Disclaimer: Nada me pertenece.

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Torturados

Quererte está arruinándome la vida

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Cuando su tío la dejó tirada en un burdel de Desembarco del rey, Rhaenyra se juró a sí misma no volver a pensar en él. No obstante, cuando lo ve entrar en el salón de banquetes su corazón se salta un latido. No esperaba verlo allí. Nadie lo esperaba, de hecho. En teoría está exiliado y podría arriesgarse a ser ajusticiado simplemente por pisar la ciudad. Presentarse en palacio no solo es peligroso, es una burla al rey en toda regla. Viserys le ha perdonado muchas cosas a su hermano, pero Rhaenyra cree que Daemon está tentando demasiado la suerte desafiándolo cuando su padre está tan enfadado.

Piensa que es curioso que él esté furioso porque Daemon supuestamente la ha desonrado y que ella esté molesta precisamente porque no lo hizo. Sin embargo, en su cabeza llena de canciones de amor e historias de caballeros empieza a formarse una fantasía, aunque sepa que la vida no es una canción y que Daemon no es precisamente un caballero. A lo mejor es porque Criston la ha dejado, porque está a punto de casarse con alguien a quien no ama y no le gusta haber tenido que ceder ante su padre o tal vez es simplemente que Daemon la atrae, que la ha atraído siempre y que sabe que siempre la atraerá. Se imagina que su tío ha venido a llevársela, a punta de espada o discretamente aprovechando el gentío. Se imagina que le propone marcharse lejos con él y se imagina que ella acepta, que se van volando en sus dragones a ver el mundo o que se atrincheran en Rocadragón hasta que su padre se calma y decide perdonarlos.

Sabe que son solo fantasías infantiles, pero se permite soñarlas mientras la fiesta sigue su curso. Se pregunta si él estará soñando algo parecido también. No puede leer su expresión, ni siquiera cuando bailan y lo tiene justo delante. Daemon se muestra descarado y burlón y Rhaenyra se acuerda de que está enfadada con él. Hablan mientras bailan, pero es una conversación carente de sentido. Él presume y flirtea, como siempre hace. Ella intenta empujarlo a algo más, aunque no sabe a qué ni si ella lo aceptaría. Finalmente él se va y ella acaba casándose con Laenor y jurándose no volver a pensar en Daemon.

Esta vez no tiene que verlo en persona para romper su juramento. Lo piensa a menudo. Piensa en lo poco que fue y en lo mucho que podría haber sido si las cosas fueran diferentes, si Daemon fuera más valiente, si su padre fuera más permisivo o si Otto Hightower no estuviera tan desesperado por colocar a Aegon en el trono.

Su matrimonio con Laenor no va mal, pero tampoco bien. Están intentando hacerse amigos, pero su marido está destrozado por la muerte del hombre al que amaba. También han intentado cumplir con su deber como esposos, aunque pronto ha quedado claro que eso no va a poder ser.

Rhaenyra está intentando implicarse más en las cosas de la corte. Su padre parece satisfecho con eso. Ella lo estaría más si todos, incluido él, dejaran de tratarla como si fuera una niña jugando a ser mayor. Para colmo tiene que ver a Criston todos los días ser la sombra de Alicent. Con rencor se pregunta si ahora se acuesta con ella, pero se responde que no, que su madrastra es demasiado piadosa y que él tendrá que conformarse con ser su caballero de la brillante armadura.

Daemon, por su parte, se casa con su cuñada y Rhaenyra decide que odia a Laena Velaryon, aunque no tiene motivos para ello. No fue su culpa que su padre no se casara con ella y tampoco lo es que Daemon sí lo haya hecho. Ellos dos no pueden estar juntos, pero Laena es libre. Le escribe a Laenor y le cuenta que van a iniciar un viaje más allá de Poniente. Rhaenyra la envidia, pero a su marido se limita a decirle que qué bien que Daemon haya aprendido ya el significado de la palabra exiliado.

Piensa en escribirle. No lo hace porque no sabría qué decirle, porque piensa que debería ser él el que dé el paso, el que por una vez esté dispuesto a esforzarse por ella, y porque cree que lo mejor que puede hacer es dejarlo atrás. Aun así algunas veces se lo imagina a su lado en las reuniones del consejo o sueña despierta con ocupar el lugar de Laena y vivir aventuras más allá del mar Angosto. Son solo sueños. Daemon nunca estaría dispuesto a luchar por quedarse a su lado y ella nunca estaría dispuesta a dejarlo todo por estar con él.

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Dicho todo esto

Espero que estés bien, pero tú eres la razón.

Y nadie tiene la culpa, pero

¿Qué hay de tu silenciosa traición?

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Cuando salió TTPD dije que no haría recopilación, pero estaba pensando que justo son 31 canciones, y que el Drabblectober son 31 días, y al final ni siquiera es un Drabblectober porque esto es una viñeta y no un drabble.

El caso es que Taylor me inspira y La casa del dragón también, así que aquí vamos con otra recopilación aunque no he terminado con la de Midnights (Lo haré, lo prometo). En un principio la cosa es intentar publicar uno por día, que lo consiga ya es otro asunto.

Fortnight fue realmente la canción que me dio la idea porque cuando la escuché por primera vez, justo pensé en Rhaenyra y Daemon. El título de la canción no es el título de la viñeta porque Daemon se las apañó para que lo echaran en menos de un día, así que no estuvieron juntos una quincena.