N/A: Todos los personajes, así como lo que podáis reconocer pertenece a J.K. Rowling.
Flashback 30
Harry sintió como le ardía la cicatriz con furia; Hacia unos segundos que habían llegado al número 12 de Grimmauld Place. El resto se había tirado en los sofás mientras Ron buscaba algo de comer en la cocina. Todo había salido mal, aunque al menos sospechaban que Nagini estaba muerta a pesar de no haber recibido el patronus de Snape. El último horrocrux destruido…ahora solo estaban Voldemort y Harry.
Harry subió a su habitación disimulando el dolor y cerró la puerta. De repente todo se volvió negro y unas voces e imágenes llegaron a su cabeza, parecía como si Harry estuviese en la escena.
… ¿Como habéis podido dejar que se la llevase? Sois unos inútiles.
-Mi Lord…nos han engañado…-Yaxley imploraba a los pies de Voldemort- ha sido Severus mi Señor…él trajo al chico y a la sangre sucia…se quedaron solos en las celdas y mataron a Rabastan.
-Mi lord, déjeme que los busque y los traiga ante usted- Bellatrix se arrodilló ante Voldemort-
- ¡ENCUENTRALOS! ¡Necesito al joven Malfoy y a la sangre sucia vivos! El joven Nott y Severus os los dejo a vuestra elección… ¡NO QUIERO NI UN FALLO MAS! ¡POR VUESTA INEPTITUD HAN MATADO A MI QUERIDA NAGINI! ¡CRUCIO! – la maldición dio de lleno en los mortifagos arrodillados ante él que se retorcían de dolor-.
La escena se disipó. Así que habían escapado, habían cumplido y habían escapado. Hermione estaba viva. Tenía que contárselo a Kingsley, había que buscar a Hermione.
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Kingsley se apareció en los jardines de la casa de Andrómeda. Subió a la entrada principal y llamó a la puerta. Esperaba encontrar a Hermione allí y poder llevársela al cuartel general.
Pero cuando entró no había rastro de la chica. Snape estaba sentado y a su lado un joven con una marca tenebrosa en el brazo. Un mortifago.
Severus… ¿Dónde está? ¿y quién es este chico?
No se donde está, escapó con Malfoy y su madre.
¡Tenías que protegerla! – Kingsley apunto a Snape con la varita-
Tranquilízate; está con él…la va a proteger, confía en mí. – Snape se acercó a Kingsley- él la ama, de no ser así no pudiera haber podido escapar con el desiluminador.
Kingsley se relajó y bajó la varita. Snape tenía razón, el chico tenia que amarla para haberla salvado y habérsela llevado con el desiluminador.
Respiró hondo y lanzó un patronus.
Ahora cuéntame todo, quién es este chico y todo lo que ocurrió.
Pasemos a mi habitación.
Los dos hombres se perdieron por las escaleras y Theo se quedó allí desconcertado. Draco Malfoy amaba a Hermione Granger…ni en sus peores pensamientos llegaría a esa conclusión. Así que eso era todo, por eso Draco se la había llevado y por eso parecía tan blando con ella. Zabini tenía razón en desconfiar de él. ¿Pero que había de malo en que dos personas se amasen? A parte de que ella era una hija de muggles claro… Theo estaba muy confundido, pero en el fondo sintió alegría por su amigo. La vida que les había tocado a ellos era difícil, lo que Theo más ansiaba era ser un chico de 17 años normal. Deseaba que la guerra acabase y que la Orden ganase porque él sabia lo que era estar bajo El Señor Tenebroso… y un mundo gobernado por él, le ponía los pelos de punta.
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Hermione abrió los ojos. Se desperezó y noto un bulto a su lado. Draco estaba dormido profundamente en el otro lado de la cama. A pesar de que la cama era enorme él estaba pegado a ella.
Se quedó mirando como su pecho subía y bajaba lentamente. La luz del sol empezaba a entrar por la ventana.
Draco gimió y abrió los ojos bostezando.
- ¿qué hora es Granger?
- las siete de la mañana- susurró Hermione-
- ¿y qué haces despierta ya? Vuelve a dormir. – el rubio se dio la vuelta y cerró los ojos-.
- Tienes que irte. Si tu madre nos ve aquí…-Hermione empezó a ponerse nerviosa-
- Tú me invitaste a dormir aquí- dijo Draco con voz soñolienta- no pienso moverme hasta que no sea una hora decente-.
Hermione resopló con enfado y se levantó de la cama. Se daría una ducha y bajaría a desayunar.
Cuando Hermione dejó la cama, Draco abrió los ojos. Había tenido que darse la vuelta porque encontrar a Granger a su lado, con ese aroma que desprendía a jazmín mezclado con el salitre del mar y con ese vestido tan corto había hecho que su pantalón de pijama se animase.
Escuchó el agua de la ducha correr y solo de imaginarse a Granger y el agua cayéndole por todo el cuerpo…ese cuerpo que él ya conocía… le hizo encenderse todavía más. El pantalón y los boxers le apretaban tanto que tuvo que salir de la cama y buscar el otro baño para darse una ducha y poder liberarse de tanta tensión.
Hermione salió de la ducha y escuchó la puerta de la habitación contigua cerrarse. Draco se había ido.
Salió a buscar algo que ponerse. Narcissa solo le había dejado vestidos cortos veraniegos. Así no podría evitar tener a Draco todo el día mirándole las piernas…un lince plateado apareció en la habitación y casi lloró al reconocerlo.
Hermione…espero que estés bien. Todos estamos bien. Severus confía en Malfoy así que tendré que dar por hecho que estas a salvo. Si estas en un lugar seguro no te muevas de ahí….
Todos estaban bien. Una lagrima le resbaló por la mejilla. Conjuró su patronus:
Todo bien. Estamos bien los tres. Dile a Harry que estoy deseando de volver a ver la película de Taxi.
Salió de la habitación corriendo y entró en la de Draco sin llamar. Draco estaba de espaldas poniéndose un pantalón suelto. La espalda aún tenia gotas de agua de no haberse secado bien y Hermione tragó saliva.
Granger… te encanta verme desnudo ¿eh? - Draco sonrió y Hermione pensó que nunca había visto una sonrisa tan bonita- ¿Qué quieres?
¡Están todos bien! ¡Kingsley ha contactado conmigo y están todos vivos! ¡Snape pudo escapar! – exclamó la chica y se arrojó a sus brazos.
A Draco le pilló por sorpresa ese repentino arranque de efusividad y cariño, pero no lo desaprovechó. La agarró fuerte por la cintura y la atrajo más hacia sí.
Hermione aspiró el olor a gel de baño de menta que desprendía el chico. Su corazón empezó a latir fuertemente y sin pensárselo buscó sus labios y los besó con ímpetu. Draco aprovechó la oportunidad y le devolvió el beso con fuerza.
Llevaba muchos días deseando besarla ya que las cosas se habían torcido tanto desde la discusión de la cocina en la Hilandera. Empezó a acariciarle la espalda y los vellos de Hermione se erizaron.
La proximidad del cuerpo de la chica y ese beso hicieron que la dureza de Draco creciera en su pantalón a pesar de haberse liberado hace un momento en la ducha. Draco se separó de su boca y sonrió.
Creo que no eres la única que está contenta- sin dejar que ella dijese nada volvió a besarla, recorriendo toda su boca, entrelazando su lengua con la de la chica. Le bajó los tirantes del vestido y besó sus hombros. Hermione revolvía el pelo rubio del chico y cuando Draco le bajó el vestido y empezó a besar su cuello, la chica gimió.
Tus gemidos son música para mis oídos. – Siguió besándola por todo el cuerpo hasta que se arrodilló ante ella y empezó a darle besos y mordiscos por encima de las bragas, lamiendo su muslo interior. Hermione no paraba de lanzar pequeños jadeos.
Draco…para… ¿qué vas a hacer?
Quiero probarte- El rubio bajó la ropa interior de la chica suavemente y Hermione quedo expuesta ante él- Ven, siéntate en el escritorio.
La subió al escritorio y la abrió de piernas. Hermione tenía un brillo en los ojos de lujuria mezclado con timidez. Cuando la lengua de Draco empezó trazar círculos en su parte más íntima, Hermione pensó que explotaría allí mismo de placer.
Joder Granger…no veo el momento de estar dentro de ti.
Hermione se agarraba a la cabeza del chico haciendo movimientos con su cadera para acercarse más a su boca. Estaba totalmente ida de placer y empezó a gemir cada vez más fuerte. Draco paró y con un movimiento hábil metió un dedo dentro de ella.
Hermione estaba a punto de explotar, sus mejillas estaban sonrosadas y sus ojos pedían más. El rubio no podía aguantar más y se quitó los boxers; agarró su dureza y la introdujo dentro de la chica mientras buscaba su boca y la besaba salvajemente. Empezó a penetrarla con fuerza, cada embestida hacía que Hermione gimiera más y más fuerte. Draco se encendía cada vez más; en esa postura la tenia a su completa merced y las vistas eran inmejorables. Los pechos de la chica rebotaban con cada embestida y Draco no podría aguantar mucho más.
¡Joder Granger! - Draco aceleró el ritmo sintiéndose como toda su liberación estaba a punto de estallar; Hermione sintió una presión en su vientre y se dejó llevar también. Draco se apoyo sobre su hombro, respirando fuerte y sin salirse de ella.
Unos segundos después le dio un tierno beso en el hombro y subió hasta su boca. La chica le devolvió el beso con ternura. Cuando se separaron, se miraron a los ojos y descubrieron que aquello no había sido solo sexo.
