Era un día normal en la escuela primaria y Calipso tenía una sorpresa para su clase

"Muy bien niños algo muy especial va a pasar hoy."

"¿Qué será?" Aquellas palabras salieron de la boca de Bluey y Mackenzie terminando de verse el uno al otro.

"Uh… Bluey se casará con Mackenzie," bromeó Winston.

"¡No es verdad!" Estaban molestos por la broma de su compañero.

La maestra Calipso volvió a hablar.

"¡Hoy verán a sus amigos!" exclamó en un tono dulce.

"¡Urra!"

"Ahora vayan al lugar donde los verán."

"¡Si!" Salieron gritando de alegría.

Mia esperaba a Bluey bajo la copa de un árbol cuando ella llegó brincando hacia ella la Setter ingles la atrapo para abrazarla y dar una vuelta.

"¡Mia!"

"¡Bluey!"

"¿Construimos un jardín de hadas?

"¡Claro! ¡Vamos!"

La pequeña Heeler subió a la espalda de su amiga la Setter inglés para ir al bosque donde construirían el jardín. Mientras que el Border Collie se encontró con su amigo el raposero americano a quien saludo.

"¡Capitán!"

"¡Mackenzie!"

Los dos prontos hicieron un saludo especial: chocaron sus manos para chocar sus puños, haciendo unos cuernitos terminando con un choque de manos al final.

"¿Jugamos a los barcos?" preguntó Mackenzie.

"Está bien," acepto el raposero.

Volviendo con las chicas, iban bajando la pequeñacolina mientras reían con alegría.

"Mia, ¿te enseño mi pirueta?" indagó.

"Adelante."

Entonces la pequeña Heeler hizo su pirueta dejando a su amiga asombrada.

"Guau, has estado practicando" alagó. "Obsérvame"

Entonces la setter ingles le mostró una vuelta doble con final de estiramiento de piernas con sus brazos extendidos a los lados.

"Guau"

"Vamos una carrera"

"Muy bien"

Las dos salieron corriendo, por otro lado, Mackenzie y Capitan estaban en el riachuelo de la escuela donde jugarían a los barcos.

"Yo haré la presa," informó Capitán.

De pronto Mackenzie vio un pedazo de piedra ligera la cual usaría como barco.

"Bien, oh, mira es perfecta."

"Oh, si, es perfecta. Esa ira rápido."

Capitán se dio cuenta de que Mia y Bluey se estaban acercando, entonces comenzó a hablarles.

"Hola, Mia, hola, Mia, ¡Ahora Mia!" Le gritaba a la chica para llamar su atención.

"Oh, hola capitán" saludo.

"¿Que están haciendo?" preguntó Capitán.

"Bluey y yo construiremos un jardín para hadas, ¿Que van a hacer ustedes?"

"Vamos a jugar a los barcos.

"Oh, muy bien, diviértanse, adiós."

"Adiós"

Capitán por un momento vio como Mía se iba, sin darse cuenta de que Bluey y Mackenzie se sacaron la lengua.

"Bien, libéralo." Mackenzie soltó el barco para que el capitán dejará ir el agua. "ahoo exclamaron los dos "mira, allá va" señaló capitán.

Pero el capitán tenía otra idea.

"Ah… Mackenzie, ¿No quieres ayudar a Bluey a construir el jardín"

Esto no le gustó para nada al Border Collie.

"No," contestó con desagrado.

"Está bien."

Mientras que en el bosque Bluey y Mía encontraron el lugar indicado donde construirían el jardín de las hadas.

"Hagamos el jardín aquí," Comentó Bluey. "Estaré será el puente."

"Y estos son los árboles."

Entre las dos construyeron el jardín donde las hadas estarían jugando o descansando de sus labores como hadas. Al terminar ellas se sentaron para conversar.

"¿Cuantos años tienes?" preguntó Bluey.

"Doce," contestó Mia.

"Guau, ¿Sabes conducir?"

"Ja, ja, no, todavía no."

"¿Cuándo entras a la secundaria?"

"El año próximo."

"¿Y estas nerviosa por eso?"

"No, ¡será genial!"

"Oh, ¿sabes escribir?"

"Si."

"¿Puedes escribirles una carta a las hadas?"

"Si, seguro." la setter busco en su bolso una libreta y un lápiz para anotar. "Bien, dime."

"Bien, ahm, queridas hadas."

"Hola"

"¡Ah!" Exclamó Bluey, quien fue asustada por capitán que estaba llegando. "Ah… Mackenzie, ¿Qué hacen aquí?"

"Él me hizo venir," confesó.

"Explícanos tú."

Capitán miró a Mia que pedía una explicación.

"Oh, ah… pensé que podría haber algo aquí para nuestros barcos," excuso capitán.

"Bueno, no lo hay, Shu, Shu, Shu, Shu."

"Te lo dije, anda, vamos ya."

"Bye" se despidió con alegría.

"Fiu, estuvo cerca," anunció Bluey limpiándose el sudor que tenía por los nervios.

"Oye, ¿Estás nerviosa?" Preguntó a su amiga.

"N-no, ¿p-por qué de-debería estarlo?" interrogó.

"Porque tal vez te cae bien a Mackenzie?" respondió.

"Sigamos con lo que estábamos haciendo."

"Bien."

"Bien, queridas hadas, papá compró césped, pero tenía hormigas y no encontraba el insecticida, mamá dijo, adónde lo dejaste, y él dijo…" Mientras que Bluey seguía dictando, Mía no dejaba de pensar en Capitán quien se había dicho que buscaba otras piedras para jugar a los barcos. "Oh, mira, ¿Crees que esto sería un buen barco?"

"Ah, supongo."

"Bluey, ¿Quieres ir a dar a Mackenzie?"

"No."

"Vamos a dársela."

Bluey tuvo que salir corriendo detrás de su amiga, mientras que los chicos estaban nuevamente sosteniendo el flujo del agua para jugar a los barcos.

"deja que el agua se acumule."

"Bien," respondió Capitán.

"Y no la dejes ir," replicó.

"Bien, no sé en qué estaba pensando."

"Hola." saludo Mia.

"¡Ah!" Gritó Capitán al escucharla soltando el agua mojando a Mackenzie quien tallaba en piedra.

"Ah."

"Lo siento Mackenzie."

Mackenzie sacudió el agua, ya que se había empapado, aunque de pronto llegó Bluey.

"¿Qué hacen aquí?"

"Ella me hizo venir."

"Pensé que les gustaría esto," estableció en la conversación.

"Oh, gracias, es perfecta," comentó Capitán.

"No es perfecta," rabió Mackenzie.

"Es mejor que la tuya," se ofendió Bluey.

"Encontraré una mejor."

"Te ayudaré."

"Bien."

"Ahora regreso Bluey/Mckenzie." Los dos salieron corriendo de ahí diciendo la misma oración.

"¡Oigan!"

Los dos cachorros ahora estaban tristes porque sus amigos los habían dejado solos.

"Ah, uh…"

Mientras que sus amigos estaban buscando algunas piedras para jugar a los barcos. Ellos se sentaron ahí en el riachuelo esperando a que ellos regresaran, justo en ese momento llegó su maestra Calypso.

"Oh, Bluey, Mackenzie, ¿Dónde están sus amigos?" Preguntó Calypso.

"Huyeron de nosotros."

"Ay, no puede ser," se entristeció Calypso.

"No nos quieren," chilló.

"Claro que sí, pero algunas veces es difícil tener doce años."

"¿A qué te refieres?"

"Haber, denme esos barcos," pidió Calypso. "Bien, detengan el agua."

Había una vez, dos amigos de seis años tranquilos y calmados, sin preocupaciones. Cumplieron siete años, luego ocho, luego nueve. Luego diez, luego once, y luego…

"No puedo sostenerlo más," exclamó Mackenzie.

"¡Cuidado!" respondió Bluey.

Entonces fue que los dos soltaron el flujo del agua mientras que Calypso decía «Doce»

"Y se fueron a una gran aventura, esperen amigos."

"Si esperen amigos."

"Fueron hacia allá y allá."

"Ah… ¿Van a lograrlo?" Preguntó Mackenzie creyendo que estaban hablando de Capitán y Mia.

"No lo sé," respondió Bluey creyendo lo mismo.

Los barcos seguían su camino, hasta que Bluey concluyó la historia.

"Urra."

"Y vivieron felices por siempre."

"Solo sean pacientes, sus amigos no los han olvidado"

"Está bien Calypso."

Los minutos pasaban y los dos cachorros seguían esperando a sus amigos los cuales estaban conversando y caminando, los dos cachorros los esperaban en el riachuelo. En ese momento Mackenzie habló con Bluey.

"¿Vas a regresar a tu jardín de hadas?"

"Ahm, No, no es divertido sin mi amiga."

"Si, igual, ¿Quieres jugar a los barcos?"

"No, no quiero que alguien más se dé cuenta de que estoy contigo y crean que Winston tenía razón" indicó Bluey.

"Oh, pero creí que la historia de Calypso hablaba de nosotros dos."

"¡¿Qué?!"

"Sí, creí que está hablando de nosotros y que, aunque los demás digan lo que digan, seremos amigos."

"Mackenzie, no seas tonto, la historia está hablando de Mia y Capitan.

"Vamos a hablar con Calypso."

"Si, verás que la historia habla de Mia y Capitán."

Los dos se acercaron a calypso que estaba tejiendo mientras los veía correr con dirección hacia ella, algo necesitaban, o al menos eso era lo que ella pensaba, pero en cuanto los vio llegar a los dos cachorros.

"¿Qué es lo que sucede?" preguntó con una voz serena y tranquila que podía producirse diabetes.

"Calypso, ¿es verdad que la historia que nos contaste se trató de la relación de Mia y Capitán? O ¿hay algo más que no sabemos? —interrogó Mackenzie.

Calypso suspiro para contestarles, en cuanto intento se le cayeron unas hojas delante de ellos, afortunadamente Bluey no sabía leer, pero Mackenzie estaba comenzado a leer gracias a que sus padres lo estaban ayudando con el tema. Mackenzie tomó una de las hojas de Calypso para comenzar a tartamudear, narrando así una historia de amor hecha por Calypso de un triángulo amoroso donde una Labradora llamada Jeanne-Lucrèce y una Border Collie llamada Mácela, la cual sentía algo por su mejor amigo de la infancia, lo que Mackenzie comenzaba a comprender que la historia estaba hablando de ellos, ya que Bluey era hombre y no era su nombre, sino el de su padre es decir, Bandit era el chico por el cual la border Collie y la Labradora pelearon por el amor de este Blue Heeler galán y apuesto que era parte del equipo de Cricket esto llamaba la atención de las chicas.

"Esto, habla de que un triángulo amoroso entre una border Collie, un Blue Heeler y una labradora negra," gruñó.

"¡¿Qué?! Calypso, ¿conoces a Jean-Luc?" interrogó Bluey.

"¿Quién?"

"¡O sea que ya tenientes novio y no se lo dijiste a Winston!" gritó Mackenzie furioso.

"¡Él tampoco es mi novio!" reclamó. "Él solo es un amigo."

"¡Tranquilos!, tranquilos, se los puedo explicar," estableció Calypso intentando tranquilizarlos.

"Bien," respondieron los dos.

Entonces la pastora ovejera tomo sus manuscritos para guardarlos y comenzó a contarles lo que ella estaba escribiendo: a palabras de esta calypso lo que ella solo se había basado en los padres de algunos de sus alumnos, pero no sabía quién era Jean-Luc, sino que se estaba pasando en un labrador que había visto en una revista. Ella no tenía conocimiento de nada de lo que Bluey y Mackenzie decía.

"Oh, entonces, la historia que estás haciendo no trata de nosotros."

"No, nunca fue así, los personajes están basados en otras personas."

Calypso no quería que las cosas se volvieran más graves de lo que ya eran, si decía que, si era inspirado por ellos, empero la labradora si había salido de una revista canadiense que calypso había comprado. Pero no paro allí.

"Pero quería saber si nos vas a decir el significado de la historia."

"El punto fue que tener 12 años no será fácil, pero saldrán de esa etapa de la vida por la cual pasamos, todos no tengan miedo."

"Pero no tiene que ver con lo que dijo Winston, ¿verdad?" preguntó Bluey.

Calypso guardo silencio por un momento, sabía que los chicos la habían descubierto, pero no quería decirles nada al respecto, entonces los dos volvieron asumir que sí estaba hablando de ellos.

"Calypso es cómplice de Winston, eso explica por qué ella no le dijo nada," concluyó Bluey.

"Sí, tiene sentido," analizó Mackenzie.

"Chicos, solo fue una broma de Winston, no se enojen con esto."

"¿Enojarnos?, ¿Qué pasará cuando crezcamos y juguemos juntos? Todos van a creer que somos novios y que Winston tenía razón."

"Mackenzie tiene razón." Estaba de acuerdo con el Border Collie.

Calypso no sabía que hacer, los dos cachorros habían malinterpretado todo. Solo dio un suspiro lleno de tristeza para decirles.

"Bien, entonces, no jueguen junto y así evitaran problemas, pero puede que el resultado los haga llorar en aún momento."

"Calypso tiene razón, no tenemos por qué estar jugando juntos," respondió Mackenzie, de pronto regresaron sus amigos, los cuales le explicó que no sabían lo que les paso, los chicos les dijeron que no pasaba nada, que todo está bien. Los dos volvieron con sus amigos, pero antes de irse cada dúo por su parte, Bluey y Mackenzie secaron la lengua. Cada uno siguieron con su vida desde ese día.

15 años después…

Durante el año Bluey y Mackenzie no se acercaba el uno al otro, durante un tiempo dejaron de hablarse, pero como muchos niños hacen se volverían a reconciliar. Pues no fue el caso: ellos solo jugaban cuando todos sus demás amigos los invitaban. Los dos seguían su rutina, de la casa a la escuela, y la escuela a sus casas. Bluey tanto Mackenzie se negaban a ir a los cumpleaños y también a los eventos en los que los dos tuvieran que estar, aunque no era opcional, tenían que ir obligados aun sabiendo que podían toparse. Y cuando se llegaron a topar terminaban peleando, provocando que sus padres los castigaran a ambos por el escándalo, todo les es permitió menor armar escándalos problemáticos. Empero los dos comenzaron a crecer y a cambiar, sin embargo, seguían con lo mismo, solo que esta vez se molestaban en lugar de pelear. Sin embargo, Bluey ahora era novia de Jean-Luc y aunque se quiso meter en la pelea de estos dos, Bluey y Mackenzie lo mandaron al hospital. Entre los diez años a los veintidós años, se llevaron mal.

"¿Qué paso Christine?, ¿reprobaste otra materia de Literatura?" se burló.

"Ah, ¿no tienes otra cosa que hacer Border Collie?" se ofendió Bluey. "Además, ¿qué no te había dicho ya, que no me llames así?"

"Los Heeler se ofenden de todo, ¿ya ni una broma inocente se les puede hacer?" se excusó.

"Mira quién lo dice, el que parece galleta oreo," contestó con sarcasmo.

"Oh, qué gran descubrimiento, Christine."

"Claro que fue un gran descubrimiento," respondió acercándose mucho al Border Collie a tal grado que sus narices se tocaran mucho.

"¡Bluey!" gritó un negro, digo una Labrador.

Tanto Bluey como Mackenzie se alejaron el uno del otro, dejando al descubierto un sonrojo que podía malinterpretarse, ¿o no?, el labrador solo se acercó a los dos, pero no mucho, no quería volver al hospital.