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Una misión épica

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Amanace en Konoha. El sol apenas comienza a iluminar la aldea de Konoha. Es un amanecer tranquilo en la aldea, pero en la casa del Hokage, algo extraordinario está por suceder. Yumiko, todavía acurrucada en su cama, comienza a sentir un cosquilleo en la nariz que interrumpe sus sueños. Entre sueños, escucha una voz familiar, baja y conspiradora. Al abrir los ojos lentamente, parpadeando ante la luz suave del amanecer, ve a Nova, una de sus fieles nutrias, con su nariz húmeda muy cerca de la suya.

—Yumi... Yuuumiii... despierta, preciosa —susurra Nova, la nutria con la patita vendada, con una voz solemne, como si estuviera revelando el más grave de los secretos. Esta se ha subido a su cama y su cola se mueve suavemente de un lado a otro, haciéndole cosquillas en la cara.

Yumiko, todavía medio dormida, se frota los ojos con sus pequeños puños y se sienta en la cama.

—¿Nova? —murmura, parpadeando mientras la visión de la nutria se vuelve más clara. Nova la mira con una seriedad que no concuerda en absoluto con la pequeña sonrisa en su rostro.

Nova, siempre dramática, asiente con la mayor seriedad que puede reunir.

—Así es. Hoy, Yumiko, tenemos una misión de vida o muerte. El gran Hokage, tu querido papá, ha caído víctima de un mal terrible. Solo tú, con nuestra ayuda, puedes salvarlo. ¡Es hora, Yumi! —proclama Nova en voz baja—. ¡Hoy es el día en que salvarás al Hokage!

Los ojos de Yumiko se abren de par en par.

—¿Dadá? —pregunta, todavía medio adormilada. Nova asiente dramáticamente.

—Así es. El gran Hokage ha caído víctima de un terrible mal, y solo tú puedes salvarlo. Pero no estarás sola... no, no, no. ¡Las nutrias ninjas mortíferas están aquí para ayudarte! —declara Nova con grandilocuencia—. ¡Es una misión que determinará el destino de Konoha!

En ese momento, Bjo, la otra nutria, aparece al pie de la cama, haciendo una reverencia y pidiendo disculpas a Yumiko por la "dramatización" de su compañera.

—Lo que Nova quiere decir es que tu papá está un poco enfermo, Yumi. Solo necesita un poco de medicina para sentirse mejor. Y mamá no está, tenía turno en el hospital.

Pero Nova no está dispuesta a dejar que Bjo minimice la misión.

—¡Silencio, Bjo! Esto no es una simple enfermedad. Es una prueba del destino, misión de alto riesgo, y tenemos que tratarla con la máxima seriedad. ¡Debemos prepararnos para lo peor! ¡Yumiko, prepárate para la misión más importante de tu vida! ¡Debemos conseguir el elixir sagrado de la vida para salvar al Hokage!

Bjo, siempre pragmática, se acerca a la cama y suspira.

—Yumi, solo es la farmacia de la esquina. Vamos a ir, conseguir la medicina y volver para que tu papá se sienta mejor, ¿de acuerdo?

Yumiko, contagiada por el entusiasmo de Nova, se levanta de un salto y se estira colocando sus manos en las caderas como un superhéroe.

Nova, siempre en su rol de líder dramática, comienza a instruir a Yumiko sobre cómo deben prepararse.

—Yumi, necesitamos equipo especial para esta misión. Busca tu capa de héroe... o algo parecido —ordena, mientras Yumiko corre a su armario en busca de algo adecuado.

Después de unos momentos de búsqueda, Yumiko encuentra una camiseta vieja de Kakashi y se la pone a modo de capa. Nova la observa con aprobación.

—Perfecto, ahora estamos listas —dice, mientras ella misma se coloca, no sin dificultades, un par de calzoncillos de Kakashi en la cabeza como si fuera una máscara.

Bjo, un poco avergonzada por el comportamiento de Nova, trata de quitarle los calzoncillos.

—Nova, eso no es necesario, solo estamos yendo a la farmacia —insiste, pero Nova está decidida a mantener el tono épico.

—¡Estos son los símbolos de nuestra misión secreta, Bjo! ¡Necesitamos pasar desapercibidos, pero también necesitamos estar listos para cualquier cosa! —proclama Nova, colocándose los calzones de Kakashi en la cabeza como una improvisada máscara y adoptando una pose heroica.

Yumiko, completamente metida en el papel, se pone en pie, imitando la pose de Nova.

E'toy lidta —declara con firmeza.

—¡Perfecto! Ahora, somos un equipo invencible —dice Nova, ajustándose los calzoncillos. Bjo, que siempre sigue a Nova con resignación, suspira y le quita los calzones, volviéndolos a poner en su sitio.

—Nova, no necesitamos disfraces... solo necesitamos ir a la farmacia —insiste Bjo, siempre práctica.

—¡No! ¡Necesitamos entrar en modo épico! ¡Esto no es solo una farmacia, es la guarida de los guardianes del elixir sagrado! ¡Una fortaleza inescrutable! —exclama Nova, mientras Yumiko asiente vigorosamente, completamente sumergida en el juego—. Atenta, Yumi, el enemigo podría estar en cualquier parte. Debemos mantenernos en las sombras, movernos con sigilo y atacar solo cuando sea necesario —dice Nova recuperando los calzoncillos del cajón, mientras Yumiko asiente con seriedad, ajustándose su "capa" con firmeza.

Bjo, siempre preocupada, añade:

—Pero, eh... sin hacer daño a nadie, ¿de acuerdo? Solo estamos consiguiendo medicina.

Antes de salir en su misión, Yumiko se detiene y mira a Nova y Bjo con una expresión seria.

Edperen, debo ver a dadá antes de idnos —dice con determinación.

Las dos nutrias asienten y la siguen en silencio mientras Yumiko se dirige a la habitación donde Kakashi está descansando. Él está tumbado en la cama, incómodo y con fiebre, los ojos medio cerrados mientras intenta descansar.

Yumiko se acerca con cuidado, subiendo a la cama para estar a la altura de su padre. Kakashi, medio adormilado, abre los ojos lo suficiente para ver a su pequeña hija con una capa improvisada. Parpadea lentamente, preguntándose si está delirando por la fiebre, pero no dice nada.

Yumiko se inclina hacia él, con toda la solemnidad que puede reunir, y coloca su pequeña mano en la frente de Kakashi, como si estuviera comprobando su temperatura.

—No te p'eocupes, dadá —susurra—. Voy a trater el 'lixir que te zalvará. ¡Voy a salvadte a ti y a Konoha!

Kakashi, medio sonriendo a pesar de su malestar, asiente débilmente.

—Gracias, Yumi... confío en ti —murmura, demasiado cansado para decir más.

Yumiko se inclina y le da un beso en la mejilla antes de bajar de la cama. Nova y Bjo la esperan en la puerta, listas para partir. Con un último vistazo a su padre, Yumiko se vuelve y sale de la habitación, más decidida que nunca a completar su misión.

Bjo, con un suspiro resignado, se pone sobre sus patas traseras y toma a Yumiko de la mano.

—Bien, si estamos todos listos, vamos a salvar a papá —dice Nova liderando el camino hacia la puerta, con Yumiko y Bjo siguiéndola de cerca.

La pequeña Yumiko siente que su corazón late rápido, no por el miedo, sino por la emoción de la gran aventura que le espera. Para ella, no es solo una ida a la farmacia, sino una misión crucial, una oportunidad para ser una heroína, guiada por sus compañeras nutrias ninjas.

El Camino hacia la Fortaleza

Con la misión clara en su mente y la "capa" ondeando a su espalda, Yumiko se prepara para salir rumbo a la peligrosa travesía que la llevará hasta la guarida del curandero, también conocida como la farmacia. Nova, siempre la estratega dramática, lidera el camino, mientras Bjo sigue a la retaguardia, observando con preocupación y disculpándose anticipadamente con cada transeúnte que se cruza en su camino.

—Recuerda, Yumi —susurra Nova mientras avanzan por la calle—, este camino está lleno de ojos que nos observan. Debemos ser más astutas que ellos, movernos sin ser vistas y aprovechar cada rincón oscuro para avanzar —susurra Nova, lanzando una mirada rápida a su alrededor como si estuviera evaluando cada sombra—. Debemos movernos con sigilo, utilizando las sombras a nuestro favor.

Yumiko asiente con gravedad, mirando a su alrededor como si esperara que en cualquier momento apareciera un adversario oculto. Bjo, con una sonrisa indulgente, simplemente sigue el ritmo, lista para cualquier eventualidad.

Al salir de la casa, el grupo se encuentra con la calle principal de Konoha, que a los ojos de Yumiko y Nova, se transforma en un campo de batalla lleno de desafíos. Las luces del amanecer iluminan suavemente la aldea, y los primeros aldeanos comienzan a abrir sus negocios.

—La primera prueba —dice Nova con voz baja pero intensa—, atravesar la calle sin ser detectadas. ¡Esquiva a los guardias! —Y señala a un grupo de aldeanos que simplemente están charlando cerca de un puesto de fruta.

Yumiko, con el corazón latiendo rápido por la emoción, se agacha, imitándola, y comienza a avanzar en cuclillas, manteniéndose detrás de los puestos y barriles, imaginando que los aldeanos son guardias vigilando su paso.

Bjo, mientras tanto, camina detrás de ellas, levantando una pata como si estuviera disculpándose cada vez que una de las "invisibles" Yumiko y Nova se cruza demasiado cerca de un aldeano.

—Perdón, perdón, solo estamos en una misión muy importante —murmura Bjo con una leve inclinación de cabeza.

A medida que avanzan, se encuentran con su primer obstáculo serio: el Ichiraku Ramen, donde Naruto, la leyenda de la aldea, está disfrutando de su desayuno.

Naruto está sentado en su lugar habitual, disfrutando de un gran tazón de ramen cuando de repente siente un ligero tirón en su pelo dorado. Al girar la cabeza, ve que no hay nadie detrás de él, pero luego siente otro tirón.

—¿Eh? ¿Qué está pasando? —murmura, frotándose la cabeza y mirando a su alrededor.

Detrás de un poste cercano, Yumiko y Nova se esconden, aguantando la risa.

—¡Ataque exitoso! —susurra Nova con satisfacción.

Bjo, que ha estado observando desde el borde del puesto, se acerca rápidamente a Naruto.

—Lo siento, lo siento mucho, Naruto-sama —dice, inclinándose repetidamente—. Solo es una niña y una nutria con... eh... exceso de imaginación.

Naruto finalmente ve a Bjo y sonríe, rascándose la cabeza.

—No te preocupes, Bjo. ¿Qué están haciendo Yumiko y Nova ahora?

Bjo suspira.

—Estamos en una misión para conseguir medicina para el Hokage. Todo está bajo control... o eso espero.

Naruto suelta una carcajada, entendiendo de inmediato lo que está sucediendo.

—¡Vaya, qué misión tan importante! Les deseo mucha suerte —dice, con un tono divertido, antes de regresar a su ramen.

Pero Nova no está dispuesta a dejar que la interacción termine sin más.

—Yumi, es hora de nuestro siguiente movimiento. ¡Desviemos la atención del guardián! —Y con un rápido movimiento, Nova se lanza hacia el pelo de Naruto una vez más, dándole un ligero tirón antes de huir corriendo con Yumiko.

Naruto, acostumbrado a este tipo de travesuras, simplemente se ríe y sacude la cabeza.

—¡Cuida de ellas, Bjo! —exclama mientras el trío sigue su camino, con Nova proclamando—: ¡Misión cumplida, avanzamos al siguiente nivel!

Mientras Nova, Bjo y Yumiko avanzan hacia su destino, Yumiko se detiene un momento, mirando hacia la distancia como si estuviera observando algo invisible.

—Allí etá —murmura, señalando hacia el frente—. La foztaleza impernetable donde se ezconden los zecretos más impodtantes de Konoha.

Nova asiente con seriedad, adoptando una pose dramática.

—Muchos han intentado descifrar sus misterios, pero ninguno ha regresado con éxito —añade Nova en voz baja, como si temiera que alguien pudiera escuchar.

Bjo, menos impresionada por la imaginación de sus compañeras, se limita a sonreír.

—Entonces es bueno que tengamos a Yumiko, la única capaz de hacerlo —añade, guiñándole un ojo a la niña, quien sonríe orgullosa antes de continuar su camino.

Finalmente, el trío se encuentra a la vista de su destino: la farmacia. Para Yumiko y Nova, la entrada se transforma en una puerta masiva, protegida por "guardianes" (los farmacéuticos) que deben ser superados.

—Nos acercamos a la guarida del curandero —murmura Nova, mientras Yumiko la sigue en silencio, completamente absorbida en el papel que está desempeñando.

Bjo, siempre la sensata, camina al frente para suavizar cualquier problema potencial.

—Solo estamos aquí para comprar medicina —le dice tranquilamente a Yumiko, aunque sabe que la pequeña está demasiado metida en su misión para escucharla.

—Yumi, este es el momento de mostrarnos como simples aldeanas, sin levantar sospechas. Debemos parecer tan normales como cualquiera aquí —susurra Nova, tratando de contener su emoción mientras mira a su alrededor, evaluando el terreno con ojos de estratega.

Con el corazón latiendo a toda velocidad y los ojos fijos en su objetivo, Yumiko y sus valientes compañeras finalmente alcanzan su destino. La farmacia, el bastión del curandero, se alza ante ellas como la última frontera. La misión está a punto de culminar, y nada podrá detenerlas ahora.

La Compra del Elixir

Yumiko y sus dos fieles compañeras, Nova y Bjo, se encuentran ahora frente a la farmacia, que en la mente de dos de ellas se ha transformado en una fortaleza impenetrable. Las puertas automáticas se abren con un leve zumbido, pero para ellas es como si se tratara de las grandes puertas de un castillo que ceden ante su presencia. Las bisagras chirrían por el paso del tiempo de una fortaleza hace tiempo olvidada.

—¡Mantened la guardia alta! —ordena Nova, susurrando con la misma intensidad que si estuvieran infiltrándose en la base enemiga. Sus pequeños ojos recorren cada rincón del lugar, buscando cualquier señal de peligro.

Bjo, menos impresionada por la situación, pero igualmente comprometida, asiente con seriedad.

—Recuerden, estamos aquí para una misión importante. Conseguir el elixir y volver con papá —dice, intentando mantener a todos enfocados en la tarea.

Yumiko, con su capa ondeando tras ella, toma aire profundamente. Este es el momento que decidirá todo. Con pasos decididos, cruza el umbral de la farmacia, con Nova y Bjo flanqueándola.

El interior de la farmacia, aunque ordenado y tranquilo, se convierte para Yumiko en un laberinto de estantes llenos de frascos misteriosos y artefactos curativos. Cada pasillo es un reto, y cada cliente un posible obstáculo en su camino.

—¡Mantente cerca, Yumi! No te separes —advierte Nova, moviéndose rápidamente entre los estantes, mientras sus ojos atentos examinan las filas de productos en busca del preciado elixir.

Yumiko sigue a Nova, manteniendo la concentración mientras Bjo camina a su lado, mirando de reojo a los empleados de la farmacia que se mueven por el lugar.

Finalmente, después de lo que parece una eternidad, encuentran el frasco del elixir en un estante. Nova, con un gesto triunfante, lo señala.

—¡Ahí está! El elixir que salvará al Hokage.

Yumiko extiende la mano para tomar la medicina, su pequeña palma temblando de emoción mientras lo agarra con cuidado. Sin embargo, en ese momento, surge un problema que ninguno de ellos había anticipado: el pago.

Con el frasco del elixir en mano, Yumiko se dirige al mostrador, donde el farmacéutico, un hombre mayor con una expresión amable, la observa con curiosidad. Sonríe al ver a la pequeña Yumiko con su "capa" y las dos nutrias a su lado. Sin embargo, su mirada se detiene un momento más en Nova, quien luce con orgullo un calzoncillo de Kakashi atado a modo de máscara. El farmacéutico parpadea, sorprendido, y una sonrisa divertida se dibuja en su rostro.

—Hola, pequeña. ¿En qué puedo ayudarte? —pregunta el farmacéutico, inclinándose ligeramente para estar a su altura.

Yumiko levanta la medicina con ambas manos y, con toda la seriedad del mundo, declara:

Ete es el 'lixir que zalvará a mi dadá, el gran Hotage. Necesito llevármelo ahora.

El farmacéutico suelta una pequeña risa, encantado con la seriedad de la niña.

—Por supuesto, el Hokage estará bien con esto. Pero... ¿tienes el dinero para pagarlo?

Yumiko parpadea, confundida por un momento. Nova, siempre rápida en actuar, interviene de inmediato.

—¡No podemos perder tiempo con nimiedades! El destino del Hokage está en juego. Este elixir debe ser nuestro, ¡cueste lo que cueste!

Bjo, que ha estado observando con creciente preocupación, interviene con más calma.

—Señor, somos... eh... ninjas en una misión urgente. No traemos dinero con nosotras, pero prometemos que el Hokage se lo agradecerá.

El farmacéutico, comprendiendo la situación, sonríe de nuevo.

—Ah, entiendo. Pero, ¿qué tal si llevas el elixir ahora y me pagas después? Estoy seguro de que el Hokage no me dejaría en la estacada.

Yumiko asiente vigorosamente.

—¡Sí, sí! ¡Lo traedemos después, lo pometo!

Nova, aún decidida a mantener la dignidad de la misión, inclina la cabeza solemnemente.

—El Hokage es un hombre de honor. No se preocupe, su recompensa llegará.

Bjo, sintiendo un alivio inmenso, hace una pequeña reverencia.

—Gracias, señor. Esto significa mucho para nosotras. Póngalo en la cuenta del Hokage.

El farmacéutico se ríe, entregando el frasco a Yumiko con una sonrisa cálida.

—Cuida bien de tu papá, pequeña ninja. Y no te preocupes por el pago, confío en ustedes.

Yumiko toma el frasco con una sonrisa radiante, su corazón lleno de gratitud y orgullo.

—¡Gacias, zeñor curandero! ¡El Hotage se decuperará gacias a usted!

Con el elixir asegurado, el trío se prepara para la última parte de su misión: regresar a casa y salvar a Kakashi. Yumiko, con el frasco en sus manos, siente el peso de la responsabilidad, mientras Nova y Bjo la flanquean, listas para enfrentar cualquier otro desafío en el camino.

—¡Misión cumplida, chicas! ¡Ahora, a casa! —proclama Nova, liderando la marcha hacia la puerta de la farmacia, mientras Bjo sigue detrás, agradecida de que todo haya salido bien.

El Retorno a Casa

Con el frasco del elixir firmemente sujeto entre sus manos, Yumiko, Nova y Bjo salen de la farmacia como si hubieran conquistado una fortaleza. La misión ha sido un éxito, pero aún no ha terminado. El Hokage está en casa, esperando la cura que solo ellas han podido conseguir.

—¡Ahora, rápido! Debemos regresar antes de que el enemigo sospeche —proclama Nova, aún metida en su papel de líder estratégica. Sus pequeños pasos rápidos parecen guiar al grupo con determinación.

Bjo, con una actitud más tranquila, camina junto a Yumiko, asegurándose de que el frasco esté seguro en sus manos.

—Lo hiciste muy bien, Yumi. Ahora solo queda la última parte: llevar el elixir a papá.

Yumiko, con una expresión de concentración en su rostro, asiente.

Zí, debemos 'selo a dadá enzeguida. No podemos peder tiempo.

Mientras avanzan por las calles de Konoha, que ahora les parecen menos amenazantes, pero igual de importantes, los transeúntes las observan con curiosidad y una sonrisa en los labios. Es un espectáculo ver a una pequeña niña con una capa, acompañada por dos nutrias, una de las cuales lleva un calzoncillo de Kakashi atado a modo de máscara, avanzando como si llevaran el destino del mundo en sus manos.

De repente, al doblar una esquina, el trío se encuentra frente a un ninja alto y delgado, con una bandana de Konoha y un senbon en la boca. Es Genma Shiranui, quien las observa con una mezcla de sorpresa y diversión al ver la pequeña procesión. Al notar la capa improvisada de Yumiko, el frasco sujeto con cuidado en sus manos, el calzoncillo-máscara de Nova y la expresión de leve vergüenza en el rostro de Bjo, Genma comprende rápidamente la situación y decide unirse al juego, ofreciendo un pequeño desafío.

—¡Alto ahí! —exclama Genma, con una voz grave y fingidamente amenazante, bloqueando su camino—. ¿A dónde creen que van con ese frasco tan valioso? No puedo dejar que lo lleven a su destino. Ese frasco... es mío.

Yumiko se detiene en seco, apretando el frasco contra su pecho mientras mira a Genma con ojos grandes y sorprendidos.

—¡No! ¡Ez para dadá! —exclama, con un tono lleno de determinación infantil.

Nova, siempre lista para un desafío, se adelanta, poniéndose entre Genma y Yumiko.

—¡Retrocede, villano! Este elixir es vital para la misión, y no dejaremos que lo robes.

Genma sonríe por dentro, pero mantiene su papel.

—¿Villano? Oh, así es como me llaman. Pero soy un maestro del sigilo y el engaño, y no hay forma de que puedan detenerme —hace un gesto dramático con la mano, como si estuviera invocando algún tipo de jutsu secreto.

Bjo, que había estado observando con cierta vergüenza, suspira y baja la cabeza.

—Señor Genma, por favor... estamos en medio de una misión importante —dice, con un tono un poco avergonzado pero consciente de que todos se están divirtiendo.

Genma se acerca lentamente, fingiendo que va a arrebatar el frasco de las manos de Yumiko.

—Será mejor que me lo entreguen, si no quieren enfrentarse a mis terribles habilidades.

Yumiko, inspirada por Nova, da un paso atrás y grita:

—¡No ze lo daré! ¡Dadá nezesita ete 'lixir pasa ponerze bien!

Nova, tomando la iniciativa, salta sobre la pierna de Genma y finge morderlo, mientras Bjo finalmente se une, lanzándole una mirada que dice "lo siento" pero siguiéndole el juego.

Genma finge ser derrotado, tambaleándose hacia atrás dramáticamente.

—¡Oh, no! ¡Las nutrias ninjas son demasiado poderosas para mí! ¡Me rindo! —dice, cayendo de rodillas y llevándose las manos a la cabeza en señal de derrota.

Yumiko sonríe triunfante, mirando a Nova y Bjo.

—¡Lo hicimos! ¡Dadá etará a salvo!

Bjo, finalmente relajándose y sonriendo, inclina la cabeza hacia Genma.

—Gracias, señor Genma. Fue un honor luchar contra usted.

Genma se levanta, sonriendo ampliamente ahora.

—El honor fue todo mío, Bjo. Y tú, Yumiko, eres una ninja valiente. Estoy seguro de que el Hokage estará muy orgulloso de ti.

Yumiko, con una sonrisa radiante, asiente.

—¡Gacias, zeñor ninja! ¡Ahoda debemos idnos dápido, antes de que venga oto villano!

Genma se ríe suavemente y les hace un gesto de despedida.

—¡Buena suerte, equipo! El Hokage está en buenas manos.

Con el camino despejado y el corazón lleno de orgullo, Yumiko, Nova y Bjo continúan su camino hacia casa, sabiendo que han superado otro desafío en su misión.

Al llegar a casa, Yumiko corre hacia la habitación de Kakashi, quien aún está en la cama, descansando. Nova y Bjo la siguen de cerca, listas para la gran entrega.

—¡Dadá, dadá! ¡Te trate el 'lixir! —exclama Yumiko, subiendo a la cama con el frasco en sus manos.

Kakashi, despertándose al oír la voz de su hija, sonríe débilmente.

—¿El elixir? —murmura, todavía un poco desorientado, mientras toma el frasco de sus pequeñas manos—. Gracias, Yumi... no sé qué haría sin ti —dice con cariño, admirando el esfuerzo de su hija.

Nova se sube a la cama junto a él, con aire triunfante.

—Fue una misión difícil, pero logramos traer la poción a salvo, Hokage.

Bjo, siempre un poco más humilde, simplemente asiente.

—Todo gracias a Yumiko, señor. Ella fue la verdadera heroína.

Kakashi, con una sonrisa cálida, toma la medicina y la bebe.

—Gracias, mi pequeña ninja. Ahora me siento mucho mejor.

Yumiko sonríe ampliamente y se acurruca al lado de su papá, mientras Nova y Bjo se acomodan a su lado, satisfechas de que la misión haya sido un éxito total.

En apenas unos minutos todos están durmiendo.

La Ceremonia del Despertar

Después de que Kakashi bebiera del elixir que Yumiko le trajo, cayó rápidamente en un sueño profundo, casi como si nunca se hubiera despertado del todo. La medicina hizo efecto al instante, relajándolo tanto que ni siquiera fue consciente de cuando Yumiko tomó el frasco en de sus manos, asegurándose de que no se perdiera.

La casa quedó en silencio, y la pequeña Yumiko, cansada después de su gran misión, se acomodó junto a su padre, sin soltar el frasco, mientras Nova y Bjo se acurrucaban cerca de ellos, también agotadas por la intensa aventura del día.

Unas horas más tarde, Kakashi comienza a despertarse lentamente, sintiendo que algo suave y peludo está presionando su rostro. Parpadea, todavía adormilado, y lo primero que ve al abrir los ojos es a Nova, quien está abrazada a su cara como si fuera una almohada. Kakashi sonríe suavemente, aunque su mente todavía está medio atrapada en el sueño.

Antes de que pueda decir algo, siente un pequeño mordisco en la punta de su nariz. Nova, que parece estar tomando su "ceremonia de despertar" muy en serio, lo muerde ligeramente con una expresión solemne.

—¡Ouch! —exclama Kakashi, alejando a Nova de su cara con suavidad, aunque no puede evitar sonreír ante la situación—. ¿Qué haces, Nova? ¿Intentando convertirme en tu desayuno?

Nova, lejos de sentirse culpable, da un pequeño salto sobre la cama y se sienta en el pecho de Kakashi, mirándolo con orgullo.

—¡Es la ceremonia de despertar, Hokage! Ahora estás oficialmente listo para enfrentar el día.

Kakashi levanta una mano y la coloca suavemente sobre Nova, sin poder contener una risa. Pero algo capta su atención. Observa detenidamente a Nova y se da cuenta de que lleva algo inusual en la cabeza. Al enfocar mejor, reconoce con incredulidad lo que está viendo.

—¡Espera un segundo! ¿Eso es mi calzoncillo? —exclama, medio incrédulo y visiblemente molesto.

Nova asiente con orgullo.

—Así es. Lo llevo en tu honor, Hokage. Es una máscara, como la tuya —dice, inflando el pecho como si acabara de realizar el gesto más honorable del mundo.

Kakashi se incorpora lentamente, con una expresión de seriedad.

—¿En mi honor, dices? Pues ya verás cómo te honro yo... ¡Te convertiré en brochetas de nutria si no te lo quitas ahora mismo!

Nova, con su audacia habitual, da un salto hacia atrás, pero sin perder la compostura.

—¡Es un tributo a tu estilo, Hokage! ¡Lo llevo con orgullo! —exclama, mientras Bjo intenta quitarle el calzoncillo a Nova mientras murmura disculpas a Kakashi.

Kakashi niega con la cabeza, luchando por mantener su fachada seria, pero no puede evitar que una risa escape de sus labios.

—No sé qué voy a hacer con vosotras...

Mientras tanto, Yumiko, que ha despertado con la risa de su padre, se levanta y muestra el frasco que aún sostiene.

Dadá, gua la poción pada que no ze pieda —dice, con una seriedad adorable.

Kakashi sonríe, sintiéndose inmensamente agradecido por su hija y sus compañeras nutrias.

—Gracias, Yumi. No sé qué haría sin ti y tus guardianas —dice, acariciando la cabeza de Yumiko mientras Nova se quita finalmente el calzoncillo, aún con una sonrisa traviesa en su rostro.

Kakashi, ahora completamente despierto y sintiéndose mejor gracias a la medicina, se siente rodeado de amor y cuidado. Bjo, que hasta ahora había estado observando desde un lado, se acerca con timidez y se disculpa en voz baja.

—Lo siento por lo del calzoncillo, Hokage. Nova insistió en que era necesario.

Kakashi sacude la cabeza con una sonrisa.

—No te preocupes, Bjo. Es... un honor que lo lleve, supongo.

Con todos juntos en la cama, Kakashi se siente en paz. Aunque su vida como Hokage está llena de responsabilidades y desafíos, momentos como este le recuerdan lo afortunado que es de tener a su familia.

Las Niñeras Perfectas

Sakura, habiéndose escapado a mediodía del trabajo en el hospital, llega a casa con una mezcla de preocupación y curiosidad. Durante su visita a la farmacia, el farmacéutico le contó entre risas cómo su pequeña Yumiko, junto con las dos nutrias, había venido en una "misión" para recoger la medicina de Kakashi. Al principio, Sakura estaba sorprendida, pero no pudo evitar sonreír al imaginar la escena. Ahora, al entrar en su hogar, estaba lista para ver qué tipo de caos o travesuras habían ocurrido en su ausencia.

Al abrir la puerta de la casa, un delicioso aroma a tortitas la recibe. Sakura sigue el olor hasta la cocina y encuentra a Kakashi, que ya se ve mucho mejor, de pie junto al fuego, preparando tortitas para todos. Yumiko está sentada en la mesa, con los ojos brillantes de entusiasmo, mientras Nova y Bjo se pasean por la cocina, aparentemente supervisando la operación culinaria.

La cocina es un escenario de actividad caótica pero alegre: la harina está ligeramente esparcida por el mostrador, un par de cáscaras de huevo descansan en un rincón, y Yumiko sostiene un frasco de jarabe de arce como si fuera el ingrediente más valioso de la misión.

Sakura observa la escena por un momento, sin evitar sonreír ante el desorden controlado. Cualquier otra persona podría estar molesta, pero ella solo siente ternura y gratitud por cómo Nova y Bjo cuidan a su pequeña hija, y ahora incluso parecen estar ayudando a Kakashi en la cocina.

—Bueno, ¿qué tenemos aquí? —pregunta Sakura en tono juguetón, mientras se acerca a la mesa—. Parece que he llegado justo a tiempo para el festín.

Kakashi, al escuchar su voz, se gira con una sonrisa, levantando una espátula.

—Decidí que todos nos merecíamos unas tortitas después de la dura misión de hoy —dice con un guiño—. Y nuestras 'niñeras' aquí presentes han sido de gran ayuda.

Nova, que está al borde de la mesa, levanta la cabeza con orgullo.

—¡Nos aseguramos de que todo estuviera bajo control, Sakura! El Hokage está a salvo, y ahora también estará bien alimentado —declara con total seriedad.

Bjo, más tímida, se acerca a Sakura con un pequeño asentimiento.

—Fue... fue un poco caótico, pero Yumiko se portó muy bien —murmura, mientras mira la mesa llena de ingredientes.

Sakura se agacha para estar a la altura de las nutrias y acaricia la cabeza de Bjo con ternura.

—No puedo imaginar mejores niñeras que vosotras dos —dice con una sonrisa—. Os habéis ganado un buen descanso... después de las tortitas, claro.

Mientras se sienta a la mesa, Sakura mira a Kakashi con una expresión divertida.

—Por cierto, pasé por la farmacia a recoger tu medicina... El farmacéutico me contó una historia muy interesante sobre cómo se adelantaron para salvarte.

Kakashi se ríe, aunque un poco avergonzado, mientras voltea una tortita.

—Ah, sí... nuestras valientes ninjas decidieron que no podían esperar y se encargaron de todo ellas mismas —dice, colocando una tortita en el plato de Yumiko, que sonríe de oreja a oreja.

Sakura asiente, claramente encantada con la situación.

—Me alegra que hayan tomado la iniciativa. No podría haber pedido mejores guardianas para Yumiko... ni para ti —añade, mirando a Kakashi con cariño.

Nova, sintiéndose halagada por los elogios, se yergue aún más, como si su pecho se hinchara de orgullo.

—¡Lo hacemos todo por Konoha! Y porque Yumiko es la mejor jefa que podríamos tener.

Bjo asiente, más tranquila, pero visiblemente satisfecha.

—Nos aseguraremos de que siempre esté a salvo —promete, su voz suave pero firme.

Sakura se sienta junto a Yumiko y toma el frasco de jarabe de arce para ayudarla a verterlo sobre sus tortitas. Kakashi, sintiéndose bastante mejor gracias a la medicina, coloca el último plato de tortitas sobre la mesa y se une a ellas.

—Parece que siempre logras rodearte de los mejores —comenta Sakura con una sonrisa mientras todos comienzan a comer.

Kakashi ríe suavemente y toma la mano de Sakura.

—Tengo mucha suerte, supongo.

El día, que había comenzado con preocupación por la fiebre de Kakashi, termina en una nota de diversión y amor. Rodeados por su hija y sus peculiares pero adorables compañeras, Sakura y Kakashi disfrutan de un momento de tranquilidad, sabiendo que, con Nova y Bjo a su lado, Yumiko está en las mejores manos.

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NdA: ¡Las nutrias están de vuelta! Esta historia surgió hace tiempo como una idea de Nova, y nos hizo tanta gracia que la guardé para escribirla algún día. Hoy, finalmente, la he traído a la vida. No podéis imaginar cuánto me he reído mientras la escribía. ¡Espero que la hayáis disfrutado tanto como yo!