Disclaimer:Todos los personajes, así como lo que podáis reconocer pertenece a J.K. Rowling.

Advertencia: Este capítulo contiene violencia explícita así como intento de violación.

Flashback 61

Theo se encontraba parado en mitad del salón. Las palabras de Voldemort aún resonaban en sus oídos… pero si invocaba a sus ancestros jamás podrían entrar a capturarlo y de nuevo esta batalla estaría perdida.

· Aparta de ahí – lo empujó su padre- Mi Lord ya le dije que mi hijo era un inútil, usted se empeña en darle méritos y no sirve para nada.

El señor Not comenzó a murmurar hechizos y una niebla comenzó a envolver la mansión.

Theo recapacitó enseguida, si su padre convocaba él sólo a los ancestros , no habría ninguna fisura en la protección de la mansión y estaría todo perdido.

Se unió a su padre y comenzó a murmurar para poder ser reconocido también como heredero de Los Nott clamando protección a sus ancestros.

Al acabar, se dejó caer en el suelo tras el desgaste de energía.

· Fabuloso- siseó Voldemort- ahora no podrán entrar hasta que alguno de vosotros dos muera-. Buscad a la sangre sucia y traedmela; Los Nott se quedarán a mi lado.

Theo bajó la mirada y apretó el galeón fuertemente. Voldemort iba a escaparse otra vez…ya no aguantaba más esta situación; llegaría el día en que le descubrieran o peor aún, le exigieran matar a alguien de La Orden…Subió a su antigua habitación y encontró una foto de Blaise, Draco y suya cuando eran niños. Los tres reían mientras se miraban entre ellos, sus amigos…

Se acercó a la ventana y vio el infierno que se había desatado allí abajo, donde los tres amigos habían jugado tantas veces…

Tenía que resistir un poco más, si se iba y abandonaba no estaría al tanto de las pisadas de Voldemort sobre Draco; tenía que aguantar por él.

Mclaggen se escabulló como pudo de Yaxley y Pucey y se dirigió a la habitación donde tenía encerrada a Hermione.

Hermione estaba encogida en un rincón intentando encontrar la manera de llegar a su varita que estaba encima de una mesita. La puerta se abrió de golpe y Mclaggen se agachó para susurrarle.

· Que callada estás hoy…- sonrió el chico maliciosamente- a pesar de que me gustaría escucharte gritar, no puedo deshacer el hechizo… descubrirán que estás aquí y aún no he empezado contigo-.

Mclaggen le dió una patada en las costillas que hicieron que la chica se encogiera de dolor. No contento con eso, la agarró del pelo y besó con furia su boca. Hermione le mordió el labio y escupió la sangre del chico.

· Maldita zorra…así que te va el sexo duro eh, ahora vas a ver.

Mclaggen la desnudó con un movimiento de varita y la dejo totalmente expuesta ante él.

· Ahora entiendo porqué Malfoy ha decidido traicionarnos…cualquiera se volvería loco con ese cuerpo…- la chica lo miraba fijamente, no podía hacer nada, ni siquiera taparse con las manos-.

Mclaggen se acercó a Hermione y comenzó a tocarle los pechos. La chica intentaba moverse para no sentir las manos de Mclaggen sobre ella pero era inútil.

· Esto sería más divertido si pudiese escucharte…- el chico se apretó contra ella y sintió su excitación contra su muslo- mira lo que provocas en mí…solo de pensar en follarme a la puta de Malfoy…- Mclaggen empezó a bajar sus manos hacia el abdomen de la chica. Hermione necesitaba hacer cualquier cosa, algo que demostrase el repulso y asco que sentía hacia él; así que se armó de valor y le dió un cabezazo haciendo que le sangrase la nariz al chico-.

· ¡Hija de puta! ¡Te vas a enterar! No lo has querido por las buenas, ahora será por las malas.

Mclaggen la arrastró de los pelos y la tiró en medio de la habitación; la torturó a base de crucios y cuando los espasmos la dejaron totalmente sumisa, le abofeteó la cara hasta hacerla sangrar por el labio. La cogió y la sentó en una silla, abriéndole las piernas.

Comenzó a desabrocharse el cinturón y bajarse los pantalones. Hermione vio sus ojos cargados de odio y lujuria. La chica cerró los ojos, no tenía fuerzas para nada más; sintió como su interior se desquebrajaba lentamente, había sido torturada, apaleada y ahora iban a violarla.

Hernione solo imploraba que Merlín se la llevase cuanto antes, que Mclaggen la matase y no tener que seguir soportando está humillación.

La sangre le resbalaba por la barbilla y el dolor que sentía en las costillas le hacía delirar. Cada vez que intentaba abrir los ojos, La cara de Mclaggen se le mezclaba con la de Voldemort y luego con la de Theo; no era consciente en ese momento de la realidad, se sentía como anestesiada. Exhausta se dejó llevar y cerró los ojos…

Sintió como la dureza de Mclaggen se apretaba contra su sexo. Sintió como sus torpes manos intentaban reconducir su miembro hacia la entrada de su sexo.

Intentó pensar en otra cosa, necesitaba evadirse de ese momento. Comenzó a recitar la ley de Gamp en su mente pero el estado en el que se encontraba no la dejaba concentrarse ni pensar algo coherente…Su cerebro parecía estar dormitando…

Abrió los ojos lentamente pero una luz la cegó obligándola a cerrarlos de nuevo.

Una mirada gris como el mercurio atravesó su mente. Unos mechones rubios, una sonrisa ladeada…unos labios carnosos que la besaban tiernamente; sintió un escalofrío y como si la conciencia le hubiese venido de golpe abrió los ojos y se encontró el cuerpo de Mclaggen sin cabeza desangrándose en el suelo. Horrorizada agudizó la vista y le pareció ver a alguien con una espada antigua, como un caballero medieval cogiéndola en brazos.

Sintió que estaba segura en los brazos de ese caballero misterioso. Su olor le resultaba tan familiar que cerró los ojos contra su pecho mientras la cargaba en sus brazos hacia el exterior de la mansión.

El escenario era desolador, había fuego por todas partes y trozos de cuerpos humanos esparcidos por todos los terrenos. Un dragón descansaba en mitad del campo de batalla, exhausto.

Los cuerpos de los mortifagos calcinados crujían con cada paso de las botas del hombre que llevaba a Hermione en brazos haciendo que se redujeran a cenizas.

Los que habían sobrevivido a la batalla vieron aparecer entre una nube de polvo y cenizas a un hombre con Hermione en brazos. La salpicadura de sangre tras la muerte del agresor de la chica empapaba el cabello rubio del caballero con la espada. Sus ojos inyectados en sangre le daban un aspecto aterrador; Hermione abrió los ojos y miró fijamente a su salvador.

· Draco…¿eres tú?- el chico le besó la frente y siguió caminando-.

Y así, ante la mirada estupefacta de los miembros de la Orden y los intentos de Snape y Kingsley de parar al chico; Draco Malfoy se desapareció junto a Hermione Granger dejando a todos desconcertados.