golpear a Roswaal, quien usa una barrera mágica como bloqueo.
Mi mirada, inquisitiva, explora el paisaje estático que me rodea. La ausencia de cualquier otro ser, la quietud de la atmósfera deja una impresión de soledad, como si solo yo fuera real.
Sin embargo, una presencia se materializa a mis espaldas.
—Ha pasado un tiempo. —Rápidamente reconozco su voz. Pandora, la bruja de la vanagloria está aquí; de nuevo.
Ella se coloca en mi cambo de visión, sin embargo, yo no puedo hacer más que ver. Su mirada es la que esperaba, una sonrisa que asegura tener todo bajo control.
—Pareces acostumbrado, pensé que te molestaría más el volver a verme. —Aún sigue viéndose como una adulta, por lo que sé que no ha cambiado nada. Se agacha tocando mi nariz con cuidado—. Fue un dolor de cabeza tener esta posibilidad, pero valió la pena. Lástima que en algún momento ella volverá a recuperarlo, ¿no me vas a extrañar?
Intento hablar, sin embargo, mi voz no es capaz de salir. Solo la puedo mirar, pero, con solo eso, ella parece entenderme.
—Debes anhelar conocer su paradero, pero no te preocupes. Solo he interrumpido su conexión con este mundo temporalmente. —Pandora me señala, sus ojos destilan arrogancia—. La única conexión que ella tiene con este mundo eres tú, Marco Luz.
La lógica es clara. El espacio en el que está Satella le permite observar todas las líneas de tiempo que suceden. Este mundo es solo una de ellas, y eso está bien. No me importa si soy un error, lo que me importa es vivir.
«Tiene que haber algo más, Satella es la entidad más poderosa. Ella debería poder corregir los errores irreparables».
—No, no puede. —Pandora comienza a desvanecerse—. Todavía no lo entiendes, pero no te culpo. No sabes lo que eres, ni sabes que fue lo que sucedió. Crees que esa historia es la verdad, pero ni siquiera sabes la verdad.
El rostro de Pandora no cambia, solo mantiene su expresion sonriente. Es como un robot, como el monstruo sin emociones que una vez deseé ser.
—Tu existencia hará de esta realidad un infierno. Sin importar si estás vivo o no, el hecho que existes ya ha condenado esta realidad. —Pandora acaricia mi mejilla mientras me mira, sus ojos, como dos abismos de los cuales la luz no escapa—. No sabes nada de este mundo, no sabes nada de ti, ni de tu otra mitad.
«Mi otra mitad…» Sé que este mundo no es el mismo que conozco,
—La realidad no siempre es la verdad, puesto que la realidad también puede ser construida, de esa forma, una mentira puede hacerse realidad. —Pandora se levanta, dándome la espalda—. Espero el día que nos veamos en persona, ese día, te contaré un gran secreto.
La realidad recupera su dinámica, y siento cómo el miasma en mi interior se disuelve y se multiplica con renovada intensidad. En ese mismo instante siento que recupero un poco de mis fuerzas, girando mi cuerpo y alejándome de la pelea.
¡Boom!
Una explosión de polvo me envuelve por completo. Garfield ha desatado un golpe colosal. Mi cabeza resuena en dolor, una sinfonía discordante mientras luchó por recobrar el equilibrio.
Enfoco mi mirada hacia adelante, y en medio del polvo, distingo la silueta que se acerca, un monstruo que tengo que vencer.
—No necesito mucha habilidad para derrotarlos. —Roswaal, desafiante, lanza un puño directo a mi rostro. Justo en el momento en que está a punto de impactarme, desato el alcance oculto.
El puño encuentra su objetivo, conectando de lleno con la mandíbula de Roswaal y enviándolo literalmente a dar vueltas por varios metros hacia arriba. Garfield vuelve a saltar, aprovechando la dirección de Roswaal para darle un puño.
Roswaal recupera la consciencia, usando magia para cambiar el curso y esquivar a Garfield. Con el peso de Garfield transformado será difícil, pero:
«No lo permitiré».
Reúno varias manos y las proyecto en dirección hacia los pies de Garfield. Cuando siento que las manos tocan sus pies, una sonrisa se dibuja en mi rostro. Garfield comienza a flexionar sus piernas, alistándose para saltar a toda velocidad.
—¿Creen que me quedaré mirando? —Estacas de hielo y piedra surcan el aire en dirección a Garfield, y utilizo más manos para bloquear los proyectiles.
El miasma sigue creciendo en mí, no importa lo que suceda con mi puerta, en este momento tengo que darlo todo o moriremos. En el instante que bloqueo todos los proyectiles creo manos para apoyarme en el suelo.
—¡ROAAAAR! —Garfield salta, impulsándose como una bala que va directa hacía Roswaal. Su velocidad es casi instantánea, pero no es suficiente.
La actitud de Roswaal revela un disfrute sádico; mientras nosotros luchamos por nuestras vidas, él mantiene una sonrisa imperturbable, como si supiera que nadie puede hacerle daño.
—¡UL HUMA! —Roswaal desata una estaca masiva en dirección a Garfield, casi del tamaño de dos brazos del gigantesco Garfield transformado.
Sin titubear, Garfield abalanza su puño hacia la estaca. La colisión genera una explosión de neblina que nos envuelve por completo. Incluso desde la altura, la neblina desciende rápidamente hasta el suelo.
Garfield cae con furia en la mirada, sus ojos inyectados en sangre, y su maná desbordando por todo el lugar.
Pero entonces, lo peor ocurre.
—¡Grado Cero! —El cuerpo de Garfield queda atrapado en una prisión gélida al instante, mientras Roswaal sostiene una sonrisa imperturbable—. Ella también; el simple hecho de observar sus entrenamientos y escuchar tus instrucciones sobre cómo perfeccionar los hechizos me ha transformado en un mago más hábil de lo que fui. Gracias de nuevo, Marco Luz.
El pecho de Roswaal comienza a irradiar una luminosidad peculiar.
—Se agota el tiempo. Supongo que es hora de pagar el precio. —Roswaal se acerca, aferrándose mi cuello con firmeza; intento lanzar un puño, pero es como golpear una barrera de acero. Despliego el alcance oculto, pero ninguno de mis golpes parece afectarlo.
Su pecho resplandece con intensidad, las formas del contrato adquiriendo tonalidades rojas. A pesar de que Roswaal expulsa sangre, su rostro no refleja sufrimiento alguno.
—No puede ser… —mi mirada se centra en el pecho de Roswaal, donde las formas del contrato experimentan un cambio de color.
Mientras mi propio pecho se ilumina en un azul vibrante, el de él se sume en un rojo que se extiende por todo su ser. Roswaal no da indicios de dolor, pero sus ojos comienzan a derramar sangre profusamente, un espectáculo que él parece ignorar.
—Como sabrás, tengo varias almas en mi cuerpo. —Roswaal me arroja al suelo; justo antes del impacto, activo el alcance oculto para atenuar el golpe—. El contrato de alma solo puede afectar a una de ellas.
Mis labios tiemblan, mis manos se sienten pesadas y fatigadas. Sí, fui un completo idiota. Su alma no es solo la original que posee; hizo el contrato como Roswaal L Mathers, sacrificando así el alma de Roswaal L Mathers, no la suya propia.
Aunque el contrato empieza a desvanecerse, persiste en una luz tenue que se resiste a extinguirse.
—Maldito monstruo… —mi mirada se dirige a su espalda, donde veo que Ram se aproxima a toda velocidad.
Me levanto, avanzando hacia Roswaal con una sonrisa; extrayendo todas las manos ocultas en mi interior. Si no puedo herirlo, al menos puedo intentar contenerlo.
Debido a la niebla y la luz del sol que comienza a filtrarse, los brazos se hacen visibles. Roswaal inicia una danza evasiva, destruyendo rápidamente cada mano. Cada uno que es aniquilado provoca un dolor intenso en mi cuerpo, como si me estuvieran amputando un brazo de verdad.
«Es solo una ilusión», repito incansablemente en mi mente, luchando contra la disonancia entre la realidad distorsionada y mi resistencia mental. «Tienes que aguantar, mente mía».
—La autoridad de la pereza se ve bastante útil, si la verdadera la tuviese sería muy feliz. —Roswaal, hábil con sus palabras y letal con su magia, arroja bolas de fuego en mi dirección, pero ágilmente comienzo a esquivarlas.
Salto hacia atrás, observando que Garfield permanece congelado, sin signos de vida. Me acerco más hacía el cristal donde está congelando, colocando mi mano.
—Eres solo un bastardo obsesionado, no sé qué tanto parloteas, monstruo. —Escupo al suelo, usando mis manos para tapar su visión por un instante. Justo antes que todas sean destruidas aprovecho.
Intento utilizar maná, y noto una pequeña reacción. Una oportunidad se vislumbra, aunque la situación es crítica. Garfield aún está vivo, sus fluctuaciones de maná son evidentes.
El tiempo apremia.
Si el maná es comparable al aire, entonces para absorberlo debe haber un cambio de presión. Normalmente visualizo mi puerta como una batería, pero esta vez la imagino como una máquina eólica, un artefacto que se nutre de la fuerza del viento.
Imagino que una brisa pasa a través de mí para potenciar mi maná, convirtiendo la energía ambiental en una fuente generadora.
«Si mi cuerpo recupera su maná del ambiente y la comida, entonces puedo hacerlo manualmente».
Miles de agujas parecen clavarse en mi interior, recorriendo mis venas con una sensación punzante. Aprieto los dientes mientras veo que Roswaal se acerca caminando tras destruir todas mis manos.
«Todavía no, todavía no».
Ram por fin aparece, parece que se ha recuperado lo suficiente como para caminar. Sostiene el cristal en su mano, lista para atacarlo cuando sea el momento.
«Lo siento Ram, pero tendré que traicionar tu deseo para que todos sobrevivamos». Aún si tengo que engañarla, aún si me odia. «Lo mataré en el momento que pierda su maná».
—Tu… ¿Quién eres? —mi pregunta parece desconcertarlo, y una sonrisa se dibuja en su rostro mientras extiende los brazos al brillante cielo azul.
—Yo soy la versión más auténtica, la única capaz de cumplir su objetivo. —Roswaal sigue sonriendo, mientras yo luchó por mantener la compostura—. Lamentablemente, gracias a ti, nací en un error, pero eso no durará mucho tiempo. Solo estoy esperando.
No aguanto más.
—Puede que mi aparición sea un error, puede que no sea quien debió venir. —Lo observo fijamente, contiendo mis ganas de vomitar—. Pero puedo logarlo, puedo ayudar a esta realidad. A diferencia de ti yo si acepto la realidad en la que estoy.
—Alguien ha manipulado la realidad, haciéndote... —Roswaal aprieta sus manos, lanzándome un puñetazo en el estómago—. Innecesario.
Caigo al suelo, incapaz de anticipar su movimiento.
«Ni siquiera he logrado verlo venir». El dolor reverbera en mi cuerpo, pero la determinación persiste en mi mirada mientras intento recomponerme. No hay posibilidad, parece que nadie puede hacerle daño en este momento. Aprieto los dientes y luego dejo escapar un grito desgarrador.
—¡EL FURA! —Siento cómo mi maná es drenado por completo, pero en un torbellino de aire, la densa niebla desaparece abruptamente.
La sorpresa se refleja en el rostro de Roswaal, quien retrocede rápidamente.
Desencadeno balas de aire, pero él las bloquea con un escudo de maná.
Entonces, una sonrisa se dibuja en mi rostro al darme cuenta de que
A pocos pasos de distancia, allí están, con una determinación que sugiere que siempre han luchado con valentía. Ella se acerca corriendo, el cristal iluminando con fuerza la llegada del sol. Este es el momento crucial.
Al percatarse, Roswaal gira su atención, pero uso mi alcance oculto para inmovilizar sus extremidades. Ram lo mira fijamente, apenas puede abrir los ojos.
—¡Es por su bien! —Ram grita, escupiendo sangre y clavando el cristal en el vientre de Roswaal.
Roswaal no reacciona, simplemente la observa mientras el cristal se hunde por completo en su ser. Sin embargo, de repente, comienza a hacer fuerza desesperada, destruyendo las manos ocultas que lo sujetan.
«¿Todavía le queda tanta fuerza?». Miro hacia adelante, mientras intento moverme—. ¡Huye!
Roswaal abraza a Ram, acurrucándola contra su cuerpo.
Intento levantarme, pero mi cuerpo no responde. Mis piernas parecen estar en un estado de parálisis. Forcejeo para hacer algo, abrir la boca, moverme, pero es en vano.
Aún entre los brazos de Roswaal, este abraza a Ram con una intensidad asfixiante, sus dedos se aferran a su hombro con firmeza. La conexión visual entre ellos es palpable, y ella responde con una leve sonrisa, como si estuviera aceptando su destino.
—Rayo solar. —Las palabras de Roswaal resuenan en el aire antes de que un rayo de luz, implacable y fulgurante, atraviesa por completo el vientre de Ram. Su sonrisa se mantiene aun cuando está cayendo.
«No…»
En el preciso instante en que me dispongo a avanzar:
—¡ROOSSWAAAAL! —Garfield estalla el cristal con un grito ensordecedor, lanzándose ferozmente hacia Roswaal. Trozos de su piel quedan adheridos al hielo, pero él parece indiferente a ese dolor superficial.
Garfield embiste con furia desatada, pero Roswaal se eleva en el aire con una elegancia sobrenatural. El cristal en su vientre no se ilumina, como si algo estuviese impidiéndole absorber el maná.
«¡Levántate!» El eco de la orden resuena en mi mente, y con una fuerza que parece provenir de lo más profundo de mi ser, logro mover con lentitud mis brazos en un intento desesperado de ponerme de pie.
Ram, con cuerpo ensangrentado, mantiene su mirada fija en Roswaal. A pesar del dolor que se refleja en sus ojos, la determinación persiste, inquebrantable como un faro en medio de la tormenta.
Garfield, con furia contenida, se prepara para lanzarse hacia Roswaal, pero antes de que pueda dar un solo paso, Roswaal lanza dos estacas de hielo, una tras otra, en dirección a Garfield.
Garfield destruye todas con solo la fuerza de sus puños. Sin importar el tamaño, en este momento el cuerpo de Garfield transformado está ejerciendo fuerza por su mera rabia. Se va acercando lentamente, preparándose para atacar.
—¡Aquí tienes un regalo, niño! —exclama Roswaal, mientras dispara una estaca directa hacía Ram.
—¡Cuidado! —grito, pero mi voz se pierde en la intensidad del momento.
Garfield, en un intento desesperado por proteger a quien ama, se interpone entre la estaca, agarrándola con su mano y quebrándola. Sin embargo, a pesar de todo, dos estacas atraviesan sus rodillas.
«¿En qué momento?»
—¡Maldición! —gruñe Garfield, viendo hacía Roswaal con un odio absoluto. —. ¡Tu debías protegerla! ¡Ella te amá a ti!
Roswaal, desde la distancia, observa la escena con una expresión de satisfacción, disfrutando del caos que ha desatado.
En ese momento de desesperación, la atención de Garfield se centra en Ram, quien se encuentra al borde de la muerte.
—¡Arriba tuyo! —mi grito resuena en el caos, mientras observo cómo una estaca de hielo colosal se precipita hacia Garfield.
Garfield, sin sus rodillas, no puede hacer nada más que quedarse en donde está.
—¡Garfield! —mi voz, impregnada de impotencia, se disuelve en el aire. Garfield, en un gesto desesperado, empuja a Ram con brutalidad, proyectándola por los aires y alejándola del alcance mortal de la estaca.
—¡General! ¡Cúrala ahora! —Garfield, envuelto en un aura carmesí tan densa y fuerte que eclipsa toda su figura, grita—: ¡SOY EL ESCUDO DEL SANTUARIO!
Con puños en alto, Garfield colisiona con la estaca en una explosión descomunal, cuya fuerza me arrastra por el suelo.
Uso alcance oculto para agarrar a Ram, protegiéndola del impacto mientras me arrastro por el suelo. Ella cae al suelo, la sangre esparciéndose rápidamente mientras yo intento mantener mi consciencia.
—Ram… —Arrastro mi cuerpo por el suelo, ignorando a Roswaal mientras uso alcance oculto para llegar hacía Ram.
La pérdida de sangre debería haberle arrebatado la vida a Ram, pero allí yace, sostenida únicamente por su determinación y una voluntad inexplicable de seguir luchando.
Alcanzo a Ram, con la mirada fija en el agujero en su vientre. Parece que la pócima no tendrá efecto, ya que ha atravesado parte de su estómago.
—Espíritus, por favor, ayúdenla. —mi súplica resuena en mi interior, invocando a los espíritus que emergen del suelo para ingresar en el cuerpo maltrecho de Ram—. Recuperen la sangre que está perdiendo, solo hagan eso.
Sin su estómago, mi mente se agita examinando opciones. Finalmente, tomo la decisión de administrarle la pócima de otra manera.
Observo cómo su cuerpo, gradualmente, comienza a sanar lentamente.
El cuerpo de Ram se recupera lentamente, pero mi intento de moverme resulta en vano, atrapado en la parálisis de la impotencia. No sé si va a sobrevivir, pero no hay nada que pueda hacer en este momento.
En ese momento crucial, mis ojos se posan en Roswaal, quien sujeta a Garfield con su mano. Ha perdido la transformación, repleto de moretones y de sangre por todas sus extremidades, Garfield parece al borde de la muerte.
—Mira, aquí tienes a otra víctima tuya. —Roswaal lanza a Garfield a mi lado, quien yace completamente desmayado.
Roswaal comienza a conjurar un hechizo de fuego, y al observar su rostro sonriente, una oleada de fuego parece consumir mi propio ser. Roswaal se acerca cada vez más, su mano se ilumina con fuerza, como si se tratase de otro sol.
—Los errores nunca superaran a los originales, deberían rendirse. —Su mirada me hace temblar, la impotencia empieza a atravesar cada centímetro de mi cuerpo.
«Quizas debería rendirme, aprovechar la otra vida».
—¡Y UNA MIERDA! —en un arrebato de fuerza, me lanzo hacia Roswaal, sintiendo como cada musculo de mi cuerpo arde en furia.
En ese momento crítico, aprovecho la oportunidad para arrancar el cristal que se encuentra clavado en su vientre. La piedra reacciona, infundiéndome un renovado flujo de maná, otorgándome el poder necesario para conjurar un hechizo más.
—¡Corte! —grito con determinación, canalizando mi energía en la creación de varias esferas de aire comprimido, esferas tan intensas que empiezan a desgarrarme los dedos.
El dolor me embarga, mis uñas se hacen pedazos y las yemas de mis dedos se destruyen, sin embargo, la disparo con éxito, y veo cómo la sangre comienza a brotar de los múltiples agujeros que atraviesan el dorso de Roswaal.
—¿Solo eso? —su desprecio se hace evidente cuando, como una roca, su puño golpea mi mandíbula—. ¿Crees que eso bastará para matar al mejor mago del reino?
Mi visión se nubla, y caigo al suelo. La sangre de Roswaal se mezcla con matices purpúreos, como si su vitalidad se estuviera pudriendo.
—No eres humano…
La realidad se desvanece, y el mundo se torna borroso antes de perder la consciencia momentáneamente. Cuando recupero la lucidez, veo a Roswaal dirigirse hacia Ram, quien yace en el suelo sin moverse, solo mirando a Roswaal con una leve sonrisa.
—Eres el último error que me permitirá ser yo de nuevo —declara Roswaal mientras apunta un potente rayo de luz hacia Ram—. Por eso debes morir.
La expresión resignada en el rostro de Ram indica que está preparada para enfrentar su destino.
Pero a veces el destino está determinado a cambiar.
Justo en ese instante, resuena el sonido de un dragón de tierra y el crujir de cadenas.
—¡ROSWAAAAL! —desde entre los árboles surge otra figura demoníaca, esta vez de cabello azul y cuerno perfectamente visible.
El maná de Rem explota, resonando en lo más profundo de todos nosotros. Roswaal lanza el rayo de luz hacia Rem, pero esta crea un cristal de hielo blanco que desvía ataque, perforando un árbol a lo lejos.
—Tú también, mi querida Rem. —Sonríe Roswaal, pero la valiente Rem contraataca lanzando su mazo del alba.
Roswaal, sin alguna clase de temor, toma el maso con sus manos desnudas, y apretando este es destruido en pedazos. Veo la sangre de Roswaal en el suelo, reconociendo de inmediato loque está sucediendo.
«Miasma…» Lentamente extiendo mi brazo, colocando mi mano casi destruida en la sangre de Roswaal.
—¡Ugh! —Mi mano se contrae, un sentimiento similar a cuando el cristal de Ley atravesó mi vientre.
Intento usar el alcance oculto, pero una sensación de opresión me invade por completo.
Mi mirada se dirige hacia Ram, y observo cómo los espíritus comienzan a dispersarse. La desesperación se apodera de mí, y mi mente repite un lamento interno:
«Mierda, mierda, mierda». En un acto de desesperación, entierro mis dedos sangrantes en la tierra para seguir moviéndome. No importa el dolor, lo que importa es poder alejar a Ram de la batalla.
Siento el peso de la culpa sobre mis hombros mientras intento seguir avanzando. En medio de la incertidumbre, Grímnir me agarra y me lleva a toda velocidad, como un relámpago en la oscuridad.
—Jaja, viniste a rescatarme —susurro al ver como ella toma a Ram también, alejándonos de la batalla. Ella se interpone entre nosotros, protegiéndome con determinación.
Aunque no puedo escuchar su voz, puedo sentir su aprecio.
Rem ataca con furia a Roswaal, su cuerno resplandeciendo con una luz que apenas puede competir con el monstruo de Roswaal.
—¡¿Cómo pudiste!? ¡¿Cómo pudiste traicionarnos de esta manera!? —grita Rem con angustia mientras evita hábilmente los ataques de Roswaal.
Roswaal, con su sonrisa burlona, responde con frialdad:
—La traición es solo una herramienta, querida Rem. Es necesario sacrificar algunas piezas para lograr el gran tablero. ¿No jugaste con nosotros ya?
La furia de Rem se intensifica, su cuerno brillando más intensamente mientras canaliza su maná, sus lágrimas cayendo con desesperación.
—¡Eres un monstruo! —exclama Rem, atacando con una velocidad impresionante—. ¡Mi hermana te amaba!
—Su amor no es algo que me interese —responde Roswaal con indiferencia, desviando los ataques de Rem con facilidad.
Rem se ve completamente perdida, su mirada solo expresa dolor, ira y resentimiento.
—Éramos, éramos como una familia, y tú... ¡tú la estás matando! —grita Rem con desesperación, lanzando un poderoso ataque de hielo que Roswaal apenas esquiva.
—Las lealtades cambian, querida Rem. Es hora de que lo aceptes. Este es un mundo cruel —responde Roswaal, sus ojos brillando con una malicia indiferente.
La batalla se vuelve más intensa, pero la mente de Rem está en otra parte. Ve a su hermana, al borde de la muerte, luchando por su vida.
—¡No puedes ganar, Rem! Acepta la realidad —se burla Roswaal, lanzando hechizos mortales que Rem apenas logra esquivar—. Siempre has sido el eslabón débil de las dos, después de todo eres quien le quitó a tu hermana su poder.
—¡Eres un monstruo despiadado! —grita Rem, sus lágrimas mezclándose con la furia en sus ojos.
Mientras luchan, la desesperación de Rem se refleja en cada golpe y hechizo. Roswaal, frío y calculador, parece disfrutar de su sufrimiento.
Es una verdad que sabía, por eso no esperaba que sucediera esto. Nosotros no somos rivales para el poder abrumador de Roswaal.
La frente de Ram comienza a irradiar una luz intensa, sus ojos fijos en Rem, quien lucha incansablemente en su encarnizada batalla. Sin embargo, Roswaal, con violencia, hunde su puño en el rostro de Rem, provocando un retroceso forzado.
El cuerno de Rem, por otro lado, emite un resplandor aún más intenso, sus ojos adquieren un tono rojo y el maná que la envuelve se vuelve más denso. Ram, con gesto desesperado, extiende su mano hacia su hermana, pero la magnitud de los acontecimientos escapa a mi entendimiento.
«¿Su conexión se fortaleció?»
—¡AAAAHHHH! —Rem grita, liberando una cantidad de maná tan colosal que incluso Roswaal se ve obligado a retroceder ante su poder abrumador.
La explosión mágica ilumina el campo de batalla, revelando la ferocidad con la que Rem está dispuesta a luchar.
Una carta emerge del vestido de Rem, ondeando en el aire como un estandarte misterioso.
La carta resplandece con una energía que parece resonar su maná. La mirada de Roswaal se vuelve más cautelosa, y sus ojos se iluminan, olvidándose de la existencia de Rem.
—¿Qué es eso? ¿Una carta? —murmura Roswaal con incredulidad, mientras la carta sigue ondeando en el aire.
Rem se lanza a un ataque a una velocidad casi imperceptible, su determinación ardiente. Sin embargo, Roswaal, en su despiadada serenidad, permanece inmutable ante sus acciones.
Roswaal contraataca, empleando magia de múltiples atributos para atacar el cuerno de Rem. La esfera de elementos impacta en ella, pero, para sorpresa de todos, no provoca ninguna reacción visible.
—¡Muere!
Con un movimiento hábil, es lanzado por un puñetazo directo a su estómago, arrastrándose por el suelo hasta detenerse contra un árbol. Rem cae arrodillada, y su cuerno se empieza a encoger.
—¿Crees que eso es suficiente para vencerme, Rem? —pregunta Roswaal, Saliendo de entre los escombros mientras se limpia la sangre de su boca—. ¿Te ha~~s olvida~~do de lo que hici~~ste?
Rem, aún en el suelo, levanta la mirada con determinación y dolor. La carta, ahora en posesión de Roswaal, resplandece con una energía ominosa, transformando su color hasta ser de un negro azabache.
—Tu lucha es admirable, pero ya estoy aburrido de este juego. —Roswaal señala con desdén a Rem, quien lucha por ponerse de pie.
En un instante, la realidad se retuerce. Una fuerza abrumadora presionándola, dejándola indefensa ante el poder de Roswaal.
«¿Magia Yin?»
—Adiós, demonio. Este era tu destino desde el principio, el destino del que te salvó tu hermana —sentencia Roswaal mientras Rem cae al suelo.
Nadie puede hacerle frente; si alguien puede, siquiera luchar mano a mano, es solo ella. Solo Emilia puede hacerle frente.
Entonces, junto a los grandes rayos de luz del sol, algo que era invisible empieza a hacerse visible. La barrera que hizo Echidna comienza a destruirse por completo.
Miles de partículas de maná viajan por el ambiente, aplicando una fuente sanadora a todos en el lugar.
—Tantas cosas impredecibles sucediendo, es molesto. —Roswaal lee la carta, para luego sonreír emocionado—. Ciertamente, es fascinante.
Roswaal mira hacia todos lados, su mirada llena de una malévola satisfacción, como si estuviera saboreando la desesperación que ha sembrado. La luz del sol resalta los detalles de su rostro, la sangre pegada en él es limpiada con magia, dejándolo reluciente, mientras los orificios que hice parecen haberse cerrado a su alrededor.
—El contrato de alma no se deshace. Hoy he perdido mucho, pero he ganado lo suficiente. —Roswaal me señala, su mirada penetrante clavándose en mis ojos—. Eres un error, Marco Luz. Que sepas que todas las muertes que haga de ahora en adelante son culpa tuya. Tu mera existencia me produce repugnancia, si yo fuese tú, consideraría congelarme por la eternidad.
Cada palabra pronunciada por Roswaal parece resonar en el aire, como un eco ominoso que se cierne sobre mí.
«Un error…»
No quiero que siga matando gente, pero no es como que pueda morir. No, este truco psicológico no es tan simple, no es como que se vaya a detener, puesto que su deseo no soy yo; su deseo es la "Verdadera Echidna".
Casi caigo ante sus palabras, pero ya no lo haré de nuevo. Consideré que podríamos ser aliados, pero eso ya no será posible.
—Tus manos estarán manchadas de sangre, Marco Luz. Todo lo que hagas vendrá cargado de muerte. Cada vida que se pierda será una consecuencia directa de tu presencia en este mundo —declara Roswaal, su voz resonando con una certeza retorcida.
La repugnancia que siente hacia mí parece emanar de cada poro de su ser, como si mi simple existencia fuera una afrenta imperdonable contra su visión del mundo. La sonrisa de Roswaal se ensancha, revelando una malicia desenfrenada.
—No hay salvación para ti, Marco Luz. Eres un error que no puede ser redimido —añade, sus palabras flotando en el aire cargadas de un peso funesto—. No deberías existir. No debiste venir a este mundo. Debiste morir en tu mundo y todo esto no habría sucedido.
Roswaal lanza una bola de fuego hacia mí, pero antes de que pueda alcanzarme, una estaca de hielo la atraviesa, neutralizando el ataque.
Sonrío, sintiendo el dolor atravesar mis mejillas.
—¡Púdrete! —escupo sangre, y extiendo mi mano para sacarle el dedo.
Las Ryuzu emergen, llevando a Otto, Luan y a Crusch, mientras otras dirigen a Ram hacia Rem. Sonrío, sintiendo una seguridad reconfortante que me invita al descanso.
Iluminada por los rayos dorados del sol, Emilia aparece, irradiando un maná puro y poderoso, una manifestación de su fuerza interior.
El resplandor solar destaca su semblante, pero es su mirada la que me sorprende. En lugar de la calma habitual, sus ojos expresan una tormenta de emociones: enojo, rabia y una determinación inquebrantable.
Es como si todo el peso de las injusticias que ha presenciado se reflejara, transformándola en una fuerza avasalladora.
—Emilia… —susurro, pero mi voz se pierde. Esta no es la Emilia compasiva que conozco; sus ojos arden en sed de sangre. La valentía se mezcla con la resolución de enfrentarse al mal, y su maná, antes sereno, ahora vibra con una energía feroz que se eleva más allá de los árboles.
Las manos de Emilia están tensas, sus ojos fijos en Roswaal, y su maná denso crea una atmósfera asfixiante. La intención asesina es impactante, «Creo que es la primera vez que la veo así».
Me agito, sabiendo que eso también es parte de ella.
—Señorita Emilia, veo que ha superado las pruebas. ¡Mis más grandes felicitaciones! —Roswaal aplaude, golpeando con su única mano su pecho, pero la celebración se ve interrumpida por miles de estacas de hielo que se dirigen hacia él.
Utiliza un escudo para protegerse, pero las estacas perforan sus brazos, incapaces de contener la fuerza desatada de Emilia.
—Sin duda, es fuerte, señorita Emilia. —A pesar de la sangre que brota de sus heridas, Roswaal no muestra signos de inmutabilidad.
Emilia no pronuncia palabra alguna; en cambio, su rostro refleja una mezcla de rabia y determinación, decida a acabar con esto.
Pero, para mi sorpresa, un gran suspiro escapa de los labios de Emilia, revelando una lucha interna que se libra en su interior, entre la furia desencadenada y su responsabilidad.
«Si luchan aquí, no aguantaremos más tiempo».
—Cometí un error al confiar en ti, ahora, si no quieres morir, lo mejor es que te vayas. —Las palabras de Emilia van con calma, con calma y toda la determinación posible.
Roswaal asiente y antes de desaparecer dice unas últimas palabras.
—Ha crecido mucho, señorita Emilia.
Grímnir me lleva a su lado, y en sus ojos, la tristeza se manifiesta de manera palpable. A pesar de mi estado, logro percibir esa emoción en su mirada.
Le dedico una sonrisa, una expresión de gratitud y conexión en medio de la adversidad, sellada por el destello de nuestra conexión, que nunca se desvanecerá.
—Sobrevivimos. —Mi visión comienza a oscurecerse, las fuerzas me abandonan lentamente—. Gracias por dejarme a esos espíritus…
Extiendo mi mano, y cuando estoy al borde de caer, ella me envuelve entre sus brazos con una delicadeza que calienta mi alma.
Su cariño atraviesa mi alma, disipando las últimas reservas de energía. Me inunda una sensación de paz, como si, de alguna manera, hubiera cumplido mi propósito en esta batalla.
«Un error…»
Si lo que debió pasar sigue el guion trazado en esta historia, es un misterio. Sin embargo, no le daré demasiada importancia; lo verdaderamente esencial es que ahora se vislumbra un camino, una luz titilante en mitad de la oscuridad.
A pesar de todo el caos y el dolor, experimento una extraña pero auténtica sensación de felicidad y paz.
Finalmente, se despeja un sendero, una ruta clara hacia el futuro; un futuro incierto para mí. A pesar de los desafíos y la incertidumbre, encuentro satisfacción en el hecho de haber contribuido a este desenlace.
Entonces, siento un beso suave en mi mejilla, pidiéndome que me deje llevar.
—Debió ser duro, ¿cierto? —susurra a mi oído, sonrío, y todo se empieza a oscurecer—. Puedes descansar, me encargaré de todo ahora.
Pensaba que mi destino era vivir en las sombras, pero al observar a Emilia, al ser testigo de cómo ella se erige como la luz que ilumina mi pasado, comprendo algo profundo.
Las sombras no son más que el eco de la luz, y en medio de las sombras del destino yacen lecciones esperando ser aprendidas, historias por contar, un pasado ansioso por ser iluminado por la luz del presente.
Es la luz la que revela los secretos ocultos en las sombras, y justo cuando mis ojos están a punto de cerrarse, los rayos dorados del sol acarician su rostro. La preocupación en su mirada es como un suave murmullo que acaricia mi alma, mientras me coloca con delicadeza en el suelo.
Entonces, todo se hace oscuridad, dejando una última ascua de consciencia.
Ha pasado casi un año desde que llegué a este mundo, y durante este tiempo, he experimentado más de lo que hubiera imaginado. El futuro parece incierto y desafiante, pero comprendo mi deber.
«Seré una luz, una luz que no se extinguirá».
Como el sol que disipa la noche, aunque persista la oscuridad, es nuestro deber iluminar los rincones más sombríos del destino.
A partir de hoy, honraré mi nombre. En medio de la incertidumbre, nuestra luz puede convertirse en un faro, guiando a otros a través de sus propias sombras, creando un sendero hacia la esperanza y la resiliencia.
Porque en la travesía de la vida, cada luz, incluso la más tenue, puede marcar la diferencia.
SS-Echidna
Esa Ropa Familiar
Esta sala me provee la oportunidad de explorar un nuevo mundo, fascinante en su complejidad, un terreno que ansío escudriñar de manera personal. Desde su primera manifestación, suscitó mi interés.
Al principio, mi atención se reducía a la curiosidad superficial, pero con el tiempo, esa sensación evolucionó hacia un deseo insaciable. Mi objetivo es desentrañar los límites que alguien como él podría alcanzar, observar las elecciones que realizará, detectar similitudes y diferencias entre nosotros.
Amor, podría ser.
Incluso más que el de esa idiota.
Después de la conclusión de la prueba, mi fascinación se intensificó.
Su forma de ser, de pensar. Somos tan diferentes pero iguales al mismo tiempo. Quería descubrirlo a través de su cuerpo, eso que me falta, que creo comprender, pero parece aún no hago.
—¿No te parece intrigante? —le planteo a Carmilla, pero ella simplemente toma una taza de té mientras observa el cielo.
—Siempre y cuando haya amor, todo estará bien. —Carmilla desaparece, dejándome en mi soledad.
Sonrío, anticipando el momento en que lo observaré con mis propios ojos. Me imagino la sensación de respirar el aire real de nuevo.
Sin embargo, lo que me resulta desagradable es que tendré que encontrarme con ella nuevamente. Su rostro, su actitud, su voz; todo en ella me resulta repulsivo.
"Me gusta tu expresión", sus palabras resuenan en mi mente, provocando un estremecimiento en mi sangre.
Dirijo la mirada al cielo, observo mi taza de té y mis galletas. Me siento en la silla, esperando pacientemente el momento de salir. Me pregunto qué sucederá, me intriga esa sensación de olvidar algo.
Tengo que descubrirlo, el tener los recuerdos de Marco Luz por un momento me hicieron dar cuenta, ver la presencia de ese hombre me hizo recordar. El odio, la primera vez que llegué a odiar y amar.
A pesar de ello, no logré reconocerlo.
Es como si alguien hubiera jugado con las conexiones en mi cabeza. Mis recuerdos están mezclados con falsedades. «Un hechizo global».
«Parece que tendré mucho que descubrir».
—Interesante —murmuro, mientras contemplo cómo el mundo a mi alrededor se desintegra.
Pronto será el momento de salir, pero no puedo sacármelo de la cabeza.
—Qué molestia tan intrigante.
Lo único que retengo con claridad es su atuendo, que me pareció peculiar dadas las circunstancias. Puedo evocarlo en mi mente tan nítidamente como si estuviera presente.
«Como si mi cuerpo estuviese diciéndome algo».
Lleva ropa deportiva, blanca con negro, y rayas anaranjadas en las mangas. Una "N" adorna su pecho, y su cuello es anormalmente largo.
Lo que si sé es la reacción, el odio que emanó mi cuerpo al ver esa persona por primera vez.
Supongo que será parte del error de este mundo. Quién sabe, quizás estando con ellos pueda descubrir más al respecto. El mundo lentamente se disipa, y cuando pestañeo, veo que mi cuerpo ha cambiado.
Rodeada de cristales, observo el cabello de esa persona, su melena plateada revoloteando mientras se aleja del laboratorio sin decirme nada.
El brillo en mi pecho revela que el contrato de alma está hecho. Cierro mis ojos y tomo una fuerte bocanada de aire.
«Dona, Dona, ¿Dónde estamos?» Typhon pregunta con curiosidad.
Observo el cristal piroxeno, completamente destrozado. Tomo la pieza de cristal y la acomodo en mi cuello. Todas las almas de mis amigas están aquí.
«¿Nos trajiste a todas?» Minerva pregunta, curiosa.
—Calma, estamos en el mundo real. —Aprieto mis manos y las relajo, estirando mi pequeño cuerpo.
Si tan solo Ryuzu Meyer fuese un poquito más grande.
Miro la salida, notando que no me ha dejado aquí, sola. A mi lado, una de las copias de Ryuzu permanece mirándome. Le pido que me indique el camino, y esta comienza a caminar.
—Veamos en qué puedes convertir este mundo, Marco Luz.
SS-Roswaal
Aquellas Cartas Fantasmas.
Día tras día, he aguardado pacientemente el momento en que finalmente pudiera actuar. Aquel día llegó cuando decidí transferir mi alma, y mi destino quedó sellado cuando vi la oportunidad.
Beatrice no me reconoció, asi que decidí fingir ser un descendiente mío.
Ese evento marcó el inicio de mi verdadero propósito. Inicié una serie de astutas inversiones y maniobras políticas para escudriñar los secretos del reino y su paradero.
Héctor, se cruzó en mi camino una vez más, pero mi debilidad de entonces me impidió eliminarlo. Seguí en mi camino siguiendo las enseñanzas del libro de la sabiduría, sabía que estaba siendo manipulado.
Que mi futuro estaba siendo guiado, pero, honestamente, no me importaba.
Si ese camino conducía a un reencuentro con ella, estaría dispuesto a soportar cualquier sufrimiento.
Existían eventos que debían ocurrir, pero también aquellos que debía orquestar para que ocurriesen. Me esforcé incansablemente por mantener el orden del futuro, todo con la esperanza de poder contemplarla nuevamente.
Pero el "Error" hizo su aparición, arruinándolo todo.
Observo a través de la ventana la tormenta que he desatado, un reflejo de la tempestad que se gesta en mi interior.
El destino de Beatrice yace en su capacidad para aceptar su propósito. Su suerte dependerá de la fortaleza de su espíritu frente a las pruebas que se avecinan.
Mientras me contemplo en el espejo, verifico mi maquillaje, consciente de que el momento de actuar se acerca inexorablemente.
Caminando hacia mi escritorio, utilizo la magia para abrir el cajón que se encuentra ante mí.
Docenas, no, cientos de cartas llenan el espacio, detallando un futuro que se desarrolla de manera predestinada. Me pregunto si ya conocía ese destino o si, de alguna manera, lo estoy forjando con mis propias manos.
Desde hace años, alguien ha estado enviando esas cartas, revelando un conocimiento asombroso del mundo y de mí.
Un misterioso confidente que parece entender a la perfección a Echidna, a Emilia, a Marco y a mí mismo. En este juego de voluntades, me sumerjo, dispuesto a desentrañar los hilos que atan nuestras vidas y a descubrir quién es el maestro de marionetas que guía nuestro destino compartido.
Fue él quien me lo explicó, el artífice detrás del velo de la verdad.
Extraigo el libro de la sabiduría de mi traje, lo abro con determinación, escudriñando sus páginas con una mezcla de ansias y desesperación. El clímax alcanza con el cumplimiento de mi propósito, pero tras la llegada del error, las cosas tomaron un giro inesperado.
El futuro, meticulosamente escrito en las páginas del libro de la sabiduría, se distorsionó por completo.
Mi herramienta más confiable se volvió obsoleta, dejándome con nada más que las enigmáticas cartas como guía. Hay un destino predestinado, pero ya no está en mis manos moldearlo.
Mi Echidna no se equivoca, el solo hecho de que esto sucediese indica que ella es falsa.
Por eso, siguiendo las indicaciones de las cartas, me sumergí en la desesperada tarea de investigar quien era, pero cada intento se tradujo en la muerte de los investigadores.
El enigma se profundiza, y la incertidumbre se cierne sobre mi existencia.
Cuando tomé la decisión de resguardar a esas chicas, recordé las palabras de aquel individuo. "Dales hogar y críalas", fue la orden. Cumplí, y una de ellas se volvió dependiente de mí.
Un suspiro escapa de mis labios mientras acepto la implacable realidad. La última carta que recibí, lacónica y ominosa, me recordó la razón por la cual aún persisto: "Mata a Ram". Sin explicación alguna, la tarea se presentaba clara, debía eliminarla siguiendo una serie de pasos predeterminados que estaban en la carta.
Mi mirada se eleva hacia el cielo, nublado como mi propia conciencia atormentada. La puerta se abre, revelando su rostro preocupado.
Ella me conoce, más allá de lo que yo mismo entiendo. Sirve dos tazas de té con un gesto reflexivo, antes de sentarse frente a mí. La tensión en el aire es palpable, como una tormenta que se avecina, presagiando el desenlace inevitable de este retorcido juego del destino.
—¿Cree que la guerra terminará bien? —su intento de entablar una conversación me provoca una risa. Cojo la taza de té y la examino con intensidad antes de dirigir mi mirada hacia ella.
—No lo sé, Marco Luz deberá tomar una decisión. —Tras un sorbo, suelto un suspiro cargado de anhelo—. Pero todos pagarán las consecuencias de sus actos.
El futuro, un enigma oscuro que me consume, me preocupa, pero al mismo tiempo me excita. Quizás, solo quizás, las cosas puedan cambiar. Mis ojos se posan en Ram, y mi mente juega con la idea de dejar atrás las sombras del pasado.
Beatrice, rescatada y ahora radiante de felicidad, eclipsa incluso su antiguo resplandor de hace cuatrocientos años.
Ram me observa con su mirada aguda, y yo aparto la vista. La encrucijada se cierne sobre mí, y la decisión que debo tomar palpita en el aire, como una promesa de caos y deleite.
Estoy frente a ella, la que he protegido con una gran devoción.
Todo para este misero momento.
—Rayo solar. —Con un breve hechizo, estoy a punto de desatar la tormenta que dará fin a su existencia. Todo lo que he construido, todo lo que he tramado, alcanzará su culminación. Y, sin embargo, la imagen de sus labios sigue grabada en mi mente, una llama que alimenta mi obsesión.
Debo luchar, debo pelear por lo que ansío, por lo que deseo poseer.
No permitiré que nadie se interponga en mi camino, ni siquiera ella. La certeza de que el futuro que anhelo está al alcance de mis manos me embriaga, me deleita.
—Yo soy quien destruyó tu aldea —susurro, dejando que la mentira se cuele entre nosotros—. Te mantuve a mi lado para usarte en un futuro que ahora no existe.
Ahora, que el futuro ha tomado un rumbo incierto, ella ya no es necesaria. Todos, absolutamente todos, son errores.
«Menos yo, que soy el único autentico».
Este mundo, cada fragmento de esta realidad distorsionada, no debería existir. El único futuro que persigo es aquel que me permita poseer a la Echidna perfecta, la original, aunque eso signifique desgarrar el tejido mismo de la realidad para obtener lo que deseo.
No quiero miseras copias.
El rayo, desatado por mi propia mano, perfora su vientre.
—Te amo. —susurra, con la sangre manando de sus labios.
Es una lástima que esas palabras no sean más que una ilusión, una parte más del error que envuelve este retorcido mundo.
Apuntar sin una mano es difícil, pero la satisfacción que experimento al verla caer supera cualquier dificultad. Ram yace en el suelo, Marco grita y se desespera intentando llegar hasta ella. No puedo entender cómo su simple existencia ha desencadenado tanto caos.
Si él no existiera, nada de esto habría sucedido.
No sé por qué esa persona quiere a Marco Luz con vida. No sé cuál es mi papel en este juego macabro.
Después de exterminar a todos los demás, me veo sorprendido por la presencia predestinada de otra, una conexión entre hermanas que crece con cada segundo. Pero ella, al igual que los demás, no es más que otro alfiler sin punta, inútil en este mundo distorsionado.
Desde que descubrí la falsedad del libro de la sabiduría, esta farsa se volvió aún más incómoda.
Ella solo es eso, otro error.
Sus ataques son rápidos, pero ya no me interesan. No sé hacia dónde debo dirigirme, pero sé que esa persona no me dejará sin cumplir sus palabras. Nadie puede detenerme, nada puede vencerme.
Esa chica, Luan, logró destruir mi mano, he de admitir que me sorprendió, pero ya no me importa. En este momento, debo ser una máquina, esperar instrucciones para obtener mi premio, arrastrándome por donde sea necesario.
Para obtener mi delicioso premio.
Una carta emerge del bolsillo del demonio que me arroja a volar. La reconozco al instante y la tomo en mis manos. Tras recomponerme, la abro y leo al instante.
"No mates a nadie, pero antes de irte ataca a Marco Luz. Ven a la mansión Miload, te estaré esperando."
No necesito más, ninguna otra palabra. Pensé que había superado esta faceta de mí mismo, que había suprimido mis emociones al máximo. Miro a Ram, apenas mostrando señales de vida.
Este mundo es un error, y por eso no hay necesidad de retenerlo.
«No tengo nada que perder de este mundo».
La alegría brota de mi corazón, consciente de que finalmente podré obtener lo que deseo. Permitiré que me utilicen como quieran, porque en sus cartas está grabada su forma única de expresarse. Es como si estuviera hablando con ella misma.
Por eso sé que ella es la real.
—Ha crecido mucho, señorita Emilia.
La ironía de esas palabras reverbera en mi mente, un recordatorio de un pasado distorsionado. La figura frente a mí es el error más grande, probablemente el que más temor debería infundirme en este momento.
Sin embargo, no es el momento de actuar.
Tomo una pócima y comienzo a viajar, pasando por Irlam y brevemente considerando la posibilidad de destruirlo. Pero ese pensamiento efímero se desvanece; no vale la pena sacrificar otra alma.
A lo largo de mi viaje, he perdido mucho, pero también he ganado lo suficiente.
Las heridas en mi cuerpo comienzan a desaparecer, y el cristal que yacía en mi cuello se integra con mi piel. Parece que es momento de una transformación nueva, de un nuevo Roswaal.
O quizás, una nueva yo.
Finalmente, llego y Clint me dirige hacia la habitación donde él me espera. A lo largo del tiempo, he recibido sus cartas, pero nunca he visto su rostro. Todo lo que sé es que es un hombre.
La curiosidad me invade, quiero saber qué clase de persona es.
—Mi señor, esta persona es peligrosa. —Clint me mira con seriedad, y entiendo a qué se refiere. Significa que no podemos hacerle nada.
Clint abre la puerta y entro, finalmente viéndolo. Parece joven, tal vez tenga unos diecisiete o incluso menos. La luz del sol se distorsiona en las ventanas, indicando que acaba de usar un hechizo para silenciar el lugar.
Me mira con una sonrisa enigmática.
—¿Qué te pareció? —pregunta, sin mostrar temor alguno.
—Maravilloso~~so —respondo, y él suspira.
Su traje no parece pertenecer a este mundo. La forma de los hilos que utiliza irradia una perfección que aún no se ha alcanzado.
Si no me equivoco, solo el error azul ha logrado algo similar. Lleva un atuendo similar al de los sirvientes, pero con modificaciones distintas, más corto, y su camisa blanca le da un toque más elegante.
—Bueno, eso fue realmente interesante. —Comienza a juguetear con el collar en su cuello, un collar que reconozco muy bien, ya que es el mismo que adornaba mi pecho.
—¿Quién eres? —pregunto, y él empieza a sonreír.
La sombra en la pared me sorprende por un instante, pero entonces comienzo a sonreír. No olvidaría esa sombra, su cabello largo y su sonrisa tan pura. Sin duda, esta es la persona que busco.
—No necesitas saberlo, lo importante es que esta historia por fin está empezando. —Él toma el collar en sus manos y me mira a los ojos con una sonrisa—. ¿Verdad? Roschi.
Plabras del Autor Parte 1 (Por favor leer esta parte)
Hola, ha pasado un tiempo largo.
Soy el autor, y es la primera vez que me decido por hacer un segmento de "Palabras del autor"
Primero quiero decir que este es el final de la historia hasta el momento, ya que el siguiente arco apenas está en creación. Si, sé que tuve tiempo, pero recién he estado bastante ocupado buscando practicas académicas; mi país es terrible en empleos, entonces ha sido difícil.
Hablando en torno a la historia y sin añadir más quiero preguntar algo a todos. Yo hice un "If Story". La cosa es que son varios capítulos, ayudará a hacer tiempo mientras ustedes se entretienen y yo escribo la historia.
La cosa es: ¿prefieren esperar a la publicación o voy publicando el "IF" mientras?
Quedo atengo a sus comentarios.
Palabras del Autor Parte 2
Espero que todos estén bien, si han llegado aquí creo que ha sido tras una gran travesía. Supongo que muchos se preguntarán.
¿Por qué tardó tanto desde que dije el capítulo estaba listo?
Hay varios factores, pero solo dos de ellos son importantes.
Primero: Mi proyecto de grado me está tomando gran parte de mi tiempo.
Me había dicho que mi profesora de proyecto era buena, pero en realidad es una basura. Nos dejó a mí y a mi compañero a nuestra merced. He tenido que buscar de donde sacar plata para poder financiar el proyecto.
Ella originalmente dijo que lo pagaba, pero nos ha quedado remal.
Ya he gastado aproximadamente 500usd, y eso me tiene azarado.
El segundo aspecto es bastante más sencillo.
El arco en su primera versión tenía 50k de palabras más o menos, desde el 14 hasta los SS. Podríamos decir que ya de por si es un capítulo largo.
El detalle es que me di la tarea de redactarlo dos veces, quería que fuese perfecto, o por lo menos lo más perfecto para mi yo actual.
Al final el capítulo tiene 86k de palabras y claro, la cantidad de palabras no define la calidad. Para mi significa que estoy detallando bien las cosas que quiero, aunque sé que me extiendo en detalles, pero siento que hacen más vividas las escenas.
No soy un escritor profesional, por eso hay muchos errores. También el escribir el FanFic implica leer e investigar sobre Re:zero. Eso mientras incluyo mis propias cosas, ya que mi intención es traer algo diferente.
Ahora sobre la historia, aquí hay varios aspectos que quiero mencionar.
A diferencia de la historia original, donde Crusch y Marco se enamoran, aquí Emilia ha sido el foco de atención desde el inicio.
He querido mostrar como una persona cambia dependiendo de con quien se rodea.
Emilia ha pasado por muchas facetas, es el personaje que más cambio ha tenido en toda la historia. Estoy orgulloso de la Emilia actual, asi como de todas sus versiones.
El hecho que se dé cuenta de su amor por Marco forma parte de ella misma.
Quizas muchos piensen ¿Pero que no Emilia es despistada?
Hay varas cosas que tuve que pensar, la primera de ellas es: ¿Cómo ama alguien?
No sabía cómo responder a ello, puesto que yo nunca me he enamorado.
No sabía cómo plasmar el amor romántico en la novela, por eso para mí fue un completo reto de escritura. Si lo hacía de una forma que no fuese propio de ella me iba a sentir mal.
Quería dar a entender el amor.
Pero también quería dar a entender el amor de Emilia.
La mayor parte de este arco es sobre ella, sobre cómo se convierte en la luz que disipá las sombras. Por eso, primero disipó su propia sombra.
Entonces el verdadero amor fue iluminado.
La madurez de Emilia no viene sin fundamento, todos cambiamos dependiendo de lo que vivimos. Emilia ha vivido muchas cosas, por eso, era hora de que algo cambiará.
Ese fue mi parte a hacer este capítulo.
El título del arco se hace notar en cada capítulo, por eso al final tiene su conclusión.
El hecho que viera a los padres de Marco fue algo que pensé después, quería alguien, unas personas que pudiesen comprender a Emilia y a Marco.
Entonces me vino a la cabeza.
¿Por qué no hacer que Emilia vea a los padres de Marco?
Fue allí cuando me di cuenta de que en ese momento sería cuando Emilia hable de sus emociones, pero no porque otro le dijera que es lo que sentía.
Emilia debía hallar su propia respuesta.
Es entonces, mientras escribía los sentimientos de Emilia que me di cuenta de su amor. Me di cuenta de que sentía Emilia en su corazón.
El momento de Marco y Emilia siempre estuvo pensado, pero me di cuenta de que, hacerlo emotivo y lleno de detalles sería algo que no haría Emilia. Ella es torpe, si, también es densa en la mayoría de las ocasiones.
Pero sus ganas de ayudar no se las quita nadie.
El hecho que aceptará a sus dos yo viene de esta frase.
"En la danza eterna entre la oscuridad y la luz, encontramos nuestra verdad. No temas a la penumbra; es solo el lienzo en el que nuestra luz interior pinta su camino. Cada color, cada trama, cada elección, forma parte del arte de tu interior. De este modo la oscuridad no es un enemigo, sino un compañero silencioso que nos permite apreciar la belleza de la luz. Así como las estrellas brillan más intensamente en la noche, nuestras acciones y decisiones definen nuestra existencia."
La escribí cuando pasaba por un momento de crisis; cuando me di cuenta de su potencial vi que era lo que Emilia necesitaba.
Aceptarte a ti implica aceptar las sombras que hay en tu interior; puedes iluminarlas, así como volverlas sombras de nuevo.
Emilia intentaba imitar a Marco, pero claramente esa no era la respuesta.
¿Debía ser como era antes? Eso es lo que reflejé cuando cambió su traje, además de volver a sus palabras antiguas.
Pero eso tampoco sería una respuesta.
Por eso la respuesta era que "no importaba", no importa si piensas que tú eres alguien diferente, al final sigues siendo tú mismo.
El hecho de que cambies no significa que dejarás de ser tú.
Por eso debes aceptarte y seguir cambiando, asi como no cambiar las cosas que te gustan de ti.
Sin más les deseo mucha suerte a todos. Como dijo Subaru "La historia por fin está empezando"
Espero que hayan disfrutado de una excelente lectura, asi como les deseo la mayor de las suertes a todos.
Sean una luz para ustedes, asi como sean una luz para aquellos en las sombras.
