La sociedad es el mal definitivo, la fuente de la desgracia de la humanidad. En esencia, volvernos animales sociales fue lo que terminó condenando a nuestra especie. Nos hizo terminar creando una jaula broceada y oxidada que a duras penas podemos mantener sin querer pegarnos un tiro. No importa cuánto quieran intentar hacerme cambiar de opinión, así es la realidad.
Saliendo del bar tras una nueva reunión forzada entre el personal, no pude evitar considerar seriamente comprar todo el alchool del mundo y prenderlo fuego, así de paso se quema el mundo. Empezar todo de cero, visto lo que está pasando en el mundo, no suena tan mal. Quizás finalmente mi existencia sea reinvindicada y pueda volverme el amo supremo del mundo.
O podría extinguir los tomates. Ambas son buenas ideas.
—D-De verdad, a este paso me va a dar un coma etilico. ¿P-Por qué el jefe tiene que insistirme tanto en beber? Mi vida no es tan mala...—
... Bueno, si lo es, pero definitivamente he crecido lo suficiente como persona para comprender que escapar de los problemas no es la solución. Por mi pasado, para demostrarle a esos idiotas que no tienen razón y porque de verdad quiero mudarme a un mejor departamento, no puedo huir. Hay que enfrentar la vida de frente, sin miedo y de pasó cagándote en ella.
Y hablando de ir al baño, de verdad quiero hacer pis.
—Ugh, debí quedarme en Brasil—
Este país va a acabar conmigo un día de estos.
Justo cuando estaba por salir del callejón, una figura me hizo sombra y me estorbó el paso.
Una que me era muy familiar.
—... ¿Qué haces tú aquí?—
Al final resultó que terminé teniendo que volver al Centro Pokémon para acostarme en una cama que Leaf muy amablemente se ofreció a pagar con su dinero. Por supuesto que intenté negarme, pero tampoco es que lo hiciera con muchas ganas. Entre no querer pasar mi primera de posibles muchas noches afuera, en la calle, y que de verdad sentí que no podía dejar a Leaf sola después de esa experiencia, acabé aceptando.
Por fortuna, aunque esto es un Isekai, todavía es el mundo Pokémon. Nada de compartir cuartos y que ocurran escenas que solo se le podrían ocurrir a un degenerado. Un cuarto sencillo, de cama doble, una mesa con cajones debajo y una lampara apoyada al lado mío que alumbraba apenas lo justo el lugar me hizo sentir como si de alguna manera estuviera cumpliendo de muchos por millonesima veces en el día.
La última vez que vi la hora, ya pasaban la 1 de la madrugada. Difícil notarlo cuando afuera todavía había el ruido suficiente para hacerte dudar. No sé qué tan movido sea este mundo en comparación al mío, pero esto me recuerda mucho a cuando me la pase en un mtel de mala muerte en el centro de Tokio. No fue bonito, se los digo. Que tuviera a una acompañante histerica que no parara de llorar por haber caído tan bajo no ayudó.
Pero divago. No es que tenga un trauma con ello: fue mi primera vez después de todo. Supongo que se podría decir que casi es un buen recuerdo. Casi.
—... Me estoy poniendo muy nostalgico últimamente...— Tengo que aceptar que yo morí, pero... de verdad cuesta un poco comprender al completo que toda mi vida, aquella que fue mi realidad hasta ahora, ya no existe. ¿Creo que esta es una forma de hacer frente a mi posible trauma reprimido? Puede ser, aunque soy más partidario de la idea de que me estoy volviendo a sentir como un niño y recuerdo mi infancia.
... Si, pude tener una mejor infancia. Pude haber vivido mucho mejor sin todo ese equipaje emocional de dudar del amor de mis padres o sentir celos de Komachi. Sé que siempre he sido bastante hipócrita, pero de verdad hay que mirar al futuro de vez en cuando. Y mi futuro... Si, por eso miro el pasado.
—Si al menos supiera cómo tratar este mundo...—
¿Es un juego? ¿Es la realidad? ¿Es una alucinación en mis últimos momentos de vida, el respiro final de mis últimas neuronas? Quién sabe, pero si no sé cómo hay que encarar lo que viene tenemos un problema. Bien podría ser esto el más allá o el mismo infierno cristiano. También puede ser esta una manera de ver si puedo ir al más allá tras superar mis complejos del pasado.
Suspiré ante un montón de ideas cada cual más disparatada que la anterior. Lo que tengo que pensar ahora es en cuál será mi primer paso. La idea de iniciar un viaje Pokémon se ve demasiado difícil de tomar en serio tras todo lo que viví, ¿pero sino qué me queda? No puedo hacer mucho más sin la información. No sé ni dónde puedo buscar respuestas o a alguna de ellas.
Pero eso no es todo... No tengo dinero. Yo, un humano de otro mundo, que suplantó la identidad de otra persona o algo peor. La única manera que me veo capacitado de ganarme la vida es siendo un Entrenador Pokémon que va por la vida robándole el dinero a niños que creen que los shorts son la vestimenta superior. Pero si me pongo a ir por la vida viviendo como Red, creo que algo podría salir mal.
Sin conocer la historia de Red, qué hizo antes, bien podría mostrarme demasiado sospechoso para cualquiera que tuviera una experiencia. Claro, podría ir por ahí intentando mostrar mis dotes para el silencio, pero... no sé si es una fuerza superior o el mismo Red, pero creo que eso no funcionará.
Este mundo no es el Mundo Pokémon original... Puede que eso incluya a sus habitantes, incluyendo al primer protagonista. No, especialmente él, uno de los referentes de este mundo. Él más que nadie debió sufrir los cambios, ¿verdad?
—... Ugh, esto es una mierda— Y escuchar a una presunta pareja discutiendo allá abajo no me calma las cosas.
Volví a suspirar y decidí que esto iba a ser problema del Hachiman del mañana. Lo importante ahora es tener unas buenas seise horas de sueño para estar listo. No sé con qué me golpeará la vida mañana, pero seguro que habrá algo. Hasta que llegué ese momento, me despertaré a primera hora para comer el desayuno que Leaf me prometió pagar y luego trataré de aprender información sobre este mundo. Más importante, sobre mí mismo.
De verdad es un alivio tenerla a mi lado. Es un salvavidas en medio de tantos sin sentidos. Por supuesto, no puedo evitar sentir que esta Leaf es un poco rara, pero nunca he jugado MastersEx, así que atribuiré toda desviación futura que seguro veré en ella a que es canon en ese gacha. Si, es lo mejor. No tengo tiempo para ponerme a preocupar por los habitantes de este mundo. Ya bastante tengo con los míos.
—... Salva este mundo, ¿eh?—
Tch. Como si pudiera hacer algo tan grandioso.
Con ese último pensamiento y rodeado de sonidos de un mundo irreal que de forma equivocada se sentía como la realidad, sentí que me estaba durmiendo al fin. Al margen de lo que pase en mis sueños, prefiero rememorar el pasado doloroso que esta mierda.
...
...
¿E-Eh? Estoy soñando, ¿no? Me siento así al menos. Ocurrió de un momento a otro, pero... pero es bueno que logrará dormirme.
Ah, aunque que esté consciente significa que voy a despertar dentro de nada. Así funciona esto. Solo espero no sentirme como la mierda, o que todo esto haya sido solo una pesadilla y me despierte en el hospital sin piernas. Eso sería muy gracioso: por lo menos un mejor chiste que este.
De todas formas, con que este es mi sueño, ¿eh?... Se siente vacío. Está vacío. No importa hacia dónde mire o cuánto me esfuerce en tratar de darle sentido, solo veo oscuridad. Una oscuridad aterradora que, irónicamente, no me aterra. Quizás porque en comparación a esa oscuridad que viví antes de llegar aquí, esto no se siente para nada intimidante.
Supongo que es la prueba de que no he muerto de nuevo. Eso es bueno... creo.
...
...
... Oye, seas quien seas el que está ahí arriba, ¿no crees que esto ha tardado demasiado? Estoy seguro de que ya debería estar despierto. No sé cuánto tiempo tiene que pasar, pero creo que lo acabo de sobrepasar. Traté de ver si había algo aquí, una luz hacia el mundo de la consciencia, pero solo veía negro y negro más negro. Por último, traté de ver mis manos para forzar un despertar.
... Y las vi con lujo de detalle. A pesar de que, según entiendo, una de las pruebas de que estás soñando es que te es imposible distinguir tus manos. Sabes que son tus manos, pero no las puede definir. Y ahora mismo tengo unas manos desgastadas y callosas que pertenecen al esclavo corporativo Hikigaya Hachiman.
Esto... —Esto no tiene buena pinta...—
Porque si ya de por sí esto es la oscuridad, que de repente mis manos perfectamente congruentes se volvieran más oscuras, como si las invadiera una sombra, me hizo entender que dormir es una de las tantas cosas que me quedaban dónde todo era pleno que fue destruido de nueva cuenta por el mundo. Con una mezcla de molestia y miedo en mí, miré hacia arriba, encontrándome con un punto de luz.
Dos ojos rojos para ser precisos.
—... Esta mierda ya la he visto...—
Es casi nostalgico diría. Son los ojos de algo que me ha perseguido desde hace unos años, sin descanso, casi como si estuviera obsesionado conmigo. Mientras veía los ojos de la misma muerte observarme, analizarme como si fuera algo que mereciera la pena ser analizado, sentí que su boca se abría, permitiéndome ver que, dentro suyo, se encontraba una fuente de caos absoluto.
—No tengas miedo. No quiero matarte—
De repente escuché esas palabras venir de ninguna parte, y de todas a la vez. Era una voz profunda, imposible de distinguir más allá de que era muy asemejable a lo que esperaría sonara un Oni. Pero, más que eso, lo que me inquietó es que esa voz no sentí que saliera de su boca a pesar de que estaba abierta. Sentí que esa voz resonaba en mi misma cabeza.
Sintiendo de repente un dolor agudo en mi cabeza, dejé de mirar al ser diabolico para mirar el 'suelo'. Vi mis pies, unos que estaban no solo sangrando, sino que también con pedazos arrancados, unos que me generaron unas nauseas... o eso querría decir, pero algo en mí me forzó a que esa visión no me afectara. Mi experiencia en animes me hizo entender que seguro era culpa de este ser, sea el que fuera.
Y ahora que lo pienso... —Esta imagen... ¿no era la que tenía en ese momento?...—
... De verdad no quiero pensar en eso.
—No tengas miedo. No quiero matarte—
De repente volví a escuchar esa voz, solo que sentí era más... molesta que antes. Algo en mí me estaba diciendo que este ser no quería ser ignorado, y a pesar de que no es mi intención hablar con el diablo, tampoco lo es hacer enojar al diablo.
—Eso es... eso no me tranquiliza ni un poco, ¿sabes?—
—No tengas miedo. No quiero matarte—
—Ahora solo quieres provocarme una jaqueca, ¿verdad?—
Cada vez que habla siento que mi cerebro va a estallar.
Mientras la criatura del averno soltaba un sonido ofensivamente constante que, algo dentro de mí, decía que era su equivalente a reírse. No queriendo cuestionar cómo lo sé, de repente sentí que una luz blanco se aparecía detrás de mí, una que, incluso antes de girarme a verla, ya me estaba arrastrado hacia ella sin piedad.
El hecho de que me esté costando concentrarme es... es porque me estoy despertando, ¿verdad? Maldición, justo cuando menos quería hacerlo. Estoy con ganas de obtener respuestas y creo que tú, demonio, quieres darmelas, ¿verdad?
—Todo a su tiempo. Solo quería verte—
Púdrete tú también.
Mientras escuchaba de nuevo esa especie de risa aterradora, vi, a pesar de cómo cada vez me costaba ver a detalle, el cómo la figura grande e imponente se iba deshaciendo, ocultando, en un mar de sombras. Aun así, escuché sus últimas palabras, unas que se parecían casi a las que me diría cierta sensei que no tuvo el mejor final ni mucho menos uno que se mereciera.
—Ama este mundo. Valora lo que está en juego y solo entonces tendrás la posibilidad de hacer algo. Hasta entonces, no mueras—
Eso es tan...
—... tan poco explicativo—
Pero supongo que no todo puede ser tan explicativo como el comienzo. Hay que mantener un poco de misterio, ¿verdad? O eso es lo que seguro un escritor de novelas ligeras de calidad discutible pensaría. Suspirando me quedé mirando el techo iluminado por la luz mañanera de afuera. El sonido de las calles, aunque todavía un poco intenso, definitivamente se calmó. Una mirada al reloj digital a mi lado reveló que faltaban cinco minutos para la siete.
Si fuera un trabajador, ahora mismo estaría llorando sangre por llegar tarde para estar ahí una hora antes de que empiece oficialmente la jornada laboral. La hermosura del sistema del trahajo japonés a un lado, pese a que no sentí que hubiera descansado nada, no es momento de quedarse haciendo el vago. Sea cual fuera el camino que deba tomar, no incluye perder el tiempo.
Pese a que mi mente estaba cansada y dolorida por esa experiencia peculiar con el diablo, mi cuerpo por lo menos estaba a un nivel aceptable. Parece ser que de verdad dormí: eso es bueno. Solo poniéndome mis zapatillas, me sorprendí un poco del hecho de que no oliera mal, pero bueno, no voy a negar esta suerte. Algo en mí dice que no tendré tiempo para bañarme en el futuro próximo.
Solo una corazonada, nada serio.
—... Hm, debería empezar por ver a mis Pokémon. De paso puedo tratar de ver si también están al tanto de... ese momento— No son Pokémon normales, sino algo dados por el sistema que tengo, de origen aún más raro. La idea de que tuvieran algún virus o algo, como una versión seinen del Pokérus, pasó por mi cabeza. Y si voy a tener que lidiar con mierdas extrañas, mejor destapar el caño ahora en lugar de esperar al momento más asqueroso.
Mientras caminaba a la puerta, rogué que nada raro pasara hoy.
Y entonces, al abrir la puerta, lo primero que vi fue la cara inusualmente feliz de Leaf congelada en estado de estasis un segundo antes de, repentinamente, volver a la vida.
—¡Hola! ¿Dormiste bien?—
... Por favor, por lo que más quieras, mundo, no la hagas una yandere. Por favor no seas una yandere, Leaf.
—... Más o menos—
Mientras posibilidades aterradoras pasaban a velocidad luz una y otra vez por mi cabeza, comencé una charla dentro de todo inocente con esta chica. Y espero que se mantenga así hasta que pueda mantenerme por mí mismo. Nada de relaciones dependientes o esas cosas que les gustan a los otakus más solitarios.
La vida no es un anime. Es un comic de Spider-Man, pero no están listos para esa conversación.
—¡Tus Pokémon están más que descansados! Solo... no sé qué vieron, pero estaban un poco asustados. No quisieron despegarse de las cuidadoras. ¿Les pasó algo?— El hecho de que no me recriminara de ninguna manera es la prueba inequivoca de que este no es el mundo que yo conozco. Asintiendo a la enfermera mientras ponía las esferas en mi cinturón, decidí que lo mejor es ser lo más vago posible.
—Algo así... Un Gengar nos jugó una mala broma y ellos están un poco inquietos— Creo que Gengar solía hacer eso. No estoy seguro, no he jugado hace años. Aun así, con el hecho de que la enfermera asintiera en comprensión me hizo ver que, hasta ahora, mis conocimientos no son insuficientes.
—Si, hay uno en particular que es bastante insistente en asustar a los viajeros que se encuentra. Pero no tienes que preocuparte: es un chico bueno en el fondo. No te matará ni nada por el estilo—
...
... Si, creo que hablé de tiempo. Más inquieto que antes y asintiendo de forma más mecanizada, me alejé de la enfermera sonriente que no parecía darse cuenta de que acababa de decirme algo muy inquietante. Mientras pensaba en las consecuencias de que este mundo Pokémon se tome más en serio de lo que debería, me acerqué a Leaf que estaba ocupada hablando con alguien con un... celular.
Eso... No sé si esas cosas existen en el canon actual de los juegos, pero bueno, ya sé qué daño puede hacer internet y puedo lidiar con eso. Sentándome sin llamar la atención sobre mi, Leaf me dedicó una sonrisa de mil voltios antes de seguir charlando con mucha energia con, asumo, una amiga suya. O un amigo muy íntimo al que no te molestaría contarle tus experiencias en citas.
Da igual. Mientras siga actuando normal, yo encantado.
Miré mi cintura, a mis compañeros y quizás los más fieles en esta cruzada. Ahora que me confirmaron sin ensuciarme las manos que no van a corromper el mundo o cosas del estilo, estoy pensando seriamente en sacarlos. Siento que, como su Entrenador y también un ser humano con empatía, es mi deber tranquilizarlos yo mismo... Por otro lado, el lugar y el momento no son los mejores.
A mi alrededor habian varios Entrenadores, algunos en grupo y unos cuantos en solitario, pero todos tenían a sus Pokémon compartiendo un momento de unión muy necesario... Y, pienso, llamar la atención con quizás mis Pokémon asustados, nerviosos, así como con posibles ganas de increparme cosas, no es la mejor manera de llamar la atención. Ya de por sí varios me miran con cara extraña.
Y por otro lado... de verdad quiero comer tranquilo. Y la tarta de fresa se ve muy buena.
Decisiones, decisiones... Es tan duro ser una persona decente a veces.
—... Aaah~ Será después— Quizás estoy pecando de intenso, pero siento que varias de esas miradas no tienen las mejores intenciones. Mejor no darles munición para que intenten algo gracioso. Disculpándome en mi corazón con mis Pokémon y prometiendo hacerlo mejor a partir de ahora, comencé a comer.
Leaf estaba más interesada en seguirle el juego al amigo u amiga misteriosa, lo que me permitió comer como me gusta: sin decir ninguna palabra. Bebiendo a buen ritmo el café a temperatura ideal y agradecido con mi jefe explotador por haberme obligado a aprender a usar cubiertos occidentales, pude disfrutar de un momento de relajación, en el que no existía nada más allá de este desayuno y yo.
Finalmente, tras que me acabara la mitad de la tarta y casi todo el café, Leaf pareció despedirse de la persona misteriosa con una sonrisa muy grande en su rostro. Prestándome ahora toda su atención, me habló. —Lo siento mucho, Red, pero de verdad tenía que hablar con ella. Es raro que Lyra me llame. Siempre ha sido una chica de pocas palabras y está muy ocupada explorando, ¡así que lo siento!—
Oi, oi: levantarte un poco y hacer el gesto de disculpas con las palmas es un poco excesivo, ¿no crees? Y un poco me recuerda a algo que siempre hacía esa tonta kouhai que buscaba mi ayuda para todo a pesar de que tenía a su esposo al lado. Eso a un lado, asentí y dije un 'si' más nervioso de lo que me gustaría mientras me daba cuenta de que mi corazón de casi treintañero no está para estas cosas.
En serio, ¿qué lógica hay para que puede ver... 'la línea' en sus... su pecho. Entiendo que esto técnicamente es un Isekai, pero dios, esto también es Pokémon. No arruines mi infancia, por favor.
Queriendo borrarme ese mal trago y otras cosas que me da miedo pensar, pensé en iniciar una conversación. —No hay drama, Leaf. Yo sé lo importante que es la amistad y... y Lyra no parece la clase de persona que te llamé para ponerse en contacto. Hay que aprovechar la oportunidad—
Por supuesto, aunque conozco a esta Lyra, quién sabe cómo sea en este mundo y su relación con Leaf. Me estoy arriesgando un poco al hablar de gente que no conozco, pero la alternativa es que me empiece a preguntar estas cosas a mí, así mejor aparentemos normalidad.
—Si, ella es una chica tan increíble. ¡Ha logrado tanto! Y me ayudó mucho cuando... ya sabes, ocurrió todo eso— De repente sentí como la incomodidad hacía acto de aparación en nosotros dos. Si bien la mirada de Leaf en general contenía la misma felicidad y amor que ha mostrado hasta ahora, mi experiencia socializando me ha hecho consciente de lo que pueden transmitir los ojos.
Dolor, angustia, esperanza, enojo: todas esas emociones dispares y contradictorias estaban mezcladas en esos ojos. Unos ojos que solo me veían a mí. Desconozco un montón de cosas de este mundo, de lo que hicieron ellas y de lo que hizo este cuerpo... y deseo que siga siendo así. No tengo tiempo, ganas o la oportunidad de ponerme a intentar ayudar a estas personas. Solo saber la verdad e intentar salvar a la gente de MI mundo es lo que debo hacer.
Leaf, lo siento, pero no pienso hacer nada con tus sentimientos o con lo que este Red te llegó a hacer. Solo puedo desearte lo mejor.
—... Si, eso es bueno. Tener verdaderos amigos es una bendición— El significado real de esas palabras no es uno que espero ella se dé cuenta de inmediato y el hecho de que borrara esa grieta en su máscara para verse como la de siempre se sintió, en parte, como si acabara de perder la oportunidad de algo. El qué, no lo sé.
Mientras pensamientos desagradables no dejaban de aparecer y nublar mi consciencia, Leaf siguió hablando. —Si, sin duda lo es... ¡Oh, cierto! Creo que nunca se han visto, ¡y eso es algo que tiene que cambiar! Justamente Lyra va a ir a la Cueva Plateada para ver si encuentra algo interesante. ¿Qué te parece si vamos hasta ahí en unos días? Hasta entonces podemos quedarnos paseando por la Ciudad. Hay que aprovechar que ahora está más viva que nunca—
—... Eso suena bien, Leaf. Me gustaría también conocer a Lyra y de paso agradecerle por todo el apoyo que te dio—
Pero por más que esa sea mi acción final, no puedo hacerme ver como alguien tan ajeno a la situación. No sé qué diablos pasó entre estos dos, pero no hay duda de que es importante. No puedo actuar como si no fuera mi problema, al menos no mientras siga en el cuerpo de Red. Si pudiera obtener mi cuerpo original o por lo menos recuperar mis ojos de pescado... pero eso solo es una fantasía.
¿Tal vez si le pido un deseo a Jirachi? Pero eso suena a un desperdicio. Y dudo que tenga tanto poder si tienen que venir a buscarme a mí. Si para empezar mis amigas y novia hicieron todo este lío.
Mientras pensé en todo lo que podría hacer en el futuro cercano, seguí manteniendo una leve conversación con Leaf: leve porque aunque entendía lo que me decía y le prestaba la suficiente atención para contestarle, mi cabeza no estaba ahí. —Por cierto, Red, ¿cómo dormiste? ¿No hubo mucho ruido?—
—Un poco. Las calles están bastante vividas incluso de noche. No estoy del todo acostumbrado a algo así—
En realidad lo estoy más de lo que quiero recordar, pero a riesgo de asumir cosas de los demás, creo que este Red sigue siendo un trotamundos.
—¡Ya lo creo! Desde que todo empezó a modernizarse, las noches ya no son tranquilas. Azafrán es muchísimo peor, te lo digo. Ahí apenas puedes ori el sonido de tus pensamientos. No sé cómo le hace Sabrina para mantener siempre una cara tan tranquila. Casi da miedo. ¿Tienes alguna idea, Red?—
—¿Quién sabe?... ¿Quizás es por sus poderes psíquicos? A lo mejor tiene el poder de calmar su mente o cancelar el ruido de afuera. Es un poder así de versatil el suyo— Eso lo dije un poco más inseguro: es verdad que Sabrina tiene poderes psíquicos, pero solo lo he visto en el anime y los juegos. Jugué los juegos, si, pero cuando era un niño: bien puede ser que mi memoria esté un poco mal.
—¿Sus poderes? ¡Wow! ¡Nunca lo había pensado! ¡Eres muy inteligente, Red! ¡Ese es mi amigo!—
O no. Me preocupo por nada.
—Si tú lo dices...— Justo cuando estaba a punto de seguir comiendo la tarta, me asustó un poco el cómo Leaf golpeó con un poquito de más intensidad de la cuenta la mesa con sus palmas. Mirándola extrañado, vi en sus ojos un brillo difícil de describir, pero que me recordaban mucho a los que ponía Yuigahama cuando algo le apasionaba.
—Red, ¿querrías tener poderes psíquicos? ¡Creo que sería INCREÍBLE! Empujar cosas, agarrarme las llaves sin moverme, calmar mi mente cuando estoy estresada. ¿No crees que sería genial?— De verdad es una chica muy intensa, ¿no? Me pregunto si esta siempre fue la intención de GameFreak con ella o si esto es algo que tiene más que ver con este mundo y sus variaciones.
Algo me dice que son ambas.
—... Particularmente no me muero por tener poderes: disfruto siendo quien soy. Pero si, sería conveniente tenerlos. ¿Quién sabe? A lo mejor me sirve para ser un mejor Entrenador. Si logro leerle las mentes a mis Pokémon, podría ayudarme mucho en combate— No tener que gritar mis órdenes creo sería una ventaja increíble en batallas y es algo para lo que este mundo no está preparado.
En ese aspecto me gusta más Digimon, aunque claro, Cynthia termina toda discusión.
Mientras trataba de no desatar de nueva cuenta mi pasado oscuro respecto a las waifus, Leaf asintió con los ojos cerrados, viéndose complacida por todo lo que dije como si fuera increíble por razones que no entiendo. —Si, si, ¡una respuesta muy increíble, Red! ¡Ese eres tú! Ahora solo tengo una última pregunta. ¿Podrías contestarmela? ¡Es super-super importante—
¿Hm? Supongo que de verdad tiene todo el arquetipo de amiga de la infancia, ¿eh? Es molesto como adulto, pero supongo que también tiene su lado lindo. Ese conflicto interno entre no saber qué sentir me hizo contestar sin pensarlo mucho. —Seguro. Lánzala, Leaf—
Pero bueno, creo que ella no es una mala pers-
—¿Quién eres?—
...
...
...
—... ¿Qué?—
De repente un escalofrío recorrió mi espalda a la vez que de repente el ruido a mi alrededor fue tapado, perdiendo claridad. Lo único que pude ver bien fue a Leaf, que seguía sonriendome como si nada estuviera pasando... pero con unos ojos que transmitían un montón de sentimientos, muchos que me costaba definir. Mientras trataba de darle sentido, ella habló.
—¿Sabes? Al comienzo me costó aceptarlo. Digo, era como un sueño— Su sonrisa se relajó un poco, dándole un aspecto más meláncolico. Roto. —Logré mejorarme a mí misma, tener amigos y ser una Entrenadora respetable. Obtuve casi todo lo que siempre soñé, ¡y encima me encuentro contigo! Una versión de ti madura, que me escucha, que no me golpea y que es todo lo que siempre soñé. Fue increible—
Esto... esto es malo. Mierda, esto es muy malo. Se dio cuenta: alguien se dio cuenta de que no soy Red y lo peor de todo es que es la jodida Leaf. Mientras de a poco recuperaba mis sentido al completo, el pánico me invadió y las ganas de correr hacia Ciudad Plateada fueron cada vez mayores. Leaf pareció notar mis intenciones, pero solo contestó ahuecando más su sonrisa, una que se sentía como la burla de una.
Sudando frío, traté de salvar la situación. Absolutamente NO puedo permitir que ella se meta en esto o peor: me haga meter en una prisión hasta que 'libere a su amigo'.
Red, tú, hijo de puta, haz algo. ¡Es tu amiga, ¿verdad?!
—Yo... Yo n-—
—Pero incluso yo tengo mis límites. No soy tan crédula. Ya no... Por eso sé que Red nunca sería tan bueno conmigo— Sus palabras me provocaron un dolor fantasma en el pecho, uno que no es mío. Así, mientras veía a una Leaf hablándome con una tranquilidad de toda la vida pero mirándome con una furia que solo quería destrozarme, solo pude maldecir al maldito de Red por complicarme más las cosas.
—T-—
—Eres un monstruo, un abusador, un desagradecido y alguien que no merece amor. Me costó un montón, pero finalmente lo acepté. No tienes redención y la única manera de explicar este cambio de actitud es porque no eres Red— Por alguna razón nadie a nuestro estaba escuchando nuestra conversación. Casi como... si no estuviera ocurriendo en realidad.
—¡KUGH!—
¡ME DUELE, MALDITA SEA!
—No sé cómo ni me importa, pero sé que no eres Red. Ni idea de quién seas y... y claramente esto no cerrará las cosas de ninguna manera— Su ira en aumento tuvo un momento de bajada y fue ese: sonaba triste, lamentándose de todo y casi echándose a llorar... pero pronto su ira volvió con todo. —Pero... ¡Pero ¿sabes! ¡De algún modo tengo que desquitarme!—
M-Maldición... Red, hijo de puta, deja de hacerme querer que me arranquen el corazón. ¿Y por qué me duele tanto la cabeza?
—M-Mier-—
—Así que déjame ser clara, 'Red'— De repente su cara se pegó a la mía. Vi de lleno todo ese odio acumulado en sus ojos, el desprecio absoluto hacia mi existencia y... algo más, una cosa que no supe definir. —Te odio. Te odio a ti, y siempre debí haberte odiado. Incluso si ya no estás aquí y metiste a otra cosa, ¿sabes qué? También lo odio. Odio todo lo que tenga que ver contigo. Te odiaré para siempre y no quiero tener nada que ver contigo—
—...—
—Red, y tú también... váyanse a la mierda. Nadie los quiere. Son monstruos. Están mejor muertos—
...
...
... Ella lo dice en serio... Incluso si veo algo que no debería estar en sus ojos, al final esto son sus auténticos sentires. Toda la conversación de antes fue... no fue una mentira. Fue, creo, una despedida amable de todo lo que vivieron estos dos. La parte buena, si es que la hubo. Y ahora solo queda lo negativo, lo que de verdad importa.
Mientras mi consciencia se desvanecía y mis ojos veían una luz blanca, aun así quise responder. A pesar del dolor de cabeza, del dolor del corazón y de sentirme un poco... un poco triste, contesté.
—... Me parece bien— Ya no distinguí a Leaf. Incluso ella acabó desdibujándose. —No sé qué pasó y no me importa. Tengo mis propios objetivos y no incluyen a ninguno de ustedes, sean quienes sean—
Es verdad. Nada de esto vale la pena. ¿Y qué si me odia? ¿Desde cuando soy alguna especie de héroe?
—...— Incluso si ya no la veía bien, vi... algo en sus ojos
—Este es el adiós, Leaf. Tanto de mí como de Red. No sé qué pasará en el futuro, pero...— Incluso si no es mi deber y si está de más, aun así traté de darle ánimos como solo yo sé hacerlo.
Con una sonrisa rota.
—Espero que seas feliz—
Luego de eso, vi negro. Una negrura que se sintió como la nada absoluta, un vacío que me quería tragarme: volverme uno con él.
Y entonces abrí los ojos.
—...—
La luz de afuera era un poco más tenue que antes, pero se sentía igual. Todo se sentía igual que antes, como si ambas fueran la realidad o un mismo sueño. Pero, aun así, estoy seguro en mi corazón que lo que viví no fue un sueño. Una fuerza mayor, sea cual fuera, me dejaba eso en claro. Lo que viví con Leaf fue la realidad, por más que una parte de mi cuerpo, una que no soy yo, quiera negarlo.
Suspiré tras agarrarme el pecho lastimado. El pinchazo ya había pasado de su peor momento, pero aun así me dolía. Nada que me impidiera moverme, puesto que era un dolor emocional. Red, o al menos este ser que hace llamar Red, sin duda está sufriendo por todo lo que le dijo su supuesta amiga de la infancia. No sé qué mierda sucedió entre ambos, pero bueno... no es que quiera meterme.
—... Lo importante es encontrar respuestas— Incluso si le tengo un poco de aprecio a Leaf por el simple hecho de ser una chica amable en un mundo desconocido y por ser una cara familiar, nada es más importante que mi realidad. Salvar este mundo puede ser para lo que me trajeron, pero si voy a jugar a ser el héroe de otro mundo, primero quiero saber para qué estoy luchando.
Porque ellas son mis enemigas.
Sentándome en la cama, me quedé un segundo pensando, analizando la habitación, como si algo me estuviera vigilando. Es, podría decirse, algo totalmente factible dado lo que acabo de vivir. —... Hm, da igual. No sé qué diablos fue eso, pero no es importante— Exclamé para llamar la atención de la entidad que sentí podría estar observándome, pero la sensación imposible de justificar no desapareció.
Suspiré ante la inutilidad de mis acciones y me puse las zapatillas. Todavía me sorprende cómo huelo igual que ayer, pero es una duda que puede tomarse su tiempo en ser respondida.
Ya levantado y caminando a la puerta, todavía con mi pecho lastimándome innecesariamente, dudé un segundo cuando mi mano tocó la manija. No por algún motivo en especial... solo dudé.
Extraño, sin duda, pero fue una sensación que desapareció tan pronto como apareció. Negando con la cabeza para borrar esos pensamientos, abrí la puerta y, como era de esperarse, no había nadie afuera. Cerrándola detrás de mí con un poco más de la fuerza necesaria, me quedé un par de segundos quieto antes de forzar a mi cuerpo a avanzar hacia cualquier lugar lejos de ella.
—De verdad, ¿qué diablos me pasa? ¿Acaso eres tú, Red?— Mientras maldecía por lo bajo al protagonista primigenio de la franquicia más lucrativa de todos los tiempos, fue cuando avancé unos pasos que escuché una puerta al final del pasillo en dirección contraria abrirse. Ese sonido que casi paso de largo por alguna razón activó mis sentidos de mala. Mi cuerpo gritaba que me diera la vuelta en este instante.
... Pero no lo hice. Al final, por mucho que el cuerpo quiera una cosa y muchas veces obtenga la victoria, hay ocasiones en que la razón, la mente, gana las batallas. Y este fue uno de esos momentos. Decidido, molesto y herido, tras unos momentos incómodos en los que sentí unos ojos observarme, finalmente avancé. Me largué de ese lugar que grita a todas luces malos momentos.
Mientras eso pasaba, sentí que ese par de ojos aumentaban su intensidad a un punto ridículo, pero aun así no me di la vuelta. Fue cuando ya no pudo verme al doblar en dirección a las escaleras que pude respirar. Que, por primera vez desde que vine a este mundo, obtuve una victoria. No había un mejor momento para sonreír, para expresar alegría.
No lo hice, por supuesto: difícil hacerlo cuando pareciera que el jodido mundo quiere hacerte creer que estás cometiendo un error. De verdad, ni que Leaf fuera tan importante. ¿Qué es lo peor que podría pasar?
...
...
—... La cagué, ¿verdad?—
El chillido iracundo de un Eevee, sentí, fue la forma del mundo de decirme que era verdad. Suspirando, fue a por mis Pokémon para probar suerte en el Bosque Verde. Todo lo que solo sea interactuar con Pokémon es bienvenido.
—Se fue...—
De verdad se fue... A pesar de todo lo que le dije, de cómo lo desprecie y le desee lo peor, él se fue... Me dejó en paz. Aceptó mis sentimientos y se largó a hacer lo que tenga planeada esa mente retorcida. De verdad todo... terminó... ¿verdad?
Él ya no me hablará más. Ya no intentará atraerme siempre que cruza un límite para seguir este juego. Ya no tengo que preocuparme por él, saber qué está haciendo o defenderlo de lo que opinen las demás. Ya no tengo que impedir que Ethan o Brendan le den la paliza que tanto han querido cometer desde hace años. Ya... todo terminó. Ni siquiera es como si Red esté haciendo algo: ya no es él quién está en su cuerpo.
No sé quién es, pero no es Red. A lo mejor este ser misterioso se puede comunicar todavía con Red de alguna forma, pero eso da igual. Todo da igual, porque todo termino. Todo... se acabó.
—...—
Debería estar feliz. Finalmente terminó. Y Red no puede hacer nada para lastimarme de nuevo. Yo... yo... yo estoy llorando... A pesar de que esto es lo mejor que me ha pasado en la vida, yo... y-yo...
—N-No... M-Miserable—
Lo odio. Los odio a los dos. Los desprecio absolutamente. Yo... yo quiero que se mueran... Pero... ¡PERO...!
¡¿POR QUÉ NO SE DIO LA VUELTA?!
¡¿POR QUÉ RED NO HIZO NADA?!
¿Por qué...? ¡¿POR QUÉ?!
—¿Por qué... él tiene que hacerme ser así?—
A pesar de que no está bien, yo... Incluso cuando me ha lastimado física y mentalmente, yo... yo aún quiero... Si solo se diera la vuelta... Si escuchara por última vez los sentimientos de Red y si él me explicara porqué hizo todo eso... Si tan solo... si tan solo no me abandonara así, si al menos ese ser extraño intentara averiguar algo de mí. Si pensara en lo extraño que es todo esto, lo que vivió o si sintiera... algo.
Incluso si no es Red, de alguna forma me lastimó como si fuera ese mismo idiota.
Yo...
—... Je, yo estoy así de mal, ¿eh?—
Mientras me caía en un pasillo sin nadie que fingiera preocuparse por mí y sintiendo como ese tipo con el cuerpo de Red, yo no pude evitar pensar en que quizás no fue la mejor idea venir a Ciudad Verde a intentar arreglar las cosas de una vez por todas con Red. O al menos no decirle todas esas cosas.
Si... si pudiera mantener esa conexión, yo... no me sentiría tan podrida. Tan asqueada de quién soy.
Nunca aprendí y creo... creo que nunca aprenderé.
—... N-No te vayas. P-Por favor—
Estuvo a diez pasos de la salida.
—P-Perdón. ¡M-Me equivoqué!—
Siete pasos.
—¡Volvamos a cómo estábamos antes!—
Cuatro pasos.
—¡No me importa si me golpeas! ¡Puedes insultarme si quieres!—
Un paso.
—¡Yo... Y-Yo aún te am-!—
Se fue...
...
...
...
Me pregunto si... si así es como se siente morir.
Bueno, como no hay mucho que comentar en este capítulo (o creo yo que no), pasaré de inmediato a responder el largo comentaeio de NeroAlmia.
NeroAlmia:
Si, me encanta Natlan. Actualmente he explorado el 61% y el Acto IV fue INCREÍBLE. De verdad hemos recorrido un largo camino desde el inicio: como jugador de casi el comienzo, me entra basura en el ojo cuando pienso en todo eso.
Ya en lo referente a la historia, si, recuerdo que varios dijeron que hacía sufrir mucho a Hachiman incluso antes de la pausa, cuando mis historias no eran tan... 'explicitas', por así decirlo. Soy de los creyentes de que cuando amas mucho un personaje y quieres escribir sobre él, lo haces un pan de dios al que le pasa todo lo bueno o directamente lo haces pasar un infierno. Tenemos el ejemplo de Reiner y a pesar de que lo pueda decir el autor, estoy seguro de que él aprecia mucho a Subaru.
Supongo que... ¿ventilamos nuestras frustraciones/temores en estos personajes para liberarnos? O algo así. Nunca he escrito a Hachiman con el pensamiento de '¿cómo voy a hacerlo sufrir?'. Tan solo pienso ideas, agarro las que más me gustan y trato de hacer una narrativa: que ustedes perciban así a Hachiman es más una consecuencia involuntaria.
Ya te digo, pensar en un crossover entre ambas franquicias fue horrible. Tengo varias ideas y ninguna me convenció, ni siquiera esta. Al final acabé decidiendo no escribir tanto un crossover, sino una idea que me llamara mucho la atención: es mi idea más propia y, sin embargo, la que creo menos cumple con mi idea original de mezclar universos.
Si, al final es una idea que no he visto que se haga mucho. Fue una inspiración entre mis propias manías, la historia de Seky sobre Red y un poco de lo que sentí al leer Broken Glass: mezcla extraña, desde luego. Créeme cuando te digo que, al menos referente a la narrativa general, esta historia será... curiosa, cuanto menos.
Pero bueno, el primer capítulo no fue perfecto, si. Sufrió un poco de mi desesperación, frustración, el hecho de que intenté ser más dinámico a la hora de narrar y que fue una historia que fue tomando forma mientras la iba escribiendo. Actualmente la tengo planeada casi al completo, pero en su momento hubo cosas que fui planeando sobre la marcha.
Sobre el ritmo, siempre he creído que es una consecuencia de escribir en ráfagas: escribo el inicio, paro a mitad de la primera escena, continúo más o menos media hora, me detengo, si estoy inspirado voy más rápido y escribo más tiempo; sino, las escenas fluyen peor y no puedo escribir demasiado. Si lees esto y luego el capítulo 11 de Mi Segunda Oportunidad, podrás ver bien qué escena de verdad la quise escribir.
Creo que no hay una solución sencilla. Si me estanco escribiendo tres horas o algo, estaré descuidando mis obligaciones. Si los hago más cortos para acabarlos en un día, temo que no cuenten lo suficiente o quiera acelerar mucho las cosas para llegar a lo interesante. Probablemente como escritor termine teniendo que encontrar una solución a esto, pero de momento estoy en blanco.
Sobre las pistas que dejo... mea culpa XD. En mi defensa, prefiero ser obvio a que me digan que 'salió de la nada' y quizás esté un poco afectado por cierta historia mía de RWBY que salió mal, pero si, nunca he sido sutil. Culpo a consumir principalmente animes, mangas y novelas ligeras/novelas webs que tampoco son sutiles. Sé que debo ponerme a leer literatura más clásica y valorada, pero de momento no me apetece. Aunque más pronto que tarde tendré que empezar.
Me entró curiosidad de qué cosa hablas, pero bueno: cada quien con sus muertos, ¿no? Yo también tengo cosas que me dan cosas... cosas malas.
Bueno, los puntos positivos son agradables de escuchar, pero si demoré tanto en contestarte no fue por eso, así que vamos a lo importante...
Respecto a Red, en mis planes siempre estuvo que él fuera diferente y si escribí el capítulo anterior entre medio fue por una razón que me diste tú: para denotar esa idea. Sobre la chica (por supuesto que es una chica), originalmente no estaba planeada, pero ya sabes que me gusta muchas veces empezar capítulos con algo en cursiva y eso fue lo que salió. Al ser, de hecho, lo último que escribí del capítulo, quizás se sienta más esa prosa descuidada por mi molestia... aunque, para qué mentir, mientras escribía el capítulo estaba leyendo una novela web coreana de obsesión.
De hecho, toda esta esencia en esta historia para mí es como una novela web otaku de calidad cuestionable. Por supuesto que tengo ideas menos complacientes que pienso usar en mis libros, pero antes quiero escribir toda la basura que me apetezca XD.
Consideré extender más el comienzo con los Pokémon, pero aparte de que el capítulo ya fue bastante largo, no quise ponerme a escribir escenas de lucha que, al final, no importan nada. Los Pokémon de Hachiman tendrán relevancia y mucha, pero será progresivo. Quiero centrarme primero en la parte humana, en establecer la trama y todo eso. A partir del capítulo 5 empezaré a darles lugar a los monstruos de bolsillo.
... También, curiosamente yo soy de los que en la aventura se casa con los Pokémon del principio. Llegué a pasarme Rojo Fuego con un Beedrill una vez XD. Formas distintas de encarar la aventura, supongo.
Ya avanzando a las escenas que mencionas.
1: Lo admito, fue MUY casual el comentario, pero fue porque quise, INTENTÉ, hacer un Hachiman diferente del de Mi Segunda Oportunidad. Mientras este último es un adulto traumado que tiene un montón de dificultades para estar en sociedad, quise hacer a este Hachiman uno más 'fuerte'. Uno que vivió un montón de mierda, pero en lugar de esconderse, quiso seguir adelante. De cierta forma, intenté ser un poco más fiel a la evolución final de Hachiman para el final de las novelas... aunque, si soy honesto, dudo de que ese Hachiman aguantara tanta mierda.
Nunca he leído un Grimdark, pero estoy seguro de que pudo pasar por parodia. Comedia involuntaria le dicen. De hecho, mientras leía tus descripciones, me reí bastante. Es muy chistoso, si.
Tendré en cuenta tus consejos para ser más sutil a la idea. Como dije, no salió tan bien como quería por causas que no tienen que ver con la historia en sí. De igual modo, si, en mi próximo historia trataré de no ser tan obvio.
2: Red... Parte del motivo por el que fue presentado tan rápido es porque, en serio, esa es una idea que será MUY importante en todo este primer arco. Necesitaba a Red en la historia. Tal vez, como dijiste, no debí ser tan directo a la hora de presentarlo, por más que sea una idea con la que el próximo capítulo y este jugaron, pero necesitaba que la idea de él esté en la mesa. Aunque pude prescindir un poco de la alusión a las chicas, es en lo que se centra el primer arco.
... Tal vez el problema, creo, es de la concepción de la historia. Mucho de lo que dices tiene una explicación, pero quizás es que para empezar debí pensar la historia de forma diferente. No las ideas base, pero sí su desarrollo. Para pensarlo bien, supongo.
Pero bueno, ¡me alegra que te gustara la historia! Aprecio la crítica y me hizo plantear mejor cómo quiero contar las cosas. Y si, los crossovers suelen ser bastante vagos, pero cuando encuentras uno bueno es tan... tan increíble. No sé si algún día llegaré a ese nivel, pero es a lo que aspiro a futuro.
No te preocupes por ser un poco más duro. Aunque en el pasado no solía tomarlas muy bien, he llegado a apreciar más estas ayudas. Las críticas han sido las que me impulsaron a cambiar cosas en, creo, una mejor dirección. Y como alguien que ha escrito biblias enteras sobre Fate o Re:Zero, sé que este tipo de cosas no vienen sin al menos algo de apreciación, o en su defecto respeto. Tú tranquilo.
Me pregunto cómo te fue con Mualani... Yo ya tengo a Kinich y Xilonen. Tengo suficientes para un personaje más (que definitivamente será Mavuika) y pronto para otro personaje, que probablemente sea Citlali o algún rerun que desee mucho, como Arlecchino o Kokomi. Espero te haya salido bien.
¡Y espero leerte! No pido biblias si no te da el tiempo, pero me gustaría saber que estás bien. Todavía recuerdo lo que hablamos, creo, en un capítulo de Eroge. ¡Si haces una tontería, serás encerrado en la Habitación del Tiempo 1000 años solo con figuras de Sonichu!
... En un frasco.
... ¡Pero en fin, gracias por comentar! Cuídate.
...
Uff~ Escribiendo esto a posteriori, quizás debería aclarar que vean bien los títulos de los capítulos de ahora en adelante. Les darán más preguntas, si, pero a este punto he aceptado que seré un escritor de misterio y todo.
Quitando los clichés del anime/harem, la verdad es que no creo que sea un escritor muy masculino. Según he visto, mi tipo de historias, las intenciones, no suelen ser las que hacen los tipos que escriben. Para pensarlo, supongo.
Bueno, espero les haya entretenido el capítulo. El próximo también seguirá las desventuras de Hachiman, no se preocupen, aunque más pronto que tarde volveremos a Red y Leaf. Sé que casi todos están aquí porque es Oregairu, pero es un crossover por una razón: tengo que tratar ambos mundos, sino, ¿dónde está el chiste?
En fin, cuídense.
