"Baño"

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No había podido dormir durante toda la noche.

Ash y ella casi se habían besado en la madrugada y lo habrían hecho, de no ser por su amiga castaña que los había interrumpido. Ella se encontraba en ese momento dormida a su lado. No estaba enojada con ella, después de todo, May solo se había preocupado por su bienestar.

En fin, ya era hora de levantarse y ayudar a Dawn a hacer todos los preparativos del cumpleaños para esa tarde, por lo que, con un suspiro cansado, se levantó de la cama.

—¿Qué haces despierta tan temprano? — preguntó May, mientras bostezaba— sigue durmiendo, no me quiero levantar aún, pero si tú te levantas y yo sigo aquí me sentiré culpable y no podré dormir y todo se arruinará.

Misty tan solo se rio de su amiga.

—No te rías, esto es serio, no dormí lo suficiente como para estar lo suficientemente descansada— a May, por lo visto por arte de magia se le fue el sueño y sonrió pícara— bueno, tú tampoco. Ayer te dormiste a la misma hora que yo.

Misty inmediatamente se sonrojó.

—Sí, pero estoy bien.

—Misty, respecto a lo que pasó anoche…—May soltó un suspiro cansado— lo siento mucho— se sentó en la cama y se acomodó la cobija en sus piernas, para no pasar tanto frío— no tenía idea de que ustedes dos estaban ahí.

—Lo sé, pero tranquila, no sucedió nada.

—Sí, no pasó nada por mi culpa— soltó una risa sarcástica y nuevamente la volvió a mirar con pena— lo lamento mucho.

—No tienes que disculparte, estoy bien, de verdad.

—¿Por qué no vas a buscar a Ash para terminar lo que iniciaron anoche? — ella alzó sus cejas, apoyó sus codos en sus rodillas y su cabeza en sus manos.

—Estoy…— la pelirroja se sentó al lado de ella y suspiró— estoy muy nerviosa, sabes lo que siento por él— su amiga asintió— pero, tengo miedo de que lo que pasó, solo pasara por el ambiente, no lo sé, tengo miedo de que se arrepintiera de lo que pudo haber pasado.

—Misty sé perfectamente, desde hace muchos años, que Ash está totalmente enamorado de ti— ella se acercó mucho más a la entrenadora y la rodeo con los brazos— te lo he dicho muchas veces, estoy segura de que en estos momentos de lo único que se arrepiente, es de haberme traído a esta casa— Misty se rio, pero siguió cabizbaja— Créeme, él no está arrepentido.

—¿De verdad lo crees? — ella alzó la mirada hacia los de su amiga y esta última asintió.

—No lo creo, sé que él no está arrepentido.

Esa frase le dio el valor para levantarse de la cama y asentir con la cabeza.

—Entonces iré ahora mismo a hablar con él— empezó a caminar hacia la puerta, pero de un momento a otro la castaña la había sujetado del brazo— ¿Qué sucede?

—Misty, vístete primero.

Misty miró su atuendo:

Tan solo llevaba puesta una camiseta enorme, junto a unos pantalones anchos que había descartado hace unos cuantos años. De inmediato sintió el rubor en sus mejillas y corrió hacia su maleta buscando ropa.

—Voy al baño a vestirme rápido e iré a verlo.

—¿Qué te tiene tan feliz hoy?

Ash alzó la vista desde la maleta que estaba abriendo hacia su amigo, se encontraba arrodillado en el piso. Le sonrió, mientras negaba con la cabeza.

—No, no me pasa nada— y de inmediato se volteó a ver la maleta nuevamente mientras seguía sonriendo.

Desde que despertó no paraba de sonreír.

De la maleta, sacó un conjunto de ropa negra: camiseta, short, calcetines. Más una chaqueta de color azul.

—Claro… — dijo Brock. Este se encontraba sentado en su cama, solo veía al joven sacar todas sus prendas de ropa, junto a una toalla— ¿Son nuevas? ¿Te las dio tu mamá?

—Sip— respondió, se levantó del suelo y caminó hacia la puerta de la habitación, con intención de salir— voy al baño, vuelvo en unos minutos.

—Espera un segundo— dijo el moreno. Él se incorporó de la cama y se acercó nuevamente al pelinegro— no te creo absolutamente nada, suéltalo ¿Qué te pasó? Quiero saberlo.

Ash se rio y le sonrió— si todo sale bien, lo sabrás esta tarde…— él alzó la mirada hacia arriba, pensando— bueno… quizás antes, no sé si consiga contenerme hasta entonces.

—¿De qué hablas? — Brock, por más que no entendía nada, se alegró por su amigo, después de todo, no podía ser nada malo si él no dejaba de sonreír.

—Ya lo entenderás— y con eso dicho, salió de la habitación con las quejas de su amigo a su espalda.

Cuando entró al baño, dejó la toalla en un gancho y la ropa de cambio arriba de una silla, él se estaba empezando a sacar el pijama que tenía puesto, la puerta se abrió de golpe. Él se quedó congelado.

Misty entró deprisa al baño con la cabeza agachada, cerró la puerta detrás de ella y cuando levantó la cabeza, soltó un grito ahogado.

—¡Arceus, lo siento! — exclamó sonrojándose, rápidamente se volteó y empezó a irse.

—¡Espera! —Ash actuó rápido, la tomó del brazo y la acercó hacia él.

El pecho de ella chocó con el de él y Ash dejó de respirar.

La tenía al frente de él, ella tenía los ojos muy abiertos y respiraba entrecortadamente, podía sentir el corazón de la pelirroja latir rápidamente contra su pecho.

Bueno, su propio corazón no estaba muy controlado que digamos.

Él tenía sus ojos fijos en los suyos y lentamente se acercó a ella.

—Mist— dijo en apenas un suspiro— necesito hablar contigo.

—Dime…

—Yo… — Las manos temblorosas de él fueron a la cintura de ella, sobre esa camiseta enorme que le llegaba hasta por los muslos y la acercó un poco más a él. Estaba decidido, iba a decirle todo en ese preciso momento. No le importaba que ambos estuvieran con un pijama, ni tampoco que estuvieran en un baño. Tenía una necesidad de perderse por completo en ella, en besarla, en abrazarla, en acompañarla, en simplemente amarla incondicionalmente. Un simple baño y unas prendas no iba a impedir que él hablara. Después de todo, él sabía que ella sentía algo por él, no era un completo tonto, bueno, no la mayoría de las veces, anoche pudo comprobar su mirada aguamarina, vio como sus ojos se derretían por él, tal como los de él se derretían por ella.

Y también recordó lo que ella no terminó de decir anoche: que no lo detendría si él la besara.

Eso le dio ánimos para continuar hablando.

—Me gustas— soltó sin rodeos— no, eso no es verdad— respondió, aún con el corazón en la boca, apenas podía hablar sin trabarse— yo te amo— luego de decirle eso a los ojos, una gran sonrisa apareció en su rostro. Se sentía mucho más ligero, definitivamente con un gran peso menos en sus hombros— Arceus, se siente bien por fin confesar esto— vio la reacción de Misty, quien aún no asimilaba lo que el pelinegro le acababa de decir, por lo que él siguió hablando— desde hace mucho tiempo que siento esto, desde hace años— aclaró— eres una persona maravillosa, hermosa, determinada, valiente, leal, amable y… —soltó una leve risa, mientras él apoyaba su frente contra la de ella— un poco terca— eso hizo reaccionar a Misty, quien se rio por lo bajo y agachó la cabeza. Unos cuantos segundos pasaron y ella nuevamente la levantó, esta vez la pelirroja tenía una expresión emotiva en su rostro, él pudo notar al ver sus ojos como estos se llenaban un poco de lágrimas— Dime algo o en este preciso momento me desmayaré.

Ella se quedó unos segundos callada.

—¿Esto es un sueño? —respondió, luego de lo que parecieron horas para él.

—No— aclaró rápidamente Ash, apoyando nuevamente su frente con la de ella— no lo es.

—Pero… no lo entiendo— mientras ella hablaba, él se podía fijar que en su rostro aún existía una mueca alegre— tú nunca te interesaste por esos temas, nunca te acercaste a ninguna chica, siempre las ignorabas.

—Ninguna de esas chicas, eran tú— apoyó nuevamente sus manos, esta vez con mucha más confianza, en la cintura de ella. Sintió el leve escalofrió del cuerpo de Misty de inmediato.

—¿Y por qué nunca me lo dijiste?

—Nunca me atreví.

—Pero… era totalmente evidente que yo te quería en ese entonces.

La sonrisa de Ash se agrandó nuevamente, y la acercó aún más a su anatomía.

—No, no lo era para mí— dijo negando con la cabeza— pero… ¿Querías? ¿Lo dices en tiempo pasado? — la clásica sonrisa socarrona apareció en los labios del muchacho y ella no pudo evitar rodar los ojos— dilo bien, Misty. Yo no sé mucho de esto, pero creo que lo hice mucho mejor que eso.

—Sí, lo hiciste— ella, quien había estado con los brazos totalmente quietos en toda la conversación, viajaron hacia los hombros de él y sonrió— tienes razón— Ash iba a hablar, pero ella lo interrumpió antes— y antes de que digas algo con respecto a que tú siempre tienes la razón o algo parecido, cállate o me iré en este instante— dijo, jugando con él. Ash sabía perfectamente que ella tan solo estaba bromeando, pero le siguió el juego. Levantó una de sus manos e hizo una señal de cierre con candado en sus labios. Misty volvió a reír— en fin— ella soltó un suspiro tembloroso, pero no dudo en decir lo siguiente: — estoy enamorada de ti— La mano del muchacho volvió a su lugar y empezó una leve caricia con su dedo pulgar, lo que hizo que todo el cuerpo de Misty ardiera en llamas— lo he estado desde que te conocí en aquel rio— aclaró.

La respiración de ambos se agitó de un momento a otro, la tensión en el aire se podía palpar fácilmente y Ash solo pudo pensar en lo maravilloso que era escuchar esas palabras de la boca de ella.

—Mist— empezó a decir, mientras acortaba el leve espacio que había entre los dos, de hecho, él ya podía rozar sus labios con los suyos— si en este momento no me detienes, no respondo por lo que haga a continuación— repitió, como en la noche pasada.

—No planeo detenerte— dijo, esta vez terminando la frase.

Y lo hizo.

Al principio solo es un leve roce de labios, pero luego de unos segundos, ambos necesitan más que eso, por lo que fue Misty la que profundizó el beso en cuestión.

Ella abrió la boca para darle acceso a él, lo cual él aceptó con gusto.

Ambos no sabían lo que estaban haciendo, después de todo, eran el primer amor de ambos y ellos no habían salido antes con nadie, por lo que no tenían experiencia en ello.

Pero eso no impidió que la pelirroja con sus brazos le rodeara el cuello y acariciaba la parte trasera de su nuca, logrando que él intensificara más el beso.

El ansia, el anhelo y la felicidad los invadían por completo. No había nadie más en el mundo. Solo ellos dos.

No querían despertar nunca de ese sueño.

Sin embargo, claramente eso no iba a ser posible.

Unos golpes de la puerta del baño los separaron y cuando escucharon la voz de su amigo, Ash quiso golpear algo.

—¿Ash? ¿Estás bien? Llevas ahí un buen rato.

El mencionado se acercó frustrado hacia la chica y levemente le susurró:

—Primero May y ahora Brock, Arceus, los quiero, pero en este momento quiero hacerles un poco de daño— como ambos seguían en los brazos del otro, Ash no tuvo muchas complicaciones para volver a besar sus labios de forma rápida, tan rápida que a ella no le dio tiempo de corresponderle como quería. Ash le guiñó un ojo, mientras nuevamente se acercaba a ella y besó su mejilla— yo me encargo de esto— nuevamente lo hizo— ¿Brock? —dijo, hablando más alto, pero sin separarse mucho de ella, pues seguía depositando leves besos alrededor de toda su cara.

—Ash, me tenías preocupado ¿Cuánto tiempo más te vas a tardar?

—Lo siento, amigo— literalmente en ese momento el pelinegro parecía una babosa, apegado al cuerpo de ella, no era que Misty se estuviera quejando— no me había funcionado el agua caliente, pero ahora sí, me bañaré ahora, no te preocupes.

—Entiendo, te espero aquí.

—Quizás quieras ir a la habitación— el entrenador seguía mirándola con anhelo, lo que causaba la aparición de un maldito Moltres en todo el cuerpo de la chica— puede que me tarde un rato.

—¿Está bien…? — respondió Brock dudoso— bueno, nos vemos.

—Nos vemos— cuando terminó de decir eso, nuevamente estampó sus labios contra los de ella— esto es una maldita droga— volvió a besarla— ¿Por qué no lo habíamos hecho antes?

—Lo mismo me estoy pregunto yo— respondió ella, con los labios hinchados. Los de él no estaban en mejor estado— pero…— ella reposó su mano en la cara de él y este reposó su cabeza sobre la palma de la chica— tenemos que bañarnos y ayudar a Dawn con todo.

Ash negó con la cabeza.

—No, por favor no te vayas.

—Ash…

—Me encanta cuando dices mi nombre— dijo de la nada, interrumpiéndola. Ese comentario hizo que ella se sonrojara, lo que causó que él soltara una leve risa— ahora que puedo ser completamente sincero contigo, yo le di la orden a Pikachu par que dejara hecha polvo tu bicicleta el día en el que nos conocimos, para que así no te pudieras alejar de mí.

—¿Qué? — Misty abrió la boca— ósea, sabía que lo habías hecho apropósito, — esta entrecerró sus ojos y él simplemente miró hacia otro sitio, conservando la sonrisa en sus labios— pero no sabía el porqué.

—Bueno, ahí lo tienes— él volvió a besar su mejilla suavemente— desde ese momento me gustaste, Mist.

—Ash— repitió en apenas un susurro— mientras más nos tardemos aquí, menos tiempo tenemos para ordenar todas las cosas, por lo que luego no tendremos tiempo para pasar tiempo juntos.

—Pero…

—Mira hagamos todo esto rápido, para que después podamos pasar el resto del día juntos y así podamos hablar de cuándo me vas a comprar una bicicleta nueva.

Ash soltó una sonora carcajada.

—Pero si Joy te devolvió la tuya completamente nueva.

—No me interesa, yo esperaba que me compraras una tú— Ash iba a replicar, pero ella le tapó la boca un uno de sus dedos— en fin, luego de que hagamos todo, te aseguro de que no me despegaré de ti.

En esos momentos él habló aún con el dedo de ella en sus labios.

—¿Lo prometes? —preguntó totalmente esperanzado. En cualquier momento pequeños brillitos aparecerían a su alrededor.

—Lo prometo.

—En ese caso…— él en un rápido movimiento quitó el dedo de Misty que tenía en su boca y volvió a besarla. Esta vez el beso fue desde un principio profundo. La besaba como si Ash tuviera mucha sed y ella fuera el agua. Ese tipo de besos que te hacen perder por completo la cabeza. Luego de unos segundos, en los que necesitaron separarse para tomar aire, Ash volvió a hablar— podré sobrevivir quince minutos más.

—¿Sólo quince?

—Ahora diez.

Misty se rio y nuevamente se acercó a él, dándole un beso rápido en los labios.

—No tardes mucho ¿Sí?

—Dalo por hecho, Mist.

Ella le sonrió y cuando abrió la puerta para salir, vio a Brock ahí parado con los brazos cruzados y con una ceja alzada. Sin embargo, se veía a kilómetros que lo único que quería hacer en esos momentos era saltar de alegría.

—Mira que tenemos aquí…

—Brock… —empezó a decir Misty, pero unos brazos rodearon su anatomía de inmediato y luego sintió los labios del pelinegro en su mejilla.

—¿Se te ofrece algo, Brock? — preguntó Ash, de forma totalmente casual.

—Sí, el baño, pero veo que estaba ocupado— dijo de forma risueña.

—Sí, pero ahora me baño en cinco minutos y es todo tuyo— le guiñó un ojo y nuevamente besó la mejilla de Misty— no tardo— le dijo a ella, esta última asintió y no pudo evitar que una nueva sonrisa apareciera en su rostro. Él la soltó de la cintura y se dirigió al baño, cerrando la puerta.

Tan solo unos segundos pasaron para que Brock abriera la boca.

—Estoy muy feliz por ustedes.

Misty le sonrió agradecida.

—Lo sé, yo también estoy feliz.

—Con razón Ash estaba tan alegre hoy en la mañana.

—¿Él estaba feliz? —preguntó ella confusa— acabamos de… bueno…

—¿Acaban de oficializar las cosas? ¿En un baño?

—Bueno, no y sí— se encogió de hombros— técnicamente no somos nada, pero ambos nos gustamos.

—¡Ambos estamos enamorados! — aclaró Ash desde la ducha.

—¡No espíes conversaciones ajenas! — exclamó Brock, riendo.

—¡No son ajenas cuando hablan de mí!

—En fin— dijo Misty rodando los ojos. La sonrisa tonta de enamorada no se le quitaba del rostro— no hemos oficializado nada aún.

—¡En este momento, me estás rompiendo el corazón!

—¡Cállate, Ash! — respondió ella riendo, se dio la vuelta y encaró la puerta del baño.

—¡Es cierto, me estás rompiendo el corazón en pequeños pedazos cuando dices eso! ¡Voy a salir si no me dices que si quieres ser mi novia en este preciso momento!

—Pero…

—¡No me hagas salir!

—¡Maldita sea, eres un idiota, pero sí!

Gritos de alegría se escucharon en el baño.

Brock se había quedado callado en todo ese intercambio de palabras y cuando Misty se volteó a verlo, él estaba soltando unas cuantas lágrimas de felicidad y dando unos pequeños saltos de alegría en su lugar.

—No sabes cuanto tiempo esperé por este momento, creo que iré a buscar la cámara, necesito una foto de esto— de inmediato se fue de ahí.

—¡Quiero una copia! — nuevamente la voz de Ash se sintió dentro del baño, Misty negó con la cabeza sonriendo.

—Créeme, creo que de aquí en adelante le dará una copia a toda persona que se crece por su camino.

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¡FELIZ DÍA DEL POKESHIPPING!

¿Obviemos por favor el hecho de que ya es 8?Gracias JAJAJAJJAJA

Espero que les guste este último capítulo, a mí en lo personal me gustó escribirlo, fue mucho más fácil que los demás, no lo sé, al parecer hoy tenía más inspiración.

¿Comentarios? ¿Quejas? ¿Sugerencias?

Muchísimas gracias por si alguien se pasó a leer estos escritos, enserio, no tienen idea de lo mucho que me alegro de ello.

Ash y Misty siempre estarán en mi corazón y si Dios quiere, siempre volveré para las semanitas del Pokeshipping, es mi manera de siempre recordarlos. (Bueno, sin mencionar que me la paso leyendo fics de ellos xDDD)

En fin, si hay fallas ortográficas y de redacción, lo siento mucho :cc

¡Un abrazo, nos leemos!

CELMYAEPYEN_06