Destino 3

Kagome despertó y miro a Inuyasha junto al fuego asando dos peces, sonrió ampliamente y cuando le volteo a ver bostezo.

"Te gusta el pescado?"

Kagome asintió poniéndose de pie, espero que Inuyasha tuviera la misma reacción que el día anterior sentándose al lado del Hanyou notando lo tenso que se puso, pero no hizo mayor movimiento para alejarse de ella como la noche anterior.

"Si, muchas gracias Inuyasha."

"Keh"

Inuyasha gruño y le ofreció uno de los peces.

"Siento que sea poco."

Kagome le sonrió ampliamente a Inuyasha y se inclinó hacia el besando su mejilla, cuando Inuyasha se tensó por completo se sintió un poco dolida y pensó que huiría nuevamente, pero Inuyasha no hizo nada, permaneció completamente quieto, ella simplemente noto como sus mejillas comenzaron a sonrojarse y no pudo evitar sonreírle más ampliamente, Inuyasha era tan tierno a veces.

"Muchas gracias Inuyasha."

Kagome se sentó comiendo el pescado tranquila, no podía creer que Inuyasha estuviera cuidando de ella de esta forma, para que compartieran una comida de esta forma paso mucho tiempo cuando llego al Sengoku Jidai para que pudieran pasar juntos de esta forma, cuando termino le devolvió el Haori a Inuyasha quien lo tomo y se lo coloco sin cerrarlo en el frente, se puso de pie y salió de la cueva, Kagome miro hacia el exterior, todo estaba bastante claro… durmió bastante.

Kagome miro los alrededores, no recordaba haber venido cerca de este lugar antes, el sol le cegó por unos momentos pero cuando pudo ver bien noto la figura con vestimenta morada y azul junto a un árbol se sorprendió, camino hacia el monje mirando a sus alrededores, Inuyasha parecía haberse marchado.

"Buenos días, Kouske-sama."

El hombre le sonrió abiertamente.

"Buenos días Kagome-sama."

El hombre se alejó del árbol y extendió su mano hacia ella.

"Kikyo-sama se encuentra preocupada por la perla y por usted."

Kagome suspiro.

"Esta bien, ya regreso."

Kagome regreso a la cueva, Inuyasha no estaba ahí, miro a los alrededores… nada.

"Inuyasha?"

Inuyasha no respondió, Kagome suspiro sintiendo su presencia muy poco.

"Gracias por todo Inuyasha, regresare a la aldea, te veo mas tarde o mañana."

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Kagome respiro hondo sonriendo, esta época del año era la mas agradable aquí en el Sengoku Jidai. con un clima neutro y flores por doquier, recogió mas hiervas, y al encontrar la menta sonrió ampliamente y decidió recolectaría lo mas que podía, una vez que termino con su tarea decidió caminar hacia el Go-Shimboku a pensar unos momentos antes de regresar a la aldea.

Kagome respiro hondo mientras caminaba, cuando regreso el día anterior Kikyo y ella acordaron no pelear y actuar como Mikos, dijo Kikyo, así que supuestamente tenían una tregua y nadie se pelearía con nadie y ella seguiría ayudándole a entrenar, Kagome se había sorprendido bastante ante la propuesta de "paz" de Kikyo.

Kagome se sorprendió al llegar al Go-Shimboku y ver rojo entre sus ramas, como antes, Inuyasha siempre descansaba en el Go-Shimboku cuando podía, le gustaba mucho, a ella también le gustaba el árbol, ella siempre pensó que el Hanyou acudía al árbol mas por recuerdos que por lo pacifico que era estar cerca del árbol, pero ahora se daba cuenta de que probablemente habían sido ambas razones para el también.

Kagome no quiso interrumpir sus pensamientos, sabia cuanto a Inuyasha apreciaba su tiempo a solas, así que simplemente decidió hacer como si no le había visto y sentarse en las raíces del Go-Shimboku, Kagome tomo un poco de menta y la metió en su boca cerrando los ojos y masticando, era lo mas cercano a dulces que sabia podía encontrar en este época de manera tan fácil y accesible.

Kagome se sorprendió al sentir a alguien frente a ella, y para su sorpresa era Inuyasha que le veía con una sonrisa burlona, confiada, una sonrisa de el Inuyasha antiguo, su corazón latió rápidamente al ver esa sonrisa en su rostro.

"Sabes que podría haberte matado justo ahora y no lo hubieras visto venir?"

Kagome simplemente le sonrió a Inuyasha y el pareció molestarse gruñendo y finalmente cerrando los ojos y levantando su rostro.

"Keh! Eres tonta o que?"

Kagome sonrió suavemente y bajo su mirada, le dolería el cuello de tanto ver a Inuyasha hacia arriba, y para su sorpresa el estaba agachándose junto a su cesta con hiervas tomándolas y oliéndolas de una forma graciosa.

"¿Qué es todo esto?"

Kagome sonrió abiertamente y tomo una hierva.

"Esta hierva ayuda con el dolor, pero es muy amarga."

Kagome tomo un poco mas de menta y lo coloco en sus manos, Inuyasha le miro interrogante y tuvo que soportar las ganas de reírse por lo bajo al ver sus orejas dar un tirón en su cabeza.

"Esta es menta, es la planta que te di antes, con sabor agradable."

Inuyasha desvió su mirada de ella hacia la planta, le tomo de su palma en sus dedos y le examino, le acerco a su nariz y le alejo volteando a verla.

"¿Las Mikos aprenden de esto?"

Kagome asintió.

"Si, pero la menta la descubrí por mi propia cuenta."

Inuyasha le sonrió de una forma en que le sonreía cuando había dicho algo referente a una batalla, Kagome sintió su corazón acelerarse y aquellas mariposas revolotear en su estomago de nuevo.

"Oe…"

Kagome alzo su mirada hacia Inuyasha y le miro ahí agachado frente a ella y un poco hacia su derecha mirando de forma fija las plantas, Inuyasha finalmente respiro hondo y metió sus manos en su Haori como si estuviera buscando algo, Kagome le vio sacar algo y abrió su mano frente a ella mirando hacia el Go-Shimboku, Kagome noto sus mejillas sonrojarse.

"Toma, era de mi madre."

Kagome parpadeo vacías veces mirando una pequeña concha en la mano de Inuyasha, la tomo y sonrió abiertamente.

"Es hermoso Inuyasha, gracias."

Kagome parpadeo varias veces volteando el objeto en su mano ¿para que usaría la madre de Inuyasha esta concha? Inuyasha suspiro y tomo la concha de sus manos, la abrió y Kagome miro sorprendida como había algo rojo en el interior, levanto su mirada hacia Inuyasha y comprendió, era la versión antigua del pintalabios, sintió sus ojos llenarse de lagrimas y abrazo a Inuyasha con fuerza, sabia cuanto Inuyasha amaba a su madre, y lo mucho que esto significaba para el.

"Muchas gracias Inuyasha, se que debe significar mucho para ti, lo cuidare con mi vida."

Inuyasha no dijo nada, y se sorprendió de que le permitiera abrazarlo por el cuello por tanto tiempo, pero finalmente el Hanyou se puso de pie soltándose de su abrazo retrocediendo un par de pasos alejándose de ella, Kagome levanto su mirada hacia el y trato de ver en sus ojos, Inuyasha se veía… tenso, cuando iba a preguntar si le había lastimado u ofendido Inuyasha golpeo su cuello y escucho a Myoga-jisan suspirar.

"Inuyasha-sama! Ya era hora! Desde hace tiempo que esta lo bastante crecidito como pa-"

Kagome no comprendió porque el Hanyou lanzo con fuerza a la pulga contra el Go-Shimboku, Myoga grito y el le miro con las mejillas sonrojándose rápidamente, Inuyasha gruño y se dio la vuelta corriendo en dirección del bosque, Kagome se sintió confundida mirando el rojo desaparecer entre los arboles.

Sabia muy bien que a Inuyasha no le gustaba para nada ser tocado, ella lo sabia mejor que nadie, pero ¡no podía evitar sentir deseos de abrazarlo! Además el tenia la culpa, el la abrazo primero, aunque en este momento, bueno en este Sengoku Jidai, ella lo abrazo antes, Kagome respiro hondo sintiéndose confundida.

"ay, Inuyasha-sama me matara un día de estos…"

Kagome sonrió abiertamente y se acerco a la pulga.

"Myoga ji-san…"

La pulga le sonrió abiertamente.

"Kagome-sama, me sorprende que usted no se sienta ofendida por mi amo."

Kagome le miro confundida.

"¿A que se refiere?"

Myoga suspiro.

"A que Inuyasha-sama es un Hanyou."

Kagome se sorprendió ante tal cosa, nunca escucho a Myoga decir algo por el estilo, Myoga levanto sus manos frente a el agitándolas.

"No me mal interprete Kagome-sama, yo sirvo a Inuyasha-sama, le serví a su padre durante mucho tiempo, pero usted es una miko… y una mujer hermosa."

"¿Y?"

Myoga le miro sorprendido.

"Me sorprende Kagome-sama."

Myoga simplemente le sonrió una vez mas y se marcho dejándola confundida.

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"Kagome, he sido informada de un Youkai que esta atacando a una ladea del otro lado del monte Fuji, y me han pedido exterminarle, no puedo ir ya que Sakuya dará a luz en tres días ¿Puedes ir en compañía del ha-… de Inuyasha?"

Kagome miro a Kikyo tratando de perdonarle, hacia una semana que habían tenido la pelea, Kikyo resultaba ser una buena persona, de hecho ya no le tenia miedo, era agradable y cordial, pero en todo lo relacionado a Youkai o a Hanyou, específicamente a Inuyasha, era una desconsiderada sin corazón, así que para llevarse bien ambas evitaban mencionar el tema.

"Si, iré a preguntarle."

Kikyo asintió.

"Saldrían mañana por la mañana o si el piensa que pueden avanzar lo suficientemente rápido en medio día, pueden salir de inmediato."

Kagome asintió y se apresuro hacia el bosque, no había visto a Inuyasha durante semana, lo había buscando en el Go-Shimboku y en la cueva y no lo había encontrado, su presencia estaba siempre cerca, pero no podía localizarlo.

"Inuyasha?"

Inuyasha no aparecía.

"Inuyasha por favor ven, necesito hablar contigo."

Nada.

"Inuyasha, necesito pedirte un favor."

Nada.

"Inuyasha, te prometo darte algo si vienes conmigo."

Kagome se sorprendió al ver a Inuyasha parado detrás de ella, Kagome le sonrió ampliamente.

Inuyasha le miro serio.

"¿Qué quieres pedirme Kagome?"

Kagome le sonrió ampliamente.

"Necesitan ayuda cerca del monte Fuji y Kikyo no puede ir, así que yo iré en su lugar, y quería pedirte… que vinieras conmigo."

Inuyasha gruño y después de un largo momento en el cual Kagome pensó ya no le respondería dio un largo suspiro de derrota.

"¿Cuándo salimos?"

Kagome le miro con una sonrisa enorme.

"Gracias Inuyasha!"

Avanzo para abrazarlo e Inuyasha retrocedió, Kagome bajo su mirada sintiéndose… rechazada.

"Lo siento."

Kagome respiro de forma profunda.

"Podemos salir ahora mismo o hasta por la mañana."

Inuyasha gruño brincando lejos de ella, Kagome suspiro caminando despacio de vuelta a la aldea, y para su sorpresa antes de llegar a esta sintió la mano de Inuyasha en su hombro.

"Listo, vámonos."

Kagome volteo a mirarle sonriéndole, tomo su mano y camino hacia la aldea,Inuyasha alejo su mano de ella de inmediato cuando unos ancianos voltearon a verles, Kagome suspiro y sujeto la manga de su Haori caminando hacia la cabaña de Kikyo y Kaede.

Al llegar Kikyo miro con los ojos entrecerrados a Inuyasha, y en silencio le ofreció lo que había preparado para que llevara.

"Tardaran una semana en regresar ¿llevaras la perla contigo?"

Kagome asintió, no podía decirle que le encargaría la perla falsa.

"Si algo le sucede a ella o a la perla te aseguro que serás cazado y condenado…"

Inuyasha le gruño a Kikyo mostrándole sus colmillos.

"Regresaremos cuando podamos."

Kikyo asintió y ella salió junto con Inuyasha, Kikyo salió detrás de ellos, abriendo sus ojos de par en par al ver a Inuyasha cargar a Kagome en su espalda y comenzar a correr en dirección al monte fuji.

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Kagome miro a Inuyasha molesto, casi no le había hablado desde que habían salido, y finalmente cuando encontraron un lugar para acampar Kagome se sintió feliz, Inuyasha regreso con dos conejos ya preparados y ella les puso a asar, tomo un bambú con agua y se lo ofreció a Inuyasha, Inuyasha lo tomo, Kagome sonrió abiertamente y cuando él se lo devolvió casi vacío Kagome descubrió que tenía sed, y termino el agua que quedaba ahí.

Cuando volteo a ver a Inuyasha para pasarle su conejo descubrió que estaba mirándole con las mejillas sonrojadas y los ojos muy abiertos, Kagome no comprendió porque y le ofreció el conejo, Inuyasha lo tomo y evito su mirada, Kagome comió en silencio, y al terminar se dispuso a recostarse contra el árbol junto al cual había colocado sus cosas, Kagome se sintió nerviosa por percibir la mirada de Inuyasha sobre ella, siguiendo cada uno de sus movimientos, Kagome respiro hondo cerrando los ojos.

"Buenas noches Inuyasha."

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El día siguiente caminaron la mayor parte del día y poco antes del atardecer Inuyasha le subió en su espalda y le llevo con rapidez hacia una cueva, el Hanyou se adentro en la cueva revisando todo y al salir partió rápidamente un árbol volviéndolo leña y cubrió parte de la entrada de la cueva con una piedra, finalmente entro y dejo un trozo de madera casi cubriendo toda la entrada de la cueva.

Inuyasha gruño y se sentó junto a la fogata moviendo las piernas impaciente, Kagome trato de explicarse su comportamiento y al darse cuenta de la noche que debería de ser se sintió culpable de haberle pedido a Inuyasha que le acompañara, lo había puesto en peligro.

Kagome no pudo evitar mirar a Inuyasha de forma fija cuando se transformo, el simplemente bufo y evito su mirada.

"Si soy humano, a todos los Hanyou les pasa."

Kagome sonrió suavemente y se acerco sentándose a su lado.

"No te preocupes Inuyasha, nada pasara, no le diré a nadie."

Inuyasha gruño.

"Mas te vale."

Kagome sonrió y decidió que lucharía para mantenerse despierta junto con el.

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Kagome asumió que el amanecer se acercaba porque Inuyasha se puso de pie y se acerco a la entrada de la cueva, Inuyasha miro hacia afuera y regreso a sentarse en el mismo lugar, Kagome sentía que el amanecer jamás llegaría.

"¿Porque me tocas Kagome? ¿Porque no te doy asco?"

Kagome sintió su corazón latir mas rápidamente cuando Inuyasha clavo su mirada nerviosa en la de ella, ella simplemente respiro hondo y sintió sus mejillas calentarse.

"Porque no eres asqueroso Inuyasha, eres muy guapo, y eres mi amigo"

"¡soy un Hanyou Kagome! ¡Maldita sea! ¡Un Hanyou! ¡Sabes lo que eso significa! ¿Acaso Kikyo no te a ilustrado en el tema lo suficiente?"

Kagome miro lo enfadado que estaba Inuyasha y tomo su mano, para su sorpresa Inuyasha no alejo su mano de su toque, Kagome respiro hondo, le diría a Inuyasha lo que siempre pensó y nunca tuvo el valor de decirle.

"Se lo que significa que seas un Hanyou Inuyasha, significa que tu papa era un poderoso Youkai noble y fuerte, también con un corazón enorme, que quiso y protegió a tu madre cuanto pudo y que ella de igual forma le vio por quien realmente era y su amor fue tan grande y sincero que no le importo lo que toda la gente le dijera de los Youkai, ella lo amo de igual forma, y estoy segura se sentía feliz y orgullosa de tenerte con ella como un recuerdo de el, como la prueba de su amor."

Kagome se sorprendió al ver los ojos de Inuyasha tornarse brillantes, el Hanyou le miro con esos ojos azules oscuros y le vio contener la respiración, seguramente era porque quería evitar que las lagrimas salieran de sus ojos.

"Eres la prueba de que el amor verdadero existe Inuyasha, eres fuerte y fiero, pero también eres gentil y considerado… eres perfecto, me siento halagada de pasar tiempo contigo, honrada de haberte conocido."

Kagome se sorprendió cuando Inuyasha le abrazo repentinamente contra el, tan fuerte que no podía respirar, pero mientras no sentía que se asfixiaba no le diría nada, Inuyasha finalmente le soltó un poco y para su sorpresa Inuyasha una lagrima se escapo de su ojo izquierdo, Kagome le miro enternecida sintiendo su corazón latir con fuerza, llevo sus manos hacia sus mejillas y quito la lagrima depositando un beso su mejilla, Inuyasha simplemente suspiro de forma larga y derrotada para luego enterrar su rostro en su hombro apretándole con fuerza contra el, cuando sintió a Inuyasha volver a apretarle con fuerza contra el y respirar profundamente en su cabello creyó que había amanecido… aun no.

Inuyasha se separo de ella y se puso de pie tratando de huir, murmurando algo y evitando su mirada cuando vieron una serpiente Youkai entrando a la cueva, la serpiente se rio.

"Sssss… una miko… ssss"

Inuyasha gruño y saco a Tetsaiga, Kagome supo que no se transformaría y busco mirar el cielo, nada, estaban atrapados, la serpiente los ataco y Kagome se sorprendió cuando Inuyasha ataco a la serpiente de vuelta, esta se rio de el y le empujo contra la pared, Inuyasha se recupero rápidamente y se coloco entre ella y la serpiente, Kagome miro con horror como la serpiente clavaba sus colmillos en Inuyasha, Inuyasha gruño y ella se dirigió hasta sus flechas disparando a la serpiente, otras dos entraron a la cueva y ella se coloco frente a Inuyasha disparándoles.

Una vez que las serpientes murieron ella regreso hacia Inuyasha, mirando asustada como sangre comenzaba a salir de sus labios.

"Inuyasha no!"

Lagrimas salieron de sus ojos mientras le veía ahí, sangrando y débil, Myoga no estaba con ellos… justamente cuando estaba a punto de correr a buscar sus hiervas el Youki de Inuyasha les rodeo y regreso a Inuyasha, Kagome sonrió mirándole transformarse en un Hanyou de nuevo, pero Inuyasha seguía inconsciente y tenia mucha fiebre, Kagome le atendió lo mas que podía y le quito el Haori y el Kosode tratando de atender la herida enorme en su hombro.

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Kagome abrió los ojos despacio, se sorprendió por haberse quedado dormida, miro hacia todos lados y descubrió a Inuyasha ya vestido parado junto a la entrada de la cueva mirando el cielo, Kagome se estiro recordando que habían pasado todo el día en la cueva, habían comido un poco de lo que Kikyo le empaqueto para el viaje e Inuyasha no había despertado hasta el anochecer, al parecer ahora ya estaba mejor, Kagome sonrió poniéndose de pie, estaba aun cansada, pero quería ver que Inuyasha estaba bien, quería escuchar su voz.

"Deberías de dormir mas, al amanecer continuaremos con el viaje."

Kagome sonrió al escucharlo, avanzo rápidamente hacia el y le rodeo mirando su rostro, aun lucia cansado pero sabia que por la mañana y después de descansar otro poco estaría mejor.

"Oh gracias a Dios Inuyasha ¿te sientes mejor? ¿No testas mareado? ¿No tienes fiebre?"

Kagome llevo su mano hacia la frente de Inuyasha de inmediato y creyó ver sus mejillas sonrojarse con la poca luz proveniente de fogata en el interior ya que la luna casi no iluminaba en esta noche, Kagome se sorprendió al ver su mirada brillante y escuchar su voz ronca.

"Gracias Kagome, gracias por cuidar de mi."

Kagome asintió.

"Por protegerme es que te enveneno esa serpiente tonta ¿como no cuidarte? Era lo mínimo que podía hacer."

"¿Porque lloraste Kagome?"

Kagome parpadeo varias veces mirando esos ojos dorados brillantes que parecían hipnotizarla.

"Porque pensé que podías morir."

"Y que importa si muero..."

Kagome le miro enfadada.

"¡Claro que importa Inuyasha! ¡Yo te quiero! ¡eres mi amigo!"

Inuyasha evito su mirada.

"Yo no se que es un amigo."

Kagome llevo su mano hacia la mejilla del Hanyou despacio, y para su sorpresa Inuyasha no se alejo de ella.

"¿Qué sientes por mi Inuyasha?"

Inuyasha le gruño y trato de retroceder, ella coloco sus manos en su Haori sujetándole con fuerza.

"Te diré lo que sientes por un amigo, quieres que este bien, que sea feliz, que sonría, que nada malo le pase, que nadie le lastime, y te sientes bien cuando esta contigo, sabes que si tienes un problema puedes contar con ese amigo, eso es lo que sientes por un amigo ¿acaso no sientes eso por mi Inuyasha?"

Inuyasha clavo su mirada en la suya, Kagome se sorprendió al sentir a Inuyasha abrazarle a el con fuerza, colocando sus labios junto a su oreja, haciéndola estremecerse ante sus palabras y su cálido aliento.

"Siento muchísimo mas que eso por ti Kagome."

"Inu… yasha."

Inuyasha gruño y se comenzó a alejar de ella, Kagome llevo sus brazos hacia el cuello del Hanyou mirándole con anhelo, Kami, esto es lo que siempre quiso, se inclino hacia Inuyasha y el trato de alejarse, Kagome decidió no impactar al Hanyou y deposito un pequeño beso en su mentón, cuando iba a alejarse sintió los labios de Inuyasha temblar pero buscar los suyos, Kagome sintió su mundo daba vueltas, mariposas revolotear en su estomago y cuando Inuyasha finalmente rozo sus labios con los suyos sintió su interior contraerse, su estomago revolverse aun mas y sus pezones endurecerse, se sorprendió al sentir humedad entre sus piernas y su cuerpo entero erizarse, Inuyasha gruño contra sus labios y le apretó con mas fuerza contra el, Kagome sintió la dureza contra su vientre sabiendo que era…

'¡Oh Kami! Inuyasha me esta besando y esta… ¡esta excitado!'

Inuyasha gruño y tomo su labio inferior entre sus labios succionándole suavemente, Kagome gimió e Inuyasha retrocedió, jadeando, le soltó de inmediato y corrió hacia el bosque, alejándose de ella, Kagome sentía sus piernas débiles, sus labios hipersensibles, tanto que una suave briza le hizo estremecer y noto que estaba respirando agitadamente ¡Kami! Solamente había sido un beso… ¡un pequeño beso! Y su cuerpo era tan… tan pervertido que hacia tantas cosas.

Jueves 10 de agosto de 2010

Inuyasha abrió primero un ojo mirando a la muchacha frente a el, estaba recostada contra la cueva respirando suavemente, su cabeza se movió un poco hacia un lado, su cabello también se movió y noto como su cuerpo comenzó a caer hacia ese lado, se apresuro a acercarse a ella sin pensarlo sosteniéndola en sus brazos antes que su cuerpo se golpeara contra el suelo, vio una piedra bastante afilada en donde su cabeza hubiera caído y gruño, humana estúpida.

Le movió lo mas poco que pudo y le dejo recostarse en el suelo, le soltó de inmediato mirándole molesto, el que le prometió protegerla, y ella de estúpida mal agradecida no hacia ni siquiera un intento por cuidarse a si misma.

"keh! Tonta…"

Inuyasha suspiro y se inclino sobre ella mirándola con detalle, se veía tan indefensa ahí dormida, parpadeo varias veces comprendiendo, nunca había visto a un humano dormir de esta forma, nunca había pasado tanto tiempo con cualquiera antes, no desde que su madre murió.

Respiro hondo y se reprendió mentalmente a si mismo de inmediato, su olor, se puso de pie de inmediato y se alejo de ella parándose en la entrada de la cueva, esta mujer estaba loca, y era tan… tonta.

Solamente ella, por lo loca que estaba, confiaba en que el le protegiera, gruño por lo bajo y lucho contra el impulso de voltear a verla, necesitaba respirar aire libre, sin su aroma dando vueltas en su cabeza, levanto la mirada al cielo y suspiro, se volvería loco el mismo de tanto pensar en esa loca, de hecho creía que ya empezaba a perder la cabeza, solamente a el se le ocurría prometerle a un miko loca que iba a protegerla.

A una miko hermosa…

Agito su cabeza hacia los lados y decidió que dormiría aquí, no necesitaba dormir mas que un par de horas, y el sabia que cualquier cosa le despertaría, nada entraría en esa cueva sin que el lo notara.

Respiro hondo y trato de no pensar en bella loca, pero tan solo cerro los ojos le miro tranquila, sonriendo como tonta, recogiendo hiervas y caminando despacio en el bosque, tan confiada.

"Keh!"

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Abrió los ojos despacio, vio el cielo una vez mas, parpadeó varias veces y bostezo, ya se sentía descansado, después de todo la pelea con ese maldito Ookami lo había cansado un poco… se puso de pie y levanto a Tetsaiga en el aire, le miro atento, nada.

Saco la espada de la funda y no hizo nada, trato de pensar en algo, algún comando.

'Transfórmate'

Nada.

'Oe maldita estada inútil estúpida transfórmate.'

Nada.

Gruño.

'Tetsaiga!'

Inuyasha se sorprendió al sentir un latido provenir de la espada, trago lentamente y levanto la espada respirando hondo.

'Transfórmate Tetsaiga.'

La espada latió una vez mas y se transformo, Inuyasha miro sorprendido como la espada vieja e inservible que ni siquiera tenia filo, ahora era un colmillo frente a el, un arma útil y poderosa, sonrió abiertamente sintiéndose feliz, agradecido con su padre y con… Kagome.

Agito su cabeza hacia los lados y volteo a ver hacia el interior de la cueva, se había movido un poco, pero estaba casi en la misma posición en que el le dejo… no, no Kagome… la loca… debía de pensar en ella de esa manera para evitar que su corazón se acelerara y su estomago diera vuelcos.

Regreso su atención a Tetsaiga, parecía que ya podría ordenarle hacer cosas.

'Mmm ¿regresa?'

Para su sorpresa el colmillo brillo y se redujo de tamaño, regresando a ser la espada vieja, sonrió ampliamente y nuevamente pensó en el nombre de la espada, la espada vieja brillo y regreso a ser el colmillo, comenzó a reírse y a hacerlo una y otra vez.

Dejo de "practicar" con Tetsaiga, transformándole y destransformándole hasta cerca del amanecer, finalmente guardo la espada en su funda y volteo a ver una vez mas al interior de la cueva, el fuego estaba a punto de apagarse, entro y coloco mas leña en el fuego, el sol comenzó a aparecer entre los arboles y transformando el cielo a un naranja suave, respiro hondo mirando el fuego, luego miro a Tetsaiga y finalmente ala loca.

La miro tratando de buscar algún defecto en ella que le indicara el motivo por el cual estaba loca, nada, todo se veía perfecto, observo detenidamente la cabeza, había escuchado que algunos humanos que se caían y golpeaban la cabeza se volvían locos como ella, nada, su cabeza se veía bien, tendría que tocarla y meter sus dedos entre su cabello para descubrir si no había ninguna otra cosa en su cabeza, pero el no podía tocarla… era una miko… Kikyo había dicho que solamente su presencia le manchaba, disminuía su pureza, y en eso tenia razón, el era un Hanyou, no tenia permitido tocarla.

Recordó la noche en que se encontró con unos bandidos en el bosque, los encontró porque habían mujeres gritando y llorando con ellos, cuando se acerco pensando en matarlos o algo por lastimar mujeres, su madre le enseño que los que lastiman mujeres no son hombres, y el si que estaba de acuerdo en eso, nunca le había gustado luchar contra los débiles, por eso tenia que ser fuerte y no dejar que nadie volviera a llamarle Hanyou.

Pero estas mujeres accedieron a quedarse con los bandidos por su voluntad con tal de que el no se les acercara cuando los bandidos les preguntaron a quien preferían, recordaba sus risas e insultos, jamás le había interesado una mujer, nunca había encontrado una mujer hermosa, una con la que quisiera estar, que quisiera ver, que quisiera oler, que quisiera escuchar, que quisiera… tocar, nunca hasta ahora, nunca le habían molestado sus palabras, pero ahora le molestaban, y sabia que era verdad, que ninguna mujer accedería a dejar a que un Hanyou le tocara, porque era demasiado asqueroso, porque no valía nada.

Si simples aldeanas se habían negado a acercarse a el, a mirarle, como no asumir que esta miko hermosa, pura, sagrada, no quisiera huir de el, pero en lugar de eso, se peleaba con ese monje y la miko, y decidía estar con el, definitivamente loca…

O una trampa…

No, no era una trampa, Kagome estaba loca, nadie podría mentir con sus ojos, ese brillo, esa verdad, Kagome estaba loca y gracias a eso… ya no estaba solo.

Escucho un ruido extraño y no comprendió lo que era atento hasta que noto provenía de la muchacha frente a el, de su estomago, se rio suavemente y se puso de pie, dijo que iba a protegerla, eso significa no dejar que tenga hambre ¿cierto?

Salió de la cueva y corrió rápidamente hacia el rio, pescar era lo mas rápido que podía hacer, no tenia tiempo para estar lejos de ella mientras quitaba la piel de otro animal, se apresuro a regresar, dos peces es lo que consiguió en los tres intentos que hizo, dos de tres, era algo bueno, regreso a la cueva y coloco los peces cerca de la fogata, buscando dejarlos a la distancia correcta, ya despertaría a la Miko cuando estuvieran listos.

Le vio moverse y murmurar "escuela" y luego levantarse despacio, evito mirarle y se concentro en los peces, ya casi estaban listos, volteo a verla finalmente sintiendo su mirada fija en el y le vio bostezando.

"¿Te gusta el pescado?"

Ahora que lo pensaba había escuchado a algunos humanos decir que ciertas comidas no les gustaban, o les enfermaban y el no quería ser el causante de enfermarla, el estaba ahí para protegerla… porque estaba loca.

Kagome asintió y se puso de pie avanzando hacia el, finalmente sentándose a su lado, trago lentamente tratando de no moverse, realmente no comprendía porque hacia este tipo de cosas.

"Si, muchas gracias Inuyasha."

Ahí estaba esa palabra de nuevo, palabras que no existían para ser dichas a un Hanyou.

"Keh"

Inuyasha gruño y le ofreció uno de los pescados.

"Siento que sea poco."

Kagome le sonrió ampliamente y se inclino hacia el, Inuyasha sintió su corazón latir rápidamente y trato de no huir, el no podía tenerle miedo a esta humana loca, sintió su corazón dejar de latir y dejo de respirar cuando sus labios tocaron su mejilla, Inuyasha permaneció completamente quieto, Kagome se alejo de el y le sonrió abiertamente, esa mirada, esa sonrisa, no… esto era real, ella estaba loca, sintió su rostro arder y volteo a ver hacia otro lado, no, no quería que viera cuanto le afectaba.

"Muchas gracias Inuyasha."

Resistió los deseos de gruñirle y gritarle, de huir, pero no, el no era un cobarde, no huiría, decidió ocuparse en algo y tomo el otro pescado y lo devoro rápidamente, al terminar volteo a verla, no iba ni por la mitad, podía sentir su calidez y su aura de paz tan cerca de el, no le gustaban, le incomodaba tanto, pero no, no huiría, finalmente termino de comer y le sonrió tomando el Haori de sus hombros y devolviéndoselo, el simplemente lo tomo y se lo coloco, de inmediato fue rodeado por el olor de la mujer, no pudo evitarlo, se puso de pie y salió de la cueva, si permanecía frente a ella no resistiría las ganas de quitarse el Haori y enterrar su nariz en el, estaba cálido, y olíatanbien.

Al salir de la cueva percibió el olor de ese monje en el aire, de inmediato se oculto cerca, pero se quito el Haori y le abrazo contra el pasando sus manos por la tela, todo olía a ella, y olía tan bien, gruño tratando de no ser tan débil, pero no podía evitarlo, Kagome hacia latir mas rápidamente su corazón, le hacia sentirse tonto y perder el equilibrio y eso no le gustaba, nadie jamás había tenido poder sobre el, y ella… ella se las había ingeniado, porque estaba loca.

"Buenos días, Kouske-sama."

Inuyasha gruño buscando al monje.

"Buenos días Kagome-sama."

"Kikyo-sama se encuentra preocupada por la perla y por usted."

Kagome suspiro.

"Esta bien… ya regreso."

Inuyasha le vio regresar a al cueva.

"¿Inuyasha?"

Sus orejas dieron un tirón en su cabeza ¿para que le estaba llamando?

"Gracias por todo Inuyasha, regresare a la aldea, te veo mas tarde o mañana."

Inuyasha gruño, maldita sea, nunca nadie se despedía de el o le decía donde estaría o cuando les vería de nuevo, no, tenia que alejarse de Kagome lo mas pronto posible, no, el había escuchado de mujeres que tiene poder sobre lo hombres y los manipulan, el simplemente no creyó que algo así pudiera sucederle.

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Inuyasha cerro los ojos tratando de ignorar ese suave aroma en el viento, Kagome estaba cerca, y también estaba sola, no había querido acercarse a ella, no había querido acercarse a Myoga tampoco, no podía, se sentía… confundido.

No podía dejar de pensar en Kagome, no quería acercarse a ella, porque con ella tocándolo tanto el también quería tocarla, no podía evitarlo, quería abrazarla y saber que estaba segura, que estaba con el, ya no le importaba que estuviera loca, no le importaban los motivos, solamente quería estar con ella, escucharla decirle cosas que nadie nunca le había dicho antes, por favor, gracias… te extraño.

Nunca nadie le había dicho que lo extrañaba, ni siquiera su madre, y no podía evitar pensar en Kagome al ponerse nostálgico, no quería, no sabia que hacer, sentía que ya no podía alejarse, ya era muy tarde para eso, había destruido a un Youkai la noche anterior, y Tetsaiga había funcionado, no había hecho aquel ataque que corto el brazo de Sesshomaru… pero si se había transformado, eso era un avance.

Quería preguntarle a Myoga al respecto, pero tan solo le tuvo frente a el comenzó a hablar de compañeras… obviamente lo golpeo y salió huyendo, pero ahora no podía sacarse la idea de la mente, la idea de morder a Kagome, de marcarla, y que fuera suya para siempre.

Agito su cabeza gruñendo, no, no era correcto, el era un Hanyou ¡el estaba sucio! ¡Maldita sea! El mismo se estaba volviendo loco, el sabia que eso NO se podía, pero es que ella tenia la culpa, ella estaba loca y lo estaba volviendo loco, no podía dejar de pensar en ella, hacia tantos años que no recordaba así a su madre, porque a elle era a la única a quien le había importado… hasta ahora.

Escucho pasos y sus orejas dieron un tirón en su cabeza, gruño al identificar esos pasos, maldita sea, hasta sabia como se escuchaban sus pasos, gruño y se tenso, pensó que le llamaría, que le pediría que bajara del árbol, pero no lo hizo, abrió los ojos y le busco, estaba sentada en las raíces del árbol, vio la cesta de hiervas a su lado y el arco y carcaj en su espalda.

Brinco en completo silencio del árbol frente a ella, Kagome no pareció notarlo, estaba con los ojos cerrados masticando algo, sonrió sin poder evitarlo, o lo había notado antes, o no lo había notado en absoluto.

Kagome abrió los ojos y fijo esos ojos chocolate cálidos en el.

"¿Sabes que podría haberte matado justo ahora y no lo hubieras visto venir?"

Ella simplemente le sonrió, no respondió nada, no se defendió diciéndole que ya le había sentido antes, gruño y finalmente cerró los ojos y levantando su rostro, si seguía viendo esa sonrisa mas tiempo...

"Keh! ¿Eres tonta o que?"

Kagome no dijo nada, abrió un ojo y le vio con la mirada hacia abajo, sintió olores extraños provenir de la cesta con hiervas, y percibió el olor de aquella hierva de olor y sabor tan agradable, se agacho frente a las hiervas y comenzó a olerlas, unas olían feo, otras extraño, no había encontrado la que olía bien.

"¿Qué es todo esto?"

Kagome sonrió abiertamente y tomo una hierva.

"Esta hierva ayuda con el dolor, pero es muy amarga."

Olía amargo.

Kagome tomo otra hierva y la coloco en sus manos, Inuyasha le miro interrogante y esperando la explicación de esta hierva.

"Esta es menta, es la planta que te di antes, con sabor agradable."

Inuyasha desvió su mirada de ella hacia la planta, le tomo de su palma en sus dedos y le examino, le acerco a su nariz, tuvo que luchar los deseos de sonreír, esta era la que buscaba, la que sabía y olía tan bien y le alejo volteando a verla.

"¿Las Mikos aprenden de esto?"

Kagome asintió, el se sentía realmente interesado en esto.

"Si, pero la menta la descubrí por mi propia cuenta."

Inuyasha le sonrió abiertamente, y sin saber porque se sintió orgulloso de ella, puede que estuviera loca, pero era tan inteligente en otras cosas, había conseguido crear una Shikon no Tama falsa, y buscaba hiervas como estas, seria una buena compañera, lucho por no sonrojarse o huir, cuando recordó que había algo que quería darle, ya era hermosa así como se veía, y se preguntaba si se vería mas hermosa con esto.

"Oe…"

Evitando mirarle finalmente respiro hondo y metió sus manos en su Haori, iba a dárselo en este momento, no seria un cobarde y huiría, no, el no seria débil ante esta humana hermosa, finalmente lo encontró y lo caso ofreciéndoselo, abriendo su mano frente a ella, evito mirarla pero sintió sus mejillas arder, no sabia como reaccionaria ante un regalo de parte de el y ante un regalo como este de parte de un hombre, el realmente no sabia como cortejar a una mujer, nunca creyó que necesitaría el conocimiento.

"Toma, era de mi madre."

Sintió su piel erizarse cuando ella tomo la pequeña concha y sus dedos rozaron la palma de su mano, tan cálida, tan suave.

"Es hermoso Inuyasha, gracias."

Inuyasha volteo a verle entonces, había reunido valor ante el tono alegre de la muchacha, parpadeo varias veces mirándole confundida, estaba examinando la concha en su mano, como si no supiera que era, suspiro y tomo la concha de sus manos, la abrió y noto como Kagome miro sorprendida el interior de la concha, levanto su mirada hacia el y el pudo notar como comprendió, se sorprendía por tal cosa, era normal que una mujer hermosa como Kagome se arreglara para lucir mas hermosa, o tal vez no lo hacia por ser una Miko, miro sus ojos volverse mas brillantes y sorprendido noto las lagrimas formarse en sus ojos, antes de poder reaccionar la mujer se lanzo hacia en enredando su brazos alrededor de su cuello, Inuyasha trago lentamente y permaneció completamente quieto tratando de mantener su balance.

"Muchas gracias Inuyasha, se que debe significar mucho para ti, lo cuidare con mi vida."

Inuyasha no podía moverse, su olor le rodeo una vez mas, su calidez, decidió permanecer quieto lo mas posible, sintió entonces la presión de sus pechos suaves contra el, trago lentamente y sintió su cuerpo erizarse, presión en su entrepierna… calor… deseo… no, esto estaba mal, olido a Myoga, se alejo de Kagome de inmediato, y le miro confundida en el suelo, no, el no quería poner esa mirada triste en sus ojos, pero no podía permanecer cerca de ella sintiendo esta cosas extrañas, no, estaba a punto de tratar de decir algo cuando sintió la picada en su cuello, golpeo a la pulga con un poco mas de entusiasmo de lo que era normal.

"¡Inuyasha-sama! ¡Ya era hora! Desde hace tiempo que esta lo bastante crecidito como pa-"

Gruño y tomo a la pulga entre sus dedos lanzándole contra el Go-Shimboku, ese maldito Myoga, no podía decir algo así con Kagome frente a el, maldito pervertido, miro a Kagome sorprendida, sintió sus mejillas arder y no pudo resistirlo mas, seria un cobarde, huiría… así gruñendo huyo hacia el bosque, Kagome estaría bien, tenia sus flechas con ella.

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"Inuyasha?"

Inuyasha gruño al escuchar su voz, había percibido su aroma de una forma mas fuerte hacia unos momentos y había decidido meterse en el rio para… prevenir.

Nunca en su vida se había sentido tan humillado como cuando Myoga explico porque cierta parte de su cuerpo había hecho cierta cosa cuando Kagome lo había abrazado, no, el no la volvería a tocar, no, el no era un pervertido, el era un Hanyou, el no podía ni siquiera pensar en tocar a una mujer así, a una Miko así, ensuciar a Kagome así, no, no podía, el iba a protegerla y eso significaba protegerla de el mismo.

"Inuyasha por favor ven, necesito hablar contigo."

De ninguna manera iba a ir, no, el iba a cuidarla desde lejos, punto, no iba a volver a tocarla nunca mas.

"Inuyasha, necesito pedirte un favor."

Gruño, maldita sea, lo necesitaba, salió del agua y comenzó a caminar en dirección a su vos y su aroma.

"Inuyasha, te prometo darte algo si vienes conmigo."

Finalmente se apresuro a llegar donde ella y se detuvo de golpe al verla ahí, parada en medio de unos arboles, tan… hermosa… gruño al verla sonreírle de esa forma, si tan solo supiera que era un mounstro pervertido no le sonreiría así.

"Tenias calor ¿he?"

No tenia ni la mas mínima idea.

"¿Qué quieres pedirme Kagome?"

Kagome le sonrió ampliamente.

"Necesitan ayuda cerca del monte Fuji y Kikyo no puede ir, así que yo iré en su lugar y quería pedirte… que vinieras conmigo."

Inuyasha gruño, no, lo ultimo que le faltaba, necesitaba tiempo lejos de ella… distancia, y justo ahora algo así tenia que suceder, además la luna nueva seria mañana, no quería alejarse de esta área conocida pero estaba casi seguro de que si el no iba con ella iría sola, después de todo era una Miko y era su deber, así que finalmente dio un largo suspiro de derrota.

"¿Cuándo salimos?"

Kagome le miro con una sonrisa enorme.

"Gracias Inuyasha!"

Avanzo para abrazarlo e Inuyasha retrocedió, definitivamente no, no podía permitir que le abazara nuevamente y sentir su cuerpo junto al suyo, Kagome bajo su mirada y se maldijo a si mismo por hacer que se sintiera triste, pero de ninguna forma se arriesgaría.

"Lo siento."

Kagome respiro de forma profunda.

"Podemos salir ahora mismo o hasta por la mañana."

Inuyasha gruño brincando lejos de ella, Kagome suspiro caminando despacio de vuelta a la aldea, el le siguió desde los arboles tratando de prepararse psicológicamente para luchar contra si mismo al estar con ella, finalmente llegaron a la aldea, y después de tomar aire llenando su pecho con este brinco hacia ella y su mano en su hombro, porque sabia que lo mas seguro era que necesitaría cargarla en su espalda.

"Listo, vámonos."

Kagome volteo a mirarle sonriéndole, tomo su mano y camino hacia la aldea, Inuyasha lucho consigo mismo para permitirle tal cosa, sabia que iba a tener que cargarla, y la vez anterior que le cargo se sintió feliz de lo mucho que ella confiaba en el, pero ahora el estaría muy consiente de que tan cerca estaba su cuerpo del de el.

Inuyasha alejo su mano de ella de inmediato cuando unos ancianos voltearon a verles, sintió dolor en su corazón al recordarse otra razón por la cual no tenia que tocar a Kagome, porque era un Hanyou, y estaba sucio, recordaba claramente como los aldeanos insultaban a su madre todos los días, cuando tenia pesadillas les veía y escuchaba llamándole puta, no, el no soportaría que Kagome pasara por tal cosa, Kagome era una miko sagrada, no era su culpa estar loca.

Kagome suspiro y sujeto la manga de su Haori caminando hacia la cabaña de Kikyo, intento alejarse de ella, pero Kagome sujeto su Haori insistentemente y le llevo al interior de la cabaña, Inuyasha se dio cuenta de que nunca antes había entrado en una cabaña, y mucho menos cuando había humanos dentro de ella.

Kikyo le miro con los ojos entrecerrados, y fijo esa mirada fría y calculadores en el pero le hablo a Kagome.

"Tardaran una semana en regresar ¿llevaras la perla contigo?"

Kagome asintió.

"Si algo le sucede a ella o a la perla te aseguro que serás cazado y condenado…"

Inuyasha le gruño a Kikyo mostrándole sus colmillos.

"Regresaremos cuando podamos."

Kikyo asintió y ella salió junto con Inuyasha, Kikyo salió detrás de ellos, el gruño al sentir su mirada clavada en el, y al sentir el cuerpo de Kagome presionarse contra el suyo, sujeto sus piernas y tratando de no pensar en nada maldiciendo su propio cuerpo comenzó a correr en dirección al monte fuji.

Miércoles 11 de agosto de 2010

Inuyasha finalmente se sintió feliz de ver el atardecer en el horizonte, comenzó a buscar un lugar seguro de inmediato, había una pared de roja cerca, ubicarse cerca de la roca era un buen lugar, al acercarse no vio ninguna cueva, pero así estaba bien, no había un rio cerca, miro como el cielo se oscureció otro poco, pero eso no importaba, ya tenia un lugar relativamente seguro.

Dejo a Kagome en el lugar y no le dijo nada ¿Qué iba a decirle? Myoga dice que eres mi compañera, claro que no, ni loco le diría tal cosa, bueno… el ya estaba volviéndose loco gracias a Kagome, así que…

Encontró dos conejos y no se animo a tratar por el tercero, un conejo estaba bien, no estaba hambriento, había estado comiendo bastante desde que Myoga y el tuvieron esa conversación tan vergonzosa.

Regreso a Kagome con los conejos sin piel, porque no creía que ella apreciaría el hecho de quitarle la piel a los conejos, era una miko después de todo, y para ella la vida era sagrada… o algo así, bueno, los humanos con poderes espirituales eran estúpidos, Kagome no era estúpida, era muy astuta, pero estaba loca.

Se sorprendió de ver que Kagome ya tenia el fuego listo, le entrego los conejos y ella no dijo nada, el se sentó cerca de la fogata esperando a que algo desastroso pasara, pero nada paso, Kagome no se lanzo sobre el, no hizo nada extraño, en lugar de eso le ofreció un bambú, con liquido adentro, lo tomo sin siquiera preguntar y bebió de su contenido, agua fresca, tomo bastante, no se había dado cuenta de que tenia sed.

Le devolvió el bambú a Kagome, y sus ojos se abrieron de par en par al verla beber agua del mismo bambú, Inuyasha sintió su corazón latir tapidamente y nuevamente sus instintitos le gritaban que huyera ¡Kagome estaba loca! ¡Solamente los compañeros hacen eso! Gruño tratando de contenerse a el mismo, si no supiera que estaba loca, diría que estaba tratando de… seducirlo ¿a el? ¿A un Hanyou? No, eso era imposible, sin importa cuan loca estaba, nadie podría estar así de loca.

Kagome dejo el bambú vacío, por el sonido de este, a un lado y tomo un conejo ofreciéndoselo, el lo tomo sintiendo su rosto arder, simplemente tomo el conejo y evito su mirada, ella se veía confundida y le veía como si necesitara adivinar algo, como si le hubiera hecho una pregunta, bueno, al menos no le estaba viendo con aquellos ojos, esos ojos llenos de anhelo y sentimientos que no podía descifrar.

Cuando terminaron de comer Kagome coloco una sabana junto a la pared de roca, alistando el lugar donde dormiría, el no pudo evitar mirarla, no podía dejar de sorprenderse, olio su nerviosismo y pensó que voltearía a verle, pero no lo hizo, finalmente se recostó sobre la sabana y cerro los ojos, pero murmuro.

"Buenas noches Inuyasha…"

Inuyasha contuvo los deseos de gritar, otra cosa que nadie jamás le había dicho desde que su madre murió, buenas noches, nadie le decía esas palabras a un Hanyou, nadie, gruño apretando sus manos en puños, su corazón latía rápidamente y sus instintos le gritaban que la marcara, que estaba dispuesta, que era suya, pero no, eso no podía ser, era… imposible.

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El día siguiente trato de que caminaron la mayor parte del día, estaba muy consiente de que era la luna nueva, y sus sentidos estaban debilitándose lentamente, no quería perder control de si mismo y hacerle algo a la Miko, o decir algo estúpido, así que mantuvo su boca cerrada y camino delante de ella en dirección del monte fuji, simplemente cuando sintió la noche acercarse inminentemente y el cielo comenzó a cambiar de color supo que necesitaba encontrar un escondite ¡ya!

Subió a Kagome en su espalda sin darle ninguna explicación y corrió hasta otra pared de roca que se veía cercana, corrió junto a esta y finalmente encontró una cueva, feliz noto como había una roca a la entrada de esta, mas grande que la entrada en altura, serviría para ocultarse bien durante la noche, dejo a Kagome cerca y se adentro en la cueva, era perfecta, y nadie había estado aquí en un largo tiempo, salió y partió un árbol con sus garras lo mas rápido que pudo, le volvió leña y un trozo pequeño que pondría junto a la roca.

Kagome entro en la cueva y comenzó a hacer una fogata mientras el movió la roca y finalmente cerro lo que quedaba para que salieran por la mañana con el trozo grande de madera, esperaba que esto disminuyera sus olores y ocultara la luz proveniente de la fogata en el interior de la cueva.

Finalmente se sentó junto a la fogata gruñendo, no sabia si decirle algo a Kagome, si confesárselo o simplemente dejar que ella lo viera por sus propios ojos, no sabia si Kikyo le había dicho que los Hanyou tenían sus tiempos de vulnerabilidad, no sabia realmente cuanto sabia la muchacha y no sabia como manejar esta situación, si Kagome no estuviera loca no le permitiría mirarlo, saber, estar con el en un momento como este, pero ella estaba loca, o al menos confiaba en eso.

No, eso no era cierto, el confiaba en esas sonrisas que le daba, en su mirada tan cálida, en sus palabras suaves, en eso confiaba, confiaba en… ella.

'Oh Kami estoy perdido…'

Sintió el momento en que el sol se oculto y su cuerpo pulso, su Youki dejándolo por completo, trato de no ver el rostro sorprendido de Kagome, bueno, se había visto sin ninguna opción, finalmente decidió decir algo, evito su mirada.

"Si soy humano, a todos los Hanyou les pasa."

Inuyasha sintió su corazón latir mas rápidamente al escucharla ponerse de pie, se imaginaba que haría, y por un momento tuvo miedo, miedo de que le atacara, miedo de que hubiera estado esperando por este momento, pero ella simplemente se sentó a su lado.

"No te preocupes Inuyasha, nada pasara, no le diré a nadie."

El no pudo hacer más que gruñirle, tanto como podía hacerlo en forma humana.

"Mas te vale."

Estaba tan feliz, y lo único que podía hacer era fingir que la odiaba.

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Inuyasha estaba tratando de no fijar su mirada en la muchacha a su lado, el fuego iluminaba toda la cueva, era bastante pequeña, pero aun había mas espacio hacia el interior de esta, estaba moviendo su pierna impacientemente y abrazo a Tetsaiga con mas fuerza de la necesaria apretando su mano alrededor de la espada, nunca había tenido un arma con el antes en la luna nueva, y la tenia gracias a la mujer a su lado.

Le miro de reojo y rápidamente regreso su mirada hacia el frente, no, era humano, y el le había hecho una promesa, la promesa de protegerla, no debería de haber aceptado venir con ella, los ponía a ambos en peligro, debería de haberle tratado de convencer de esperar dos días para realizar el viaje, era tan estúpido que no pensara en esto antes.

Si algo los atacara no seria capaz de protegerla y el se lo había prometido, el no podría soportarlo, la idea de verla morir, de ya no escucharla nunca mas, de ya no verla nunca mas contrajo su corazón con temor.

Se puso de pie de inmediato, camino un par de pasos hacia la entrada de la cueva y luego regreso a sentarse junto a la humana ¿Por qué era tan diferente? ¿Por qué era tan importante? Porque nadie le había tratado como ella, si quiera le había dirigido la palaba si no era para insultarlo o amenazar con matarle desde que su madre murió, y esta humana, desde el primer momento en que le vio le defendió, le hablo y nunca le había llamado Hanyou, nunca, ni una tan sola vez… ella simplemente usaba su nombre.

Era como si no estuviera consciente de lo que era, era como si no le importara que fuera un Hanyou y era porque estaba loca ¿cierto? No había otra explicación, pero es que era humano y solamente las ideas mas estúpidas llenaban su cabeza en estas noches.

Kagome no solamente le veía de esa forma, esa forma tierna, no solamente le hablaba y le sonreía, ella también le tocaba, había curado sus heridas y había caminado tomando su mano, de acuerdo con lo que conocía y había escuchado, ni siquiera las parejas de esposos humanos hacían tal cosa, era una vergüenza hacer tal cosa en publico, y esta Miko…

"¿Porque me tocas Kagome? ¿Porque no te doy asco?"

Se maldijo a si mismo una y otra vez por haber permitido las preguntas salir de su boca, pero trato de ver a la muchacha a los ojos, Kagome respiro hondo y vio sus mejillas sonrojarse, el mismo sintió que su corazón dejaba de latir al ver tal cosa, con sus mejillas se sonrojaban e iluminada por la fogata… Kagome se veía tan hermosa.

"Porque no eres asqueroso Inuyasha, eres muy guapo, y eres mi amigo"

" ¡Soy un Hanyou Kagome! ¡Maldita sea! ¡Un Hanyou! ¡Sabes lo que eso significa! ¿Acaso Kikyo no te a ilustrado en el tema lo suficiente?"

Inuyasha trato de hacerla comprender, de saber porque, pero ella no le dio mas explicaciones y tomo su mano, respirando hondo, y el no sabia porque… Inuyasha dejo de pensar, Kagome dijo que el eraguapo… que era su…amigo.

"Se lo que significa que seas un Hanyou Inuyasha, significa que tu papa era un poderoso Youkai noble y fuerte, también con un corazón puro y enorme, que quiso y protegió a tu madre cuanto pudo, y que ella de igual forma le vio por quien realmente era y su amor fue tan grande y sincero que no le importo lo que toda la gente le dijera de los Youkai, ella lo amo de igual forma, y estoy segura se sentía feliz y orgullosa de tenerte con ella como un recuerdo de el, como la prueba de su amor."

Inuyasha dejo de respirar y sintió sus ojos arder, humedecerse, y lucho porque las lagrimas no salieran de sus ojos, maldita sea, los hombres no lloraban, el no lloraba… pero lo que Kagome dijo.

Ni siquiera el había pensado así, nunca, jamás se le pudo haber ocurrido, la unión de un Youkai con una humana era algo asqueroso, era el peor insulto, no solamente los humanos lo pensaban, los Youkai también, Sesshomaru también lo pensaba, ese maldito bastardo se lo había dejado perfectamente claro cada vez que lo veía.

Y Kagome decía… esta mujer pensaba que el era algo… especial.

"Eres la prueba de que el amor verdadero existe Inuyasha, eres fuerte y fiero, pero también eres gentil y considerado, eres perfecto, me siento halagada de pasar tiempo contigo, honrada de haberte conocido."

Inuyasha no pudo contenerse y la abrazo con fuerza, necesitaba sentir que era real, esa mirada que Kagome le estaba dando llena de tatas cosas, cosas que ni siquiera podía nombrar y mucho menos imaginarse, sintió que Kagome estaba respirando menos y le soltó un poco queriendo mirar su rostro, queriendo ver como ella pensaba que las palabras que acababa de decirle eran verdad… sintió algo cálido escaparse de su ojo y bajar despacio por su mejilla, pero al ver los ojos de Kagome no le importo.

Kagome llevo su mano hacia su mejilla mojada y luego ella se acerco depositando un beso en la misma mejilla, el suspiro dejando ese respiro que había contenido escaparse lentamente, esta mujer creía que lo que acababa de decirle era verdad, realmente no le veía como algo asqueroso, sino como algo especial y no tenia idea de porque, le abrazo contra el nuevamente, no podía creer que el cielo le hubiera enviado tal regalo, el era un Hanyou, el no merecía nada, y mucho menos… mucho menos una mujer tan maravillosa y especial como ella, hermosa, perfecta, los Hanyou no tenían compañeras… solamente los Youkai.

Inuyasha permaneció abrazándola de esta forma por un largo rato, y sin desearlo se separo de ella, al verle con esos ojos fijo en el, esa mirada, la expresión en su rostro entro en pánico… Kagome le estaba mirando como si fuera, algo especial, como si el fuera tan hermoso como ella y el había visto su reflejo en el rio, el no era… nada especial, era un mounstro, pero ella no creía eso, no sabia como enfrentar esta situación.

Se puso de pie murmurando que lo lamentaba, que no debía de haberle abrazado, evitando mirarle y se volteo hacia la entrada de la cueva, su corazón dejo de latir por un motivo muy diferente.

Una serpiente Youkai estaba entrando en la cueva, estaba bloqueando la pequeña salía que tenían, estaban atrapados.

"Sssss… una miko… ssss"

Inuyasha gruño y saco a Tetsaiga, puede que estuviera confundido, pero Kagome estaba ahí con el, estaba atrás de el, y el juro protegerla, de ninguna manera permitiría que esta mujer que le veía de esa forma, que le decía tales cosas, muriera, primero el mismo moriría protegiéndola, porque se lo prometió y porque… porque quería, porque si seguía viviendo… era para protegerla, para estar con ella.

La serpiente ataco y el trato de cortarla con la espada inservible en sus manos, y se imagino que la espada no se transformaba para el no porque algo estuviera mal, sino porque era humano y probablemente no podía llamarle de la misma forma que como Hanyou, no tenia Youki para llamarle, la serpiente le lanzo contra la pared sin problema y su espalda entera dolió.

Supo que no tenia tiempo para maldecir su frágil cuerpo humano, así que se recupero rápidamente y se coloco frente a Kagome, no, esa maldita serpiente había notado que Kagome era una miko y ella no tenia sus flechas o arco con ella en este momento, el era lo único que se interponía entre la serpiente y ella, y el no retrocedería.

La serpiente arremetió contra el y gimió al sentir el dolor en su hombro derecho, sus colmillos se enterraron en su carne y de inmediato sintió su piel arder en el lugar, maldito veneno, la serpiente fue purificada y asumió que Kagome había llegado a sus flechas, cayó al suelo de rodillas y miro de forma borrosa otras dos serpientes entrando, Kagome se coloco frente a el sorprendiéndolo y ella simplemente lanzo mas flechas, el tosió sintiendo el dolor esparcirse por su cuerpo, cerro los ojos y comenzó a sentir que le costaba respirar.

"Inuyasha ¡no!"

Entre abrió los ojos y vio el rostro asustado de Kagome sobre el, lagrimas saliendo de sus ojos rápidamente, cerro los ojos y todo se volvió negro, el fuego que le quemaba se detuvo… desapareció… ya nada dolió.

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Cuando abrió los ojos y vio el cielo naranja a través del espacio entre la roca y la pared de la cueva que había dejado la noche anterior y por el color pensó que simplemente había cerrado los ojos por un momento y había vuelto a abrirlos y aun estaba amaneciendo, pero el aire levemente frio que llego a el le hablaba de la noche, se movió un poco y sintió su hombro adolorido, pero su cuerpo ya no ardía, se sorprendido al notar que su pecho estaba cubierto con vendajes.

Kagome estaba junto a la fogata, ella le volteo a ver y se dirigió hacia el de inmediato, levanto su cabeza un poco y le dio de beber, algo que sabia amargo, no quería beberlo, pero ella se lo estaba dando, al terminar de beberlo Kagome le dio agua y el también le bebió, después de eso ella le colocó en el suelo y el cerro los ojos, sintió algo frio y húmedo en su frente y recordó cuando era un niño y su madre colocaba paños con agua fría e su frente cuando enfermaba, ella fue la única que cuidado de el de esa manera, y ahora Kagome cuidaba de el… así.

Se sentía cansado y un poco mareado, así que ni siquiera intento decir algo, dejo a Kagome atenderlo y el escucho comiendo algo, luego de unos momento había total silencio, abrió los ojos de nuevo sintiéndose bastante mejor, se sentó dejando caer el paño en su regazo y miro a Kagome dormida en el suelo de la cueva, estaba exhausta, la noche anterior no había dormido nada y por lo visto no había dormido durante el día tampoco.

Sintió su rostro arder al darse cuenta de que la miko le había quitando el Haori y el Kosode, les descubrió doblados debajo de su cabeza, se los coloco de nuevo y se aseguro de que Kagome estaba muy bien dormida para soltar su Hakama y acomodar bien la ropa, cuando le tenia como quería se acerco a la entrada de la cueva y movió la roca, no estaba completamente recuperado pero estaba mejor, y Tetsaiga si se transformaría, tomo la espada y la coloco en su cintura parándose en la entrada de la cueva sintiendo el aire frio de la noche acariciar su rostro.

Permaneció ahí pensando en lo que sucedió la noche anterior, Kagome le trataba como nadie nunca le había tratado y el sentía… sentía que algo era especial respecto a ella, sentía la necesidad de protegerla.

Sabia que era como su compañera en su mente, y es que era normal, había jurado protegerla, le había dado un lugar seguro para dormir, le había proveído comida, y ahora ella también había cuidado de el, lo había mantenido seguro, y había curado sus heridas, eso era lo que los compañeros uno por el otro y Kagome… Kagome había hecho eso por el, Kagome era su compañera, puede que aun no la hubiera marcado, pero su aroma ya estaba en ella y el no permitiría que eso cambiara ahora.

No la volvería su compañera real, porque era una Miko, pero eso no significaba que no podía marcarla con su olor, si, necesitaría eso por si aquel maldito Ookami regresaba, y necesitaría hacerle saber al monje pervertido que el protegía a Kagome y no dejaría que cuando la perla fuera purificada el se le acercara, claro que no, Kagome era una Miko, y puede que fuera sagrada y el no podía tocarla, pero si el no podía tocarla, entoncesnadiemas podía… punto.

A partir de esto momento, ella era suya, suya para proteger, suya para alimentar, suya para hablar con el, suya para acompañarlo.

Kagome se movió dentro de la cueva y no volteo a ver, sabía que estaba despierta, la muchacha se levantó y él no pensó que fuera una buena idea, ella era humana, necesitaba descansar y recuperarse.

"Deberías de dormir mas, al amanecer continuaremos con el viaje."

En lugar de obedecerle Kagome avanzo hacia él y le rodeo, parándose frente a él, Inuyasha trago lentamente al ver sus ojos abrirse un poco más y una sonrisa adornar su rostro.

"¡Oh gracias a Dios Inuyasha! ¿te sientes mejor? ¿No testas mareado? ¿No tienes fiebre?"

Inuyasha se tenso cundo la Miko levanto su mano hacia el colocándola en su frente, sintió sus mejillas arder, por lo visto había estado tocándole constantemente cuando tenia fiebre, trago lentamente mirándola… era tan hermosa… y era suya.

"Gracias Kagome, gracias por cuidar de mi."

Kagome asintió.

"Por protegerme es que te enveneno esa serpiente tonta ¿como no cuidarte? Era lo mínimo que podía hacer."

Lo mínimo que podía hacer… nadie jamás le hubiera ayudado, el mandito de Sesshomaru no le ayudo nunca, le dejo solo después que su madre murió cuando era su deber encargarse de el, nadie jamás le había ayudado realmente, Myoga escapaba cada vez que habían problemas, y ella, una mujer hermosa y desconocida, luchaba por el, cuidaba de el.

"¿Porque lloraste Kagome?"

Kagome parpadeo varias veces mirándole fijamente.

"Porque pensé que podías morir."

"Y que importa si muero..."

Kagome le miro enfadada.

"¡Claro que importa Inuyasha! ¡Yo te quiero! ¡eres mi amigo!"

Inuyasha evito su mirada, sintiendo su corazón latir rápidamente,yo te quiero, eso si era algo que jamás imagino que alguien podría decirle,eres mi amigo, eso ya se lo había dicho antes, no el sorprendía demasiado, ignoraría el,te quiero.

"Yo no se que es un amigo."

Inuyasha se tenso al sentir su mano en su mejilla, pero como humano lo había tocado de esa forma, y no podía evitar sentirse feliz de saber que no había sido solamente porque era humano que le había tocado el rostro, no era solo porque era humano que le había dicho aquellas cosas, y ahora como Hanyou le decía que lo… quería, ya no tenia fuerza para alejarse de ella, así que fijo su mirada en la suya.

"¿Qué sientes por mi Inuyasha?"

Inuyasha le gruño y trato de retroceder, no, eso no se lo diría, estaba loca si pensaba que le confesaría algo, Kagome le sorprendió colocando sus manos en su Haori sujetándole con fuerza, evitando que huyera de ella.

"Te diré lo que sientes por un amigo, quieres que este bien, que sea feliz, que sonría, que nada malo le pase, que nadie le lastime, y te sientes bien cuando esta contigo, sabes que si tienes un problema puedes contar con ese amigo, eso es lo que sientes por un amigo ¿acaso no sientes eso por mi Inuyasha?"

Inuyasha clavo su mirada en la suya, ella le veía tan segura, con esa misma mirada de la noche anterior, no pudo resistirlo y enredo sus brazos alrededor de ella apretándola contra el, era real, era suya… coloco sus labios junto a su oreja, sabiendo que no le escucharía si hablaba muy bajo, y quería que comprendiera, el no le veía como lo que ella decía, el le veía algo mas, el le veía… como mujer… como compañera.

"Siento muchísimo mas que eso por ti Kagome."

"Inu… yasha."

Inuyasha gruño y se comenzó a alejar de ella, le sintió estremecerse y olio nerviosismo, le había incomodado, pero para su sorpresa Kagome llevo sus brazos hacia su cuello parándose en puntillas y rozando su cuerpo con el suyo, y la deseo, una vez mas, con esa mirada en su rostro, con su cuerpo junto al suyo, Kagome se acerco a el entreabriendo sus labios y el supo que era lo que quería, trato de alejarse sabiendo que no se podría controlar mas si ella hacia algo así, tanintimo, no pudo escaparse de su abrazo, pero si pudo levantar su rostro, ella era pequeña, no era lo suficientemente alta como para besarlo, todo su cuerpo se erizo al sentir sus labios cálidos y suaves posarse en su mentón, en una caricia tan suave, tan cálida, y que creo una corriente eléctrica que viajo por todo su cuerpo.

Y ya no pudo luchar mas contra ella, respiro hondo y bajo su mirada, se sintió tan nervioso y no escuchaba nada mas que su sangre golpeando en sus orejas, el fuerte latido de su corazón y el de ella, pero quería sentirlo, quería saber como seria sentir esa caricia sobre sus labios, el olor de Kagome se incremento, y cuando sus labios tocaron los suyos olio algo que nunca antes había olido en una mujer… algo que hizo que su cuerpo entero se estremeciera… algo que solamente había olido en hombres mirando mujeres… deseo.

Sintió sus pechos presionarse contra el, gruño y le apretó con más fuerza hacia el sintiendo el olor tan fuerte y volviéndole loco, no le importo que sintiera como su cuerpo había reaccionado ante ese olor, seguramente no sabia que era, le sintió estremecerse y envolvió su labio inferior con los suyos succionándole suavemente y su sabor ¡Kami! Era como su olor, era… delicioso.

Kagome gimió y eso no pudo soportarlo, retrocedió de inmediato y jadeo, no, si escuchaba ese sonido una vez mas no sabia que era lo que haría así que se volteo hacia el bosque y corrió tan rápido como podía sintiendo su cuerpo arder y sus instintos gritarle que la tomara, que le rompiera la ropa y la mordiera, que la marcara, que la hiciera suya.

Percibió el olor a agua y se sintió feliz, necesitaba un rio con el agua mas fría que pudiera encontrar para regresar a ocultarse cerca de la cueva, no quería dejar a Kagome sola mas tiempo de lo necesario, solamente lo necesario como para protegerla… de el mismo.

Ahora si, que de forma definitiva, no huiría de Myoga cuando volviera a intentar hablarle de esta cosas… pervertidas.

Viernes 13 de agosto de 2010

Domingo 27 de octubre de 2024.

Uuuuuu me tarde un poco en esta actualización, pero quiero combinar episodios y reducirlos en numero lo mas posible.

Muchas, muchisimas gracias por todo su apoyo y por leerme una vez mas.

Continuare por el momento con este fic y el nuevo que he publicado.

Matta ne!