EL SEGUNDO CAPÍTULO POR FIN ESTA AQUÍ, han pasado meses desde que escribí está parte. Hasta ahora es el fragmento más largo que tengo del fanfic, por algo duré meses editando esta historia XD
— "¿Entonces estás diciendo que vas a pasar tu celo sin supresores luego de años de abusar de ellos?"
Los grandes ojos de Minina la vieron con curiosidad, haciéndola sentirse interrogada.
— "¡No abusaba de ellos!, solo los necesitaba, mi trabajo me quita tiempo, ¿saben?"
Dijo en un tono más alto del esperado, sonando casi como un grito.
— "Hey Hey, tranquila no nos grites" — dijo Patri mientras estaba sentada a su lado.
— "L-Lo siento..."
El sonrojo en las mejillas de Canela se hizo más notable después de que su amiga felina hubiera recalcado su repentino comportamiento explosivo, al parecer los cambios de humor propios de esta etapa ya estaban empezando a manifestarse.
Las felinas simplemente soltaron una risita al ver su reacción, nunca la habían visto tan a la defensiva, para ellas era como ver a un cachorro intentando gruñir y fallando en el intento de verse amenazante, simplemente era muy adorable como para tomárselo en serio.
—"¡No se rían!, ¡esto es algo serio!"
Su voz tomó un tono tembloroso al decir esto, horas antes había mandado una carta al ayuntamiento para avisar que estaría ausente durante las siguientes 2 semanas debido a problemas de salud, así que por lo menos ya no debía preocuparse por su situación laboral.
—"¿Que ya no mandaste una carta al ayuntamiento avisando que no estarías?"— preguntó la gatita de pelaje azul.
— "Tengo más cosas que hacer aparte de..."
Su cara cambió de una expresión tímida a una de sorpresa en ese momento, a su mente volvió algo que había olvidado por completo.
O mejor dicho a alguien.
Y en consecuencia el color de su sonrojo solo se hizo comparable al de un tomate.
— "oh no no no no no no!"
Solo se limitó a caminar de un lado al otro en la habitación, claramente nerviosa.
No tenía ni idea de cómo explicar la situación sobre su amigo.
Canela se lanzó a su cama y hundió su rostro en una almohada ahogando un grito en ella, confundiendo aún más a sus amigas allí con ella.
— "¡No puede ser!"
Ambas gatas solo se dedicaron una mirada que denotaba confusión y preocupación antes de volver a dirigir la mirada hacia la perrita, muerta de vergüenza en su cama.
Poco después levantó su cara de allí, sin embargo, su respiración agitada hizo obvio que estaba volviendo a hiperventilarse justo como lo hizo en el supermercado.
— "¡Si él se entera juro que voy a-!"
Su ataque de nervios fue interrumpido por una cachetada inesperada en su mejilla de parte de la gata egipcia.
— "¡CONTROLATE!"
— "¡Auch!"
La pata de la rubia fue hacia su mejilla, acariciándola para calmar el dolor provocado por aquel golpe.
— "¿Eso era necesario?"
Canela dijo con pequeñas lágrimas en sus ojos producto del impacto.
— "¿¡Podrías como mínimo explicarnos qué está pasando?!"
Dijo Patri con un tono claramente molesto por la actitud de la rubia.
La perrita tomó aire antes de hablar sobre lo que le sucedía.
— "Es... Es Complicado de explicar"
Aquel sonrojo regresó a sus mejillas, pensando en las palabras con las que explicaría su "asunto".
— "¿Ustedes recuerdan a mi..."
No pudo terminar su frase sin que los nervios la invadieran una vez más.
Al notar lo avergonzada que ella se encontraba, Minina y Patri solo se vieron en confusión una vez más.
No podía quedarse allí toda la tarde esperando a que las palabras salieran de su boca.
— "¿Tu...?"
Minina pronunció confundida, era claro que había algo más llenando la de preocupación aparte de su celo y simplemente con verla podían suponer que algo no andaba bien.
— "M-Mi amigo humano..."
No entendía porqué era tan vergonzoso hablar de él con ellas, después de todo era consciente de que el pueblo entero sabía sobre su amistad con el asesino de demonios.
— "¿El alcalde?"
— "No, mi otro amigo humano"
— "¿Quién?"
Si esto fuese un anime de los 2000s Canela sin duda tendría una gota de sudor corriendo por su cabeza en este momento.
— "Creo que habla del alto" — Intervino Patri, esas simples palabras la hicieron salir de sus pensamientos.
La felina de pelaje azúl soltó un "aaaah" después de escuchar lo que la gata egipcia había dicho, y por su parte, Canela solo pudo sentir su vergüenza aumentar simplemente con su mención.
Bajo la mirada hacia el suelo, casi como si quisiera esconderse a sí misma junto a aquellos sentimientos que tanto la habían estado confundiendo desde hace tiempo.
— "¿Hablas del que se reúne contigo todos los viernes en la tarde?"
Al dirigirle la palabra, Canela sintió su cuerpo tiritar involuntariamente una vez más con nerviosismo.
Por su parte Minina solo siguió haciéndole preguntas.
— "¿Es el de la armadura verde verdad?, nunca nos has a hablado de él ahora que lo pienso, ¿Qué pasa con él?; ¡no puedes dejar los chismes incompletos!, desde hace cuanto-"
Antes de que siquiera pudiese terminar su pregunta, la pata de la gata egipcia cubrió su boca para callarla.
— "Creo que ya sabemos de quién habla"
Patri dijo en un tono tranquilo, tapando la boca de su amiga para que la perrita pudiese explicar tranquilamente lo que sucedía.
Respiró hondo antes de empezar a hablar.
— "B-Bueno... El..."
Sintió su rostro arder aún más mientras intentaba hablar, por más que quisiera hablar de lo que sucedía, no podía hallar las palabras para expresarlo, su vergüenza no le permitía comunicar lo que sentía en ese momento; todo lo que pudo hacer en ese momento fue soltar un chillido, confundiendo aún más al par de gatas en la habitación.
— "Yo..."
Su espalda se erizó pensando en cómo explicaría lo que estaba sintiendo, ¿si no era capaz de entenderse a sí misma como sería capaz de contarle a alguien más?.
Se sentó en la cama y volvió a tomar aire, preparándose mentalmente para lo que iba a decir, pero cuando quiso hablar...
Solo soltó otro chillido.
Patri comenzaba a impacientarse, la actitud de Canela la estaba frustrando cómo nunca lo había hecho antes, su falta de seguridad hizo que su ceño se frunciera aún más y al notarlo, la perrita se sintió aún más presionada.
Se cubrió la cara con sus patitas, intentando ocultar su sonrojo, al igual que la vergüenza que sentía en ese momento.
— "Y-Yo..."
Ya cansada de su actitud insegura, Patri decidió hablar una vez más; Canela no parecía tener la fuerza para hablar de este tipo de cosas sin sentirse increíblemente apenada, y honestamente nadie podría culparla por ello en una situación cómo esta.
— "Vamos, solo dilo, no es cómo si hubiesen matado a alguien."
Contando todos los demonios que morían a manos de ambos cada vez que salían juntos de cacería, ese no había sido el mejor ejemplo que pudo haber usado para ilustrar su punto.
— "Olvida eso" — Agregó la gatita de pelaje amarillo.
Por la obvia timidez de la perrita, podía hacerse una idea de lo que estaba pasando por la mente de su amiga en ese momento, pero no quería sacar conclusiones sin estar segura de la verdad.
Minina solo observó la situación sin entender por completo lo que sucedía o como diríamos de manera coloquial, todavía se encontraba «agarrando señal».
Aunque por su comportamiento era más que obvio lo que pasaba por su cabeza en ese momento, aunque Patri no estaba realmente segura si era eso o solo eran los nervios del momento.
Así que simplemente dirigió la mirada nuevamente a la perrita que aún temblaba en su cama pensando en que decir sin exponerse por completo.
Patri solo suspiró y se acercó a Canela, intentando que esta no se sintiera tan intimidada.
La expresión en su rostro ya no era de enojo, aún si le frustraba el comportamiento tan inseguro de su amiga sabía que no conseguiría nada al presionarla para que confesara, solo necesitaba que tuviese la confianza suficiente para que les contara que sucedía.
Incluso si la actitud de Canela hacia ver la tarea como algo imposible..
— "Creo que tengo una idea de lo que pasa pero..."
La gatita egipcia parecía estar pensativa en ese momento, y al notar que empezaba a unir los puntos, la rubia sintió sus ojos abrirse con sorpresa mientras sus mejillas tomaban un tono casi carmesí.
— "¿¡Q-Que?!"
Sintió su corazón retumbar en su pecho con aún más fuerza, y presintiendo lo que ésta diría, sintió su cuerpo temblar aún más.
— "Oh Oh!, ¿que es?" — preguntó la gatita azul en un tono animado, curiosa por saber lo que sucedía o al menos por tener una idea de lo que pasaba.
Patri vio a Canela una vez más antes de hablar.
— "Necesito saber si realmente es lo que pienso o si soy solo yo viendo cosas que no están allí."
El tono en su voz sonaba tranquilo y seguro, y aún si no era su intención, su atención sobre ella solo hacía que la rubia se sintiera aún más apremiada para hablar.
Solo se quedó callada, viendo al suelo mientras su mente y su corazón luchaban para decidir qué diría en ese momento.
¿No podía haber leído su mente?, ¿Cierto?
— "Di lo que sea que tengas que decir."
Sonaba tan fría que sintió como todo su cuerpo tuvo escalofríos al escucharla.
Trago saliva, antes de subir la mirada hacía la gata de pelaje dorado observándola, impaciente por escuchar la verdad.
La perrita suspiro una vez más.
— "¿P-Prometen que no me juzgarán?
Su voz temblaba de sobremanera en ese momento, ni siquiera sabía de dónde había sacado la confianza para pronunciar esas palabras, por más simples que parecieran.
Ambas gatas asintieron con la cabeza en señal de aprobación, haciéndola sentir con un poco más de confianza para hablar sobre lo que sentía.
Respiró profundamente antes de empezar a hablar a pesar de la obvia vergüenza que sentía en ese momento.
— "..."
Dudó por unos segundos, pero finalmente decidió hablar.
— "B-Bueno, c-como ustedes saben él y yo solemos vernos una vez semanalmente y..."
Aún intentándolo, no podía evitar que su voz titubeara producto del nerviosismo.
— "¿Enserio quieren sabe-"
— "¡SI!"
El par de felinas gritaron al unísono haciéndola sobresaltarse de nuevo; realmente querían saber qué sucedía y el comportamiento de Canela estaba empezando a colmarles la paciencia.
Los ojos de Canela se abrieron de par en par al escucharlo, su cuerpo se sobresaltó una vez más por aquel repentino grito, provocando que esta se cayera de la cama al suelo.
Soltó otro ruidito producto del dolor de la caída, antes de levantarse rápidamente.
— "¡Bueno bueno!, ¡les diré!" — Alzó la voz, sintiéndose abrumada por la atención puesta sobre ella en un momento tan vergonzoso como este.
En ese momento todo lo que sentía eran ganas de golpearse a sí misma, ¿Porque no podía simplemente decir lo que sentía?, las palabras estaban en su cabeza pero en ese momento parecía imposible que fueran de su mente a su boca.
"Parezco una bebé."
Pensó la perrita, frustrada por sus propias reacciones, quería poder hablarlo, decirle a sus amigas lo que estaba pasando pero era como si su cuerpo y su mente la estuvieran traicionando constantemente.
Una vez más, sus mejillas tomaron un tono rojizo al pensar en lo que sentía, sintió su cuerpo temblar aún más y el hecho de que las miradas de ambas gatas estuviesen fijas en ella no ayudaba mucho a calmar su nerviosismo, pero aún con eso intentó hablar.
Sintió su corazón latir aún más rápidamente y en ese momento, sintió el impulso de simplemente soltarlo todo, de gritarlo y de por fin liberarse de esa carga por más preocupada que estuviese por cómo reaccionarían.
Y cómo si hubiese tenido un shot de adrenalina, ella gritó.
— "¡CREO QUE MI CUERPO LO ESCOGIÓ A ÉL!".
Y gracias a esto, los sentidos felinos de Minina se activaron de manera casi instantánea, provocando que esta saltara a los brazos de Patri.
La gatita egipcia simplemente la atrapó, sin ningún tipo de sorpresa visible en su expresión.
Soltó un suspiro y simplemente dijo:
— "Ya lo sospechaba" — dijo con una expresión neutral, a lo que la perrita solo pudo quedar estupefacta ante esto.
— "¿¡Q-Que?!"— Canela gritó una vez más, ¿De verdad sus sentimientos eran tan así obvios?
Se estaría mintiendo a sí misma si dijera que no.
— "¿¡D-De qué estás hablando?!"
Canela dijo al escuchar las palabras de la gata egipcia, la vergüenza al sentirse descubierta causó que aquel rubor pintara a sus mejillas de sobremanera.
— "Creo que sabes bien de qué estoy hablando."
Otro chillido de vergüenza escapó de los labios de la perrita y en consecuencia, está cubrió su boca con sus manos una vez más.
Inhaló antes de hablar, aún conmocionada por haber logrado verbalizar sus sentimientos después de tanto esfuerzo mental.
— "¿Era tan obvio?"
Minina solo soltó una pequeña risita ante su comentario.
— "La verdad es que sí"— Dijo mientras intentaba ahogar su risa poniendo una mano sobre su hocico.
Toda esta situación era claramente divertida para la gatita azul, nunca pensó que su amiga canina tendría ese tipo de gustos, pero le alegraba que tuviese algo más en su mente aparte de su trabajo en el el ayuntamiento.
Canela solo quedó paralizada ante lo que la gatita de pelaje azúl acababa de decir y rápidamente volvió a hundir su rostro en una almohada para ahogar un grito producto de la vergüenza que la consumía en ese instante.
Ambas gatitas compartieron risas al ver la escena.
Pero para Canela, está situación no era para nada divertida, tenía que encontrar la forma de poder salir de esto sin que él se enterara de lo que le estaba pasando.
No podía permitir que eso pasara, cueste lo que cueste.
Rápidamente, la perrita alzó la cabeza de la almohada, ahora con una expresión seria, volvió a inhalar profundamente y una vez más, Canela habló.
— "Necesito su ayuda." — Dijo Canela con un tono seguro en su voz, habiendo logrado tranquilizarse al menos por un momento.
No podía permitir que el Doom Slayer, aquel hombre que tanto la estaba confundiendo, llegará mañana a su casa y se percatara de su situación, aún si después de varias semanas sin verse extrañara su compañía como a nada en el mundo.
Las felinas la vieron con curiosidad, preguntándose qué podría necesitar su amiga canina de ellas.
— "¿Que tienes en mente?" — preguntó la felina de pelaje dorado mientras arqueaba una ceja.
De nuevo, la idea de que él la viera en este estado hizo que su corazón latiera con fuerza, debía evitar que eso pasara de cualquier manera, sin embargo, no había manera de evitar que el hombre de la armadura verde viniera a visitarla.
— "Solo..." — Dio una pequeña pausa — "No dejen que pase, no quiero que me vea."
La rubia suspiró una vez más; si de algo estaba segura desde que conoció el Slayer es que cuando tiene un objetivo no existe una forma de pararlo, iría por lo que buscaba cueste lo que cueste, y este caso, lo que quería era simplemente pasar una tarde agradable junto a ella.
Pero no perdía nada con intentarlo.
— "Bueno, primero que nada... ¿Cómo se supone que hagamos eso?"— preguntó Patri, mientras Minina se preguntaba cómo había terminado envuelta en esta situación cuándo solo había venido en busca de un buen chisme.
Soltó otro suspiro antes de hablar, no podía expresarlo en ese momento pero realmente les agradecía el estar allí presentes para escucharla, y aún más por haber accedido a apoyarla en esto, aún si era una idea que venía completamente de su desesperación y tenía pocas posibilidades de éxito.
— "¿Enserio quieren ayudarme?" — Una sonrisa interrumpió la expresión anteriormente preocupada en el rostro de la rubia.
— "¿Por qué no lo haríamos?" — Minina dijo con una sonrisa cómplice y un tono alegre en su voz, reconfortando a Canela de cierta manera.
Los ojos de la perrita parecieron iluminarse en ese mismo instante, su sonrisa creció ante el apoyo que sus amigas felinas le demostraban, por lo que en un movimiento rápido se acercó a ellas para darles un inesperado abrazo.
— "¡No sé qué haría sin ustedes!, ¡Gracias! ¡gracias!, ¡gracias!."
Era lo único que podía decir en ese momento, era consciente de que no cualquier persona o en este caso animal aceptaría estar ahí y evitar que un hombre casi 2 veces más grande que ellas pasara sin dudar ni un segundo.
— "Bueno, bueno, ¡bueno!"
No pasaría mucho tiempo antes de que la gatita egipcia diera el abrazo por terminado, empujando suavemente a Canela al sentirse abrumada por el repentino contacto físico, aunque igualmente no era una persona muy acostumbrada a ese tipo de muestras de afecto.
— "Oh, lo siento Patri" — Canela dijo antes de soltar una pequeña risita ante su reacción.
Ambas gatitas no pudieron evitar notar cómo su nerviosismo había desaparecido casi por completo, cosa que las alivió enormemente después de haberla visto hecha un manojo de nervios.
— "¿Tienes alguna idea de que haremos?" — preguntó la gata de pelaje dorado, aún con sus manos sobre los hombros de la rubia.
Sus ojos se ensancharon una vez más al escuchar aquella pregunta, sin saber realmente cómo responder ante esto.
— "Honestamente... estaba muy asustada como para pensar en algo muy elaborado."
Solo pudo reír incómodamente, un poco avergonzada al no saber cómo responder ante sus dudas. Sin embargo su sonrisa pasó de una nerviosa a una segura en cuestión de segundos.
— "Pero no será muy complicado, estoy segura de eso."
Una vez más, la perrita comenzó a caminar de un lado a otro en la habitación, era como si de alguna extraña manera, esto le ayudaba a pensar con más claridad.
–"Si le dicen lo que todos saben él lo entenderá, el pueblo sabe que estoy ausente por un asunto médico, esa versión es la que podrían darle si pregunta por mi."
Aquel brillo característico en ella había regresado en cuestión de minutos, luego de días preocupada el hablar con alguien sobre el asunto la había hecho sentir reconfortada, y pronto, la perrita volvió a sentarse al lado de sus amigas después de unos momentos de reflexión.
— "No es tan complicado, es simplemente vigilar y hablar."
Una vez más, Patri y Minina se vieron mutuamente ante el "plan" de Canela, escépticas por lo que podría estar pensando. Al verlo, la perrita soltó un suspiro, antes de explicar a detalle su idea.
—"¿Vigilar y hablar?" — preguntó Minina, un poco confundida por lo que acababa de decir, sin entender por completo a lo que esta se refería.
— "Justo eso." — Canela respondió, antes de exponer lo que tenía en mente mientras el par de gatitas la veía con atención.
— "Vigilar y hablar." — Repitió la perrita para proseguir con su explicación.
— "Mi idea es simple, mañana en la tarde cuando Doom llegue a verme, ustedes estarán cerca de mi casa, preferiblemente a una distancia poco sospechosa de aquí."
Tanto Patri como Minina escucharon atentamente las palabras de la rubia.
— "No hay forma de evitar que él venga a mi casa, pero hay algo que podemos hacer." — Tomó una pausa de pocos segundos antes de continuar.
— "Darle la misma información que a todos en el pueblo."
— "Quieres que solo... ¿Le digamos que estás enferma?" — Patri preguntó claramente confundida.
— "Si, solo eso tienen que hacer" — Canela dijo sonriendo.
El "plan" de la perrita tenía agujeros por todos lados y ella lo sabía, pero como siempre lo hacía en su trabajo, decidió tomar una actitud positiva ante lo que podría suceder, después de todo la esperanza es lo último que se pierde, ¿verdad?.
Patri solo la observó en silencio, un poco confundida y dudando de cómo este plan haría una diferencia en la visita del Slayer al hogar de su amiga, pero si eso la hacía sentir mejor, ayudarla era lo mínimo que podía hacer.
— "Es simplemente eso, ustedes estarán cerca de mi casa, cuando Doom venga ustedes le dirán lo que se sabe en el pueblo, estoy enferma y por eso no puedo verlo."
No le gustaba pensar en el hecho de que en circunstancias así lo único que podía hacer para evit
ar que el asesino de demonios la viera en un estado tan lamentable era mentir, pero en un momento cómo este, para Canela era preferible que el Doom Slayer creyera que sus problemas de salud venían de algo tan simple como un resfriado antes de que se enterara algo tan privado como ésto.
— "Entonces, ¿qué dicen?"
Su silencio habló por ellas.
Tanto Canela como sus amigas eran conscientes de que la idea de la perrita tenía pocas probabilidades de funcionar, pero lo intentarían, era lo mínimo que podían hacer por un amigo en apuros.
Así que después de pensarlo, ambas reafirmaron su posición.
— "¡Cuentas con nosotras para todo!" — Minina dijo alegremente mientras Patri lo veía todo, rezando mentalmente porque todo saliera bien.
Finalmente todo estaba hecho, el día estaba próximo a llegar y tanto la perrita como las felinas se sentían listas para lo que se avecinaba.
Después de tanto tiempo preocupándose, tendría algo de paz y calma después de haber pasado días tan estresantes, no lo sabía, pero el día de mañana sería sin lugar a duda un día que tanto Canela como Doom nunca olvidarían.
