Ship: Marron y Goten

Parte única.


La inquietud la sintió asfixiante, miró a todas partes, no encontrando una sombra entre los árboles altos que se perdía en una neblina oscura. La sensación de ser vigilada la estaba poniendo paranoica.

La brisa jugó con su cabello, suelto acaricia su rostro y seductoramente le hace señal que corra hacia adelante. Alguien la empujó o solo fueron sus piernas las que iniciaron la persecución.

La respiración irregular, el sudor frío resbalando sobre su piel caliente. Los árboles detrás suyo crujieron, el suelo tembló y pronto se quebró en mil piezas, como si fueran piezas de rompecabezas salieron disparados. Soltó un grito sin sonido, llevó sus manos a la garganta. La vista se nublo al notar los ojos rojizos esperando su pronta caída. Se aferró tan pronto a las piezas de tierra que aún flotaba en el aire, pero estos al ser tocados se desvanecen en sus manos.

La sombra oscura que la esperaba, abrió su fosa, los dientes filosos, miles como si fuese lampreas, en espera de saborear su delicado cuerpo, romper sus huesos hasta convertirlos en polvos, la sangre siendo absorbida por la lengua en forma de émbolo.

— ¡Ahhhh! — se levantó abruptamente de la cama, las sábanas se sacudieron, el corazón resonaba con fuerza, junto con la respiración agitada.

La habitación oscura y silenciosa le advierte que solo fue una pesadilla.

Aún así podía sentir la horrible sensación de que sus huesos fueron rotos, el crujir de ellos. Sus ojos alterados por el temor miraron sus manos, estás no dejaban de temblar. Las cierra en un puño.

— ¿Marron estás bien? — miro tan rápido a la puerta aún cerrada.

Detrás de la puerta, escuchó la voz del hijo de su anfitriona. Quiso responderle que estaba bien, pero aún lo sentía tan real.

Con dificultad bajo de la cama y con piernas temblorosas camino para abrir la puerta. Goten se sorprende de verla tan desarreglada, su cabello rubio pegado a la piel sudorosa, sus ojos temerosos le miraban, pegada a la puerta como si fuese su único ancla.

— Haz — no pudo completar la frase, ella tan solo asintió interrumpiendo su línea. Goten sonríe, una sonrisa enternecida, sin maldad —. Ven — con cuidado la encierra en sus brazos.

— Fue horrible — murmuró con sonido agudo, ya que su cara estaba oculta en el pecho de su amigo de la infancia.

Pronto se sintió cargada y en un parpadeo estaba en la cama, y él se sentó a su costado.

— Un vaso de agua hará que el susto se te pase — con gentil delicadeza le pasa un vaso de agua de la jarra que siempre su madre dejaba en todas las habitaciones.

Marron haría lo que sea para que el susto deje de habitar en ella. Pero un vaso de agua no era lo indicado, lo supo porque al cerrar los ojos, se encontró con esa boca en forma de disco y los dientes filosos adornando cada espacio.

— ¡Esos peces son horribles! — acusó en un tono bajo para no despertar a la anfitriona. Goten suelta una baja risa — ¡No te burles! — le mira con enojo — tú estás acostumbrado a verlos, vives en el campo. Son horribles — se abrazó a sí misma al sentir un horrible escalofrío.

Goten al notar que su invitada estaba tan perturbada, se sintió culpable. Después de todo fue su culpa mostrarle el pez lampreas de río, en su defensa, solo le pareció algo curioso y quería compartirlo con alguien más. No pensó que su amiga quedaría muy afectada, aunque debió de haberlo previsto, Trunks le había dicho repetidas veces que Marron se había vuelto una niña muy 'delicada', al principio no lograba entender a qué se refería. Ahora sabía que la palabra adecuada era temerosa.

— Ellos te tienen más mied— los ojos azules, filosos como un cuchillo, le cortaron la palabra —, mejor duermo contigo.

Marron de pronto reemplazó el temor por la vergüenza, sabía que su padre estaría histérico por la indebida propuesta, y su madre, muy posiblemente, arreglaría todo con su fuerza bruta.

¿Y ella? Cerró los ojos con fuerza, ahora la única imagen que su mente generaba era ella y él en una cama. No era la primera vez que dormían juntos, pero las cosas habían cambiado drásticamente. Goten había dado el estirón después de Trunks, se volvieron altos y apuestos; y ella ya no era una niña de ocho años. Todo se había vuelto bastante complicado.

A pesar de eso, solo asintió y se hizo a un lado.

— duerme, y yo cuidaré de tus sueños — Goten se acomodó por encima de las sábanas, al parecer sabía lo que se podría comprometer si se propasa esa delgada línea que los mantenía aún en amigos. O la señora Milk le había enseñado algo sobre educación con las mujeres.

Marron estaba segura que era lo segundo.

— Gracias — sabía que el velar sus sueños era una mentira blanca, Goten caería rendido a los brazos de Morfeo, aún así, ella no volvería a tener más pesadillas por esta noche.


Espero que te hayas entretenido con uno de mi escritos :) sin más, nos vemos en un pronto fic de algún shipp ;)