Esta obra es una creación original y está protegida por derechos de autor. Los personajes y elementos del universo de Fairy Tail pertenecen al autor mangaka Hiro Mashima
Fairy Tail
One-Shot
A Sake Tail
Era una tarde de otoño en Magnolia, y el gremio de Fairy Tail estaba en su máximo esplendor. Las hojas caían suavemente sobre las calles, y la brisa fresca anunciaba el comienzo del festival de otoño, una celebración anual que el gremio esperaba con ansias. Como era costumbre, las risas, las bromas y, por supuesto, las peleas amistosas entre los miembros llenaban el enorme salón.
Natsu y Gray ya habían comenzado su típico combate, lanzándose miradas desafiantes, mientras Erza los observaba desde su asiento con una copa de vino en la mano, dispuesta a intervenir si las cosas se salían de control. Lucy reía junto a Wendy y Levy, disfrutando del ambiente caótico, y Happy revoloteaba alrededor de las mesas, robando bocados de pescado mientras soltaba su clásico "¡Aye, Sir!" cada vez que lograba esquivar una reprimenda de Mirajane.
El aire estaba cargado de emoción, y la atmósfera era la de siempre: un gremio en familia, celebrando sus victorias y disfrutando del momento.
Después de un rato, Natsu, con una sonrisa desafiante, se levantó en medio de la multitud y, levantando su vaso de sake, gritó: "¡Brindemos por otro festival exitoso, y por muchas más aventuras juntos!" El equipo de Natsu se unió en el brindis, y las risas estallaron nuevamente en el gremio.
A la distancia, sin embargo, se encontraba Touka, observando el bullicio desde una esquina del salón. Mientras la mayoría reía y bebía, ella mantenía una postura más reservada, con los ojos fijos en una figura en particular: Happy. Desde que ella se unió al gremio, Touka siempre había sentido algo especial por él, aunque no era la única. Sabía que la relación entre Happy y Carla era complicada, llena de tensiones no resueltas y sentimientos ocultos. Y justo en esa noche, Touka tenía un plan.
Sonriendo para sí misma, pensó en lo que había escuchado sobre Carla. Sabía bien lo que el alcohol le hacía, y esta celebración le daba la excusa perfecta para poner en marcha su plan. Si lograba que Carla se emborrachara lo suficiente, tal vez Happy se avergonzaría de ella, y Touka podría finalmente ganarse su atención. Era arriesgado, pero la oportunidad era perfecta.
Mirando de reojo a Carla, que hasta ahora había permanecido tranquila y sobria, Touka se dirigió con decisión hacia la mesa donde el equipo de Natsu estaba celebrando.
Con su plan ya decidido, Touka caminó con paso firme hacia donde Carla estaba sentada, sola y observando con discreción el alboroto del gremio. Happy se había ido a otra mesa, probablemente atraído por alguna comida o, más específicamente, por los pescados que Mirajane servía. Era el momento perfecto.
"Carla", dijo Touka con una sonrisa amistosa mientras tomaba asiento a su lado. "¡Qué noche, verdad? Todos estamos tan animados con la celebración".
Carla, que solía ser más reservada en estos eventos, asintió con una sonrisa leve. "Sí, la energía aquí es contagiosa, aunque prefiero mantenerme al margen de las peleas. ¿Tú cómo lo estás pasando, Touka?"
"Oh, lo mismo de siempre", respondió Touka mientras le hacía una señal sutil a Mirajane para que le trajera un par de copas y una botella de sake. "Pero, ya que estamos en pleno festival, creo que deberíamos brindar por nuestros éxitos. Es tradición, ¿no?"
Carla alzó una ceja, dudosa, pero luego se relajó al pensar que no había nada de malo en un pequeño brindis. "Supongo que una copa no hará daño", dijo, sonriendo un poco más abierta.
Touka sirvió dos copas de sake, cuidando de llenar la de Carla un poco más de lo normal, y levantó su vaso hacia ella. "Por el éxito del festival, y por las nuevas oportunidades que vendrán. ¡Salud!"
Carla alzó su copa y, tras chocar suavemente con la de Touka, tomó un sorbo. El licor cálido recorrió su garganta, y aunque no estaba acostumbrada a beber mucho, el ambiente festivo le hizo bajar la guardia.
La conversación continuó, y Touka, con una sonrisa traviesa pero contenida, se encargaba de mantener a Carla entretenida mientras rellenaba su copa constantemente. Con cada tema que sacaba, ya fuera sobre las misiones recientes o los eventos divertidos en el gremio, lograba que Carla bebiera sin prestar mucha atención. El sake hacía su efecto lentamente, y Carla, sin darse cuenta, comenzó a mostrarse más relajada, incluso riendo de vez en cuando.
Touka, viendo que su plan estaba funcionando a la perfección, continuaba sirviendo y distrayendo a Carla con anécdotas y comentarios inocentes, sabiendo que no faltaba mucho para que el verdadero espectáculo comenzara.
"¿No crees que Happy está demasiado ocupado con esos pescados como para volver?" comentó Touka en tono ligero, aprovechando para llenar otra vez la copa de Carla.
"No creo que disfrute de esto." Comento Carla. "Él casi no bebe."
Carla, después de unas copas más, comenzó a mostrar los primeros indicios de que el alcohol estaba haciendo su efecto. Al principio, su comportamiento parecía normal: mantenía una conversación tranquila, aunque algo más suelta de lo habitual.
"Me siento más ligera..." Comento Carla con sus mejillas rojas. "Touka... Deberías tomar un poco más..."
"Ya he bebido suficiente Carla, pero te agradezco." Respondió Touka.
Ella sonrió, sabía que ya tenía a Carla en el punto en el que ella quería. Entonces ella se levantó diciendo que iría a refrescarse en el baño. Carla la ignoró, mientras se seguía sirviendo sake.
Después de salir del baño y limpiarse después de su agradable comida, Happy se dirigió hacia la mesa, solo para encontrarse con Touka, quien se acercó con una expresión de preocupación fingida.
"Oye, Happy, ¿no has notado que Carla está actuando un poco rara?" preguntó ella, con una sonrisa que no podía ocultar.
Happy sintió un nudo formarse en su estómago de inmediato. ¿Extraña? Esa palabra y Carla no eran una buena combinación, especialmente si había alcohol de por medio. Su pelaje se erizó levemente y, sin siquiera pensarlo, sus alas se desplegaron.
"¿Qué quieres decir con 'extraña'?" preguntó, tratando de mantener la calma, pero la ansiedad ya lo consumía.
Touka, escondiendo su satisfacción, señaló sutilmente hacia una esquina del gremio. "Mira por ti mismo..."
Happy tomó altura con sus alas para obtener una mejor vista de lo que ocurría. Desde su posición elevada, pudo divisar a Carla, quien estaba sentada en una mesa con una botella de sake al lado. Su rostro estaba ligeramente sonrojado, y la botella a medio vaciar dejaba claro que había estado bebiendo por un tiempo.
Happy sintió que el corazón se le detenía por un segundo. "¡No puede ser!" ¿Quién había sido el irresponsable que le había dado alcohol a Carla? Todos en el gremio sabían que ella se transformaba cuando bebía. Y ahora… parece que ya está en ese punto.
El sudor frío comenzó a correr por su frente, y su pelaje se erizó por completo. "Esto no va a terminar bien...", pensó, mientras tanto, Carla parecía más relajada que nunca, pero sus ojos se entrecerraban, y su atención se centraba en algo. O más bien, en alguien. A él.
Happy, desde el otro lado del salón, no pudo evitar notar algo familiar.
La cola de Carla.
Esa cola, normalmente quieta y elegante, ahora ondulaba rítmicamente, como si siguiera el ritmo de una canción invisible. Happy, que ya había pasado por esto antes sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
"No… ya está comenzando…" murmuró para sí mismo, tratando de mantenerse fuera del campo visual de Carla. Sabía muy bien lo que significaba ese movimiento, y las consecuencias de no evitar a Carla en su estado actual.
Con un escalofrío recorriéndole el cuerpo, Happy supo lo que tenía que hacer. "La mejor forma de mantenerse a salvo es irse antes de que Carla me vea." Esa era la única opción. Si ella lo encontraba, estaría atrapado, y ya conocía de sobra lo que sucedía cuando Carla se ponía en ese modo agresivo.
Descendió rápidamente, intentando no llamar la atención. Caminó hacia Touka, quien lo observaba
"Me... me tengo que ir", dijo Happy apresuradamente, evitando a toda costa mirar hacia la mesa donde Carla estaba.
"Espera... ¡Oye!" Touka frunció el ceño, pero antes de que pudiera decir algo más, Happy ya había salido corriendo. Touka se sentía decepcionada ya que esto no formaba parte de su plan original.
El Exceed azul con pasos rápidos y decididos, se despidió de ella y salió volando hacia su hogar, asegurándose de no hacer ningún ruido que pudiera delatar su presencia. No se detuvo hasta que estuvo seguro de que estaba lo suficientemente lejos del gremio.
Mientras caminaba para asegurase de que nadie la siguiera, Happy no podía sacarse la imagen de Carla tambaleante y con esa botella de sake a su lado. El temor de ser descubierto lo mantenía alerta, y una vez que aterrizó cerca de su hogar, dejó escapar un profundo suspiro de alivio.
"Por lo menos logré escapar a tiempo..." Pensó él.
[...]
[...]
[...]
Minutos más tarde
Happy aterrizó cerca de su casa, su respiración aún agitada por la mezcla de nervios y cansancio. Había logrado escapar del gremio sin ser descubierto, o al menos eso pensaba. La noche estaba tranquila, y el silencio que lo rodeaba lo hizo sentir momentáneamente a salvo.
"¡Uff! ¡Hogar dulce hogar!"
Con un suspiro de alivio, abrió la puerta de su hogar, listo para dejar atrás el caos del gremio y descansar un poco. La idea de una noche tranquila en casa le trajo un suspiro de alivio, y por un momento, pensó que había logrado evadir el desastre que su intuición le había advertido.
Sin embargo, al cruzar el umbral de su habitación, se detuvo en seco. Frente a él, sentada en su cama con los brazos y piernas cruzadas, estaba Carla. Pero no era la Carla serena y calmada que conocía. Su rostro, ahora rojo por el sake, brillaba con una mezcla de molestia y irritación. El movimiento de su cola, que ondulaba rítmicamente como un latido, le dio a Happy una señal clara de que las cosas no iban a salir como él esperaba.
"C-Carla... ¿qué haces aquí?" preguntó Happy, tragando saliva. Algo en su mirada le hizo sentir que no había escapado tan fácilmente como había pensado.
"¿Por qué te has ido del gremio, Happy?" demandó Carla, su voz una mezcla de enojo y un retador tono juguetón. "¿Estás tratando de ocultarte de mí?"
El corazón de Happy se aceleró, su mente trabajando a toda velocidad para encontrar una respuesta.
"C... ¿cómo fue que llegaste aquí?" preguntó, la preocupación haciéndose evidente en su voz.
Con un tono de suficiencia, Carla contestó: "Utilicé mi Precognición para saber exactamente dónde ibas... no puedes escapar de mí."
Happy abrió la boca para replicar, pero no tuvo tiempo de articular una palabra. De repente, Carla se lanzó sobre él, sin previo aviso. Sus labios chocaron contra los de él en un beso agresivo, dejando a Happy completamente desconcertado. Carla, normalmente reservada y calculada, ahora lo besaba con una intensidad que él jamás había experimentado.
"Yo ¿Eh?..." El pánico comenzó a apoderarse de Happy, quien dio un paso atrás, pero antes de que pudiera reaccionar, Carla se lanzó hacia él. En un instante, se encontró atrapado, con ella posicionándose sobre su torso, sus ojos brillando de una forma que él nunca había visto.
"¿Sabes lo que te espera, Happy?" susurró, con una mezcla de desafío y deseo que lo dejó paralizado. Sus palabras estaban cargadas de una promesa peligrosa, y él podía sentir la tensión en el aire, como si una tormenta estuviera a punto de desatarse.
Happy tragó saliva, su mente en desbandada. "¡Espera!" Exclamó, tratando de mantener la calma. "No es lo que piensas..."
Carla, sin embargo, ya no estaba en el mismo plano que él. La euforia del alcohol la impulsaba, su lado dominante emergía con fuerza, y la mirada en su rostro dejaba claro que no iba a detenerse. A medida que se acercaba más, Happy sintió una mezcla de temor y excitación. Nunca antes se había encontrado en una situación tan intensa, tan electrizante.
¡Ca-Carla!" Happy trató de alejarse, pero su intento fue inútil. Carla lo sostuvo con fuerza, sus garras aferrándose a su espalda, arañándolo con una ferocidad inusitada. Happy sintió el dolor de las garras de Carla clavándose en su pelaje, pero lo que más lo sorprendía era la pasión desenfrenada que ella mostraba.
"¡Ahhhh! ¡Ouch!"
"¡Esto no es como siempre...!" pensó, recordando cómo Carla solía comportarse cuando estaba ebria. Normalmente, cuando el sake tomaba control de ella, Carla se ponía en modo dominante, tratándolo como si fuera un corcel, montándolo y dándole órdenes. Pero esta vez era diferente. Esta vez, su comportamiento era más feroz, como si hubiera una mezcla de ira y deseo que Happy no sabía cómo manejar.
A medida que la agresividad de sus muestras de cariño crece, Carla muerde suavemente su labio, adoptando una actitud felina que le hace recordar a Happy lo territorial que puede llegar a ser. Cada toque, cada beso, cada pequeño gesto se siente como una declaración de guerra contra sus propios sentimientos. "¿Por qué actúas así, Carla?" intenta preguntar, pero su voz se ahoga en la pasión que ella desata.
Carla continuaba besándolo, mordiendo su labio inferior de manera juguetona pero con suficiente fuerza para que Happy sintiera un leve dolor. Él estaba paralizado por la sorpresa, incapaz de reaccionar. "¡Carla, espera!", intentó hablar entre besos, pero ella no lo dejaba.
El ambiente estaba cargado de emociones: la mezcla del deseo de Carla, la confusión de Happy y la adrenalina que corría por sus venas.
"Vamos, Happy," dijo ella, un tono de desafío en su voz. "No puedes negarte, Happy. No esta noche."
El recuerdo de las noches pasadas, donde Carla había sido agresiva solo con él, lo asalta. Esa energía, ese deseo desbordante que siempre parecía dirigirla hacia él, ahora se siente diferente. La conexión entre ellos parece haber cambiado con la intervención de Touka, quien siempre había tenido una especie de influencia sobre sus sentimientos.
"¿Es esto lo que su rivalidad con Touka provocó?" se pregunta, mientras siente la pasión de Carla a su alrededor. "¿Su indiferencia se transformó en una un desenfreno?"
Carla se ríe entre besos, su risa es una mezcla de satisfacción y frustración. "Tú no puedes escapar de mí, Happy. No lo olvides," murmura, mientras continúa besándolo con intensidad. Happy siente que el mundo a su alrededor se disuelve, atrapado en una burbuja de confusión y deseo, preguntándose si este es realmente el momento en que todo cambiaría entre ellos.
A pesar de su confusión y el caos en su mente, Happy siente un pequeño destello de esperanza: "Quizás... solo quizás... esto podría ser lo que realmente deseamos, aunque no sepa cómo expresarlo."
Happy se siente completamente desorientado mientras Carla lo atrapa en la cama. Su corazón late con fuerza y, aunque su instinto le grita que debe escapar, la intensidad en los ojos de Carla lo mantiene paralizado. Con un hilo de voz, intenta razonar con ella.
A pesar de su confusión, algo en su interior se rinde. Carla lo mira con ojos que parecen reclamarlo, y, sintiendo que luchar es inútil, decide ceder a la atracción que siempre había sentido por ella.
Mientras la pasión aumentaba, Happy sintió que su resistencia se desvanecía. Era evidente que la rivalidad con Touka había reavivado algo profundo dentro de Carla, una mezcla de inseguridad y deseo que ahora se desbordaba.
Con un suspiro resignado, Happy decidió rendirse ante el torbellino de emociones de Carla. Aceptó los besos ardientes, sintiendo cómo cada uno lo hacía caer más y más en su encanto. Por primera vez, se dio cuenta de que esos eran sus primeros besos, llenos de una mezcla de amor y confusión que jamás imaginó experimentar.
La atmósfera en la habitación de Happy es tensa, iluminada solo por la suave luz de la luna que se filtra a través de la ventana. Carla, con su rostro enrojecido por el sake, se acerca cada vez más a Happy, sus ojos destilando una mezcla de deseo y determinación.
Con el rostro sonrojado y el corazón latiendo con fuerza, Happy se atrevió a preguntar: "Carla… ¿me amas? ¿O es solo el efecto del sake?"
Carla, con una mirada feroz y cargada de deseo, lo agarró del cuello con una mano y se inclinó hacia su oído. El aliento cálido de ella recorrió su piel mientras susurraba. "Eres mío… y de nadie más. Con eso deberías saber la respuesta."
Happy sintió un escalofrío por todo su cuerpo, y antes de que pudiera reaccionar, Carla le dio otro mordisco, marcándolo aún más. La situación se volvía cada vez más intensa, pero algo en su interior lo impulsó a preguntar otra vez, buscando una respuesta sincera en medio del torbellino de emociones.
"¿Es por la rivalidad con Touka que estás actuando así? ¿Ha despertado eso tus verdaderos sentimientos por mí?"
Carla, al escuchar el nombre de Touka, se detuvo momentáneamente. El silencio se hizo palpable, y se separó de Happy por unos instantes. Él la miró, sabiendo que había tocado un punto sensible, y con preocupación en su voz intentó disculparse.
"Perdón, no quise decir eso... no debería haberlo mencionado."
Pero Carla, con la mirada un tanto perdida y arrastrando las palabras por el efecto del alcohol, le respondió:
"Tengo… que demostrarte que me perteneces… ante esa tal Touka." Contesto ella con un tono de voz provocativo.
Sin previo aviso, comienza a quitarse la ropa de manera juguetona, primero la blusa que arrojo a un costado y luego su falda, todo con una resolución que le quita el aliento a Happy.
"C-C-C-Carla ¿Q-Qué es lo que planeas hacer?" Titubeó Happy.
"¡Vamos a demostrar... que... somos el uno para el otro, Happy!" Exclamó Carla bastante ruborizada. "¡Tú y yo, juntos por primera vez...!"
Happy se siente atrapado en una tormenta de emociones, su corazón late con fuerza mientras intenta procesar lo que está sucediendo. Sus palabras quedan atrapadas en su garganta, y al ver a Carla tan decidida, siente un escalofrío recorrer su espalda.
"Carla, espera. No estás en tu pleno juicio… deberías detenerte," le dice, tratando de mantener la calma a pesar de la creciente desesperación.
Pero Carla, con una sonrisa traviesa y la mirada llena de deseo, le responde: "No, Happy. Tú me perteneces a mí y solo a mí. Con esto yo... quiero... demostrar... mi... amor"
"Esto no está nada bien." Pensó Happy bastante nervioso.
"¡No… no puedes hacer esto. No voy a aprovecharme de ti así, no cuando has bebido tanto. No es lo correcto…" Happy intentaba mantener la calma, sabiendo que tenía que detenerla, aunque su corazón batía con fuerza.
Pero antes de que pudiera hacer algo más, Carla lo tacleó con rapidez, colocándose encima de él una vez más. Sus ojos estaban medio cerrados, pero su deseo y determinación no habían disminuido. Se inclinó hacia él, con sus labios peligrosamente cerca de los suyos, y con una voz más suave pero firme, murmuró:
"Te amo... Happy…" y ella lo besó con intensidad.
Happy cerró los ojos por un momento, correspondió al beso, sabiendo que también la amaba, pero el conflicto en su mente era más fuerte que sus emociones.
"Yo también te amo… pero esto no está bien. No así…" intentó razonar con ella mientras su corazón se debatía entre el deseo y lo que consideraba correcto.
Sin embargo, el efecto del alcohol ha tomado su roll, y justo cuando parece que se acercará más, su cuerpo se desploma, inconsciente sobre él.
"¡Carla!"
Con un suspiro de alivio y una mezcla de confusión, Happy murmura para sí mismo:
"Gracias a los cielos... Eso pudo haber sido un desastre."
Con cuidado, levanta a Carla, sus brazos temblorosos por el esfuerzo. La lleva a su cama, donde la coloca suavemente. Ella parece tan vulnerable en ese momento, a pesar de las feroces intenciones que mostró momentos antes.
Mientras la cubre con una frazada, no puede evitar sonreír, recordando la intensidad de esta noche. Sin embargo, el ardor de las marcas que le dejó Carla en la espalda le recuerda que no todo fue fácil.
Carla, mientras se hunde en un profundo sueño, comienza a murmurar con palabras arrastradas y poco coherentes, una mezcla de confusión y cariño que provoca que Happy se sienta aún más nervioso. "H-Happy...me perteneces... eres m-mío... sólo mío..."
Sus palabras, aunque ininteligibles, están cargadas de un sentimiento genuino que hace que Happy se sonroje. Agradece en silencio que no haya ido más allá de lo que sucedió.
Decide acomodarse en el suelo, sintiendo la incomodidad de las heridas. A medida que observa a Carla dormida, su mente comienza a divagar sobre lo que ocurrió. Se pregunta cómo va a manejar lo que pasó y cómo se sentirá Carla al respecto.
Mientras el ardor en su espalda aumenta, Happy se acurruca en el suelo, con la esperanza de que al amanecer, todo esto será solo un recuerdo de una noche intensa y confusa.
[...]
[...]
[...]
Al día siguiente
Carla despertó lentamente, sintiendo la calidez de la frazada que la cubría. Sus ojos pestañearon varias veces, y pronto se dio cuenta de que no estaba en su habitación habitual… estaba en la de Happy. Un repentino escalofrío recorrió su cuerpo, y el recuerdo de lo ocurrido la noche anterior golpeó su mente como una tormenta.
"¡Happy!"
Su rostro se tornó de un rojo brillante al recordar los besos, las caricias, y todo lo que había sucedido. Iba a levantarse de la cama rápidamente, pero al girar la cabeza, notó algo en el suelo: Happy, profundamente dormido, con marcas de rasguños por todo su cuerpo. Carla se quedó en shock, sintiendo una punzada de culpa.
"¿Le hice todo esto? ¡De ninguna manera!" Ella se altero.
Antes de que pudiera seguir procesando, sus ojos se bajaron instintivamente hacia sí misma y notó algo aún más alarmante: su blusa y falda estaban tiradas cerca de la cama, y ella estaba sin ropa bajo la frazada.
Un sonrojo aún más intenso la cubrió de pies a cabeza. " ¡No! ¡No! ¡Noooo! ¿Qué rayos pasó?" Carla estaba al borde de explotar de vergüenza cuando escuchó la voz de Happy.
"N-no te preocupes…" dijo Happy, aún algo adolorido, pero con una voz calmada. "No pasó nada… te desmayaste antes de que… bueno… ya sabes…"
Carla, con los ojos abiertos de par en par, intentó asimilar lo que él decía. Su corazón latía con fuerza, y la vergüenza casi la sobrepasaba.
"¿De verdad?" preguntó con voz apenas audible, mientras evitaba mirarlo directamente.
Happy, aún tumbado en el suelo, sonrió de manera nerviosa, con un leve rubor en su rostro.
"Sí, después de que te desmayaste, te coloqué en mi cama. Intenté… vestirte," su voz vaciló mientras hablaba, "pero… no tenía idea de cómo abrochar una blusa ni las demás cosas… así que, bueno, te cubrí con la frazada para que no estuvieras descubierta."
Carla se llevó las manos al rostro, completamente roja. ¡Estaba que echaba humo! No solo había perdido el control la noche anterior, sino que ahora sabía que Happy había tratado de vestirla… y fallado.
"Lo… lo siento mucho…" Carla murmuró entre los dedos, sin atreverse a levantar la vista. Sabía que todo era su culpa; la bebida, su comportamiento, y ahora, Happy cubierto de rasguños por su impulsividad.
Happy la miró con una sonrisa suave, sin rastro de enojo o incomodidad, solo una calidez sincera.
"No tienes que disculparte…" le dijo con suavidad. "Estoy bien, de verdad. Solo me preocupaba que te hubieras lastimado o algo así."
Carla, al escuchar eso, dejó de cubrirse el rostro, aunque aún estaba sonrojada.
"¿Te preocupaba… por mí?" preguntó en un susurro.
Happy asintió, y su mirada se suavizó aún más. Había un aire diferente entre ellos ahora, algo más profundo que antes.
"Siempre me preocupo por ti…" admitió Happy, con un tono más bajo pero honesto, mientras un leve rubor aparecía en sus mejillas.
Carla sintió que su corazón se aceleraba nuevamente, pero esta vez no por la vergüenza, sino por algo más que apenas comenzaba a entender. Las palabras de Happy resonaron en su mente, y aunque estaba mortificada por lo que había pasado, una calidez inesperada llenó su pecho.
Sin decir nada más, se acercó lentamente a él, arrodillándose junto a su cama. Miró con atención los rasguños en su piel y, suavemente, pasó sus manos por ellos, casi en un gesto instintivo de querer curarlo.
"Lo siento… de verdad lo siento… "murmuró nuevamente, aunque esta vez, sus palabras venían del corazón, llenas de una sinceridad más profunda que antes.
Happy la miró y, aunque su cuerpo estaba adolorido, no podía evitar sonreír.
"No te preocupes, Carla… siempre estaré aquí para ti…"le aseguró, y esta vez fue Carla quien sintió que su relación con él nunca sería la misma. "Happy... ¿Puedes contarme lo que pasó anoche?"
Happy trago saliva. "¿E-En serio quieres que te cuente?"
Carla desvio la vista, ya que algo avergonzada, solo podía recordar la mayoría de las nuestras de caricias, pero más allá de ese momento, todo era una nube blanca de recuerdos borrosos inducido por el sake. "Si..."
Happy suspiro y asintiendo, empezó a relatar de nuevo, todo lo que había pasado en la habitación.
[...]
[...]
[...]
Después de escuchar lo que pasó la noche anterior, Carla sintió un deseo incontrolable de que la tierra se la tragara. El calor en su rostro no desaparecía, y la vergüenza era tan intensa que apenas podía mirar a Happy. Con voz temblorosa, murmuró, "Ya no podré casarme sin recordar esto... qué vergüenza."
Happy, con una pequeña risa, intentó suavizar la tensión, pero se detuvo rápidamente cuando el dolor de los rasguños en su cuerpo le impidió moverse. "Ouch..."
Carla, todavía envuelta en la frazada, se apresuró a ayudarlo a levantarse, consciente de la incomodidad en el aire. Mientras lo ayudaba, masculló. "Maldita Touka... si no hubiera sido por ella y su insistencia en festejar."
"No solo fue Touka," la interrumpió Happy, sonriendo con un toque divertido. "Tú también te pasaste con los tragos."
Carla bufó en silencio, aún más avergonzada. El ambiente se llenó de un incómodo silencio mientras ambos intentaban procesar lo que había sucedido.
Carla, aún sosteniendo a Happy, evitaba su mirada, pero al final, no pudo evitar preguntar:
"¿Y ahora qué vas a hacer?"
Happy la miró con un destello de sinceridad en sus ojos.
"No lo sé… pero ahora mismo estoy feliz," respondió con suavidad. "Y emocionado por el futuro, creo que eso es suficiente por ahora."
Carla, cabizbaja y todavía sintiendo el peso de la vergüenza, dejó escapar una pequeña risa mientras le tomaba la mano.
"Yo… siento lo mismo," dijo, con la voz más suave. "Gracias… por no haberte aprovechado de mí anoche. No sé qué habría hecho si… si no hubieras sido tan… considerado."
Happy, mirándola con ternura, le respondió: "Carla, jamás haría eso. Sabes que no soy esa clase de persona. Además…" sonrió de nuevo, con un tono juguetón, "tú me matarías si alguna vez lo descubrieras.
Carla soltó una carcajada nerviosa, la tensión entre ellos empezando a disiparse. A pesar de todo, un nuevo entendimiento surgía en ese momento, y aunque ambos aún estaban envueltos en la confusión de lo que podría ser su relación, había una certeza compartida: ninguno estaba solo en lo que sentía.
Después de un momento, Happy, aún adolorido, suspiró y dijo, "Bueno, creo que deberías irte a casa…" Pero Carla, que aún lo sostenía, negó con la cabeza rápidamente.
"No puedo," respondió con firmeza. "No puedo ver a nadie después de todo esto. Además… quiero quedarme para curarte esos rasguños que te hice."
Happy soltó una pequeña risa, que rápidamente se convirtió en una mueca de dolor.
"La verdad, tampoco pensaba ir al gremio por un tiempo. Ya me imagino las miradas… seríamos la comidilla del gremio por semanas. Y... tampoco puedo moverme mucho ahora."
Carla bajó la mirada, sintiendo el peso de la situación, pero Happy, con su tono juguetón, añadió:
"Realmente fuiste una salvaje…" dijo señalando una marca visible de mordida en su hombro.
El rostro de Carla se puso rojo como un tomate. No podía soportar el recuerdo de su comportamiento, y antes de pensarlo dos veces, se abalanzó sobre Happy, abrazándolo fuertemente.
"Te amo, Happy, pero… ¡no me hagas recordar eso!" dijo con un tono mezcla de cariño y vergüenza.
Luego, le dio un suave golpe en el brazo, pero Happy se quejó exageradamente, claramente adolorido por sus heridas.
"¡Ay!" gimió. "¡Oye, que sigo todo rasguñado!"
Carla se apartó de inmediato, su expresión reflejando preocupación mientras se disculpaba rápidamente.
"¡Lo siento!" exclamó. "Espera aquí, voy a buscar un botiquín."
A pesar del ambiente incómodo, Happy no pudo evitar sonreír mientras la veía irse. Aunque la situación había sido inesperada y algo caótica, la cercanía entre ellos había cambiado, y ambos lo sabían.
Happy intentó relajarse mientras Carla, todavía envuelta en la frazada, se movía con rapidez para encontrar el botiquín. A pesar de sus quejas y el dolor en su cuerpo, la habitación se sentía más ligera, como si ambos estuvieran empezando a dejar atrás la vergüenza del momento. Carla, con la cara todavía roja, regresó con el botiquín y se arrodilló junto a él.
Con un toque más suave de lo que Happy esperaba, comenzó a limpiar las heridas. A pesar de que las marcas de sus garras y mordidas eran claras, ella se concentró en hacerlo con cuidado, su expresión entre concentrada y apenada.
Mientras vendaba una de las mordidas más profundas en el hombro de Happy, Carla no podía evitar perderse en sus pensamientos.
"¿Qué me pasó anoche?" se preguntaba, todavía sintiendo el calor de la vergüenza en su rostro. Ella, la siempre reservada y controlada Carla, había perdido completamente el control. Nunca había bebido tanto, y mucho menos se había comportado de esa manera. Pero... en medio de todo ese desastre, había algo que se hacía cada vez más claro.
Mientras pasaba el ungüento en los rasguños de Happy, su mente vagaba.
"Me pasé con las copas... de eso no hay duda." Sus dedos se movían con más cuidado sobre el pelaje y la piel de Happy, tratando de no hacerle daño. "Pero... anoche, por primera vez, dejé que mis sentimientos salieran a la luz sin barreras. Y él... él no me rechazó. Me detuvo, sí, pero no porque no me quiera." Un pequeño suspiro salió de sus labios mientras vendaba otro de sus rasguños. "Lo hizo porque me respeta."
Por un instante, Carla levantó la mirada y vio a Happy, que intentaba mantener la calma a pesar del dolor de sus heridas. En sus ojos, pudo ver el cariño sincero y la preocupación que siempre había estado allí, pero que antes, en su orgullo y confusión, no había querido reconocer por completo.
"He pasado tanto tiempo ocultando lo que siento, luchando contra mis propios miedos... pero ahora, él está aquí, a mi lado." Carla dejó de limpiar las heridas por un momento, sus pensamientos arremolinándose. "Aunque el inicio de todo esto fue inesperado, y quizás un poco vergonzoso, lo que he ganado es mucho más importante. Happy me ama. Y yo lo amo a él."
Terminando con la última venda, Carla dio un paso atrás, observando su trabajo mientras sus pensamientos continuaban. "El futuro que nos espera... no sé exactamente cómo será, pero sé que es más brillante de lo que jamás me hubiera imaginado."
"Listo," dijo en voz baja, sus ojos evitando los de Happy por un momento, todavía algo sonrojada." ¿Te sientes mejor?
Happy, con una sonrisa suave, asintió. "Sí, mucho mejor. Gracias, Carla."
Carla se quedó de pie junto a la cama, sus manos temblorosas mientras cerraba el botiquín. Luego, sin pensarlo mucho más, volvió a sentarse junto a Happy. Esta vez, sin ninguna palabra, lo abrazó suavemente, con mucho más cuidado que antes.
"Te amo... gato tonto..." susurró en voz baja, con una pequeña sonrisa asomando en su rostro. "Pero por favor... no me hagas recordar lo de anoche."
Happy se rió entre dientes, aunque con un leve quejido por el dolor. "Lo intentaré... aunque no prometo nada," bromeó. Carla le dio un golpecito en el hombro, más por cariño que por reproche.
Ambos permanecieron en silencio por unos momentos, compartiendo la comodidad de la compañía del otro. Las heridas físicas de Happy comenzarían a sanar pronto, pero los cambios en su relación ya eran un hecho. El futuro, tal como Carla había pensado, parecía lleno de posibilidades.
Y aunque no sabían con certeza qué les deparaba, sabían que lo enfrentarían juntos.
Fin
Si les gusto el capítulo, házmelo saber con una reseña o un mensaje privado, si quieres estar al pendiente de cada actualización de esta historia, solamente pon ese corazón de favoritos. Os estaré esperando.
InsideBlu se despide, hasta la próxima.
¡Good Bye!
