[Hace mucho tiempo]— Se vio una imagen en 3D de la tierra girando sobre su mismo eje en el espacio solitario —[En los registros de la historia de laTierra misma]— Se abrió un libro antiguo, en un espacio oscuro. El cual pasaba las páginas con ayuda del viento —. [Se remonta hace siglos atrás específicamente]— se detiene en una de las páginas y se adentra en ella. Pasa una transición parecida a un viaje. Cómo si cayeras de un avión hacía el suelo. Se iba adentrando a la tierra —, [La anécdota de dos joyas mágicas que podían ser la salvación o la perdición del universo entero].

[Narradora; Paige Turner]

[Los Aretes de la Creación o el Anillo de la Destrucción]— el anillo giró en su propio eje en el centro de la nada de color rojizo difuminándose a negro. Los dos aretes giraban, haciendo una traslación alrededor del Anillo Negro —, [Dos objetos cuyos poderes lo eran todo para aquellos que conocían el alcance de éstos]— una luz blanca salió del centro del aro del Anillo perteneciente a la escena anterior, abarcando toda la pantalla.

[Por lo que tuvieron que ser custodiados por grandes guerreros ]—se ve claramente el templo de los guardianes —, [Su función era utilízalos para defender el destino de prójimo]— se ven hileras e hileras de cajas antiguas donde guardaba los Miraculous.

[Narrador; Danniel Garden]

[Así nacieron los defensores, en derivación a los símbolos, de la Mariquita y el Gato Negro]— se ven las siluetas de dos personas. Un hombre y una mujer parados uno junto al otro —, [Su propósito era proteger el equilibrio del mundo]— se ven las dos manos de cada uno, en sus palmas residían el Miraculous de cada quien, y su mano se cerró en un puño, simbolizando la frase 'Proteger'

[Narradora; Paige Turner]

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[Actualidad]

Una delicada mano agarró con sus dedos delgados, un anillo negro con detalles plateados desde un diminuto aparador con luces que tenía en su tocador, antes de ponérselo en uno de sus dedos. Para después hacer lo mismo con otros tres exactamente iguales. Una vez que finalizó, tomó un pasador doble color rosa pálido con negro y se lo colocó en la parte izquierda de su cabellera corta, formando ahora parte de su flequillo.

Al mirarse al espejo, tan solo vio a un pobre chico rubio de ojos verdes completamente miserable. En eso, una mujer rubia (de peinado de cebolla envuelta en una trenza), de ojos verdes, mucho mayor que él, vestida con una blusa rosa, unos vaqueros, una chaqueta oscura y unas botas negras se acercó por detrás y colocó sus manos en los hombros del niño "No pongas esa cara, cariño" sonrió amorosamente. Antes de voltearlo y dejarlo muy cerca de su propio rostro, presionando sus manos en sus mejillas "Tu siempre serás mi preciosa nǚ'ér (hija) "

El chico sonrió "Gracias, maman", dijo. Antes de regresar su mirada verdosa al reflejo y entristecerse nuevamente "Es solo que, me había emocionado por que iba a ir al mismo College que Adrien. Pero..."

"Aun vas a ir, mi vida" su sonrisa se hizo más amplia, mientras aun la mantenía sostenida entre sus manos.

Regresó rápidamente, su mirada hacía la mujer: "¡Lo sé!", se señaló a sí mismo: "¡pero soy un chico!" La señora frunció el ceño, no sabiendo que decirle. Pero el adolescente simplemente volvió su atención al objeto reflejante y suspiró "¡Ahora, Adrien jamás va a fijarse en mí!"

"Oh" tomó a su hija disfrazada de chico por los hombros y también vio el objeto, logrando verse a sí misma en el otro lado "Este bien" sonrió compresivamente "Ya encontraremos la manera en que eso pase ¿Si, mi niña?"

La secretamente niña suspiró "Debo irme a la escuela ahora" se apartó de las cálidas manos de su madre y tomó el asa de su mochila olvidada en la superficie de su cama "Por cierto maman, no se te olvide hacer la redecoración", miró hacía todo su entorno y suspiró una vez más.

"Ah" la falsa rubia se quedó allí rezagada, mirándola con un puño hasta la altura del pecho sonriendo dudosamente "Si, déjamelo a mi"

Una vez que salió por la puerta, bajó las escaleras rápidamente "Adiós, papá" fue lo único que dijo, mientras se dirigía a la puerta principal.

Un hombre de cabellera pelirroja, ojos grises, de piel clara y vestimenta de estrella de rock, que se encontraba poniendo rímel. Se asomó levemente por la puerta del baño, mirando con los ojos muy abiertos como el adolescente solo pasaba de largo "Que te vaya bien, princesa" Pero ya cuando lo dijo, ya era demasiado tarde. Al notar a su mujer bajar del segundo piso, preguntó "¿Sucedió algo?"

La ahora rubia suspiró cruzándose de brazos, acercándose y sentándose de golpe en el sillón de la pequeña sala que tenían. En eso, Pollen salió de su escondite en la chamarra oscura y se dirigió directamente a comerse una uva del racimo que se encontraba en la canasta que coexistía sobre la superficie de la mesita de centro. Logrando que Trixx, quien se encontraba en la cocina saliera y se le uniera comiendo su propio bocadillo "Solo lo que me temía" dijo la rubia, echando su cabeza para atrás: "Ella es miserable porque cree que así no le va a gustar al pequeño Adrien"

"Oh", el hombre se quedó callado. Sabiendo que el tema 'Adrien' era uno muy MUY extenso e importante para la mujer más pequeña de su familia.

El joven cerró la puerta principal de su casa y movió su mochila de su espalda para poder agarrar su celular y sus audífonos. En lo que avanzaba por la banqueta hasta llegar a la parada del autobús. El lugar estaba semi vacío. Esperando el vehículo que lo iba a llevar a la escuela, pudo sacar lo que buscaba y se lo acomodó hasta ponérselo. Cuando finalizó, escogió la canción que iba a ir escuchando. En eso, alzó la mirada notando que el bus había llegado. Subió junto a todos los demás. Sacó su carnet de estudiante y se lo mostró al chofer. Haciendo que le cobrara la tarifa indicada. Una vez que terminó, fue y tomó asiento.

El caminó fue ameno. Sobre todo, con la música. Hasta que por fin llegó a su parada, ya al bajar, fue tranquilo. Y cuando piso el podrido material de la banqueta partida. Supo que ya era el momento. Alzó la mirada, acomodándose la mochila en la espalda. Antes de deslizarse hasta las escaleras del colegio Françoise Dupont.

De pie, inmóvil allí, dejó que sus ojos vagaran por la estructura desgastada y envejecida de la instalación.

Boquiabierto, siguió mirando los alrededores. Y parpadeando, volvió al mundo real "Cielos" murmuró. Desplazándose en dirección al colegio. El bullicio apagado de los alumnos que ingresaban, llegó a los oídos de Bastien. Hasta que se acercó demasiado y pudo escuchar como un coro de 'Bonjour' cobró vida una vez que se acercó a la puerta principal. El muchacho parpadeó, sorprendido por la sincronización casi perfecta de los saludos ¿Esto es real? pensó, mientras una mezcla de curiosidad se apoderaba de él. De inmediato se puso en fila e intentó hacer lo mismo, sintiendo la alegría burbujeando de su pecho.

Sin embargo, cuando paso invicto, Bastien pudo ver por fin los rostros de la gente que iban a ser sus compañeros de colegio.

"Uh..." una mirada desconcertada se instaló en su rostro. Pues, para el falso varón los individuos no hacían más que estar llenos de ojeras con los ojos inyectados en sangre y cargados cada uno, por lo menos, con un enorme vaso de café negro hasta el tope "¿Qué demonios?" se preguntó. Acelerando el paso. De repente, Bastien se encontraba un poco incómodo de estar allí en medio de aquella gente.

Por lo que, siguió su camino a través de la cancha. Atravesó el mar de gente, que no hacía más que absorber tu vitalidad si te descuidabas por un solo segundo. Asustado, queriendo no quedar atrapado en aquella aglomeración de carne humana, se deslizó de silenciosamente hasta que pudo (con un poco de trabajo) llegar hasta las escaleras. El sudor volvió a él y la falta de oxígeno allí abajo comenzaba a ser asfixiante. Apresuró, subió las escaleras.

"Oye, ¿estás bien?", la mirada del adolescente se dirigió hasta una parte más alejada y profunda del pasillo del segundo piso: ", ¡despierta!"

Era una chica tratando de reanimar a un chico de huesos grandes, el cual apenas y había podido resistir a la oleada de esa hora.

"¿Quieres que llámenos a algún profesor?", preguntó otro chico. Sí, ya se había hecho un pequeño círculo de gente alrededor del pobre desafortunado que se desmayó.

"Por favor" la joven, presuntamente amiga del chico inconsciente, comenzó a soplarle con uno de sus cuadernos para apunte "¡Vamos Mickey!" llamó la chica observando al moreno, con una expresión preocupada "¡tan solo despierta! ¡Tengo una exposición en ciencias! ¡maldición!"

El rubio puso los ojos en blanco ¿Es enserio? no quería involucrarse. Sin embargo, aun así, dio un paso adelante y luego otro, hasta que llegó a estar frente a la chica arrodillada junto a su amigo.

Esta levantó la mirada observándolo con los ojos muy abiertos, sonrojándose un poco.

Pero, el ojiverde no le prestó atención especialmente, en vez de eso se movió. Sacando de uno de los compartimentos de su mochila, una botella de alcohol medicinal. Le quitó la rosca y se agachó hasta tenderle la tapa a la nariz de 'mickey'. Dejándola por un minuto en su nariz.

El chico, pronto reaccionó. Estornudando a toda potencia, se levantó hasta quedar sentado en la superficie suelo.

Bastien hizo una mueca en lo que enroscaba esa tapa en su lugar. Y metía la botella a la mochila.

"¡Oh, Mickey! ¡Me alegra que estés bien!" chilló la chica de cabello caramelo. Para luego girarse a encararlo "Vaya, no sé cómo agradecerte por esto" comentó sonando genuina.

Pero el rubio solo se encogió de hombros, sintiéndose un poco incómodo "No importa. Solo- haz que tu compañero no se desmaye otra vez" después de decir eso, tan solo se dio media vuelta y se marchó.

Caminado dignamente a través del pasillo que lo llevaría al salón de clases correspondiente. De repente se detuvo, viendo que más allá aún no llegaba nadie "¡Ugh!" chilló de repente "¡¿Pero que estoy haciendo?!" sus manos fueron a parar a sus mejillas "Actúo muy digna, pero ¡simplemente estoy nerviosa!" las deslizó por estas de forma dramática. Luego, se golpeó la frente levemente con el puño, "Mi primera clase es con Adrien", explicaba si mismo: "¡Es simplemente un sueño!" graznó muy emocionado. Pero después se le borró la sonrisa, apoyándose en una pared ahora pareciendo devastado "Pero precisamente por eso... ahora me siento un poco enferma" se llevó una mano a la boca. Pero tenía las mejillas rojas. En eso, colocó su puño en su pecho "Oh, demonios ¡Ahora siento mi corazón está completamente acelerado!" tragó grueso "¡Soy un desastre!" soltó, dándose la vuelta y deslizándose hasta el suelo. Se quedó allí, abrazando sus rodillas con la cabeza gacha.

En eso, una sombra se detuvo frente a él, mientras se lamentaba en silencio.

"Oye ¿estás bien?"

La voz masculina atrajo su atención completamente, lo que hizo que Bastien alzara la mirada ¿Adrien? se preguntó en su mente. Pero al mirarlo, se dio cuenta de que no era quien pensaba, si no un muchacho de cabellera oscura y ojos verdes "Uh..." tardó un momento en responder aún un poco aturdido, recordando lo que le había preguntado "Sí, lo estoy"

"Bien" este revisó su celular, antes de recordar que estaba allí, sonreírle en forma de despedida e irse.

Bastien parpadeó ¿Que fue eso? Sin demorarse más buscando la respuesta. Se levantó del suelo y corrió de inmediato hacía su salón.

Apenas entró al salón de clases, chocó contra alguien que se encontraba cerca de la entrada, dando la espalda a la puerta "Uh... lo siento", dijo. Pero al alzar la mirada, se congeló cuando se dio cuenta de que no era nada más y nada menos que Adrien Agreste, quien le devolvía la mirada. Por lo que, de inmediato se puso nervioso. Abriendo y cerrando la boca, Bastien se sonrojó No puedo creerlo ¡Está aquí! chilló en su mente, como toda una niña cuando recibe su dulce favorito ¡Esta aquí! ¡Y te está mirando! ¡Oh, Bridgette! ¡Tienes tanta suerte! Sin embargo, de repente reaccionó dejando de sonreír tan ilusionado Oh... ¡es verdad! ¡TE HAS TROPEZADO CON ÉL! "Lo- Lo SIENTO!", le reverenció completamente con un noventa grados, "NO SABÍA QUE ESTABAS AQUÍ, YO- ¡LO SIENTO MUCHO!"

Y mientras Bastien pasaba por aquella crisis. Nino, quien se encontraba detrás un Adrien desconcertado. Habló "ehhh ¿Porque estás gritando?"

¡Cállate, extra número 1! Bastien frunció el ceño aun en la misma posición antes de reincorporarse. Se acomodó mejor la mochila en la espalda y respiró hondo, tratando de tranquilizarse "YO-" pero no supo que contestar, aun sintiendo los nervios hormiguearle debajo de la piel, su cara la sintió demasiado caliente Maldición di algo ¡lo que sea! Sin embargo, no se le ocurrió nada. Por lo que, mejor decidió mantener lo poco de dignidad que le quedaba y mejor decidió buscar un lugar.

Pero, al dar la media vuelta, casi tropezó consigo mismo. Por suerte, logró estabilizarse a tiempo antes de que alguien le ayudara. Se retiró de ahí. Dejando a los chicos sin respuesta.

De repente, Adrien soltó una risa suave.

Nino sonrió, negando con la cabeza con los brazos cruzados "¿Pero qué demonios le pasa a ese tío?"

"No lo sé" el rubio se detuvo, pero la sonrisa no se le borró. Aun mirando a lo lejos como el otro rubio dejaba su mochila en el suelo, parecía regañarse a si mismo por algo antes de acurrucarse en el mesa banco y enterrar su rostro en sus brazos, ignorándolos a todos "Pero él es gracioso"

"Por cierto, ¿quién es?" Preguntó Niño al aire al final.

"¿En serio? ¡¿En serio?!" Bastien chilló irritado por hacer el ridículo frente al chico que le gustaba: "Tan solo tenía que ir allí y cagarla ¿no?" Apretó fuertemente la correa de su mochila, antes de bajarla y dejarla caer en sus pies. Sin notar que Nathaniel, un chico pelirrojo que se encontraba sentado en el banco de a lado, la veía con los ojos saltones. Lo miró gruñendo: "¿Puedo sentarme aquí?" Y como su tono se escuchaba peligroso, no le quedó otro remedio a Nathaniel que dejarlo quedarse. Bastien ignoró al chico después de esto y simplemente suspiró para sí mismo, se sentaba y hundía su cabeza entre sus brazos Haya fue tu única oportunidad de ser su amiga, Bridgette cerró los ojos.

Los alumnos siguieron llegando uno por uno, pero el joven no volvió a abrir los ojos, hasta que escuchó a la profesora entrar.

"Buenos días alumnos" la escuchó decir, haciendo que alzara la cabeza. De repente, sus ojos verdes conectaron con los ojos aguamarina de la profesora "Al parecer", "le sonrió cálidamente, "Hoy tenemos un nuevo alumno en nuestras filas"

Los adolescentes se alborotaron en susurros, preguntándose quién podría ser. Nathaniel lo miró de reojo, mientras Bastien ponía los ojos en blanco Demonios, literalmente hice un desastre al llegar ¿enserio no notaron mi presencia? ¿qué tan ciegos son?

"Por favor, jeune. Preséntese a la clase"

Todos hicieron un silencio sepulcral.

No, no, no hagan eso... de por sí ya odio esta parte el varón falso gimió para sus adentros, mientras se puso de pie lentamente ¡Y ustedes dejen de verme así! Luego, miró discretamente en dirección a Nino y Adrien, quienes no reparaban en vergüenza al verlo directamente ¡Quería que él me viera! observó al rubio de la primera fila ¡Pero no después de haber pasado por esa vergüenza! Negó con la cabeza discretamente Muy bien, concéntrate "Uh... m- mi nombre es B-Bastien Chevalier" tartamudeó como idiota "Un gusto en conocerlos a todos"

La gente a su alrededor comenzó a murmurar de nuevo.

Basta, esto es tan incómodo el joven tragó saliva, aun de pie, completamente incómodo.

"Bien" viendo como el chico estaba cada vez más y más retraído en sí mismo por la cantidad de atención que estaba recibiendo. Bustier tomó la palabra: "Es hora de que comience la clase. Atención por favor acá", señaló el pizarrón, haciendo que toda la atención volviera a ella.

Bastien, en su lugar, suspiro de alivio. Totalmente agradecido por que todo eso haya terminado.

Bien, ahora la clase de la señorita Bustier había comenzado ¿El problema? No estaba completamente lleno el salón. Por lo que, cómo un factor tardío, Chloe Bourgeois abrió la puerta del salón de clases y entró. Esto no hubiera sido una sorpresa si no fuera por las enormes ojeras que se cargaba o las sombras que se aferraban sin compasión a su preciado rostro.

En conocimiento general, casi como si fuera una ley en el país de Francia. Se sabía que la joven rubia, era alguien que se preocupaba infinitamente por su cutis y maquillaje. Así que, este tipo de aspecto tan desastroso era absolutamente lo opuesto a lo que la hija del alcalde reflejaba todos los días.

Y era preocupante. Por qué nadie la había visto la ir de tal forma desde que la conocían.

"Madeimoselle Bourgeois ¿Está usted bien?" la mujer pelirroja, encargada de implementar la educación a todos estos jóvenes frente a ella, la cuestionó suavemente "No me parece que tenga el semblante adecuado para poder estar presente el día de hoy" la observó acercarse a su propio asiento con semblante desganado "¿Desea que llamé a su Père para enviarla de regreso al hotel?"

Se congeló en el acto y bajó la mirada al suelo, mientras algunas sombras se empezaban aferrar a su rostro 'su père' la mente de la rubia comenzó a trabajar, recordándole cosas desagradables, arraigadas detrás de aquel sencillo apodo "Papi" la simple palabra le sabía a cenizas en su lengua "Père..." murmuró lentamente por segunda vez, sintiendo como su corazón se oprimía por segundos y su lengua se secaba de golpe. Sus ojos comenzaron a picar y buscó por todos los medios, mantener su postura margen estándar, que se requería para seguir siendo la gran Chloe Bourgeois. Aquella que nunca flaqueaba ante nadie y estaba demasiado llena de sí misma "el Alcalde. Ma Père..." casi escupió. Pero se detuvo, alzó su mirada sombría hasta clavarla completamente en la aguamarina aguda de Caline Bustier "No" cerró los ojos y respiró hondo "estoy bien"

Sabrina desde su asiento, la observó con ojos de cachorro, totalmente preocupada por su aspecto, tomándose la solapa inferior de su suéter de lana de color esmeralda.

Pero la niña de vestimenta de abeja no estaba mirando. Sabía que esto le molestaría a su mejor amiga, pero aun así decidió ignorarla. Reconociendo la contracción de su estómago al cerrarse, enmudeció. Así que, alejando con mucho cuidado sus ojos glaciares de la profesora, retomó su camino en dirección a su asiento correspondiente.

"¿Qué demonios ha sido eso?" Marinette escupió totalmente desconcertada, con los ojos desorbitados, captándolo todo en vivo y en directo.

Alya Cesaire, su mejor amiga y confidente. También se encontraba descolocada por la entrada poco natural de Chloe Bourgeois a la clase ¿Qué es lo que le había pasado por la cabeza a la hija del alcalde y primogénita de Audrey cuando salió a la calle con esas fachas? o es que ¿se había perdido de alguna primicia o algo así?

Boquiabiertas, vieron como Bustier hablaba con ella y luego está, la dejaba con la palabra en la boca, para tan solo retirarse a su lugar, después de negarse a regresar a casa con su preciado 'papi'.

"¿qué está pasando aquí?" fueron las primeras palabras que salieron de Niño, después de haber despertado del shock.

"No lo sé. Pero esto bastante aterrador" contestó Cesaire aún atónita. Cerró los ojos y luego los abrió, cayendo en una postura burlona "quiero decir, tan solo mírenla" soltó una pequeña risa contra el dorso de su mano "ahora sí parece más a una bruja"

Ante su comentario, los otros dos soltaron una risa también. Burlándose de la que siempre había sido su matona durante este y el año pasado.

Por otro lado, Adrien se encontraba mirando a su amiga de la infancia con confusión y también preocupado por su condición esa mañana.

[Tiempo después]

Tenía una sonrisa en sus labios que dejaba que la baba escurriera. Mientras sus ojos seguían cerrados del sueño, en lo que estaba recostado sobre la madera de la superficie de su escritorio.

—Me encanta cuando me abrazas, Adri...

"Jeune Chevalier, Jeune Chevalier ¡despierte! ¡Ya se acabó la clase!", la profesora lo movió.

El pequeño rubio poco a poco fue abriendo sus ojos, tan solo para pegarse un susto al ver que la profesora lo estaba llamando "¡¿Sí?!" tenía una expresión de horror en su rostro.

"Se acabó la clase, Jeune Chevalier" repitió dulcemente la mujer.

Era la profesora de Biología. Esta era una mujer canosa que mantenía ya por lo menos 60 años de edad. Y francamente, él no entendía cómo demonios seguía viva en este momento, pero bueno, más bien era que tal vez la dama en realidad solo se veía acabada.

Las arrugas resaltaban mucho. El rosa pálido la hacía ver angelical, pero eso no distaba mucho de hacerla ver aún más anciana de lo que era. Su sonrisa suave reflejaba su noble corazón y sus ojos cerrados la hacían ver casi como las abuelitas de las caricaturas. Sus manos callosas y suaves, lo empujaron a tomar una siesta más que a despertarlo.

Y aunque no dudaba que había sido hermosa en sus años de oro, ese tiempo ya había pasado.

"Uh, gracias, Miss Romandy" se desperezó, mientras se estiraba como un gato y una vez que ya pudo estar bien, se encargó de guardar todas sus cosas y salió por aquella puerta.

Caminó por el pasillo angosto, notando cómo todo estaba atiborrado de personas, los cuales iban en todas direcciones sin detenerse siquiera a tomar aire. Se encogió en sí mismo hasta que a empujones llegó a las escaleras y bajó los peldaños para llegar al primer piso.

Aterrizando a trompicones, se dirigió hacia la puerta de la cafetería.

Al abrirla, lo encontró de nuevo, allí, en una de las mesas color esmeralda. Dándole la espalda y comiendo, en compañía de sus amigos.

Se quedó allí, de pie, tratando de procesar correctamente lo que estaba presenciando. Bajó la mirada y observó el mármol color blanco del suelo liso. Su reflejo le devolvió la mirada, empañado. Pero, la tristeza era visible aún con ese limitado vistazo.

Al alzar la vista una vez más, se quedó mirando a todas esas personas que se encontraban almorzando con él.

Una de ellas era Alya Cesaire; joven estudiante de Françoise Dupont que iba a su mismo grado. Pero, que, en sus ratos libres, se dedicaba a ser una reportera aficionada, obsesionada y empeñada por acosar todos y cada uno de los pasos de los superhéroes, Ladybug y Chat Noir, religiosamente.

A su lado, su novio Nino Lahiffe, quien como había dicho, era el mejor amigo del modelo.

Y junto a ellos, se encontraba sentada Marinette Dupain-Cheng, nada destacable que decir de ella, en realidad. Más allá de que tan solo era la hija de unos famosos panaderos en París, su personalidad era torpe/dulce. Y que se encontraba enamorada de Agreste al igual que todo el mundo.

Cerró los ojos y apretó los puños, uno de ellos se encargó de apachurrar las asas de la bolsa de plástico que traía consigo. Al menos, hasta que sus nudillos se volvieron blancos, lastimándose un poco los dedos por los anillos que traía en los dedos. Se giró un poco disgustado. Abriéndolos de nuevo, se desplazó, intentando no chocar con cada mesa llena o la gente que caminaba por cualquier rincón. Hasta que por fin llegó a una de las mesas vacías y pudo sentarse.

Aún celoso por no poder estar con la persona que quería y ellos sí, se sintió un poco incómodo cuando tomó asiento. Siendo la única persona que ocupaba esa mesa, se dio cuenta más que nunca, que desde que llegó, ha estado solo. Por lo que, encogiéndose en sí mismo, intentó no pensar mucho en ello.

Colocó la bolsa transparente sobre la superficie esmeralda y desempacó la comida que traía en un tóper. Si, su madre le había preparado el desayuno. Lo destapó y cogiendo los palillos que venían adjuntos, los partió permitiendo que pudieran usarse de forma independiente del otro. Tomando uno bocado, se lo llevó a los labios y masticó.

Una bola de oscuridad con varias partículas de energía densa rodeándolo, palpitó. Otra energía de color verde, la entornó haciéndola ver más peligrosa. De paso, también fueron expulsados, varios rayos del mismo color desde su núcleo.

Su mirada se desvió en ese momento hacía Adrien Agreste y tragó sus sagrados alimentos. Ahora, quitando la mirada, continúo almorzando, tranquilamente.

En ese momento, su celular vibró dentro del bolsillo de su pantalón de mezclilla. Dejando de lado un poco su comida, palmeó el bolsillo derecho. Más al que encontró fue a su Nokia apagado. Frunció el ceño; esto solo pudo significar una cosa. Palpó ahora el bolsillo izquierdo y efectivamente; era su otro celular el que estaba sonando.

Con mucho más cuidado que con el otro, sacó de entre su ropa un Smartphone último modelo y lo apartó de las miradas indiscretas. En la pantalla encendida, pudo notar que había recibido un mensaje. Lo desbloqueó, colocándole el PIN correspondiente y luego lo abrió.

[Los preparativos de la reunión anterior se realizaron con éxito. El resultado ha sido enviado a nuestros clientes.

¿Algo que desee agregar?]

Se quedó pensando, observando hacía arriba, ceñudo y con los labios levemente fruncidos. Texteó algo antes de bloquear el aparato una vez más.

[Por ahora nada. Gracias. Por cierto, me alegro de que todo haya salido bien]

Sabrina estaba clavándole la mirada como un halcón en este momento.

Y, francamente, no le importaba si lo hacía, después de todo, ella ya estaba enterada que la había desde hace un rato. Pero ¿era realmente necesario que lo hiciera justamente cuando estaba almorzando?

Excelente, ahora su hambre se había largado.

Gracias mejor amiga pensó con sarcasmo, mientras devolvía la cuchara nuevamente al bowl con disgusto, suspiró "¿Cuándo dejarás de mirarme así?" los ojos zafiro se incrustaron en la figura menuda de la hija del Oficial Roger "es molesto ¿sabes?"

"Lo siento" su disculpa fue tosca, si no la conociera como la conoce, se habría sorprendido de su actitud "Pero la verdad, es que odio que me dejes fuera de lo que sea que te está molestando" un silencio se instaló entre ellas, mientras se encontraban sentadas en esa enorme mesa apartadas de los demás "Soy tu mejor amiga ¿verdad?"

"Por supuesto " su respuesta, llevó aún más firmeza que la que la peli naranja le había escupido hace un momento. Parpadeó, sintiendo como sus ojos comenzaban a picar nuevamente "Pero" una incómoda sensación se instaló en su pecho, estrujando su corazón. Inhaló con brusquedad "no lo sé" su voz se adelgazó y ahora parecía un pequeño hilo. Sabrina tomó la mano de su mejor amiga, por debajo de la mesa, totalmente preocupada "Esta vez siento que es algo que simplemente, no puedo decir ¿entiendes?" sus ojos se aguaron y las lágrimas estaban en puerta, listas para derramarse en cualquier momento.

"Chloe..."

"Yo..." los iris zafiro observaron todas las direcciones posibles, intentando captar si alguien la estaba viendo ser patética "Yo..." sentía el aire viciado. Sabía que una sensación congelante se había colado en su cuerpo y recorría su columna vertebral, como si fuera una serpiente deslizante, invadiendo su zona de confort "Tengo que irme" de golpe, se levantó de su asiento. Soltándose del agarre de su mejor amiga, quien la vio con un semblante de tristeza. Ella tragó saliva e hizo todo lo posible, por ignorar aquella expresión, la cual la hacían de alguna manera vulnerable.

Se dio media vuelta y comenzó a caminar rápido en dirección a la salida. Cuando salió, la joven se apresuró por los pasillos desconsolada, con las manos hechas puño. Sus zapatos casi derraparon en el azulejo color gris del pasillo viejo. Y su cabellera dorada de agitó en esa gran cola de caballo que traía todos los días con ella al Collège.

No podía decírselo a Sabrina, todavía no. La noticia era demasiado reciente como para contárselo a cualquiera. No es que considerará un desconocido a su mejor amiga. Pero es que ni siquiera podía pronunciarlo sin sufrir en el proceso.

Y dolía.

Le lastimaba sentirse sola en esto.

¿Por qué tuvo que haber sido así?

¿Por qué?

Al fin, pudo ver la puerta del baño de damas al final del pasillo y se adentró allí, sin pensarlo demasiado. El silencio caló en su alma, una vez que traspasó la entrada a su nuevo santuario personal. No es que le agradará mucho desahogarse en este pequeño lugar, pero era el único que había encontrado primero.

Y dios sabía, que lo necesitaba en este momento.

Dando ahora pasos lentos, se adentró aún más al sanitario y se metió en uno de los últimos cubículos. Dentro, no hizo más que desmoronarse.

Sin poderse controlar más, empezó a llorar sin restricción.

Su cara de volvió roja y arrugada. El agua salada empapó sus mejillas sonrosadas en su totalidad. Y sus mocos se aflojaron.

Mientras se desahogaba a garganta viva, pensó una y otra vez en lo que había descubierto la noche anterior.

Sus padres—

Sus padres—

Una mariposa negra voló en su dirección. Y fue entonces que la poseyó. Haciendo que el miasma morado se la engullera.

[...]

La baba casi se le caía directamente de sus labios, en lo que veía al chico frente a ella con ojos de corazones.

Con las mejillas rojas y calientes, Marinette, quien se había recostado sobre su mano. Sonreía soñadoramente, manteniendo su codo sobre la superficie de la mesa esmeralda.

Sabía que mirarlo de forma tan intensa como lo estaba haciendo, no era moralmente correcto. Pero, es que, realmente no podía apartar la mirada de la figura masculina delante de ella.

Adrien Agreste, era el muchacho que le había robado el corazón al inicio del año escolar. Cuando le regaló aquel paraguas aquella tarde después de clases.

Desde entonces, ella no podía dejar de pensar en él como la persona con la que quería pasar el resto de la eternidad.

El tipo era caballeroso, guapo y perfecto. No había nadie igual a él y lo quería egoístamente para ella. Sí, puede que sus sentimientos no sean los más puros, pero ¿qué podía hacer?

Estaba enamorada.

Por lo que, aunque no podía dejar de tartamudear más de tres oraciones frente al joven. Se esforzaba al máximo para obtener cualquier información del sujeto en cuestión, por cualquier medio que fuera. Horarios de clase, su cumpleaños, hobbies favoritos y talla de zapatos o ropa. Igualmente, hacía (a escondidas) algunas cosas más por él, como; regalos (por lo menos de aquí a sus 50 años, todos adelantados); bufandas (aunque solo fue una y fue camufladas como regalo de Gabriel para su hijo, cosa que ella no había previsto, pero lo dejo pasar), macarrons de su sabor favorito y la lista seguía. Sin contar las cosas oscuras e ilegales que había hecho por él.

De todos modos, aunque se empeñaba por hacerlo todo bien y hacía un puño de cosas así. Aun así, eso la dejaba en la misma posición. Pues ella no dejaba de ser la buena amiga Marinette. Por más que lo intentaba.

Cosa que le irritaba demasiado, pero como no podía hacer nada más que estar de acuerdo con él y sonreír, pues, así seguía su situación. Ya que no le gustaría molestarlo, para nada. Ya que eso significaría que dejaría de ser una buena persona a sus ojos ¡y eso, no podía permitirlo!

A su lado, Cesaire, quien se encontraba demasiado ensimismada en su celular, la escuchó y apartó sus ojos del dispositivo para mirarla.

"¿Sucede algo chica?", su ceño se arrugó. El cuarteto se encontraba en una de las mesas centrales de la cafetería del instituto.

Saliendo de su ensoñación, la Franco-China se sobresaltó por la pregunta "No, no. Estoy bien", sonrió dulcemente.

"Si tú lo dices" se llevó un pedazo de pan a la boca. Aun echándole un vistazo, antes de volver a sumergirse en su celular.

Sabía que, Alya estaba atenta a las noticias de Nueva York. Ya que, aunque Ladybug era su prioridad, aún era gran fan de Magestia. Pero lo que tenía picada a la morena, era la extraña misión que estaba llevando a cabo la heroína. Se trataba un caso de rescate de ¿cadáveres? Sí, extraño pero cierto. Resulta que dichos occisos eran antiguos miembros de una organización llamada Eleven y dicha organización era un secreto de estado, por aquellos lares.

No se sabía casi nada de Eleven, ni tampoco de los que intentaban robarse a esos pobres restos. Pero lo que si se sabía es que la heroína, ya estaba detrás de los malhechores, lista para hacer justicia.

Sonrió, estaba completamente feliz de saber que al menos Ladybug no era la única que cargaba con el peso del mundo. Y hablando de su alter ego...

Bajó su mirada hasta donde se encontraba su bolso y parpadeó, esperaba que Tikki la perdonara por no dejarle absolutamente nada del almuerzo de hoy.

Es que había estado tan concentrada viendo al Agreste, que se lo había terminado todo, antes de siquiera poderle guardar un poco.

De arrepentirse, la aglomeración de estudiantes se volvió completamente loca, moviéndose de un lado a otro en total frenesí. La señal de alarma había sido activada y ahora todo el mundo estaba enterado de que existía un nuevo Akuma suelto.

Ahora, cada uno de ellos, como ya sabían, debían seguir las medidas preventivas necesarias para poder dirigirse uno por uno a su lugar designado de seguridad. Excepto, porque había algunas personas que se saltaban ese tipo de protocolos. Como Alya Cesaire, Marinette Dupain-Cheng e incluso el famosísimo Adrien Agreste.

[...]

Verity Queen, frente a la zona de la Torre Eiffel, tomó del cuello a un niño pequeño, que se había encontrado entre la multitud de transeúntes. Y sin piedad alguna, lo arrojó por los aires. Al menos, hasta que este cayó rápidamente hasta un bote de basura, que se encontraba del otro lado de la avenida principal, donde había estado de pie.

Todos los presentes que se encontraban en medio del desastre jadearon preocupados por el infante.

La Akumatizada hizo una mueca desagradable al ver qué tuvo que ensuciar su manicura para ello. Sus lágrimas de sangre no dejaron de caer como cascadas en lo que daba un paso u otro en cada dirección de los suburbios de la parte central de la cuidad parisina.

Su coleta larga hasta la mitad de su cadera se agitó con el viento lentamente. Sus lentes oscuros arriba de su cabeza brillaron destellantes ante la presencia del sol ese día. Su piel dorada resplandeció con la misma luz, dándole un beso suave al ambiente que la rodeaba, reflejándose en casi la mayoría de las cosas en las que pasaba.

Su vestimenta consistía de ser todo de color oscuro, blusa negra sin mangas, suéter negro encima, pantalones entubados combinados con dos cinturones como decoración en cada lado de la cadera, guantes de púas y botas de soldado. También, llevaba labial oscuro y uñas pintadas del mismo color.

Sus ojos eran rubí y su esclerótica era tan negra como el traje. Cuyo diseño conservaba bordes dorados.

Su poder, por otro lado, consistía en sacarle todos sus secretos a cada una de las víctimas que eran atacadas por un rayo suyo de su dedo derecho donde llevaba un aparato color plata.

La joven rubia sonrió de lado. Estaba completamente satisfecha de que todo París estuviera aterrorizada, simplemente por qué sería la encargada de exponer todos sus trapitos al sol.

Si, ella les enseñaría a no mentir de nuevo. Por supuesto.

Y todo hubiera seguido bien, si en una lamida del viento sobre su rostro, no hubiera traído el sonido de un Yo-yo, acercándose.

Chasqueo la lengua, sabiendo exactamente qué ocurriría a continuación.

"¡¿Qué demonios Chloe Bourgeois?!" Ladybug aterrizó con gracia sobre la superficie del suelo. Casi como si todo se diera, para que se viera, como escena de película de cine "¡¿Es que acaso no te cansas de hacer sus vidas miserables?!" la encaró con una expresión indiferente en el rostro, posando sus manos echas puños en sus caderas.

Una esfera de energía roja flotaba entre un espacio en blanco. Y mientras coexistía allí, su brilló se atenuó un poco.

Sabía que la única razón por la que la de manchas era capaz de hablarle de esa manera, era por qué no había cámaras cerca, aún. Y por qué, los pocos civiles que estaban allí, se encontraban totalmente de acuerdo con sus palabras. Aunque, también podría ser porque eran absolutamente devotos a la heroína.

Ladybug para ellos era un ser casi divino que había bajado del cielo para protegerlos. Más no se daban ni la pequeña tarea de ver a través de los lentes rosa y notar la realidad.

Esta mujer los estaba manipulando a todos, para conseguir su objetivo a como diera lugar.

"Ladybug" escupió con veneno en su voz. Ella pudo haber idolatrado a esta fémina antes, pero con la bomba que le había caído el día anterior. Ya no podía estar segura de quién era ella misma, así que lo dreno completamente en la heroína por qué simplemente era más fácil hacerlo. Intentando encontrar en ello la calma que no podía recuperar por sí misma "Yo no hago las vidas de esta pobre gente, miserable ¡Deja de mentir! ¡En realidad eres tú quien las hace así! Así que ¡¿por qué no nos muestras tu verdadera identidad y respondes a tus errores por una vez?!"

"¿De que estás hablando? La única que comete errores y no los paga ¡eres tú!" exclamó la dama de rojo, haciendo que los parisinos chismosos y asustados que se encontraban cerca, victorearan a su alrededor "Además, jamás mostraré mi identidad a nadie. Es demasiado peligroso" se cruzó de brazos, cuadrándose en su lugar.

"¿Acaso no te cansas de ser tan fastidiosa?" Verity Queen, la observó para nada impresionada "¡Por qué estoy segura de que si no fuera por ti! (aun buscando glamour al no querer arriesgar tu identidad)" extendió los brazos hacía a la altura de su pecho, sintiendo como un sentimiento de superioridad, se encendía y canalizaba por todas sus extremidades "¡Tal vez, solo tal vez, Le Papillon hubiera sido misericordioso con esta pocilga y nos hubiera dejado en paz a todos! ¡Pero no! ¡no podías entregar unas simples joyas a ese tipo y hacer que París fuera un lugar mejor!"

"¿Buscar glamour?" la azabache se río de una forma que te congelaba los huesos, o sea, sin humor "Tu realmente no sabes nada" apretó su puño frente a ella, hasta que sus nudillos crujieron "Si supieras lo que en realidad estás diciendo" la miró con una indiferencia de lo más arraigada en su alma "No estarías hablando tan a la ligera sobre eso en primer lugar, niña" reprendió duramente con sus ojos azules, brillando como témpanos de hielo.

"¿Qué es, Ladybug?" sus ojos rubí reflejaron malicia, mientras sonreía suavemente, estando de pie esperando su respuesta "¿hum? ¿Qué es lo que no se?"

Pero la superheroína no le iba a responder absolutamente nada. Al contrario, solo se deslizó con su yo-yo saliendo del lugar. Mientras, Chat Noir, por fin, llegaba a escena.

Se enfureció con la chica, por dejarla, allí sola, con su mascota. De inmediato, su primera reacción fue seguirla, pero fue detenida frenéticamente por el gatito, quien le bloqueó el camino con su bastón de plata. Chasqueando la lengua, la Bourgeois comprendió que el felino debía ser uno de los primeros en probar sus nuevos poderes.

De pie, completamente quieta, llevó sus manos hasta donde se encontraba su boca y conjuro "¡âme nue!" hizo aparecer una bolita de luz, en las puntas de estos. Y luego se la arrojó a su objetivo.

[...]

"¡¿Porque diablos nos quedamos aquí?!" chilló Lahiffe totalmente alarmado, agachado justo al lado de su novia. , casi podía sentir como su corazón bombeaba desde su garganta "Al, nena ¿por qué no seguimos a los demás de regreso a nuestro salón de clases?" estaba asustado, debía admitirlo. De hecho, no estaba si quería seguro del por qué la estaba siguiendo.

Ya no sabía si era para protegerla él o para que ella lo protegiera.

"Porque... mi chico precioso" acarició la barbilla del moreno "¡Quiero grabar la actual pelea de Ladybug!" sonrió extasiada mientras llevaba ambos puños al aire, mientras que uno de ellos, traía su celular "Se que se verá tan perfecta como siempre" despotricó "pero, aun así, ya sabes, cualquier cosa que pase con ellos ¡es material exclusivo para mi blog!"

"Ehh" quiso decir algo, pero se retractó "Lo que digas"

No quería enfadarla y menos en esta situación. La verdad es que era lo suficientemente inteligente para no hacerlo. Después de todo, su novia se ponía re intensa cuando le cuestionabas algo que tenía que ver con los superhéroes.

Sin volverle a prestar atención, la joven pelirroja, se dedicó a buscar una manera coherente de salir de aquella cafetería.

"¡Rápido Niño!" señaló la dirección contraria a donde se encontraba la salida hacía su salón "es por allá"

Este solo suspiró. Haría esto solo porque la amaba y no quería que algo malo le pasara.

[...]

Chat Noir esquivó a quemarropa, el ataque que le había lanzado.

La joven se frustró, mientras que observaba al superhéroe de traje de cuero zigzaguear, intentando hacerse espacio y avanzar. Por otro lado, Ladybug no se podía ver por ninguna parte.

Tal vez, ya estaba usando la artillería pesada.

"Típico de ese bicho" olfateó con desagrado la Akumatizada, mientras le seguía el paso y le disparaba "te abandona en medio de la batalla mientras haces todo este trabajo peligroso ¡tu solo! Y al final, ¿qué ganas? ¡Nada! ¡ni siquiera una palmada en el hombro con afecto diciéndote; bien hecho Chat Noir!" niega con la cabeza, decepcionada, pensando seriamente cuánto le repugnaba el simple hecho de que Ladybug dejara de lado a su gatito. Recordando vagamente, como su madre lo había hecho tantas veces con ella "No ¡Ella es la que se lleva todos los aplausos!" le envió dos en uno, dando entender así, que su encendía aún más sus poderes "¡¿Es que acaso no estás cansado de ello, Chatón?!"

"¡No todo se trata de fama y gloria! ¡Y ella no me abandonó!" masculló fastidiado con el ceño fruncido, esquivando y desviando rayos con su batón "¡debe estar muy ocupada planeando como detenerte! ¡Ya verás!"

Verity Queen frunció el ceño, deteniéndose por un momento para observar la postura de su adversario. No tenía que ser muy inteligente como para notar como el rubio frente a ella, estaba volviendo cada vez más preciso con sus movimientos "¿No abandonarte?" su voz emitió un sonido burlón. Sonriendo, se quedó quieta, cruzándose de brazos. Debía precisar que el mínimo entendiera que él no era más que ella, por ningún motivo. Ya que si reflejaba lo contrario, su discurso no funcionaría y todo se iría a la basura "¡te abandona todo el tiempo, Chat Noir!" extendió sus brazos hacía los lados, una vez más, volviendo a sentir esa extraña sensación derretirse en su pecho "de hecho ¡la mayoría del mundo lo hace!" soltó unas cuantas carcajadas, debía ser convincente, la verdad debía caerle como agua fría para lograr separarlo de las órdenes de Ladybug "¿Y sabes que es lo peor de todo?" bajó los brazos y los puso en sus caderas como jarras. Para luego, inclinarse hacia él, poniéndose seria en el proceso "¡que al parecer simplemente no quieres aceptarlo! Incluso si eres consciente de ello, ¡lo sabes! ¡lo sabes!" intentó hacerlo recapacitar, ¡Date cuenta de una vez! si sigues así ¡Lo único que lograrás, es solo seguir siendo la marioneta de esa persona!

"¡Cállate!" negó con la cabeza "¡Ma Lady no me abandonaría jamás!" el rubio, quien también estaba de pie a la defensiva, a una distancia prudente de ella, sostuvo su bastón con fuerza "¡Tú no sabes nada! ¡Nuestra asociación es única!"

Me entristece. Sé que lo sabes, lo entiendes muy en el fondo de ti con sus ojos magenta lo observó con tristeza, sutilmente Captas que estaba mal. Qué el amor, no debería hacerte un ser sin voluntad propia. No importa cuánto ames a esa persona pensó (recordando como Audrey, cuando era niña, la obligaba a hacer muchas cosas que ella no quería, tan solo para que no avergonzara a la familia). Mientras que, por fuera, soltó una risa que brotó desde lo más profundo de su garganta, fue tan discordante, también de las lágrimas de sangre que no dejaban de derramarse de sus mejillas. Tal fue su euforia que transpiró, que hasta la hizo doblarse para atrás "¿De qué hablas ahora?" cuestionó con una sonrisa de oreja a oreja "¿Amor? ¿Destino? ¿de verdad crees que tu Lady y tú, están unidos por algo más que trabajo?" se volvió a carcajear "¡No me hagas reír!" ¡ Quítate la venda ya... así... así como yo lo hice" se recordó a sí misma descubriendo la verdad.

Furioso, el portador del Miraculous de la Destrucción se aventó hacía ella para atacarla.

"Vamos Chat", su tono fue de alguna manera juguetón, "¡explícanos que quisiste decir!", continúo burlándose sin reparos.

Era muy peligroso lo que estaba haciendo, pero no sé detuvo.

Intercambiando golpes. El rubio con su bastón y ella con su poder quemando de forma familiar en su dedo. Se enfrentaron, una y otra vez. Y aunque, por más que quiso hacerlo arder, el superhéroe no se dejó.

Necesitaba terminar la pelea ahora. Especialmente sí le era más beneficioso quitárselo de encima.

Si había una cosa que Verity Queen se dio cuenta antes que nada fue, que así como Ladybug era una mujer bastante influyente y valiente. Así, su mascota, devota y ciega, era mucho más peligrosa que ella.

Y lo más absurdo de todo, es que la de manchas ¡aún no se había dado cuenta de lo increíblemente afortunada que era!

Ladybug es estúpida pensó con comprensión.

Este hombre frente a ella, era carne de cañón en potencia. Solo miren todos los vídeos de Ladyblog donde sale sacrificándose un puñado de veces por la fémina de antifaz rojo.

Sin embargo, nadie en París parecía prestarle atención a este asunto.

Todos son unos ciegos fue el último pensamiento que tuvo en ese momento, en lo que por fin golpeaba a Chat Noir en la nariz "Muy bien gato pulgoso, es hora de que nos cuentes todos tus secretos" victoreó. Así como Le Papillon en su cabeza.

Y justo cuando iba a hablar. Por fin, la superheroína de traje rojo hizo su aparición.

"Lo siento, pero me temo, que esta mariquita tendrá que robarte la lengua, gatito" sus ojos destellaron diversión por un momento, antes de volver a su estado estándar profesional "Y en cuanto a ti..." gruñó.

Fue en este punto, en el que ella puso los ojos en blanco " No finjas conmigo Ladybug", por el rabillo del ojo se percató del aumento de personal tras las barricadas "Así que por eso su comportamiento" la aparición de la mujer de coletas no fue al azar. Y el juego de palabras hacía su compañero, no fueron lanzadas sin pensar. Como todo lo que hacía aquella superheroína. Todo eso, no fue más que solo una pantalla para romantizar la escena y hacer que los espectadores se maravillaran con su espectáculo "que no te funciona"

Después de todo pensó con un humor agrio Ladybug es buena engatusando gente, sus ojos magnética se incrustaron nuevamente en Chat Noir, de una forma breve.

Poniendo los ojos en blanco sin que nadie la viera, la azabache habló "No sé de qué estás hablando ahora..." su voz fue aterciopelada y con una expresión de preocupación, dejó atrás a su compañero y avanzó lentamente hacía ella "pero Chloe, por favor, acabemos con esto de una buena vez ¿quieres?" le sonrió dulcemente levantando su palma en su dirección "vamos, dame tu Akuma"

La esfera de energía que levitaba entre medio de la luz, nuevamente tuvo una pequeña atenuación en su brillo.

Viendo exactamente lo que estaba haciendo, apretó los dientes con ira "¡No me trates como a un perro!" le abofeteó la mano y la amenazó alzando su dedo índice "Ahora Ladybug ¡dinos tu verdadera identidad!"

La atacó, logrando que la superheroína saltara para cubrirse de la bola de energía que había lanzado antes.

La de manchas gruñó, sacando a la luz su nuevo Lucky Charm, el cual debió de haber invocado en el momento en el que desapareció. El titular del Black Cat Ring, como efecto retardado, se acercó a su Lady, aún atontado por sus cortas palabras e intentó coquetear con ella.

Hizo una mueca y fugazmente dejó escapar una expresión de tristeza "Ese hombre ya no tiene dignidad, al parecer" dejó de prestar atención a las payasadas del gato y se centró en la mujer. Volviendo a endurecer su postura.

Arrugando el rostro, la chica de coletas utilizó la placa policial que le dio su poder, para reflejar los rayos del sol en sus ojos.

Cuando la luz inundo sus ojos se los tapó con sus antebrazos y los cerró, llevando uno de ellos a sus lentes, se los colocó "¡Ja! ¿es todo lo que tienes?" se burló.

"¿Es todo lo que tienes tú?" se cuadró en su lugar, luciendo una sonrisa satisfecha a través de su máscara "Porque hasta ahora eres el Akuma más anticlimático con el que e enfren– hemos enfrentado" rectificó de inmediato, un poco nerviosa, cruzándose de brazos.

Como un parpadeó, una chica se vio. Esta se encontraba despaldas entre medio de la oscuridad. Tan solo la poca luz que podía colarse en ese mar negro, reflejó su espalda y nuca. Pero lo más destacable de dicha muchacha era el traje rojo de manchas oscuras que traía puesto.

Naturalmente, diferente a la de la portadora actual.

Pero la Akumatizaba tan solo se rió de ella "Ladybug" la miró con lastima "Tú jamás podrías derrotarme" su sonrisa guardaba un secreto "Ya que no eres lo suficientemente fuerte para ese cometido" sus ojos estaban brillando magenta bajo sus lentes, al parecer uno de sus rayos había aterrizado directamente sobre la superficie de la tierra, abriéndose paso justamente en una raíz muy antigua, que venía conectada desde bajo de la Torre "No tú, al menos. Cuando ella se presente, será entonces donde nuestra batalla se presentará" el grito de frustración de Le Papillon zumbó en la parte posterior de su cráneo.

"¿Qué?" los labios de la enmascarada se entreabrieron, confundida.

Verity Queen le sonrió triunfante a Ladybug antes de volverse miasma morado y luego retroceder, volviendo a ser la colegiala, Chloe Bourgeois.

Se llevó una mano a la cabeza, pérdida total "¿Qué sucedió? ¿Dónde estoy?" giró su cabeza hacía todos lados para ubicarse.

La moteada capturó la mariposa, purificándola en el proceso, en lo que pensaba lo dicho por la villana, ahora, desaparecida.

El portador de la destrucción tenía el ceño fruncido, intentando descifrar esto también.

"¿Ladybug y Chat Noir?" los miró con una expresión extrañada. Hasta que algo en su cabeza hizo clic, pasó a estar mal humorada "¿No me digan que fui Akumatizaba otra vez?"

Respiró profundo "Efectivamente" los ojos verdes del rubio fueron gentiles, al contrario de las dagas que la de coletas le estaban secretamente enviando "pero descuida" hizo un gesto consolador "ya todo terminó"

Iba a dar un sincero agradecimiento (completamente ajena a la pesadez que la de manchas desprendía para ella) pero fue repentinamente consciente de que estaba rodeada de reporteros hambrientos y cámaras de suficiente calidad y audio. Obtuvo un escalofrío y de inmediato, como si fuera una medida de seguridad, escupió "¡Ya era hora!" fingiendo estar indignada, miró a todos con mala cara "¡no puedo creer que dejaran que esto pasara!"

Se levantó casi de un saltó, desempolvándose. Y se pavoneó de forma desagradable hasta la mujer de manchas. Pasó su brazo sobre sus hombros y tomó una selfi velozmente haciendo una pose glamurosa: "Te amo Ladybug, ¡soy tu mayor fan!", chilló casi en su oreja y se alejó. Dirigiéndose a las cámaras para dar su entrevista en exclusiva.

Mientras la Portadora de la Creación hacía arcadas. Su compañero se dedicó a desvivirse en confesiones de amor por su Dama.

[...]

"¡Oye! ¡¿qué haces?!" en lo que Alya grababa con su teléfono toda la batalla épica, también jugaba a la estampida con los otros reporteros que había llegado allí, para poder hacer exactamente lo mismo que ella.

Viendo que la pelirroja era inamovible, decidió que lo mejor era pedirle que se marchara "¡¿Tú que haces aquí niña?! ¡¿no deberías estar en el Collège?!" la regañó sin reparos el hombre.

"¡Métase en sus propios asuntos, abuelo!" y aunque este era un hombre maduro y profesional, a la colegiala no le importó demasiado.

"¡¿Abuelo?!" graznó el tipo boquiabierto e indignado.

Nino, quien había venido detrás de ella, recién llegó a la zona del ataque, deteniéndose a respirar sosteniendo sus rodillas "N—Nena" respiró entrecortadamente "estoy a—aquí"

"¡Sí! ¡Abuelo! ¡Ahora cállese para que pueda tener un mejor ángulo de Ladybug!" a la morena, el dónde se encontraba su querido novio, le valía tres hectáreas, pues siguió peleándose por tener un mejor vistazo de la heroína de manchas, sin prestarle atención mínima a este.

Y justo cuando el hombre le iba a dar otro pedazo de su mente. Fue entonces, cuando el sonido de un Yo-Yo se escuchó tronar en el aire. Al levantar la vista, la Cesaire se dio cuenta de que el Ícono más grande de París, ya se había marchado.

"¡Demonios!", le dio varios pisotones al suelo con ira, "¡lo perdí!", sus ojos se llenaron de lágrimas no derramadas, "¡Perdí mi exclusiva!"

La gente y el reportero, aun lado de ella, la vieron hacer una rabieta super infantil, pero a la morena no le importó. En eso, el moreno se acercó a ella de forma considerada y posó sus manos tranquilizadoras en sus hombros:

"Vamos Al. Volvamos al Collège ¿sí?"

Ella asintió, totalmente abatida por lo sucedido.

[...]

En el aula, el joven Bastien se encontraba temblando de miedo.

Desde el momento en el que había sonado la alarma, él había corrido como desquiciado hacía la sala de profesores. Aunque, más que concretamente, a lado de su profesora. Quien había sido lo suficientemente amable como para quedarse con 'él'. Respiró hondo, intento calmarse. Tomando otro pañuelo que le ofrecía Miss Bustier "Gracias"

Dios, siempre había sido muy cobarde en este asunto de los malabares entre Héroes y Villanos. Pero como no se había podido evitar, dado que París estaba comprometida, pues bueno. Así que, siempre intentaba estar lo más lejos de la batalla posible. Solo que, para mala suerte suya, en todo este año, había tenido que hacer hasta lo imposible por correr por su vida. Porque al parecer, los Akumas siempre se ensañaban con la gente de este maldito Collège.

"¿Estás mejor?" preguntó suavemente mujer pelirroja un poco incómodo, sentada cómodamente en su silla, detrás de su escritorio.

Bastien terminó de sonarse la nariz y secarse las lágrimas rebeldes, que se escapaban sin reparos de sus ojos "Si" intentó tragarse el nudo que le cerraba la garganta con molestia.

Posó su mano sobre una de las del 'niño' y lo miró lo más tranquilizadora mente posible "Todo va a estar bien, querido" el rubio alzó la cabeza observando a la profesora con la mirada brillosa y un leve vislumbro de esperanza: Quería de verdad, creer que la oji-esmeralda tenía razón. Pero, lo sabía mejor. Esto no mejoró en un año ¿Cómo diablos iba a empezar a mejorar ahora? ¿Qué carajos estaba haciendo Ladybug?

"Ya verás que nuestros héroes van a salvarnos de todas las cosas terribles que está haciendo Le Papillon, ¿de acuerdo?", continuó la profesora.

Haciendo que el rubio asintiera, como si quisiera aferrarse a ese leve rayo de luz, que le ofrecía la profesora, aunque supiera perfectamente que todo no era más que una mera fantasía.

—Bien—dijo Bustier—.

La joven sintió frío cuando la profesora retiró su mano cálida de allí. Apenas notando, que había estado temblando todo el tiempo. Un sonido leve rompió el silencio que se había establecido en el aula. Tanto Bustier como su 'alumno' sacaron sus respectivos dispositivos y se dieron cuenta de que era una notificación de las noticias.

"—Chamack y estas son las noticias. Se les comunica que Ladybug y Chat Noir por fin han podido derrotar al villano en turno, Verity Queen, quien resultó ser nada más y nada menos que la hija del alcalde Bourgeois, otra vez" su tonó sonó cansado y un poco irritado a pesar de la breve expresión aburrida que había colocado en su rostro. Al darse cuenta de lo que estaba haciendo, se aclaró la garganta y volver a su fachada profesional "En fin, esto fue Noticias TV, para servirles a todos y comunicarles las noticias del momento"

"Bueno", la voz de su profesora, la devolvió a la realidad, "ya no hay por qué tener miedo", los ojos verdes del rubio se clavaron en la sonrisa tranquilizadora de la pelirroja frente a ella, "Se terminó"

Por hoy el pensamiento amargo en su mente vino de inmediato a él sin reparos, quemando cualquier sentimiento tranquilizador en su cuerpo. Aún un poco tenso, se levantó poco a poco de su asiento y asintió. Su expresión corporal era retraída y bastante cerrada.

Bustier al ver esto, no supo que más decir para calmarlo, decirle Ya no va a existir más peligro como este nunca más, relájate esas palabras, hasta en su lengua, sabían a ceniza. Por lo que, incluso si le pesaba en su alma, debía quedarse callada y dejar que el niño se marchara sin más.

Maldecía en este momento a Le Papillon por esto. Todo esto.

[Minutos después]

Cuando todos los alumnos regresaron al salón de clases, se apiñaron en sus lugares, completamente atentos a los vestigios de lo que había sido la batalla contra el Akumatizado de turno.

En este caso, Verity Queen.

"Oye, ser infectada por Papillon por milésima vez, no fue suficiente, ¿verdad Chloe?" se burló descaradamente su compañero Kim.

La rubia encogida en su asiento, con una mirada perdida, de primera instancia no le contestó a la provocación del joven. Sin embargo, apenas parpadeó, regresó a ser aquella espinosa chica de la que todos el mundo estaba acostumbrado a ver.

"¡Cierra el pico de gallina culeca que tienes, Le Chien!" lo señaló enojada. Su nivel de enojo era tan nuevo, que hasta lo hizo retroceder un paso, sorprendido "¡tú no sabes absolutamente nada! ¡Así qué, qué derecho tienes para burlarte! ¡¿O lo tienes, Dark Cupid ?!" el joven pareció avergonzado de repente.

"¡Oye Bourgeois! ¡déjalo en paz! ¡que la única que se merece ser regañada aquí eres tú! después de todo, ¡cómo te atreves a traicionar a Ladybug trabajando para Le Papillon!"

"¡Niños!" llamó la profesora, llegando junto con Bastien al salón de clases.

"¿Qué?" contestó indignada la hija del alcalde enviándole una mirada ensombrecida a Cesaire "¡En primera, no trabajo con ella como para traicionarla! En segunda; ¡no estoy asociada con el mugroso de Papillon! ¡Tan solo fui una víctima más! ¡pero al parecer, existen algunas alimañas que aún no están listas para ese tipo de conversación!"

"¡¿Qué fue lo que dijiste?!" la otra chica, se calentó de la ira, desde su lugar.

"¡Niños! ¡niños! ¡Ya basta por favor! Madame Bustier intentó calmarlos, hasta que alguien entró al salón, interrumpiendo todo.

"Bustier" Mendeléiev, quien recién había entrado por la puerta, regañó a la pelirroja "¿Qué haces con mi clase? ¡fuera!"

"Delieve por favor" intentó que dejara de regañarla, pero sus esfuerzos no funcionaron en lo absoluto.

"¡Cállate ¡y largo!" señaló la puerta, molesta con la incompetente mujer.

Respirando hondo, hizo lo que se le ordenó. Y salió por la puerta, completamente incomoda y avergonzada, de que esto sucediera frente a los estudiantes.

La clase estaba tensa después de lo acontecido con Madame Bustier.

"Esa mujer es una bruja" murmuró entre dientes la morena, completamente disgustada con la profesora de química. Aunque, no solo por eso se encontraba enojada. Después de todo, aún sentía ebullir un poco de rabia hacía su compañera de clases, vestida de amarillo "Al igual que otra que conocemos"

"Tranquila Alya. Será mejor que respires un poco", intentó calmarla, la franco-china. Dándole palmaditas en el hombro y hablándole dulcemente "no queremos que te Akumatices por culpa de personas como ellas"

Le sonrió levemente de vuelta "Si, gracias Marinette" le palmeó la mano de vuelta, suavemente.

Sus manos apretaban fuertemente su libro de texto. Mientras lo tenía sobre la mesa, donde estaban todos los instrumentos de ciencias. Se mordió el labio inferior, aun sintiendo cómo sus extremidades temblaban bajo su piel. Observando aprensiva mente de un lado a otro con solo sus iris, guardó silencio.

El joven aún no podía sacarse de su cuerpo y mente los sucesos de hace un momento, a pesar de ser algo que sucede todos los malditos días.

El moreno a su lado, lo notó inquieto "¿Estás bien?" le preguntó mirándolo de reojo.

"Yo—" se congeló en su lugar. Odiando que la primera persona que lo notara fuera el estúpido extra número 1 que lo había visto hacer el ridículo "B-Bueno, yo— yo—"

"Jeune Lahiffe, Jeune Chavelier ¿sucede algo?" a excepción de los profesores.
Mendeléiev le envió una mirada espinosa al moreno y al rubio, mientras el rubio se encogía en su lugar, totalmente intimidado por la figura de autoridad que se cernía sobre su persona.

"¡No! ¡No!" movió las manos frente a él, mientras negaba totalmente nervioso "¡n-no sucede nada!" graznó.

"Sí", dijo Niño más relajado mirando al chico desconcertado por su actitud: "No pasa nada"

La mujer aunque no muy convencida, aun así, lo dejó pasar.

"Vaya, sí que eres raro tío", dijo Nino mirándolo de arriba abajo antes de dejarlo en paz.

Discretamente, el ojiverde suspiró.

[...]

El sonido que hicieron las llantas contra las piedrecillas que llenaban la superficie del pavimento, silbó en el aire. Una limosina se detuvo delante de lo que era el Hotel más prestigioso de toda la cuidad. Y la joven que venía dentro, sintió la incomodidad a flor de piel. Apenas vio la estructura, desde la ventana polarizada de vehículo.

Le Grand París.

Su recién estancia de pesadilla.

El chófer que conducía estacionó el auto junto a la banqueta frente a la propiedad. Una vez que lo hizo de forma segura, apagó el motor y se apresuró a abrir la puerta.

Bajó sin cuidado y su acción, hizo que sus suelas de los zapatos negros perfectamente boleados que traía puestos golpearan contra el gris rocoso.

No dándole importancia a esto, mecánicamente se dedicó a abrirle la puerta a la muchacha.

Por otro lado, la rubia aún con la mirada clavada en lo que era el lugar donde creció toda su vida, sintió claramente como el dolor, la traición y vergüenza brotaban de su estómago de nuevo.

Aun así, bajó y salió del auto. Poniéndose de pie en medio de la banqueta. Apretando su bolso contra su regazo, presionándolo fuertemente entre sus dedos delgados, comenzó a avanzar a paso lento, dirigiéndose con falsa confianza hacía dentro del territorio enemigo.

"Madeimoselle Bourgeois ¿está de vuelta? Bienvenida" el botones, con una sonrisa nerviosa, le mostró una reverencia antes de abrirle la puerta.

Mirándolo intranquila por un momento, se adentró al hotel, avanzando a paso lento. En lo que se adentraba al lugar, podía notar a toda la gente que estaba ubicada tan solo en la estancia.

No importa, cuantas veces veía la zona llena, siempre era incómodo estar entre medio de tanta gente que no conocía.

Si, era Chloe Bourgeois, la chica que busca atención, cierto. Pero, ¿y qué? era una asocial, rehuyendo cuantas veces de todos hasta con sus palabras.

"¡Chloe, cariño! ¡regresaste temprano!" corrió hacía ella, el robusto hombre "¡¿te encuentras bien?! ¡escuche que te akumatizaron!" chilló angustiado "¿Qué fue esta vez mi pastelito? ¡¿te rompiste una uña?!" la rubia bajó la mirada y observó el suelo fijamente "¡¿la hija de esos panaderos te volvió a molestar?!" apretó sus dientes con amargura, así como también los puños "¡dime que aconteció, mi princesa!"

"¡¿Mi Reina?!" el hombre exclamó sorprendido, observando con ojos bien abiertos a la persona que tenía en frente, "¡regresaste!", sonrió emocionado y conmovido con su regreso "Oh cariño. No me digas que nos extrañast...

"¡Cállate!" explotó, haciéndolo sobresaltarse en su lugar "tan solo-" lo señaló, con su rabia amenazando con derramarse a través de sus dientes apretados "cierra la boca"

Sintiendo que se asfixiaba estando rodeada de aquella gente, sobre todo estando a unos metros de él, apresuró el paso y se desplazó por todo el lobby hasta que llegó al ascensor.

Y sin voltear a ver a nadie, cerró las puertas.

Dentro, no pudo evitar sentir cómo su cuerpo se estremecía ante el dolor que amenazaba envenenarla por todos lados. Y quemarle las venas, al recorrerle todo su sistema.

Concentrándose en su respiración, inhaló y exhaló, intentando calmarse. Más cada minuto que transcurría, podía palpar aquella emoción cada vez más vivida. También, pudo sentir como en su garganta, empezaba a aglomerarse un grito mortal, que advertía desgarrarle todo el esófago.

"¡Ni siquiera te atrevas a terminar esa frase André!" pegó el chillido la mujer, llena de cólera. Su rostro era rojo y su mirada era perfectamente intimidante, incluso detrás de esos lentes de sol "¡Esa maldita nos engañó! ¡la muy desgraciada!"

"¿Ocurrió algo en Nueva York?", preguntó el alcalde con mucho nerviosismo.

Una mueca horrible se deslizó por su rostro, hasta que ella misma cayó al suelo y aguantó allí, echa un olivo.

"¡¿Ocurrir?!" lo miró con increíble "¡¿Eres estúpido?! ¡Y no! ¡No me refiero a Nueva York, idiota!

"Uh..."

"¡Es Zoé!" inició alzando sus manos, alborotándolas al aire como desquiciada "¡Mi estúpida hermana menor!" afloró la voz como si no le importara que alguien los estuviera escuchando. Cosa que era el caso, ya que su única hija, Chloe, los estaba escuchando detrás de una pared, bien escondida "¡nos hizo fraude!"

Su mente crujió, reproduciendo el tiempo como una eternidad, hasta que salió de allí. Como loca, se echó a correr hacía su habitación, queriendo escapar de la hambrienta presencia de cualquiera.

Los zapatos de piso tambalearon en su andar, manteniendo la mano en la boca y las lágrimas, se derramaron de sus ojos, continuando hasta llegar. Con prisa, se adentró a sus aposentos y luego, cerró con llave detrás de ella. Quedándose así contra la puerta, posando su frente en la madera blanca, agotada y respirando irregularmente.

Una vez más, su garganta se le cerró. Y esta vez, se desmoronó.

Otra vez.

Soltando varios gritos, los dejó ahogarse completamente sobre su palma y de sus ojos derramó agua salada, la cual, provenía de sus cuencas.

Deslizándose hasta que quedó íncada en el suelo, llevó sus piernas hasta la altura de su pecho y hundió su rostro allí.

El robusto parpadeó "¿Nos hizo fraudé? Emm, lo siento cariñito. Pero no estoy entendiendo muy bien" le sonrió débilmente, tragando grueso, mientras comenzaba a sudar "que yo tenga entendido tu hermana y cuñado desaparecieron hace tiempo, yo-"

Deteniéndose un poco, se levantó con ayuda sus palmas y piernas. Una vez arriba, se adentró aún más a su habitación. Y esta vez, estando en el centro de la suite, en un ataque de ira, derramó todo lo que tenía en esa mesita de noche.

"¡Idiota!" se exaltó de nuevo, tomándolo por el cuello de la camisa y acercándolo peligrosamente a su rostro "¡¿qué no lo entiendes?! ¡me vale un reverendo cacahuate que es lo que le haya pasado a esa estúpida de Zoé y a su marido perdedor!" lo soltó, haciendo que este tosiera demasiado "¡Lo que verdaderamente importa aquí es que me mintió la muy maldita!"

Los cosméticos que se encontraban sobre ella, cayeron de picado y al caer, algunos de ellos se esparcieron o rompieron. Pero, la rubia no le tomó importancia en ese instante. Ella solo quería destrozar, sin importarle dejar un desastre o quedarse sin nada.

El hombre se revolcaba en el suelo intentando recuperar el aliento, mientras su esposa despotricaba a los cuatro vientos algo que aún no podía entender.

Sin sentir que eso era suficiente, apretó el puño frente a ella con los dientes fuertemente presionados.

Un destello llamó su atención por el rabillo del ojo, así que desvió su mirada hasta donde se encontraba ducha luz. Cuando entendió que el brillo no era otra que su cinturón de piedras preciosas triangulares, fue demasiado imprudente como para ir y darle un puñetazo al vidrio de su tocador.

¡Un chasquido tronó fuertemente!

Sintiéndose completamente asqueada del reflejo que le estaba emitiendo aquella cosa infernal.

Su pecho estaba agitado de nuevo. Nuevas lágrimas estaban picando en sus ojos y el temblor de sus extremidades estaba en aumento.

Mientras tanto, Audrey no se detuvo y soltó la bomba, sin preocuparse en lo más mínimo en las consecuencias. Después de todo, no es que le importaran de todas formas "¡Aquí lo que importa es que ella me prometió que me entregaría su herencia como Bourgeois a cambio de hacerme cargo de la mocosa malcriada de su hija, Claudine!" rugió con odio y repugnancia "¡y hasta ahora es que me vengo a enterar que esa desgraciada ni siquiera me soltó el 40% de toda su fortuna! ¡maldición! ¡justo cuando pensaba que ya me había desecho del obstáculo que representaba esa perra!" continúo, apretando los dientes con ira y con uno de sus puños golpeó la superficie del escritorio que tenía a su derecha "¡Argh! ¡Cuánto los odio, Zoé y Col Fathom!"

Su reflejo se burló de ella apenas le clavó los ojos encima. Estaba hecha un desastre completo. El rímel ya estaba corrido, su maquillaje estaba arruinado y su cabello era todo un nido de pájaros.

Y sin embargo, esto no importó.

El gritó se escuchó por todo el lugar, dejando así la revelación en descubierto.

André dejó escapar un jadeo, especialmente porque no podía creer que su querida Audrey siguiera con esa ambición y odio hacía su única hermana. Por consiguiente, afectando a su hija.

Por otra parte, Chloe se congeló, al enterarse de aquella noticia, tapándose la boca completamente impactada.

De última instancia, ella solo pudo dejarse caer con sus rodillas y hacerse un olivo en el suelo nuevamente. Donde, por fin, pudo descansar.

[...]

Ya era medio día cuando regresó a casa.

Sostuvo la superficie de madera de la puerta principal y la empujó "He vuelto" saludó en voz baja, mientras se adentraba a la propiedad. Cerró detrás de ella cuando terminó de cruzar el umbral.

Su casa era de dos pisos y apenas estaba en el primero.

Una vez dentro, esta se detuvo en medio del lugar, aun lado de los estantes de que tenía su madre para guardar cosas. El suelo pulido se reflejó el brillo que entraba por los cristales que eran las ventanas que rodeaban toda la parte de abajo, incluso así estaban polarizados. Más allá, en la sala se encontraba su madre acomodando algunas cosas en un bolso de mano "Ah, me alegro de que hayas vuelto" mostró una agradable sonrisa una vez que se volvió a ella "¿Cómo te fue en el Collège, querida?" interrogó tranquilamente "¿Todo bien?"

Ante la pregunta, el rubio se congeló en el acto. Recordando como había tenido que estar casi acurrucado en un rincón, mientras que todo el tema del Akuma sucedía. Tragó saliva y intentando que no se notara, forzó una sonrisa en sus labios "O-Oh bien, uh. M-Me fue de maravilla" terminó riendo de forma extraña, mientras movía sus pulgares en círculos en modo de tic nervioso.

La mujer parpadeó ante su tartamuda respuesta y la observo por un momento entrecerrando los ojos.

Ante su reacción, se puso nervioso "Bueno" se retorció en su lugar con incomodidad "M—Me voy yendo" anunció y una vez que lo hizo, de inmediato se apresuró a irse fuera de aquella zona, sin quererse quedar por más tiempo. Pero, una vez que llegó a la puerta de roble del fondo. Tomó el picaporte entre sus delicadas manos e intentó girarlo, más por las prisas no lo giró bien y terminó estampándose contra ella, cuando quiso atravesarla.

Se sobó el lugar afectado, ganándose una mueca de dolor cuando lo tocó. Sus falsos ojos verdes después de unos segundos, detectaron su piel color roja por el golpe. Parpadeó, obteniendo un escalofrió, se giró y allí pudo ver una vez más los ojos claramente entrecerrados de la mayor examinándolo calculadoramente "¿Estás bien?" su tono de voz era levemente frío.

La no tan secreta niña trago saliva una vez más "S-Si" intentó girarse de una forma que hiciera que la adulta no viera el moretón.

La otra falsa rubia suspiró, pareciendo obligada a dejarlo pasar, asintiendo, dándole la espalda una vez más y continúo con su ocupación de antes.

Frunciendo el ceño, la chica sintió extraño que no señalara lo que estaba mal, pero solo le quedo dejarlo como estaba. Pero, antes de que siquiera pudiera darse la media vuelta, escuchó como su madre habló de nuevo:

"Oh, por cierto, ¿Valió la pena?" preguntó sin voltearse "¿Viste a Adrien?"

Bastien frunció los labios, sintiendose nuevamente avergonzada por tan solo recordarlo "... si"

La señora, esta vez sí se giró hacía ella "Bridgette ¿qué-?" pero cuando se dio media vuelta, escuchó una de las puertas del segundo piso cerrarse. Automáticamente, puso una expresión en blanco "Oh ¿en serio?"

[...]

Chat Noir se encontraba sentado a piernas cruzadas sobre el Arco del Triunfo.

Su mirada estaba fija en el horizonte. Parecía pensativo o tal vez un poco desganado, incluso. Su expresión estaba en blanco y su cabellera se movió con el viento cálido de la tarde en parís.

De repente, el sonido de un Yo-yo rompió el silencio, antes establecido en el lugar. Toda la armonía se fue por el escusado, cuando el chasquido de unos pies, golpearon la superficie del monumento.

Ladybug en todo su esplendor, le dio una mirada crítica a su Chatón apenas se estabilizó. La ausencia del sonido se extendió ahora, más fuerte que nunca, haciendo que un escalofrío se esparciera por todos lados. El rubio tragó saliva, apenas lo sintió "Sabes por qué estás en esta posición ¿verdad?" su voz contenía un tono duro bajo la superficie, destinado a reprender al gatito frente a ella.

El Portador de la Destrucción, se removió entre nervioso e incómodo en su lugar. No quería hacer ni el mínimo ruido para no enfadarla más. Sin embargo, lo que no se había percatado era que, quedándose callado, la estaba provocando.

Chat Noir , por dios, responde!" exigió la superheroína un tanto harta de la falta de respuesta, por parte del rubio frente a ella "¡no eres un bebé!"

El ojiverde abrió la boca para hacer precisamente eso, pero sus palabras salieron un tanto atropelladas "Perdóname Ma Lady, no fue mi intención, yo solo quería que tuviéramos un pequeño momento juntos, ya sabes, mis sentimientos por ti-" algo en su cabeza hizo clic y sus labios melocotón se cerraron, guardando silencio. Bajó la cabeza y las orejas, triste. El brillo de sus iris, se apagaron y en su rostro, las sombras se aferraron por completo a él.

La de coletas puso los ojos en blanco. Por supuesto, que el joven frente a ella le daría más prioridad a emociones tontas que a su trabajo como superhéroe. Suspiró "Escucha..." trató de ser empática con él, a regañadientes "entiendo que tus sentimientos por mi sean muy fuertes" entornó los ojos, aunque respirando hondo "pero, honestamente ¿crees que es propicio hacer un movimiento justo en medio de la batalla?"

La esfera de energía de color rojo, volvió a sufrir una atenuación leve.

"No volverá a suceder" susurró regañado, desviando su mirada hacía cualquier lado, menos en la figura de la persona que más quería.

"Eso espero", señaló con dureza. Con esto terminado, se dio media vuelta y se retiró muy dignamente. Dejando a su compañero en sus pensamientos.

[...]

Pasos apresurados venían escuchándose desde la cuadra anterior, sobre el techo de las casas. La respiración entrecortada llamó la atención. El ícono de París venía a toda velocidad de regreso a su hogar. Tomando su Yo-yo, le hizo girar, para luego, aventarlo a una de las antenas. Y para terminar, se balanceó hasta llegar a uno de los balcones.

Con una voltereta, cayó de pie sobre la superficie del pequeño espacio. Sonriendo suavemente, se adentró a la morada.

Una vez dentro de la propiedad, se deslizó en la cama "Tikki ¡Spots Off!" su transformación desapareció, dejando nuevamente a Marinette Dupain-Cheng en su propio colchón "¿Tú crees que... fui muy dura con él?"

Al oír el tono condescendiente de su portadora, la kwami de color bermellón frunció el ceño "Tal vez. Pero no estabas del todo equivocada, ¿sabes?, levitó más cerca, "Pudieron haber perdido la pelea"

"Eso mismo pensé" suspiró aliviada "Uh, ahora creo que tengo dolor de cabeza" se talló la superficie con su mano "La actitud de Verity Queen me puso de los nervios. Especialmente de todo lo que dijo de mi—frunció el ceño, re moviéndose incomoda "Como si ella supiera lo peligroso del Miraculous" se cruzó de brazos, con el ceño fruncido y bufó.

"Relájate Marinette", la kwami, la calmó, "ella solo dijo eso porque no sabe el funcionamiento de la fusión"

"Ni siquiera yo estoy segura del todo" la peli azul bajó la mirada, haciendo una mueca "si no fuera por ti, que me lo explicaste" levantó la mirada nuevamente "Jamás me hubiera enterado de ese asunto tan importante"

Niega "No, seguramente el Maestro Fu te lo hubiera notificado en cualquier momento" tranquilizó.

"O cuando preguntara yo misma", suspiró resignada.

[...]

El portador del Miraculous de la mala suerte, aún se encontraba sentado en el mismo lugar donde la chica de sus sueños lo había dejado solo. Los rayos de sol lo bañaban desde arriba, abandonando detrás de él, las sombras aferradas a su espalda.

Sus ojos verdes no observaban nada en particular y su cabeza, se encontraba en blanco. No quería volver aún a su hogar, pero sabía que eventualmente tendría que regresar. Así que, sin más demoras, se apresuró devuelta.

Poniéndose de pie, tomó su bastón de plata. Comenzando a dar saltos de un lado a otro en dirección a su casa, demorándose un poco en llegar. Una vez hecho, a través de la ventana abierta, impulsándose por última vez, hasta que llegó y se acuclilló "Plagg ¡Claws Off!" su transformación se fue.

"¡Ay por fin!" se estiró el pequeño gatito que recién había salido del anillo, dando un bostezó "¡Casi pensé que nunca regresaría de allí y te volvería a ver, mi querido!" se apresuró a levitar hasta uno de sus escondites de camembert.

Adrien Agreste puso los ojos en blanco "No seas dramático", dejando al pequeño kwami con sus problemas ridículos de queso.

Regresando ya con una rebanada de su precioso en las patas, se aproximó a su titular "¿Qué te pasa?" se tragó todo de un bocado y eructó "¿estás enojado porque Ladybug te gritó?"

"Ella-Ella no me gritó Plagg, solo..." miró su anillo en su dedo con preocupación.

El pequeño ser oscuro rodó los ojos y fue por más comida "Lo que digas" ni siquiera lo intentó, porque sabía cuan terco se ponía su portador cuando se trataba de la dama escarlata.

El rubio se giró y en uno de sus estantes se encontró con una muñeca a escala de su dama. Este suspiró.

[...]

Dos golpes en la puerta de su suite, trajeron a la realidad a Chloe Bourgeois. Lo primero que sus ojos glaciares captaron, fueron los puntos blancos que bailaban dentro de su visión. Luego, sintió como su pecho subía y bajaba con gran intensidad. Después notó como cada extremidad vibraba, al estar completamente alterada aún. Se dio cuenta de que su vista estaba un poco borrosa, pero a medida de que pasaba el tiempo, se iba aclarando poco a poco. Y por fin, pudo percatarse de la mariposa oscura que se acercaba a toda velocidad por su ventana.

Su expresión se llenó de desesperanza al saber que iba a volver a equivocarse y Ladybug la iba a tener que salvar nuevamente. No sería algo malo, si no lo sospechara mejor. Pues en el fondo, ella ya sabía que su ídolo la veía como un asunto perdido.

No era ciega, por supuesto. Es por eso que era extremadamente consciente del como actuaba la de machas a su alrededor.

"Chloe: ¿estás allí?", una voz dulce atravesó la corteza de la puerta de madera blanca, "soy yo, Sabrina, ¿puedo pasar? La gente de aquí dijeron que estabas teniendo un momento. Y que tal vez me necesitabas, uh, hablar..."

Tragando saliva y con los ojos llorosos, de repente su cabeza hizo clic, dándose cuenta del estado en el que se encontraba en ese momento. Pues, al verse, notó estaba hecha un desastre, al igual que su habitación.

Ahora, observó cómo el Akuma se aproximaba sin descanso.

Ante su silencio y expectativa, escuchó como a lo lejos una puerta se abrió, pero no le dio mucha importancia, ya que la mariposa corrupta estaba a tan solo unos minutos de tocarla.

"¡Cuidado!" apenas captó aquel gritó en medio de la oscuridad que la invadió.

[...]

Bastien entró corriendo a su habitación, cerrando la puerta tras de sí, respirando rápidamente, cerrando los ojos por un breve momento.

Eso estuvo cerca pensó, haciendo una mueca. No quería que su madre se entristeciera al darse cuenta de que no había podido hacer amigos, ni le había ido bien con Adrien... diablos, incluso ni siquiera había puesto mucha atención a sus estudios en todo el día ¡eso la enojaría muchísimo! suspiró lentamente, antes de abrir los ojos. Pero luego los abrió enormemente cuando observó detalladamente sus aposentos.

La habitación tenía paredes de un color gris claro, proporcionando un ambiente moderno y relajante. En una de las paredes principales, había un gran mural de un paisaje urbano futurista, lleno de rascacielos y luces de neón, que le daba un toque de aventura y tecnología.

A la derecha de la puerta, se encontraba un escritorio amplio con una silla ergonómica, perfecto para hacer tareas y proyectos. Encima del escritorio, había estanterías flotantes llenas de libros, figuras de acción y trofeos deportivos. Una lámpara de escritorio con luz ajustable aseguraba una buena iluminación para estudiar.

En la pared opuesta, había una cama individual con un cabecero acolchado en tonos oscuros. La cama estaba cubierta con una colcha de temática espacial, con planetas y estrellas brillando en la oscuridad. Al lado de la cama, un pequeño estante contenía una colección de cómics y videojuegos.

El armario, situado en la esquina izquierda, era espacioso y tenía puertas corredizas con espejos, lo que hacía que la habitación pareciera más grande. Al lado del armario, había un rincón de lectura con un sillón cómodo y una lámpara de pie, ideal para relajarse con un buen libro.

En la pared opuesta al escritorio, había una televisión montada, conectada a una consola de videojuegos y un sistema de sonido envolvente. Debajo de la televisión, una unidad de almacenamiento guardaba todos los juegos y accesorios.

Finalmente, cerca de la ventana, había una pequeña mesa de noche con una lámpara de lava y un despertador digital. La ventana tenía cortinas opacas que podían cerrarse para bloquear la luz durante las siestas o las noches de cine.

Dejando de inspeccionar se adentró a su cuarto, completamente boquiabierto "Wow" dijo realmente impresionado. Fue hacía la mesita de noche y tomó la lampara de lava frente a su rostro "Genial" antes de dejarla, Bastien respiró profundamente "Hogar, dulce hogar. Sin héroes o villanos que me lastimen" colocó una sonrisa enorme en su rostro. Sin embargo, la felicidad no duró demasiado al escuchar a unos metros de su casa, una enorme explosión.

"¡No! ¡No! ¡No!" boquiabierto corrió hasta su ventana y se detuvo a unos pasos del cristal, tragó saliva nerviosamente hablé demasiado pronto a lo lejos podía ver unas manchas saltar entre los edificios y más explosiones. Frunció la boca de una manera que lo hizo ver adorable. Pero el joven solo pareció ponerse más asustado una vez que vio que todo el caos se acercaba hasta su casa: "¡Ah! ¡No! ¡¿por qué todos vienen hacía aquí?!" se agachó haciéndose un olivo con sus manos esperando a que todo lo malo pasara. Pero estos solo pasaron sobre su casa y se alejaron.

Una vez que todo cesó, él cayó sentado en el suelo, suspirando de alivio.

"Por favor que esto acabe pronto" cerró los ojos, intentando tranquilizarse.

[...]

Se balanceó de inmediato intentando darle alcance. El ceño fruncido que traía en su rostro no era otro que de concentración. El sudor, por otro lado, no hacía más que bañar su frente cada vez que los rayos del sol chocaban contra su frente desnuda. Con una de sus manos se lo secó, cuando recién cambiaba de mano, el hilo del Yo-yo. Sus coletas bailaron con el ritmo del viento y su máscara de seriedad se mantuvo impávida de cualquier obstáculo. El traje unisex se flexionó con cada movimiento, permitiéndole hacer cualquier tipo de maniobra, tanto básica como peligrosa.

Ladybug tan llena de su gracia y gloría, se desplazó por los tejados siguiendo al nuevo akumatizado en turno.

Cœur Brisé

La cual, era una víctima que tenía el poder para controlar cualquier elemento de los 4 más poderosos. Y como podrán ver ahora. Eso, es lo que estaba creando las explosiones masivas, su capacidad para usar el elemento fuego.

"¡Chatear! ¡Rápido! ¡Rodeémosla a mi señal!", declaró en voz alta, en lo que se ponía en una posición que la favoreciera para atracar. Del otro lado, su compañero la imitó, esperando dicha señal con su bastón, ya listo, entre sus manos. Los ojos azules de Ladybug escanearon el área "¡Ahora!"

Pero su plan falló, cuando la joven dentro del masivo fuego, utilizó su poder de agua para deslizarse fuera de cualquier plan que tuvieran los héroes.

"¡Es inútil Bogaboo!" le avisó con preocupación en el rostro, más la corriente hacía que tuviera que gritar "¡será mejor que utilices tu poder especial!"

Apenas captando la voz ahogada de su aliado detrás de aquella cortina de agua. La de manchas utilizó su poder "¡Lucky Charm!" esperaba que eso le diera algo bueno. Pero lo único que le dio fue una toalla. Ella gimió, tendría que quemarse el cerebro nuevamente para descifrar que era lo que tenía que hacer.

La esfera de energía bermellón casi se desvaneció, quedando tan solo de un pequeño tamaño. Tan grande como una canica.

El joven rubio observó incrédulo aquella enorme tromba marina que se estaba comenzando a crear frente a él. Esperaba por todos los cielos que su amada pudiera hacer algo al respecto.

En eso, un destello le obligó a ver más allá del villano. Pues, reflejo del cristal del condominio de enfrente, le destelló demasiado, pero una vez que pudo aclararse, le dejó verse a sí mismo.

Respiraba hondo, pausadamente. Sus ojos bebieron la imagen completa de la figura a unos metros de él.

Una emoción amarga se instaló en su pecho.

Podía ver claramente su boca semi abierta, su piel y traje levemente mojados, por cada ataque de la villana. Su expresión desamparada e impotente... Fue patético. El agarre de acero que estaba enviando a su arma y las ganas ardientes de destrozarlo todo que se arremolinaban en su interior, gestándose como brasas de ebullición dentro de un volcán, estaban listas para hacerlo salir allí y enfrentarse en batalla.

Su mente se encontraba nublándose poco a poco y la adrenalina, estaba cada vez más, ganándole a la razón.

Una bola de oscuridad con varias partículas de energía densa rodeándolo, palpitó nuevamente. La otra energía de color verde, la entornó haciendo verla más peligrosa de lo que realmente era. De paso, también fueron expulsados varios rayos del mismo color desde su núcleo.

Y justo cuando iba hace un movimiento, la sola voz de su querida Lady, lo devolvió a la realidad y lo condenó a dejar cualquier idea que no fuera acorde al plan.

"¡Chat Noir! ¡usa tu cataclismo aquí!"

Suspiró, su situación jamás iba a cambiar.

[...]

Bastien se encontraba acurrucado en su cama viendo las noticias desde su Nokia. Allí, Nadja explicaba cómo los superhéroes daban todo de si para mantener a raya al nuevo supervillano que el megalómano de Le Papillon había creado una vez más; Dos veces en un día, una racha sorprendente para el hombre. La ahora rubia, tembló ante la posibilidad de que el hombre pudiera hacer aún más Akumas, ahora en cualquier momento. Temía que Ladybug y Chat Noir no fueran suficientes para combatirlos a todos y que parís se volvieran un caos ¿Serían acaso necesarios los superhéroes de otros países para enfrentar al villano principal? -Le dio escalofríos incluso de solo intentar sacar una respuesta a eso-

Alguien abrió la puerta, haciendo que el pobre se sobresaltara. Era su madre "duì bu qi (lo siento), creí que te gustaría tener compañía" sonrió suavemente, intentando calmar a su hija tan solo con su presencia. Lo cual funcionó, porque solo así, la niña disfrazada dejó de temblar.

Bajó la mirada "Así de miedosa soy, ¿eh?", se encogió en sí misma con tristeza.

La mayor negó, mientras se fue acercando "No es tu culpa, cariño" sentándose detrás de ella, le brindó un cálido abrazo a su hija "Nada de lo que te pasa, te hace más débil que el resto"

"Pero Amá...." replicó, acurrucándose contra su progenitora, quien amorosamente la aceptó entre sus brazos. Suspiró y mejor cambió de tema: "Creo que ya no vas a poder ir a trabajar hoy..."

"No" mantuvo sus ojos cerrados mientras arropaba a su pequeña "Con el Akuma suelto, no puedo. Pero al menos puedo quedarme contigo"

"Sí" observó sus pulgares hacer ese tic otra vez. Al menos antes que se detuviera y jadeara de repente, entrando en una pequeña crisis "¡¿Y papá?! ¡¿crees que estará bien allá afuera?!" la miró con angustia.

"No te preocupes" se separó de ella y la miró "Tu padre sabe cómo cuidarse en estos casos. Estará bien", le sonrió suavemente.

"Shi de Ma ma (Si, Mamá)" Bastien le sonrió levemente de vuelta.

[...]

El Akuma seguía aterrorizando a París desde las alturas, logrando que el agua que manejaba, comenzara a extenderse las fronteras de la ciudad.

A la heroína, no le quedó de otra más que retirarse por el momento, pues esta era la primera vez que no sabía cómo utilizar su Lucky Charm. Así que, escapando a toda prisa, después de dejar todo atrás, se dirigió a una velocidad vértigosa a casa del anciano que hasta hace poco acababa de conocer.

"¡Maestro Fu!" ya des transformada, Marinette corrió dentro del local "¡Maestro Fu! ¡Necesito su consejo! ¡Maestro!

"¿Marinette?" el adulto canoso de camisa hawaiana y ojos café, se giró para encontrarse con la adolescente colegiala, la cual, que venía corriendo en su dirección gritando su nombre "Vi que te apartaste de la batalla ¿Ocurre algo?"

"¡Mi amuleto de la suerte!", expresó con angustiosa desesperación: "¡no supe que hacer con él! ¡es— es— es como si no me quisiera indicar nada! ¡y no lo entiendo!" se giró a verlo con ojos de cachorro en crisis alimenticia, "¡¿qué está pasando Maestro Fu?!"

"No lo sé, Marinette" desconcertado se talló la barba de chivo "En realidad, yo también he tenido un día muy inusual" caminó dándole la espalda, para después darse la vuelta dejando ver la Miracle Box en la superficie del kotatsu "Sucede que la caja a estado haciendo algunos trucos"

"¿Hum? ¿qué clase de trucos?" ladeó la cabeza como si eso fuese suficiente para ver lo que estaba sucediendo.

"Luces, más que nada" explicó, con una expresión de concentración en su rostro "debajo de la tapa superior"

"Entonces, ¿se rompió?" nuevamente regresó su cabeza a su posición normal y colocó una mirada de extrañeza en su rostro.

"No, la caja jamás podría romperse. Es solo que— si no mal recuerdo, esto ya ha sucedido antes y francamente no sé qué pensar", explicó con una expresión que la joven no supo entender muy bien.

Se confundió más "¿Qué quiere decir con es...?", pero, fue interrumpida por el sonido de las noticias en la TV.

"Aquí Nadja Chamack con las noticias ¡Ladybug ha desaparecido de la batalla! Chat Noir y algunos valientes civiles han estado intentando retener a esta fuerza de la naturaleza que Le Papillon ha creado. Pero ahora, lo único que nos preguntamos es; ¡¿Dónde está nuestro ícono favorito de París?! ¡¿Es que acaso nos ha abandonado?!"

Marinette tenía la cara tapada con sus manos "¡Ay no! ¡soy un desastre Maestro Fu! ¡le he fallado a París!" se lamentó en voz alta, mientras que se ahogaba en sus penas.

"¡Tranquilízate! ¡estoy segura de que encontraras una solución a todo este problema!" Tikki intentó animarla con sus palabras y fe ciega. Pero no parecía estar funcionando del todo.

"Marinette, por favor, ten fe" el anciano asumió su cargo y se acercó a la adolescente "estoy depositando todo lo que tengo. Creo en ti, todo parís lo hace. Tu compañero e incluso Tikki lo está haciendo. Tan solo falta que tú también confíes en ti misma"

Bajó las manos de su rostro, subiendo la mirada, ante sus palabras de aliento, sonrió levemente "Lo intentaré" moviéndose para tomar una de las uvas verdes que se encontraban sobre la mesa y se la dio de comer a su kwami. Una vez hecho esto, bajo la mirada contemplativa por un segundo. La niña esperó a que su amiga terminara de merendar.

"¡Estoy lista!", expresó la pequeña bermellón.

"Muy bien" se puso en posición, una vez más con la confianza recuperada "Tikki ¡Spots On!" La transformación se llevó a cabo. Y después del pequeño baile, que realizó Ladybug en medio de aquella sala, bajo la luz destellante donde nadie la podía ver, llamó a su poder especial "¡Lucky Charm!"

Este le dio una mísera moneda.

La expresión de la chica, fue una de horror puro. No podía creer que esto le estuviera pasando a ella "¡Maestro!", su voz salió entrecortada y ahogada.

El hombre tampoco supo que hacer. Y no creía que una moneda fuera a sacarlos de sus problemas.

La Mirable Box volvió a estallar en luces.