N/A:Todos los personajes, así como lo que podáis reconocer pertenece a J.K. Rowling.
Flashback 28
El lugar "seguro" que habían elegido para que Voldemort encontrase a Harry se trataba de una cabaña en las afueras de Essex. Habían elegido ese lugar porque contaba con un gran descampado y no había otras viviendas a bastantes kilómetros, así si se libraba una batalla, no habría muertes de inocentes.
Cuando aparecieron los mortifagos y el propio Voldemort toda la Orden estaba allí esperándolos, escondidos entre la maleza.
Voldemort tomo tierra y llamó a Harry.
· ¡Potter! ¡No tienes escapatoria, se que estás ahí dentro!
La puerta de la cabaña se abrió y Harry se posó ante él.
· Tom…te veo muy bien acompañado.
· Tú sin embargo estás solo…
· Esto es entre tú y yo.- Harry agarró la varita con fuerza-¡. Protego totalum!
Una cúpula transparente envolvió a Harry. Voldemort soltó una carcajada y los mortifagos que le acompañaban rieron también.
· ¿No creerás que eso va a detenerme? Te creía más listo Potter…el sacrificio de tu madre será en vano si crees que con eso puedes vencer al mago más poderoso de todos los tiempos.
De repente, más cúpulas salieron en dirección hacia Harry, creando una coraza de varias capas.
…Recuerda Harry, tienes que esperar el patronus de Severus para saber que Nagini ha muerto...
Las palabras de Kingsley retumbaban en su interior. Harry tenía que distraer a Voldemort el mayor tiempo posible.
Voldemort al ver cómo la cúpula se hacía más fuerte y grande sonrió con malicia.
· Lo suponía…el niño que sobrevivió necesita que otros se sacrifiquen por él. ¡NO ESTÁ SOLO!- advirtió a los mortifagos- que se pusieron en guardia mirando a todas las direcciones-.
· Tengo la suerte de contar con amigos, ¿Tú sabes que es eso Tom? ¿Sabes algo de la amistad y el amor? Porque la ultima ves que te vencí, siendo un bebé, todos tus seguidores renegaron de ti.
Voldemort enfureció. Alzó su varita y apuntó a Harry.
· Potter, Potter…quizás te gustaría saber qué tengo en mi poder a tu amiga, esa sangre sucia que no se separa de ti. Me pregunto…¿Cómo habéis podido perderla? – Voldemort río satisfecho ante la cara de furia con que Harry lo miraba- Gracias a esa sangre sucia, quien lo diría- los mortifagos rieron- gracias a ella tendré la inmortalidad al fin.
· Tom…siempre has pecado de soberbia. Pero no seré yo quien te explique por qué.
¡Expelliarmus!
La luz escarlata salió de la varita de Harry directa a Voldemort pero éste la desvío hábilmente.
· Sigues sin entender quién soy Potter. Con esos hechizos jamás me derrotarás…¡ CRUCIO!
El hechizo de Voldemort golpeó la cúpula que protegía a Harry. Empezó a resquebrajarse poco a poco…
Harry intentaba mantener la cúpula a flote mientras los demás miembros de la Orden salieron de sus escondites y comenzaron a luchas con los mortifagos. Los hechizos volaban por las cabezas de unos y otros. De repente, Voldemort cayó al suelo y el hechizo que penetraba en la cúpula de desvaneció. Una mueca de dolor atravesó su rostro .
Harry lo supo, Nagini estaba muerta. El horror en la cara de Voldemort lo delataba. Pero no había ni rastro del patronus de Snape…¿Habría sucedido algo? ¿Estaría Hermione bien?
Bellatrix se acercó a Voldemortl y gritaba desesperada-¡ RETIRADAAAA!- Voldemort apuntó su varita a la marca tenebrosa y se desapareció con Bellatrix.
Los mortifagos se iban desapareciendo en la medida que podían, dejando a los miembros de la Orden desconcertados.
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· Blaise me parece que te has pasado ahí abajo, es la madre de Draco…- Theo regañaba a su amigo, había sentido mucha vergüenza en las celdas-.
· Theo no seas tonto, es una prisionera.
· Pero es la madre de tu amigo, ¿No te importa eso? – Theo no podía creer la frialdad de su amigo-.
· Hasta al propio Draco le daba igual, ni si quiera reparaba en ella. Además…¿Qué te pasa? Ya escuchaste a Bellatrix, los Malfoy tienen que pagar, no me fío de Draco. Y tú tampoco deberías.
Theo se calló y siguió a su amigo hasta el salón. No podía creer que hubiese cambiado tanto. Cuando tomaron la marca se apoyaron mutuamente; estaban los tres asustados y se prometieron estar juntos ante todo. Pero en los últimos meses Blaise se había vuelto muy frío, la tía de Draco había estado entrenándolo y desde ahí no había vuelto a ser el mismo.
· Voy a ver qué hace Draco…seguro Snape está regañándolo.- Blaise le hizo un gesto de indiferencia y se sentó al lado de Marcus Flint que estaba babeando con una copa en la mano.
Theo encontró a Snape tirado en el suelo bajo las escaleras. El cuerpo sin vida de Rabastan y la serpiente estaban a su lado.
-pero…¿Qué ha pasado? ¿Dónde están Draco…y las prisioneras? – el horror se reflejó en su cara mientras se agarraba el brazo donde la marca le palpitaba-. El Señor está de camino…
- Theo vete de aquí…
- No puedo dejarle, va a ir a por usted…y a por Draco …- la voz le temblaba, al Señor Oscuro no le gustaría nada esto .Snape vio algo en los ojos del muchacho que le dio esperanza.
- Theo, ¿confías en mí? ¿Vendrías conmigo?
- ¿Me alejarías de esto?
Snape asintió. – rápido , se nos agota el tiempo, ayúdame-.
Cuando se encontraron en el jardín de la mansión Snape agarró a Theo y se desaparecieron juntos.
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Hermione nunca había visto a Draco llorar así, es más estaba segura de no haberlo visto llorar nunca. Se quedó a un lado sin saber que decir o hacer hasta que Narcissa se separó de su hijo y la miró.
· Deberíamos entrar, lanzar hechizos de protección y en casa ya hablamos con tranquilidad.- dijo la mujer levantando a Draco y dándole la mano a Hermione.
Atravesaron la playa y bajaron por una cueva; Hermione abrió los ojos sorprendida cuando al salir de la cueva se encontraron en una pequeña cala. En el centro había una casita de madera blanca.
Narcissa advirtió la reacción de la chica y comenzó a hablar.
· Está casa me la regaló Lucius cuando nació Draco. Nadie sabe de su existencia excepto nosotros tres…- una sombra de tristeza se reflejó en la cara de la mujer- ahora lo sabemos nosotros dos… y tú claro. Nunca dijimos a nadie de su existencia por si alguna vez…la necesitábamos.
Draco permanecía callado. Estaba en shock por lo que había sucedido y no dejaba de pensar en Snape. Los golpes que Hermione le había dado no le habían hecho sentirse mejor, se sentía un ruin por dejar a Snape atrás a pesar de que esas habían sido sus instrucciones.
Cuando entraron al jardín de la casa Narcissa se puso a murmurar hechizos de protección.
· Draco, querido ¿Podrías ayudarme? Me siento débil y los hechizos sin varita requieren el doble de esfuerzo.
Madre e hijo terminaron de proteger la casa y entraron al interior.
La casa no tenía nada que ver por dentro. Había un gran vestíbulo que daba paso a un salón con una enorme araña de cristal en el techo. El salón tenía una gran mesa de comedor y un sofá enorme de terciopelo verde.
· Draco, enséñale la casa a la Señorita Granger. Voy a buscar algo de ropa para todos.
Narcissa desapareció por las escaleras del vestíbulo. Era increíble, después de todo lo que esa mujer había pasado y no perdía la elegancia.
Draco carraspeó.
-Lo siento- murmuró – no se cómo ha podido salir todo tan mal.
Hermione se compadeció de él. Realmente el no tenía la culpa. El había intentado advertirla cuando entró en su mente; él solo intentaba proteger a su madre cuando Rabastan Lestrange intentaba abusar de ella…
· Está bien…todos estábamos nerviosos. Lo importante es que Nagini está muerta y que tu madre está a salvo.
· También tú. Eso también es importante- el rubio la miró a los ojos- no paro de pensar que hubiese ocurrido si no hubiéramos podido desaparecernos…lo que no entiendo es… porqué Snape no podía venir con nosotros.
· El desiluminador funciona de manera especial…solo puedes oír y aparecerte o desaparecer te con alguien que amas de verdad…- Hermione no había pensado en eso hasta ese momento…incluso cuando Snape le dijo que el no podía ir con ellos…-
No puede ser…si estoy aquí, junto a él y su madre…es porque me ama. ¡No puede ser!
· ¿Qué quieres decir con eso?- Draco estaba en shock, ¿Cómo iba a amar él a Hermione Granger? Sólo había sido diversión, una obsesión por ella al estar allí encerrados…
· No quiero decir nada Malfoy. Si no llegas a la conclusión tú solito no es mi problema.
En ese momento apareció Narcissa cambiada de ropa y con el cabello limpio y recogido.
· ¿Todavía estáis aquí? – les tendió ropa limpia- Hermione , querida, ¿Puedo llamarte así no?
· Claro…
· No sé si se será de tu gusto, pero aquí solo tengo ropa de verano.- le tendió un vestido blanco de tirantes, sencillo pero fino y elegante.
· Es perfecto. ¿Dónde podría cambiarme? – miró a Draco-
· Ven- dijo el rubio- te acompañaré a mi habitación.
Hermione subió las escaleras y Draco la condujo a una habitación en el fondo del pasillo. Era muy sencilla, tenía una gran cama, un pequeño escritorio y toda la habitación estaba rodeada de estanterías con libros. Al fondo había un pequeño balcón que daba al mar con un sillón bastante grande para pasar horas y horas leyendo. Hermione nunca había visto una habitación tan maravillosa como esa y Draco sabía que le iba a gustar, por eso decidió cederle su habitación y dormir él en otro sitio.
· Es…preciosa. Pero no tienes que darme tu habitación.
· Quiero hacerlo, yo estaré al lado. Nuestras habitaciones están comunicadas por un baño común. Si necesitas algo solo tienes que cruzar el baño.
Cuando Hermione se quedó sola se quitó la ropa y se metió en la ducha. Necesitaba sentir el agua correr por su cuerpo.
No sabía que había pasado con Snape…ni con Harry, Ron y los demás…ellos tampoco sabrían de ella…las lagrimas empezaron a resbalarle por la cara mezclándose con el agua. No sabía lo que iba a pasar a partir de ahora, lo único que sabía es que ya confiaba en Malfoy; él la había salvado junto con su madre, se las había llevado a las dos.
Draco había estado hablando con su madre, contándole todo o casi todo de si estancia en la Hilandera. Le habló del plan de Snape y de como había fracasado dejándolo atrás.
Su madre lo consoló diciéndole que él había hecho lo que tenía que hacer y que Snape sabía perfectamente cuidarse solo, había sobrevivido a mucho y ella estaba segura que había escapado. Eso le tranquilizó y le hizo sentirse mejor.
· Ahora me gustaría que le contases entre Hermione y tú – Narcissa miraba a su hijo fijamente mientras él alzaba la ceja con confusión.
· No se a que te refieres madre…
· Ya veo. – la mujer sonrió – ahora estoy muy cansada. Pero mañana tengo que hablar con los dos. Deberías ir a ver si Hermione está bien y a descansar, hoy ha sido un día duro.
Draco subió las escaleras y se dirigió a su antigua habitación; Pegó a la puerta y entró.
Hermione estaba sentada en el sillón leyendo un libro. La brisa del mar hacia que sus rizos se movieran como si flotasen.
· Granger- la chica bajó el libro y le miró - ¿Todo bien? Iba a acostarme ya.
· Estoy bien. Buenas noches.
Draco se fue a su nueva habitación y se echó en la cama. Necesitaba dormir y no pensar pero su mente iba a mil. No paraba de pensar en lo que Granger le había dicho sobre el desiluminador. Es cierto que se había dado cuenta que ella le importaba, pero de ahí a amarla…
Cuando Blaise intentó obligarla sintió una furia que no sabría describir. Cuando tuvo que dejarla encerrada en la celda junto a su madre sintió que un trozo de su alma se desgarraba…Y cuando esa noche la vio en su balcón, leyendo tranquilamente mientras el viento mecía sus rizos sintió paz. No sabía que nombre ponerle a esos sentimientos, él jamás había sentido algo así. Pero amor no era.
