Había olvidado lo fácilmente que me pongo nervioso y exaltado cuando escribo el delicioso JA, JA, JA. Y me tarde menos que cuando escribía los primeros capítulos.


Renovada con energía y lujuria, Tabby volvió a ponerse encima del peliblanco, ahora dándole la espalda. Tomo el miembro del chico con una mano, el cual estaba un poco flácido debido a la falta de "acción" los últimos momentos, y comenzó a frotarlo en la entrada de su intimidad para estimularse a ella misma y a su compañero. Ni corto ni perezoso, sintió como el pene de Lincoln crecía en su mano con cada latido de su corazón. El chico Loud estaba haciendo ligeras muecas, ya que sentía que ella lo estaba haciendo un poco brusco… pero le estaba gustando demasiado esa brusquedad.

"Dios, soy un maldito masoquista" Pensó lo mismo que ha estado pensando a lo largo de esa jornada.

Cuando la chica del mechón creyó que ya estaba lista, tanto ella como su compañero; se introdujo el miembro del peliblanco en su intimidad, sacándole un pequeño gemido y un ligero suspiro, mientras que Lincoln volvió a sentir un cosquilleo que le recorrió la espalda.

- No creas que realmente se cómo me deba mover. – Le dijo regresando a verlo, nerviosa. – Pu-puedo darme una idea de cómo hacerlo, pero realmente estoy haciéndolo a ciegas.

- No te preocupes, yo tampoco se. – Le contesto alzando la cabeza y levantando su pulgar. – Solo haz lo que creas que está bien… ¡Así! – Y para demostrar su punto y devolverle una de las tantas que le ha hecho en ese rato, movió su cadera hacia arriba de una manera rápida, haciendo que su miembro la penetrara de manera profunda.

Tabby había sido tomada por sorpresa por el accionar del peliblanco, tanto así que soltó un pequeño grito tirándole a gemido. Deliciosa música para los oídos de Lincoln. Le dio tanta vergüenza a la pelinegra por su propia reacción, que se había cubierto la boca y se había puesto un algo colorada.

- ¡Eres! ¡Un! ¡Hijo! ¡De! ¡Tu…! – Tabby le daba palmadas en las piernas entre cada palabra.

En su voz se oía más vergüenza y bochorno que el que estuviera realmente enojada, así que el peliblanco pudo reírse un poco del comportamiento de su compañera de primera vez sin tanta preocupación. Además del hecho de que, entre cada movimiento, la fricción provocada por sus intimidades unidas mandaba dulces sensaciones por todo su cuerpo; y estaba seguro de que, en el de ella también sucedía lo mismo.

Ya más tranquilos, y entrados nuevamente en la zona de sensualidad que tenían hace unos momentos, Tabby volvió a tomar posición encima del joven peliblanco, dándole la espalda. Lincoln por otra parte, tenía una maravillosa vista de toda la retaguardia de la joven rockera, que no sabía realmente en donde enfocar su vista. El pobre muchacho trataba de tranquilizar y regular sus respiraciones, que no quería parecer un maldito animal ansioso.

La joven rockera trataba de serenarse dando respiraciones tranquilas; cuando pensó que ya estaba lista, comenzó a descender y elevarse a un ritmo lento en lo que se acostumbraba al cómo debía moverse. Conforme los segundos iban avanzando se sentía más segura de si misma y de lo que estaba haciendo.

"Solo haz lo que creas que está bien." Fue lo que le había dicho el peliblanco. Así que iba a tomar ese consejo.

Se coloco en una posición más cómoda para ella misma y, como en ocasiones anteriores durante el acto, comenzó a dejarse llevar por la lujuria. Aceleraba o disminuía sus sentones, a veces, como podía, agregaba movimientos hacia adelante y hacia atrás, o de un lado a otro.

- ¡A la verga! – Escucho decir, en lo que supuso que era español, al peliblanco detrás de ella.

Disminuyo un poco la velocidad de sus movimientos para poder mirar detrás de ella sin detenerse y tratando de no perder el ritmo que ya traía. Lincoln tenía la espalda ligeramente curveada, con la cabeza hacia atrás; la pelinegra alcanzaba a ver que tenía los ojos cerrados con fuerza y un gesto de esfuerzo, además del hecho de que sus manos se aferraban con dureza en el cobertor de la cama. La sensación de éxtasis que sentía Tabby al tener ese poder sobre el peliblanco era indescriptible para ella… Parecía que tener esas pijamadas con las chicas donde veían videos adultos si podían enseñar algo, así fuera un poco.

Sintiendo la disminución del ritmo y la sensación de sentirse observado, Lincoln se tranquilizó, abrió sus ojos y miro a su compañera. Ahí estaba ella, mirándolo directamente a los ojos con un gesto que no sabría como describirlo, más que de lujuria y éxtasis total. Cuando la vio lamerse los labios para terminar mordiéndose ligeramente el labio inferior, el peliblanco se sentía tan indefenso como un rato ante, no una gata, si no, una leona muy, MUY, hambrienta… Y él era la cena.

La rockera no dijo absolutamente nada, ni un cambio de gesto o una seña, algo que le pudiera decir al peliblanco que era lo que ocurría en su cabeza, ella simplemente se giró de nuevo hacia el frente, pero de una manera lenta. Lincoln no pudo evitar tragar grueso pensando en lo que se venía a continuación.

Tabby comenzó nuevamente a incrementar la velocidad de sus movimientos, pero para el peliblanco, había algo que había cambiado, no solo en los movimientos que estaba haciendo, si no, también en lo que llegaba sentir en su miembro.

"¿¡Que mierda es lo que está haciendo esta mujer!? …" Pensó el peliblanco

"No tengo ni puta idea de lo que estoy haciendo…" Fue lo que pensó la pelinegra.

"¡Pero esto se siente jodidamente grandioso!" Sin saberlo, ambos habían pensado lo mismo.

El raciocinio de ambos iba disminuyendo con el pasar de los segundos, dejarse entregar en sus deseos más carnales y primitivos parecía que era lo único importante en ese momento.

El peliblanco creía que en cualquier momento su alma se separaría de su cuerpo debido a todo el cumulo de sensaciones que lo inundaban en ese momento. Como pudo, miro hacia debajo de su cuerpo, observando el redondo y maravilloso trasero de Tabby, dando rebotes en su hombría; el ver como su miembro desaparecía y reaparecía dentro del cuerpo de la pelinegra, y el sonido que producía el choque de ambas partes a un ritmo rápido y constante. El chico no pudo resistir y comenzó a soltar gemidos masculinos.

La chica del mechón, aunque no pudiera ver en esos momentos a su compañero, la imagen mental que tenia de él, excitado y tratando de resistir lo que ella le provocaba, sumado a lo que estaba sintiendo por todo su cuerpo, que empezaba en su intimidad, recorriendo su espalda y llegando a la punta de los dedos de todas sus extremidades era algo simplemente fuera de este mundo.

La mente de Lincoln por otra parte estaba prácticamente en otro plano astral. Sentía como su capacidad de pensar y razonar era prácticamente nula, dejándose hundir en el único instinto primitivo que tenía por el momento: aparearse.

El peliblanco comenzaba a sentir un cosquilleo en su entrepierna, señal de que estaba a punto de llegar al clímax nuevamente, pero en sus bajos instintos primitivos, sentía que la chica rockera no se movía lo suficientemente rápido. Lentamente comenzó a levantarse hasta quedar sentado y puso la mano de en la espalda de la chica del mechón para empezar a empujarla.

- ¿Pero que…? – Fue lo que alcanzo a decir la rockera al ser sacada de su ensoñación al momento de ser empujada.

Hubo un cambio total de roles cuando Tabby había terminado a "cuatro patas", mientras que Lincoln, sin perder el ritmo en ningún momento, era ahora el que movía sus caderas, embistiendo a la pelinegra por detrás.

La chica había quedado sorprendida por el cambio de actitud de su compañero, pero todas la palabras y pensamientos habían sido interrumpido cuando empezó a sentir las embestidas que el peliblanco le estaba dando.

- ¡Puta madre! – Fue lo única frase que pudo articular que termino saliendo en un gemido.

Tabby no creía el "hambre" con la que Lincoln la estaba embistiendo, hacia apenas unos instantes era ella la que tenía el control de la situación; y ahora era el peliblanco el que se la estaba cogiendo en todo el sentido literal y figurativo que pudiera encontrar. Y francamente le estaba gustando en demasía.

Podía escucharlo gruñendo y suspirando detrás de ella, la sostenía con una mano en la cadera mientras que con la otra le apretaba el trasero, con una ocasional nalgada de por medio que le ocasionaba un pequeño sobresalto en esas ocasiones. Cualquier sentido de dominancia que hubiera tenido iba cambiando por uno de total sumisión.

En los pensamientos más guarros y sucios de la chica del mechón, estaba el que no solo se le estaban cogiendo del coño, si no que prácticamente se la estaba cogiendo en el cerebro y la mente. Su cerebro dejaba de pensar en cualquier otra cosa que no fuera la sensación del miembro y las bolas de Lincoln chocando contra su intimidad.

Había perdido las fuerzas en los brazos, haciendo caer su cabeza sobre la cama, pero sus cuartos traseros seguían arriba recibiendo toda la acción.

- ¡Así Lincoln, así, sigue así! – Lloraba gimiendo.

Una parte muy minúscula de la mente de la rockera que aún conservaba su capacidad de pensar sabía que el rostro que estaba haciendo no podía calificar de otra manera más que el de un ahegao de un doujin o el de un hentai, con una sonrisa y la lengua asomando un poco fuera de su boca, con los ojos ligeramente cruzados mirando hacia arriba… solo le faltaba que sus pupilas o tuvieran forma de corazón o tuvieran un corazón dentro de él.

Una pequeña risa había escapado de sus labios, lo que por alguna razón solo hizo que el peliblanco se moviera, de alguna manera, con mayor fuerza y velocidad, lo que provocó que se callara y más gemidos salieron de su boca.

Fue el turno de la chica de empezar a sentir una especie de corriente eléctrica que comenzaba de su intimidad y empezaba a recorrerle la espalda y las piernas, su respiración se agitaba más y más al sentirse más cerca del clímax; gemía diciendo, pidiendo, rogándole a Lincoln que no se detuviera… Desafortunadamente para ella, la suerte no estuvo de su parte en ese momento.

El peliblanco no pudo resistir más el orgasmo cuando con una última embestida profunda hacia el interior de la rockera comenzó a liberar una buena descarga de su semilla con un gruñido de satisfacción, la cual fue detenida afortunadamente por el preservativo. El pobre chico había quedado casi noqueado por la sensación de liberación que había sentido en ese momento, tanto así, que se había dejado caer hacia atrás, rendido, jadeando profundamente.

Tabby se incorporó lentamente, de igual manera se le notaba agitada. Se giro para ver a Lincoln; al verlo ahí tirado, luchando por seguir vivo, no pudo evitar recordar una tendencia de memes de hacia un tiempo, de una figura prácticamente "seca" después de una "noche alocada" junto a una chica que estaba el mar de bien fumando un cigarrillo. No pudo evitar el soltar una risilla al notar que prácticamente ambos caían en esa situación. Soltó un suspiro de resignación, pero no se le notaba molesta ni decepcionada.

- Eres un ser increíble, y diste lo mejor de ti. Por eso te admiro. – Le dijo con una pequeña sonrisa de lado.

Una risa más grande había salido de boca al no creerse lo que había salido de su boca, a lo que simplemente negó con la cabeza. Pero la rockera aun no quería quedarse sin su momento de 'aftercare', por lo que se acostó junto al chico, y con fuerzas que aún le quedaban, movió el peso muerto de el para que quedara encima de ella; y siendo benevolente con él, dejo que su cabeza se recostara sobre sus pechos para después abrazarlo y sobarle la espalda.

Llevaban un buen rato en esa posición, ya Lincoln había recobrado todo el sentido, y después de que ella se burlara y él se avergonzara por como actúo, se recostaron en una posición más cómoda uno al lado del otro, ahora siendo la pelinegra la que recargaba su cabeza sobre el pecho del peliblanco, mientras que este la abrazaba con un brazo. Se daban tantos besos y mimos, que de si alguien más los viera, creería que llevaban tiempo siendo pareja. Incluso Tabby estaba pensando en ponerle la soga al cuello, y a las pelotas, al querer preguntarle "¿Ahora, que somos?", pero Lincoln se le adelanto primero en preguntar algo.

- ¿Tu… no terminaste, cierto? – Le pregunto algo nervioso y comenzando a sonrojarse.

- ¿Mande?

- Ya sabes. – No sabía como decirlo sin parecer un guarro. - ¿No llegaste al clímax?

- Lincoln, estamos desnudos en mi cuarto, después de que, literalmente al ser mi primera vez, me dieras la cogida de mi vida, gracias por cierto. – Le puso la mano al pecho al decir lo último. – Si bien aún me da algo de vergüenza, creo que ya pasamos el punto de no decirnos las cosas como son.

- ¡Ay, es que no puedo! – Dejo de abrazar a la rockera para taparse la cara con ambas manos por la vergüenza y girarse para darle la espalda.

La chica del mechón se sentó, se palmeo la cara y comenzó a hacer gestos de frustración al aire.

"¿De verdad este tipo es el que me tenía sometida y a su merced hace 20 minutos?" Pensaba sin poder creérselo.

- ¿Quieres saber si no me vine, si no me corrí, o cualquier otra palabra que se te ocurra?

Vio al muchacho estremecerse al escucharla decir eso, pero pudo ver como asentía con la cabeza al no decir nada y seguir con el rostro tapado.

- Bebé. – Le dijo rodando los ojos. Acto seguido, soltó un suspiro para tranquilizarse. – No Lincoln, no alcance a terminar, estuve a casi nada de hacerlo. – El peliblanco pareció desinflarse aún más en su posición. – Pero si te soy honesta, no me molesta. Digo, si, hubiera sido genial hacerlo, pero para ser tu primera vez, estuviste grandioso, me tenías totalmente a tu merced. – Trataba de animarlo.

Lincoln se descubrió el rostro para ponerse boca arriba y quedarse mirando al techo, con una cara pensativa. Después de un momento se sentó repentinamente, asustando ligeramente a la rockera.

- No, no me siento a gusto con eso.

- ¿A qué te refieres con eso?

- No me parece correcto que solo yo haya podido… terminar, y dos veces. – Dijo el peliblanco con algo de vergüenza. – Así que, me voy a enfocar en solo lograr que tú lo hagas. – Dijo seguro.

- Pfft, ¿Qué todavía aguantas otro asalto? – Trato de sonar divertida, pero las mejillas se le empezaron a enrojecer al creer que el chico aun quería más.

- ¿¡Qué, estas loca!? – Le contesto exaltado. – Después de la última, si obligara a Lincoln Jr. a volver a levantarse, lo más seguro es que me dolería; y en el raro caso de lograrlo y seguir haciéndolo, solo me saldría sangre. – Se estremeció con lo último.

- ¡Ja, ja! Lincoln Jr. – Dio una corta risotada. – Entonces, ¿Qué es lo que planeas chico del plan?

- Voy a devolverte el primer favor que me hiciste al llegar aquí, a tu cuarto. – Le dijo regresándola a ver con una sonrisa coqueta.

- ¿Eh? – Fue lo que salió de su boca mientras ladeaba la cabeza. - ¡Woah! – Fue lo que salió al ser empujada para acostarla.

Lincoln se posiciono encima de la rockera, asegurándose de estar en medio de sus piernas, con ambos brazos a los lados de la cabeza de la chica, y su rostro solo unos centímetros alejado del de ella. Una vez más, el cambio de personalidad a uno más audaz y coqueto, estremecía los pensamientos y los sentimientos de la rockera.

"Este tipo cambia de actitud más rápido y más veces que yo cuando estoy en mis días".

Empezó dándole un beso en los labios de una manera muy subida tono, para después seguir con su barbilla, siguiendo la línea de su mandíbula hasta llegar a su cuello, donde le dio algunos mordiscos muy leves a los lados para no dejar huella, pero que le sacaron varios suspiros a la chica. Siguió bajando con lo besos hasta llegar al esternón, para después tomar sus pechos con sus manos y empezar a estrujarlos suavemente, masajearlos; además de pellizcar, mordisquear y chupar sus pezones, provocando que ya no suspirara, si no que directamente empezaran a salir pequeños gemidos de vez en cuando.

Dejo los senos de la rockera para seguir su cruzada, bajando más con los besos, pasando por el abdomen, no marcado, pero si algo tonificado, de la pelinegra. Para cuando el peliblanco siguió bajando después de pasar su ombligo, Tabby supo inmediatamente a lo que quería llegar Lincoln, enrojeciéndola aún más en el acto. Cuando prácticamente la cabeza del chico estaba entre sus piernas, con el rostro a solo centímetros de su intimidad, se detuvo para alzar el rostro hacia ella y hablarle.

- Cualquier cosa, que no te guste, te sientas incomoda o quieras que pare, avísame. – Quería demostrar seguridad, pero era evidente para ambos lo nervioso que estaba.

Tabby solo asintió con la cabeza, incapaz de articular una palabra.

El chico inhalo profundamente para tratar de tranquilizarse, pero al estar tan cerca de la intimidad de la rockera, la cual se podía notar estaba "expectante", obtuvo el efecto contrario, intoxicándose del aroma de la pelinegra, casi provocando que hiciera una salvajada, pero con mucha, MUCHA, MUUUUUUUCHA fuerza de voluntad logro sobreponerse. En lugar de empezar a lamer directamente la vulva de la chica, empezó suave, dando besos en el interior de las piernas de ella, de afuera hacia adentro, primero una, para continuar con la otra.

Lincoln podía sentirla estremecerse por la cercanía cada vez que se acercaba a la meta, pero en un movimiento que solo podía calificar de "hijo de puta", nunca llegaba, lo cual estaba empezando a desesperar a la rockera.

- ¡Lincoln Loud, si no me comes el coño dentro de los próximos tres se…! – Su amenaza había muerto a la mitad cuando el peliblanco finalmente se habían dignado de pasar su lengua por su intimidad. Esa acción tan repentina e inesperada le había provocado un jadeo.

En su mente, el chico Loud estaba riéndose de haber logrado que una chica técnica y prácticamente, le rogara y/o amenazara de que se la "comiera".

"Si los chicos supieran de esto, me envidiarían los hijos de perra" Pensó para si mismo. Pero dejo cualquier otro pensamiento que pudiera tener de lado para concentrarse en el "trabajo" que tenía en el momento.

El peliblanco comenzó lamiendo y chupando los labios del coño de su acompañante, tratando de guiarse por los sonidos que escuchaba si le gustaba lo que estaba haciendo; y por los sonidos que estaba realizando la pelinegra, parecía que estaba haciendo bien su trabajo.

Paseaba su lengua alrededor de la entrada de la vagina, realizando movimientos circulares, zigzagueantes, de arriba hacia abajo, o ya de plano, pasando la lengua cual perro, buscando estimular lo máximo posible a la chica. Cualquier capacidad de habla de la pelinegra se había perdido totalmente, lo único que se le podía escuchar salir de su boca eran gemidos, balbuceos, suspiros y otros sonidos lascivos.

Al chico le encantaba escuchar eso, pero eso no era suficiente si quería que su compañera llegara hasta el final, por lo que era momento de "subir el volumen al máximo".

Subió la lengua hasta dar con un pequeño "botoncito" que empezaba a sobresalir ligeramente en la vulva de Tabby; la cual no pudo evitar dar un respingo al sentir la lengua del peliblanco en esa área.

"¡JACKPOT!" Pensó el chico.

Ni corto, ni perezoso, Lincoln se fue contra ese punto en particular, no solo lengüeteándolo, si no también chupándolo, pasando la lengua a su alrededor, rozándolo lo más ligero posible con los dientes para evitar lastimarla. Las vocalizaciones de la chica del mechón eran más fuertes, incluso llego a tomar la cabeza del peliblanco del cabello, como si temiera que se fuera a separar de ella. El recuerdo de ella advirtiéndole que no hiciera lo que justamente ella estaba haciendo con él cruzo su mente, provocándole una sonrisa interna. Le dolía un poco el cuero cabelludo, pero el escucharla gemir con cada roce de su lengua en su intimidad le servía de anestesia.

Continuando con su faena, y volviéndose un poco más audaz, acerco su mano derecha para introducir los dedos medio y anular dentro de la vagina de la rockera. El efecto fue inmediato al sentir como la chica del mechón le soltaba el cabello, para poner sus manos a los lados, tratando de aferrarse al colchón mientras arqueaba la espalda.

"Si le gustó" Pensaba sonriente.

De manera lenta, sacaba e introducía los dedos dentro de su acompañante, girándolos suavemente de vez en cuando y asegurándose de que las yemas de sus dedos hicieran contacto con las paredes del interior de la intimidad de la pelinegra, todo esto tratando de no perder el ritmo con su boca que seguía ocupada, prácticamente devorando el pequeño botón ubicado en la parte superior de la vulva de la rockera. Todo un malabarista el chico.

El chico Loud suponía que, debido a los sonidos que la rockera hacía se oían algo disminuidos, Tabby trataba de taparse la boca con algo para evitar que algún gemido demasiado fuerte saliera de su boca, pero desconocía el con que lo hacía, el estaba demasiado concentrado en su trabajo, además de que la fiesta continuaba afuera, con la música tan alta, dudaba que alguien pudiera escucharlos. Aunque el muy vago pensamiento de que ya llevaban algo de tiempo fuera de la vista de la gente y podría levantar sospechas cruzo su mente, lo hizo a un lado rápidamente.

Lentamente empezó a sentir como las paredes del interior de la pelinegra comenzaban a apretar sus dedos cada vez mas y más. Sabiendo que estaba cerca del "Gran Final" redoblo sus esfuerzos en hacerla terminar. Cuando las contracciones de los músculos vaginales fueron demasiado para el peliblanco, saco los dedos por temor a que se le rompieran, quizás en otro universo, el, o cualquier otra persona, hubiera llevado esa "marca de batalla" con orgullo, pero el prefería no hacerlo. Sin embargo, nunca despego su boca de la intimidad de la chica.

Tabby por otra parte, estaba hecha un desastre, tanto físico como mental, su juicio y raciocinio volvía a nublarse nuevamente, no podía pensar en nada mas que en la sensaciones que le recorrían desde su entrepierna hacia todo el cuerpo, lágrimas de éxtasis comenzaban a salir ligeramente de sus ojos.

- ¡Lincoln, Lincoln, Lincoln…! – Repetía el nombre del chico por el que guardaba algo de cariño.

El pobre chico quería, deseaba, ansiaba el volver a entrar dentro de ella al escucharla decir su nombre de esa manera, pero su miembro a duras penas estaba a la mitad de erecto, y eso le causaba un pequeño dolor y molestia, casi que maldecía a Lincoln Jr. por ser tan débil.

Todo pensamiento de penes débiles fue bruscamente interrumpido cuando Tabby había vuelto a tomarlo del cabello y había hecho que su cara quedara totalmente pegada a su entrepierna, con su boca justamente sobre la vulva. Al tiempo que la pelinegra soltaba un grito, el peliblanco sintió como un pequeño chorro entraba en su boca, pero a una presión algo fuerte, haciendo que pegara con su garganta, provocando que se empezara a ahogar. Afortunadamente para él, la rockera lo había soltado, haciendo que se separa para toser a gusto y tratar de recuperar el aire.

Mientras trataba de tranquilizarse, observaba la culminación de su obra maestra. La del mechón se encontraba recostada con ambos brazos al pecho, podía notar como su cara y senos se encontraban enrojecidos; su respiración era audible, junto con los suspiros y balbuceos que de vez en cuando soltaba; sus espasmos que parecían iniciar de su cadera para extenderse al resto del cuerpo. Pero lo que lo hacia realmente feliz y le hacía saber que había hecho un buen trabajo, fue la gran y hermosa sonrisa que la chica tenia en el rostro. Podía notar la separación de sus dientes frontales, la cual ha ido disminuyendo con los años, que siempre le pareció adorable. Algo dentro de el hizo que no pudiera evitar meterse una vez más con ella.

- Pues tal vez para ti no. – Dijo para llamar la atención de la chica que seguía retorciéndose, mientras sorbia y saboreaba la sensación de los fluidos de la rockera que tenía en su boca. – Pero esto, definitivamente SÍ es lo mío. – Dijo para terminar haciendo la señal de "Beso del chef".

Aun en su posición la pelinegra frunció el ceño a la vez que trataba de replicar algo, pero una nueva serie de espasmos hicieron que solo balbuceara y que se le escapara uno que otro gemido, haciendo que se avergonzara y que el peliblanco empezara a reír.

Había pasado algo de tiempo en lo que Tabby terminaba de recomponerse. Habían hecho un cambio de papeles, ahora era la rockera la que estaba encima de Lincoln mientras este le sobaba la espalda. La chica traía las mejillas coloradas e infladas, por la vergüenza y la molestia de su actuar después de haber llegado al orgasmo. Pero lo ultimo era mas consigo misma, nunca iba a molestarse con el chico que se esforzó en hacerla tocar las estrellas en su primera vez… Y vaya que quería hacerla tocar las estrellas, sintió que casi se iba cuando se venía.

El chico Loud por su parte, estaba de la mar de contento, escéptico de lo que había ocurrido esa noche, creía que en cualquier momento despertaría con una terrible jaqueca, producto de una borrachera junto a Kevin y Ronnie Anne… Realmente esperaba en Dios de que no fuera así. Todo lo que sintió y vivió era algo siempre atesoraría, y deseaba que no fuera producto de un sueño o una ilusión.

Ambos se quedaron en esa posición, pensando ambos al mismo tiempo, sin saberlo obviamente, cuanto tiempo llevaban en la habitación; afuera la fiesta parecía continuar sin ningún problema.

El pensamiento colectivo fue interrumpido cuando un tono de llamada empezó a sonar en el cuarto.

- Disculpa, es mi celular. – Dijo la rockera mientras se separaba del peliblanco y se dirigía lentamente hacia su ropa que estaba tirada en el suelo. Lo recogió y se acerco a una puerta, al abrirla el peliblanco pudo ver desde su posición que era un baño. - Es Chunk, no vayas a hacer ningún ruido. – Se notaba un tinte nervioso en su voz.

La vio encerrarse en el baño, lo que hizo que se empezara a poner nervioso el también. No había pasado ni un minuto cuando la vio salir de nuevo, esta vez pálida y una cara de terror.

- Alguien le dijo a Chunk que nos vio meternos a la casa juntos, que teníamos tiempo de no salir, y ahora subirá en cualquier momento…. – El tono sombrío no ayudo nada en calmar al peliblanco, solo lo empeoro.

Tabby continúo hablando, pero Lincoln la ignoro completamente al empezar a imaginarse que probablemente terminará golpeado, desmembrado, puesto en bolsas de basura y esparcido en varios puntos de Royal Woods.

Mas veloz que un rayo y más ágil que una gacela, el chico Loud se levanto de la cama para comenzar a recoger su ropa y ponérsela velozmente. Estaba a punto de salir corriendo cuando recordó a la pelinegra, la cual trataba, y énfasis en TRATABA de vestirse rápidamente de igual manera, pero sus piernas fallaban de vez en cuando todavía, además de no coordinar bien sus manos, haciendo que se tardara.

Decidido a no dejarla morir sola, agarro a la chica desnuda, la puso junto al armario y se dispuso a vestirla el mismo. Agarro las bragas de la chica, pero estaban húmedas; Lincoln se les quedo viendo un segundo antes de pegárselas a la nariz y aspirar fuerte, solo para recibir un zape realmente fuerte en la cabeza.

- ¡Tenemos prisa!

- Lo siento, fui débil. – Arrojo la prenda al cesto de ropa sucia. - ¿Dónde?

- Tocador, segundo cajón.

Rápidamente se dirigió al mueble y agarro unas bragas cualquiera, se agacho, y cuando Tabby metió ambos pies en los agujeros los subió rápido, haciendo que se desbalanceara y se recargara de culo en la puerta del armario. Lincoln se disculpo cortamente, mientras que la rockera solo le insto a que se apresurara. Afortunadamente, el resto de la ropa de la pelinegra podía seguir usándose, por lo que continúo vistiéndola hasta terminar.

Habiendo terminado, Tabby se acercó como a la puerta y mirar si no había moros en la costa, en lo que Lincoln arreglaba lo mas que pudiera la cama, para hacerla parecer que no había pasado ahí. Cuando la chica le aviso que tenían vía libre, salieron de la habitación, cerrando la puerta detrás de ellos.

Habiendo transcurridos algunos minutos después de que ambos adolescentes salieran de la habitación; un tumulto empezó a escucharse salir del armario. De repente, dos piernas diferentes emergieron desde adentro, abriendo las puertas de par en par con un azote; e inmediatamente después, un chico afroamericano pecoso y con lentes caía desmayado bocarriba, con la particularidad de que sus fosas nasales estaban tapadas por dos calcetines distintos cubiertos de sangre.

Apenas el chico había tocado el suelo cuando otros dos jóvenes, uno pelirrojo y otro moreno latinoamericano, salieron corriendo a toda velocidad también de dentro del armario, no importándoles ni siquiera un poco que pisaran el cuerpo de su amigo desmayado en su carrera, con una sola dirección, el baño de la habitación.

El chico pelirrojo había sido más rápido por ser el primero en salir, y había logrado entrar primero, cerrando la puerta detrás de él, provocando que el chico latino que venía justo detrás de él se estrellara fuertemente contra ella. Después de recuperarse un muy corto momento, se levantó rápidamente e intentaba abrirla desesperadamente, pero le habían puesto seguro por dentro.

- ¡RUSTY, HIJO DE TODA TU PUTISIMA MADRE! ¡ABREME POR FAVOR! – Grito mientras golpeaba y forcejeaba intentando abrir la puerta como un loco. Pero no recibió ninguna contestación. - ¡Tu usa la regadera y yo la taza, o al revés, como tú quieras! ¡PERO DEJAME ENTRAR POR FAVOR! – Suplicó.

Como si su plegaria fuera escuchada, logro escuchar cómo se levantaba el seguro de la puerta, e inmediatamente entro cerrando la puerta fuertemente detrás de él. Unos minutos después, se escucharon dos gritos de alivio provenientes del baño.


AL FIN! AL FIN, LA PUTA MADRE! Despues de dos años escribiendo, y 5 de hiatus :'v, al fin termine lo que quería mostrar en este fic. Si alguno recuerda mi fic de "Protecto X-Loud" (que dudo porque lleva mas tiempo muerto que este :'v) ahí dije que Lincoln y Tabby habían tenido su primera vez juntos y que los otros 3 tarados sabían eso, y MUY BIEN sabían eso.

Al chile, ya conté lo que quería contar, obviamente hay mas después de esto, pero si me muero o algo, esto bien puede contar como el final.