Muchas gracias Mary silenciosa. Gracias por leerme durante todos estos años. Espero que este capítulo también te guste. Un abrazo a la distancia.
Capítulo 7. Rewilding yourself
El día que Neil se llevó sus cosas (y algunas de las mías) yo estaba trabajando, era un lunes, el día antes de mi cumpleaños. Mi madre me llamó diciéndome que Neil, Raymond y otras personas se estaban llevando varias maletas y muchas cosas. Lo primero que le dije a mi madre era que cogiera una caja en donde se encontraban mis documentos y los pusiera a buen recaudo, que yo volvería a casa lo antes posible, que me esperara, que intentara mantener la tranquilidad. Hablé con mi jefa y me dio permiso para irme, cogí un taxi y en el camino llamé a la policía, no sabía qué hacer, estaba confundida no entendía nada, no sabía qué había pasado, no sabía por qué Neil no me había dicho nada. Y en eso estaba hasta que escuché otra voz al otro lado del teléfono.
- Comisaría de Lakewood
- Buenos días, disculpe, no sé qué hacer, mi madre me ha llamado para decirme que mi esposo se está llevando algunos muebles y maletas de mi casa, se está llevando sus cosas y algunas de las mías, y no entiendo qué está pasando y qué es lo que debo de hacer.
- Señora, ¿su esposo la llamó o la avisó de que iría a su domicilio a retirar sus pertenencias?
- A mi no me ha dicho nada, yo estaba trabajando y ahora estoy de camino a casa, pero no sé qué hacer.
- ¿Tiene hijos?
- Tengo un niño, está en el colegio.
- ¿Y su marido no le ha dicho que su relación se ha terminado, que se va? ¿Y tampoco cómo afrontará los gastos de su hijo o de la casa?
- No, no me ha dicho absolutamente nada. En la cuenta en la que cobro mi nómina están todos los recibos, pero somos cotitulares, y eso quiere decir que él podría quitarme todo lo que tengo en esa cuenta, ¿cómo voy a afrontar los gastos si lo hace?
- Tiene que ir al banco lo antes posible y abrirse una cuenta solo a su nombre. Vamos a mandar una unidad a su domicilio, pero escúcheme atentamente, por favor.
- Lo hago
- Lo que su marido está haciendo se denomina abandono de hogar salvo que presente una demanda de divorcio, pero solo tiene 15 días para hacerlo, le aconsejo que se busque un abogado lo antes posible. Llame al colegio para explicarles la situación y que no permitan que nadie que no sea usted recoja a su hijo. Claro que si va el padre, el colegio tiene la obligación de entregarle a su hijo, pero si él no la ha llamado ni la ha explicado lo que ocurre, y además no se está llevando nada de la habitación de su hijo, dudo que vaya a recoger al niño.
- Pero ¿y si lo hace?
- Si lo hace, usted tendrá que esperar hasta que el juez declare las medidas provisionales, lo normal es que le den la custodia a usted.
- Pero hasta entonces...
- Hasta entonces su hijo se quedará con el progenitor con el que se encuentre. Mandamos a una unidad ahora, dígame su DNI y su dirección.
Cuando el taxi llegó a mi domicilio, la policía ya se había ido. Mi madre tenía las lágrimas a punto de salir; y salieron a borbotones cuando Neil abrió mi armario y empezó a rebuscar entre mi ropa interior. Fue tan humillante, me sentí tan expuesta, todos los que estaban ahí, ninguno le dijo que parara. Una vez que Neil se cansó de rebuscar, se fue, le seguí hacia su coche, le pregunté por qué motivo no me había dicho nada, Stear no se merecía que él desapareciera así, Stear se merecía una despedida civilizada. Pero Neil no dijo ninguna sola palabra, solo sus ojos de hielo me atravesaron el alma y en ese entonces me di cuenta que no había marcha atrás, Neil me dejaba el día antes de mi cumpleaños.
Regrese a casa y desde la puerta principal contemplé cada habitación, el salón estaba vacío. Y a mi memoria llegó cómo fue que yo terminé durmiendo en el sofá.
Diciembre 2016
Después de la segunda ronda de radioterapia, Neal estaba cada vez más violento, sus palabras eran más hirientes y cuando me sujetaba lo hacía con mucha fuerza, y su deseo sexual era voraz. Todo el mundo, en aquellos días, le trataba cómo si él fuera frágil, en el hospital todos le brindaban sonrisas complacientes sin ser conscientes de que al apagar las luces él me llamaba a su cama y me hacía suya con vehemencia. Y así pasaron los días, le dieron el alta hospitalaria y ahora en casa, Neil pasaba todo el tiempo en la habitación, encerrado por voluntad propia, con las luces apagadas, las persianas hacia abajo, aquello era una cueva de oscuridad total. Yo había decidido trabajar solo de sábado a lunes, así me podía hacer cargo de Stear, y solo dependía de mis suegros los viernes para que llevaran y recogieran a Stear del colegio. Yo me de dediqué enteramente a Stear, la casa, mi trabajo y a limpiar y curar las heridas de Neil. No salía a ningún sitio, salvo para ir al trabajo o al colegio. Estaba aislada con mis responsabilidades.
Hasta que una noche de mediados de diciembre, Neil me forzó, me hizo tanto daño no le importó que yo llorara, no le importó que le dijera que no. La noche siguiente fue lo mismo. Es horrible querer gritar y no poder, es horrible tener que contener el llanto para no despertar a lo que más quieres en el mundo: a tu hijo. Stear era muy pequeño y si no hice un escándalo fue porque no quería que él tuviera ningún trauma. Pero tras la segunda noche, lo decidí, me fui. Cogí mis cosas del armario y las trasladé al armario del pasillo que está al lado del salón. Empecé a dormir en la habitación de Stear y cuando se quedaba dormido me iba al sofá del salón. Y los meses pasaron y la rutina era la misma. Hasta que Neil me dijo que le volvían a ingresar en el hospital, esta vez el ingreso fue de muchas semanas. Vino mi madre para ayudarme con Stear, y cuando vino, vi la luz, literalmente. Me puse a limpiar todo el desastre que encontramos en la habitación de Neil, el techo, las paredes y las ventanas, todo era un desastre. Mi madre subió las persianas y toda la luz inundó la casa y mi corazón. Hay luz al final de un tormentoso camino, y yo veía esa luz, era pequeña, pero era mi esperanza.
Y cuando ya me sentía algo más tranquila, Neil llegó para llevárselo todo, y aunque me sentí fatal, aunque ese día yo me quedé tan destruida por dentro, también ese día me di cuenta que Stear es lo que más quiero en este mundo, y que mi madre es la mejor abuela que Stear haya podido tener. En cuanto Neil se fue, mi madre y yo cogimos un taxi en dirección al colegio de Stear, en cuanto le vimos le abrazamos tanto al saber que estaba allí, que no se lo habían llevado. Nos fuimos a casa y Stear empezó a llorar en cuanto se abrió la puerta y vió el salón. "El salón está calvo mamá". Intenté explicarle la situación con dulzura y tranquilidad, con fortaleza y entereza. Era verdad que el salón estaba irreconocible. Pero yo le hice ver, que vendrían cosas mejores, que podríamos redecorar la casa para que fuera más bonita aún. Y así fue, pero eso os lo contaré más adelante.
Esa noche nos fuimos a dormir con muchas emociones juntas y revueltas, pero el martes llegó y con ello mi cumpleaños número 30. El inicio de una nueva etapa de mi vida, y entonces me dije: gracias Neil por haberme dejado, por haberme dado la oportunidad de ser libre para reencontrarme conmigo misma, para volver a ser yo, para volver a mi esencia, para dejar todas tus imposiciones atrás. ahora tenía mi destino en mis manos otra vez. Ahora tenía que volver a la Candy que se quedó en pausa, y correr porque habían pasado ya 10 años sin ser yo misma: tengo que redescubrir quién era yo antes de conocer a Neil y tengo que hacer que aquella Candy viva todas las experiencias que debía haber vivido durante esta última decáda. Me tengo que poner al día muy rápido, tengo que ser mi verdadero yo. Stear se merece una madre que sea su mejor versión.
