Hola a todos. Como su nombre indica, este fic es una versión extendida de Terror en Nanamori (one-shot) con muchos más detalles y mucha más trama, pero con la misma premisa. Hice el fic original hace 4 años, y ahora os traigo la versión extendida. Espero que os guste.
Era un día más en el Club del Entretenimiento. Akari, Kyouko, Yui y Chinatsu estaban pasando el tiempo haciendo cualquier cosa.
–Yui-senpai, he hecho té. – Dijo Chinatsu llevando la bandeja con las cuatro tazas.
–Gracias, Chinatsu-chan.
Por su parte, Akari y Kyouko también tomaron sus tazas. Tras beber un poco, Kyouko habló.
–Ah, delicioso, Chinatsu-chan, tú té me encanta.
–Ajá. – Respondió simplemente Chinatsu.
Después de probarlo Yui, esta habló.
–Está delicioso, Chinatsu-chan, tú té me encanta.
–¡Muchas gracias, Yui-senpai! – Dijo Chinatsu muy emocionada y feliz. – ¡Haré todo el té que quieras siempre para ti!
–¡Tu reacción es completamente diferente si lo dice ella! – Exclamó Kyouko.
Akari, por su parte, solo sonrió.
Después de eso, las cuatro chicas se pusieron a jugar a cartas. En pocos minutos, Akari estaba perdiendo, viéndose algo nerviosa. De nuevo en su turno, Akari no sabía qué carta coger de la mano de Yui, ya que si se equivocaba, perdería. La chica intentaba ver en la mirada de Yui alguna expresión que pudiera darle alguna pista, pero nada. La cara de Yui no mostraba ninguna expresión, haciendo imposible a Akari saber qué carta debía coger. Esta tragó saliva, dispuesta a coger una carta al azar, pero cuando lo iba a hacer, oyó algo. Un sonido proveniente de fuera, lo cual la puso muchísimo más nerviosa, y rápidamente se levantó.
–Ah, lo siento, acabo de recordar que tenía que hacer algo con mi familia, me voy ya. – Dijo, sorprendiendo a todas.
–Ey, Akari, no se vale abandonar. – Dijo Kyouko.
–No abandono, de verdad que tengo que hacer algo.
–¿De verdad esperas que nos creamos esta excusa tan mala? Estás perdiendo, y para no perder decidas abandonar.
–¡Que no es eso! – Exclamó Akari.
–Akari-chan, no mientas, que se te da fatal. Di simplemente que no quieres perder y ya.
–¡Que os digo que no es eso! ¡Y me voy ya!
Akari iba a salir por la puerta que daba al patio, pero justo en ese momento se abrió la puerta de la sala.
–Hola, chicas. – Dijo Akari. – Perdón por llegar tarde, pero había mucho… ¿Eh?
Las cuatro chicas se sorprendieron.
–¡¿Eh?! ¡¿A-Akari?!
Por su parte, la Akari que estaba a punto de salir, que se había quedado petrificada al escuchar entrar a la otra Akari, se giró lentamente hacia la otra Akari, algo asustada, sorprendiendo a esta.
–¿Eh… ¡¿EH?! – Exclamó la otra Akari. – ¡¿S-Soy yo?! ¡¿Qué es esto?!
La Akari que estaba a punto de salir se veía muy nerviosa y algo asustada.
–¡¿Q-Quién eres tú?! – Exclamó.
–¡E-Eso debería decir yo! – Exclamó la otra Akari. – ¡¿Por qué eres igual que yo?!
–¡Esa es mi frase! ¡Eres una impostora!
–¡¿Eeeeeh?!
–¡Chicas! ¡Esta Akari es falsa!
–¡No es verdad! – Exclamó la otra Akari. – ¡Yo soy la de verdad!
–¡Eso es exactamente lo que diría una impostora!
–¡¿Eeeeeh?!
–¡Chicas, no os dejéis engañar! – Exclamó la Akari que iba a salir. – ¡Esa de aquí no soy yo! ¡Seguro que es un aliegínega que ha tomado mi forma para hacerse pasar por mí!
–¡N-No es verdad! – Exclamó la que estaba a la entrada de la sala. – ¡Yo soy la de verdad!
–¡Calla, impostora! – Exclamó la Akari que estaba cerca de la salida al patio. – ¡No te dejaré que te salgas con la tuya! ¡Matémosla, chicas!
–¡¿Quéééééééééé?! – Gritó asustada la otra Akari.
Yui, aún confundida, se levantó con una mirada seria y se dirigió a la otra Akari, asustando más a esta.
–Yu-Yui-chan… E-Espera, soy la de verdad, te lo juro… – Dijo muy asustada y dando un par de pasos atrás.
Yui siguió acercándose a Akari, hasta quedar justo delante de ella, donde se dio media vuelta y extendió los brazos a los lados.
–Apártate de Akari. – Dijo mirando a la que iba a salir, sorprendiendo a esta.
–¿Eh?
–Tú no eres Akari-chan. – Dijo Chinatsu, levantándose y poniéndose al lado de Yui, mirando también seriamente a la otra Akari.
–¿Q-Qué decís…? ¡Soy yo!
–No, no lo eres. – Dijo Kyouko levantándose y poniéndose al otro lado de Yui.
La otra Akari no daba crédito.
–Po… ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no me creéis?!
–Has cometido un grave error, falsa Akari. – Dijo Kyouko seria. – La auténtica Akari nunca diría de matar a nadie, sin importar la circunstancia.
La otra Akari siguió asustada unos segundos. Tras eso, se calmó y bajó la cabeza, soltando unas pequeñas risitas.
–Ya veo. Vaya error más tonto…
Escuchar aquello les heló la sangre a las chicas. Después de eso, la falsa Akari levantó la cabeza, mirándolas con una sonrisa malvada, asustándolas aún más.
–Qué le vamos a hacer. Entonces os mataré a todas. – De la espalda de la falsa Akari empezaron a salir cuatro tentáculos, acabados en pinchos, asustando aún más a las chicas. – Por cierto, gracias por vuestros cuerpos.
La falsa Akari alargó rápidamente sus tentáculos hacia las chicas, muertas de miedo al ver que no podían hacer nada. Pero antes de que les alcanzaran, la falsa Akari sufrió una gran descarga eléctrica, iluminándola toda ella y su alrededor con el color de la electricidad.
–¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
La falsa Akari cayó al suelo, donde empezó a retorcerse y a gritar fuertemente, a parte de empezar a desfigurarse la cara de Akari, tomando otro aspecto y color muy perturbador. Pero antes de que pudieran hacer nada, la falsa Akari terminó por desintegrarse por completo, dejando solo algo de cenizas negras sobre el tatami.
Las cuatro chicas estaban completamente impactadas, incapaces de decir nada, intentando asimilar lo que acababa de pasar. En ese momento se dieron cuenta de que a fuera, en el patio, estaba Nana, llevando un arma que parecía una metralleta futurista, como si fuera una metralleta láser, completamente hecha de metal. Nana estaba respirando rápidamente y estaba cubierta de sudor, como si hubiera llegado allí corriendo.
–Ha ido de poco… – Dijo.
Aún impactada, Yui habló.
–¿Ni-Nishigaki-sensei? ¿Q-Qué es esto? ¿Qué está pasando?
–No hay tiempo para explicaciones. Acompañadme dentro del edificio, rápido. Os lo explicaré después.
Dicho esto, Nana empezó a correr, pero las chicas estaban tan confundidas que no se movieron del sitio. Al ver que nadie la seguía, Nana volvió sobre sus pasos.
–¡Que me sigáis, deprisa! – Gritó, asustando a las demás.
–¡Ah, sí!
Ahora sí que las cuatro chicas reaccionaron y se fueron corriendo tras Nana. Una vez dentro del edificio de la escuela, Nana sacó un pequeño mando con un botón. Al pulsarlo, todas las puertas y ventanas de la escuela se cerraron y bloquearon. Después de esto, el suelo empezó a temblar, asustando a todas las chicas que estaban en la escuela o cerca, ya que pensaron que era un terremoto. Sin embargo, las que estaban cerca de las ventanas o fuera del edificio, se sorprendieron mucho al ver que el suelo que daba a la escuela empezó a separarse de esta, dejando la escuela aislada del patio exterior. Después, el edificio empezó a hundirse bajo tierra, de forma similar a los edificios de Tokyo-3 en Evangelion.
Una de las chicas que estaba en una clase con otras chicas, molesta, habló.
–Así que nos van a encerrar. Bien, en ese caso…
De la espalda de la chica empezaron a salir tentáculos, acabados en pinchos, y alargó rápidamente uno de ellos hacia una de las otras chicas, atravesándole la cabeza y matándola. Las demás chicas empezaron a gritar. Nana y las cuatro chicas del Club del Entretenimiento lo oyeron.
–¡Están dentro! – Exclamó entre asustada y sorprendida Nana.
–¡¿Q-Quién está dentro?! – Preguntó muy asustada Chinatsu.
–Los alienígenas. – Dijo Nana.
Las cuatro chicas se quedaron de piedra.
–¡Vamos, venid conmigo! – Dijo Nana, para justo después empezar a correr.
Las chicas, todavía impactadas, tardaron un momento en reaccionar, pero cuando lo hicieron empezaron a correr detrás de Nana, sin entender realmente qué estaba pasando.
La escuela seguía temblando a medida que se hundía bajo tierra. Una vez la parte más alta de la escuela quedó bajo el nivel del suelo, una gran placa metálica salió del suelo y cubrió totalmente el edificio de la escuela, dejando a la vista un gran espacio vacío, como si allí nunca hubiera habido nada. A parte de esto, la luz disminuyó muchísimo, al ya no llegar la luz del sol.
Las cuatro chicas del consejo estudiantil estaban muy asustadas. Ayano y Himawari intentaban mantener la calma como podían, mientras que Sakurako no se esforzaba nada por disimular su miedo. Una vez el temblor se detuvo, pudieron oír los gritos de chicas de fuera.
–¡Sugiura-senpai, son gritos! – Dijo Himawari.
Ayano, aunque también estaba asustada, abrió la puerta y vio a varias chicas corriendo.
–¡Qué está pasando aquí?! – Le preguntó, claramente nerviosa, a una de ellas que corría hacia allí.
–¡Tenéis que huir, de prisa! – Exclamó deteniéndose delante de Ayano.
–¿Huir de qué?
La chica no pudo responder, pues un tentáculo le atravesó la cabeza de lado a lado, matándola al instante. Las cuatro chicas del consejo estudiantil lo vieron, pero no se asustaron al momento, porque no podían procesar lo que acababan de ver. Cuando el tentáculo se retiró de la cabeza de la chica y esta cayó al suelo, fue cuando su cerebro empezó a pensar en varias cosas. Primero pudieron asimilar que aquello era un tentáculo. Después, que había atravesado la cabeza de esa chica. Una vez asimilaron eso, lo primero que se les pasó por la cabeza fue que aquello fuera una broma. Pero después pensaron en cómo se podía hacer una broma así. Las cuatro vieron cómo un tentáculo atravesó de repente la cabeza de esa chica, y después se retiró. Aquello no podía ser una broma de ningún tipo. Después la chica había caído al suelo, y ahí estaba ella, sin moverse, con un agujero atravesándole la cabeza de lado a lado, saliéndole sangre por los dos orificios. Esa chica estaba muerta. Una vez pudieron procesar todo esto, fue cuando el terror empezó a apoderarse de ellas. Ayano perdió toda la fuerza en sus piernas, cayendo de rodillas al suelo. Antes de que pudieran gritar o hacer nada, vieron que una chica a la que le salían cuatro tentáculos de la espalda se acercó hacia ellas, plantándose delante de Ayano, la cual estaba tan asustada que no se podía ni mover de allí. Por su parte, las demás, aunque tenían un montón de preguntas, tampoco podían decir nada debido a lo asustadas que estaban. La "chica" sonrió.
–Mira qué bien, cuatro chicas y cuatro tentáculos, uno para cada una.
Las cuatro chicas se asustaron aún más, abriendo completamente la boca y los ojos, y con algunas lágrimas cayendo de estos. Todas pensaban que iban a morir en ese momento. Pero justo antes de que la "chica" pudiera lanzar sus tentáculos hacia ella, recibió una fuerte descarga eléctrica, cayendo al suelo y empezando a retorcerse y a gritar. Tras unos segundos, la "chica" quedó completamente calcinada, dejando solo algunas cenizas en el suelo. Tras un par de segundos, se plantó delante de ellas Rise, con un arma como la de Nana.
–¡¿Ma… ¡¿Matsumoto-senpai?! – Exclamó Ayano.
–¡…! – Gritó Rise.
Pero nadie la oyó. La chica, entonces, a parte de gritar, hizo un gesto con su brazo, para indicar que la siguieran. Chitose, todavía muerta de miedo, fue quien intuyó eso.
–¿Di… ¿Dices que vengamos contigo?
Rise asintió, y después le tendió la mano a Ayano para ayudarla a levantarse, en vista de que aún estaba bastante impactada. Rise les gritó algo más, para después empezar a irse de allí, llevando tomada de la mano a Ayano. Chitose y Himawari, todavía asustadas y confundidas, fueron hacia la salida de la sala para irse con ellas.
–¡Esperad! – Gritó Sakurako, llamando la atención de las dos chicas, que se giraron para verla.
Sakurako estaba quieta, con varias lágrimas saliendo de sus ojos, viendo también que algún líquido resbalaba por sus piernas, dándose cuenta que se había orinado de miedo.
Por su parte, Nana seguía corriendo con las chicas del Club del Entretenimiento siguiéndolas.
–¡¿A-A dónde vamos, sensei?! – Le preguntó Chinatsu sin parar de correr.
–¡A mi laboratorio! ¡Allí tengo más armas!
Mientras iban hacia allí, se toparon con cuatro chicas asustadas que corrían, viniendo hacia ellas. Nana las apuntó.
–¡Alto! ¡No os mováis!
Las cuatro chicas se detuvieron.
–¡N-No nos dispare! – Dijo una.
–¡Somos chicas normales! – Dijo otra, asustada.
–¡Eso ya lo veremos! – Dijo Nana, para justo después disparar a la primera.
Las chicas vieron como una especie de bola de luz azul salió disparada de la punta del arma, impactando directamente a una de las chicas, pero a parte de hacerle un agujero en la ropa, la chica no sufrió ningún daño.
–¡Sensei! ¡¿Qué hace?! – Exclamó Kyouko.
–¡¿Y si son chicas normales!? – Preguntó Yui.
–Tranquilas, esta arma solo afecta a los alienígenas. Si son humanas no les pasará nada. – Dijo Nana.
–¿A-Alienígenas? – Dijo otra de las chicas.
–Después os lo explico. Primero permitidme comprobar que las cuatro sois humanas.
Nana disparó a otra de las chicas, haciéndole solo un pequeño agujero en la ropa, y después a otra, causando el mismo resultado. Pero cuando iba a disparar a la otra, esta se escondió detrás de una de las otras chicas, de la cual vieron que un tentáculo le atravesó desde detrás, saliéndole por la boca, matándola.
Las otras dos chicas se pusieron a gritar, pero no pudieron hacerlo ni durante dos segundos, pues esa misma "chica" les atravesó la cabeza también con otros dos tentáculos. Las chicas del Club del Entretenimiento se pusieron a gritar de miedo. Nana disparó a la alienígena, pero esta seguía escondiéndose detrás de una de las chicas, utilizándola como escudo, por lo que no conseguía darle a ella, haciendo que lo único que consiguiera Nana fuera ir desnudando a la otra chica, eliminándole un poco de ropa con cada disparo.
Nana, que consideraba eso una humillación para la pobre chica muerta, decidió no disparar más, esperando a que la alienígena decidiera salir de detrás de la chica para volver a dispararle, además de que no tenía sentido seguir gastando munición inútilmente. Sin embargo, lo que hizo la alienígena fue lanzar a la chica muerta hacia Nana, tapándole la visión. Y aunque Nana retrocedió, no pudo hacerlo suficientemente rápido para evitar que la chica chocara de frente con ella, haciéndola retroceder aún más. En menos de un segundo Nana vio que la alienígena había alargado uno de sus tentáculos por encima de la chica, disponiéndose a atravesarle la cabeza a Nana de arriba a abajo. Esta, viendo que no tenía tiempo de apuntar el arma hacia arriba para dispararle al tentáculo, se apartó rápidamente hacia un lado. Sin embargo, la alienígena movió su tentáculo más rápidamente, haciendo que terminara haciéndole un corte en el hombre izquierdo de Nana.
–¡Nishigaki-sensei! – Gritaron las chicas.
Nana, aun herida, reaccionó rápidamente, y enfadada, agarró con fuerza el tentáculo con el que la alienígena la había herido. Con este firmemente agarrado, Nana le disparó con el arma, justo al lado de su mano.
Aunque el disparo le tocó solo la parte final de uno de sus tentáculos, la alienígena recibió la descarga en todo el cuerpo de forma instantánea, empezando a gritar y a retorcerse de dolor en el suelo mientras se desintegraba, quedando al final solo sus cenizas. Nana se apoyó en la pared, y se llevó la mano derecha a la herida.
–¡Nishigaki-sensei! ¡¿Está bien?! – Preguntó Yui.
–Sí, no es nada… Sigamos.
Nana retomó el camino hacia su laboratorio, corriendo, aunque más lento que antes debido al dolor de la herida. Las cuatro chicas, aún muy asustadas, en especial Akari y Chinatsu, la siguieron.
Tras unos segundos, de una de las aulas salió una chica, asustada.
–¡Sensei! ¡¿Qué está pasando?!
–¡No te muevas! – Dijo apuntándola con el arma.
La chica se sorprendió, pero antes de poder decir o hacer nada, Nana le disparó, afectándole la descarga, cayendo al suelo y empezando a gritar y retorcerse de dolor, asustando a las cuatro chicas. Cuando se calcinó completamente, Kyouko, visiblemente afectada, habló.
–No… No puede ser… Esa era Mimori… ¿Mimori era una alienígena?
–No. Eso significa que esa alienígena ha tomado su aspecto.
Yui entonces se asustó al pensar en algo.
–¡U-Un momento! ¡Si había una alienígena dentro del aula, eso significa que todas las chicas que estuvieran en el aula estarán…
Yui no terminó la frase. Las otras tres chicas se asustaron al pensar en lo que quería decir Yui.
–Sí. Seguro. – Fue lo único que dijo Nana, entre triste y molesta. – Sigamos.
Nana retomó su camino, aún más lentamente que antes. Las cuatro chicas, al pasar frente a la puerta del aula, que la alienígena dejó abierta, vieron los cuerpos ensangrentados de varias chicas, entre ellos el de Mimori, confirmando que la alienígena estaba en el aula y las mató a todas, entre ellas Mimori, y que tomó su imagen para salir fingiendo que era una chica normal, para que bajaran la guardia y matarlas. Al ver eso, Akari perdió las fuerzas en sus piernas y se agachó en el suelo. Nana, que miró hacia atrás para comprobar que las cuatro chicas la seguían, se dio cuenta.
–¡Akaza! ¡Levántate!
Akari, sollozando intentó decir algo, pero por el miedo no podía vocalizar bien, hasta que finalmente consiguió decir solo:
–No… No puedo…
Al ver que era incapaz de moverse por el miedo, Nana habló.
–¡Toshinou, tómala de la mano, rápido!
–¡S-Sí! – Respondió esta, yendo hacia Akari y agarrándola de la mano, tirando de ella para levantarla, sin conseguirlo.
–¡Akari! ¡Pon de tu parte, vamos! ¡Yo sola no puedo!
Esta, todavía muy asustada y afectada, consiguió hacer la fuerza suficiente en sus piernas para poder levantarse, por lo que Kyouko pudo ya tirar más fácilmente de ella, aunque los movimientos de las piernas de Akari seguían siendo muy erráticos.
–Yu… Yui-senpai… – Dijo Chinatsu.
Yui vio que Chinatsu estaba temblando de arriba a abajo, también sus piernas, así que le tomó de la mano y volvió a avanzar, con Kyouko y Nana.
Finalmente consiguieron llegar al laboratorio, donde Nana se dejó caer en su butaca, y Akari al suelo, incapaz de seguir manteniéndose se pie más tiempo. Nana volvió a llevarse la mano derecha a la herida.
–¿Hay algo que pueda ayudarle por aquí? – Preguntó Yui, soltando a Chinatsu.
–Sí, en ese armario hay un botiquín. – Dijo mirando uno de los armarios, por lo que Yui fue hacia allí.
Yui encontró el botiquín, e iba a ir hacia Nana para curarla, pero antes de que pudiera hacerlo, la puerta se abrió, mostrando a Rise con un arma como la de Nana, con Ayano, Chitose, Himawari y Sakurako detrás suyo. Rápidamente Nana se levantó con su arma y apuntó a Rise.
–¡Alto! – Gritó, asustando a las cuatro chicas del consejo estudiantil.
Rise, por su parte, también estaba apunando a Nana.
–¡¿Cómo sé que eres Matsumoto?!
–¿…? – Dijo esta.
–Sí, tienes razón. Está bien, dispáranos.
Las chicas del consejo estudiantil se sorprendieron, y Rise disparó a Nana en un brazo, para no romperle la ropa. Después hizo lo mismo con Akari, Kyouko, Yui y Chinatsu.
–…
–Buena idea lo de disparar en el brazo. Ahora yo. – Dijo Nana.
La profesora disparó a Rise, también en un brazo, sorprendiendo a las del consejo estudiantil. Por lo poco que podían entender, intuían que si les disparaban y el disparo no les hacía nada, eran inocentes. Además, vieron como ninguna de las chicas del interior del laboratorio ni Rise tuvieron miedo de que las dispararan. Sin embargo, seguían estando asustadas, y su primer pensamiento fue huir, aunque pudieron controlarse y no hacerlo, ya que pensaron que aquello las haría ver como si ellas fueran esos monstruos también.
Después de Rise, Nana disparó en el brazo a Ayano, Chitose, Himawari y Sakurako, sin hacerles nada a ninguna.
–Bien, rápido, entrad. – Dijo Nana.
Rise se apartó y les hizo una señal a las que estaban detrás suyo para que entraran, cosa que hicieron, mientras ella se quedó en la puerta, yendo mirando a ambos lados del pasillo por si venía alguien más y dispararle, para asegurarse de si era una chica o una alienígena.
Nana dejó el arma sobre la mesa y se volvió a sentar en la butaca. La profesora se quitó la camisa con algo de dificultad, para dejar su herida a la vista, y dejar que Yui la curara. Las chicas del consejo de sorprendieron.
–¡Nishigaki-sensei! ¿¡Está bien!? – Preguntó Ayano.
–Sí, tranquilas, no es nada. – Dijo mientras Yui le ponía alcohol en la herida.
–¿Qué está pasando aquí, sensei? – Preguntó Sakurako muy asustada.
Yui le vendó la herida a Nana, que estaba con una expresión seria y la mirada baja. La profesora se puso de nuevo la camiseta y se levantó, para después levantar la mirada y mirar a sus alumnas.
–Estamos siendo invadidas por alienígenas.
Capítulo 1: Comienza la invasión
