Disclaimer:Todos los personajes, así como lo que podáis reconocer pertenece a J.K. Rowling.

Isabella: Gracias por tus reviews! Me alegra que te guste mi fic! Intento actualizar lo más rápido posible, aunque hay veces que me es imposible escribir nada porque me faltan horas en el día! Realmente mi idea principal era darle una oportunidad a Blaise y Parvati pero cada vez que escribía un capitulo veía más claro el destino de ambos, lo siento si eso te ha decepcionado; un abrazo.

Flashback 55

Draco aún no se había acostumbrado al cambio de horario; A pesar de llevar un mes y medio en Nueva York, seguía durmiendo de día y viviendo de noche.

Las súplicas de su madre por qué se integrase y empezase a hacer vida normal habían caído en saco roto y Narcissa había acabado rindiéndose por el momento.

Para Draco era impensable poder levantarse, desayunar y retomar sus estudios en el colegio Ilvermorny tal como le había sugerido su madre, mientras sus amigos se encontraban en una guerra en Inglaterra. Mientras ella seguía allí corriendo peligro cada día.

Las primeras semanas al llegar fueron horribles. Se sentía traicionado por Granger y no podía dejar de pensar que estaba con Krum en ese cuchitril apestoso que Potter llamaba casa. Conforme fueron pasando los días, esa ira se fue apagando y dejando pasar a la tristeza y melancolía; echaba de menos el olor a jazmín de Granger, echaba de menos tocarla y sentirla, sus besos…Por Merlín, echaba de menos hasta sus respuestas de marisabidilla…

Para su madre tampoco había sido fácil al principio, a pesar de que creían que en EEUU podrían empezar de cero, estaban equivocados. El lastre del apellido Malfoy había llegado hasta allí, y si bien no los despreciaban como en Inglaterra por haber sido siervos de Voldemort tampoco es que la alta sociedad Neoyorquina quisiese tenerlos cerca. Narcissa Intentó contactar con varias personas con la que Lucius había tenido relación en el pasado pero lo único que encontró fue lástima y miradas desconfiadas.

Una vez que entendieron que tenían que hacer una vida nueva por ellos mismos, alejados de la alta sociedad todo empezó a fluir mejor.

La casa donde se encontraban había pertenecido a un primo lejano de Lucius que había emigrado a EEUU tras la muerte de su esposa; Al no tener herederos, la propiedad pasó a Lucius cuando èste murió. Narcissa solo había estado en una ocasión acompañando a Lucius a un congreso internacional donde el anfitrión era el MACUSA.

No era una casa muy majestuosa, comparada con Malfoy manor o con el resto de mansiones que se podían apreciar en Los Hamptons . La zona, a pesar de no ser una zona exclusivamente mágica, era la elegida para pasar las vacaciones de los magos y brujas más exquisitos de New York. Narcissa había pensado en esa casa en el momento que supo que tenían que abandonar Inglaterra; al ser una zona rodeada de muggles, nadie pensaría en buscaros allí.

La brisa del mar y la desocupación que había en los meses de invierno era la combinación perfecta para que Narcissa se sintiese más confiada y pudiese salir a dar largos paseos por la playa y las zonas comerciales. Gracias a esta paz, pudo empezar a sentir que todo iba a salir bien y que por fin habían dejado atrás todo el horror al que El Señor Tenebroso los había arrastrado.

Pero para Draco, ese lugar solo le traía melancolía y tristeza. Se pasaba el día durmiendo y cuando caía la noche, buscaba el punto de aparición más cercano para volver a New York y pasarse la noche bebiendo en un pub que había descubierto en una de las callejuelas colindantes a Central Park donde servían whisky de fuego.

Gracias a Merlin, que una de las noches que salía de un pub asqueado por un trago muggle que le pretendían vender como whisky escocés, escuchó a dos magos hablando sobre la cantidad de pubs muggles que se habían abierto en la zona y que rezaban porque David Clarck no cerrase porque sino no tendrían donde beber su whisky de fuego tras el trabajo.

Así que esa noche, como todas las anteriores desde su llegada hacia un mes y medio, Draco se dirigía al pub de David para aliviar su alma con el alcohol.

Nada más entrar se sentó al fondo, en una mesita de la esquina donde la luz era más tenue. La camarera que solía atenderle todas las noches se apresuró hasta llegar a él antes que su compañero.

· Lo de siempre ,imagino- sonrió esperanzada de que alguna noche ese adonis rubio que llevaba un mes viniendo cada noche le dedicase alguna sonrisa-.

· Lo de siempre- gruñó Draco sin mirarla; no porque la chica no fuese bonita, que lo era; sino porque el color de su pelo, tan parecido al de Granger le hacía recordar lo miserable que era su vida-.

Cuando le sirvieron el cuarto Wisky de fuego, Draco empezó como cada noche desde hacía dos semanas a atormentarse con lo que había escuchado en el desiluminador. Narcissa había olvidado devolverlo con las prisas de su huida y Draco se escabulló en su habitación una noche para cogerlo. Si no podía verla, al menos quería escucharla y saber cómo estaba…había estado dos semanas obligándose a no usarlo pero cuando llegó el día que cumplía un mes en su nuevo destino y su madre intentó hacer una cena de celebración por la nueva vida que habían comenzado, Draco se encaminó furioso hacia el punto de aparición para ir a New York dejando a su madre sola con la única compañía del nuevo elfo doméstico que habían conseguido para su casa nueva.

Después de esa noche guardó el desiluminador en un cajón y se prometió no volver a sacarlo. Lo que había escuchado esa noche resonaba en sus oídos como si estuviese escuchando de nuevo una y otra vez.

Estabas preciosa en el baile de navidad…

El silencio de Granger…

Las respiraciones entrecordas…

El golpe de algo que caía…

Y las palabras de Granger aturrulladas pidiendo perdón y diciendo que era mejor irse a dormir…

Draco no dejaba de darle vueltas…¿Se habrían besado? ¿Lo habría empezado ella? O por el contrario había sido el gorila de Krum el que se había lanzado a Granger…pero de ser así ¿Por qué ella pedía perdón? … Cada noche terminaba en ese bucle de preguntas y cada noche bebía más y más hasta que olvidase por completo la traición de Granger.

La camarera de pelo castaño, que no le quitaba ojo de encima, se acercó a su mesa contoneando las caderas. Draco se había dado cuenta del interés de la chica en él; en otros tiempos, esa bruja habría gritado su nombre mientras él le daba placer una y otra vez; pero él ya no estaba en esos tiempos, su deseo por acostarse con la primera bruja guapa que se le cruzase había muerto el día que se dio cuenta que estaba totalmente enamorado de Granger…y ahora estaban separados por más de 5.000 km y si a eso se le sumaba que ella y Krum estaban juntos en la misma casa y a saber Merlín si se habían besado…

Necesito otra copa para dejar de pensar en Granger y Krum…

· Emma- susurró Draco cuando la chica se acercó y lo miró sorprendida, era la primera vez que la llamaba por su nombre-¿Eres Emma no?- preguntó el rubio alzando una ceja-

· Ehmm…si, si claro- la chica le sonrió tímidamente por primera vez- ¿Cómo sabes mi nombre?

· Lo pone en tu chapa- sonrió Draco pícaramente - .

· Si, es cierto…que tonta he resultado ser- dijo la chica sonrojándose-.

· Tráeme un trago más.

La chica se dirigió a la barra a servirle la copa a Draco mientras el rubio observaba sus movimientos. La chica era bastante guapa, y tenía buen cuerpo. Su pelo castaño le caía por encima del hombro pero a diferencia de Granger, Emma lo tenía liso. Cuando la chica volvió a la mesa con el trago sus miradas se cruzaron; Emma tenía los ojos oscuros, nada que ver con él color miel de Granger, nada que ver con el brillo que desprendían cada vez que Draco la miraba.

· ¿Puedo preguntarte algo?- dijo la chica intentando que no se le notase el nerviosismo en la voz mientras Draco levantaba un ceja invitándola a seguir hablando-. ¿Quién te ha roto el corazón de esa manera para venir cada noche aquí a beber?

Los ojos de Draco se endurecieron, la risa cantarina de Granger se coló en su cerebro, su olor, sus ojos color miel, sus rizos castaños…sus labios carnosos, esos labios que habían devorado los suyos con ansia…esos labios que posiblemente habían besado a Krum.

Estabas preciosa en el baile de navidad…

La frase de Krum volvió a adentrarse en su mente. El whisky de fuego no estaba resultando efectivo esa noche, ese gorila volvía a atormentarlo.

Miró a la camarera con intriga, la chica se metió un mechón de pelo detrás de la oreja, más por un acto reflejo debido al silencio del rubio que por necesidad; Draco la estudió de arriba abajo, como evaluando la situación y se fijó en su pelo castaño, como el de Granger…

· Emma, ¿a qué hora acaba tu turno?- el rostro de la chica se iluminó y le dedicó una delicada sonrisa-.

· En quince minutos.

· Perfecto.- dijo el rubio levantándose y tirando unos cuantos galeones a la mesa- Te espero fuera.