¡Hola, mis amores!
Perdón por hacer tan cortitos los reviews esta semana mis bellas, pero el tiempo no me dejó escribir respuestas más largas. Y para rematar, hoy hay votaciones en mi país y tengo que ir a votar, por eso escribí este mensaje lo más rápido posible.
Bueno sin decir más, empecemos.
Kayla Lynnet: ¡Hola linda! El dicho de poolyasha ya es una leyenda en este fic jajajaja. Yo tampoco pido joyas, solo que me den a Inuyasha, con eso me conformo jajaja. Kag se merece tener una nueva vida y al fin la tiene. Rin y sus ideas, pero por suerte, ya sabe toda la verdad jaja
Siiii, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, lo dijo Inuyasha jaja, yo digooooo amorrrrrrr, Inuyasha ya se está enamorando de Kag, eso si no es que ya lo está. En este cap lo sabremos jajaja
¿Y por qué me quieres matar a mí? Si la culpable es Cindy con su final de destino, no es justo.
¡Saludos linda!
Cbt1996: ¡Hola linda! Todas queremos al don poolyasha jajaja
Sesshomaru diciendo "Kagome" me da 100 años de vida. Inu ya cayó en los encanto de su pequeña jajaja. Koga jiji a ver que sorpresa nos trae. Rin es una diablilla y Miroku en su rol de hermano mayor se la pone dificil a inu jajaja
¡Saludos linda!
Karii Taisho: ¡Hola linda! Si pobre de mí Kag, pero ya no está sola, está con gente que la ama y que la va a proteger siempre. Rin fue retada por sus dos cuñados jajaj pobre.
Es una lástima que solo haya encontrado una foto, pero para Kag esa foto vale oro. Miroku siempre tan exagerado e Inuyasha, ¡por Kami! Yo también quiero un regalo jajaja.
El ADN de los taisho es ufff… Sesshomaru siempre tan elegante como siempre. Y el regalo del padre de inu, es que es un pony, un pony, el sueño de muchas niñas y el mío también jaja
Y llegó el lobito, ¿cuál será el rol de nuestro Koga? mm más adelante lo sabremos.
Los amigos de Rin ya estaban echándole el ojo a Kag jajaja, pero sus dos ángeles ahí estaban protegiéndola de los coyotes jajaja.
El baile, wow, era algo que me moría por escribir. Me alegra que te haya gustado linda. Y la charla de inukag al final, wow, fue la charla para dar paso a este bello amor
¡Saludos linda!
CAPÍTULO 9
Mi querido diario y la gala.
Primera parte
*Perspectiva de Kagome*
Tres meses después
Me senté en la cama, tomé mi diario y lo abrí en la primera hoja y comencé a escribir:
"Hola, querido diario.
Sé que te tengo hace tres meses conmigo, pero recién me atreví a contarte mis cosas. ¿Sabes? Después de ni cumpleaños, justo en estos tres meses, pasaron tantas cosas. Una de ellas fue que encarcelaron a mi tío. Aun recuerdo sus insultos hacia mí…"
Flash Back
—¡Maldita mocosa malagradecida! ¡Y yo que te di un techo y comida! ¡Me hice cargo de ti! ¿Y así es como me pagas? -gritó en medio de la sala donde se llevaba a cabo el juicio-. ¡Maldita ingrata! ¡Soy tu tío! ¿Cómo me puedes hacer esto?
Solamente bajé la mirada. Mi tío estaba demasiado al escuchar que en mi declaración, confirmé todo por lo que Miroku lo había acusado.
—¡Soy tu tío! ¡No tienes remordimientos, maldita!
—¡Ya cállese, maldito viejo! Usted explotó a una menor de edad y la quiso vender. ¡Me da asco! —gritó Sango desde su lugar.
—¡ORDEN EN LA SALA! —exclamó el juez, golpeando su martillo.
—¡Sango, querida! No vale la pena que te rebajes con esta cosa —dijo Izayoi con desprecio.
Y después de eso, el jurado dio su veredicto final, declarándolo culpable por "Explotación de menores", "Trata de personas", "Privación ilegal de la libertad", "Fraude y delitos agravados"; condenándolo a la pena máxima de 50 años de cárcel.
Finalmente, logré recuperar la casa de mis padres, y principalmente, mi libertad.
—Gracias, Miroku —le dije abrazándolo.
—Te dije que no te defraudaría con el caso, Kag —y me abrazó. Después caminamos hacia los demás, y ellos también me abrazaron. Fue en ese momento que pude sentir que mi pesadilla había terminado para siempre.
Fin Flash Back
"…¿Sabes, querido diario? Aún no me atrevo a ver mi casa, aún no estoy preparada para eso. Se que Inuyasha se ha encargado de arreglarla y dejarla como nueva para cuando yo decida ir a verla.
¡Ah! Y ¿sabes algo más, diario? Estoy estudiando. ¡Sí! ¡Estoy estudiando! Después de que mi tío fue a prisión, dos días después los chicos me dieron la noticia…"
Flash Back
—Kag.
—¿Sí?
—Te tenemos una sorpresa —me dijo Inuyasha.
—¿A mí? ¿Cuál? -pregunté con curiosidad.
—¡Mañana empiezas a estudiar! -Respondió Miroku muy emocionado.
—¿Qué? ¿Cómo?
—Sí, verás, contraté un maestro privado para que te dé clases particulares y recuperes los cuatro años que perdiste por culpa de Mukotsu -dijo Inuyasha.
—¿De verdad? -No podía creer lo que me estaban diciendo.
—Sí, Kag, es verdad —intervino Sango.
—Cualquier cosa que necesites, puedes contar con nosotros —agregó Miroku.
Mientras hablaban, vi a Rin con una enorme mochila amarilla.
—Mira, Kag, aquí está todo lo necesario para que empieces mañana mismo a estudiar —exclamó emocionada Rin frente a mí.
Ya no aguanté las lágrimas, me puse a llorar y corrí a abrazarlos a los cuatro.
—¡Muchas gracias, chicos! Pensé que nunca más podría retomar mis estudios, y ahora, gracias a ustedes, podré hacerlo. ¡Gracias! ¡Gracias!
—Pequeña, sabes que lo hacemos porque te queremos, ¿verdad? —me dijo Inuyasha, y yo sonreí, siendo la chica más feliz del mundo.
Fin Flash Back
"…Así es, mi querido diario. Ya llevo más de dos meses estudiando, y mi profesor me dijo que si sigo así de empeñosa, en un año podré recuperar todo el estudio que perdí. ¿No es genial, diario? Gracias a todos pude retomar mi sueño de estudiar. Gracias a Miroku, Sango, Rin e Inuyasha…"
-Inuyasha —susurré y volví a escribir.
"…Te contaré algo, diario, ¡es un secreto! Creo que me gusta Inuyasha. No estoy segura, pero Sango y Rin dicen que sí. No sé qué pensar…"
Flash Back
Las chicas estaban arreglando unas cosas y yo me quedé sentada abrazando a mi pony. No sé por cuánto tiempo me quedé viendo a Inuyasha que estaba jugando básquetbol en la piscina con Miroku. Sin querer, solté un suspiro.
—¿Qué tanto ves, Kag? —me susurró Rin a mi lado, y yo di un brinco del susto, haciendo que mi pony se fuera a otro lado del jardín.
—¡Rin! ¡Me asustaste! -exclamé con una mano en el corazón.
—Perdón… Pero no has respondido, Kag —me habló Sango, sentándose a mi lado.
—Yo… nada, no estaba viendo nada -respondí nerviosa.
—¿Segura? Yo juraría que estabas viendo a mi cuñadito —me soltó Rin con una sonrisa traviesa e inmediatamente me sonrojé.
—No, claro que no.
—Oh, vamos, Kag, que no te dé pena. Inuyasha es un chico muy guapo y muy atractivo —me dijo Sango.
—Sí, Sango tiene razón -alegó Rin-. Si mi Sesshomaru es guapo y sexy, Inuyasha tiene que ser igual, ¿verdad, Sango?
—Sí, igual que mi Miroku.
—Chicas, ¿por qué dicen eso?
—Kag, no te hagas la que te habla la Virgen. Te he visto mirar a Inuyasha por tanto tiempo que llegas a ser muy obvia.
—¿Qué quieres decir, Sango?
—Quiero decir lo obvio, amiga. Te gusta Inuyasha, ¿verdad?
—¿Qué? ¡No, yo…!
—A ver, Kag, ¿qué sientes por Inuyasha? Sé sincera.
—Yo, pues…
—Vamos, Kag, somos tus amigas, puedes confiar en nosotras —me dijo Rin.
Las miré y después dirigí mi vista a Inuyasha. Mi corazón se aceleró y podría jurar que mis mejillas estaban sonrojadas.
—¿Qué siento por él? —susurré.
—Sí, Kag, ¿qué sientes por él? —insistió Sango.
—Pues… él es muy lindo. De hecho, es el chico más lindo que he visto en mi vida. Me gusta mucho pasar tiempo con él, y cuando me abraza o me mira, no sé, me siento extraña, pero es una sensación agradable. -Respondí sin quitar la mirada de Inuyasha-. Siento como cosquillas en el estómago y siento que mis mejillas arden mucho cuando estoy a solas con él, pero también es algo que disfruto mucho. Me encanta su sonrisa, me gusta oler su perfume cuando me abraza, y me encantan sus ojos y…
—¿Y qué, Kag? —me preguntó Rin muy ansiosa.
—No sé… El otro día, cuando fuimos a comer un helado, la vendedora no le quitaba la mirada de encima y eso me molestó mucho. Me dio mucha rabia con esa chica y, al final, no quise comer más helado. Le dije a Inu que debíamos volver porque ya no quería que esa chica siguiera mirandolo.
Terminé de relatar mientras tapaba mi rostro con un cojín porque estoy segura de que mis mejillas ardían. Pero en seguida escuché los chillidos de Sango y Rin, que se lanzaron encima de mí.
—¡Kag, qué emoción!
—¡Chicas, me están aplastando! -me quejé mientras intentaba moverme.
—¡Oh, perdón! —se levantaron para que yo también me pudiera hacerlo.
—Kag, ¿sabes qué es eso?
—¿Qué cosa? —dije.
—Ay, boba, de lo que estamos hablando, sobre Inuyasha.
—¿Qué es?
—Kag, te gusta Inuyasha y te estás enamorando de él —chilló Rin a mi lado.
—¿Qué? —dije sorprendida.
—Sí, Kag, eso mismo sentí cuando empecé a enamorarme de Miroku.
—Y yo de Sesshomaru. Kag, te estás enamorando… es más, ya estás completamente enamorada de Inuyasha.
"¿Enamorada de Inuyasha?", pensé mientras lo miraba en la piscina. Nuestras miradas se cruzaron y él me sonrió. Ahí estaba otra vez ese cosquilleo en mi estómago. Le devolví la sonrisa.
Fin Flash Back
"…Diario, ¿será eso posible? ¿Qué yo esté enamorada de Inuyasha?..."
Sonreí tapándome la cara por la vergüenza y me tiré en mi cama.
-Inuyasha, -susurré- ¿de verdad es amor lo que siento por ti? Tiene que serlo porque, ¿Cómo se explican todas estas sensaciones que siento cada vez que estoy cerca de ti? Cuando me miras, cuando me sonríes y cuando me abrazas.
Solté un suspiro. Si había algo que me encantaba, era cuando Inu me abrazaba. Sonreí como tonta recordando sus abrazos. Solté un último suspiro, me levanté y cerré mi diario.
-En la noche voy a escribir más, ¡sí! -Exclamé mientras cerraba el cuaderno.
Guardé el diario en mi cómoda, y de paso tomé la tarjeta que tenía guardada y sonreí, mientras recordaba ese regalo que Inu me había hecho.
Flash Back
—¡Buenos días, pequeña!
—Buenos días, Inu. Hoy me ganaste en levantarte.
—Sí, porque hoy es tu primer día después de tu cumpleaños, y quería ser yo quien preparara el desayuno.
—¡Gracias, Inu! —le dije dándole un beso en la mejilla y caminé a la mesa.
—Kag.
—¿Sí?
—Mira, ten —me extendió una tarjeta.
—¿Y esto? —le dije, sujetando la tarjeta.
—Es una tarjeta de crédito. Ahora que ya eres mayor de edad, la puedes usar.
—Pero yo…
—Kag, es una tarjeta sin límites. Puedes comprar todo lo que quieras.
—Inuyasha, esto es mucho, yo…
—Shhh, Kag, no acepto un no por respuesta, ¿de acuerdo? Quiero que la uses, ¿vale?
—Gracias —le dije con una sonrisa y lo abracé y el me correspondió de inmediato. —Eres tan lindo conmigo, Inuyasha, eres como un príncipe azul, ¿sabes?
—Puedo ser lo que tú quieras, Kag —me susurró.
Y yo, por primera vez, sentí un cosquilleo en mi estómago.
Fin Flash Back
Dejé la tarjeta ahí mismo en mi cómoda y me fui al baño a darme una ducha.
*Perspectiva de Inuyasha*
—Miroku, ¿Los socios de Alemania vendrán al evento de hoy en la noche?
—Sí, Inuyasha. Ya están informados, como todos los demás. Oye…
—¿Mmm?
—¿Y tú con quién vas a ir a la gala?
—Quiero llevar a Kag ¿Por qué?
—¿De verdad?
—Sí. ¿Hay algún problema? -pregunté un poco confundido.
—No, claro que no. -Respondió de inmediato, aliviando la tensión que estuvo a punto de formarse-. Creo que a Kag le va gustar mucho estar en una gala. Pero eso sí, Inuyasha…
—¿Qué cosa?
—Si vas a llevar a la pequeña Kag contigo de acompañante, no quiero ver que la dejes tirada por ahí mientras te vas con alguna mujer. ¿De acuerdo? Porque ahí sí, tú y yo tendremos un problema.
—Eso no pasará, Miroku. -le aseguré con firmeza-. No pienso separarme de ella en toda la noche.
—Más te vale, Inuyasha, porque en la fiesta también estará Koga, y no quiero que se le acerque a Kag.
—¿Qué? —me levanté de mi silla golpeando el escritorio con las palmas de mis manos—. ¿Cómo que el pulgoso de Koga va a ir? ¿No que ese ya se había ido a Europa?
—¡Calma, Inuyasha! -Exclamó con tranquilidad-. Yo pensé lo mismo, pero su padre me dijo que decidió quedarse un tiempo más en Japón.
Me dejé caer en la silla y me quedé pensando. No me gustaba para nada que ese pulgoso estuviera en la fiesta. Aún recordaba cómo ese imbécil la miraba el día de su cumpleaños.
—Inuyasha…
—¿Qué? —dije, saliendo de mis pensamientos.
—¿Ya le dijiste a la pequeña Kag que vas a ir con ella?
Quise golpear a Miroku. ¡Cómo detestaba que la llamara pequeña! O sea, sí, yo la llamo de esa manera, pero Miroku lo hace sonar como si hablara de una niña de cinco años, y Kag no lo era.
—Inuyasha, estoy hablando. ¿Dónde tienes la cabeza?
—En los hombros -respondí burlonamente.
—Ja, chistoso. ¿Ya le dijiste?
—No he tenido tiempo, pero ahora la voy a llamar para decírselo.
—Perfecto. Yo voy a la oficina de Sanguito para decirle que se tome el día libre y acompañe a Kag a comprarse un vestido de gala. Nos vemos, Inuyasha.
—Nos vemos, Miroku.
Esperé a que se fuera de mi oficina y llamé a Kag. Un toque… dos toques…
—¿Hola?
—Hola, pequeña.
—¡Inu!, ¿Cómo va tu día?
—Bien, y más ahora que te escucho, pequeña —y me golpeé la frente por ser tan cursi al hablar con ella.
¿Por qué me tenía que ir de lengua cada vez que hablaba con Kag?
—A mí también me hace feliz escucharte, Inu.
Me quedé sin palabras. "¿Qué fue lo que dijo Kag?"
—Inu, ¿estás ahí?
—Sí, sí, aquí estoy, Kag. Te llamaba para invitarte a una gala hoy en la noche. ¿Qué dices?
—¿Una gala? -preguntó con curiosidad-. ¿Esas que se ven en las novelas? ¿Dónde la gente va toda elegante?
Sonreí por su inocencia.
—Sí, linda, de esas mismas.
—Inu, yo no sé si encajaría ahí. Además, no tengo vestido de gala.
—Kag, ¿No te di una tarjeta de crédito? Qué por cierto, aún no la has ocupado, ¿Por qué, Kag?
—Bueno… es que tengo de todo en la casa, Inu. No necesito nada más.
—Pero necesitas un vestido, Kag. -La escuché soltar un suspiro-. Ve y cómprate el vestido que más te guste. Sango va en camino para acompañarte, creo que va con Rin.
—Está bien, Inu, tú ganas. Me compraré el vestido. ¿De qué color lo quieres?
Me atraganté con mi saliva al escuchar la pregunta que me hizo Kagome.
—Inuyasha, ¿estás bien? Estás tosiendo.
—Sí, sí, estoy bien. Pero ¿Qué me preguntaste?
—¿De qué color quieres que compre el vestido? Tengo entendido que a esas fiestas de gala uno tiene que combinar con su acompañante, ¿verdad?
—Eh… sí, claro —dije, mientras me golpeaba la frente con el teléfono. ¿En qué mierda… estabas pensando, Inuyasha? Me recriminé a mí mismo.
—Inu, ¿estás ahí?
—Sí, Kag, este… mira, cómprate el vestido que más te guste, y cuando lo tengas me mandas un mensaje diciéndome el color, y con eso estamos, ¿vale?
—Vale. Nos vemos, Inuyasha.
—Nos vemos, pequeña.
Y colgué el teléfono. Solté un suspiro de cansancio. Estar viviendo con Kagome se estaba volviendo una tortura, y no por algo negativo, al contrario, sabía perfectamente el motivo de ese "problema".
Hace unas dos semanas me di cuenta de algo que yo mismo me estaba negando a creer: ¡Me enamoré de Kagome! De esa muchachita tímida y asustada que rescatamos en ese antro y que poco a poco me fue robando el corazón, hasta darme cuenta de que ya estaba completamente enamorado de Kagome Higurashi, pero… ¿ella sentirá lo mismo por mí? ¿O solo me verá como un hermano más?
Me llevé las manos al rostro y me refregué con frustración.
-¡Maldición! -exclamé.
El recuerdo de la charla que tuve con ella el día de su cumpleaños llegó a mi mente.
Flash Back
—¿Cómo me ves a mí, pequeña? —insistí.
—Pues yo…
—Dime —insistí nuevamente, mientras mi mano se movía automáticamente a su mejilla para acariciarla—. Dime, linda, ¿Cómo me ves a mí?
—No sé… —me susurró.
Sentí algo apretarse en mi pecho con su respuesta. Iba a decirle algo, pero ella volvió a hablar.
—No sé, solo sé que te quiero, te quiero mucho, Inuyasha, pero no como quiero a Miroku, pero te quiero -me abrazó escondiendo su rostro en mi pecho. Mi corazón ya estaba al borde de un ataque.
"Me quiere", pensé, "pero de manera diferente".
¿Será el alcohol que la está dejando hablar de esta manera? Pero entonces, ¿no me ve como a un hermano?
Fin Flash Back
—Kagome… —susurré—. ¿Acaso será que no soy el único que tiene estos sentimientos? ¿Tú también pensarás igual que yo, mi pequeña? —Cerré mis ojos con frustración por no poder contarle esto a alguien y desahogarme un poco. Nadie de mi familia lo sabe. Y Miroku… no, ni loco le digo a él lo que siento por Kag. Es capaz de querer llevársela de mi lado, y eso jamás lo voy a permitir.
Juré proteger a Kagome de quien sea, incluso de mí mismo, si es necesario. Si ella no siente lo mismo por mí, entonces este amor solo vivirá en mi corazón, pero nadie me podrá alejar de ella. Nadie.
*Perspectiva de Kagome*
—Sango, ¿Iza no pudo venir?
—No, Kag. La llamé, pero justo acompañó a mi suegro a un almuerzo importante.
—Bueno…
—¡Pero estamos nosotras! —gritó Rin, abrazándonos a las dos.
—Sí.
Y, entre risas, las tres entramos a la tienda de vestidos.
—Bien, ¿Qué vestido vas a usar, Kag?
—No sé, Sango. He visto en las novelas que usan vestidos muy lindos y ajustados. Pensaba en algo como el que usé en mi cumpleaños, pero creo que no encajaría mucho.
—Sí, tienes razón, Kag. Tienes que comprar algo lindo y muy sexy —exclamó Rin, contoneando sus caderas.
—¿Algo sexy? —susurré con timidez.
—Sí, bueno, no es como si llevaras algo transparente, Kag. Solo algo lindo y sexy.
—Ayúdenme a escogerlo. No quiero vestirme mal y dejar en vergüenza a Inuyasha.
—¡Claro que no, Kag! No digas eso. Eres hermosa y con un cuerpo envidiable. Los vestidos se te verán increíbles, ¿verdad, Sango?
—Sí, Rin, es verdad, pero mucha charla y pocas compras. Recuerden que todavía tenemos que ir con Jakotsu.
—Sí, sigamos —dije, y empezamos a buscar vestidos.
—¡Mira este! Me gustó mucho, me lo llevo —dijo Rin.
Vimos su vestido. Era de color verde, largo y con una abertura sobre la pierna.
—Y yo me llevo este —escogió Sango a mi lado, tomando un vestido largo también, de color rosa.
—¿Kag, ya escogiste uno?
—No, Rin, todos se ven hermosos, no sé cuál llevar.
—Si te sirve de algo, el color favorito de Inuyasha es el rojo —me dijo Sango.
—¿El rojo? —susurré.
Miré una vez más los vestidos y encontré uno rojo. Lo tomé y se lo mostré a las chicas.
—¿Qué tal este? —Les extendí el vestido para que lo vieran. Era largo, con abertura en la pierna, un lindo escote, y de color rojo.
—¡Está hermoso, Kag! ¡Llévalo! ¡Llévalo! ¡Llévalo! —exclamó Rin con una sonrisa.
—¿Ustedes creen que está bien?
—Kag, ¡la pregunta sobra! Claro que sí. Cuando mi cuñadito te vea, se le va a caer la baba, ¿verdad, Sango?
—¡Rin!… —Sango le dio un codazo.
—¡Shh! ¿Por qué me pegas, Sango?
—Rin, estás apenando a Kag.
—¿Eh?
—Chicas, no peleen. Y, bueno, lo que dice Rin… Lo último que quiero es incomodar a Inuyasha.
—Kag… —Sango se me acercó con rostro serio—. ¿Qué pasa? —dije algo dudosa.
—Tú nos dijiste que te gustaba Inuyasha, ¿no es cierto?
—¡Shhh! ¡Sango, baja la voz!
—Es… ¿sí o no?
—Pues… creo que sí.
—¿Cómo que "creo"? —fue Rin la que habló ahora.
—O sea, sí me gusta, pero ustedes me juraron que no le dirían a nadie.
—Y tienes nuestra promesa, Kag. Por eso, ya no te sientas incómoda usando este tipo de ropa. Ya no eres una niña; eres una mujer hermosa, y es hora de que vivas como tal. Como una bella y tierna mujer.
Me quedé pensando, y Sango tenía razón. Ya no soy una niña, y esta ropa me gustaba mucho, solo sentía algo de pena de usarla y que se me quedaran viendo. Pero debía continuar con mi nueva vida, ya no estaba en ese lugar donde los hombres me miraban con perversión; ahora estaba en un lugar seguro, donde mis dos ángeles, Inuyasha y Miroku, me cuidaban. Y si Sango y Rin pueden usar sin problema estos bellos vestidos, yo también podía hacerlo.
Miré a las chicas y les sonreí.
—Tienen razón, chicas. Ya no soy una niña, y es hora de comportarme como una chica de 18 años. Así que sí, me llevo el vestido.
Las dos chillaron felices para abrazarme.
—Tomaste la mejor decisión, Kag. Nosotras te vamos a enseñar todo lo que una mujer necesita saber en tiempo récord.
—¿Cómo qué? —le pregunté a Rin.
—Pues, fácil: cómo caminar con tacones, cómo moverse con estos lindos vestidos, unos tips de maquillaje, y cómo responder a los demás, sobre todo a los caballeros, cuando te digan un halago.
—¡Cielos! Eso suena muy difícil.
—¡Claro que no, Kag! Conocemos a la persona ideal para eso.
—¿Quién?
—Mi amigo Jakotsu. Él te va a ayudar en tiempo récord, así que ya no perdamos más tiempo. Vamos por los zapatos y paguemos para llegar con él.
—Sí, sigamos.
Buscamos los zapatos y fuimos a pagar. Saqué de mi cartera la tarjeta que me regaló Inu y dudé en pasarla. Después de todo, el vestido y los zapatos eran caros. Pero sentí la mano de Rin que me tomó la muñeca para mover mi mano y así pasar la tarjeta a la señorita de la caja.
Me di vuelta para verla, y ella me sonrió.
—Necesitabas una ayudita y yo te la di —me dijo traviesa. Yo solo moví la cabeza y sonreí.
Después de pagar, fuimos a ver a Jakotsu.
—¡Hola, Jak!
—Pero, ¿Qué ven mis ojos? ¡Tres ángeles que se cayeron del cielo, mis amores!
—Tú siempre tan bello —le habló Rin mientras lo saludaba.
—Hola, chicas.
—Hola, Jak. Amigo, necesito de tu ayuda.
—Dime, Sango, ¿para qué soy bueno?
—Amigo Jakotsu, hoy en la noche tenemos una fiesta de gala, y claro, estás invitado.
—Gracias, linda.
—Bueno, lo que estaba diciendo… Necesitamos que le enseñes a Kag todo lo que necesita saber para estar en un lugar así.
—Mmm, ¿me dijiste que es hoy en la noche, verdad?
—Sí.
—Mmm, pues gracias por invitarme, y gracias por avisarme a última hora, Sanguito.
—Jakotsu, por favor, ¡eres el mejor!
—Ay, Sango, tú sí sabes hacerme la pata. Y claro que las voy a ayudar, boba. Si esta preciosura de Kag se volvió una de mis chicas favoritas, claro que las voy a ayudar para que hoy sea la luz de la fiesta —dijo soltando una risita traviesa.
Él caminó hacia mi y me tomó de la mano. Su rostro se iluminaba por la emoción de lo que iba a hacerme.
—Bien, Kag. Vamos a prepararte para esta noche, serás la sensación, ¡como que me llamo Jakotsu!
Sonreí algo nerviosa, pero ya estábamos aquí, así que no me echaría atrás. Dejé mis bolsas de compras en un sillón y le mandé un mensaje a Inuyasha.
"Hola, Inu. Me compré un vestido color rojo, ojalá te guste. Nos vemos en la noche. Cuídate."
Envié el mensaje, guardé mi teléfono y me puse en manos de Jakotsu y sus chicos.
*Perspectiva de Inuyasha*
Mi teléfono sonó con una notificación. Lo tomé, desbloqueé la pantalla y sonreí al ver un mensaje de Kagome. Lo leí:
"Hola, Inu. Me compré un vestido color rojo, ojalá te guste. Nos vemos en la noche. Cuídate."
-¡Rojo! -exclamé en un susurro, y moví la cabeza para borrar los pensamientos de mis sueños. Le respondí el mensaje:
"Ok, pequeña. Está bien, sé que te verás hermosa con él. Nos vemos en la noche. Cuídate también."
Le envié el mensaje y dejé mi teléfono en el escritorio.
-¡Inuyasha! -La voz de mi hermano se adentró en mi oficina.
—Ya perdí la esperanza de que algún día toques la puerta, Sesshomaru.
—Deja de hablar tonterías y respóndeme algo.
—¿Qué pasa?
—Miroku me dijo que piensas llevar a Kagome a la gala.
—Sí, ¿por qué?
—Tienes claro que si la llevas, tienes que estar siempre a su lado, ¿verdad? Sabes por qué lo digo.
—¿Lo dices por los hombres que van a estar ahí?
—Idiota, no hablo de eso. Ya se que tú y Miroku estarán al pendiente de eso.
—¿Entonces?
—Hablo de la prensa. Si la dejas sola, la prensa es capaz de devorarla con preguntas. No es mi intención ofender a Kagome, pero ella no está acostumbrada a manejar a la prensa como Sango o Rin.
—Para ser sincero, se me pasó por completo ese detalle -respondí preocupado
—Por eso vengo a advertirte. Si la vas a llevar, no la dejes sola, o déjala con Izayoi y mi padre.
—Sí, Sesshomaru, no te preocupes. No la voy a dejar sola y la tendré lejos de la prensa.
—Bien, eso era todo. Adiós -se marchó.
Me quedé pensando en ese pequeño detalle. Era claro que la prensa estaría ahí, pero no dejaría que se acercaran a ella para incomodarla. Eso no iba a pasar, me juré a mí mismo, y seguí trabajando.
*Perspectiva de Sango*
—Jakotsu, deja de llorar.
—No puedo, Sango. ¡Es que estoy tan orgulloso de mí mismo!
Puse los ojos en blanco. Jak siempre había sido tan adulador contigo mismo, pero, a decir verdad, esta vez no estaba exagerando, porque de verdad hizo un gran trabajo.
Miré a Kagome y realmente parecía una modelo famosa.
—Soy el mejor, ¿verdad, chicas? —dijo Jakotsu con entusiasmo.
Solté un suspiro. Mi amigo sí que era muy modesto.
—¡Kag, estás perfecta! —chilló Rin a mi lado.
—¿Ustedes lo creen, chicas? —preguntó Kagome, un poco insegura.
—¡Claro que sí, Kag! Jakotsu hizo una maravilla contigo.
—A ver, a ver, déjenme pasar —habló Jakotsu, acercándose.
—¿Kagome?
—Sí, Jak.
—Voy a saludarte como lo haría un hombre y tú haz lo que te enseñé, ¿sí?
—Sí, Jak.
—Bien.
Vimos cómo Jakotsu carraspeó un poco y puso la voz más grave que pudo para hablar.
—Hola, señorita. Mi nombre es Jakotsu. Es un placer conocer a tan bella dama —dijo, tomando su mano para depositar un beso en ella.
—Gracias por el halago, señor Jakotsu. Mi nombre es Kagome Higurashi, y el placer es todo mío en conocerlo, señor —respondió Kagome, siguiéndole el juego.
—¡Siiiiii! ¡Así mismo, Kagome! ¡Así mismo tienes que responder! ¡Ahhh, qué emoción! Ya quiero que sea la hora de la gala —gritó feliz mi amigo mientras daba saltitos de lo emocionado que estaba.
—Bien, chicas, ya es hora de irnos. Kag, te dejamos en tu casa y después nosotras vamos a cambiarnos a la nuestra, ¿sí?
—Sí, chicas.
—Bien, Jakotsu, amigo mío, eres el mejor. Te esperamos en la gala, ¿sí?
—Ahí estaré, linda.
—Bien, adiós.
—Adiós, chicas.
Salimos de la tienda y nos fuimos con destino a la casa de Inuyasha. Al llegar, dejamos a Kagome.
—Nos vemos en la gala, amiga.
—Sí, nos vemos, chicas. Adiós.
—Adiós.
Y nos fuimos.
—Sango...
—Mmm...
—¿Crees que a Inu le guste el vestido de Kag? -Sonreí traviesamente.
—¿Si le va a gustar? Rin, por Dios, lo va a amar.
Las dos reímos.
—Oye, Sango...
—Mmm...
—¿Crees que a Miroku le hará chiste ver a Kag con ese vestido?
Mi sonrisa se borró como por arte de magia.
—¡Mierda! -exclamé, golpeando el volante del auto-. Se me pasó ese detalle.
—¿Qué vamos a hacer? Miroku es muy celoso con Kag, para él es su hermana.
—Lo sé, Rin, así que tendré que usar el plan B.
—¿Cuál es ese plan?
—Estrenar un conjunto de lencería color rosa metálico esta noche, y mostrárselo antes de ir a la gala —le guiñé un ojo a Rin.
Ella sonrió.
—¡Oh! ¡Eso suena bien!
—Rin, necesito que me hagas un favor.
—¿Cuál?
—Koga va a estar en la gala. Necesito que Sesshomaru lo distraiga con lo que sea, pero que lo distraiga.
—¿Y cómo lo hago? Sabes que Sesshomaru no pierde el tiempo con personas que no trabajan con él.
—Rin, si mal no recuerdo, tienes un juego de lencería plateado que compraste el otro día. Ya es hora de estrenarlo, cariño.
Ella me sonrió sonrojada
—¡Wow! ¡Ya entendí!
Con esas travesuras en mente, dejé a Rin en su departamento, que comparte con Sesshomaru, y yo me fui a mi casa.
*Perspectiva de Inuyasha*
Guardé mis cosas y salí de mi oficina. Me despedí de mi secretaria y vi que Sesshomaru y Miroku también se estaban yendo.
—¿También te vas, Inuyasha? —preguntó Miroku.
—Sí, Miroku, ya me voy.
Los tres entramos en el ascensor. Llegamos abajo y nos despedimos.
—Adiós, nos vemos en la noche —dije.
—Adiós, Inuyasha —respondieron al unísono, mientras nos subíamos a nuestros autos y nos fuimos cada uno a su casa.
Cuando llegué a mi destino, apagué el auto y bajé. Busqué mis llaves y entré a casa.
—¡Pequeña, ya llegué!
Pero nadie respondió.
Caminé al segundo piso y toqué la puerta de la habitación de Kagome, pero nada. Entré y mi vista se fue a la cama. Había muchas cosas tiradas encima. Caminé hacia la puerta del baño y escuché la regadera. Toqué la puerta.
—Kag, ¿estás ahí?
—¿Inu, eres tú? —me gritó desde adentro.
—Sí, ¿todo bien? —pregunté.
—Sí, solo me estoy bañando. En un rato estaré lista para que nos vayamos.
—Ok, yo iré a cambiarme también. Nos vemos al rato.
—¡Sí! —me gritó una vez más desde adentro.
Me di la vuelta y me fui a mi cuarto para darme una ducha rápida y alistarme para la gala.
*Perspectiva de Sango*
Me miré en el espejo y sonreí por lo bien que me quedó el vestido rosa. Me hice un moño para recoger mi cabello, un maquillaje ligero pero elegante. Me miré por última vez y caminé hacia el cuarto.
—Amor, ¿te gusta cómo me veo?
—¡Wow! ¡Sanguito! Estás para comerte, con ropa y todo, amor. -expresó con picardía en la mirada.
Solté una risita traviesa y caminé hacia él, seductoramente. Era hora de poner en marcha el plan.
—Tú también te ves muy guapo, Miroku.
—Gracias, amor.
Y no mentía. Mi marido llevaba un traje negro con una camisa color palo de rosa y una corbata negra. Me mordí el labio y le susurré:
—Amor, te ves tan sexy con ese traje...
—¡Sango, llegaremos tarde! -exclamó con los ojos cerrados.
—Solo diez minutos, amor. -insistí-. ¿O no te crees capaz de hacerme llegar al cielo en diez minutos, cariño?
—Sanguito, -me tomó de la cintura y me pegó a su cuerpo-. Puedo hacerte ver la gloria en solo cinco minutos.
Me volví a morder el labio, pero ahora estaba muy excitada por sus palabras.
-¿Entonces, amor? -susurré cerca de su oído
-Mucha charla y poca acción.
Me acorraló suavemente contra la pared, pasé mis brazos por su cuello y nos besamos con intensidad. Comenzó a besar mi mejilla, bajando hasta mi cuello.
-Sango… cuando regresemos a casa, te haré el amor toda la noche.
-Mmmm, eso espero amor
Su mano recorrió mi cuerpo, hasta llegar a mis piernas; subió la falda de mi vestido, y luego escuché el sonido seco de la hebilla de su cinturón y desabrochó su pantalón. Sonreí emocionada por saber lo que venía, y era el momento exacto para poner en marcha en mi plan.
Miroku hizo a un lado mi lencería.
-Amor
-Dime Sanguito
-Olvidé decirte que Kag… ¡ahhh! -solté un gemido cuando se adentró en mí. Apoyé mi frente en su hombre y seguí hablando-. Kag compró… uno de estos ves…vestidos… -mencioné en medio de gemidos y jadeos-… Amor, te aviso para… mmmm… para que no la regañes.
-¿Qué? -se detuvo aún dentro de mi, y me miró seriamente-. Sango, en esa gala habrá muchos hombres.
-Lo sé, amor, lo sé… pero Inuyasha la va a cuidar.
-Pero… -quiso protestar y no lo dejé.
Subí una pierna alrededor de su cintura, y la exquisita sensación de ser uno solo nos invadió de nuevo.
-Miroku, amo que la cuides como tu hermana pequeña, pero Kag ya es una mujer, no tiene nada de malo que use este tipo de vestidos -acaricié suavemente su mejilla-. No te enojes amor
-Sango…
Me pegué más a él y moví mis caderas, provocando que el viniera.
-Vamos, Miroku. Déjala que vaya así. Inu la va cuidar -moví nuevamente mis caderas.
El éxtasis se volví a apoderar de nosotros, pero necesitaba escuchar a Miroku aceptar que Kag ya no era una niña
-Miroku, ya no lo pienses tanto amor, dime que todo estará bien, para que terminemos lo que empezamos, cariño
Me miró a los ojos, y sabía que había ganado, su mirada llena de lujuria y su sonrisa pervertida me lo confirmaban
-De acuerdo, no diré nada -Soltó un quejido cuando me moví para sentirlo mejor.
-¡Sigamos! -susurré en oído y mordisqueé el lóbulo de su oreja.
Miroku me sujetó del trasero y me ayudó a levantarme para acomodar mejor mis piernas a su cintura. Volvió a embestirme rápido, fuerte, como si no hubiera un mañana. Me hizo gritar por lo bien que se sentía.
El pervertido de mi marido cumplió su promesa. En menos de 10 minutos, me hizo llegar a la gloria. Mi cuerpo temblaba, Miroku gruñía de placer y mis uñas se aferraban a su espalda. Ambos soltamos un fuerte gemido cuando explotamos en un orgasmo exquisitamente placentero.
Nos quedamos un rato más unidos, mientras regulábamos nuestra respiración. El roce de nuestros sexos al separarnos nos hizo soltar un suave gemido. Me dejó con delicadeza en el suelo y nos arreglamos nuestra ropa.
-Sango, es mejor que sepas que hoy no te dejaré dormir en toda la noche -me abrazó por la cintura.
-Lo sé -sonreí con picardía mientras acomodaba su corbata-. Pero eso sucederá sólo si tú te comportas como un hermano educado, y nada de ponerte celoso con Kag. -Le di unos pequeños golpecitos en la nariz-. Yo te daré dulce en la noche, Miroku, pero, a la primera seña de celos, no habrá rico en toda la semana.
-¡¿Qué?! Pero eso no es justo -se quejó.
-Tú decides, amor. Recuerda que ya viste mi lencería, y si quieres que estrenemos los demás, deberás comportante en la gala.
Miroku solamente sonrió y soltó un ligero suspiro.
-Está bien, amor, tú ganas. Después de todo, Kag va a estar con Inuyasha, así que es lo mismo; él la cuidará igual que yo. Acepto el trato.
Sonreí satisfecha al ganar mi pequeña batalla, aunque sabía que todavía debía luchar esta guerra con mi marido.
Le di un beso fugaz y nos terminamos de arreglar. Una vez listos, salimos directo a la gala.
*Perspectiva de Rin*
Le hice caso a Sango, y me puse mi juego de lencería color plateado. Aún me sonrojaba al recordar la insinuación de mi amiga de convencer a Sesshomaru para que entretenga a Koga y no se acerque a Kag. Suspiré y me puse mi vestido verde, y continué arreglándome, dejándome el cabello suelto y caminé hacia el cuarto de invitados. Mi novio, siempre tan lindo, me había dejado nuestra habitación para que me arreglara; hacía eso cuando teníamos que prepararnos para una gala. Miré nuestro cuarto y solté un suspiro, recordando la razón por la que Sesshomaru me dejaba el cuarto. Era muy simple: dejaba todo hecho un remolino en la habitación, tirando cosas por todas partes; en cambio, él, era muy ordenado, siempre tan organizado con todo. Aún me preguntaba cómo me soportaba si soy un torbellino, y él, todo calmado. Sonreí, porque eso significaba que me ama, y mucho. Con una sonrisa en los labios, caminé hacia el otro cuarto.
—Sessho, amor, ¿estás listo?
—Sí, Rin, ya estaba listo. Solo te estaba esperando —me dijo, sentado en la cama mientras miraba su teléfono.
—¡Qué lindo eres, amor! Y qué guapo estás —le dije, recorriéndolo con la mirada con total descaro.
Mi novio llevaba un traje a la medida, color platinado, una camisa blanca y una corbata del mismo color.
—Tú también te ves hermosa.
—Gracias, bebé. ¿Puedo pedirte un favor? —le dije mientras me sentaba en sus piernas.
Él apagó su teléfono y lo dejó a un lado.
—Dime.
—Amor, ¿podrías mantener a Koga lejos de Kag?
Él levantó una ceja para mirarme.
—¿Y eso por qué?
—Porque no me gusta que él esté cerca de Kag, la pone incómoda, amor.
—Rin, si mal no recuerdo, Kagome tiene dos guardaespaldas: los idiotas de mis hermanos.
—Sí, amor, pero Miroku va a estar con Sango. E Inuyasha... bueno, él estará con Kag, pero habrá un momento en que tendrá que dejarla sola para hablar con los empresarios, amor.
—Más le vale que no lo haga, o la prensa se la va a comer viva.
—Por eso, amor, cuando Inu no esté con Kag, yo estaré con ella. ¡Oh, vamos, hazme ese favorcito! —le dije mientras lo besaba en los labios.
-Mmm... Rin… -susurró mientras me separaba de él-. Sabes que yo no pierdo el tiempo con personas que no trabajan, y Koga es uno de ellos. Aún no me explico porque estará ahí, si esa gala es de trabajo.
-Lo sé, amor, pero please, solo por esta vez. -Hice un puchero-. Retén a Koga con cualquier cosa, ¿sí? -susurré para besarlo mientras mis manos traviesamente comenzaban a desabrochar su camisa.
-Rin, ahora no o llegaremos tarde.
-Vamos, Sessho, solo un ratito.
-Sabes que no va a ser así, señorita. Cuando te pones traviesa, no hay poder en la tierra que te haga cambiar de opinión
Solté una risita coqueta con su comentario. Sujeté su mano y la llevé a mi pierna que quedaba al desnudo.
-¡Vamos, amor! Tú también lo quieres, ¡verdad?
-Rin, no juegues con fuego…
-Me encanta quemarme cuando te tengo dentro de mí, amo Sesshomaru -le susurré coquetamente.
Lamí sus labios, y eso fue suficiente para que él me tomara y me recostara en la cama. Me subió el vestido hasta la cintura y desabrochó sus pantalones. Sonreí al verlo rendido ante mí, y abrí las piernas, dándole paso para que me hiciera suya.
Se subió a horcajadas sobre mí, y me besó con una pasión desbordante, volviéndome loca. Corrió mis bragas hacia un lado y, de una sola estocada, se hundió en mí.
-¡Ahhhhh! -gemí.
Sesshomaru me besó, ahogando aquel gemido, y empezó a embestirme con fuerza, haciéndome disfrutar del momento. Apreté las sábanas mientras arqueaba mi cuerpo, buscando sentirlo más profundo.
-Sessh… Sessho… -exclamé jadeante.
-¡Oh! ¡Rin!... Jamás me cansaré de hacerte mía… una y mil veces.
-¿Me harás el amor cuando… cuando regresemos?
-¿Sabes que sí, cariño?
-Mmmm… Sesshomaru… más… más fuerte… ya casi
-Lo sé
Sus embestidas se hicieron más profundas, hasta que sentí ese exquisito estallido en mi parte baja, haciéndome soltar todo mi orgasmo. Segundos después, él me llenó por completo con su propio orgasmo.
-Shhhhh Sesshomaru
-¡Wow! Rin
Nos quedamos quietos por unos segundos, tratando de regular nuestra respiración. Después salió de mi interior, ambos gemimos por el delicioso rose de nuestros sexos. Sesshomaru me ayudó a levantarme, nos arreglamos la ropa, y lo abracé.
-Amor, ¿me harás ese favorcito? Te prometo que te lo recompensare en la noche ¿sí?
-Eso espero, Rin
-Entonces, ¿eso quiere decir que sí?
-Sí. Haré todo lo posible para retener a Koga. -Di unas saltitos emocionada y lo abracé con más fuerza.
-¡Mi amor, eres el mejor! -lo besé con toda la pasión que había dentro de mí.
-Rin… si sigues así, no vamos a llegar -exclamó con los ojos cerrados. Me separé de él y le sonreí.
-Sí, sí… Tienes razón amor. Me voy a retocar para que nos vayamos.
*Perspectiva de Inuyasha*
Me terminé de cambiar y me miré en el espejo. Llevaba puesto un traje negro con una camisa blanca, una corbata roja y un pañuelo del mismo color. Me dirigí al cuarto de Kagome, quedándome ahí esperando hasta que ella estuviera lista.
Me sentía como un mocoso adolescente en su primera cita, y las manos me sudaban. Pensé en ir por un trago, pero después recordé: "Vestido rojo. La acompañó Sango. Cerveza". Moví la cabeza y decidí quedarme esperando hasta que la puerta se abrió, mi vista se fijó en ella y mi corazón comenzó a acelerarse.
—¡Por Dios! ¡Qué hermosa se ve! —susurré, recorriendo su bello cuerpo con la mirada.
Kagome llevaba un hermoso vestido rojo ajustado a su cuerpo, le quedaba como un guante. Tenía una abertura en la pierna derecha que me hizo tragar saliva, y un escote que me dejó hipnotizado en segundos. Su cabello caía suelto, y cuando vi su hermoso cuello, me di cuenta de que llevaba puesto el juego de rubíes que le regalé para su cumpleaños.
—¿Me tardé mucho? —la escuché decir.
—No, no, para nada, pequeña —caminé hacia ella sin pensar y solo actué. Tomé su mano y la llevé a mis labios, dándole un beso fugaz. Por dentro, deseaba que el beso durara más.
Dirigí mi vista hacia ella, y ella me sonrió.
—Estás preciosa, Kagome.
—Muchas gracias, Inuyasha. Tú también te ves muy guapo —me respondió con un sonrojo en las mejillas.
Me quedé como idiota ahí parado con su respuesta. Lo común era que ella solo se sonrojara con mis halagos, ¡pero esta vez me respondió! Eso me sorprendió bastante mientras la seguía mirando.
—¿Ya nos vamos, Inuyasha? Llegaremos tarde.
—Eh... sí, claro, vamos —dije mientras tomaba su abrigo y le ofrecí mi brazo. Ella lo tomó de inmediato.
—Muchas gracias —me susurró.
—Es un placer —le respondí.
Caminamos hacia las escaleras, la ayudé a bajar y salimos de la casa, no sin antes asegurar bien la puerta. Nos dirigimos al auto, y la ayudé a subirse.
—Gracias.
—De nada, linda.
Después cerré la puerta, di la vuelta para entrar también al auto, lo encendí y nos dirigimos a la gala de la empresa.
Continuará...
Si llegaron hasta aquí, ¡gracias!
Crédito de la ortografía: la bella autora Kayla Lynnet. ¡Gracias, linda!
Posdata: El próximo capítulo será la segunda parte de este, capitulo: "La gala".
