- Por el amor de dios Benjamín, ¿Qué te he dicho sobre los asaltos?

- Cariño, solo es una nariz rota, además no perdí nada de valor.

- ¿Y crees que esa nariz reparada tuya es gratuita? No tenía contemplado un gasto mayor en salud para este mes.

- Hablare con Lincoln, es posible que él pueda…

- ¿Acaso no te da vergüenza pedirle dinero a mi hermano? Lincoln nos ha salvado muchas veces porque no podemos llegar a fin de mes, ¿Y si un día no puede? Oíste lo aterrado que estaba buscando a Lemy, no creo que te vaya a prestar el dinero y tampoco creo que le corresponda.

- Sabes, siento que la hinchazón ya bajo lo suficiente y no me duele tanto.

- ¿Y eso a que viene?

- Era por si te acordabas de que además de la deuda también yo estaba herido, pero creo que se eso no importa.

- No me vengas con esos sermones moralistas Benjamín.

- Y yo te digo que lo superaremos de alguna manera.

- ¡¿Cómo?!

- Lo hemos hecho antes, lo haremos ahora.

- (Molesta) ¡¿Pidiéndole a Lincoln no?!

- (Molesto) ¡Si tanto te molesta me las arreglare de otra forma!

Mientras ambos adultos seguían peleando en la entrada del hospital, Liby se alejo de ellos lo suficiente para poder evitar escuchar la discusión con tapar sus oídos con las manos, llevaba tiempo que la pareja había comenzado a pelear principalmente por dinero y conforme pasaba el tiempo la intensidad de esas discusiones no hacía más que escalar, ahora ni siquiera habían aguantado a llegar a casa para discutir sin importarles estar en un espacio público y para ella, verlo de esa forma, solo le daba miedo, por lo que todo lo que podía hacer era rogar que su hermano mayor llegase pronto y calmase a la pareja o, al menos, le hiciera sentir que todo estaba bien como lo había hecho tantas veces en el pasado.

Pero eso era difícil, desde que su tío había llamado a su madre este había salido corriendo, entendía que él y su primo Lemy tenían un fuerte vínculo, pero le molestaba que hubiese preferido ir por él antes de quedarse cerca de ellos a esperar a su padre, al menos no alcanzó a pensar demasiado antes de que, finalmente tras tanto tiempo, viese a su hermano acercarse por la calle, corriendo agitado en su dirección.

- ¡H..Hermano!

Sus ojos comenzaron a humedecerse, de estar preocupada por su padre a escucharlos discutir ella no sabía que hacer y, aunque estaba enojada con su hermano, solo podía confiar en él para reparar la situación.

- Uff… hola hermanita, oye… uff… - Mientras recuperaba el aliento, observaba como sus padres seguían peleando, provocando que la expresión de este se volviese melancólica. - ¿Cuánto llevan así?

- U..Un rato.

- Escucha, quédate aquí un momento, veré que puedo hacer, ¿Ok?

La niña asintió con la cabeza antes de volver a tapar sus oídos, una imagen que no le agradaba a Lucio.

Tenía muchas preguntas que hacerle a su padre desde que se alejo de Lemuel y ahora se le habían sumado sus deseos de tranquilizar a su hermanita por lo que termino avanzando raudamente hacia sus padres que parecían comenzar a calmarse o, al menos, dejar de gritar.

- …y tú que harías si estuvieras en su situación?

- ¿Quieres dejar de sacármelo en cara? Tampoco me siento orgulloso de eso.

- ¿Y tú crees que yo sí? Cada vez que acudimos a él me siento una niña que no puede sobrevivir sola.

- Papá, mamá. - Lucio los interrumpió sin esperar la respuesta de ninguno, aunque ambos al escucharle se voltearon a verle lo que permitió a Lucio ver como parte de la cara de su padre tenía tonalidades moradas y su nariz estaba oculta por un parche. - ¿No creen que deberíamos volver a casa? Ya es tarde y papá debería descansar.

- Tienes… razón hijo, - Luan suspiro, volteando hacia su esposo. - Lo siento Benny, no debería… haberte molestado así en tu condición.

- No te preocupes, fue mi error después de todo.

- Por cierto, ¿Encontraste a tu primo? - Luan se volteó nuevamente hacia Lucio quien miraba a su padre al cual pudo notar se sobresalto al escuchar esas palabras.

- Si, lo convencí de que fuese con el tío.

- Que bueno, al menos las cosas comenzaron a calmarse, primero tu padre herido y luego tu primo desaparece, ¿Creen que falte algo para esta tarde?

- No invoques más problemas cariño. - Dijo con tono cansado Benjamín.

- Jejeje, tal vez, - A Lucio. - Ve por tu hermana cielo.

- Aja.

Luan comenzó a llamar un taxi para que los devolviese a su hogar mientras Lucio siguió observando a su padre un momento más, podía notarlo nervioso mirándolo de reojo, quería hablar con él pero no quería que su hermanita se enterase por lo que, en vez de obedecer, termino volteándose una vez más en dirección hacía este, apretando sus puños en un intento de obtener la suficiente determinación para poder encararle.

- Papá.

- Hijo, escuchaste a tú madre, ve por tu hermana.

- Pero primero contéstame algo.

- Lucio, no creo que sea el momento para…

- ¿Es verdad que Lemy es tu hijo?

No podía seguir con la duda, si sus padres estaban ocultando esa información y esta era la culpable de lo que estaba ocurriendo lo mejor era no seguir extendiendo esa mentira, si algo había hecho mientras corría por las calles hasta el hospital fue pensar en su situación y lo afectado que estaba su primo, hermano, ya no lo tenía tan claro, su apreció por él no iba a desaparecer pero quería aclarar su mente y sus propios sentimientos, recordaba que se habían mudado cuando era pequeño a esa ciudad y su madre se había esforzado de sobremanera en que conviviesen con la familia de su tío, ella fue la que incito tanto su amistad con Lemy cuando este volvió a vivir con su tío después de todo y si el secreto se había destapado al menos quería una explicación, sentía que tanto como Lemy estaba obteniendo una el merecía la suya, aclarar ese problema familiar, pero ver la expresión de su padre a como se deformaba en una mueca de terror logro fragmentar la confianza que había adquirido.

- ¿De qué hablas Lucio?

Pero la primera persona en reaccionar no fue su padre, sino su madre.

- Cariño, Lucio debe estar confundido por todo lo que ocurrió este día.

- ¿Confundido? Lucio, ¿De qué hablas?

- Luan, no creo que interrogarlo solucione su confusión.

El chico podía notar en la expresión de su padre que, por lo visto, esa no era una información que compartía con su madre, lo cual termino extrañando todavía más al muchacho.

- ¿Entonces por qué hicieron que nos acercáramos tanto a la familia del tío? Mamá, ¿Papá te lo había dicho?

- ¿Decirme qué? ¿De qué hablas Lucio?

- Tonterías cielo, Lucio se nota muy confundido.

- Benjamín, ¿Estás tratando de ocultarme algo? ¿A qué viene todo esto de Lemy?

- Él me lo contó cuando lo encontré, papá es el padre biológico de Lemy, creí… creí que tu lo sabías mamá. - Entre más hablaba, más podía notar como la expresión de su madre se distorsionaba, pero tanto como su madre tenía problemas para detenerse una vez comienza una broma mala, él ya no sabía cómo dejar de contar aquella noticia. - Creía que por eso había insistido tanto que me llevara bien con Lemy… ya que somos… hermanos…

- ¿Tú y Lemy… hermanos?

- Cielo, cálmate por favor.

- Benjamín, cállate, deja que Lucio siga hablando.

- Bueno… yo…

- ¿Cómo es eso de que eres hermano de Lemy? ¿Quién te lo dijo?

- Él me lo dijo… se enteró… hoy…

Luan lo sabía, desde hace mucho tiempo atrás que sabía perfectamente la situación de su marido, desde que habían concebido a Lucio que su esposo había jurado fidelidad absoluta y había logrado ganarse su confianza, sin contar con que Lemy tenía la misma edad que Lucio, no necesitaba ser su hermana Lisa para hacer los cálculos, su esposo solo tuvo un hijo adicional a Lucio de esa edad… y ese hijo… tenía que ser el bastado de esa desgraciada.

- ¿Mamá?

Luan se volteó hacía su esposo quién se veía sumamente preocupado.

- ¿Lo sabías?

- Te juró que me enteré recientemente.

- Sabías que el bastardo de esa perra estaba cerca, lo sabías… lo sa…

Y ese fue el momento exacto donde su expresión se congelo, el chico del que se hablaba y representaba la peor etapa de su vida, algo de lo que pensó no volvería a saber nada estaba cerca y, por lo visto, había sido criado y alimentado, había sido cuidado por Lincoln.

- ¿Él lo sabía?

- Luan, cálmate…

- ¿Él… lo sabía?

- Cariño, escu…

- ¡¿Él lo sabía?! ¡¿Si o no?!

- Bueno… yo… él…

- Benjamín, dímelo de una vez.

- Creo que deberías hablar con él una vez te calmes.

Luan se quedo quieta, bajando la mirada al piso mientras parecía murmurar algo, tanto padre como hijo estaban preocupados por hablarle sin saber cual sería la reacción exacta de Luan, conocían perfectamente su actitud y las pocas barreras morales que podía tener cuando se emocionaba pero… esta vez no era emoción, no era como los enojos que tenía con su esposo tras una discusión, habían presenciado recientemente aquella brutal paliza a una de sus tías, una hermana suya, pero en vez de gritar o molestarse, simplemente se había quedado quieta y en silencio.

- ¿Mamá?

Lucio fue quién termino avanzando, dando torpes pasos en su dirección, sabía que al menos no le golpearía o al menos quería esperar eso así que se determino a intentar calmar un poco a su madre, siendo el momento en que estuvo próxima a esta que pudo escuchar lo que murmuraba con dificultad.

- Él lo sabía, él lo sabía…

- (Nervioso) Mamá, oye, ¿Y si mejor vamos a casa? Es algo tarde y creo que todos deberíamos descansar.

La mirada de su madre era un enigma, uno que le preocupaba, más ella no parecía reaccionar y, si era honesto consigo mismo, era la primera vez que su madre le aterraba tanto.

Horas después, casa de Lincoln

El desgaste mental de Lemy le había finalmente cobrado factura y se había marchado a dormir, acto que Logan siguió de cerca e incluso le había pedido a este dormir a su lado, en un principio había estado en desacuerdo ya que ya consideraba que estaba algo grande para eso, pero la expresión de tranquilidad de Lincoln y la insistencia del niño terminaron por ganarle a Lemy, Lincoln, mientras tanto, se hallaba en soledad en la sala de su hogar, mirando fijamente una de las últimas fotografías que se había tomado Paige antes de fallecer, una donde salían los tres juntos, con un Lemy pequeño abrazado al prominente estomago de la chica, el peliblanco observaba en silencio la fotografía, acariciándola suavemente con su pulgar la imagen de la chica.

- (Pensando) ¿Esto hubiera sido más sencillo si hubieses estado aquí?

Muchas veces se había cuestionado eso, en cada momento donde sentía que lo había arruinado aquella pregunta inundaba su cabeza e intentaba pedirle a esa imagen que le diese una respuesta, sabía que jamás ocurriría y que posiblemente jamás lograría conciliar una respuesta satisfactoria por si mismo, posiblemente ninguna respuesta podría calmar esa incertidumbre hasta el día que se volviese a encontrar a su amada, pero mientras siguiese allí, con sus hijos cerca, sentía que podría vivir sin una solución a su dilema, o al menos, poder sobrellevarlo por ello.

La puerta fue golpeada en ese momento, ya era tarde y no esperaba a nadie, de hecho, hubiese preferido seguir en su silenciosa meditación un tiempo más antes de ir a dormir e intentar sobrellevar ese pesado día, pero a los pocos segundos escucho un segundo aviso, uno más enérgico, si continuaba creciendo el bullicio podría molestar a sus hijos y eso era algo que no permitiría, por lo que se acerco y observo por la mirilla, notando que no era otra que Luan.

- ¿Luan? - Abrió la puerta sin pensarlo demasiado. - ¿Qué haces aquí tan tarde? ¿Paso algo?

- ¿Escuchar un hola es mucho pedir?

La Luan que conocía no actuaba tan seria, al pensarlo un poco recordó que la había llamado en desesperación mientras buscaba a Lemy y no le aviso que ya lo había encontrado, aunque era extraño, Lucio había estado con Lemy, él debió haberle comentado…

Y ese fue el momento en que Lincoln se dio cuenta de lo que había ocurrido, pensó en cerrar la puerta por miedo a que esta se abalanzara hacia el interior y se dirigiese en dirección a Lemy, nada más lejos de la realidad, su hermana le observaba con neutralidad, una frialdad que no era usual en ella, pero si ya se había revelado todo, si quería mantener tranquilo a su hijo, sentía que debía confrontarla allí, ahora, y dependiendo de lo que ocurriese, reaccionar.

No importaba si debía terminar en ese momento su relación con Luan, huir con sus hijos para alejarse de ella o cualquier otra cosa, si Luan se interponía en la felicidad de sus hijos, él respondería.

- Lo siento Luan, hola, entra por favor.

- Gracias.

El peliblanco miró fijamente a su hermana, tenía experiencia tratando personas inestables gracias a su trabajo y su cuerpo se tensó, ya no observaba a un familiar o ser querido, cada movimiento era analizado como un extraño en su territorio.

Después de cerrar la puerta y encender la iluminación de la sala, ambos hermanos se encontraban mirándose fijamente alrededor de la mesa, tal como si estuvieran en alguna clase de negociación.

- ¿Quieres algo de beber? ¿Té o café?

- Un café por favor.

Lincoln actuaba tan normal como le era posible, siempre con un ojo sobre una Luan que estaba principalmente inmóvil, algo que por alguna razón, le preocupaba aun más que verla enojada gritándole.

Una vez servidas las bebidas calientes, Luan sorbio un pequeño trago, mirando fijamente la taza.

- Jeje, es curioso, desde que éramos pequeños y vivíamos juntos que sabías preparar el café tal como me gusta.

- Gracias, supongo.

- No seas modesto, siempre has sido extrañamente caritativo con tu familia.

- No tanto como quisiera.

- ¿Por qué dices eso? Tienes una buena familia, dos hijos que te aman, dos sobrinos que te adoran, un cuñado que te aprecia.

- Luan, si estás aquí es por…

- Lemuel, ¿No?

Lincoln apretó los puños disimuladamente, desde hace más de una década que había pensado en aquel escenario, había escuchado más de una vez la furia de Luan sobre Luna y la había presenciado recientemente el cómo ese rencor seguía plenamente vigente, no era algo que Luan hubiese superado y ahora debía de saber que esa criatura a la que guarda tanto odio había estado cerca suyo todo este tiempo.

- Solo quiero saber algo, ¿Tú sabías quienes eran sus padres?

Fue casi un minuto de silencio en el que la expresión del peliblanco fue totalmente estoica hasta poder abrir lo suficiente su boca para poder exhalar una pequeña entonación, una apenas elaborada y dicha con debilidad, pero lo suficientemente fuerte para que la receptora del mensaje fuese capaz de escucharle.

- Si.

- ¿Cuánto tiempo?

- Desde el principio.

El rostro de Luan cayo, dejando de mirar los ojos de su hermano para centrarse en la taza humeante frente a ella.

El silencio gobernó el ambiente, todo lo que se podía escuchar eran los lejanos ronquidos de un adolescente y los escasos vehículos que pasaban por fuera del departamento, todos sonidos lo suficientemente distantes para crear alguna repercusión en el sombrío ambiente que se había creado entre ambos hermanos, dos personas que no eran capaces de mirarse el uno al otro y solo dejaron pasar los minutos hasta que un leve sollozo rompió el ambiente, siendo Lincoln quien logro reunir primero la suficiente voluntad para volver a ver a su pariente y notar que la muchacha había comenzado a llorar en silencio.

- Luan.

- ¿Por qué? ¿Por qué hiciste esto? ¿Por qué me hiciste esto?

- No quería herirte.

- Sabes lo que esa zorra me hizo, te lo conté, confié totalmente en ti desde que nos volvimos a encontrar y tú… tú lo sabías…

- Luan, nunca tuve intenciones de lastimarte con todo esto, más bien, estaba aterrado.

- ¿Aterrado? ¿De qué? ¿De lastimarme o… de que lastimara a ese bastado?

- No es un bastado, es mi hijo.

- Y tienes el descaro de defenderlo.

- Si, lo defenderé de quien sea, seas tú, la imbécil de Luna o quien quiera que intente hacerle algo.

- ¡Pero ese imbec…!

Luan no pudo terminar la frase cuando Lincoln dio un fuerte golpe con su puño a la mesa, casi volteando las tazas de ambos y logrando callar a Luan por la sorpresa y la potencia de este, dándole la mirada más fría que Luan jamás había sentido en su vida.

- Sabía que ibas a reaccionar así, los chicos tuvieron un día difícil y necesitan descansar, si quieres seguir teniendo esta discusión o te calmas o te largas.

- Es el hijo de esa estúpida, no lo defiendas.

- No, Lemuel pudo haber nacido por esa perra, pero ha sido hijo de Paige y mío desde que llego a esta casa, él no tiene nada que ver en este problema.

- Su existencia casi destruye mi vida.

- La que hizo la estupidez fue Luna, él es inocente en todo esto, ¿O acaso en todos estos años ha hecho cosas para molestarte o hacerte más difícil tu vida? Hasta hace pocos días lo abrazabas cariñosamente como tu sobrino.

- Eso fue antes de saber su origen.

- ¿Y eso importa a este punto?

- ¡Claro que impo…!

Un nuevo golpe por parte de Lincoln volvió a intimidar a la castaña, por más que su interior fuera una acumulación de emociones y pesares, si algo había hecho desde que se alejo de la casa donde se crío fue guardar la imagen de su pequeño hermanito, no el adolescente cansado que era en ese entonces, había intentado guardar la mejor visión de cada miembro de su familia cuando se marcho y con el pasar del tiempo todos habían roto esa ilusión que ella había construido de alguna manera, solo Leni y Lincoln aun era capaz de imaginarlos con sus tiernas e inocentes sonrisas que guardaba en su corazón y por eso mismo la desaparición de Lincoln le daño tanto, no podía imaginar a un adulto joven buscando su camino en la vida, solo podía imaginar a ese niño de 11 años que reía gustosamente con las demás y siempre estaba dispuesto a darle una mano a otro, cuando lo reencontró ver a ese adulto de rostro serio fue un duro golpe, pero tras conversar con él pudo notar que, aunque amargado, maduro y serio, ese pequeño y gentil hermanito seguía allí, seguía siendo en parte ese Lincoln que guardaba en su corazón, y era todo lo que necesitaba en ese entonces.

Con el tiempo y las tragedias siempre asumió que el dolor era el que manchaba esa imagen, pero que aun así ese tierno niño seguía allí, conforme se visitaban mutuamente pudo notarlo, a su visión era un buen padre, era un buen tío, cuando estuvieron en problemas él les daba una mano que no dudo en usar el vínculos de sus hijos para tener una excusa con la que acercarse más a él, eran tantas acciones tanto sutiles como grandes que le reforzaban esa visión, incluso ahora cuando se decidió a confirmar su dolor lo hizo rogando que todo fuese un error y su hermano, de alguna manera, hiciese su magia y lograra solventar su pesar, pero esa mirada fría, la presencia imponente y aquellos estruendosos golpes eran como una bola demoledora golpeando con fuerza esa imagen en la que llevaba tantos años refugiándose, agrietándola al punto de dejarla irreconocible al suave toque de una pluma de romperse en mil pedazos y que ya no existiera ese tierno niño que amaba a su familia, sino aquel sombrío adulto que la veía como una existencia miserable, una que no importaba.

Como si a sus ojos, ella no importase en absoluto.

Era como si todas sus pesadillas se estuviesen reuniendo en un solo lugar, una sola persona.

Aquel horrible hombre que yacía sentado frente a ella que se hacía llamar como su querido hermanito menor.

- Lincoln, me estás asustando.

- Luan, yo también odio a Luna, la odio con todo mi corazón por haber abandonado a Lemy, pero al mismo tiempo agradezco que gracias a eso pude conocerlo y tenerlo a mi lado, Lemy para mi ha sido una bendición, tanto Paige como yo siempre hemos pensado en él como nuestro y eso no cambiara, si tú no puedes aceptar el hecho de que Lemuel es mi hijo, tú y yo no tenemos nada más que hablar.

- Lincoln…

Luan se llevo una mano a su pecho, no estaba segura de que era lo que más le había herido, si el conocimiento de saber que a conciencia protegió a ese niño todo el tiempo y lo seguiría haciendo o la frialdad con la que estas fueron dichas, como si sus propios sentimientos no importasen en lo absoluto.

- ¿Serías capaz… de rechazarme por ese chico?

- No voy a rechazar a mi hijo por nadie ni nada, solo hoy creí que podría perderlo, esta mentira se extendió demasiado y solo consiguió herirlo, pero… si de algo te sirve de consuelo… yo… lo siento mucho Luan.

Levantando su cabeza con dificultad, Luan observo con su vista empañada la expresión del hombre frente a ella, ya no era una expresión totalmente estoica, más bien, era la de una persona que estaba sumamente lastimada.

- ¿Lo… sientes?

- Desde que nos reencontramos, tuve miedo de tu reacción, Luna me había dicho lo que hizo, la repudie por eso, pero no pude hacerlo con ese niño, quizás si te hubiera dicho antes, si hubiese aclarado esto antes podrías haberse resuelto de mejor manera, pero yo… no quería perder a ninguno de ustedes, ni a mi hijo ni a ti.

- ¿Perderme?

Eran palabras injustas, ella no podía evitar querer a su hermano, aquella delicada imagen a la que se aferraba parecía luchar por no derrumbarse y esas palabras solo lograban revitalizar ese sentimiento, no podía negar sus propios sentimientos tampoco, se sentía vilmente traicionada por la gente que le rodeaba y sentía asco y odio por la existencia de ese "bastardo" que había entrado a su casa tan tranquilamente, habían pasado tiempo juntos, lo había ido a buscar a la escuela y le había preguntado como estaba, pero entre más pensaba en aquellas cosas que le molestaban, más pensaba en la sonrisa de ese chico, en la amabilidad que Lincoln le había heredado, aunque intentaba forzar la imagen de la persona que más odiaba en el mundo en ese chico, todo lo que podía ver era la espalda del muchacho peliblanco que guardaba en su corazón y que ahora se levantaba lentamente y se acercaba a ella, usando sus pulgares para secar las frescas lágrimas que negaban a dejar de producirse en sus ojos para mirarle con una expresión que no podía definir, sentía que había dolor, sentía que podría llorar en cualquier momento si ella hablaba, pero al mismo tiempo sentía que esa expresión guardaba una suerte de felicidad, un contraste que sus próximas palabras podrían definir hacia qué lado se decantaría y que ella no podía elegir.

- Eres mi hermana, con todo lo que paso en mi vida creí que las había perdido a todas, me sentí traicionado y herido, pero tú… has sido quien ha estado conmigo en todo este tiempo, en las buenas y en las malas, y yo… si fuera posible, no quiero perderte tanto como no quiero perder a mi hijo.

- Es que… odio tanto… pero tanto a Luna… lo que me hizo… yo confié en ella, era mi hermana y amiga favorita… y luego ella…

- No te pido que olvides, - Lincoln tomo su mano, apretándola con fuerza. - Te pido que entiendas que ese niño y esa puta no son nada entre ellos, Lemuel es mi hijo, es el sobrino que te quiere tanto, que solo eso importe.

- ¿Y si digo que aun así no puedo aceptarlo?

- ¿Tú te alejarías de Liby o de Lucio si yo te dijera que los odio?

- No puedes compararlos, ellos son…

- Lemuel es tan hijo mío como Logan, la respuesta que me des ahora es la misma que daré yo.

La castaña cerro sus ojos, su mente y su corazón estaban pasando por mucho en ese momento y necesitaba meditar, asimilar todo eso, el peliblanco por su parte retrocedió para buscar algo de papel con el que secar sus ojos lágrimas, pero al llegar a la cocina pudo escuchar como la silla donde esta se encontraba era desplazada, volteando en el momento para notar que su hermana estaba ahora parada.

- ¿Tomaste tu decisión?

Y en completo silencio, Luan comenzó a caminar hasta la salida, Lincoln solo pudo observarla sin encaminarse hasta donde ella, era su decisión después de todo, pero…

- Te voy a extrañar Luan.

La chica se detuvo en la puerta, sin voltearse, sin mirar la expresión lastimada de Lincoln, y hablo.

- Necesito pensarlo, no saques conclusiones tan apresuradamente, por eso tus planes fallaban tanto cuando eras niño.

- ¿Cuándo era niño? ¿Por qué…?

Pero mientras hablaba, Luan se marchó, sin despedirse, sin voltearse, sin darle una explicación, esta simplemente cerro la puerta con delicadeza, sin más espectáculos o ruidos fuertes, sin pelear ni nada.

Y tal como vino, se marchó.

Lincoln solo pudo volver a voltear hacía la imagen de su esposa, tal como lo hacía antes de que su hermana llegase, y tal como en ese momento, la misma pregunta surgió en la mente de Lincoln.

- ¿Esto hubiera sido más sencillo si hubieses estado aquí?

Al día siguiente, Royal Woods

Mientras Lori dormía tranquilamente junto a Roberto, Pancho entro en completo silencio a la habitación mientras dejaba una nota sobre el velador junto a su madre y tomaba las llaves del vehículo de esta, encaminándose hacía su habitación donde Loan le observaba con una expresión incomoda, más bien, molesta.

- Cuando dijiste que le pedirías el vehículo a mamá, no esperaba que fuese de esta forma.

- Vamos, solo se molestará un poco, nos llamará por un par de horas y luego se resignará, todo está calculado.

- N..No debería ser así.

Pancho le miró fijamente mientras una sonrisa burlona se formo en su rostro, mostrando que claramente estaba disfrutando el momento.

- ¿Nunca has querido molestar a mamá?

- N..No.

- Puff, aguafiestas, ¿Terminaste de empacar?

- Si, pero necesito ir al baño, estoy… estoy muy nerviosa por todo esto.

- Ya verás que con un par de horas en la ruta te calmas, ¿Segura que no quieres conducir tú?

- Si m..mamá se entera de que tome su vehículo…

- La nota está a mi nombre.

- Aun así mamá me culpará, es..stoy segura.

El hermano menor tomo la mano de su temblorosa hermana mayor, apretando con fuerza en un intento de darle algo de confianza.

- No te pasará nada, te lo prometo.

- G..Gracias hermanito.

El chico asintió con la cabeza antes de soltar las manos de su hermana, dirigiéndose hacía la salida de la habitación antes de tomar tanto su bolso como el de su hermana.

- Iré con las cosas y te esperaré en el vehículo, no te tardes y recuerda no hacer un desastre muy grande. - Diciendo esto último en un tono jocoso, algo que logro molestar un poco a Loan.

- Ya veté.

- Jeje, no tartamudeaste.

Con eso el chico se marchó y Loan suspiro, le tenía el suficiente miedo a su madre para jamás haber intentado hacer nada que pudiese molestarla, intento ser una buena estudiante y una buena hija, pero sus calificaciones siempre fueron promedio, debido a su personalidad no pudo participar en muchos clubes y tuvo pocas amistades, pero entre más lo intentaba, más podía notar el rostro de decepción de su madre y le llevaba a encerrarse más en si misma, las pocas amistades que logro formar habían quedado en el pasado y solo podía conversar con su hermano, su padre casi no solo estaba raramente en casa, sino que seguía ciegamente lo que dijese su madre, sin contar con la presencia de esa persona.

Su tía, alguien que disfrutaba atormentarla y no tenía miedo de decírselo de frente, habían sido muchas las veces en que aprovechando momentos en que estuviesen solas se daría el gusto de decirle cuanto disfrutaba verla aterrada sin contar las situaciones a las que le había expuesto en el pasado, cuando se entero de quien pagaba las sesiones con el psicólogo pudo entender porque sus padres confiaban en menos en ella con cada sesión y cuando se negó a seguir asistiendo solo se enfadaron con ella, tampoco tenía pruebas más que su palabra contra la de su tía, una tía que su madre casi idolatraba y sabía no iba a ganar.

Tenía miedo de irse, se sentía demasiado inútil para vivir sola y que al menos allí siempre tendría un lugar donde dormir, su hermano más de una vez le había ofrecido irse con ella, cambiarse de universidad para seguirla a un lugar lejos, le había encantado la idea pero no podía hacerle eso a la única persona que le había dado una mano, sería arrastrarlo a su propio problema, posiblemente a su tía no le tomaría mucho hallarlos y estando lejos de su madre no se imaginaba que cosas podría hacerle a ella o peor, a su hermano.

Pero soportar eso a convivir con ella una temporada era algo muy diferente, su miedo por esta era superior a su miedo de enojar a su madre, por eso acompañaría a su hermano, y si todo salía bien, quizás podría olvidarse de su miedo por unos días.

- Mamá no irá por nosotros, ¿Verdad?

Se rio secamente, en el fondo de su corazón, sentía que era capaz de hacer eso y devolverse con ellos mientras la arrastraba jalando su cabello, pero aquel pensamiento fue interrumpido por su propio organismo recordándole una de sus necesidades biológicas.

- Cierto, baño.

Aunque torpemente, se encamino en silencio al baño, incluso pensó en no jalar la cadena para no hacer el ruido aunque al final termino haciéndolo, y una vez lavo sus manos y su cara para refrescarse antes del viaje salió del baño, topándose frente a frente con ella, su tía.

- Oh, Loan, que sorpresa, ir al baño a la misma hora, el destino es curioso.

Los ojos de Lucy generalmente estaban ocultos tras algo, en ocasiones por su peinado, en ocasiones gafas negras, eran pocas las veces que los había visto y, de todos los días donde podría haberlo presenciado, en ese momento sentía esa mirada afilada apuñalándola violentamente, aquella indescriptible expresión de gozo estoico quizás no representaba mucho a simple vista pero tras tantos años, tras tantos encuentros, sentía que conocía lo suficiente esa expresión para saberlo.

Lucy, su tía, iba a disfrutar fuese lo que fuese que fuese a decir o hacerle en ese momento.

Sudando mientras sentía que su corazón se aceleraba y su respiración se dificultaba Loan dio un paso hacia atrás, deseando que su brazo reaccionase lo suficiente para azotar con fuerza la puerta y poner una barrera entre ella y Lucy, pero todo lo que reacciono fueron sus piernas las cuales solo eran capaces de retroceder, y por cada paso que intentaba alejarse, Lucy daba un paso para mantener la corta distancia entre ambos rostros.

- No seas tímida cariño, que reacciones siempre así lo ha vuelto todo tan fácil, en ocasiones también busco retos.

- U..U..Ust..t..t..ted…

- Si, si cariño, si no lo digo yo estaremos un par de horas aquí, - Lucy intento fingir la voz de Loan. - ¿Me vienes a lastimar? Bu, bu, bu, nah, es muy temprano y supongo que vas a algún lugar.

- ¿C..Cómo lo…?

- ¿Sé? Nadie esta tan… bueno, en tu caso, apenas arreglado a esta hora, eso y que vi a tu hermanito escabullirse a donde tus padres, supongo que de tal madre tal hijo, Lori hizo eso varias veces cuando era adolescente, jeje, fue gracioso recordarlo.

- S..Si usted…

- ¿Decirles a tus padres para que los castiguen ahora y les impidan irse? Nah, te agradezco que me des tiempo con tu madre a solas, y con esto, va a ser interesante el próximo encuentro que tendrán. - Lucy tomo el mentón de Loan con suavidad. - Seguro que van a ser unos días muy interesantes cuando vuelvan.

Dicho eso Lucy se apartó, quedando fuera de la habitación junto a la puerta.

- Ve cariño, te un buen viaje, eso y que realmente necesito usar el lugar.

Loan estaba inmóvil, solo podía sentir su cuerpo temblar y sus piernas estaban a nada de fallar, sus ojos comenzaron a humedecerse y Lucy solo observaba eso pasando de una juguetona mirada a una de fastidio.

- Niña, sal ya y ve a ser una rebelde de una buena vez, chu.

Sintiendo como su corazón parecía querer salir disparado de su pecho y con su garganta hecha un nudo comenzó a dar pasos torpes, saliendo con dificultad del baño mientras Lucy la miraba con pleno fastidio hasta que finalmente salió del lugar, entrando para cerrar la puerta de forma molesta.

El cierre de la puerta fue el impulso que Loan necesitaba, casi como si hubiese despertado de un trance comenzó a correr sin importar el ruido que hiciese o su estado físico, solo quería alejarse del lugar, ni siquiera pensó en usar el ascensor, era demasiado lento, demasiada espera, ella podría fácilmente alcanzarle, ni siquiera regulo la fuerza con la que cerro la puerta del hogar con la que bien podría haber despertado a sus dormidos padres, todo lo que necesitaba era alejarse y, cuando finalmente llego al vehículo abrió la puerta violentamente, casi saltando al interior del vehiculo para miedo de Pancho.

- ¿Qué demo…?

- ¡Arranca por favor, arranca y vámonos lejos, solo arranca ya!

Presa del pánico el rubio encendió el vehículo y acelero tanto como le permitía el vehículo, Loan solo podía llorar y rogarle que se alejaran, ya ni siquiera le importaba si era donde su tía Luan o donde fuese.

Solo necesitaba alejarse.

Mientras solo podía llorar.