Yzma la Emperatriz

Episodio 1: La batalla perdida

En el trono del palacio
Entonces Yzma lo había logrado, estaba sentada en el trono, vistiendo su gran atuendo morado de gala que había teñido desde hace tiempo para cuando se coronara emperatriz y Kuzko solo veía desde lo bajo como su archienemiga, que cada semana se encargaba de idear un plan para convertirlo en un animal diferente, posaba en el trono, feliz de haber cumplido su propuesta porque finalmente había ganado.

De todos aquellos panes malvados que se había propuesto y no había logrado, por fin había tenido éxito y no es que hubiera ideado en un plan más elaborado, sino que el también, tuvo algo de culpa, fue torpe, insensible, mezquino y sobre todo un cretino, no había vuelto a ser transformado en llama, ballena o conejo, pero aquí estaba como la última vez, totalmente derrotado, abatido, siendo reducido a nada y viendo desde lo bajo, hacia el trono donde Yzma estaba sentada, junto a Kronk y a pesar de que se habían vuelto amigos, de tantos momentos en la Academia, no había podido terminar de comprender como habían terminado de esta manera, Con Kronk en el otro lado, ¿aún era su amigo, se preguntaba?

Patético, solo y derrotado, Kuzko estaba en lo bajo, nada había cambiado en cuestión de su vida actual, aún tenía a Malina, Pacha y Chicha a su lado, solo que… sin su trono.
Y viendo como Yzma se regocijaba de emperatriz, decidido irse a la casa de Pacha, Yzma que solo se había encargado de tratar hacerlo reprobar la escuela, tantas veces que lo evito, estuvo a punto y salió victorioso, venciendo a Yzma, esta vez, no pudo ser así y había sido derrotado, pensaba para sí mismo que quizás esta era una lección que se merecía y que debía de comprender de todas formas, que finalmente esa forma de ser suya, se lo merecía y no era para más, ¿Quién querría a un emperador egoísta, mezquino, un total cretino para gobernar?

Aunque antes se había hecho esta pregunta, finalmente había llegado su respuesta.

Con estos pensamientos en mente, bajo la cabeza, pensando en todo lo anterior, Malina llego corriendo minutos después, sorprendida al ver que, Yzma en el trono, había triunfado, Malina no dijo nada, solo miro de vuelta a Yzma quien estaba sentada en el trono, ella no los había visto, se encontraba aun entretenida eligiendo que tipo de tapiz morado debía de poner en las paredes, tan amante del morado que al fin podría disfrutar de lo que tanto quiso, demostrarse a Azma, la madre de Yzma, que ella no era una perdedora, como le habían cantado sus ex compañeros de la Academia, entonces Malina, parada a su lado, miro a Kuzko y aunque no podía mirar su rostro, si podía ver lo cabizbajo que se encontraba, entonces decidido acercarse a él.

-Kuzko, ¿Estas bien?
-Malina, respondió Kuzko, ¿Qué sorpresa?, suspiro para sí mismo, disculpa que no haya podido lograr ser emperador, yo solo… lo sé, fui un tonto, un completo idiota.

-Kuzko, no digas eso tu…

-No Malina, está bien, lo sé, me lo merezco, tantas veces que me salvaron y solo… Kuzko suspiró

Malina solo lo miro con desesperanza, aun pensaba, que se podía hacer algo, pero no sabía que, aun podía idear un plan si tan solo…

-Malina, continuo Kuzko, creo que es hora de ir a casa

Malina, solo lo miró con tristeza y asintió ligeramente, lo entendía, no era buen momento para continuar, quizá mañana, pensó

Entonces Kuzko se dirigió hacia donde se encontraba Malina, la miro muy ligeramente sin levantar tanto la cabeza, caminando cabizbajo, se dispusieron a dejar la sala del trono, cruzaron la puerta y salieron del palacio, su antiguo palacio que había sido su hogar durante más de 19 años, en espera de un padre que nunca regresó, ahora estaba perdido, todo lo estaba.

Al bajar las escaleras finales, Kuzko miró con tristeza como su hogar y sus sueños de volver al trono estaban completamente perdidos, perdidos por su enorme egoísmo que lo había cegado todo, este tiempo completamente y solo se había encargado de hacer su soberbia más grande.

Salieron juntos del palacio, Malina no hacia otra cosa más que mirar a Kuzko y pensar en idear otro plan, pero sus pensamientos se mezclaban con la preocupación que sentía por él, quien se miraba completamente abatido, ella sabía que él tenía razón, él había sido un completo idiota, mezquino y desconsiderado, pero aun así, ella en el fondo, lo quería, deseaba verlo de vuelta en el trono, sabia ella, que Kuzko sería un gran emperador, si aprendía a no ser un cretino y desconsiderado.

Kuzko estaba mejorando, tantas lecciones aprendidas en la escuela, le habían enseñado a Kuzko a ser mejor incluso más de lo que se había pensado Malina que podía llegar a ser, ahora, eso había pasado por encima cuando finalmente Yzma había vencido.

Siguiendo el camino trazado, tras dejar el área del palacio, llegaron al mercado, era tarde pero aun había gente, ya muy poca la que se distinguía por sus últimas compras antes de que el mercado se dispusiera a terminar sus ventas, Kuzko solo caminaba abatido entre la gente, preguntándose como se dejó llevar por aquella desfachatez de Yzma, mezclado en sus pensamientos y sumergido en su tristeza, casi no se da cuenta de la presencia de Pacha.

Quien hacia sus compras habituales en el mercado antes de volver a casa, Pacha, quien lucía tan sonriente como siempre, pudo notar que Kuzko no se encontraba en la mejor situación, supo de los planes anteriores de Yzma, había interrumpido parte de ello, pero a medio camino ya no había tenido más información y esperaba que Kuzko lo hubiera logrado, el también esperaba que Kuzko se irguiera como su emperador, había aprendido tanto que sabía que lo podía lograr y ser el gran emperador que la nación del sol necesitaba, pero ahora al mirar el rostro de Kuzko supo la verdad, no era la respuesta que estuviera esperando, finalmente hablo.

Kuzko, ¿Cómo fue todo?, oh veo que no muy bien.

-Hola Pacha, respondió Kuzko sin mostrar mayor interés, Yzma gano, respondió.

-¡Kuzko! ¿Cómo que Yzma ganó? Iba todo tan bien la semana pasada y realmente esperaba que…

-Fue mi culpa, interrumpió Kuzko, finalmente me di cuenta de que mi egoísmo no ayudo en absoluto, el plan de Yzma no fue el más elaborado, pero yo no ayude mucho con eso.

-Lo lamento tanto Kuzko, fue lo único que alcanzo a decir Pacha, antes de escuchar un suspiro de Kuzko.

Tras suspirar, Kuzko alzo un poco la cabeza

-No te preocupes Pacha, Yzma siempre quiso el trono y quizá sea mejor que ella gobierne, ustedes no se merecen a un emperador tan egoísta como yo.

Pacha había decidido responder ante ello señalándole el gran cambio que había tenido Kuzko desde el día que lo conoció, pero al mirar a Malina, supo que no sería la mejor opción, en ese momento, Kuzko solo deseaba estar solo y lo entendió.

-Bueno, respondió el, podemos regresar a casa, súbanse los dos a mi carreta, los llevaré colina arriba.

-Gracias Pacha, respondió Malina

Aunque se notaba en su tono de voz la preocupación inmediata, Kuzko no respondió, solo se limitó a subirse al borde trasero de la carreta junto con Malina y empezaron a ser sacados fuera del bullicioso mercado, el avance fue tranquilo y constante, Malina de vez en cuando volteaba a ver a Kuzko, deseando levantarle el ánimo como siempre lo había hecho, pero ahora no era el momento adecuado, ella había ayudado a Kuzko tantas veces para lograr ser emperador y estuvieron tan cerca lo lograrlo, habían evitado ya dos matrimonios arreglados, tanto de Kuzko con la princesa Lalala, como el de ella con Guaka, incluso cuando los planes de Yzma podían volver a triunfar.

Continuando el camino, hasta la esquina de su colina en donde se dividían los caminos, Malina no encontró la forma de animar a Kuzko, había pensado que darle algo especial como en navidad le levantaría el ánimo y a ella la haría sentir apenada con Pacha, más sintió que eso podrían reservarlo para después, finalmente puso su mano en el hombro de Kuzko, cuando finamente se detuvo la carreta de Pacha, para que Malina pudiera bajarse en la división de caminos y dirigirse a su casa.

Kuzko no reacciono ante el contacto de Malina, supo que habían llegado a donde se dividían los caminos y también se bajó de la carreta, antes de que Malina pudiera decir algo, Kuzko se dirigió hacia Pacha.

-Pacha, acompañare a Malina a su casa

- ¿Estás seguro Kuzko?, No falta mucho para llegar, respondió Pacha.

-Estoy seguro, respondió Kuzko, quiero acompañar a Malina, si no le importa

-Claro que no Kuzko, Malina dijo mientras lo veía preocupada, agradezco que quieras acompañarme.

-Bueno, entonces te estaremos esperando en casa para cenar, no tardes, respondió Pacha.

-Gracias Pacha, asintió Kuzko.

Y con ello Pacha se dirigió a su carreta y tomando las riendas de su llama, decidió continuar su camino a casa, dejando a Malina y Kuzko a la distancia, ojalá este bien Kuzko, pensaba mientras se alejaba.

-Malina, dijo Kuzko mientras empezaban a caminar a casa de ella, lamento todo lo que te he hecho pasar hasta el día de hoy, siempre me dedique a ser centrado en mí mismo y no me fije en lo que tenía a mi alrededor, tenía todo lo que necesitaba y no lo supe valorar, aun extraño el trono, no te mentiré, era mi único deseo, volver a él, a lo que tenía y conocí durante tanto tiempo y quizás ahora se haya terminado para siempre, lamento haberles fallado a ti y a Pacha y a todos quienes me estuvieron ayudando, quizás no me merezco tanta ayuda de ustedes, finalizo Kuzko, con un suspiro.

-Kuzko, encontraremos la forma, no te desesperes, debe haber algo que se pueda cambiar,

Menciono Malina interesándose en las expresiones de su rostro, Kuzko no había levantado la cabeza desde entonces, alentó un poco el paso y sin ánimo, Kuzko continuó

-Malina, tal vez, pero por ahora no es apropiado, yo quisiera volver en el tiempo como aquella vez con el reloj que te iba a dar Kronk en tu fiesta de flores y que rompí, pero no es posible, quiero sobre todo disculparme contigo por haberte fallado, siempre estuviste apoyándome y guiándome por el buen camino y yo solo quería hablar de mí mismo y de lo genial que era, tantas veces que arruine tu vida por mí, he sido un mezquino y siento que me merezco esto, debí de ser más sincero con todos y no dejarme llevar tanto, deseaba tanto el trono, que ahora no tengo nada a cambio.

Malina miraba a Kuzko entre la luz del sol atardecer, sus ojos cristalinos brillaban entre la luz que se ocultaba lentamente a sus espaldas, Malina supo que él hablaba con toda sinceridad mientras apreciaba los rasgos finos de su cara, sus cejas pobladas y su piel morena que le agradaban tanto.

-Nos tienes a nosotros, respondió Malina con calma, intentando no sonar desesperada.

No dejando que sus miradas se dejaran de cruzar, ella sabía que a pesar de todos los errores de Kuzko, él siempre se revindicaba de lo anterior, tenía la esperanza en él, él podría ser incluso el mejor emperador que la nación del sol hubiera tenido, solo tenía que continuar y aprender como lo había estado haciendo todo este tiempo.

Caminando más lentamente se detuvieron en una banca a medio camino de la choza de Malina, en donde se sentaron sin darse cuenta.

-Nos tienes a nosotros, volvió a comentar Malina, nosotros te ayudaremos a regresar al trono, no todo está perdido Kuzko, aún hay formas, aun no se cuales, pero hay, no caigas en la desesperación, por hoy seria momento de descansar, pero mañana en la escuela podríamos idear un plan, Yzma no estará cerca y aún tenemos a Kronk en esto, lo sé, él nos puede ayudar bastante.

-Tal vez se pueda hace algo Malina, aunque por ahora no quiero saber de nada relacionado con el trono.

Kuzko miró a Malina, observando sus ojos cafés que lo miraban con intensidad, mirando su cabello dirigido hacia atrás y en su rostro denotaba una ligera sonrisa en sus labios con la que expresaba algo de esperanza, Kuzko estaba agradecido con ella por haberlo ayudado tantas veces y el, sin embargo, pocas veces se limitó a agradecerle por su ayuda, la mayor parte, haciendo énfasis en lo genial que él era y minimizando los logros de Malina.

Posteriormente Kuzko miro hacia otro lado, rompiendo el cruce de miradas entre Malina y el, tal vez no era buen momento para reconfortar sus sentimientos en ella, entonces agrego con la mirada puesta en el horizonte.

-Mira yo… pensándolo por un momento, dijo, quiero que pases buenas noches, totalmente abatido, Kuzko se había decidido por dejar a Malina en ese momento, no tenía más ánimos para nada.

Entonces Malina, coloco su mano en la mejilla de Kuzko, él estaba abatido, ella no quería dejar que él se rindiera, aunque pareciera todo perdido.

Entonces Kuzko la volvió a mirar a los ojos, ella aún no había cambiado su postura, lo miraba con esos bellos ojos cafés, aun con esperanza en su mirada, entonces supo que el trono no era tan importante en ese momento como volver a ver a Malina sonreír, verla feliz como siempre e intentando ganar todas las competencias que se le ponían en frente, quería al menos hacerla feliz, entonces ella retiro su mano de su mejilla.

-Malina, cruzado sus ojos con los de ella, tomo la mano que ella había colocado en su mejilla y continuo, quisiera darte todo eso que tanto te haría feliz y desearía que no hubieras tenido que pasar tantos problemas por mi egoísmo, Kuzko se detuvo para mirarla con mayor intensidad, levantando la cara de malina con su otra mano para que se miraran mutuamente y ahora sus miradas brillaban al borde del atardecer en ese día tan caótico para los dos.

-Tantas cosas que arruine y planes que destroce, continuo Kuzko, lamentó haber arruinado tu cita con Ramón al tratar de sabotearla, lo admito, estaba celoso de ustedes y no quiera verte con él, sino conmigo y lamentó también haber arruinado tu cita con Kronk, cuando te decidiste por él, en esa subasta de solteros, yo estaba seguro de que me elegirás a mí, porque yo era lo más genial en tu vida, admito que hice trampa y le pedí a Yatta que apostara por mí, fui un tonto al usar el dinero del palacio para eso y ahora no soy nada especial, solo soy un tipo que ya no es nadie, tras esto rompió la mirada Kuzko al mirar al horizonte, bajo sus manos, soltó la mano de Malina y mirando al borde del horizonte, continuo.

-Desde que mi padre desapareció solo supe ser más que emperador para todos, era muy importante para mí ese trono, llegar hasta allá y coronarme como mi padre hubiera deseado de mí, seguir con el único legado de la familia que soy yo, nadie en el palacio se había encargado de retarme y regañar me como tú lo hiciste y aun con todas las dificultades, nunca me abandonaste, siempre estuviste apoyándome y no estuve tanto así para ti, lo lamento tanto Malina, te he fallado, al terminar lanzo un ligero suspiro bajando la mirada.

Malina lo miro al perfil de la luz que caía al anochecer, sabía que él no había sido el más considerado todo el tiempo, pero había mejorado, incluso había sido un caballero en algunas ocasiones, la había sorprendido cuando no todo se trataba de él, quería decirle lo mucho que lo apoyaría para recuperar el trono y mientras mezclaba sus pensamientos con las palabras adecuadas Kuzko se levantó de la banca y se alejó unos pasos mirando como los últimos rayos del sol se ocultaban tras las colinas, Malina se levantó del asiento, se dirigió hacia él y miro la puesta a su espalda, no sabía cómo continuar animándolo y eso la agobiaba.

Entonces, al terminar la puesta de sol, Kuzko volteo completamente hacia ella, él sabía que era hora de dejar a Malina en su casa y de regresar con Pacha, aunque no estuviera muy convencido.

-Malina, ya oscureció, dijo Kuzko sin saber que decir, es momento de…

-Lo sé, interrumpió Malina.

Kuzko se lamentó por dentro como la noche los separaba, tal vez al día siguiente ya no tendría que ir a la escuela y no podría verla más, pensaba que el mandato de Yzma como emperatriz tal vez cambiaría muchas cosas, incluyendo el ser desterrado para no tener más problemas con el trono, sus pensamientos se mezclaban al borde de la noche que lentamente se empezaba a levantar.

-Malina, continuó Kuzko, tal vez mañana por Yzma no podamos vernos más, no sé qué valla a cambiar a partir de ahora, pero no creo que sean cosas buenas, trataré de hablar con Kronk, también le debo una gran disculpa por todo.

Con esto Kuzko se acercó a Malina, mientras mirándola a los ojos, se dio cuenta de lo hermosa que era ella a la luz de la luna, tan hermosa que estaba, parada frente a él, ella había estado con el todo este tiempo, él no se había detenido a apreciarla más allá de unas cuantas miradas a lo largo de su tiempo en la Academia y ahora estaba admirando lo bella que era, le había gustado desde que la conoció, pero tras pasar por todo y haber fracasado, supo que el trono no era lo único que deseaba, él siempre estuvo seguro de que ella lo quería, pero jamás había tenido la oportunidad de aclarar sus sentimientos, más allá de haber escuchado a Malina hablar con Yatta en algunas ocasiones, entonces por primera vez no estuvo seguro de si ella sentía lo mismo por él.

Kuzko se acercó un poco más, hasta quedar muy cerca de ella y con su mano levanto ligeramente su rostro para que se pudieran cruzar sus miradas, calvez por última ocasión pensó, miro sus ojos cristalinos, que se encontraban tan hermosos al compás de la luz de la luna y lentamente desplazo su mano hacia su mejilla con el pulgar cerca de su mirada, pudo notar la tristeza en los ojos de la chica, quien le devolvía la mirada con esperanza puesta en él.

Entonces Kuzko supo que Malina confiaba en el aún en esta situación, cuando él ya había perdido su esperanza, supo que ella confiaba en el para lograrlo, incluso si lo había perdido todo, no le importaba si él era el emperador, a ella no le podía ocultar sus pensamientos y tampoco sus sentimientos entonces supo que este sería el momento apropiado para demostrárselos.

Malina, podía sentir la respiración de Kuzko cerca de ella, se empezaba a poner nerviosa, levanto el rostro un poco más y lo miro a los ojos con intensidad, pudo ver en él, la tristeza de lo sucedido, pudo ver su rendición y lo arrepentido que estaba, pero sobre todo pudo ver que el la estaba mirando de una forma de la que no lo había hecho antes, con tanta ternura y devoción que llego a hacerla sentirse muy especial en ese momento, recordó que Kuzko ya se le había declarado anteriormente y a ella no le había desagradado, pero su relación no había avanzado más de eso y ahora estaban ahí frente a frente, mirándose con intensidad.

Sintiendo sus latidos aumentar, Malina solo se quedó admirando los rasgos de Kuzko, sus cejas pobladas que siempre lo habían acompañado, sus ojos que ahora la miraban con mucha ternura y sus labios a los que ya había correspondido anteriormente pero ahora, con esta nueva sensación que él le transmitía Malina solo con mirarla, se quedó estupefacta.

Entonces Kuzko inclino la cabeza y acerco sus labios lentamente a los de Malina, cerro sus ojos y se inclinó hasta acercarse lo suficiente para besarla tiernamente, al contacto ambos sintieron como se fundían en uno solo y las sensaciones de calidez se volvían más intensas a cada momento que mantenían el contacto.

Fue el beso más delicioso que hubiera probado con ella, un beso ligero con pasión y tristeza, su beso fue el más dulce de todos, fue tan apasionado y Malina disfruto de cada momento deseando que no terminara nunca mientras sentía recorrer una sensación inexplicable que la hacía querer seguir con ese beso tan maravilloso.

Disfrutando de aquel encuentro y sin saber lo que pasaría mañana entre ellos, Kuzko termino de besarla y alejo ligeramente los labios de los de ella, abrió los ojos y mantuvo su mirada en el brillo de Malina, sin retirar su mano, solo la miro.

Malina, no dijo nada en ese momento, estaba sorprendida de que Kuzko pudiera besarla de esa forma tan suave y tan tierna, ella solo se quedó mirando los ojos de Kuzko mientras no existía nada más en su mundo, finalmente, Kuzko retiro la mano de su mejilla con calma y la coloco sobre su hombro, con una voz suave agrego:

-Buenas noches Malina.

El espero por su respuesta, pero ella no menciono nada, aún seguía fascinada con el encuentro que habían tenido y aun sentía las sensaciones recorriendo todo su cuerpo, había sido maravilloso, entonces Kuzko supo que era momento de retirarse, lentamente retiro su brazo del hombro de Malina y se dio la vuelta con calma, bajo la colina y a unos pasos miro hacia ella, quien lucía perpleja y hermosa sentada en la banca, Kuzko continuo con su camino para volver al cruce y regresar a casa de Pacha, tal vez su único hogar a partir de ahora.