La oscuridad se cernía sobre ella, densa y aplastante, como si el aire estuviera hecho de sombras que la envolvían por completo. "_" corría, pero sus pies apenas tocaban el suelo. Todo a su alrededor era un paisaje borroso y distorsionado, donde sus recuerdos y miedos se mezclaban, amenazando con consumirla.
A lo lejos, una figura solitaria se delineaba entre las tinieblas. Su forma era familiar, pero distante, inalcanzable. "_" estiraba la mano, desesperada por alcanzarla, pero con cada paso que daba, la figura se alejaba más, desvaneciéndose en la penumbra como si nunca hubiera estado allí. Su corazón latía con fuerza, el miedo y la impotencia envolviéndola.
Una voz tenue, apenas un susurro, resonó a través de la oscuridad. Las palabras, aunque ininteligibles, llevaban una carga de tristeza y reproche. Un peso se instaló en su pecho, como si la culpa estuviera entrelazándose con su miedo.
—¿Por qué...? —murmuraba la voz, aunque apenas alcanzaba a oírla—. ¿Por qué me abandonaste...? Podrías haberme salvado, pero no lo hiciste...
La frase flotaba en el aire, pero el impacto era como un golpe directo al corazón. Intentó responder, pero su garganta no emitía ningún sonido. "_" sentía que las sombras la atrapaban, y el frío empezaba a calar en sus huesos mientras la figura desaparecía por completo, dejándola sola en medio del vacío.
Y entonces, la caída comenzó. Como si el suelo se hubiera desvanecido bajo sus pies, "_" descendía en una espiral interminable, envuelta en la oscuridad. Extendió la mano en un último intento por aferrarse a algo, a alguien, pero todo lo que la rodeaba era la nada. Su voz se ahogaba en el silencio.
De repente, una voz firme rompió el abismo.
—¡"_" !
Despertó de golpe, su pecho subiendo y bajando rápidamente. La habitación del cuartel comenzó a materializarse a su alrededor, pero el eco de la pesadilla aún la mantenía atrapada. Su respiración era irregular, y las lágrimas le nublaban la vista.
Levi estaba a su lado, su figura estoica contrastando con el cansancio visible que marcaba su rostro. Las sombras oscuras bajo sus ojos revelaban el evidente desgaste por la falta de sueño. Las ojeras eran profundas, producto de noches en vela, probablemente porque había estado vigilando cada uno de sus movimientos, pendiente de cualquier señal de agitación. Aunque su expresión era, como siempre, controlada y serena, había algo en la tensión de su mandíbula y en la rigidez de sus hombros que delataba su agotamiento. Sus ojos, que la observaban con una intensidad tranquila, llevaban una carga de emociones contenidas, casi imperceptibles, pero presentes. A pesar de todo, él seguía allí, firme, sin apartarse de su lado, como si su propio cansancio no importara en comparación con su bienestar.
—Solo fue un sueño, —dijo con su característico tono bajo y tranquilo, pero más suave de lo habitual. —Estás bien. Estoy aquí.
"_" asintió débilmente, pero las lágrimas seguían cayendo sin control. El eco de las sombras la perseguía, el vacío que había sentido en su pesadilla aún presente. Se llevó una mano temblorosa al rostro, intentando borrar las lágrimas, pero no podía evitar la sensación de que había perdido algo irreparablemente.
—Estaba... tan cerca, pero no pude alcanzarlo, —murmuró con la voz rota, sin atreverse a nombrar la figura que había visto en sus sueños. —Siento que es mi culpa... no tenia por que acabar así...
Levi apretó los labios. Había algo en esas palabras que le removía por dentro. Y, aunque lo entendía, una punzada de frustración lo atravesaba cada vez que veía cuánto la consumía ese recuerdo.
Su mano se tensó brevemente antes de que lograra relajarse de nuevo, intentando disimular lo que realmente sentía.
—No fue tu culpa, —respondió, su voz más firme de lo que había planeado. Quería consolarla, pero las palabras salían más ásperas de lo que pretendía. —Deja de castigarte por algo que ya no puedes cambiar.
"_" cerró los ojos, queriendo creer en sus palabras, pero la culpa seguía allí, profundamente arraigada. Las imágenes del sueño, esa figura inalcanzable, la seguían atormentando, y aunque sabía que Levi tenía razón, el dolor no desaparecía tan fácilmente.
Levi la observaba en silencio, luchando contra su propio conflicto interno. Sabía que su deber era protegerla, apoyarla... pero verla consumirse en ese recuerdo, despertaba en él una ira silenciosa.
—Deberías dormir un poco más, —dijo finalmente, su tono suavizándose mientras intentaba controlar el torbellino de emociones que lo atravesaba. —Estaré aquí.
"_" asintió, demasiado agotada para decir algo más. Se recostó lentamente, sintiendo la seguridad que Levi le ofrecía, pero al mismo tiempo, el peso de las sombras aún colgaba sobre ella. Las lágrimas seguían brotando, pero el calor de la mano de Levi, que no la soltaba, le dio un pequeño respiro, una luz en medio de la oscuridad.
Sabía que Levi estaba allí para ella. Pero en el fondo, ambos sabían que aún no había dejado atrás a la figura de sus pesadillas, y eso, en silencio, los mantenía a los dos atrapados en un lazo invisible y doloroso.
