Disclaimer:Todos los personajes, así como lo que podáis reconocer pertenece a J.K. Rowling.
Flashback 50
Las nubes grises que cubrían el cielo de Londres no daban tregua a pesar de ser julio; Draco despertó sobresaltado.
Se tranquilizó al recordar que se encontraba en el refugio, junto a su madre. Debía de ser tarde ya que sentía que había dormido como si hubiesen pasado días…necesitaba una ducha, se sentía pegajoso y sucio tras su encierro en la habitación de la Mansión Lestrange.
Una vez que el agua caliente calmó el dolor que sentía en todos los músculos de su cuerpo, se resignó a salir y bajar a buscar a su madre.
La encontró en el jardín junto a Snape. Hablaban bajito, casi susurrando y tuvo que carraspear para hacerse notar; las cabezas de la mujer rubia y el hombre moreno se giraron.
· Quiero ver a Hermione- dijo contundentemente, sonando más firme y seguro de lo que había estado en su vida-.
· Draco hijo…- Narcissa se levantó para acariciarle el brazo- eso no es posible, tenemos que irnos lo más pronto posible…Snape le transmitirá cualquier mensaje que tengas para ella.
La mirada fría y gris del rubio les hizo entender que no estaba dispuesto a cambiar de opinión.
· Draco, tenéis que ir a Marsella. El ministro francés os proporcionará un traslador para que os vayáis a Estados Unidos.- Dijo Snape con cierto temor a que el chico se rebelase-.
· ¿Quién os ha dicho que pienso irme de Inglaterra? – preguntó el rubio con toda la soberbia que le caracterizaba-.
· Draco…Por favor…Severus ha escuchado la profecía…no podemos perder tiempo.- Narcissa imploraba a su hijo , no había arriesgado tanto para que ahora las hormonas de un chico de dieciocho años lo tirasen todo por la borda-.
· Ella vendrá con nosotros- sentenció Draco mirando a su madre-.
Narcissa miró a Snape pidiéndole ayuda. Draco siempre había sido muy testarudo y ella sabía que no se iría sin la chica.
Snape apretó los labios. Si no fuese por Narcissa cogería a ese niñato malcriado y le lanzaría un imperio para que se fuese a Estados Unidos derechito y sin rechistar. Sólo le quedaba una carta; sabía que el chico estaba enamorado pero también era muy orgulloso.
· No te humilles yendo a buscarla y márchate con tu madre- dijo Snape con tono despectivo- La Señorita Granger se fue por su propio pie al enterarse que el ministro de Bulgaria iba a mandar refuerzos para luchar con La Orden-.
· ¿Qué quieres decir Snape?- Los ojos de Draco empezaron a tornarse más oscuros mientras una rabia empezaba a inundarlo por dentro, un trueno resonó a lo lejos anunciando el aguacero que se iba a cernir sobre ellos-.
· Sabes lo que quiero decir, no eres tonto Draco…Bulgaria, refuerzos…cierto jugador de Quidditch…
¡PLOP!
· ¿Pero qué has hecho Severus?
Narcissa miraba horrorizada el hueco que había dejado su hijo mientras las primeras gotas de lluvia empezaban a caer-.
Una sombra de horror se asomó en el rostro de Snape. Solo intentaba que se sintiera desplazado y así elegir irse con su madre por orgullo. Jamás pensó que Draco iría a buscarla, porque de eso estaba seguro Snape; Draco se dirigía al número doce de Grimmauld Place.
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La fina lluvia que caía sobre el suelo de la calle empezó a coger fuerzas hasta convertirse en un aguacero considerado. Draco estaba totalmente empapado frente a la puerta del número doce de Grimmauld Place. Los mechones de pelo rubio se le adherían a la cara y sus ojos cargados de rabia se habían tornado de un gris oscuro.
· ¡GRANGER!- Gritó mientras aporreaba la puerta- ¡GRANGER!
· ¿Es que estás loco Malfoy? – Harry tiró de él hacia el interior de la casa- ¡Podría haberte visto alguien! ¡Nos ha puesto en peligro a todos!
· ¿DÓNDE ESTÁ?- dijo respirando más rápido de lo normal mientras apretaba sus puños preparados para romperle la cara a quien se pusiera por delante - ¡QUITATE DE EN MEDIO O NO RESPONDO!
· ¡NO VOY A DEJARTE PASAR EN ESE ESTADO!- Harry apuntó con su varita al rubio-.
En ese instante varias cabezas se asomaron por las escaleras alertados por los gritos. Una de ellas era Hermione y a su lado estaba Víctor Krum. Draco clavó sus ojos en ella; Hermione abrió los ojos sorprendida y un destello de felicidad se asomaba en su rostro…pero su expresión cambio de repente al ver la dureza de los ojos de Draco.
· Draco…estás aquí…- la chica empezó a bajar las escaleras lentamente ante la mirada alerta de sus amigos, Harry seguía apuntando con la varita-.
Ella se acercó mientras intentaba leer la expresión del rostro del rubio que empezaba a respirar violentamente, como si le faltase el aire.
· No sabía que habías vuelto- dijo Hermione clavándole sus ojos color miel en los fríos y grises del chico esperando una muestra de afecto por su parte-.
Draco soltó una risa de medio lado, a Hermione le recordó cuando en Howarts se reía de ella y la insultaba. Esa sonrisa ladeada tan característica de burla; Ahí supo que no recibiría de él ni una caricia.
· Como ibas a saberlo, ya veo que estabas muy ocupada como para dignarte si quiera a dejar una nota cuando te fuiste- Draco río y se apartó los mechones de pelo de la cara- ahora entiendo tus prisas- dijo mirando a Krum- pensaba que después de la comadreja no podrías caer más bajo pero ya veo que me equivoqué. ¡Que la disfrutes Krum! Para ser una sangre sucia no está tan mal.
· ¡Malfoy! ¡Fuera de mi casa! ¡No voy a permitir que hables a Hermione así! -Harry empujó al rubio hacia la puerta mientras Draco se carcajeaba y los demás comenzaban a bajar más escaleras con las varitas en mano-.
· Potter no quisiera pasar ni un segundo más en este lugar. Apesta.
Harry abrió la puerta, lo sacó afuera y cerró de un portazo.
· ¿Pero que se ha creído ese hurón? – Ron estaba rojo de la furia que sentía –
· ¿Hermione estás bien? – Ginny se acercó a la chica mientras los demás la miraban expectantes-.
Hermione seguía paralizada en medio del pasillo, aún estaba procesando lo ocurrido. Había anhelado con todas sus fuerzas que Draco volviese, que volviese a ella y besarse como locos por haberse echado tanto de menos y casi morir de preocupación e incertidumbre …pero para nada esperaba lo que acaba de presenciar.
De repente reaccionó , salió corriendo y abrió la puerta ante la mirada sorprendida de todos; salió a la calle corriendo bajo la lluvia que empapaba su pelo y su ropa.
-¡DRACOOO! ¡POR MERLIN! ¡DRACOOO! – Gritaba desconsolada mientras las lágrimas que le resbalaban por la mejilla se mezclaba con la lluvia. - ¡MALFOY!
Había llegado al final de la calle y no había rastro de él. Se desplomó en el suelo llorando desconsoladamente hasta que sintió como le acariciaban cabeza. Se giró esperanzada pero solo eran Harry y Ron.
· Vamos adentro Hermione- Harry la levantó del suelo y los tres se dirigieron hacia el interior de la casa mientras la lluvia comenzaba a caer con mayor intensidad, encapotando el cielo aún más si cabía en un gris oscuro.
Del mismo modo que Draco desapareció hacia unos veinte minutos, volvió a aparecerse en el jardín del refugio. Se apartó el pelo de la cara y sorbió la nariz congestionada por la lluvia y las lágrimas que había derramado sin ser consciente. Lanzó un grito desgarrador, liberando toda la rabia y tensión que tenía acumulada, liberando lo que sintió al verla de nuevo y como ella se había quedado paralizada ante él sin desmentirle nada.
La puerta de la casa se abrió y su madre corrió a abrazarle.
· Estoy listo madre, podemos irnos cuando quieras, a mí no me retiene nada en Inglaterra- Draco escupió las palabras como si así pudiese borrar lo vivido con Hermione pero en el fondo sabía que se sentía traicionado, que a pesar de la rabia que había sentido, las rodillas le temblaban al haberla visto de nuevo y por Merlín…su corazón se había parado al escucharla gritar su nombre bajo la lluvia. Pero él era Draco Malfoy; nadie lo humillaba de esa manera y jamás le perdonaría haberlo abandonado por ese gorila de Krum después de haber arriesgado su vida por ella. Jamás volvería a dejar que nadie atravesase sus muros, ni si quiera Hermione Granger.
