Descargo de responabilidad: No me peretenecen los derechos de autoría del universo de Naruto ni sus personajes.
Luna Sangrienta en Whitechapel
Su reloj de bolsillo indicaba las ocho en punto de la noche cuando su té estaba listo, con cierto desdén observó el sobre de libras mensuales enviado por su hermano mayor para su manutención, el ser un segundo hijo que de por cierto significaba la insignificancia misma, no podía ser compensado por el descaro de la realidad acomodada que le pretendían asegurar, un puesto prudencial como apoyo del precario aparato estatal o una posición política que defienda los intereses que reflejan la pura casta de su nobleza. Sentía tanto asco por sí mismo, que incluso era una burla que por su propia cuenta tampoco pudiera sobrevivir. Con los dieciocho años recién cumplidos Sasuke Uchiha dejó su hogar ancestral en Yorkshire para emprender en la intrincada jugada del destino de hacerse su propio nombre, en el corazón de la sociedad victoriana, Londres, con lo único que tenía que estaba seguro de que era verdaderamente suyo, su cerebro.
De esto han pasado dos vueltas de la tierra al sol, porque en efecto era una burla todavía creer que no eran esféricos, o que en el centro estaba el planeta o peor, Dios. Con algunos trabajos oficiales como investigador privado, o asociado no oficial del Scotland Yard, podía decirse que gozaba de una estabilidad mediana con tan solo un apartamento de dos habitaciones a una renta razonable, razonable hasta que se enteró que su casero era su propio hermano, pues no puede aceptar la realidad de verle desamparado, al final que sin importar a donde buscará su independencia, últimamente estaba agradecido de no tenerla, pues llevaba dos meses sin una viuda que atender, o una esposa con un esposo infiel al que perseguir, mucho menos con casos emocionantes, como hurtos, desapariciones desoladoras, de esas con pocas pistas, que solo le daban satisfacción conocer la premisa del resultado, sin homicidios, suicidios o lo que carajos fuera ¡Por un demonio! la mitad de la civilización del mundo rondaba por los adoquines de estas insufribles calles y nadie estaba solicitando uno solo de sus servicios.
Así mismo su ego no podía comportarse de la mejor forma, desde la mañana del treinta y uno de agosto, cuando el diario indicaba la nota policial de un homicidio extremadamente curioso en Whitechapel, esperaba con extrema necesidad a que la cuadrilla del Scotland Yard viniera a buscarlo cuando sus simples cerebros de hombres promedio no soportaron la complejidad de tantos detalles, pero no. Era ocho de septiembre, había un segundo homicidio, y aún nadie estaba tocando a su puerta. Estaba considerando abiertamente en no volverles ayudar en lo absoluto.
Cuando de repente alcanza a escuchar los golpes repetidos. A pesar de su ego, no pudo evitar levantarse emocionado, tal vez más de lo que debería, tal vez más de lo moralmente aceptable, después de todo no podía estar tan ansioso y emocionado cuando dos mujeres habían sido descuartizadas hasta la muerte.
-En camino- dijo él acercándose al pomo de su puerta-.
-Buenas noches, señor Uchiha-dijo una voz femenina del otro lado de la puerta, y sí de alguna forma Sasuke se había emocionado al levantarse del sillón de su estudio improvisado en la habitación sobrante de su piso, ya no lo estaba en absoluto-.
-Buenos noches, doctora Haruno- le respondió abriendo la puerta de madera, no es que a Sasuke no lo hubieran educado, mucho más si se trataba de mujeres jóvenes, sin embargo, no estaba seguro dentro de la estúpida decencia que era adecuado en esas situaciones, ¿Debía dejar pasar a su apartamento a una señorita sin esposo y sin chaperona presente?, la respuesta para él en sí misma sería, no importa, pero estaba acostumbrado a que las respuestas en su mente no eran precisamente las adecuadas socialmente.
-Oh, no lo mencione así- dijo rápidamente ella llevando su mano enguantada a su boca- Sabe usted que no soy una doctora, y que la sociedad médica de Londres no lo escuche o probablemente lo acusen de insensato, señor Uchiha-.
-Pues, es lo que hace, señorita Haruno, entonces- le respondió apresurado- ¿No se encarga usted de los cuerpos del Hospital San Bartolomé?-.
-Fueron enseñanzas de mi padre, quien sí era doctor, sabe usted que solo me han dejado a cargo por lo que he aprendido, jamás me darán título alguno por lo que hago, tampoco lo deseo- mentirosa, podía verlo a kilómetros, las intenciones de las personas a veces eran tan simples y los impedimentos a ellas igual de tontos- He venido a comentarle una situación, pero me temo que no es aceptable en medio del espacio público-.
-¿Qué hacer en estas situaciones, señorita Haruno?-le dijo él- ¿Está bien para usted pasar a mi sala?-.
-No se preocupe-dijo ella- No creo que le haga daño a mi reputación tal situación, igualmente entenderá que tampoco tengo pretendientes que supongan tantas complejidades- Que su estatus social es insignificante y que en el no se usan las pantomimas sociales de libro real ¡impresionante!-.
Pasaron juntos a su apartamento, la señorita Haruno, llevaba un vestido de temporada color burdeos con su sombrero y guantes, Sasuke solo se preguntaba cómo podía estar vestida en esa cosa a las nueve de la noche ¿Que acaso no se tenía algo de amor propio?. Le ofreció rápidamente un asiento y procedió a servir el té que ya tenía listo.
-Creo que está enterado de los homicidios en estas semanas, señor Uchiha- le dijo ella desde su asiento.
-Hmm, si-dijo él, intentando sonar lo más desinteresado posible- Brevemente he leído de ellos en el diario del día, se reportó otro esta madrugada-.
-En efecto- dijo ella tomando un sorbo del té- Y quisiera su ayuda- dijo rápidamente, si Sasuke hubiera querido le habría sonreído con plena sinceridad, pero es que la verdad, no quería, ¿Donde estaba Kiba, el imbécil de Scotland Yard? ¿Y el asesino? ¿Por qué los que estaban en el juego no lo querían?-.
-Entiendo- dijo sentándose mejor sobre su sillón- ¿Qué requiere exactamente?-.
-Necesito que vea los cuerpos, señor- ella lo miro- Me temo que no encuentro ninguna relación con un modus operandi, no estoy segura de las circunstancias de estas mujeres y hay una infinidad de situaciones que pueden dar respuesta, más importante aún no hay indicios de un arma homicida, quisiera una segunda opinión, una más precisa-.
El juego hasta ahora estaba empezando, pero al menos de alguna forma había logrado entrar como su jugador y estaba seguro que saldría de él con más preguntas que respuestas, durante los días entre el primer homicidio y el segundo, Sasuke había llegado a pensar que una persona en lo alto del poder estaba involucrada, motivo por el cual no lo llamarían a él para resolverlo, porque no quieren resolverlo, pero la doctora Haruno si necesita resolver su autopsia y sin querer lo estaba llevando al ojo del huracán, donde él había querido estar en primer lugar.
-¿Usted puede hacer eso?- le preguntó a ella- Me refiero ¿puede aceptar otras opiniones? no soy médico, y si, si, usted tampoco lo es, pero digo ¿Su veracidad no es cuestionada si tiene una segunda opinión de alguien no oficial?- preguntó- Recuerde que es un caso judicial, puede alterar el orden del proceso legal-.
-Lo sé- dijo ella- Estoy enterada de esa situación, y no, la respuesta es, no puedo tener opiniones que no sean oficiales, sin embargo, me temo que en mi equipo hay unos sesgos de consideración, lo que estoy haciendo en este momento debe tratarse como un hecho confidencial- suspiró- Verá señor Uchiha, el informe que vaya entregar, jamás mencionara que usted estuvo involucrado, claro con la finalidad de no afectar el proceso judicial que será adelantado después-.
"Sesgos de consideración" Sasuke sonrió para sí mismo, sus estrepitosas teorías de conspiración puede que no estuvieran tan dramatizadas, Scotland Yard jamás tocaría a su puerta, el imbécil de Kiba Inuzuka estaba involucrado en algún encubrimiento, era experto en hacerse el estupido, no iba ser difícil para él, excepto si se ponía peor. Estaba seguro de que si los homicidios continuaban, la sociedad londinense se quejaría de la policía y las autoridades, y tres semanas después un pobre diablo sería colgado por algo que no habría hecho.
-Esta bien, señorita Haruno- dijo él ofreciéndole su mano- Estoy de acuerdo-.
Ella sonrió abiertamente y ofreció su mano con amabilidad. Salieron por separado del apartamento, quedaron en encontrarse en la morgue del hospital esa misma noche, en horario de cierre del día, el menos concurrido.
Había leído los chismes del periodico mañanero, pero mientras leía el expediente, del que a continuación será, víctima A, estaba un tanto sorprendido por la cantidad de hechos en un mismo acto. Femenina de cuarenta y tres años, su garganta había sido cortada dos veces, de izquierda a derecha y viceversa, su abdomen estaba totalmente destruido con cortes en zigzag, la palabra "prostituta" estaba escrita un total de tres veces en el documento de dos páginas, una suposición válida, había pensado él, pues el diario también había relacionado ese mismo hecho con la segunda víctima en la mañana.
-Yo…-dijo la señorita Haruno- Yo no redacté ese documento- terminó por señalar-.
-¿Qué tan fiel a lo visto en el cuerpo está descrito aquí?- dijo señalando los papeles en el escritorio.
-Con respecto a las heridas, está todo lo que le sucedió- dijo ella- Estoy completamente clara con que la causa de la muerte ha sido el degollamiento-.
-Es evidente- dijo el sentándose sobre el escritorio- Sin embargo, en principio se puede llegar a considerar una finalidad emocional, como sí su asesino le conociera de algo, hay una extrema necesidad de dejar en claro que las heridas causadas tienen un tiempo, espacio y precisión, que llega a creer que han sido pensadas, planeadas y predispuestas por el agresor, no se suele hacerle eso a alguien que inesperadamente se ha conseguido y se decide asesinar, no-dijo tomando los documentos de nuevo- Hay algo más- la miró- ¿Que une a estas dos mujeres?-.
-Los oficiales dicen que son prostitutas de Whitechapel-dijo ella-.
-¿Y qué piensa usted?- le preguntó.
-¿Yo?- preguntó sorprendida- ¿Por qué yo?-.
-Ha dicho, "los oficiales"- enfatizó él- Me hace creer que usted tiene una opinión distinta-.
-No estoy segura de que lo sean- dijo ella- Además siento que se han estado justificando, tanto los investigadores como los periódicos, si son prostitutas las asesinadas, no importa…siento que es injusto-.
-Alguien no quiere que importe- dijo él- Debe estar muy pendiente de su equipo de trabajo, señorita Haruno- dijo mientras se acercaba a la puerta de la sala de la morgue- Miraré el cuerpo de la segunda víctima-.
WhiteChapel era un distrito pobre de Londres, era el sector cercano a los muelles del este y era concurrido por personalidades de todo tipo, si una persona noble o de poder quisiera dejar llevar sus desviaciones morales hasta los confines, ese era el lugar donde nadie buscaría justicia, la gente moría allí todo el tiempo, de hambre, de enfermedades, hurtos, esposos asesinaron a golpes a sus esposas, peleas callejeras, líos de faldas, siempre había una razón. Una causa. Sin embargo, nunca se había mostrado una brutalidad como la encontrada en los casos recientes, nunca antes alguien había mutilado cuerpos de mujeres y había desprendido sus vejámenes por todo un distrito de la capital.
Era un mensaje absoluto de irrespeto, pero sobre todo de dominación y poder. Puedo hacer esto y puedo porque así lo quiero y me saldré con la mía. No esta vez, no cuando él ya había ingresado al juego, de una forma u otra.
Unas horas antes de que la señorita Haruno tocará a su puerta, caminando por el centro del concurrido Londres hacía su apartamento se permitió preguntarse situaciones más adversas ¿Estaba metiendo las narices muy hondo? ¿Era una de estas veces?, como su mamá le había mencionado de niño, en que la curiosidad mató al gato, normalmente él era el gato.
Gato o no, siempre solía caer de pie. Esta no sería la excepción, se dijo.
-¿Qué opina?- dijo ella acercándose- ¿Cree que es el mismo autor?-.
-Si lo creo- dijo él mirando debajo de las uñas del cuerpo- No deja que vivan mucho, no hay tantos signos de defensa, el destripamiento sucede mientras mueren o están muertas, es difícil saberlo con exactitud- menciona él- Para encontrar el arma que hizo esto, deben haber sospechosos, un hilo por el cual jalar- dijo él quitándose los guantes de cuero-.
-No hay nada- dijo ella- Ni sospechosos, ni testigos, mucho menos pistas-.
-Estuve en Whitechapel está tarde- dijo él rápidamente- Sin embargo, me temo que su vida nocturna puede ser más interesante que en el día-.
-Es igual de concurrido- respondió ella- Pero si, la calle principal tiene bastante movimiento, negocios y algunos pubs conocidos en la zona-.
-Deberíamos hacer trabajo de campo, señorita Haruno- dijo él colocándose su abrigo rápidamente-.
-¿Qué dice? ¿Ir a Whitechapel a esta hora de la noche?- sorprendida le preguntó.
-Por supuesto, pero si no quiere, no tiene que hacerlo- mencionó él- Para buscar el arma necesitamos sospechosos, para buscar sospechosos necesitamos al menos público, hay que limitar las variables, para poder filtrar a alguien al menos- dijo él- Un evento puede ser tratado como casualidad, pero dos, dos ya es un patrón-.
-¿Qué está usted diciendo?- se apresuró ella colocándose su sombrero, siguiéndolo a la salida- ¿Qué el asesino matará de nuevo?-.
-Una de estas noches, señorita Haruno- "una de estas noches" se dijo para sí mismo.
Con prisa tomó el primer carruaje que encontró, "A la calle Whitechapel" le dijo al conductor, viendo rápidamente por encima de su hombro como Haruno se subía en otro carruaje, muy probablemente al mismo sitio.
La vida nocturna en el Este de Londres era igual de concurrida que en el día, pero su público era bastante distinto si se atrevía a señalar. Los olores del lugar se conjugan con su poca iluminación, Sasuke sabía que familias numerosas se hospedaban en habitaciones en cuatro peniques la noche, la insalubridad y la pobreza era evidentes mientras observaba levemente, se acercaban a la calle principal, Whitechapel High Street, era incluso considerada como lo mejor de la zona, eso dejaba entrever la poca calidad de vida que ofrecía aquel lugar.
-Por favor, cruce hacía al Commercial Road- le indicó brevemente al carruaje.
Era la calle de los Pubs más populares entre la clase trabajadora de WhiteChapel, mientras en el día eran trabajadores de fábricas o industrias nacientes, atendían un negocio o venían de un muelle cercano, en la noche, algunos hombres se dedicaban a asaltar a otros, algunas mujeres venían a prostituirse o vender baratijas e incluso los niños mendigando.
Eran las once de la noche en punto, cuando Sasuke Uchiha llega al Pub 'Ten Bells'.
Sasuke había elegido el Ten Bells, por su conexión con las víctimas, había consultado con testimonios esa misma tarde y habían asegurado que al menos las dos estuvieron allí, antes de ser atacadas y posteriormente asesinadas. El asesino venía al Ten Bells, tal vez bebía hasta quedar inconsciente y liberaba sus demonios, o tal vez, venía en una cacería de presas.
Fuera lo que fuere, esperaba que su reputación no asustara al sospechoso, se arrepintió un poco por no haberse preparado mejor, tal vez un atuendo que se mezclará mejor entre la noche y los demás bebedores. Mientras estaba en la calle no pudo divisar a la señorita Haruno, pensó en que tal vez se había arrepentido de buscar un sospechoso directamente, pero por otra parte, si el patrón seguía repitiéndose, ella era más vulnerable aquí.
Bebía una mala cerveza sentado en la barra, pues el sitio estaba tan lleno, que era inevitable que los cuerpos de las personas terminarán chocando entre sí, a pesar de ser un Pub en una comunidad muy pobre, era aceptable su aspecto visual, habían mesas agrupadas, una pequeña tarima donde había una banda tocando música de actualidad, incluso tenía bailarinas, las cuales Sasuke sospechaba que no estaban contratadas por el Pub, muy probablemente así ganaban su dinero.
Observó por al menos media hora, parecían lo suficiente promedio como para estar de 'cacería' no encontraba a un solo hombre haciendo algo que no fuera distinto a lo que ya esperaba, pensó en el personal del Pub, pero estaban tan ocupados sirviendo pintas, que él dudaba que tuvieran un solo espacio para querer asesinar. Pensó en la posibilidad de estar incurriendo en algún error de prejuicios, el cálculo de probabilidad siempre indicaba mayor inclinación por el género masculino…pero debía descartar todas las variables.
¿Podrían las mujeres estar en una disputa 'comercial' por el mercado laboral nocturno? Lo dudaba, siempre iba haber trabajo para ellas en ese aspecto. Se enfocó en las mujeres del lugar, habían muchas, sin embargo, su número era mucho menor que los hombres en el sitio, era mucho más sencillo descartarlas una a una. Después de un tiempo prudente, divisó a dos mujeres en una mesa, solas. Era muy curioso, no estaban rodeadas de ningún acompañante, parecían hablar entre ellas pero no estaban allí para beber, y por el aspecto de su ropa, tampoco lo estaban para trabajar.
-Señor Uchiha- escuchó brevemente, mientras buscaba el origen de la voz, Sasuke pudo ver como las dos mujeres se levantaban de su mesa.
-Señorita Haruno- dijo al verla- Pensé que había regresado a su casa-.
-Oh, no- dijo ella rápidamente- Por supuesto que no, usted salió demasiado rápido y fue muy difícil encontrarlo, llevo cuatro Pubs con este- le dijo exasperada.
-Lamento los inconvenientes- le dijo- No suelo trabajar con nadie más-.
-Bien, comprendo- dijo ella- ¿Qué hace exactamente?-.
Sasuke se giró hacia dónde las había visto por última vez, no eran muy altas, pero tenían trajes muy holgados, el cabello de ambas estaba trenzado y usaban traje, gris y negro. Con pantalones. Curioso, se dijo. No era muy común entre las damas usar pantalones, incluso entre las damas de clase trabajadora estaba mal visto. Pudo ver cómo se ajustaban el sombrero en la frente y salían por la puerta hacia la otra calle.
-Estoy buscando un hilo que jalar, señorita Haruno- dijo levantándose de su silla, pagó su bebida rápidamente- No le recomiendo seguirme, sus tacos pueden hacer ruido y necesito no ser escuchado- enfatizó.
Eran las doce con diez cuando Sasuke salió a la calle New Road.
Sorprendentemente New Road, tenía mejor iluminación de lo esperado, los Pubs Queen's Head y Frying Pan en la esquina también estaban repletos de personas, podía escuchar, las voces en grupo, las risas, los pies danzando y la música de banda tocar. Trató de divisar a las mujeres del Pub, pero debía admitir que a pesar de la luz, todos con traje se veían exactamente igual a lo lejos.
Se acercó a una venta callejera de baratijas, pagó con una moneda-Disculpe- le dijo a la anciana-¿Ha visto usted a dos damas de traje y pantalón pasar por aquí?- Ella asintió y le señaló una calle aledaña, alejada de la zona principal. Al principio, dudó que estuviera en camino a una trampa, podían robarle lo que traía encima, pero no había motivos para matarlo, en situaciones como esa sentía la osadía de decir que su padre había contratado maestros para entrenarlo, pero realmente nunca había tenido una situación de peligro real, siempre estaba acompañado de la policía de Scotland Yard en casos como ese. Sin embargo, tenía tanta curiosidad que no se pudo negar a ella.
Las calles de WhiteChapel eran más callejones que calles en sí, recónditos poco iluminados o casi nada, con olor a putrefacción y con indecentes escondiéndose en sus oscuros pasillos, mientras pasaba brevemente, pudo escuchar suspiros de mujeres, tal vez escondiéndose, escuchaba los galopes de los carruajes a lo lejos, y las peleas de gatos nocturnos. Al pasar una esquina, percibió lo que podía ser una pelea doméstica en una habitación, algo se había partido en pedazos y los sonidos sordos de los golpes atravesaban las paredes.
Por un momento, todo se quedó en silencio. En medio de la oscuridad y la sombría media noche, miró la única fuente de luz, era luna llena. En medio de ese descanso, dispuesto a devolver sus pasos, escuchó brevemente a lo lejos voces, parecían cánticos, no estaba seguro, se acercó con lentitud a través de la calle, cada vez era más espesa la oscuridad que Sasuke pensó que se perdería en ella, mientras se acercaba, las voces se mezclaron, con jadeos de cansancio, un gruñido tal vez, no estaba seguro, el siguiente paso que dió hizo por primera vez un ruido.
Impactado por el cambio creyó haber tocado algo con la suela de su zapato, bajó su mano enguantada para palpar lo que parecía un líquido, no estaba seguro, lo elevó a luz de la luna, brillaba, decidió olerlo, el aroma a metal tan conocido atravesó su mente, sangre. De alguna forma seguía acercándose a las voces, pero no podía verlas, por el leve reflejo nocturno pudo divisar el pequeño camino hasta el borde de la acera.
Sintió un grito ahogado y las voces se detuvieron.
Cuando cruzó a la siguiente calle, la poca luz del muelle a lo lejos le reflejo el río sangriento que había estado siguiendo, en su torpeza había pensado que eran pequeñas manchas, pero se encontraba con una exageración digna de un cuento, la sangre bajaba en el sentido del desagüe, buscando la salida más cercana, pero era tan espesa que no lograba caer más rápido. Cuando levantó la vista del suelo escuchó los pasos sordos de alguien corriendo.
Había vuelto a suceder, estaba seguro. Y había sucedido en sus narices.
Tratando de seguir esos pasos corrió hacía el camino ensangrentado que acaba de descubrir, solo para darse cuenta de que se encontraba con un callejón sin salida, el olor a metal invadió sus sentidos, sintió el aire pesado y la noche aún más oscura, de alguna forma viendo la sombra de la pared que tenía enfrente lo hizo sentirse acorralado, su respiración se hizo más rápida y quiso vomitar. Lo que parecía un trozo de carne, estaba justo sobre su pie, estaba seguro que era un intestino…con otro paso más lo confirmo.
Eran las doce y cincuenta cuando Sasuke encontró el cuerpo destrozado de una mujer.
Los nuevos informes superarían los que leyó no hace muchas horas. En esta ocasión, la víctima estaba boca arriba, con el cuerpo completamente destrozado, sus faldas estaban por encima de la cintura, y donde se suponía debía estar su abdomen no había nada, un cascarón. Era como si le hubieran sacado todo lo que tenía dentro. No estaba muy fría, sus manos lo estaban, pero sus brazos aún guardaban algo de calor.
Acababa de suceder. Probablemente no había estado tan cerca, estaba seguro que destrozar la carne humana debía sonar tanto como separar la carne de res…pero él no escuchó nada parecido.
Su mente fue interrumpida por un grito desgarrador.
Salió corriendo por donde sus sentidos indicaron que era, corrió continuamente al menos por dos calles, con mejor iluminación se acercaba a lo que parecía ser una pequeña plaza, alcanzó a ver como un cuerpo femenino corría por otra esquina. Rubio. Su cabello brillaba por la luz. Se apresuró a seguirla, pero al pasar por la pequeña plaza, se quedó quieto una vez más.
Era la una y veinte cuando Uchiha se encuentra con un segundo cuerpo en la misma noche.
Había pasado una hora desde que salió del Pub Ten Bells, y esta noche había sucedido un doble homicidio. Esta mujer había tenido mejor suerte que la del callejón de New Road, tan solo tenía heridas en su garganta, el mismo corte que las otras víctimas, pero, tenía un corte en forma de 'V' por su cara, y las puñaladas en el abdomen indicaban que el sospechoso no pudo terminar con su trabajo, fue casi sorprendido en el acto, el rostro de la segunda víctima esa noche estaba deformado, pero Sasuke no pudo evitar notar, sus pantalones.
Era una de las mujeres del Pub. Lo sabía. Actuaban de forma muy extraña. No es como si unos pantalones significarán algo, Sasuke no se consideraba tradicional, de hecho, apoyaba las causas que su hermano defendía en la cámara de los lores, sin embargo, nunca en sus veinte años de vida, había visto a una mujer en traje, menos en pantalones, hasta esa misma noche.
Sin previo aviso siguió el camino por donde había desaparecido la persona que estaba casi seguro de quién era. Repasaba brevemente lo que había memorizado de ella, no era muy alta, pero tenía el cabello trenzado, era de un rubio muy claro, tenía la piel de porcelana, mientras estaba en el Pub, mirándola, Sasuke se había sorprendido al pensar, que probablemente su piel era suave debajo su toque, que era tierna como duraznos, sus manos no se veían muy estropeadas, probablemente no trabajaba en alguna fábrica, debía de tener un trabajo delicado o ninguno en realidad, tenía ojos claros, no estaba seguro si un azul muy claro o un verde, llevaba un cinto morado en la punta de su cabello para ajustarlo. Era todo lo que recordaba.
Después de una calle encontró el cinto morado, lo llevó de forma instintiva a su nariz. Lavanda.
Eran las una y cuarenta cuando Scotland Yard invadió las calles de WhiteChapel.
Mientras regresaba sobre sus pasos hacia la calle Commercial Road, pudo ver los inconfundibles uniformes de la policía. Kiba Inuzuka con su sombrero de ala y su pipa estaba en la mitad de la avenida dando instrucciones a sus hombres, La señorita Haruno, del hospital San Bartolomé se encontraba con ellos. Decidió acercarse.
-No necesitamos tus servicios, Sasuke- le dijo el inspector Inuzuka al verlo llegar-.
-En efecto, supongo que no-respondió él rápidamente- Acaba de llegar inspector, yo llevo aquí un tiempo-señaló, la señorita Haruno a su lado lo miró tratando de decir algo- Buenas noches, Doctora Haruno- se apresuró- La han llamado muy tarde esta vez- Sorprendida por su ocurrencia, intentó brevemente decir unas palabras pero no salieron de su boca.
-Casualmente, ella fue quien nos llamó- Dijo Kiba rápidamente- Pero los datos de la investigación son confidenciales a la policía, ¿Entiende, señor Uchiha?-.
-Por supuesto que entiendo, Inspector- dijo él- De todas maneras, cuando la suficiente presión social e incluso de la corona se posen por su cabeza, tendremos la agradable oportunidad de discutirlos- sonrió. Kiba Inuzuka no estaba feliz con su ocurrencia, estaba por formular una respuesta cuando- ¡Carruaje, Carruaje! ¡Por aquí!- gritó agitando su mano- Ha sido una espléndida noche, Inspector, Doctora- dijo despidiéndose.
Camino de regreso a su apartamento no pudo evitar que su imaginación volará. ¿Era Lavanda? Esencia de lavanda, tal vez. Lo único que sabía, era que esta mujer misteriosa estaba involucrada, podría ser la autora del delito, podría saber por sus pasos que él venía en camino y por eso huyó de la escena, sin embargo, también podía ser una sobreviniente, no estaba seguro, teniendo en cuenta de que la primera víctima esa noche, no estaba relacionada con las otras dos mujeres del Pub, era posible que él hubiera tomado la calle contraria a ellas, como también era posible que desde el comienzo pudo localizarlas. No lo sabía.
Debía encontrarla.
Dentro de su piso, se dispuso a encender sus linternas de gas. Observó el cinto, con una flor bordada, ¿una violeta?. Definitivamente ella no era una trabajadora de WhiteChapel.
Sabía bordar, al menos tenía esencia de lavanda, las mujeres de las fábricas no tenían dinero para perfumes, no podían permitirse tal lujo. Era noble, y si no, debía ser parte de los comerciantes. No estaba casada, y si lo estaba, su esposo no debía estar mucho tiempo en la ciudad. Si sus sospechas eran ciertas, y Scotland Yard, que esa misma noche habían demostrado que no lo querían ni aún kilómetro de su investigación, el hecho de que un noble estuviera involucrado acentuaba su hipótesis de encubrimiento.
Sin embargo, a pesar de su apariencia cuidada, el largo de su cabello lo estaba haciendo dudar. Los nobles no admiten tal salvaje estado, el cabello así de largo está relacionado con nativos no civilizados, las tendencias de moda indicaban un mayor cuidado estético.
Su aroma, sus manos. Sus manos estaban en perfecto estado, no era trabajadora de fábricas o lavandera.
Era repostera…o florista.
¿Qué más sí no? Que otros trabajos le darían a una mujer joven en el corazón de Londres, eran de los pocos trabajos donde aún se conservaba delicadeza.
Estaba seguro de que era florista, no era que pagará por perfume de lavanda, trabajaba con eso. Probablemente usaba ese cinto a diario, estaba impregnado con el aroma.
Recostado en el piso de su sala mirando su propia sombra reflejarse en su techo, sólo veía una respuesta. Al amanecer iría al mercado a visitar cada tienda de flores y si no, visitaría las floristerías refinadas Hyde Park.
¿Qué posibilidad había en que un presunto asesino fuera con normalidad a cumplir su horario de trabajo al día siguiente de cometer un doble homicidio? ¡Muchas!, los homicidios no pagaban muy bien.
Cuando la sociedad londinense amaneció, "Extra Extra, dos prostitutas degolladas y desmembradas en WhiteChapel" se escuchaba por todas las calles, estaban asustados, incluso las tiendas de su zona tenían avisos de estar cerrados ese día, los carruajes pasaban vacíos a su lado, la conmoción era de esperarse, él mismo había sido testigo de los hechos terroríficos solo unas horas antes, nunca antes en su vida había estado expuesto a tanta crueldad, tanta que rozaba el salvajismo, se atormentó mientras intentaba dormir, se vió a sí mismo corriendo calles arriba, calles abajo, persiguiendo sombras, escuchando el eco de los pasos en una ciudad completamente desolada, recordaba haber visto su propia imágen en un charco de agua, reflejaba su cansancio y la luna llena sobre su cabeza, parpadeó un segundo y su reflejo le mostraba sus ojos de un profundo color rojo, mientras su traje estaba salpicado por sangre espesa, carne y sesos sobre sí mismo. Cuando despertó de ese sueño, estaba pasando por la avenida del parlamento, la clase trabajadora de mujeres gritaba con pancartas, exigiendo por justicia, un responsable, alguien a quien colgar para poder dormir con tranquilidad, para que las noches de aparente normalidad regresaran. Si se podría llamar normalidad a vivir entre la muerte y el hambre.
En el mercado de Londres, aunque conmocionados evidentemente por los hechos de la madrugada, todo seguía la costumbre, los comerciantes ofrecían sus productos, prometían la cura de las enfermedades, el matrimonio en un mes o la viudez también, podían leer el futuro de sus manos o de cartas de dudosa procedencia, si de algo estaba seguro Sasuke es que las constelaciones solo funcionaban para navegar, y no como profecías marinas, si no como punto de referencia, después de todo lo único estático e inamovible en el mar eran las estrellas, de eso tenía certeza ¿De que las estrellas determinaban si envejecerá sano o con esposa? Estaba seguro que incluso si las estrellas tuvieran esa información, les importaría un comino un simple mortal, y les importaría el doble estar contándolo a mediums empobrecidas.
Pero para cada juego está su jugador, y para cada mentira su creyente.
Le agradaba reconocer que la zona de floristería en el mercado era el sitio con mejor aroma de toda la ciudad. No fue muy difícil encontrarla, cuando sus suposiciones fueron acertadas se llenó de una seguridad que antes no tenía, el hilo del cual estaba jalando estaba cada vez más cerca del nudo y en consecuencia de su desenlace. Los puestos de floristas en el mercado eran simples, unos cuantos barriles y una mesa para cortar, con cintas y papeles para envolver los arreglos, no estaba seguro de que su sospechoso…sospechosa hasta ahora fuera el responsable de los homicidios, la atrocidad evidenciada era propia de un carnicero mismo, el carnicero de WhiteChapel, era casi imposible, que sus manos siguieran intactas después de destrozar a cuatro mujeres en los últimos días, hacer uso desmedido de la fuerza debía suponer al menos una herida visible, eso solo lo llevaba a dos situaciones, en primer lugar, una extrema precisión y habilidad, en segundo lugar, había estado en el momento y en el lugar equivocado.
Balance de probabilidades, más lo segundo que lo primero.
-Buenos días- le dijo mientras se acercaba a su puesto, ella quien en esta ocasión usaba un vestido simple color beige, junto con un delantal de cuero donde reposaban sus herramientas de trabajo, se acercó amablemente-.
-Un gusto, señor, ¿Cómo puedo atenderlo hoy? ¿Quien es la afortunada?- dijo ella sonriendo, mientras recitaba probablemente un diálogo ya ensayado miles de veces- O…el desafortunado evento, también-.
-Hmm, si- murmuró él lentamente- Una muy buena amiga falleció recientemente, estoy interesado en llevar un arreglo a su despedida fúnebre- dijo rápidamente, la verdad es que no tenía planeado ese acercamiento, estaba pensando en ser directo e inquisitivo, pero al final, nada le impedía a ella desaparecer otra vez-.
-Oh, mis condolencias por su pérdida- dijo ella- Sugiero entonces, unos crisantemos blancos, son respetuosos y adecuados para la ocasión, ya que…-.
-Representan el luto y larga despedida- le dijo él directamente-.
Sorprendida ella se quedó mirándolo en silencio, por un breve momento él pensó que le había dicho algo que no podía comprender, cuando ella soltó una risa con confianza.
-Oh vaya…-dijo rápidamente- Conoce usted el lenguaje de las flores-.
-Como cualquier caballero respetable, ¿señorita?- le preguntó él.
-Ino- dijo ella- Mi nombre es Ino- repitió- Me sorprendió un poco, no suelen apreciar los mensajes de mis arreglos-.
-Aunque, supongo que es muy convencional- dijo él- ¿Que arreglo haría usted si perdiera recientemente a una buena amiga?- No lo había planeado así, pero su mente a veces podía llegar a ser muy impredecible-.
La sonrisa en su rostro cayó inmediatamente, estaba seguro que había dado en clavo, mantuvo el silencio, mientras cortaba los tallos de los crisantemos elegidos recientemente.
-Mmm- murmuró ella-...Supongo que..las rosas blancas…si ella era muy importante, para usted- dijo rápidamente- Las rosas blancas representan el amor eterno y la paz- concluyó ella- ¿Quiere que le agregué algunas rosas blancas a su arreglo?- le dijo mientras las señalaba.
-Más bien unos narcisos- soltó él inmediatamente. Mentirosa.
Ella se quedó completamente congelada, en ese mismo momento él supo que la había atrapado, no estaba seguro de en qué estaba relacionada, si era la homicida o no, pero ella estaba conectada con esas muertes y el hilo del cual había jalado con tanto esmero, al fin empezaba a desatarse.
-Ja..- intentó reírse-...un poco gra…-.
-¿Dónde se encontraba anoche, señorita Ino?- preguntó él de inmediato.
-¿Qué…dice?-dijo ella mientras soltaba sus tijeras- ¿Quién es usted?-.
-¿Dónde se encontraba esta madrugada?- repitió de una vez más.
-Aj…-resopló mientras llevaba sus manos a la cintura sobre su delantal- No entiendo a que vienen esas preguntas, ¿señor?-.
-Inspector- dijo él rápidamente- Soy parte del Scotland Yard, y espero que tenga una coartada para la noche de ayer-.
-Me juzgará por exceso de confianza, más no por ingenua- le respondió ella de inmediato- Usted no es policía, narciso- resolvió ella. Mentiroso.- No se quien sea, pero no quiere jugar a esto conmigo, tiene una gabardina en algodón azul oscuro, señor, todos saben que los policías no tienen dinero para algo tan caro-.
Era muy lista, debía admitirlo. Esa destreza mental que acaba de demostrar disparó altamente las probabilidades de ser la culpable, sí podía observar así de bien, si podía reconocer esos detalles, no sólo eso, si no de atacar directamente cuando se ve acorralada. No era cobarde.
-En efecto, un comienzo poco probable- admitió él, dispuesto a no seguir en la mentira- Es cierto, no soy policía, pero tampoco quiere decir que no puedo llevarla con ellos- amenazó inmediatamente.
-No lo comprendo señor, no hay nada por lo que pueda llevarme- dijo ella rápidamente.
-Empecemos por ¿Dónde pasó la noche?-preguntó él.
-¿Disculpe?- dijo ella mientras colocaba sus manos apoyadas en la mesa- Es una pregunta muy privada para ser respondida, mucho menos por un cliente-.
-Puede que sea cliente- dijo él, sostuvo entre sus dedos el cinto de cabello bordado dentro del bolsillo de su abrigo- Esto le pertenece- le dijo sacándolo y poniéndolo a su vista. Inmediatamente su rostro se puso más colorado de lo que estaba, miraba el cinto, más no se atrevía a tomarlo en sus manos.
-No reconozco esa tela- respondió ella llevando sus manos a las caderas- No se de que me habla-.
-Puede negarlo si eso quiere- dijo él volviendo a guardar el cinto en su bolsillo- Pero fue vista por una dama mientras huía de la escena del crimen- Soltó él sin más. No era cierto, él levemente la había visto dudaba que alguien más la hubiera notado, sin embargo ante la premisa de verse descubierta por un testigo ocular, tal vez su semblante cambiaría- Además, estuvo en el Pub Ten Bells con ese cinto ajustando su trenzado-dijo- Y esta vez, fui yo quien la vió-.
-...Usted no entiende en qué se está metiendo- murmuró ella mientras se pasaba las manos por el rostro-.
-De hecho, si lo hago- Respondió con fuerza- Cuatro mujeres han sido cruelmente asesinadas y no tengo un culpable- terminó- Usted sabe algo, y quiero creer que no es la responsable, no parece tener un demonio oculto-.
-Mire- respiró ella pesadamente- Se nota que usted es de buena familia, que incluso luce como un caballero ejemplar, no debería involucrarse en problemas tan banales de nosotros los obreros- enfatizó- Aléjese de todo esto si es posible-.
Sasuke estaba sorprendido. ¿Acababa ella de admitir que tenía algo que ver o sabía algo de los homicidios? ¿Otra persona que no quería que metiera sus narices en la investigación más fascinante nunca antes vista? Entre más le negaban el conocimiento, más lo anhelaba.
-Seré completamente franco con usted, señorita Ino- dijo él- No estoy dispuesto a irme sin resolverlo- terminó- Y sí tengo que seguirla a todas partes, lo haré, usted de alguna forma hace parte de esto- la miró- Usted es un cabo suelto en la noche de ayer, usted y su acompañante, quien ahora descansa eternamente en el hospital San Bartolomé-.
Ella se quedó callada. Su mirada se bajó a sus pies sin poder formular una sola palabra. La segunda víctima que había muerto en la madrugada, de alguna forma se conocían y ella sabía en qué condiciones había muerto, ya fuera la causante o no. Sabía cómo había pasado.
-Su nombre era Tenten. Era mi amiga- reconoció mientras lo miraba- Y le aseguro que nada de lo que cree es lo que parece, y que si le contará tan solo algo de todo esto me tomaría por loca, no estoy dispuesta a negociar mi libertad-.
-No la está negociando conmigo, la está negociando con la policía, si la dama que la vió huyendo decide dar su descripción estará implicada, no se que piensa decir, pero la persona que es su coartada está muerta, si usted no es la responsable- enfatizó él- Dígame la verdad, y le aseguro que encontraré al responsable-.
-Está bien- dijo ella- Hablaré con usted después de mi turno-.
-¿Cuándo acaba su turno?-.
-Al final del día, cuando cierra el mercado- le dijo ella.
-Me quedaré a esperarla- le dijo él. No confiaba en ella, nada le impedía cerrar y desaparecer, para cuando se fueran a encontrar ya habría estado a kilómetros de él, tenía que vigilarla.
-Pero…Pero ¿Qué?- respondió sorprendida- Es mucho tiempo, no se preocupe vaya, podemos encontrarnos en algún sitio de su preferencia, si me da una hora…-.
-Nada le impide irse de la ciudad- dijo él- Acabo de conocerla, solo se su nombre y por probabilidad donde trabaja, no se donde vive, no se de nadie que la conozca…No estoy dispuesto a dejar que desaparezca-.
-Está exagerando- dijo ella, más relajada- Señor, necesito hacer este turno, con suerte mi empleador me pague los cuatro peniques que necesito para dormir esta noche, o me verá otra vez rondando calles esperando el amanecer- terminó ella.
-Tengo una habitación disponible- respondió él rápidamente. En su mente sonaba muy práctico, pero al ver el rostro de la 'florista asesina', se había dado cuenta de que era una de esas veces en que su cabeza había olvidado el sentido del decoro- La habitación solo cuesta la información que usted posee, quiero aclarar, no me mal entienda-.
Impactada ella se quedó observandole. Cuando intentó formular una frase se quedó a medio camino.
-Amm…¿Su…su esposa está de acuerdo con ese tipo de propuestas?- le preguntó ella inmediatamente.
-No estoy casado- respondió él.
-Oh- exclamó- Ni siquiera se ha presentado apropiadamente y está ofreciéndome una cama en su piso…¿Le resulta a usted normal esa proposición?- preguntó ella.
-Si-dijo él- No entiendo las reglas sociales del decoro y el honor, se me hacen insulsas, un completo acto de hipocresía, nada que no pueda pasar en otras situaciones, nada que no está pasando ahora mismo, no tienen sentido- dijo- Y en cuanto a esta propuesta, es realmente un acuerdo de mutuo beneficio, usted necesita donde dormir, yo necesito que usted no desaparezca y me cuente lo que sabe, a este punto está casi descartada como responsable, y si no, tomaré el riesgo de ser asesinado en mi propia casa-.
Ante esto último él esperaba no quedar como un completo imbécil si su cuerpo terminaba desmembrado en su sala, porque estaba seguro que su hermano entregaría donaciones a los mediocres del Scotland Yard, y la justicia de por su muerte estaría en manos de la persona más incompetente de la historia, el inspector Kiba Inuzuka.
Ella se empezó a reír.
-No puedo dejar mi trabajo, señor- enfatizó ella- Usted garantiza esta noche, pero mi trabajo estará aquí todavía y si me voy ahora, me van a despedir-.
-Necesita un empleo- dijo él pensativo.
-No necesito, ya tengo uno y debo conservarlo, si me voy con usted hoy, encontrarán a alguien más, hay cientos sin empleo en esta ciudad-.
-Queda contratada como ama de llaves, señorita Ino- dijo él- De tiempo completo- ella se quedó perpleja, de cierta forma él también se quedó perplejo, no sabía de dónde había sacado eso, pero le sobraba dinero, su hermano le mandaba mucho más de lo que podía gastar- Le pagaré un salario y puede quedarse con la habitación-.
-¿Qué?- exclamó ella- ¡No conozco ni siquiera su nombre! ¿Se ha vuelto loco? ¿Puede vivir una mujer joven sin casarse con otro hombre que no esta casado? ¡Me arruinaría socialmente! Ni siquiera los jóvenes señores del mercado harían propuesta alguna…-.
-¿Ah sí?- se preguntó él para sí mismo- Pensé que no esperaba propuestas, pensé que se dedicaba…-.
-¿Cómo se atreve a mencionarlo?- gritó ella- ¡Puede que no sea noble o de buena clase, pero ni yo ni Tenten somos prostitutas! ¡Ninguna de esas mujeres!...Y aunque no culpo ni reniego como ganarse la vida, no soportaría dedicarme a esos…servicios- terminó.
-Discúlpeme si la ofendió, más sin embargo, no es crimen alguno dedicarse a tal oficio, ni yo me atrevo a juzgar el trabajo de otros- le dijo- Y…Lo lamento, no pensé en su reputación cuando hice tal suposición, es que realmente no encuentro ningún argumento para lo que llaman decoro, no hay nada que usted y yo no podamos hacer en otro sitio… o en otras circunstancias- dijo seriamente.
Al ver su rostro sonrojado supo que se había equivocado en la elección de sus palabras.
-En fin, ese no es el punto- Dijo él- Tengo un piso en Belgravia, Apartamento 102, Eaton Square-.
-¿Belg…¡Eaton Square!?-gritó ella llevándose las manos a su boca- ¿Es un Lord?- preguntó asustada.
-No, no- Aseguró él- Deben pasar cosas horribles para que lo sea, y es el doble de horrible suponer esa responsabilidad-.
-¿Es un noble?-dijo- Está diciéndome que vive en la zona más exclusiva de la ciudad…¡Es un noble!- gritó ella.
-Eso es irrelevante, señorita- señaló él- Lo que quiero decir y sin sonar irrespetuoso, es que, probablemente no la conozcan en esa zona de la ciudad, si quiere, puede mentir con que ha sido contratada como niñera…-.
-¡Por dios santo! Claro que nadie me conoce, nunca en mi vida he estado allí, sin embargo, ¿No dañaría eso su reputación?- preguntó ella.
-Eso es lo más insignificante que existe- exclamó él- No se preocupe, de por sí yo no poseo alguna reputación. Ninguna madre o casamentera dejaría a su hija casarse conmigo. No se preocupe- dijo él.
-...Eso no inspira ninguna confianza, ¿señor?-.
-Es cierto…Uchiha, Uchiha Sasuke- dijo él presentándose finalmente.
-Un gusto, señor Uchiha- dijo ella inclinándose levemente- Mi nombre es Ino Yamanaka-.
-No malentienda a las señoras. No soy buen partido, he renunciado a mi herencia y vivo como investigador privado- explicó- Ninguna señora dejaría a su preciada hija casarse con alguien que no ha seguido las reglas sociales, tienen una reputación que mantener-
-Comprendo- dijo ella- Tomaré el empleo entonces, más sin embargo, pienso solo tomarlo mientras se resuelve su investigación, no voy a negar que la posibilidad de ser contratada así sea en alguna servidumbre de esa zona es demasiado buena como para desperdiciarla- le mencionó mientras tomaba algunas cosas que parecían suyas, el abrigo del traje que llevaba puesto la noche anterior y una valija no muy grande- Hablaré con mi empleador, es el que está en ese puesto- dijo señalando un puesto de flores frente a ellos-.
-Por supuesto- dijo él mientras la observaba detenidamente. El empleador era un señor mayor que no estaba muy feliz, manoteó y discutió al aire mientras ella se disculpaba bajando la cabeza, no le dió nada, ni un penique. Ella rápidamente se devolvió- ¿Cuánto tiempo ha trabajado para este puesto?- le preguntó cuando ella regresó.
-Trabajo aquí desde que tenía ocho años- dijo ella levemente- Extrañaré mucho este lugar- él estaba ofendido, ella llevaba toda su vida trabajando para ese sitio y le habían tirado a la calle sin nada, sin una compensación al menos por sus años de trabajo, sin tan solo un penique.
-¿Qué otras cosas sabe hacer?- Le preguntó él mientras salían caminando del mercado.
-Soy florista…Ammm-se quedó pensativa- Brevemente fui lavandera para una posada, también trabaje en las noches en una fábrica de relojes cuando era niña, debíamos pintar las manecillas, era un trabajo muy delicado, soy buena con ese tipo de trabajos- tomaba sus cosas con un brazo, él no estaba seguro si debía cargar su maleta o no- Oh...Pero se escribir y leer, lo aprendí por cuenta propia imitando las letras en los periódicos, me han dicho que tengo linda letra, aunque bueno…No tengo clases de caligrafía, no debe compararse con otras que usted haya visto, pero en el mercado no saben escribir, así que piensan que lo hago muy bien-.
-Se lo preguntaba por si estaba interesada en algún otro trabajo después de solucionar esta investigación…No me malentienda, pero considero que puede tener más oportunidades que ser de la servidumbre, incluso podría ser entrenada para ser una ama de llaves de verdad- Le dijo él mientras llamaba a un carruaje con su mano.
-¿Es eso posible?-dijo ella- ¿Un ama de llaves de verdad? ¿De una residencia?-.
-¿Estaría dispuesta en ir y hospedarse en Yorkshire?- preguntó él mirándola, verde. Se había preguntado esa misma madrugada miles de veces el tono, verde, así lucían sus ojos.
-¿Conoce alguna oferta en Yorkshire?- le preguntó ella.
-No la conozco- dijo él rápidamente- Sin embargo, podría gastar unos favores…El ama de llaves de mi hermano, es una persona bastante mayor que está entrenando a su reemplazo ya, pero sucede, que su reemplazo está encargada de la residencia familiar aquí en Londres, cuando asuma su cargo, en muy poco tiempo tal vez, quedará una vacante, pienso en que usted podría entrenarse bien…Obviamente tendrá que estudiar bastante, pero se que mi hermano es un hombre caballeroso, asumirá los gastos-.
-Oh…Dios santo- Exclamó ella mientras subía al carruaje- Por supuesto que sí, es una oportunidad única, prometo servirle bien a usted y a su familia-.
-Oh no…no hace falta…Incluso podría trabajar en Arundel ahora que lo pienso, hay bastante trabajo allí-.
-¿Arundel?-dijo ella- No conozco muy bien las localidades, pero estudiaré con esmero- dijo ella- ¿Su hermano viene a menudo?-.
-Si, si, más de lo que quisiera- dijo él- Pero debe venir a las reuniones de la cámara-.
-¡Oh dios santo!-Gritó ella, Sasuke estaba seguro de que se había escuchado incluso en la calle, esperaba que no pensaran nada inapropiado- ¡No pensé que fuera tan noble! Digo, sospeché que lo era…¿Qué título tiene su hermano?- preguntó ella.
-Es el duque de Norfolk y el conde de Arundel- dijo él.
-Duque- murmuró ella-... ¡Un duque!- volvió a gritar- ¿Se ha vuelto usted loco? ¿Cómo cree que un duque podría contratarme como un ama de llaves?...Oh no, oh no, disculpe, usted usted…- balbuceó.
-Yo no soy nadie, ya se lo dije- dijo él- Odio las muestras de respeto debido a títulos insulsos, y si, si creo que pueda contratarla, usted es joven y está dispuesta a aprender, no hay motivos para negarse- le dijo rápidamente, sabía que su hermano canjearía algo de ese inmenso favor, y él tan solo esperaba que no fuera tan serio su pedido.
Pasaron a merendar brevemente en una cafetería, él decidió ser parcialmente sincero y decirle la verdad de la noche anterior, la había seguido mientras se iba con su difunta amiga, ella se limitó a asentir y señalar distintas cosas que no lo llevaron a nada. Cuando ella tomó su codo y le aseguró que le contaría en casa toda la verdad, él sintió que sus ojos le hablaban con sinceridad. Dijo que era un cuento muy disparatado y que de buenas a primeras él no le creería.
Eso le dió mucha más curiosidad, no va negar que mientras caminaba de la cafetería a su casa, aceleró su paso ansioso. Al llegar, le dijo que tenía una segunda llave de la puerta, ella miró el lugar y él le dijo que movería sus libros y papeles del cuarto de invitados para que pudiera acomodarse, ella insistió en ayudarlo a trasladar sus cosas.
Dieron las cuatro y media cuando se sentaron agotados en el sillón de su sala.
-No se por donde empezar- murmuró ella-.
-¿Qué hacía ayer en la noche en Pub Ten Bells?- preguntó él rápidamente.
-Tenten y yo esperábamos a un hombre que frecuenta ese Pub- dijo ella- Sucede que…
-¿Por qué o para qué lo esperaban?- insistió él.
-Oh dios santo…- exclamó ella- Es mucho más complejo de lo que creí que sería- dijo mientras se agarraba sus manos con nerviosismo- Verá, me enteré hace unos días de algo que hasta esta semana he tratado comprender, le contaré absolutamente todo incluso si no es relevante- le explicó ella.
-Está bien- dijo él acomodándose en el sillón, ella lo miró a los ojos y una vez más él estaba casi seguro de que se perdía en ellos- Comience-.
-Nací y me crié en ese mercado, mi padre era Florista, no tuve madre, me abandonó, así que fui criada solo por mi padre y ocasionalmente por mi abuela, quien tenía un puesto de adivinanza en el mercado, nunca creí del todo en su trabajo, siempre pensé "Esto es solo un acto de arte, nada más", pero hace quince días, masomenos tiempo después del primer homicidio, una mujer que dice ser mayor, pero se lo juró, no luce en nada mayor fue a mi puesto del mercado…Es la señora Tsunade, tiene un buen sitio en el centro de Londres donde lee cartas y cura enfermedades, dijo que debía reunirme urgentemente con ella esa misma noche, así pasó. Resulta que es una mujer…con muchos siglos-.
-¿Cómo?- preguntó él frunciendo el ceño.
-Como se lo digo, ella dice ser…Inmortal-dijo ella lentamente- Lo sé, lo sé, suena disparatado…¡Pero lo demostró! uso una navaja de plata cortándose la palma de su mano…¡Se curó inmediatamente!- gritó moviendo las manos y se levantó caminando por la sala- ¡Pensé que me estaba volviendo loca! pero resulta que perteneció…a…a…un…¡Por un demonio! ¡A un aquelarre de brujas!- le dijo exasperada.
Uchiha se quedó en silencio. ¿Había contratado a una mujer señil como ama de llaves de su casa? ¿Se estaba inventando esa historia para aburrirlo y no decirle la verdad?
-Se que no me está creyendo…pero igual seguiré, le dije que le contaría la verdad- enfatizó ella- Dijo que el poder mágico se hereda, son herencias de sangre, que logró la inmortalidad gracias a un hechizo de su aquelarre y que desde entonces es la encargada de llevar registro de las lineas sanguineas familiares…Solo pueden heredarlo las mujeres, y resulta que el puesto de adivinanza de mi abuela en el mercado…¡Era real!- volvió agitar las manos mientras se las pasaba por la cabeza- Aún hay más- dijo mientras lo señalaba- Sucede que las brujas tienen ramas de hechicería, y gracias a la línea de mi abuela, soy la última bruja espiritista…¡No se nisiquiera que significa eso! ¡Ella solo me lo dijo y ya! y ahora… y ahora quiere que yo…- balbuceaba mientras se agarraba su frente con ambas manos, Sasuke no sabía si estaba actuando muy bien, o se creía a plenitud sus mentiras, era impresionante tanto drama- Estaba allí para conseguir a un hombre que tiene una maldición por herencia familiar, Tenten era una bruja protectora, y estaba allí para ayudarme en mi trabajo…y fracasé- murmuró- Y ahora ella se ha ido…Ella y muchas otras-.
-...Aja…-intentó decir algo- ¿Qué maldición tiene ese hombre?-.
-Hace mucho tiempo, mientras la orden de brujas fue forjada, sucedieron muchos imprevistos, entre ellos, un cura decidió quemar a las líderes del primer intento de sociedad, se realizó una maldición de sangre, como bien sabe, los curas son seleccionados para que ellos y su familia, se encarguen de administrar una iglesia en nombre de la corona, pues, la maldición se extendió al heredero varón, el siguiente cura de esa familia, en luna llena se transformaría en hombre lobo, poseído por el espíritu de Kurama, perdería toda conciencia y humanidad al llegar a la mayoría de edad, tanta que olvidaría hasta sus seres queridos, acabando incluso con su familia, temiendo los efectos de esta maldición, se asesinaron a todos los hijos varones de esa familia, antes de llegar a la mayoría de edad, excepto uno, actualmente- mencionó ella- Y esto es porque, técnicamente no es heredero de esa familia-.
-¿Qué familia tiene la maldición de sangre?- preguntó él.
-La familia Uzumaki-dijo ella- No quedan muchos miembros que conserven el apellido, pues la mayoría son mujeres, pero actualmente una de esas hijas ha tenido un hijo varón, que no es del todo Uzumaki, pero es una maldición de sangre, se manifestará con la mínima relación-.
-...Lord Namikaze-dijo él- Su heredero es hijo de una Uzumaki-.
-Si- dijo ella- Naruto Namikaze, desde hace dos meses llegó a la mayoría de edad, y ha habido luna llena, y ya ha matado, lamentablemente, el espíritu de Kurama está enojado con el aquelarre, porque en lugar de ayudarlo, ha permanecido enterrado por más de un siglo, ya que los Uzumaki han acabado con su estirpe masculina-.
-...No se trata de prostitutas de WhiteChapel- concluyó él- ¿son brujas de tu …aquelarre?- preguntó- ¿Cómo sabe el joven quienes son brujas?-.
-Él no lo sabe- dijo ella- A penas es luna llena, pierde toda conciencia del "yo" que suele conoce, Kurama toma su cuerpo, y él sí puede identificar a las brujas, está enojado, lo ha dejado claro, y como verá, señor Uchiha…He fallado, en dos ocasiones…o más bien tres-.
-¿Fallado?- preguntó él-.
-Soy un fracaso, no se nada de magia y me han buscado porque es una tarea para una bruja espiritista… debe hacerse el hechizo de separación para liberar a Kurama de un cuerpo terrenal, pero no he logrado hacerlo…Anoche, estuve allí para intentarlo con Tenten, es mi segunda vez…En la anterior ocasión a esa noche la bruja Temari lo atrajo para realizar el conjuro y murió… Tenten y yo, no pudimos evitarlo, después Karui quien vino desde París a ayudarnos anoche, fue la encargada de atraerlo…No pude completar el conjuro…No quiero ser inutil, pero creo que la señora Tsunade se ha equivocado conmigo, tal vez…No soy hija de mi padre y por ende, no tengo la magia de mi abuela…No lo se, pero se salió de control…Corrimos mientras atacaba a Karui, quiso atacarnos pero Tenten se interpuso entre él y yo, pensó que eventualmente lo lograría y más de…nosotras no moriríamos- murmuró ella, podía ver sus lagrimas bajar por sus mejillas- No la conocia hace mucho… de hecho, estuvimos juntas solo una semana y aun asi…ella no dudo en dar su vida por mi, le falle a ellas y a todo el aquelarre, han decidido…relevarme, optarán por una bruja de sellado, la señorita Konan del Sur se hará cargo….-.
Sasuke no podía creer todo lo que acababa de escuchar, quiso dejar un lado el escepticismo y decirse a sí mismo que todo estaba abierto a posibilidades, pero era casi como si le escupieran en la cara que el derecho divino existía, que la minoría de edad estaba en el cuerpo y que las mujeres podían pensar lo mismo que un caballo. Era una burla en sí mismo todo esto.
-Pero…pero-dijo ella-...¡Esta noche hay luna llena! si…si usted lo ve por su propia cuenta, tal vez me crea de una vez por todas…Konan, estará hoy en Whitechapel se encargará de sellarlo…pero, el joven morirá…-dijo- Cuando lo vea y me crea, acabará la investigación…encontrará al culpable y dejaré de ser su ama de llaves-.
-...Ujumm-murmuró él no muy convencido-...Eee-está bien, señorita-.
-Perfecto…oh bueno, no-concluyó ella- Ee…En fin, un carruaje siempre deja al joven en Commercial Road en las noches, a veces va al Ten Bells en otras ocasiones va al Queens Head…y depende la hora, porque en la primera ocasión…Temari…En esa ocasión ni siquiera entró a algun Pub-.
-¿...Y como sucede exactamente?- preguntó él.
-Cuando se eleva por completo la luna llena, durante la medianoche, la hora del lobo, lo llaman las brujas- le dijo ella- En ese momento sucede la transformación por completo…Pero Kurama se apodera de su cuerpo en el momento en el que la Luna empieza a alzarse-.
-Entonces debemos ir allí…Esta misma noche- dijo él tomándose el mentón- Seguir a la…señorita Konan y ver que sucede, solo así te creeré- terminó él- Además, si esto es así…no hay forma alguna de dar justicia a las víctimas, ni de llevar esto a Scotland Yard…inculpar al joven sería una injusticia, y eso no solucionaría nada…¿No hay una forma en que no muera?-.
-La hay…-dijo ella- Pero he fallado…he fallado dos veces, solo yo puedo, supuestamente, solo separando su espíritu de Kurama, anclando a Kurama al más allá evitando que tenga un cuerpo terrenal o una forma de regresar…Liberando la maldición de sangre de la familia Uzumaki-.
-En este momento, lo peor sería que mate a otra persona- dijo él- Lo más conveniente aunque poco empático…Es asesinarlo, y acabar con todo el clan Uzumaki impidiendo alguna posibilidad de que de descendencia, estaría condenado para siempre, es el resultado más útil y el más conveniente…hagan que su orden asesine a todos los Uzumaki y a sus descendientes y dejarán de morir, estarán a salvo….-.
-¿Cómo?- exclamó ella- ¿Cómo puede decir algo como eso con tanta tranquilidad…asesinar a inocentes?-.
-Nada diferente a lo que hizo el primer Uzumaki que recibió esa maldición, o lo que hicieron con sus propios hijos varones- siguió- No son inocentes y probablemente Kushina Uzumaki pensó que su hijo estaría libre de esta maldición solo porque no era heredero de esa familia. Si todo esto es cierto, y usted no miente, no hay motivo alguno para ser honorable-.
-La orden…hará todo lo posible por no afectar a los demás Uzumaki- dijo ella-.
-¿Hay forma de matar a un hombre lobo transformado?-dijo él- ¿Qué dicen los libros para brujas en estos casos?- dijo de forma burlona.
-...No lo sé…-dijo- No intente burlarse de mi, señor Uchiha- dijo ella acercándose.
-Pensé que estaba siendo gracioso, señorita- dijo él sonriendo- Estaba muy emocionado por este caso, sí me atrevo a decirle, pensé que estaba detrás de un maníaco y me emocionaba atraparlo…Ahora, y aunque no estoy seguro de todo esto, estoy decepcionado, mi rival es una maldición de sangre…Lo único que me agrada, es que he sacado mis propias conclusiones del caso, y no estaba tan equivocado, primero, Scotland Yard no quiere que meta mis narices para ayudarles a resolverlo, algo que hago con la mayoría de sus otros casos, conclusión de esto, alguien no quiere que se resuelva, por lo tanto, en segundo lugar, alguien con poder ha estado manipulando la evidencia encontrada y los testimonios, incluso la narrativa en los periódicos, no conocía la historia ancestral de los Uzumaki y su maldición de sangre, pero estaba seguro que un noble estaba involucrado, y es aun peor, si consideras que Naruto Namikaze está comprometido con la princesa real, así que, tercero, sea lo que sea que le pase, hombre lobo o no, su familia ya lo sabe y lo está encubriendo para proteger el estatus de su hijo y su compromiso con la casa real-.
-¿Cree que su familia ya lo sabe?- preguntó ella.
-Más que eso…Estoy sorprendido, ¿Que pretenden?- dijo él mientras agarraba su abrigo- ¿Soltarlo cada tres noches al mes en Whitechapel y que? ¿Que damas inocentes sigan muriendo?-.
Analizar sus propias palabras lo dejó helado, eran tan convenientes que lo asustaban, pero al mismo tiempo reconoció que era el camino más lógico, para los Namikaze siempre sería más fácil que su hijo matará a esas mujeres que tener que acabar con su vida. Brevemente pensó en la mujer que tenía enfrente, la única sobreviviente hasta ahora, ¿algún día sería ella la siguiente en los diarios? ese pensamiento también lo impactó.
-¡Respondame!- gritó él- ¿Cómo matar a un hombre lobo? ¿Lo sabe? ¿La señora…la bruja inmortal lo sabe?- insistió mientras tomaba el pomo de la puerta- ¿Dónde consigo a esa señora?- insistió.
-Con...una bala de plata- dijo ella- Con una bala de plata… es todo lo que se, lo escuché en las reuniones como una posible solución…la descarta…-ella escuchó como la puerta sonaba. Él se había ido.
Eran las once y veinte de la noche cuando Ino Yamanaka llegó a la esquina de carruajes en la calle Commercial Road de Whitechapel.
Vestía el mismo traje que la noche anterior. Después del portazo en seco esa misma tarde no había vuelto a verlo, asustada pensando que iría tras el joven por su propia cuenta no vio otra opción que venir allí como las noches anteriores. Impaciente miró la calle en busca de Konan, o incluso del carruaje lujoso que siempre dejaba al joven Namikaze por esa misma calle.
Desde que su padre falleció por fiebre de tifus se encontraba sola en el mundo, debía trabajar cada día por al menos cuatro peniques para tener donde dormir, había perdido su casa porque simplemente al ser mujer no podía heredarla, no se había casado aún como su padre esperaba, no había tenido ni una sola propuesta ¿Quien haría una? era una mujer pobre, huérfana y no tenía ni siquiera una dote menos un padre que pudiera pagarle una boda simple, estaba condenada. Aunque el último mes había conseguido ropas y alimentos en la sede del aquelarre, no podía esperar que después de sus fallos quisieran saber algo más de ella. No había merendado nada en forma durante meses hasta esa tarde, comió tanto que pensó que vomitaría de lo llena que se sentía.
Era inevitable, estaba agradecida y peor aun muy preocupada de que algo horrible le sucediera al joven señor que acaba de conocer, sabia que no estaba para nada convencido de lo que ella le había contado, tenía miedo de que apareciera de la nada y encontrara su muerte en la cara solo por no creerle. Procuró ver a los caballeros con mucho cuidado por la avenida, buscando algo parecido en su caminar o en su vestuario.
Pero allí lo vio, bajando de un carruaje en perfecto estado, con abrigo café oscuro y traje gris, con sombrero de ala corta.
Naruto Namikaze. El hombre lobo.
No pudo evitar sentirse asustada, la noche con Tenten y Karui paso por sus ojos, sus llantos, los gritos…los sonidos de la carne ser destripada y la sangre correr brillante por el suelo, congelada en el mismo sitio, no fue consciente de que el joven hombre caminaba calle abajo, levemente pudo divisar como Konan aparecía entre la multitud, con un vestido largo color uva y un paraguas a juego. Su piel se erizo. Quiso dar un paso detrás de ellos pero no pudo.
Sintió como un toque se posaba en su hombro. Asustada se giró y reaccionó.
-¿Qué hace aquí?- dijo él señor Uchiha. Llevaba su traje negro de esa misma tarde, el cabello oscuro despeinado y en su otra mano sostenia un baston que no recordaba haber visto antes- ¡Vuelva a casa!- insistió él.
-¿Está usted loco?- dijo ella tomando su mano y bajandola de su hombro- ¿A dónde fue esta tarde? ¡desapareció por completo dejándome ahí!- continuó- ¡No tiene idea de lo asustada y preocupada que estaba por usted!- se quedó en silencio por un segundo, no tardó en darse cuenta que él había tomado su mano y no se habían soltado-...Creí que había cometido una imprudencia o peor, que había decidido hacer algo terrible-.
-No quiero creer nada de lo que me ha dicho, de verdad espero que sean disparates- insistió él-...pero si por un segundo es cierto, ¿Que hace aquí? ¡Está en peligro, vuelva a casa!-.
-¿En peligro?- dijo ella- …¡Patrañas! ¿Yo en peligro? he sobrevivido tres veces a esa cosa, dos noches, lo he visto se que hace y que hará…no estoy en peligro, en cambio usted no me cree y no solo eso, jamás se ha enfrentado a una cosa como esa- le respondió- Usted es quien está en peligro, está caminando al ojo del huracán y no está midiendo las consecuencias-.
-Eso es irrelevante- dijo él- Ha tenido suerte…-.
-Puede que sí- dijo ella, apretando su mano y dándose la vuelta- Vámonos antes que se pierdan en algún sitio y no pueda creerme- dijo ella tomando valentía de no sabe dónde para caminar detrás del vestido uva de Konan que iba calle abajo, miro rápidamente la luna, probablemente le quedaban menos de quince minutos antes de que se alzara su luz por completo y la hora del lobo empezará.
-¿A quién seguimos?- preguntó él, sin soltar su mano se puso unos pasos por delante y ahora era quien dirigía el camino.
-A la señorita de traje uva con paraguas que acaba de cruzar hacía…¿Está saliendo de Commercial Road?- se preguntó ella.
-Esta llendo hacia Whitechapel High Street- dijo él apurando el paso- Hoy no entrara en los pubs…-.
-¿A dónde fue esta tarde?- insistió ella.
-Necesitaba un favor de mi hermano…fui a su casa- le respondió-...Lamento haberme ido de esa forma sin haberle indicado que hacer, pero necesitaba apurarme-.
Ajustó su agarre cuando llegaron a Whitechapel High Street, era la calle principal de todo el sector, estaba repleta de personas, Ino a penas podía divisar las faldas de Konan a mitad de cuadra, estaba hablando directamente con el joven, estaba sorprendida de que no le hubiera atacado ya, Kurama las había identificado fácilmente en las otras ocasiones…"Hedor de brujas" dijo esa vez, con esa voz grotesca y seca, debía admitir que a veces no dormía pensando en que aparecería en su posada y la despedazaría en partes. Ino se preguntó si Kurama estaba simplemente manteniendo la imagen de su cuerpo terrenal, ser acusado de homicidio en una calle llena de testigos llevaría a Naruto Namikaze a la horca y a él mismo a la nada.
-Estoy segura que ya sabe quien es ella- dijo Ino mientras caminaban- Está esperando solo el momento oportuno para atacarla, muy probablemente Konan también sabe que él lo sabe y aprovechará para hechizarlo, pero necesita que se transforme por completo, así cada fragmento de su espíritu demoníaco será sellado-.
-Quédese donde pueda verla- dijo él- Mantendremos una distancia prudente-.
Eran las once con cincuenta y cinco cuando Sasuke e Ino cruzaron detrás de Naruto Namikaze y la bruja selladora Konan en Hanbury Street.
Con menos testigos oculares la calle Hanbury estaba levemente iluminada, Sasuke revisaba su reloj de bolsillo mientras ella miraba la luna constantemente, en cualquier momento sucedería. En la esquina de la misma calle, Konan forzaba la puerta de un piso con el hombre detrás de ella esperando, cuando la puerta se abrió, Sasuke escuchó el suspiro de Ino a su lado, el sudor en sus manos lo había sentido desde que se la tomó, a cada paso que había dado con ella lo llevaban a la ansiosa sensación de que algo terrible pasaría. Cuando Konan atravesó el marco de la puerta, Naruto Namikaze se doblegó en sus rodillas en medio del andén.
-Está sucediendo- dijo Ino mientras se recostaban detrás de una pared.
Con una exasperación en sus brazos Naruto Namikaze se quitaba torpemente su ropa, Sasuke pudo ver levemente como sus brazos se tornaban más grandes y abultados que antes, sus uñas se alargaban, su garganta gruñía, pudo escuchar levemente lo que parecía la voz de Konan, pero todo parecía más surreal de lo que creía.
-¡Asquerosas brujas!- decía Naruto Namikaze, o lo que Ino llamaba como el espíritu de Kurama- ¡Acabaré con todas ustedes…Malditas!- gritaba mientras seguía retorciéndose, su cuerpo poco a poco dejaba de verse humanoide, pudo divisar como su rostro no era el mismo, sus ojos de un color rojo sangriento brillaban y sus colmillos salían de su boca, pronto ya no estaba retorciéndose en sus rodillas si no que tenía una posición de espalda completamente encorvada erguido en lo que serían sus patas -Todas ustedes, iré por todas ustedes y las despedazaré una a una hasta que acabar con cada uno de sus aquelarres- gritaba. Konan dentro de la habitación, que no podía ver, parecía estar recitando lo que Sasuke creía era un hechizo, el hombre lobo empezó a gruñir exasperado mientras seguía retorciéndose cerca de la puerta. No tardó en ponerse sobre sus piernas traseras en una posición salvaje.
-Oh no…no- susurró Ino a su lado. La bruja Konan dentro de la vivienda seguía recitando palabras que él no podía comprender. Entre más gruñidos Sasuke llegó a pensar que algo realmente le estaba pasando, pero el hombre lobo solo rasgaba las calles con sus garras, inesperadamente dió un salto dentro de la vivienda. Sasuke pudo oír el grito ahogado de la mujer.
-Quédese aquí- le dijo a Ino mientras soltaba sus mano- No se mueva de aquí- dijo saliendo de su escondite dejándola completamente asustada, Sasuke corrió tratando de ayudar a la joven.
-¿A dónde va?- le dijo Ino mientras caminaban detrás de él- No...no entré ahí, vuelva- susurró.
Cuando entró a la habitación solo podía ver el cuerpo del hombre lobo encorvado sobre la cama, las piernas de la joven estaban recostadas al igual que su cuerpo.
-Esta vez destriparé tu corazón, maldita bruja- dijo la bestia sobre ella. Con el bastón que trajo consigo golpeó a sus costillas enterrándolo sobre ellas, el animal chilló del inesperado dolor, y con sus ojos sangrientos lo enfrentó, detrás de él la bruja Konan ya estaba muerta.
Su cuerpo ya había sido despedazado como a las otras víctimas, dos cortes rectos en la garganta, probablemente con sus largas y afiladas garras las enterraba sobre ellas mientras constriñía su cuello morían asfixiadas, sin embargo, de lejos Sasuke podía divisar que Konan había llevado peor suerte que las demás, su cuerpo estaba despedazado vientre abajo, sus órganos estaban desprendidos por toda la cama, la carne y sus vísceras se mezclaban con su sangre, no había diferenciación entre su abdomen y su pelvis, le había destrozado todo.
Intentó golpearlo con fuerza, pero la bestia logró empujarlo contra la puerta del lugar, Sasuke sintió un dolor inconmensurable y se quejó al instante, era brutal. No supo en qué momento, pero Ino llegó allí y lo arrastró corriendo calle abajo, le había atravesado las costillas con el bastón, estaba herido, pero Sasuke creía que se había golpeado la cabeza y no estaba pensando con claridad.
-Debemos correr a donde hayan personas…rápido, corra- decía ella.
Sasuke regresó su mirada detrás de él mientras corría levemente, miró la sombra que escalaba los edificios, la luz de la luna llena lo iluminó y pudo verlo correr como cuadrúpedo por los techos de los edificios residenciales. Sonrió en sus adentros, por eso no pudo verlo la primera vez, estaba sobre su cabeza siempre, sintió como su agarre se apretaba e Ino corría con más fuerza.
-Debes intentar hacer el hechizo- le dijo él, ella lo miró entre asustada y confundida- Debes hacerlo, el hechizo de sellado no funcionó, debes intentarlo mientras…-.
-¡No puedo hacerlo! lo he intentado…- le dijo ella- He fracasado debemos huir o moriremos nosotros también…-.
En un segundo una sombra pasó sobre sus cabezas, y aterrizó en sus cuatro patas, la bestia los esperaba en la mitad de la calle.
-...¡Otra asquerosa bruja!- gritó- ¡Aparecen como ratas y mueren igual que ellas!- dijo Kurama mientras sonreía con sus colmillos brillantes, el hedor a sangre inundó los sentidos de Sasuke, la bestia emprendió con fuerza corriendo hacia ellos, Sasuke dió un paso al frente y con ambas manos en su bastón retuvo las patas delanteras de Kurama.
-Corra…¡Ahora Corra!- le dijo a ella.
-Por dios santo…-murmuró ella. Mientras Sasuke mantenía con toda su fuerza a Kurama atrapado sobre el poco equilibrio de sus patas traseras, decidió hacer su apuesta final, lo empujó contra el suelo, con todo y bastón el hombre lobo cayó.
Sacó el arma de fuego de su abrigo y una bala de plata del otro
-¿Puede ver esto?- le gritó mientras le apuntaba con una mano y mostraba su carga con la otra- Tengo seis tiros de esta hermosa plata…muy pura- La amenaza surtió el efecto esperado, pudo ver en los ojos de la bestia dudar por un segundo- Si se acerca un poco más…pienso descargarla, quiero que sepa que soy muy bueno-.
A su lado podía escuchar a Ino susurrar cosas, confundido siguió apuntado a Kurama.
-Spiritus lupi, ex corpore humano…- decía ella Espiritu del lobo, sal del cuerpo humano- ¡exi, et in tenebris aeternis mane!- gritó de repente mientras usaba su dedo índice para señalarlo. Y permanece en las tinieblas eternas- ¡Potestas lunae te solvat, et libertatem homini reddat!- Que el poder de la luna te libere y devuelva la libertad al hombre.
No paró de apuntarle en ningún segundo, Kurama no parecía afectado por lo que ella decía detrás de él- ¡Potestas lunae te solvat, et libertatem homini reddat!- grito ella una vez más.Que el poder de la luna te libere y devuelva la libertad al hombre.
Kurama empezaba a retorcerse cuando Sasuke decidió bajar el arma dando unos pasos hacia atrás , la bestia emprendió contra él saltando encima de su cuerpo.
-Spiritus lupi, ex corpore humano- Gritó ella más fuerte Espiritu del lobo, sal del cuerpo humano- ¡exi, et in tenebris aeternis mane!-Y permanece en las tinieblas eternas. Sasuke sintió las garras de la bestia sobre su brazo, con el que intentaba defenderse del ataque, trató de alzar el arma con la otra mano pero fue imposible por su fuerza, lo miró a sus ojos sangrientos y pudo ver como se doblaban y se cegaban en blanco- Potestas lunae te solvat, et libertatem homini reddat!- Gritó ella Que el poder de la luna te libere y devuelva la libertad al hombre.- La bestia se retorció y el ataque se detuvo, Sasuke dio unos pasos atrás de nuevo, mientras el cuerpo del hombre lobo convulsionaba en el fuego, tomó el arma apuntando mientras levemente se revisaba el brazo contrario. Estaba sangrando.
Ella tomó con cuidado su brazo adolorido y puso un cinto alrededor de la herida. El cuerpo de Naruto Namikaze poco a poco volvía a la normalidad, la luna llena debajo de sus cabezas era un indicio que el hechizo de separación había funcionado, se permitió mirar a Ino a su lado, quien también lo estaba mirando, mientras guardó el arma se permitió sonreír, y cuando ella soltó una carcajada se sintió más aliviado que nunca. Ella lo abrazó inesperadamente y con su brazo no afectado también respondió el abrazo, el aroma a lavanda de su cabello volvió a impregnarse en sus sentidos tal cual lo hizo en la noche que la conoció.
Eran la una en punto de la madrugada cuando Sasuke Uchiha supo que quería tener ese aroma a lavanda por el resto de su vida.
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Durante años la identidad del asesino de Whitechapel es todo un misterio, se ha considerado como el primer asesino serial de la historia, con imitadores y mensajes a los oficiales, sin testigos oculares aterrorizó las noches del Londres victoriano en el siglo diecinueve, siempre reservado y siempre astuto para sus emblemáticos seguidores. El destripador aún no tiene nombre, algunos dicen que se hacía llamar Jack.
Fin.
¡Oh wow! Bienvenidos a todos de vuelta ¿Ha pasado mucho tiempo, no creen?
Siendo completamente sincera, he crecido mientras escribía mis historias desde el 2014 por aquí, este año en enero cumplí diez años en Fanfiction, y tambien diez años desde mi primer intento de novela en esta comunidad tan divertida y variada como lo son los escritores de SasuIno, he cambiado mucho de mi yo de ese entonces, tan solo tenía doce años e ideas muy locas.
Agradezco a las increibles personas en esta pequeña comunidad, mis queridas señoritas del grupo SasuIno Lovers, y de todos los demas que nos leen o alguna vez me han leído. No hay mucho romance aquí, pero suficiente suspenso y terror quise transmitir, ha sido todo un reto.
Muchas gracias a todos.
Ale.
