Capítulo 3
La boda de Rene, fue celebrada la última semana de junio, use un vestido típico de dama de honor de color violeta y acompañe a Rene por el pasillo, fue una boda totalmente hermosa, y los novios se veían radiantes. Era muy feliz por ellos, pero al mismo tiempo estaba preocupada, sabía que Bella se mudó con Charlie después de la boda de Rene y Phil, y no pude evitar sentirme nerviosa y culpable.
Hace cuatro años, cuando llegue a mi nueva vida había tomado la decisión de no ir a Forks, no involucrarme de ninguna forma con la historia original. Pero ahora, me siento muy culpable. Rene, esta triste, ya no es la bola de energía que siempre suele ser, y aunque trate de convencerla que podía quedarme sola en casa mientras ella viaja con Phil, no me escucho. Es injusto para ella, porque al final de cuentas yo no soy su hija, no soy su responsabilidad, ella debería poder irse con su esposo y ser feliz.
Me pase los siguientes tres meses, pensando en los pros y los contras de mudarme con Charlie. Quizás estaba exagerando, pero me aterraba la idea de que a pesar de lo diferente que era a la Bella original, no pudiera evitar seguir su mismo camino. ¿Cuáles son las posibilidades? No lo sé, pero estoy dispuesta arriesgarme por la felicidad de Rene. Desearía que no me importara y seguir siendo egoísta, pero hace años deje de verla como el personaje de un libro, ahora somos familia.
Solo espero estar haciendo lo correcto, pienso mientras tomo el teléfono y hago la temida llamada, respiro hondo y camino de lado a lado mientras suena el timbre.
¡Diga! ¿Quién habla?
¡Hola! Papá ¿Cómo estás? Soy Izzie ¿estas ocupado?
Un mes después.
Finalmente llegó el día, hoy me mudaba a Forks, la noche anterior no había podido dormir nada pensando en el viaje y en mi nueva vida, me despedí de Tiffany, y aunque prometimos seguir en contacto sé que eso no duraría, es más difícil sin las redes sociales que estarán disponibles en un futuro. Extrañaría a Rene, a Phil, y al bonito cactus que tenía en mi ventana. Mis cosas habían sido enviadas a Forks la semana pasada así que solo llevo una maleta pequeña, con algunas cosas que compre para mi nueva normalidad.
¿Estás segura de esto, Izzie? dijo Rene por quinta vez desde que llegamos al aeropuerto. Tuvimos la misma conversación más de diez veces al día, desde que decidí mudarme a Forks. Nunca oculte lo poco que me interesaba el lugar, y me había rehusado a ir a visitar a Charlie en los últimos años.
Mamá, de verdad quiero ir dije tratando de animarla. Sabía que me extrañaría, pero ella y Phil necesitaban su espacio y no quería quitarle eso. Además, yo no era su hija y la pobre nunca lo sabría.
Está bien dijo con resignación. Saluda a Charlie de mi parte. Te quiero Iz, puedes volver a casa cuando quieras.
Lo sé, te quiero mama dije mientras la abrazaba. Me despedí por última vez y subí al avión.
Para dejar que Rene viviera su vida en paz, mudarme con Charlie era la opción más viable, por lo menos hasta que fuera mayor de edad. Nuestra relación no era muy cercana, pero es difícil tenerla cuando solo me llamaba una vez cada mes, y me visita una vez al año. Las cosas son más complicadas cuando vives tan lejos y aunque puse todo de mi parte para que nuestras conversaciones fluyeran, el hombre es bastante tímido y estas no solían durar mucho.
Charlie, es una persona amable, sé que ama a su hija, y me sentí muy mal por lastimarlo cada vez que me negaba ir a Forks. Cuando le dije que me mudaría no lo podía creer, sé que está feliz por mi llegaba.
Durante la hora que tomo el vuelo a Port Angeles pensé en todo lo sobrenatural que me esperaba en Forks. Hace años había decidido no involucrarme ni con los vampiros, ni con los lobos, eso me traería sufrimiento innecesario, y no era masoquista. Me gusta esta vida tal y como es, sin dramas, ni asesinatos, ni corazones rotos. Pero quitando todo eso, es emocionante ver a los Cullen en persona, me pregunto si son tan hermosos como los describieron.
Estaba lloviendo cuando el avión aterriza en Port Angeles. Charlie me esperaba en el coche patrulla.
¡Papá! grite abrazándolo. Te extrañe. No me di cuenta de lo cierto de esto hasta que lo vi de nuevo, a pesar de la incomodidad que solía rodear nuestras conversaciones Charlie, es un buen padre, antes nunca pude disfrutar de algo como eso. Además, a diferencia de mi relación con Rene, no me sentía mal por pensar en el cómo un padre. Supongo que tendré que esforzarme por ser una mejor hija.
Me alegro de verte, Izzie, dijo devolviendo el abrazo torpemente.
¿Teñiste tu cabello? ¿Es una nueva moda? pregunta mirando con sorpresa las mechas rosadas y azules sobre mi pelo rubio. Había decidido hacerlas como una forma de distinguirme aún más de la Bella original. Las ame completamente, y sé que causarían revuelo en un pueblo tan pequeño como Forks y todos tratarían de etiquetarme. Preferiría, no llamar la atención de la familia vampiro residente si puedo evitarlo, espero que mi pelo les señale que soy una adolescente superficial, común, corriente y quizás algo loca. Nada que atrajera a los vampiros creados en el siglo pasado. Además, no estaría mintiendo, si soy superficial y físicamente una adolescente.
¿Se ve mal? le pregunto tratando de poner mi mejor sonrisa.
No, es solo diferente. Te queda bien. Has cambiado mucho Iz. Me alegra tenerte aquí. Rápidamente guarda la maleta en el coche patrulla y nos fuimos a Forks. Tu coche llego en perfecto estado, pero le pedí al hijo de un amigo que lo revisara. ¿Te acuerdas de Billy Black, el que vivía en La Push? Su hijo Jacob, le cambio el aceite y dijo que todo estaba bien.
Me alegro que mi bebe llegara sano y salvo. Gracias papá. Hace un año me había comprado un Volkswagen beetle, que solía ser de un vecino, lo pinte de azul cielo y francamente creo que estoy enamorada de mi auto.
De nada, Iz dijo claramente avergonzado. Al final nos quedamos en silencio el resto del camino, sorprendentemente no fue incomodo.
A la mañana siguiente, me levante temprano, la noche anterior tuve insomnio, y termine leyendo hasta quedarme dormida, creo que ya eran las tres de la mañana.
Me tomara un tiempo tapar estas ojeras pensé mirándome al espejo. Después de pasar quince minutos maquillándome, me vestí con mi pantalón favorito de color negro, un suéter cuello de tortura color blanco, encima una cazadora de mezclilla, y mis converse negras. Además, me coloque unas argollas de plata que me regalo rene en mi último cumpleaños y el collar con un dije de Luna, que nunca me quito, porque me recuerda a mi mama, ya que ese era su nombre.
Charlie, me deseo suerte, y me dio un abrazo antes de irse al trabajo, eso me sorprendió. Es extrañamente reconfortante saber que al menos el es feliz con mi estancia prolongada en este lugar.
No me había dado cuenta de lo nerviosa que estaba hasta que entre a mi coche, cuando sentí el familiar olor a fresa artificial de mi aromatizante favorito, de inmediato quise llorar y regresar corriendo a Phoenix con Rene. No debería estar tan asustada por ir al instituto, pero conocer a Edward me asusta, no quiero ser su desayuno. Solo espero que mi sangre ya no sea tan buena para él, o que aun tenga la suficiente fuerza de voluntad para no drenarme en la clase Biología. Había considerado seriamente cambiar de clase, pero al final decidí que lo mejor es no cambiar esa parte, al final Bella sobrevivió y eso es lo importante.
Encontrar el instituto fue tan fácil como pensé, llegué temprano así que no había otros coches aparcados. Con resignación baje de mi auto, una llovizna ligera caía del cielo nublado, trote hasta el primer edificio donde se encontraba la oficina principal. En el mostrador, se encontraba una mujer pelirroja con gafas.
¡Hola! Buen día dije tratando de poner una sonrisa amable. Probablemente de esta mujer dependía que cambiaran mi clase de español por la de arte.
Alzo la vista y me miro de arriba abajo, deteniéndose más tiempo del educado en mi cabello.
¿Qué puedo hacer por ti? Dijo mirándome confundida.
Soy Isabella Swan le digo, la nueva estudiante, vine por mi horario. De inmediato parece reaccionar y me mira con incredulidad, supongo que no soy lo que esperaba de la hija del buen jefe de la policía de Forks. Me resisto a poner los ojos en blanco, presiento que me pasara mucho durante el día.
Por supuesto, déjame buscarlo en… pero la interrumpo.
De hecho, me preguntaba si era posible cambiar mi clase de español por la de arte, veras es que ya hablo muy bien español, y siento que debo aprender algo en lo que no sea tan buena. ¿No crees que es importante en aprender todo lo que podamos, antes de ir a la universidad? digo cruzando los dedos en mi espalda.
Eh… bueno déjame ver que puedo hacer por ti.
Al final no pude cambiarme a la clase de arte, pero como le dije que ya sabía español, intercambié el español por francés. Por lo menos aprenderé algo nuevo pensé resignada.
Volví a mi coche y noté que ya la mayoría de mis nuevos compañeros habían llegado. Me echo la mochila en la espalada y me dirijo a la escuela, mientras leo mi horario siento las miradas que me siguen, supongo que ya se dieron cuenta que soy la chica nueva.
Encontré mi primera clase rápidamente, entregue mi comprobante e ignore las miradas de mis compañeros. Ahora siento lastima por los animales en los zoológicos. El resto de la mañana paso de manera similar, creo que intimidaba a mis compañeros porque hasta el momento nadie se había acercado a saludarme. Pero mi suerte acabo pronto en mi clase de francés, una chica bajita se sentó a mi lado y me invito a su mesa.
Fue mi primer encuentro con un personaje en Forks. Jessica no se parecía mucho a Anna kendrick, más bien parecía tener rasgos italianos o árabe, hablaba muchísimo y le encanto mi cabello, sorprendentemente me cayó bien, así me encontré riéndome con ella mientras caminamos a la cafetería.
Cuando nos sentamos en nuestros asientos a la mesa, Jessica me presenta a todo el grupo. Mike, rubio y de ojos verdes, quien de echo es muy lindo parecía muy emocionado con mi llegada, tal vez si tuviera realmente su edad no me importaría que me siguiera a todas mis clases. Angela, tímida pero amable, me pregunto si me sentía bien y prometió ayudarme si necesitaba algo. Tyler, musculoso y algo creído, me pregunto si practicaba algún deporte y el resto del tiempo siguió hablando con Lauren, la rubia que me saludo con una media sonrisa y después procedió a ignorarme. La mayoría fueron mucho mas amables de lo que pensé que serian. Mientras hablábamos, trate de ignorar el hecho que termine sentándome con ellos a pesar de lo diferente que era a Bella.
Todo ese tiempo mientras Jessica parloteaba sin parar, intenté no mirar al resto de la cafetería, pero, al final no pude resistirme, solo quería echar un pequeño vistazo. Con el rabillo del ojo, los encuentro. No puedo evitarlo, volteo hacia su mesa. Los miro boquiabierta pensando que de hecho entiendo porque la curiosidad mato al gato.
