CAPÍTULO C
DESHONRA
En la casi completa oscuridad de la habitación y sentada muy cerca de la ventana, la aguamarina contemplaba a su hijo, que ansioso se aferraba a su seno.
Un poco más allá y aún débil a causa de las heridas, el rubio dormía.
Pensando en lo que el teniente coronel Ivanovich dijo y sin que la imaginación le alcanzara como visualizar a su hermano de esa forma, la mujer dejó que el llanto libre fluyera; "Jamás podré dejar de preguntarme qué fue lo que en realidad le paso cómo llevarlo a cometer tanta atrocidad... ¿No vimos que esa siempre fue su verdadera naturaleza?, ¿Todo lo que hizo fue en venganza hacia nuestro padre y ese hombre?. No dudo que de haber sabido cómo terminarían las cosas, habría sido capaz de delatarme y enviarme lejos"
Haruka, que ante su gimoteo despertó, la contemplaba en silencio.
"Si su madre no hubiera enfermado, habría crecido sin saber su verdad. De haber sido el caso ¿Se habría convertido en lo que es?, ¿Hay en él una fibra que lo orille al arrepentimiento?"
Sin imaginar los terribles pensamientos que torturaban a su madre, el pequeño Océano se quedó dormido sujetado a ella.
Ante esa imagen, imposible fue que no se estremeciera; "Un niño depende y confía en su madre, ¿Cuando los separó de ellas no sintió remordimiento alguno?, ¿Cómo pudo actuar en contra de esas pobres mujeres?, ¿Olvidó que él también tuvo una?, ¿Olvidó el dolor de perderla?. Para ellas debió ser monstruoso verse privadas de sus hijos… luego… lo que vino después... Yo habría enloquecido", abrazándose a él ahogó su amargo llanto. "Si tú padre decidiera llevarte lejos sería muy doloroso para mi, pero al menos mi consuelo sería saber que estás con él. En cambio solo Dios sabe qué fue de esos pobres niños"
El rubio abandonó la cama y caminando hacia ella, se inclinó a su altura. "¿Qué pasa?, ¿Está todo bien?"
"Lamento mucho haberte despertado, Océano tenía hambre y…", trató de sonreír para no preocuparlo.
"Esta bien, hacía ya mucho que estaba despierto. ¿Por qué lloras?", limpiando el rastro que sus lágrimas dejaron, pregunto.
"Es cierto, a ti no puedo mentirte. Pensaba en lo que dijo el teniente coronel"
"Así de cruel es la guerra"
"Gunther es un ser perverso que se aprovechó de ella para desatar su sadismo. Esa no fue la educación que mi padre le dio, ¿Hay algo en lo qué se equivocó?"
"No, tu padre no cometió ningún error. Lo que él menos quería era que se convirtiera en un ser sin razón. Fue tu hermano quien eligió ese camino"
"Para mi ha sido muy doloroso saber lo que hizo y sé que para ti también"
"Por hombres como él perdí a mi familia. Es cierto que él no ordenó la guerra, ni fue responsable del bombardeo a mi ciudad, pero es verdad que no puedo ignorar lo que hizo. Vimos cosas terribles, así que cuando los hacíamos prisioneros nos era difícil pensar que personas como nosotros fueran capaces de cometer tanta atrocidad"
"Esos niños, esas mujeres… ¿Cómo puede vivir en paz consigo mismo?, ¿Cómo puede justificarse?"
"Por lo que vi y sé, llegué a aceptar que lo que le pasó a mi familia fue mejor en comparación con todos los horrores que les pudo haber tocado. Solo espero que no hayan sufrido"
Ante sus palabras la joven rompió en llanto; "Lo siento mucho, jamás entenderé cómo es que pudiste mantenerte cuerdo ante tanto dolor"
"Quería morirme y pensé en suicidarme, pero cuando el dolor se mezcla con el sentimiento de venganza, no hay nada que pueda detener a un hombre, a veces ni la sombra de la muerte. Es cierto que me convertí en lo que conociste, pero fuiste tú quien me recordó que seguía siendo humano y que por grande que ese sentimiento es, hay cosas que pueden alejarlo"
"¿Aún queda odio en ti?"
Haruka negó con la cabeza; "No puedo odiar, ya no", dijo acariciando las mejillas de su hijo.
"Soy muy afortunada porque te tengo. Si no estuvieras a mi lado yo sola habría tenido que enfrentarme a todo esto. No quiero ni imaginar qué habría sido de nosotros"
"No, ahora tienes a alguien más importante que yo", contestó señalando a su pequeño.
Michiru sonrió; "Los dos son muy importantes para mi"
"Será mejor que volvamos a la cama, aún falta mucho para que amanezca"
"Es verdad", dejando a su hijo en la cuna, regresó al lado de su esposo.
Lo que ellos ignoraban es que desde el otro lado de la acera la castaña vigilaba el lugar.
"Este es el hogar de ese asesino. Aquí creció y se hizo hombre… él me ha despojado de todo", pensó iniciando el camino de regreso al edificio que ocupaba.
"¡Oye tú!", un sujeto apareció al encuentro.
"Regrese a su sitio", reconociendo que se trataba de uno de los sargentos de Mikhailov, ordenó.
"Quien no debería andar en la calle a esta hora eres tú, es muy peligroso", expresó dirigiendo sus pasos hacia ella. "Si quieres puedo acompañarte hasta un lugar seguro"
Lita sonrió y negó con la cabeza; "Será mejor que obedezca, de lo contrario lo arrestare por desacato"
El hombre se encogió de hombros; "Es verdad lo que dicen de ustedes, solo porque llegaron hasta aquí se sienten superiores, pero no son más que un montón de cobardes", expresó y dándose la vuelta, comenzó a alejarse. "¿Quién demonios dijo que el ejército fue hecho para las mujeres?. Si antes eran insoportables ahora lo serán el doble, no solo mandan aquí, también querrán hacerlo en casa"
Ella lo escuchó, sin embargo aquello lejos de molestarla la hizo reír; "Tiene razón, aquí mando yo y en mi casa también lo haré. Además no camino sola, me acompañan mi hijo y Vasia"
(En la prisión)
Sentado en la improvisada cama, con los labios reventados y un ojo cerrado a causa de la inflación por la golpiza, con su pesado pie Gunther golpeaba el suelo, entonando a pecho abierto los himnos militares que a su paso por el Sur acompañaban sus marchas. Acción a la que sus cómplices no tardaron en unirse.
"Haz el favor de callarte", gritó uno de los que vigilaban.
"Hay más gente que desea dormir, así que guarda silencio", otro expreso.
Habiendo logrado su propósito, Gunther sonrió, entonando aún más fuerte.
"Desea otra golpiza"
"Que haga lo que quiera. No le daremos el gusto", bebiendo su taza de café un cuarto soldado expresó.
"Tengo hambre. Privar de alimento a un prisionero también es un crimen", el alguna vez pelinegro gritó.
"Por lo que escuche, no son reglas que tú hayas respetado, pero hagamos un trato. Te callas y te doy un poco de esto", confiado sirvió la bebida.
"De acuerdo"
El hombre avanzó hacia él, ofreciéndole también un poco de su enlatado.
Gunther comenzó a comer hasta que llegado a un punto tan solo se dedicó a masticar, acto seguido lo escupió en la cara.
"Hijo de perra", el soldado chillo extendiendo los brazos a través de los barrotes para atraparlo. "Ven aquí, no huyas. Maldito cobarde"
"Será mejor que lo ignores, busca provocarnos"
"Para ti es fácil decirlo, no te escupió", tomando su pañuelo se limpió.
"Será mejor tomarlo con calma, aún faltan dos horas para que nuestro turno termine"
"Además tú mismo aconsejaste ignorarlo"
"Tienen razón. No vale la pena el castigo", asqueado se sentó, aunque ya no pudo disfrutar su taza de café con el mismo ánimo de antes.
Gunther rió de forma abierta. Haciendo chocar las taloneras de sus botas, alzó el brazo al mismo tiempo que volvía a cantar.
"No cabe duda, perdió la razón"
"No, esto no se va a quedar así. Ya me tiene harto", sin poder ignorarlo y aún ofendido, el hombre tomó las llaves y con paso rápido avanzó hacia la celda.
"Ven", reto.
"En cuanto te ponga las manos encima vas a cerrar el hocico, maldito perro. Entonces vamos a ver quien ríe al ultimo"
"Atrévete y alegare malos tratos", burlón volvió a retar.
"Con mucho gusto", ingresando lo empujo contra la cama. Colocándole las esposas, de su bolsillo el oficial tomó el pañuelo sucio e introduciéndoselo en la boca, con su cinturón término de amordazarlo. "Así está mejor"
Ante su acción Gunther le dedicó una mirada cargada del más puro odio.
"Te ordene que te callaras y no lo hiciste, tú mismo me orillaste a esto… y más vale que todos ustedes también obedezcan, de lo contrario tendré que hacerles lo mismo", gritó para que los prisioneros del pasillo vecino lo escucharan, y aunque ellos no sabían a qué se refería, ante el silencio que se formó la amenaza no tardó en hacer efecto.
Pero que estuviera amordazado y esposado no significaba que Gunther se daría por vencido.
De un instante a otro los oficiales se miraron entre sí, dibujando en sus rostros una mueca de desagrado.
"¿Qué hiciste, hijo de perra?"
"Maldito bastardo"
"No es más que un maldito cerdo"
"Ahora sí te ma…"
"¿Qué sucede aquí?", ante el alboroto que bien pudo ser escuchado desde la calle, el comandante del lugar ingresó, y apenas lo hizo al igual que los otros cuatro hombres se cubrió la nariz. "¿Qué es esa peste?"
"Ese idiota se defeco encima. Habrá que llevarlo a las duchas"
"Nada de eso. Busca la forma de escapar… tú, ve al camión y trae la manguera, mientras nosotros vamos a desnudarlo"
Ante sus palabras y sus acciones Gunther titubeo. "No se atrevan", dijo, aunque de forma inentendible.
"¿Quien dijo que somos unos malditos pervertidos como tú?"
Resistiéndose en vano trataría de escapar, luego fue empujado hacia el suelo.
"Crees que con lo que hiciste demuestras desobediencia, pero lo que en verdad has hecho es mostrar tu verdadera cara. No eres más que un cobarde. ¿Qué dirían tus víctimas si vieran que mojas los pantalones?... además un buen soldado no ensucia de esa forma su propio uniforme, que es lo que hace sentirse orgulloso"
"Aquí esta la manguera, señor"
"Conéctela al grifo"
"Como ordene"
"¿Ya está lista?"
"Si, señor"
"Ábrela", contemplando al desnudo hombre sobre el suelo, ordenó.
De esa forma poco honrosa el orgulloso Gunther recibió una fría ducha, que no era otra cosa más que un preámbulo de lo que venía.
"En cuanto estés limpio tendrás que lavar todo el suelo", concluyó el comandante.
(En reunión)
Y apenas amaneció, de nueva cuenta esos hombres se hicieron presentes en la oficina del general Volkov.
Él, sin prestarle mucha atención a las alegaciones hechas por los seis representantes de la región Oeste, encendió un puro.
Ellos, fijando una enardecida mirada en él, esperaban que rompiera el silencio en que se había encerrado y diera una respuesta favorable.
"No puede seguir haciendo oídos sordos. Entregenos a ese hombre", Stevenson habló.
"Necesitamos que diga si o no", Harrison tomó la palabra.
"Estamos dispuestos a hacer un trato, nosotros nos ocupamos de él y ustedes podrán hacerlo de sus cómplices", Pavlov ofreció.
"No, exigimos que Gunther K. responda ante nuestros tribunales"
Volkov exhalo una abundante bocanada de humo, luego sonrió; "La respuesta es algo que ya conocen, caballeros"
"Su indisposición lo único que provoca es que los lazos establecidos entre nuestras naciones vuelvan a fracturarse. No hace falta recordarle que es algo que no le conviene", Moreau alzó la voz.
"¿Se atreve a amenazar?", Volkov sonrió.
"No, pero…"
"Comprendan que la decisión no solo depende de mí. Hay personas a las que les debo respuestas y obediencia", respondió señalando hacia arriba para que contemplaran la fotografía de Stanislav, líder de las naciones del Sur. "Hago lo correcto para todos"
"Si lo hiciera accedería a nuestra petición"
"Pueden enjuiciarlo y condenarlo de forma simbólica, pero seremos nosotros quienes lo hagamos de forma oficial"
"¿Se burlan de nosotros?"
"No, es lo que hay. ¿Acepta o no?", el general reto.
Sabiendo que de nueva cuenta no llegarían a ningún sitio, los seis hombres se pusieron de pie.
"Volveremos"
"Perfecto, siempre estoy abierto al diálogo", contestó mientras la puerta se cerraba detrás de ellos.
"Están desesperados", Pavlov río.
"Pierden el tiempo. Volviendo al otro tema, haga todo lo posible para que a más tardar en tres semanas la mayor parte de nuestros hombres, incluidos todos los de Mikhailov, regresen al Sur. Ya es hora de que los lugareños tomen las riendas de su nación"
"Pero…"
"Las cosas deben regresar a la normalidad, llamar a elecciones democráticas y demás. No tiene de qué preocuparse, para eso estamos nosotros. Esta vez se harán las cosas como mejor nos conviene"
"Por cierto, los representantes de Mikhailov no tardan en volver. Piden una resolución y de paso la cabeza de Ivanovich"
"Tampoco tenemos nada que discutir. Es verdad que él dio la orden de que los prisioneros militares repelieran el ataque, cosa a la que estaban obligados. Kozlov y sus hombres murieron como héroes, no como criminales. Eso debe ser suficiente para ellos"
(En la prisión)
Presuroso oficial se dirigió al escritorio, dejando ahí la ropa que en su macuto llevaba.
"¿Es todo lo que conseguiste?", cuestionó uno de los guardias al mismo tiempo que curioso tomaba unas bragas.
"¿Quieres más?, hay suficiente para varios días"
"Esta bien… creo que le quedara", expresó otro haciendo como si se probara una de esas prendas.
"No lo sé, el sujetador me parece muy pequeño… ni que decir de los tacones", riendo otro señaló.
"Dejen de hablar y ayúdenme", dijo el ofendido de la noche anterior.
Gunther, aún amordazado y desnudo permanecía sobre el sucio y húmedo suelo.
"Aléjense, malditos bastardos", chilló de forma casi inentendible.
"No, ahora tienes que limpiar tu maldito desastre… tú, ponle eso", señaló una de las prendas.
"No se atrevan"
"¿O qué?, ¿Vas a acusarme?... oh, señor Ivanovich, me humillaron, son unos majaderos. No saben tratar a una dama", dijo y rio.
"Le queda bien"
"Suéltenme", de nueva cuenta y en vano pidió.
"Guarda silencio, o el maquillaje se arruinara"
"Es toda la ropa que pudimos conseguirte, es mejor este vestido a que estés desnudo"
"No se atrevan"
"Es tu culpa. No debiste ensuciar tu uniforme. No íbamos a prestarte uno de los nuestros para que te burlaras de nuestro ejército"
"Ahora limpia tu desastre", el comandante del lugar ordenó arrojándole una jerga en el rostro.
"No pensé que fueras tan bonita", uno de los guardias se burló.
"Escuche que eras el encargado del entretenimiento de tus superiores, pues bien, ahora vas a entretenernos a nosotros"
"¿Por qué no bailas un poco?"
Sin previo aviso la puerta se abrió, dando paso a Ivanovich. Contemplando aquella escena, frunció el entrecejo.
"¿Qué significa esto?"
Los sujetos se formaron, adoptando la posición de firmes.
"No tuvimos otra opción, señor"
"Durante la madrugada se defecó encima, es toda la ropa que pudimos conseguirle"
"Debe limpiar la celda y lavar el suelo"
"¿Dónde está su uniforme?", furioso preguntó.
"Tuvimos que quemarlo, señor"
"¡Demonios!", masculló. "¿Saben el problema que eso significa?, ¿No puedo presentarlo así ante el tribunal. Ahora no sé como, pero vayan y consigan uno"
"Si, señor", dijeron todos abandonando el lugar a prisa.
Ivanovich contempló a ese criminal y negando con la cabeza, ordenó; "No podemos esperar, comience a limpiar el suelo". Y aunque su semblante era el de un hombre molesto, para sus adentros no pudo evitar regocijarse. "Comandante K. esto no es nada en comparación con la humillación que sus víctimas pasaron"
Ante su provocación Gunther tan solo se limitó a fruncir el entrecejo.
Notas de autor;
Isavellcota; Es hora de que todos tomen la mejor decisión, aunque Gunther es el único que no está en posición de elegir. El solo se colocó en el sitio en que está. Tarde es para tratar de enmendar las cosas, aunque lo que hizo no tiene remedio ni perdón.
Kaiohmaru; Haruka no tuvo hermanos, quedó huérfano y esa es la razón por la que formó una familia siendo tan joven. Michiru tiene a Gunther (sea como sea), pero durante mucho tiempo estuvo sin nadie. Así que a sus deseos de tener una familia grande, hay que sumarle que muy en el fondo es instintivo. Recordemos que Haruka hizo cosas propias de la guerra y aunque Michiru vio a muchos de sus amigos y vecinos morir, no se compara con toda la muerte que él vio. Ambos desean dar vida.
Isabelle; Gunther no se da cuenta de que en realidad nunca amó a Michiru, ni como hermana, ni como mujer. Su madre se suicidó dejándolo solo, luego aparece la madre de Michiru que para él era una impostora. A los ojos de ese Gunther pre-adolescente, la única mujer (aunque aún era una niña pequeña), que en verdad lo amaba era su hermana. Él la idealizó de forma incorrecta y más que cariño, se obsesionó con ella pensando que era la única que nunca lo traicionaría. Aunque no se le puede llamar de esa forma al que haya formado una familia.
Michelle; Es imposible que lleguemos a visualizar a ambos hermanos reconciliados. Es cierto que Haruka y Gunther acataban órdenes y no hay que hacer ojos ciegos, nuestro rubio también hizo cosas. La diferencia está en que uno no va regodeándose de esto y aquello y él otro no. Uno justifica sin verdaderos motivos y el otro se justifica en las acciones del primero. Sobre todo, Gunther no solo peleaba contra el ejército, sino contra civiles desarmados, Haruka solo lo hizo contra quien debía. Aún así sigo odiando más a Isao xd.
szer; Al contrario, en esta historia las purgas (incluso las persecuciones en contra de civiles) sucedieron mucho antes. Ivanovich se unió al ejército luego de eso, quizá ese es el motivo por el que no encaja ahí. Fue un error que cometí al no haber especificado bien que Kozlov murió peleando contra los civiles armados, así que por eso su tío la trae contra Ivanovich.
Por más que quieran Haruka y Michiru nunca podrán escapar, ni aún cambiando de identidades y viviendo lejos. Desde la sombra siempre habrá alguien vigilando, o al menos hasta que dejen de ser personas de interés, sobre todo Michi con ese hermano que tiene.
Es verdad, Levy no fue el mejor padre, pero permitió que por mucho tiempo mucha gente estuviera a salvo. Quizá podríamos llegar a concluir que por miedo prefirió ayudar a su pueblo antes que hacerse cargo de su segunda familia, aunque poco probable habría sido que la madre de Gunther decidiera denunciarlo. Pese a todo y todos ella lo seguía amando.
Hay palabras dentro de la historia que prefiero omitir porque son cosas que todos sabemos cómo ocurrieron. Puede que haya alguien a quien le afecte el tema, aunque aquí haya mucha ficción.
Alice; Ya era hora de que todos vayan avanzando, aunque difícil les será no voltear hacia atrás y recordar. Pero es mejor así que quedarse sin hacer nada.
Todos han aprendido de sus errores, lo que les permitirá ser mejores personas. De entre todos Gunther es el único que ya no tiene remedio, jamás cambiará.
En efecto, Michi es bonita, pero hay que sumarle el contexto y las situaciones nada favorables que esté trae no solo para ella, sino a las mujeres en general.
Me alegra mucho que la lectura te resulte tan amena y no cambie mucho con la traducción. Gracias por continuar leyéndome y por tus buenos deseos.
