Llevaba bastante tiempo desde la última vez que había despertado junto a Logan en la misma cama, le traía recuerdos bastante lejanos cuando su hermanito apenas podía caminar en los cuales intentaba aferrarse a él como si su vida dependiese de ello, quizás por eso verlo tan grande y con una expresión tan boba al dormir le había sacado una pequeña sonrisa que no quiso interrumpir, levantándose con cuidado de no despertarlo para encaminarse hasta la sala, notando que Lincoln se encontraba tirado en el sofá, durmiendo, teniendo a su lado la imagen de Paige.
Tenia la misma ropa que el día anterior, apenas si había desbotonado un poco su camisa, incluso aun tenía sus zapatos puestos, podía hacerse la idea que había estado allí hasta que el sueño lo derribo por lo que decidió acercarse y comenzar a mecerlo con suavidad para despertarlo.
- Papá, despierta.
- ¿Uh? ¿Lemy?
- Te quedaste dormido en el sofá.
- ¿Eso paso?
Podía notar con la pereza que el adulto comenzaba a procesar su entorno, pasando su mano por su rostro en un intento de terminar de despertar.
- Prepararé el desayuno.
- No te preocupes hijo, yo lo haré.
Lemuel se mantuvo en silencio y observo como el adulto se levantaba perezosamente rumbo a la cocina, hablándole con la naturalidad de un día cualquiera donde nada importaba, su mente no podía dejar de pensar en todas las cosas que había aprendido el día anterior pero su padre parecía no darle importancia, algo que no lograba entender si le molestaba o no.
- (Serio) ¿Crees que está bien que nos llevemos así?
- ¿De qué hablas Lemy?
- Sabes a lo que me refiero, a todo lo que hablamos ayer.
- Hijo, verás, - Lincoln termino de sacar algunos huevos y tocino del refrigerador, buscando ahora una sartén. - No creo que debas pensar demasiado en como te comportaras o como reaccionaras, si algo me ha enseñado la vida es que cosas muy duras pueden pasar de la nada y solo queda afrontarlas.
- ¿Si te hubieras enterado de que tus padres realmente no lo eran no crees que te hubiera afectado?
- Honestamente con los horribles padres que tuve, me hubiera alegrado saber que no teníamos parentesco.
- Nunca nos has hablado del abuelo Lynn y la abuela Rita, solo tía Luan nos ha comentado de ellos.
- Hicieron muchas cosas mal conmigo. - El sartén comenzó a sonar, soltando el olor del tocino friéndose por la habitación. - Intento no pensar demasiado en ello porque la experiencia no fue agradable y no quiero que eso entorpezca mi juicio con ustedes.
- ¿Y cuándo partió mamá?
- Ese ha sido uno de los peores días de mi vida, me escudé mucho en tu madre por todas las cosas amargas que viví en mi adolescencia y me costó mucho poder comenzar a avanzar nuevamente tras su partida, eso no te lo puedo negar.
- ¿Ves? No es tan simple avanzar luego de una noticia así.
- Lemy, yo ya te dije lo que pienso de ti el día de ayer, independiente de como quieras reaccionar te seguiré viendo como mi querido hijo y primogénito, pero ahora quiero que tu me respondas algo a mí, - Apago el fuego de la cocina, dejando de lado los utensilios para mirar directamente a Lemy. - ¿Tú me ves como tu padre?
Un nudo se creo en la garganta de Lemuel, ni siquiera había pensado en una respuesta cuando el malestar comenzó y miro al peliblanco observándole fijamente con su usual expresión estoica.
- Yo…
Lincoln se acerco al adolescente y le dio unas suaves palmadas en su cabeza, tal como si fuese un niño pequeño.
- No lo tomes tan en serio, ese fue mi problema y lo que me llevo a ser como soy, alguien serio y amargado, no centrarte en tu problema y seguir con tu vida también es una opción, quizás en el camino encuentres la respuesta.
- ¿Y si dejo de pensar que eres mi padre?
- Me dolerá mucho. - Comenzó a tomar algunas tazas y vertió leche caliente en ellas. - Pero viviré con ello y te seguiré cuidando igual.
- ¿Cómo puedes estar tan seguro de todo lo que dices? No soy tu hijo biológico.
- Que no tengas mis genes directos no te hace menos hijo que Logan, dude en el pasado porque no quería afectarlos, pero ya no quiero eso, se… lo prometí a tu madre anoche.
Aun faltaban cosas que llevar a la mesa para el desayuno de los tres y aunque Lincoln había aprovechado la conversación para prepararlo todo finalmente se había quedado quieto, dándole la espalda a Lemuel, finalmente deteniéndose a meditar.
- Despierta a tu hermano por favor, no dejemos que esto se enfrié.
- Oye…
- Lo que te dije, fue en base a las experiencias que he tenido, llévalo a tu ritmo Lemy.
El adolescente obedeció y se dirigió hacia su habitación compartida, despertando al peliblanco quien le miro con una expresión completamente despistada, con un ojo medio cerrado, el cabello completamente despeinado y baba cayendo de su boca, provocando una pequeña risa en el castaño quien lo llevo hasta la mesa en su espalda al notar que parecía más dormido que despierto.
- ¿Está despierto? - Lincoln sonaba genuinamente confundido.
- Si te soy sincero, no tengo idea.
- ¿Por qué le costara tanto despertarse?
- ¿Genética tal vez? Supongo que debería alegrarme no poder haberte heredado esa pereza.
Ese comentario le había salido de la nada, ver a su hermanito tan relajado tomando y con esa expresión casi dormida le había hecho olvidar el ambiente tenso que sintió hace poco, incluso termino soltando aquella broma respecto a su situación de una forma tan natural que no lo analizo hasta pocos segundos después de haberla dicho, mirando con algo de recelo a Lincoln quien se paralizo por un momento antes de hacer una diminuta muesca de sonrisa.
Quizás las cosas serían incomodas por un tiempo, pero si de algo pudo estar seguro al ver a esas dos personas cerca de él, es que es que ese podía ser realmente su lugar en el mundo.
En ese momento, en cierto gimnasio
Lynn pese a lo temprano que era ya llevaba casi 2 horas ocupando la instrumentaría del edificio, uno de los recepcionistas el cual llevaba su tiempo conociéndola había podido notar que algo había cambiado en la chica, quizás fue la manera brusca con la que ingreso o el hecho que ni siquiera se detuvo a saludarle o siquiera mirarle, pero ver la brutalidad con la que trataba el equipo le provocaba una ligera sensación de miedo.
No fue hasta que escucho un fuerte impacto que se dirigió a ver el lugar, observando que Lynn se hallaba exhalando aire bastante agitada y empapada de sudor mientras frente a ella la barra tenia solo la mitad de los discos puestos, pues el otro lado uno parecía que los discos habían sido sacados, y por el sonido que había escuchado, era probable que estos hubiesen caído por un desequilibrio al levantar la barra, algo que solo le preocupaba aún más al hombre.
- Lynn, ¿No crees que deberías tomar un descanso?
- Tengo un gran evento pronto, necesito estar más fuerte que nunca.
- Si, pero sabes que esto es contraproducente.
- No necesito tus comentarios de debiluchos, si quisiera consejos de como ser un vago y estar sentado todo el día te hablo.
- Lynn.
- Lárgate luego quieres.
Los ojos de la castaña parecían perdidos, casi como si no observasen lo que tenían en frente y también pudo notar que sus brazos temblaban ligeramente, y quizás era su cabeza jugándole una mala pasada, pero estaba seguro de que se veía un poco más musculosa que hace unos pocos días.
- Si continuas con una rutina así te vas a lesionar.
- Conozco perfectamente mi cuerpo idiota, se como llegar a mis limites y superarlos, ¡No creas que lo sabes todo!
- No dije nada eso.
- ¡¿Ahora me quieres sermonear?! - Lynn no tardo en dar un paso al frente y tomar del cuello de su camisa al recepcionista, levantándolo con una sola mano y con suma facilidad. - ¡Tú no sabes lo que realmente puedo hacer Lisa y no te necesito ni a ti ni a tu mierda de pensamiento!
- Oye, vamos a calmarnos, no queremos tener problemas aquí.
- Entonces cierra tu puta boca.
Si el menor cuidado soltó al hombre, quien hacía señas a los que comenzaban a reunirse ante aquel espectáculo para que no se acercaran.
- Lynn, escúchame, se que estás algo alterada, pero…
- ¡Déjame en paz! ¡Déjame en paz! ¡Déjame en paz! ¡Déjame en paz!
Lynn se aferro a su cabeza y comenzó a jalar su cabello, logrando sacar varias hebras de cabello en el intento mientras no dejaba de gritar, logrando asustar genuinamente al hombre quien ahora si retrocedió en el momento que comenzó a realizar aquellos erráticos actos.
Los pocos miembros que funcionaban como seguridad en el lugar comenzaron a acercarse con la intención de sacar a Lynn, pero esta antes de que pudiesen hacerlo o siquiera decirle que la iban a escoltar fuera dio un nuevo grito fuerte y corrió rumbo al baño de las mujeres, encerrándose allí antes de que pudiesen reaccionar debidamente a sus acciones.
Una vez allí Lynn comenzó a aferrarse con fuerza a su estómago, podía sentir como le dolía, una sensación como si algo le estuviese atravesando lentamente sus abdomen, acercándose torpemente a uno de los lavabos y vomitar, pudiendo observar una mezcla de tonalidad turbia y con algunos tonos carmesí.
- ¿Qué… mierda?
Aquel malestar desapareció tan rápido como vino, en el momento que vomito era como si su cuerpo hubiese renacido y estaba en perfectas condiciones una vez más, pero el contenido que aun no terminaba de ingresar a las cañerías le preocupo, aquel color rojo entremezclado no hizo más que darle una sensación de escalofrío que le hizo retroceder, ignorando por completos los golpes a la puerta del lugar y las exigencias de que abriese la puerta fue que retrocedió hasta que su espalda choco contra la pared, aferrándose nuevamente con sus manos a su cabeza.
- ¿Qué me está pasando?
Por los sonidos de los impactos parecía que la puerta estaba por ceder, Lynn ni siquiera presto atención a ello y dejo caer su cuerpo mientras se deslizaba por la pared hasta quedar sentada en el suelo, mirando con miedo a aquella evidencia que ella no estaba bien.
Cuando finalmente lograron forzar la puerta solo pudieron observarla allí, tirada en el piso con una expresión perdida, no opuso ninguna resistencia cuando fue escoltada fuera del lugar, en cambio, ella no dijo nada y camino sin pensar, sin importarle el rumbo o lo que haría, su mente no dejaba de pensar en aquel paralizante dolor y aquella turbia prueba de su condición, y sin darse cuenta, había terminado dirigiéndose hacía el complejo deportivo donde entrenaba con su equipo.
- ¿Qué hago aquí? Yo estaba… estaba…
- Pero mira nada más, es mi Lynn, lunática Lynn, la grandiosa estrella de mi equipo, ¿Algo temprano para la práctica grupal no crees?
- Oh, eso, venía a eso.
- No suenas segura querida, ¿Estás bien?
- Eh, si, solo sentía que estaba divagando, eso es todo.
- Pues bien, mientras sea ahora y no en el evento todo bien, ¿Vienes a entrenar verdad? Bueno, con ese vestuario es algo obvio, puedo llegar a ser tan despistado.
- Pues claro, ¿De quien crees que hablas? Los demás solo me atrasarían, y ya sabes lo que dicen, si no duele no sirve.
- Entrenar unas horas antes de las practicas oficiales, que loable, me gustaría tener más chicas con tu dedicación, en serio, y hablando de eso, las cosas que el grem… ajem, tu hermana había hecho para ti, ¿Lo sigues consumiendo?
Lynn realmente dudo de eso, no lograba entender de que estaba hablando ese sujeto, de hecho, ¿Quién era ese sujeto? ¿Qué estaba haciendo allí? ¿Qué era esa sensación de vacío en su estómago?
- Tierra llamando a Lynn.
- Ah, oh, sí, claro.
- Perfecto, en fin, usa las instalaciones como quieras, una deportista como tu merece tener todo a su disposición. - Y el hombre de traje se alejo mientras sacaba su teléfono y marcaba a alguien.
- Cierto, yo soy una deportista, debo entrenar, debo… debo… entrenar.
Muchas cosas eran borrosas en su mente y a su vista, pero algo le traía paz en aquellas ideas, y si en todo ese caos había encontrado un punto en el que apoyarse, ¿Por qué no hacerlo?
Después de todo, era lo único que sabía hacer.
Horas después, casa de Luan
Desde el día anterior que sus padres no se hablaban, una vez habían vuelto del hospital Luan rápidamente había salido una vez más, cuando Lucio intento preguntar por el destino de su madre su padre menciono que era probable que fuese donde su tío Lincoln, después de lo ocurrido aquello no había hecho más que preocupar al muchacho y el que su padre le dijese que descansaría en su dormitorio no ayudaba a la sensación de preocupación.
Su padre termino durmiendo en el sofá y su madre se había mantenido encerrada en su habitación durante todo el día, incluso le había ofrecido llevarle desayuno pero esta ni siquiera respondió, fue él quien termino desistiendo de intentarlo y dejándola en soledad.
Intentaba preguntarse como fue que todo se dio tan mal, no negaba que sus padres habían comenzado a pelear desde hace un tiempo ya pero era por temas financieros, aquel problema emocional había aparecido en uno de los peores momentos en la relación de sus padres, decir que no temía que las peleas aumentaran serian falso y el silencio de esa mañana era pesado e incomodó, el ambiente en general se sentía asfixiante ante aquella falta de vida en su casa, prefiriendo estar en la entrada del lugar y mirar a los alrededores en un vago intento de distraerse.
No era el día con el mejor clima posible para estarse exponiendo tanto, pero era mejor que sentir el vació del interior de su casa.
- Me pregunto si Lem habrá resuelto su problema.
Aunque la situación era ambigua, que su primo, hermano, no lo tenía totalmente claro, pero que Lemy hubiese podido resolver alguno de sus problemas sería al menos una pequeña señal de que las cosas podrían mejorar, o quizás era una forma de no pensar en lo que ocurría al interior de su casa, fuese como fuese su mente fue distraída en el momento que la puerta fue abierta, observando a su padre salir con una expresión bastante agria.
- Papá.
- Saldré un rato.
- ¿Dónde vas?
- Eso no importa.
Generalmente su padre era alguien que mantenía una expresión relajada, los momentos en que se le veía alterado era cuando peleaba con su madre o cuando ya fuese ella o Liby comenzaban con sus chistes podía verle un rostro de cansancio, pero aquella expresión seria era algo que pocas veces había contemplado, cuestionándose que podría intentar su padre a sabiendas de la molestia de su madre.
- Creo que deberías intentar arreglar las cosas con mamá primero.
- Un poco de distancia también en sano, sobre todo cuando se pone así, en fin, vuelvo en un par de horas.
Ver partir a su padre con ese humor volvió a inestabilizar su animó, pensando en las palabras que había usado.
- ¿Distancia?
Una idea comenzó a resonar en su cabeza, si los problemas entre ambos no hacían más que incrementar y el día de ayer su madre se había comportado tan erráticamente, su padre tal vez…
- No, no, no, solo están enojados y ya, tampoco es para tanto.
No era bueno estar con una mentalidad tan negativa, de hecho si lo pensaba bien ya era algo tarde y aún no habían almorzado, posiblemente su hermanita estaría refugiada en el cuarto con bastante hambre por lo que buscaría algo rápido de hacer.
- También podría ir con Lem, seguro que tienen algo para comer… nah, no creo que deba ir hoy.
Se estaba haciendo el animo para levantarse y dirigirse a la cocina cuando un vehículo se detuvo frente a la casa, uno que se le hacía particularmente parecido.
- Mmm… me suena, me suena.
- ¡Lucio! ¡Primo mío! ¡¿Cómo estás?!
Desde el asiento del piloto un hombre rubio salió con una expresión alegre, el castaño tuvo que procesarlo un momento antes de finalmente entender quien era la persona que se acercaba alegremente con claras intenciones de darle un abrazo.
- ¿Pancho?
- ¿Cómo estás? - El rubio cerro el abrazo apresando a Lucio, el chico tenía bastante fuerza por lo que sintió como sus órganos estaban siendo aplastados poco a poco.
- A nada… de morir… aplastado…
- Jajaja, - Lo soltó, dejándolo respirar. - Siempre tan gracioso, con razón mamá siempre dice que la familia de tía Luan es la graciosa.
- Si ja, ja, oye, ¿Qué haces aquí? Mamá no dijo nada de una visita tuya.
- Vengo con mi hermana, esta durmiendo en los asientos traseros, estamos de vacaciones.
- ¿Y pasaron por aquí? Es un viaje muy largo.
- Sip, necesitábamos respirar un poco del ambiente de allá, estaba algo tenso.
- (Pensando) Que coincidencia. - A Pancho. - Para llegar tan lejos… ¿Loan no tuvo problemas con un viaje tan largo?
- Bueno, se quedó dormida casi a la mitad del camino, supongo que ya estará mejor, ¿Te importa si pasamos? Tengo que ir al baño.
- Eh… no creo que sea buena idea.
- ¿Por qué? ¿Paso algo?
- Algo… se podría decir, mamá está encerrada en su cuarto así que creo que lo mejor es que este tranquila, - Su expresión se agravo. - No quieres conocerla descontrolada.
- Mamá me ha contado historias, papá también aunque siempre termina llorando.
- Tío Bobby nunca fue muy valiente después de todo.
- Hace lo que puede.
- See, en fin, no creo que sea buena idea que pasen, lo siento.
- Eso… no es bueno, si te soy honesto… esperaba que nos alojaran un tiempo.
- Eso no se va a poder, no con cómo están las cosas.
- Oye, no pierdo nada con intentarlo, solo sería llegar a dormir, si me dejas hablar con la tía…
- No, en serio, me alegra volver a verte, pero algo como eso no se va a poder ahora.
- Demonios.
- Lo siento.
Pancho sentía una gran molestia, en otra circunstancia se hubiera molestado con Lucio pero podía notar en su rostro que no la estaba pasando realmente bien, posiblemente estaba lidiando con sus propios problemas y no iba a exponer tampoco a Loan a problemas ajenos cuando se habían alejado de su hogar precisamente por eso.
- Tendré que buscar un motel o algo para pasar la noche.
- Tía Lynn vive a unas 3 horas de aquí, ella podría alojarte si continuas tu viaje un poco más, su casa es enorme.
- Mamá y tía Lynn nunca se han llevado bien, nosotros tampoco con ella.
Lucio se llevaba realmente bien con su primo, si bien no se habían visto demasiadas veces cada vez había valido la pena y la habían pasado bien, además de ser el puente perfecto para poder disfrutar con su prima mayor quien siempre parecía estar nerviosa, realmente le hubiese gustado decir que pasasen tranquilamente como lo hubiese hecho en una situación normal, pero con sus padres tan gravemente peleados no podía arriesgarse a eso, no a involucrar más gente en el conflicto cuando sabía que lo de ayer había sido culpa suya, quizás si su padre le hubiese advertido antes podría haberse evitado los problemas, pero que fue quién insistió en hablar y quién soltó la información no dejaba de ser él.
Aun así, no quería dejar a su suerte a su primo.
- ¿Tienes problemas para encontrar un lugar donde quedarte por hoy?
- Si te soy sincero, si, no veníamos con demasiado dinero y me había confiado que tía Luan no se enojaría por dejarnos pasar la noche aquí, o estar unos días.
- Bueno… ¿Y si vas donde tío Lincoln? Él vive a unos 20 minutos en coche.
Si algo había entendido con los sucesos del día anterior es que habían varias cosas que no sabían, cosas como el porque su familia materna estaba tan dividida o que sus primos Lemy y Logan jamás hubiesen aparecido en alguna junta familiar con el resto de sus tías maternas, curiosamente había sido un puente para que tanto Lemy y Logan supiesen de la existencia de Loan y Pancho y viceversa, pero hasta donde sabía jamás se habían visto a la cara y cada que le preguntaba a su tío no le respondía nada, su madre solo mencionaba que su tío estaba dolido con sus tías, pero ellos no eran su tía y sabía que eran buenas personas, quizás el problema de Lemy ya se hubiese solucionado también, fuese como fuese, era la única opción que se le ocurría para no dejar abandonado a su primo.
- ¿Tío Lincoln eh?
- ¿No te agrada la idea?
- Sabes que no lo conozco y Loan se pone algo nerviosa con los extraños, aunque… si te soy sincero, tenía un tiempo que tenía ganas de conocerlo.
- ¿Entonces lo intentaras?
- Si eso me ayuda a tener un lugar que no se lleve casi todo mi dinero por hoy para dormir, puedo intentarlo tan repentinamente, solo espero que a Loan no la altere demasiado.
- Nuevamente lo siento Pancho.
- No te preocupes, solo espero que las cosas mejoren aquí también.
- Yo también, créeme que yo también, déjame enviarte la dirección por mi teléfono para que puedas ir, debo admitir que me gustaría reunirme con todos mis primos a la vez alguna vez.
- Solo espero que a Loan no le dé un ataque.
La conversación no duró mucho más después de eso, algunas pocas preguntas sobre la escuela/universidad evitando todo lo posible interiorizar en los problemas personales fue todo lo que los separo de la despedida de ambos primos, observando como una vez dentro del vehículo el rubio se despedía con la mano antes de que este comenzase a moverse.
- Espero todo esté bien por allá y que Pancho y Loan no le den muchos problemas al tío.
Momentos después, hospital de la zona
- Vengo a ver a la paciente Lorelei Loreana, esta en el ala de medicina.
- Veamos, Lorelei Loreana, si, aquí está, aún no recibe visitas, espere un momento por favor.
La expresión de Benjamín en el peor de los casos podría expresarse como una bastante seria, si se encontraba en ese lugar era por absoluta necesidad de detener el sinsentido que estaba ocurriendo en su familia, sabiendo que quien se encontraba en ese hospital era la principal causante se adentró al lugar mientras pensaba en las palabras que diría una vez la tuviese al frente, llegando al poco rato para ver a Luna sentada en la cama observando su teléfono.
- Tenemos que hablar Luna.
- Aquí soy Lorelei.
- Deberías dejar esa tontería, ya toda la prensa sabe que estás aquí y que te haces llamar Lorelei, además es un nombre estúpido.
- Es genial y lo sabes, aunque tengo más interés por saber que estás haciendo aquí después de que hace poco me amenazaras.
- Tus heridas no eran tan graves para que estés tanto tiempo aquí.
- Tampoco es que tenga mucho apuro, ¿Cómo esta Lemy?
- Para nada bien por tu culpa.
- (Molesta) Yo no hice nada.
- Exacto, por 15 años no hiciste nada y ahora la jodes tan grande, ni Lincoln, Luan o yo estamos para soportar las tonterías que posiblemente estás planeando hacer.
- Le quitas lo divertido a la vida.
- Vine aquí para evitar que esto empeoré, Luna, si tienes algún respeto o cariño o intención de que ese chico este bien, lárgate.
- ¿Apenas lo conocí y me pides que haga eso? ¿Acaso finalmente me crees?
- No necesito pruebas de adn o alguna tontería así, se que Lemy es ese muchacho.
- Es nuestro hijo.
- Es hijo de Lincoln y Paige, ninguno de los dos puede atribuirse ese título.
- Oye, yo parí a ese niño, merezco al menos poder decir que es mi hijo.
- No funciona así Luna.
- No puedes evitar que al menos le hable.
- Tu intromisión causo que todo se destapara, Lemy ya lo sabe.
Aquellas palabras cayeron como si fuese un balde de agua fría sobre Luna quien no sabía que sentir ante esa declaración, era una mezcla de emoción y miedo ante la posibilidad de las reacciones que pudiese haber obtenido el muchacho, el chico parecía amable y un fan de su música al haberle reconocido por su nombre artístico, pero también estaba la posibilidad de que sus pensamientos hubiesen sido envenenados por Lincoln para dejarla como una absoluta villana, aun así podía agradecer no tener que pasar por el momento incomodo y solo tendría que prepararse para hablar directamente con él y expresarle todo lo que pensaba.
- Luna, ya te dije, aléjate, no le causes más problemas.
Esa nueva frase arruino el poco buen humor que había comenzado a sentir por puro optimismo, dirigiendo su mirada hacía Benjamín.
- Puedo darle una buena vida, posiblemente una mejor que lo que Lincoln podría siquiera soñar darle.
- En esta vida no todo es material, Lincoln ha estado allí en las buenas y en las malas para ese chico, ¿Y en cambio tú qué? Apareces de la nada y casi destruyes dos familias en pocos días, daté cuenta que eres una calamidad para nosotros y veté.
- I'm Luna, i'm a star, i can do anything Darling.
- En menos de una semana has casi destruido todo lo que hemos construido en más de 10 años, no eres una estrella, eres más como un veneno dispuesto a matarnos a todos solo por sentirte mejor de un error que cometiste hace mucho, así que lo diré por última vez Luna, aléjate de mi familia y de la de Lincoln, - Benjamín se volteó y le dio la espalda a la castaña. - Es mi última advertencia.
- ¿Me estás amenazando? Que no haya emitido cargos contra Luan por esto no quiere decir que tolerare que me vuelvan a hacer esto.
- Como padre, te digo que si no quieres hacerle daño a ese chico déjalo vivir en paz su vida, y de paso no me des más problemas ni a mi ni a mi familia, ya tengo suficiente con las deudas con el hospital ya que Lincoln me rompió la cara ayer.
Benjamín comenzó a encaminarse a la salida, pero fue detenido por el repentino llamado de atención de Luna.
- ¿Necesitas dinero?
- ¿Quieres burlarte de mi por no tener tus millones señora estrella de la música?
- Me pides que no me acerque a mi hijo, pero no creo que me puedas pedir que no quiera conocer más de él.
- Lo que sea que estés intentando es un no Luna.
- Solo quiero conocerlo, prometo que no me acercaré a él si tú me dejas saber más de él, y te pagaré en el proceso.
- ¿Puedes imaginar lo patética que suenas en este preciso momento?
- Quiero saber de él, quiero conocerlo, quiero… sigh, la razón por la que vine aquí es porque quería reconectar con mi familia, toda ella, nunca… nunca esperé que incluso pudiese reencontrar a mi hijo, cometí errores muy graves en el pasado y lo acepto, ¿Pero no tenemos todos derechos a equivocarnos?
- Abandonar a niño pequeño no es un simple error, ¿Qué demonios te pasa?
- Lo sé, la cagué, fui una estúpida y lo acepto, quizás también fue un error presentarme así ante ustedes y todo lo que dijiste, pero aún quiero intentarlo, al menos quiero saber lo suficiente de mi hijo para poder decidir con más calma si puedo acercarme o no.
- No lo hagas.
- Benjamín, por favor, te prometo que no intentaré nada estúpido, solo… solo quiero conocerlo un poco, te pagaré bien, ¿Te parece? Prometo no acercarme a menos que tú me autorices incluso.
El castaño no podía evitar pensar que esa era la mayor estupidez que Luna podría haberle dicho y se arrepentía enormemente de haberla ido a visitar, pero también odiaba que como el principal sustento de su hogar fallaba, las deudas se acumulaban una detrás de otra y no veía una forma simple de salir de ese agujero, Luna era famosa, debía de tener suficiente dinero para poder salir de su problema financiero con su ayuda, pero estaba seguro que si Luan se enteraba podría asesinarlo o peor, podría irse lejos, tan lejos como le fuese humanamente posible.
Era dinero por fallarle a sus principios, uno que usaría para darle una mejor vida a su familia y, tal vez, terminar con las discusiones con Luan de una buena vez.
- ¿De cuánto dinero estamos hablando?
La expresión de Luna se ilumino como si fuese una adolescente, irradiando una inocente sonrisa al escuchar que había logrado algo y no necesito hacer ninguna movida sucia en el proceso.
- ¿Cuánto necesitas?
- Al menos por ahora, unos 900 dólares.
- ¿Tan poco? Hecho.
- ¿Tan… poco?
- Cariño, son solo 900 dólares, ahora, háblame de mi muchacho.
Benjamín se dio media vuelta y volvió a acercarse a Luna.
Era la primera vez en su vida que se arrepentía tan rápido de una decisión suya.
Minutos después
- Loan, despierta, vamos.
- ¿Uh?
- Vamos hermana, ya llegamos.
Con pereza Loan comenzó a abrir sus ojos, haber controlado su sistema nervioso luego de un severo ataque le había dejado muy debilitada, incluso se suponía que se turnaría con su hermanito para llegar hasta la casa de su tía debido al largo viaje, pero notar que había edificios cerca le hizo procesar lo suficiente para notar que efectivamente ya habían llegado a su destino final, dándole vergüenza entre más despierta se encontraba.
- Se suponía que cambiaríamos después de 2 horas.
- Lucias tan tranquila durmiendo que preferí dejarte así, de nada hermana.
- Tonto.
Con algo de dificultad se bajó del vehículo, observando que no solo había edificios a su alrededor, sino que estaba rodeado por estos.
- ¿Cuándo tía Luan se mudo de su casa?
- No estamos frente a la casa de tía Luan, sino que del famoso tío Lincoln.
- ¡¿Q..Q..Qué?!
- Cuando llegue donde ellos hable con Lucio, por lo visto no tenían espacio, pero me dio la dirección de nuestro tío.
- P..P..Pero si nunca, nosotros no… yo no…
- Escucha, se que no era lo que habíamos conversado, pero tía Lily siempre ha dicho que es una buena persona, Lucio también parecía confiar en él, además es el último lugar que mamá o Lucy pensarían para venir a buscarnos.
- Y..Yo no estoy se..segura de esto.
- Si quieres yo hablo con él, puedes esperarme aquí en el auto por mientras, aun así quería que estuvieses despierta.
- Pero, pero, pero, pero…
- Ya… - Francisco acarició la cabeza de su hermana aprovechándose de que era un poco más alto que ella. - Solo tomará un momento, y si veo que no es un buen lugar dormiremos en algún hostal o algo y seguiremos viajando hacía cualquier lugar, ¿Te parece?
- N..No suena mal.
- Decidido, deséame suerte hermana.
Loan solo levanto su mano y lo despidió tímidamente antes de volver al asiento del copiloto, Francisco se volteó y se encamino al edificio, suspirando una vez noto que ya no estaba en el radio de visión de su hermana.
No podía permitir que notase su nerviosismo propio, ese sujeto, su tío Lincoln, había escuchado mucho de él por su madre, padre y tías, sonaba a que era un buen sujeto, pero de serlo, ¿Por qué autoexiliarse de su familia? Nadie parecía tener problemas con él, todo lo contrario, deseaban conversar con él, que se abriese ante ellas y dejase de apartarse, pero allí estaba, después de toda una vida no lo había visto ni una sola vez en algo que no fuesen fotografías antiguas de cuando él era adolescente, ni siquiera su tía Luan tenía fotografías recientes apelando a que él siempre se negaba a ser fotografiado, incluso se suponía que tenía dos primos que no conocía más que por relatos, eran familia, pero también era un completo desconocido al cual le estaba dando un voto de confianza enorme para permitir que su hermana conviviese con él.
Una vez estuvo frente al departamento que señalaba Lucio en su mensaje respiro hondo, golpeando la puerta a falta de un timbre.
- ¿Sí?
Era una voz muy grave, mucho más de lo que acostumbraba a escuchar en las personas e incluso en su propio padre, dando paso a que la puerta se abriese y un hombre peliblanco le diese una mirada de muerte, con el ceño fruncido y con unos ojos afilados que parecían querer asesinarlo por haberlo molestado, retrocediendo dos pasos de forma casi instintiva mientras se esforzaba por no mostrar duda o miedo, sobre todo lo segundo.
- ¿Qué quieres joven?
- Ah… yo… bueno…
El adulto seguía mirándole fijamente, ni siquiera pestañeaba o movía alguna parte de su cuerpo para dar alguna señal de vida, vigilándole estrictamente, analizándolo, temía que si decía o hacía cualquier cosa incorrecta él le haría algo horrible por lo que no podía concentrarse en decir nada.
- N..No es nada, departamento equivocado, disculpe señor.
- No te preocupes.
Dicho eso cerro la puerta, dejando a Francisco suspirar finalmente del susto antes de tomar a gran velocidad su teléfono y marcar a su primo.
- ¿Pancho? ¿Qué paso?
- ¿Te hice algo malo o qué?
- ¿Eh?
- ¡Esa no fue una broma divertida! ¡De verdad necesito buscar un lugar donde quedarnos con Loan!
- ¿No estaba el tío Lincoln?
- ¡Me mandaste al hogar de un psicópata! Creí que me asesinaría con la mirada.
- Ah… pues… como te lo digo…
- ¿Qué?
- Ese sujeto con cara de psicópata… es nuestro tío Lincoln.
Francisco quedo en completo silencio, bajando lentamente el teléfono de su oído.
- ¿Pancho? ¿Sigues ahí? ¿Hola?
El rubio corto la llamada, mirando fijamente la puerta.
- Esto está muy, muy mal.
La idea de que su hermana y su desaparecido tío conversasen acababa de convertirse en una pésima idea.
