Hola a todos. Este año empecé a leerme el Cosmere y ha sido todo un viaje. Acabo de terminarme la era 2 de Mistborn y ha sido increíble lo mucho que he amado todo. La pareja de Wax y Steris, pero sobre todo y es poco explorado en los libros es la amistad que hacen Steris y Wayne. Que al principio no se caen bien pero luego empiezan a tomarse cariño. Inspirada en eso salió esta corta historia. Espero que les guste.
Esta historia se ubica entre Brazales de Duelo y El Metal Perdido.
No importa
Steris estaba embarazada.
Las cosas siempre solían explotar alrededor de ellos y ahora Steris estaba embarazada.
Normalmente son perseguidos por maleantes, asesinos y lunáticos y ahora Steris estaba embarazada.
Pero a Wayne no le importa, claro que no. En lo más mínimo.
Así que siempre que Steris le pide al mayordomo de Wax alguna bebida, Wayne la probaría primero, arrebatandosela de las manos para comprobar si tenía veneno. No porque temiera que algo le pasara a ella, claro que no. En lo más mínimo. Es solo que él no confía en los mayordomos, mucho menos luego de su primera experiencia con el mayordomo Tillaume.
Y siempre que Steris dormía una siesta por las tardes, Wayne se quedaba cerca de la torre Ahlstrom. No porque temiera que algún enemigo apareciera para secuestrarla, claro que no. En lo más mínimo. Sólo quería mantener las calles de Elendel seguras.
Y si llegaba un paquete dirigido a Wax y Steris, Wayne lo rob... Lo tomaba prestado. No porque temiera que algo adentro fuera a explotar, claro que no. En lo más mínimo. Sólo quería ver si era algo de valor para poder intercambiarlo.
Porque a Wayne no le importaba, claro que no.
No le importaba que a Wax le brillaran tan fuerte los ojos cada vez que la veía. Ni se alegraba de ver a su amigo tan feliz. No señor.
No se enternecia de ver a Steris caminar de manera torpe por su enorme barriga de embarazo. No, no, ella aún no le caía bien.
No estaba ni una pizca de emocionado por conocer a su sobrino o sobrina. Ni secretamente esperaba que si fuera niño lo llamaran Wayne. No porque le importe, era sólo que ese era el mejor nombre del mundo.
Steris estaba embarazada y Wayne no podría importarle menos. Al menos eso es lo que él le dice a todos.
Pero si alguien llegara a lastimarla a ella o al bebé, Wayne tomaría una pistola y por primera vez no le temblarian las manos.
Porque Steris estaba embarazada y a Wayne no podría importarle menos. Al menos él esperaba que los demás se siguieran tragando esa mentira.
