Holi!!!!!!!! Cómo están?????!!!!!!! Me da un enorme enoooorme gustote saludarlos de nuevo, yo sé, yo sé que merezco que me avienten a la calle y me apaleen jajaja ok no. La verdad es que estar en hiatus o en bloqueo es muy difícil porque quieres escribir pero no te llega nada a la cabeza que puedas plasmar en una hoja en blanco, eso me pasó y sigo luchando con lo mismo, pero me siento de mejor ánimo para hacer las cosas y es que sí o sí esta historia debe continuar y debe tener un fin, me lo prometí y es algo que debo cumplir.

Agradezco enormemente a Lily Nájera, que me ha hecho luchar contra este bloqueo subiéndome al Miércoles de Huerfanitos inclusive a petición mía para que me aplique a terminar la historia, gracias Lily, por pedirme este capítulo y un final que te prometo sí va a llegar porque además ya no falta mucho, yo creo que posiblemente sería en el siguiente capítulo. Jajajaja creo que sí eres la única que espera la continuación pero no importa, por ti y por los que gusten acompañarme en esta aventura que nació hace casi 5 años.

Tía Juany muchas gracias por tu cariño y tu paciencia siempre me guías.

Ah y Mami Nodoka regresa con nuevas historias, vamos a apoyarla siempre.

Pues bien, no me queda más que dejarlos con el siguiente capítulo de Cúrame.

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Capítulo 12. Desolación.

—Vamos cariño, dime ¿Dónde está Akane Tendo? —Habló mientras besaba el cuello y mordisqueaba el lóbulo de su oreja, lo hacía susurrando su aliento a frutas en un hombre muy joven y bastante inexperto para ella.

—No… No lo sé señorita…— Contestó el muchachito reaccionando a cada roce de los labios de la mujer.

—Shampoo, mi nombre es Shampoo ¿Y tú eres?

—Am solo soy un camillero.

— ¿Y los camilleros no tienen nombre?

—Yo… Es que…

—Quiero saber al menos el nombre del sexi y guapo camillero con el que voy a tener sexo en este armario.

Al escucharla, abrió los ojos como platos y el rubor sobre sus mejillas apareció. La china sonrió internamente.

—Dijo sex ¿Sexo?

—Sí amor, sexo, oíste bien. Pero primero dime ¿Dónde está y qué hace con el doctor Xuanyuan siempre?

La mujer acorraló al hombre y comenzó a besarlo de nuevo y recorrerlo sobre el uniforme blanco, acariciándolo de arriba abajo mientras él trataba sin éxito de no sucumbir a los instintos que le despertaba esa preciosa mujer pelimorada.

—Por… Por favor—Rogó sin voluntad.

— ¿Me detengo? ¿Seguro?

—Estamos en mi trabajo, si me descubren…

—Si sigues tardando sí nos van a descubrir, así que habla y terminemos con esto.

La miró de nuevo y tragó duro debatiéndose internamente.

—No sé dónde encontrarla— Habló trabajosamente por fin—Pero he escuchado que está estudiando, tiene… Tiene un compromiso con Xuanyuan, algo de un medicamento nuevo, solo sé eso. No sé más.

— ¿Seguro que es todo?

—Sí…

Intentó besarla y ella solamente lo aventó de regreso contra las escobas y artículos de limpieza.

—Pero…—Contestó desconcertado y con miedo en los ojos.

—Lo que me diste no es suficiente.

—Pero…Señorita…

—Tienes manos. Y ni una palabra de esto o despídete de tu amado trabajo.

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— ¿Un medicamento nuevo?

—Eso dijo.

— ¿Y ella está estudiando? ¿Con Xuanyuan?

—Supongo que sí.

Kodachi se quedó pensando largamente mirando a la nada.

— ¿Qué… Qué pasa?

—Esos idiotas crearon algo.

— ¿Cómo lo sabes?

—Es obvio. Él es investigador… Pero que yo sepa no se conocían antes como para trabajar sobre un medicamento, todo eso tarda años.

— ¿De verdad? No lo sabía.

—No me sorprende… Jaja, así que están fabricando medicamentos nuevos, vaya qué interesante eres Akane Tendo… Maldita.

— ¿Qué importa eso?

— ¡¿Cómo que qué importa estúpida?! Le dará renombre, más del que ya tiene… Tengo qué evitarlo.

—Kodachi…

—¡¿Qué?! Dijiste que ibas a ayudar sin preguntar. Necesitamos averiguar para qué es ese medicamento.

— ¿Y cómo?

—La oficina de Tatewaky. Él debe saber, estoy segura de eso.

— ¿Qué harás?

— ¿Yo? Tú.

— ¡¿Yo?! ¿De qué diablos hablas Kodachi?

—Yo no puedo acercarme a su oficina, pero voy a distraer a las enfermeras y entras, generalmente no deja con seguro la puerta y si es así, yo tengo una copia de la llave. Fácil y sencillo.

A sus ojos, Kodachi estaba yendo muy lejos con el asunto de esa mujer, una cosa eran las tonterías de aparecer junto a Ranma y mirarla feo o cuchichear, eran estupideces de chicas que a nadie le hacían daño y que inclusive podrían ser divertidas, pero esto, comenzaba a darle miedo.

—… No estoy segura… No quiero que lo perjudiques.

Cuando la escuchó, la rosa negra la fulminó con la mirada, algo que la hizo temblar.

—No seas idiota Shampoo, solo asustaremos a Akane, tú salvarás la situación y quedarás ante él como una heroína.

— ¿Y cómo se supone que haré eso? En verdad, no te entiendo.

—No, tú qué vas a entender… No te preocupes bonita, yo me encargo de todo, solo haz lo que te digo.

—Prométeme que no le vas a hacer daño a nadie, solo espántala y a él déjalo fuera de esto.

—No sabía que eras tan sentimental.

—Promételo.

—Tranquila, lo prometo— Le aseguró rodando los ojos.

—Bien, entonces ¿Qué tengo qué hacer?

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—Hola dormilona. Despierta mi amor, tienes qué comer.

—Hola vida, um, me encanta que me beses los hombros. Tengo un hambre feroz pero estaba muy cansada para levantarme a comer.

—Te cargaré, ya está listo el desayuno.

—Huele delicioso.

Había amanecido por fin para los recién amantes, la luz en la habitación era completamente tenue, Akane se acurrucó de nuevo y Ranma la envolvió en la sábana para llevarla a la sala frente a un suntuoso almuerzo lleno de delicias para ella.

—Se ve genial.

—Espero que te guste, tienes qué alimentarte bien, ayer no probaste bocado y bueno, tuviste mucha actividad anoche…—Dijo sonriendo.

—Lo que repetiremos el día de hoy, así que tú también come.

— ¿Quieres matarme mujer?

—Te dije que no solo tú corrías peligro… — Le sonrió de vuelta siendo toda sensualidad— No lo mencione anoche pero esta casa realmente es muy bonita ¿La compraste?

—Por ahora solo la estoy arrendando pero creo que sí la compraré, es hermosa.

— ¿Qué le estás arreglando a la de Nerima?

—… No es un arreglo como tal, están instalándome cámaras de seguridad, y sistema de vigilancia.

Akane dejó la taza de humeante café en la mesa y lo miró, el semblante de su novio había cambiado, estaba intranquilo.

— ¿Qué ocurrió?

—El… El día que me diste el alta y salí del hospital, llegué a casa con Ryoga y toda la sala y la cocina estaban llenas de arcones de alcohol ¡No son míos, lo prometo! Pero por ahora, es un poco difícil para mí abstenerme de beber, no lo necesito, pero si lo tengo cerca me es complicado controlarme.

—Síndrome de abstinencia…

— ¿Así se llama?

—Sí, así se llama ¿Por qué no me lo habías dicho?

—No me di cuenta, eso sucedió apenas… En…

— ¿En?

—Yo…

—Amor… Habla por favor, me asustas un poco.

—En el evento de Kasumi y el día que llegué a Nerima.

— ¡¿En la fiesta de Kasumi?! — Akane lo miró sorprendida y él le pareció un niño apenado que confesaba una terrible travesura, ella no se había dado cuenta, ni siquiera lo pensó y se sintió desconsiderada en ese momento.

—Tranquila, comencé a ver el alcohol y de repente me maree, empecé a sudar frío y temblaba, salí de ahí lo más rápido que pude y en el estanque me alcanzó tu hermana, habló conmigo y ayudó a que me calmara.

—No me lo dijo, bueno es que no la he visto, ha estado sumamente ocupada con su trabajo, la boda y ya vive con Tofú. Y ahora que lo pienso tampoco es que tú y yo nos viéramos seguido, creo que no habíamos podido hablar de esto. Discúlpame yo… Yo no pensé en cómo te afectaría el tema del alcohol, de verdad lo lamento.

—Vamos Akane no es tu culpa, además, era la fiesta de tu hermana, todo está bien entre nosotros, no era tu responsabilidad y la verdad no imaginé que sucedería.

—Entiendo amor, pero dime ¿Cómo te sientes?

—Me he sentido mejor, Kasumi me dio ejercicios de respiración para cuando me siento con ganas de beber y no he pensado en eso, sin embargo no he regresado a Nerima porque ese alcohol no debía estar en mi casa, no adentro, además todos mis patrocinadores tienen prohibido enviarme alcohol, deben hacer los regalos en las oficinas de Ryoga, alguien entró ese día, los arcones no tenían logo o marca y además venían con una nota creo que decía que ojalá no hubiese sido la pierna, no lo recuerdo bien pero lo tomé como una amenaza.

—Ranma esto es muy grave ¿Ryoga lo sabe?

—Sí, sí claro, de hecho ya dimos parte a la policía y por eso estamos con el sistema de seguridad, no he regresado desde ese día, dimos una dirección en el centro de Tokio pero yo vivo aquí, nadie conoce este lugar más que Ryoga y ahora tú.

— ¿Tienes idea de quién pudo ser?

—La verdad es que no.

— ¿Volverás a Nerima?

—Por ahora no, ni cuando terminen de instalar el sistema de seguridad, voy a dar un tiempo a que quien entró se confíe, sé que volverá a ir.

—Entiendo, lo que decidas hacer está bien amor, realmente solo quiero tu seguridad.

—Gracias.

— ¿Cielo?

—Dime.

— ¿Has pensado en la posibilidad de una terapia?

—… Sí… Para ser honesto, sí lo he pensado pero…

— ¿Pero?

—Yo… No sé.

—Ranma, mírame mi amor, la terapia es ser valiente porque enfrentas lo que duele, lo que persigue, a lo que le temes y a lo que odias, amor si lo necesitas, tómala.

—Creo que tienes razón… Akane, ya no quiero sufrir más.

—Y no es necesario que sufras, es tiempo de que seas feliz y yo estaré contigo a cada paso que des.

—Gracias, mañana comenzaré a buscar especialista.

—Está bien amor.

—Y cuéntame ¿Cómo van ustedes con lo de la vacuna? —Preguntó con mejor semblante.

—De hecho, muy bien, estoy casi lista y la presentación ya es muy pronto, sigo trabajando en pediatría y neonatología precisamente por lo mismo y me siento muy tranquila con lo que ya sé.

— ¿Cómo está Mousse?

—Nervioso pero muy bien, tiene una enorme esperanza en que su vacuna va a ser aprobada para pruebas en humanos.

— ¿Y de ahí que sigue?

—Si no hay reacciones adversas, la vacuna se patenta y comercializa.

—Se volverá millonario.

—Ya lo es, pero realmente eso no le importa tanto.

—Me alegra mucho amor, en serio, y estoy muy orgulloso de ti y qué bien por Mousse ¿Falta mucho para la presentación de la vacuna?

—No, ya solo unos días ¡Estoy muy emocionada pero también muy nerviosa!

—Yo sé que lo van a hacer muy bien, además nadie puede saber más de la vacuna que Mousse porque él la creo y que tú, porque te lo explicó todo, yo creo que todo saldrá perfecto.

—Tienes razón. Gracias por decirlo.

— Oye, me dijiste que Mousse quiere entrar a médicos sin fronteras ¿Ellos están interesados?

—Sí claro, para la organización sería un honor tener a Mousse inclusive no les importa el resultado de la presentación, aún sin la vacuna les hice ver lo valioso que es tenerlo, después de la presentación le harán una oferta.

— ¡¿De verdad?!

—De verdad.

—Ya me lo imagino saltando de felicidad.

— ¡Lo sé! Pero no le digas nada, es una sorpresa y un regalo para él. Pase lo que pase ese día, va a tener una buena noticia.

—Yo creo que será doblemente feliz, sin duda.

Akane lo miró entonces, Ranma engullía su desayuno con total tranquilidad y ese comentario tan naturalmente despreocupado y seguro, le dio la certeza que necesitaba. Sonrió suspirando.

—Amor ¿Qué te gustaría hacer hoy linda?

—Descansar, retozar contigo, bañarnos en esa enorme tina y comer mucho ¿O quieres salir?

—Ya que he descubierto tu cuerpo créeme que no quiero ir a ningún lado, y retozar suena como lo más maravilloso de este mundo—Contestó sonriendo y acercándose de nuevo a ella.

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—Esta es la llave. Escucha bien chinita, la enfermera solo dejará de estar rondando la oficina por cinco minutos, si te tardas más que eso en robar la agenda de Tatewaky nos lleva el diablo ¿Entendiste?

—… Sí.

—Ya quita esa cara de tonta ¿Quieres a Mousse no?

—Sí… Pero.

—Pero vas y haces lo que te digo. Tienes cinco minutos.

La peli morada la miró dar vuelta hacia el pasillo que llevaba a la oficina y pocos segundos después Kodachi salía apresurada con la enfermera que era también secretaria de su hermano y en cuanto desaparecieron de su vista corrió y abrió la puerta que sí, efectivamente tenía llave.

Entró rápido, sabía de cierta manera dónde podría estar esa agenda ya que no era la primera vez que visitaba la oficina , en seguida buscó sobre los papeles en el escritorio tratando de dejar todo lo que tocaba de la misma manera en como lo encontró.

Abrió un cajón a la izquierda y ahí, inocentemente descansaba un cuadernito mediano forrado en piel azul, tenía un símbolo con una serpiente, supuso que algo de médicos, no lo abrió ni ojeó, solo lo guardó en su bolso y salió hecha un bólido.

Alcanzó a doblar en el pasillo sin ser vista justo a tiempo cuando la enfermera regresaba.

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—Departamento de evaluación. Buenas tardes.

—Buenas tardes soy la secretaria del doctor Tatewaky Kuno. Él tiene en agenda una cita para este viernes con ustedes en su sede en Tokio. Me pidió que confirmara su asistencia.

—Oh sí señorita, es a las dos de la tarde la presentación de la vacuna.

—Muchas gracias, perdón es que mi jefe no me dio los datos del lugar.

—Es en la sede del departamento a las 2.

—Muy bien, confirmo la asistencia… Oh espere es que tiene también agendada otra a las 3 de la tarde.

—Entiendo, con el departamento de evaluación solo tenemos esa presentación.

—Ok, es que estoy un poco confundida, ¿Quién presenta la vacuna de las dos de la tarde? Mi jefe no lo tiene agendado.

—La presentan los doctores Mousse Xuanyuan y Akane Tendo, es una vacuna neonatal.

—Perfecto, le agradezco mucho señorita y confirmo la asistencia del doctor Kuno.

—Gracias por confirmar, estamos para servirle.

—Hasta luego.

— ¿Y bien? ¿Averiguaste algo Kodachi?

—Claro que sí.

— ¿Y?

—Nada. Tenemos que esperar el resultado de la presentación de la vacuna de Mousse.

— ¿Esperar para qué? ¿Qué es lo que vas a hacer?

— ¿Quieres calmarte? Estás muy paranoica y comienzas a colmarme la paciencia.

—Solo… Solo tengo miedo de que puedas dañarlo, sea directa o indirectamente.

—Seis sílabas, te estás volviendo inteligente chinita hermosa.

La mano de Shampoo, se estrelló en el brazo de Kodachi a manera de golpe, odiaba que la tratara como a una retrasada, era cierto, nunca fue muy aplicada para la escuela y no podía considerarse alguien culta pero eso no significaba que no pudiera pensar por sí misma.

—No me escondas lo que harás, Kodachi. Y te advierto, no le hagas daño a él, la otra no podría interesarme menos pero todo lo que tenga que ver con él me importa. Ya te lo dije.

—Lo sé, tranquila, solo Akane va a sufrir.

—Pues más te vale.

—No me amenaces linda, no tienes el poder de hacerme nada.

—…

—Ve y averigua si Akane sigue en pediatría.

—No está ahí…

— ¿Y cómo sabes eso?

—Yo… Yo vi un calendario en la oficina de tu hermano… Está en Neon… Neon… ¡Arg! No recuerdo.

— ¿Neonatología?

— ¡Sí, eso!

Kodachi sonrío tranquila.

—Creo que sé qué se debe hacer… Tranquila él no tendrá problemas.

—Bien… Debo irme, he desatendido un poco mis negocios, por favor, no hagas cosas malas, te veo la próxima semana… Um tal vez en dos, tengo mucho trabajo.

—Ya vete Shampoo. Déjame extrañarte.

La peli morada salió preocupada por lo que podría hacer Kodachi, la conocía, esperaba solamente que no se sobrepasara con lo que tramaba, pero a la vez quería tener a Mousse y si su amiga podría acercarla a él, lo haría sin pensar.

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—Creo que voy a vomitar Akane— Aseguró el médico más blanco que una hoja de papel.

—Tranquilo Mousse, todo va a salir bien, ya lo verás.

— ¿Cómo es que tú estás tan tranquila?

—Es que yo ya vomité—Contestó sonriendo.

— ¡¿Qué?!

De su bolsa Akane extrajo pasta dental, un cepillo de dientes nuevo y enjuague bucal.

—Toma, ve al baño y suelta los nervios.

El joven ni lo pensó dos veces, si lo hacía no llegaría al retrete, así que emprendió la carrera y Akane solo espero que su remedio para los nervios fuera efectivo.

Diez minutos más tarde el médico regresó mucho mejor recompuesto.

— ¿Cómo te sientes?

—La verdad bien, estaba muy nervioso y es una sorpresa para mí que te sintieras de la misma manera.

—Soy un ser humano Mousse, igual que tú.

Estaban tras las bambalinas del pulcro e impoluto auditorio de la Federación Internacional de Medicina.

El recinto se encontraba lleno y en espera a que las luces se apagaran y comenzara la presentación de una vacuna revolucionaria para la esperanza de vida de los neonatos de todo el mundo.

Un joven se acercó a los dos médicos que estaban esperando su presentación.

—Mousse Xuanyuan y Akane Tendo ¿Cierto?

—Sí… —Contestó él con un hilo de voz.

—En dos minutos comenzamos.

—Gra… Gracias.

Mousse bajó la mirada perdida en el piso, entonces, Akane le tomó la mano y él casi pega un brinco, la miró estupefacto y ella sonrió con todo su cariño y en un segundo sus delicados pero firmes brazos lo rodearon y le dijo:

—Has trabajado arduamente por esto, es tu momento y debes brillar. Dale a conocer al mundo el gran médico, investigador y ser humano que eres—Plantó un beso en su mejilla y continuó—Es admirable lo que has hecho y estoy tremendamente orgullosa de ser tu amiga.

Mousse sintió el latido de su corazón desbordándose como loco, miró a la doctora y le creyó, era su momento, simplemente sonrió, le dio un ligero apretón de manos y salió después de que el médico encargado lo anunció, Akane lo vio salir y detrás de él una enorme luz blanca llena de aplausos lo rodeó por completo.

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— ¡Rápido, rápido! Se desangra.

— ¡El bebé no respira doctora Tendo!

— ¡Shinnosuke, atiende a la mamá, voy con el bebé!

—Sí Akane.

La doctora Tendo estaba atendiendo un parto sumamente difícil, la paciente había llegado demasiado avanzada por lo que sufrió complicaciones, la presión arterial estaba elevada y a pesar de la cirugía ella no paraba de sangrar.

El sufrimiento fetal fue inminente y se alarmaron cuando el bebé no respiraba, además algo no estaba bien, el pequeño se veía pálido, hinchado y una presencia de color amarillenta en su piel, cordón umbilical y ojos no le gustó para nada a Akane, con aquello confirmaba que el bebé estaba sufriendo enfermedad hemolítica y en su cabeza se lamentó que la vacuna no se aprobara antes, era muy necesaria ahora.

Sacó esos pensamientos de la cabeza inmediatamente, trató de tranquilizarse sabiendo que pronto sería patentada. Tan solo dos meses después de la presentación las pruebas arrojaron que era compatible con la vida y curaba lo que prometía, así que avanzaron a la fase con humanos y fueron concluyentes de manera positiva, todo marchaba muy bien y parecía que las circunstancias se acomodarían de la mejor manera, pero ahora, necesitaba atender a este pequeño guerrero que luchaba por sobrevivir.

—La paciente reacciona doctora ¿Necesitas ayuda con el bebé?

—Gracias Shinnosuke, dale media hora y llévala a recuperación, el bebé está con el neonatólogo, apliqué protocolo de emergencia pero ahora se encarga el especialista, espero que esté bien.

—Tranquila lo estará.

La doctora miró a la paciente, era una joven mujer de apenas unos diecinueve años, estaba quedándose dormida después de ese parto tan complicado.

—Está muy fría de las manos pero no tiene fiebre, rápido llévenla a recuperación o le va a dar hipotermia, trae frazadas.

El médico salió disparado a conseguir lo que le habían pedido, Akane por su parte alistaba a la paciente para moverla de sala no esperando a camilleros, esa pobre mujer ya había tenido suficiente.

Terminando de llevarla a recuperación la doctora salió corriendo con dirección a neonatología, necesitaba cuidar del bebé.

Apenas puso un pie fuera, a su encuentro acudió un jovencito, casi un niño apenas, tal vez un año más que la joven madre, con los últimos rasgos de acné en el rostro.

— ¿Doctora Tendo? — Se acercó tímidamente con una maleta azul en el hombro. Los dibujos de borreguitos le indicaron a Akane que estaba ante el padre del bebé que acababa de nacer.

—Sí, soy yo—Él no dijo nada, la miró suplicante con los ojos impacientes, estaba rojo como un tomate y respiraba a prisa, era obvio que se encontraba muy preocupado— Su esposa tuvo un parto muy difícil, tuvimos que hacer cirugía, pero todo salió muy bien, ella se va a recuperar pronto.

— ¿Y mi bebé? ¿Cómo está mi hijo?

—Um, estoy casi segura que su bebé presentó una enfermedad porque la sangre de cada uno es incompatible, tiene síntomas muy específicos pero…

El muchacho desesperó interrumpiendo a Akane.

— ¡¿Se va a morir?! ¡¿Mi bebé se va a morir?!

Lo miró con toda la paciencia del mundo, era entendible su miedo, era su hijo y su esposa, y no importaba lo joven que pudieran parecer, el amor es simplemente eso y nada más.

—La enfermedad es curable, y se atendió muy a tiempo, por favor, tranquilícese, señor…

—¡Tanaka! Soy… Ken Tanaka.

—Muy bien señor Tanaka, lo entiendo pero su bebé está siendo tratado por un especialista en este tema, de hecho, en estos momentos iba a verlo.

El jovencito suspiró visiblemente aliviado, cerró los ojos y su respiración comenzó a calmarse.

—…Gracias.

— ¿Por qué no va a comer algo y descansar? Su esposa no despertará hasta mañana y podrá verla, y dejemos que el bebé también descanse y la medicina haga su trabajo.

—Yo…—Le contestó dudando, y la médico comprendió que él no querría despegarse de su familia.

—Créame que todo saldrá bien, vaya a descansar, cuando su bebé salga de aquí no lo dejará dormir y su esposa va a necesitar mucho de usted.

Ella sonrió tratando de darle tranquilidad, y el joven de nuevo enrojeció, dio la vuelta de inmediato y ella lo vio desaparecer por el pasillo, sonrió tranquila y siguió su camino a las incubadoras.

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Entró a un área cálida, silenciosa y que olía a inocencia.

—Hola doctor.

—Hola hermosa ¿Cómo está la mamá? — Saludó un alto hombre de facciones finas y voz de trueno.

—Está en recuperación, Shinnosuke está a cargo.

—Bien.

—¿Cómo está este pequeñito? —Preguntó mientras el doctor comenzaba a pasarle medicamentos por un catéter.

—Él estará bien, tuviste razón desarrolló enfermedad hemolítica pero ya le estamos suministrando medicamentos.

Ella suspiró queriendo con todas sus fuerzas haberse equivocado.

—Hey, tranquila doctora Tendo, el doctor Sesshomaru está aquí y este bebecito no va a ir a ningún lado ¿Verdad campeón? Vamos, tienes qué reponerte porque la dramática de Akane Tendo se preocupa por ti.

—No soy dramática, tonto… Es que, es tan pequeño y frágil…

—Es mucho más fuerte de lo que crees.

—Lo sé. Gracias por estar aquí.

—Gracias por llamarme… Aunque, fue un desconcierto que mi ex novia me llamara y más desconcertante fue el saber de quién es novia ahora.

—Jaja, eres el mejor neonatólogo que conozco, por eso lo hice.

—Ajá, no me adules y ya cuéntame ¿Cómo van las cosas con Ranma Saotome?

—Es mi novio y todo va muy bien—Contestó sonriendo llena de felicidad.

—Vaya, nunca te había visto tan orgullosa de ser novia de alguien.

—Bueno, lo estoy.

—Espero que sean muy felices juntos y yo… Seguiré buscando.

—Aquí hay chicas lindas.

—Aunque me encantaría quedarme, tengo qué regresar a mi clínica, de hecho, era lo que quería comentarte, no sé si pueda estar aquí para la recuperación completa del pequeño… ¡Pero te prometo que estaré al pendiente de su evolución! Y te dejaré instrucciones precisas sobre la totalidad del tratamiento, no me mates por favor.

—Jajaja no lo haré, está bien, pero enséñame qué debo hacer siempre y en todo momento.

—No te preocupes, se encontrará estable y fuera de peligro muy pronto ¿Cómo crees que evolucione la joven madre?

—El descanso le va a hacer bien, fue un parto sumamente difícil.

—Me imagino ¿Te quedarás a cargo del bebé?

—Sí, soy la médico titular.

—Perfecto, entonces me puedo ir con toda tranquilidad.

— ¿Cuándo tienes qué regresar a tu clínica?

—Pasado mañana, me quedaré estos días para ayudarte lo más que pueda.

—De nuevo muchas gracias.

—Invítame a cenar y estamos a mano, y… Cuéntame sobre tú y el gran Ranma.

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— ¿El peliblanco ya se largó?

—Sí. Se fue anoche.

— ¿Quién era?

—Un médico, un especialista en mocosos recién nacidos.

—Es guapo, si no estuviera enamorada de Mousse, él sería mi próximo novio.

—Sí, es bastante atractivo, pero es un lelo fue novio de Akane y le gustan las mujeres listas.

— ¿Qué quieres decir con eso?

—Nada, nada mi linda chinita.

—Tonta… Vaya, es en serio que esa doctora solo tiene hombres guapos en su haber… Maldita resbalosa.

—Y que lo digas es una mujerzuela de primera.

— ¿Y ahora? No has hecho nada en estas semanas y dijiste que esperabas que ese doctor se fuera.

—Paciencia cariño, todo va bien… Por cierto, ¿Sabías que la vacuna de tu amorcito fue aprobada?

— ¿En serio?

—En serio, ya comenzaron las pruebas humanas y al parecer los resultados están bien.

Shampoo se quedó pensando y viendo a la nada reflexionando

—Él es un gran médico, en definitiva.

—Sí, sí, sí, por favor ya cállate. Me voy, tengo turno de noche en el hospital, con la idiota de Akane Tendo.

—Dime qué es lo que vas a hacer.

—No tengo nada que decirte ya cálmate, nos vemos después.

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— ¡Señor Tanaka qué gusto verlo por aquí!

—Bue… Buenas noches doctora Tendo— Le contestó el jovencito rojo como siempre—Vengo a ver a mi bebé y a mi esposa.

—Se están recuperando favorablemente, de hecho el pequeño ya no es tan pequeño.

—Sí, pude verlo, está poniéndose muy bonito, gracias doctora veo que lo cuidó muy bien ¿Falta mucho para el alta?

—Bueno, su esposa puede irse mañana, pero el bebé se quedará unos días más, hasta que esté reestablecido por completo.

—Le agradezco mucho doctora Tendo, iré a darle la noticia a mi esposa.

—Muy bien, hasta mañana entonces, iré a mi guardia.

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Los zapatos blancos de Kodachi Kuno no hacían ningún tipo de ruido, su andar era calmado y tranquilo, lento y taciturno por ese largo pasillo lleno de luces y gente que corría en urgencias, lejos de donde descansaban apaciblemente esas vidas que recién llegaban al mundo.

Convenientemente el ala de recuperación de neonatología estaba casi sola porque los pequeños bebitos necesitaban dormir a todas horas, hacía un clima agradable y cálido justo para que los pequeños pudieran soñar que estaban aún en los vientres de su madre.

Dio algunas vueltas por el ala llevando unos documentos en blanco en la mano pero que ella hacía ver que eran importantes.

Las miró por la ventana, dos chicas muy jóvenes que Tatewaki había contratado recién y que alimentaban a los bebés que tenían en sus brazos.

Se veían muy contentas, ahí no había nadie, estaban a cargo de pacientes delicados y no se permitía pasar a los padres a menos que fuera la hora de visita y con batas estériles porque el ambiente debía ser el mejor para que ellos llegaran al tan esperado alivio.

No había muchos, eso era bueno para el hospital según lo que decía su hermano, miró el lugar con detenimiento, no era que le encantara estar ahí, de hecho casi no lo conocía, pero, ahora que lo observaba se daba cuenta que tenía aparatos e infraestructura de un nivel muy superior a los demás hospitales, Tatewaki sí que invertía, neonatos, pediatras y oncología tenían mucho qué presumir.

Supo que esto le dolería muy en el alma a su hermano, él como Akane tenían una cierta fascinación por cuidar mocosos harapientos, algo que ella no entendía, inclusive si eran de padres ricos, no le gustaban y sentía repulsión por seres tan dependientes.

Volvió a pasar por ahí sin ser vista.

No podía dejar que nadie se diera cuenta de su presencia, y en los muchos años en que había sido enfermera adquirió la capacidad de pasar inadvertida, de ser una sombra, de que su pesadumbre se sintiera pero sin ser visible, siempre espiaba, siempre veía, se hacía niebla oscura a pesar de vestir de blanco porque solamente era un disfraz, con ese impoluto uniforme se enmascaraba su verdadera naturaleza, la maldad hecha mujer, la envidia transformada en corazón humano, la agonía de la muerte y el odio a la vida.

Se escondió en las escaleras de emergencia, entre abrió la puerta solo lo necesario para poder ver la entrada donde estaban los bebés y esperó, esperó pacientemente, era de noche y había tranquilidad y la desolación se alió con ella.

Se tensó en el momento en que Akane apareció por el pasillo, llevaba un uniforme quirúrgico verde, la ridícula cofia son dinosaurios estampados tapando todo su cabello azul y el cubre bocas.

Entró en el ala de recuperación, y escuchó como saludaba a las enfermeras, cerró por completo la puerta que daba a las escaleras y se sentó en ellas de nuevo a esperar, Tendo tenía que salir en algún momento, solo iba a revisar a sus pacientes y regresaba a urgencias pediátricas, esa noche era la indicada.

Pasó alrededor de media hora y escuchó su voz de nuevo, la vio irse mientras hablaba por celular, seguramente con Ranma.

Cinco minutos después una de las chicas salía tomando rumbo al pasillo que daba a los sanitarios. El momento había llegado.

Simplemente hizo lo mismo que Akane y marcó en seguida al hospital.

La noticia del asesinato de la madre de la enfermera que estaba en guardia sería suficiente para sacarla de ahí, aún y cuando no fuera cierto. Y sí, Le vocearon en seguida y medio segundo después la vio salir corriendo hablando por celular y llorando.

Salió de las sombras de inmediato y rápida como un rayo, ya usaba guantes blancos y ahí lo encontró.

En una incubadora descansando. El tono amarillento estaba desapareciendo, sin duda ese tal Sesshomaru era buen médico, el neonato inclusive había ganado peso.

"Lástima" —Pensó.

Fue rápida y certera, desconectó la máquina de signos vitales e introdujo el índice en la pequeña boquita y en un segundo el bebé estaba devolviendo la leche que minutos antes había tomado, después simplemente tapó los orificios nasales con la mano izquierda mientras levemente el bebito se sacudía luchando por respirar aunque el vómito se lo impedía. No tardó mucho.

"Donde ha habido muerte, siempre habrá muerte" — Se dijo a sí misma.

En cuanto notó que no respiraba conectó la máquina y esta comenzó a pitar enloquecida anunciando que algo estaba mal.

Para cuando Akane Tendo y las enfermeras llegaron con el alma en la garganta a revisar lo que pasaba Kodachi Kuno ya había tomado el celular que usó para llamar, colgó y salía por la puerta trasera del hospital, ahora, usaba tennis negros, un abrigo largo del mismo color y una gorra, no llevaba maquillaje, salió y simplemente caminó doblando la esquina, levantó la mano y un taxi cualquiera la recogió, pidió ir a un lugar de comida rápida al otro lado de la ciudad y mientras se alejaba arrojó por la ventana el teléfono.

Suspiró y sonrió satisfecha, mientras en el hospital propiedad de su hermano Akane Tendo con los ojos contenidos en lágrimas daba reanimación a un bebito que a cada momento se ponía más y más azul, porque ahora era inminente que la doctora perdía el duelo con la muerte, y a cada milésima una sombra alada, blanca e invisible le daba la espalda a la mujer médico que luchaba porque empezaba a desaparecer llevando al bebé entre sus helados y mortales brazos.

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Muchas gracias por leer.

Espero verlos pronto.