Y todos terminaron felices por siempre, hasta que con la inflación y los cambios de gobierno y la falta de empleo no aguantaron más y se fueron todo el grupete de amigos a vivir a Europa, donde ahí sí pudieron vivir felices por siempre…
FIN
Ah, re que la parte anterior del fic tenía un final re contundente. Onda, ¿cómo iba a hacer el flaco para retomar la historia después de eso? Bueno, nada, la sigo así y al que no le gusta me chupa la pija:
Peeero, antes de que pasara todo eso, Harry, Ron y Hermione habían vivido UNAS RE AVENTURAS RE ZARPADAS, CULIAAAAOOOO. Mirá, acá te cuento sexto año, por ejemplo:
-Dale, Ron, ¿cuándo vas a entregar a tu hermana, la concha de tu madre?
-Andá y encarátela, pelotudo. ¿Qué me metés a mí?
-Yyyy, qué amigo de mierda, loco. Te pido que me hagas un poco de gancho nomás. No seas forro. Se puso re buena la mina, le tengo todas las ganas.
-¡Es mi hermana, hijo de puta!
-Tremendas tetas le crecieron.
-¿Y si vos sos un cagón yo que culpa tengo, Harry? ¡Encarátela! Aparte, ¿vos cuándo me hiciste gancho con Hermione a mí? Nunca. Hasta te la chapaste una vez, y me decís mal amigo a mí.
-¡Uh, boludo! Me tenés las bolas llenas con Hermione. Hace setecientos cincuenta y dos años que no pasa nada entre ustedes. Ya fue, date por vencido. Además, ni que fuera Pampita. Che, hablando de eso, ¿te acordás cuando estábamos en cuarto y fui al Baile de Navidad con Pampita?
-¡Sí! Fue re zarpado, boludo. Y yo me comí a Charlotte Caniggia. Qué loco, parece que hubiera sido hace mil… Pasame una seca, amigo.
Harry le pasó el cigarrillo de marihuana que estaban fumando. Los dos mejores amigos estaban sentados en el pasto de la nueva casa de Ron, pasando el verano. Ahora que al señor Weasley le habían dado un ascenso en el Ministerio de la Magia, porque pegó contacto con uno que conocía a alguien que conocía a alguien de Kicillof, se habían mudado a una chacra en las afueras de Carlos Casares.
La zona era toda campo, y había una vaca cagando literalmente al lado de ellos. Ron entrecerró los ojos mientras fumaba el faso. Estaban solos porque los viejos del pibe estaban adentro de la choza.
-Tus viejos no nos ven que estamos fumando faso desde allá adentro, ¿no? -le preguntó Harry.
-¿Qué decís, Harry? El faso este me lo dio mi viejo. Ahora si te la bancás le pedimos otro más después. Con el nuevo ascenso le alcanzó para comprar bocha de plantas de marihuana. Los magos en general fuman mandrágora, pero viste que a mi viejo le gusta todo lo muggle.
Harry seguía pensando en Pampita. Qué loco había sido todo eso. Cuarto año fue una locura. El quinto año en Hogwarts en cambio había sido re tranqui, nada que ver. Con Perón en la cárcel, Voldemort muerto, Pettigrew muerto, Dumbledore muerto, Cristina muerta… no había pasado nada wow. Solamente una profesora nueva de Defensa Contra las Artes Oscuras medio hincha pelotas, pero la dominaron al toque. La mina cara de sapo había tratado de pasarse de pesada con la clase, impidiéndoles hacer magia y qué sé yo, pero la pusieron en su lugar al toque. George y Lee Jordan la llevaron a un "paseíto" con los centauros en los baldíos de allá atrás y nunca volvió a joderlos. Ya no volvió a ser la misma. Lo que sea que pasó ahí atrás, quedó como un misterio para todos.
Además de eso, el año fue medio bajón porque habían muerto banda de gente: Fred, Sirius, Colin Creevey… Bueno la verdad que a todo el mundo le recontra chupó un huevo la muerte de Colin Creevey. Y después lo único fue que Ron siguió re lenteja con Hermione, las tetas de Ginny crecieron tanto que por culpa de Harry Filch tuvo que hacer horas extra limpiando el baño de hombres, y Montague desapareció en un armario mágico y lo encontraron dos semanas después en Fuerte Apache culiándose a la tía de Carlitos Tevez.
Ahora estaban por empezar sexto año, y Harry y Ron estaban re al palo. Obviamente que con dieciséis años lo más importante para ellos no era ni aprobar los ÉXTASIS, ni matar magos oscuros, ni tampoco siquiera ganar el Campeonato de Quidditch. Lo importante era que ahora la mayoría de las pibitas que conocían desde los once años tenían tremendas tetas.
-Este año la tenemos que poner, amigo.
-De una, boludo. Somos re virgos nosotros dos.
-Dieciséis años y virgos… -Harry le dio una seca al faso-. La mitad del curso ya la puso.
-Seamus Finnigan ya tiene un hijo.
-Sí, pero no lo reconoció así que no cuenta. ¿Y tu hermano a cuántas se garchó el año pasado?
-Como a doce. Pero si contamos las que estaban sobrias fueron cuatro nomás. Dos si descontamos a las trolas con las que van siempre ahí en Hogsmeade con los pibes de séptimo.
-¿Cómo es que se llaman? Una es Madame Rosmerta, ¿no?
-Sí, antes se llamaba Madame Roberto. Pero bueno viste que ahora largó la escuela mi hermano y se abrió un negocio en el Callejón Cagón, así que ya no lo vamos a ver más.
-¡Ah, posta! ¿Vamos a ver qué onda el negocio mañana?
Al día siguiente tenían que volver a CABA para comprar las cosas escolares de ese año.
-Dale, va a ser mejor que vayamos haciendo los bolsos y eso -Ron se puso de pie-. Este año tengo bolso, ahora que mi viejo gana mejor. Re cheto, boludo.
-Qué careta que sos, gil. ¿Luis Buitron?
-Qué Luis Buitron, amigo. Feria paraguaya, más vale.
Se cagaron de risa mientras entraban en la cocina y Ron se abría una Manaos.
Al día siguiente se acercaron los dos a la chimenea de los Weasley.
-¿Seguro no quieren que lo' acompañemo'? -preguntó la señora Weasley, rascándose el chivo y largando un gargajo al piso. Ahora que tenía más plata tenía menos mugre encima, pero la baranda a choripán y cerveza era más fuerte que nunca.
-No, vieja, ya tenemo' dieciséis años. Podemo' ir solos. Además vamos a encontrarnos con Hermione allá.
-A ver si le decís a tu amiguita esa que vaya abriendo las piernas de una vez, que ya tenés dieciséis años -dijo el señor Weasley, que estaba concentrado armándose un faso-. Ya tenés pelos en los huevos, hijo, no podés seguir haciéndote la paja.
-¡Papá! ¡Hay visitas!
-Harry, vos también cogétela, hagan un trío -dijo el señor Weasley, despreocupado-. No puede ser que el único polvo que te eches sea el de la chimenea para ir a comprar las cosas de la escuela, hijo. ¿Sabes a cuántas minas me garchaba yo a tu edad?
-Ahí empieza… -Ron revoleó los ojos.
La señora Weasley le tiró alta cara de culo.
-Pero ninguna me calentaba como vos, mi amor -dijo el señor Weasley mirando a su mujer con una cara de pervertido total, mordiéndose los labios con los dientes todos llenos de sarro.
Ella le sonrió y Harry vio que a ella le faltaban todos los dientes directamente. Solamente le quedaba un incisivo. Los señores Weasley se pusieron a chapar en medio de la sala, y Harry se quedó asqueado cuando vio que el señor Weasley le mandaba la mano por adentro del pantalón y empezaba a apretarle todo el culo re gordo.
En ese momento escucharon un auto en la entrada y los dos se separaron.
-La puta madre -dijo el señor Weasley-. Son los propietarios. ¡CORRAN!
-¿Propietarios? -dijo Harry-. Pero pensé que…
-¡VAMONOS A LA MIERDA! -Ron saltó adentro de la chimenea y echó los polvos flú a toda velocidad-. ¡BARRIO DE ONCE, CAPITAL FEDERAL!
Harry se metió atrás de él y voló de ahí a las chapas también.
Salieron ya en Once, por una chimenea parcialmente tapada por todas pilas y pilas de sábanas. Habían ido a parar a una casa que vendía toallas, sábanas y toda esa mierda re barato.
Salieron por la calle explotada de gente en medio de los negocios de calzones y ropa marca culo y se metieron en un barcito de mala muerte donde unos viejos todos rancios miraban un partido de Chacarita Vs. Rosario Central.
-A quién mierda le importa este partido del orto -dijo Ron en voz alta, mientras se acercaban a la barra-. Encima hay que saludar al boludo este cada vez que pasamos por acá… ¡Hola, Tom!
Tom era el cantinero, el viejo más rancio de todos. Les hizo una especie de sonrisa. Le faltaban todos los dientes a él también. Siguieron hasta el patio del barcito y Ron peló su varita.
-Ahora hay que tocar unos ladrillos acá…
Cuando Ron tocó los ladrillos con la varita, se abrió un hueco en la pared y enseguida se les tiraron encima como veinte magos vendedores ambulantes que se ve que estaban ahí atrás esperando al primer boludo que abriera la pared para tirárseles todos juntos encima.
-¡Amigo! ¿Me comprá' unas medias?
-¿Cómo andan, capos? -uno quiso darles la mano-. Les robo un minutito nada más…
-¡CHIPÁÁÁÁÁ, CHIPÁÁÁÁÁ! -les gritó una vieja re fuerte en la jeta, dejándolos sordos-. ¡CALIIIEEENNTITA LA CHIPÁÁÁÁÁÁÁÁ!
-Chicos, les muestro estas medias, sin compromiso, tres por cinco Galleoncitos…
-¡CORRÉ, HARRY!
Harry y Ron empezaron a correr entre todos los vendedores ambulantes, que los perseguían y les gritaban.
-¡COMPRAME UNAS MEDIAS, CAPO! ¡TE DEJO CUARENTA Y SIETE PARES POR SOLO CIENTO CINCUENTA Y SEIS SICKLES! ¡UN REGALO, CAPO!
-¡CHIPÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁ! -gritaba como loca la vieja, toda roja de tanto gritar como enferma.
Harry los empujó a los codazos y lograron pasar hasta perderse en medio de todo el re quilombo de gente que había en todo el Callejón Cagón.
-¿Qué mierda le pasaba a la del chipá? -dijo Harry.
-La concha de la lora, vinimos a principio de mes -dijo Ron-. Vamos a estar una hora en cada negocio…
Y así fue. Como Hermione les mandó un murciélago avisando que estaba atrasada por un corte en la línea Roca, fueron ellos dos comprando lo más rápido que pudieron las cosas para Hogwarts: algunos de los libros que les habían pedido para las materias, y otros no, porque les chupaba todo un huevo y decidieron gastar lo menos posible; una túnica nueva para Ron, y con nueva me refiero a que se la compró a un senegalés mantero en la calle por cuatro sickles; y lo que más iban a necesitar ese año, por lo menos según ellos: forros.
-Estos son de los buenos -dijo Ron, sosteniendo un paquete de cuarenta y cinco preservativos marca "Prima" en la farmacia que estaba a la vuelta del banco Garpandotts-. Con esto no deberíamos tener problema. Mirá lo que dice el paquete: "Preservativos Prima. Porque embarazar a tu prima es alto quilombo".
-No me imaginé que los magos usaran forros. ¿No hay un encantamiento que los reemplace, para coger tranquilo sin embarazar y agarrarse sida y todo eso?
-Sí, mi hermano lo sabe, pero ni puta idea yo. Mejor no nos arriesguemos, así fue como Seamus Finnigan terminó dejándole el bombo a Hannah Abbott.
-Mejor compremos dos cajas entonces. Y rápido, antes de que aparezca Hermione, o vas a tener que darle explicaciones.
Salieron un rato después de la farmacia y se fueron para el lado del negocio de George. Y en esas se cruzaron a Hermione, que les empezó a hacer señas re sonriente y se acercó corriendo.
Hermione de chiquita era horrible: toda fea, con cara de nerd, el pelo todo inflado, los dientes re grandes... Y ahora de grande también. Trató de achicarse los dientes mediante magia y le salió para el culo: ahora los tenía grandes y chuecos. De hecho, se había puesto ortodoncia para corregirlo y ahora estaba más fea todavía. Harry no entendía qué concha le veía Ron. Pero bueno, pasa que Ron era más feo todavía. Era más feo que una patada en medio de las bolas, así que era entendible que no tuviera esperanzas de nada mejor.
-¡Hola, chicos! -la piba se le tiró encima a Harry para abrazarlo y el flaco le dio unas palmaditas y se corrió al toque, con cara de asco. No podía creer que una vuelta se la había chapado. Puaj.
-Qué hacés, Hermu, ¿todo piolingui?
-Sí, todo bien -la flaca se quedó mirando a Ron re sonriente, onda le tenía todas las ganas. Harry revoleó los ojos. La no-relación entre esos dos lo sacaba. -Hola, Ron.
Ron le sonrió haciéndose el lindo y Harry tuvo ganas de vomitar.
-¿Vamos para lo de George o qué onda?
-Pará, Harry, que no me compré mis cosas todavía -dijo Hermione-. Este año voy a cursar nueve asignaturas y necesito todos los libros. Además, quiero lapiceras y marcadores nuevos, cuadernos, y tengo que comprarme un caldero nuevo, ingredientes de pociones, una balanza nueva…
Harry sabía que los padres de Hermione eran clase media y tenían más guita que los de Ron, por ejemplo, pero este año su lista de compras parecía que se había ido al carajo. Harry se quería morir. No se iban a ir más…
-Lo único malo es que traje plata muggle, pesos argentinos -dijo Hermione-. Para poder comprar acá primero tengo que ir a la cueva y cambiarlos por dólar blue, de ahí ir al banco Garpandotts y cambiar los dólares por Galleones MEP, pero para eso tengo que entrar a la app de mi bróker y hacer una compra de bonos y venderlos después, transferirlos a mi cuenta en Galleons de Garpandotts y ahí puedo ir y retirarlos por caja… Aunque me parece que voy a dejar un par en mi cuenta en Galleons de Mercado Mago así me generan rendimientos…
Estuvieron como hasta las cinco de la tarde. Harry se la quería cortar.
-La concha de tu hermana, Hermione, ¿cuándo mierda vamos a ir para lo de George?
-Ya vamos, Harry, bancá que pasamos por el Emporio del Mate y ya estoy. Quiero comprarme un termo nuevo de esos Sobameley que te ceban solos con un encantamiento…
Para las seis de la tarde por fin terminaron con las compras de Hermione y pudieron ir para allá. Para colmo Ron no le decía nada. Tan mulo y chupa-culos era que le seguía la corriente y le sostenía todas las bolsas de las compras mientras la mina iba re tranqui por todos los negocios.
-Che, Ron, ¿esa no es tu hermana? -escuchó Harry que decía Hermione en un momento.
Se le paró el corazón.
Y la chota.
Ahí venía ella: hermosa, con su carita de ángel, el rostro más bello que hubiera producido la nación de Bolivia, parecía que había sido concebida por alguna magia imposible... Ginny venía caminando por el medio del Callejón Cagón con unas zapas Nike re piolas, pollerita corta así corte urbano con una remera con un re escote, lentes para el sol y el pelo negro atado en una colita re fachera. Harry se estaba babeando mientras la miraba. Sobre todo, y lo principal, por ese escote que le recontra marcaba sus altas gomas.
Hermione captó la mirada de pajero de Harry y empezó a hacerle señas a Ginny a propósito.
-¡Ginny! ¡Ginny! -le guiñó un ojo a Harry mientras le hacía señas a la mina. Entonces Ginny se acercó y los saludó. Parece que venía con unas amigas, que Harry ni había visto al principio por estar tan al palo con ella.
A pesar de que estuvo pasando el verano en lo de Ron, Harry no la había visto mucho ahí porque la piba todo el tiempo se iba. O sea, tenía novio, y se iba a la casa de él siempre. Harry igual no se desanimaba, porque el novio era un tarado que se llamaba Michael Corner que sabía que la estaba re cagando con otras minas y en cualquier momento ella se iba a rescatar y lo iba a largar al carajo. Y entonces iba a ser su momento…
-Hola, chicos -Ginny saludó a Hermione con un beso y le pasó de largo al hermano para mirar a Harry, al que le dedicó una mirada de total seducción, como que duró mil años esa mirada. Harry sintió que todas las tripas le hacían ruido. -Hola, Harry -dijo con una voz que sonó casi como porno.
Fue como si los dos fueran transportados un año y medio hacia el pasado en ese momento, a esa noche durante el Baile de Navidad que había quedado tan atrás ahora, pero que Harry llevaba tatuada en el corazón, donde habían ido como pareja a la matiné y habían chapado en medio de esa sala toda pedorra en ese baile de cuarta, pero donde habían compartido un momento tan mágico juntos… y donde Ginny lo había dejado tocarle el culo en la parte oscura antes de irse.
-Hola, Gin-Ginny, ¿Cómo es-tetas? -tartamudeó Harry como un pelotudo-. Digo, ¿cómo estás? -se puso rojo. ¡Qué pelotudo!
Ginny le sonrió y volvió con sus amigas.
-¡Nos vemos en Hogwarts! -dijo, y se fue caminando re sexy entre la gente.
Harry se tapó la cara. Se sentía un gil tremendo.
-¿Cómo "es-tetas"? -se burló Hermione, cagándose de risa al lado de él.
-Cerrá el orto, Hermione, o le digo a todo el colegio que te colás los dedos leyendo "Historia de Hogwarts".
-¡Harry! ¡Qué guarango! Aparte yo no hago eso.
-Sí, sí, claro. Yo tampoco. Nunca me toqué en mi vida -Harry revoleó los ojos con ironía.
Siguieron caminando y haciendo las compras, y ya casi para cuando se estaba haciendo de noche llegaron al final a lo de George. El local era un cuadrado con una persiana toda rota colgando arriba de la entrada con un cartel que tenía la cara de Homero Simpson pintada toda mal, deforme, y al lado decía SORTILEGIOS DE TU HERMANA. Abajo había un cartel que decía "Hoy no se fía. Mañana sí". Y al lado otro que decía "¿Preocupado por el-que-no-debe-ser-nombrado? Debería preocuparte el-latido-de-ano. Yo me di cuenta que tenía hemorroides porque sentía como un latido en el ano…" Era un cartel largo.
Se metieron y empezaron a ver los estantes llenos de chascos.
-Están re zarpados, boludo.
-Fua, los chascos de George están a otro nivel -dijo Hermione, que miraba una estantería llena de "surtidos garcha-profesores".
Harry vio que había una sección entera de "chascos fétidos para la escuela": "bombas de pedos", "plumas tira-pedos", "tintas de caca", "pergaminos cagados", "chicles con gusto a caca", "ingredientes de pociones con olor a culo"…
-Son iguales que los ingredientes normales de pociones -dijo una voz. El mismísimo George acababa de aparecer al lado de ellos. -Pero con olor a culo. Snape estuvo horas y horas el año pasado revisando la poción que le entregué para el examen de fin de curso, re caliente, y no entendía de dónde venía el olor a culo. Como el resto de la poción estaba toda bien, no le quedó otra que aprobarme. ¡Pero se la tuvo que fumar toda!
-¿Llegaste al examen de fin de curso? -preguntó Hermione-. ¿No abandonaste la escuela antes de eso?
-No, antes de eso pasó lo-que-no-debe-ser-nombrado con Umbridge en los baldíos, y despuuééés abandoné la escuela…
-Daaale, boludo -dijo Ron-. ¿Cuándo vas a contarnos qué le hicieron a Umbridge?
-Sí, no entendemos por qué tanto misterio -dijo Harry-. Fue re loco, después de eso la mina cambió totalmente, re distinta. ¿La violaron? ¿Le pusieron un hechizo desmemorizador? ¿Los centauros se la enfiestaron entre todos?
-Puaj -dijo Hermione.
-Basta, Harry, es totalmente secreto y juré no decírselo a nadie nunca. No insistan. Ahora, cambiando de tema. Harry, agarrá lo que quieras y llevátelo, ¿tamo? Para vos acá es todo gratis, así que quiero ver que te lleves como mínimo una muñeca inflable encantada. Se mueve sola y todo. Tenés dieciséis y seguro la vas a necesitar. Hay una especial para maniceros con la apertura de la boca que se cierra más chiquito con un hechizo.
-¡Qué asco! -dijo Hermione.
-Vos no te hagas la dolobu que me enteré lo del Only -dijo George, guiñándole un ojo.
-No sé qué estás diciendo, George -Hermione se hizo la boluda y miró para otro lado. Pero George sonreía mientras miraba las bolsas con todas las cosas que se había comprado Hermione, con una sonrisita, como si supiera algo que Harry no entendía.
-¿Por qué a Harry le dejás agarrar todo gratis? -se quejó Ron, re caliente-. ¡A mí me dijiste que si no traía guita que no me apareciera por acá! ¡Soy tu hermano! No me digas que Harry te prestó la guita para abrir el negocio.
-No, mucho mejor. Habló con un conocido de su tío que labura en la AFIP, le mandé una coima y me dejó abrir el negocio todo en negro. No pago ni AFIP, ni ARBA ni Ingresos Brutos. Me dijo que mientras no cambie el intendente está todo arreglado, no me tengo que preocupar por nada.
-Fuaaa… ¿Y yo no puedo agarrar aunque sea una de estas bolsas de hielos eternos para el fernet que no se derriten nunca? Me vendría bien para las jodas en la Sala Común.
-No.
-¡Pero soy tu hermano!
-¡Agarrámela con la mano! ¡JAAAA! Ah, nada que ver. Bueno me voy a atender a esas pibas de allá. Hermione, te recomiendo la sección de las pociones de amor -George le guiñó un ojo y se fue.
Intrigada, Hermione fue a donde le había dicho y empezó a leer los títulos de las pociones: "poción infalible calienta-chichis", "poción de amor: el terror de tu vieja", "pócima para-pingos (ideal para el infértil de tu marido)" y "poción para que te dé bola ese lento de mierda que no se anima a encararte".
Hermione se quedó mirando esa última, y con una re carpa se la metió abajo del brazo y fue caminando para la caja mientras miraba nerviosa para todos lados.
-Mirá esto, Harry -decía Ron en otro lado, mirando una sección llena de "sopletes tira-goma con la cara de Wanda Nara (ideal para el pajero de mierda que sos)".
-George es un capo, inventó de todo -dijo Harry, mientras se metía varias cajas de ese abajo del brazo.
-¡Hola, Harry! -dijo una voz.
Harry se dio vuelta y se encontró cara a cara con Ginny otra vez.
-¡Ginny! ¡Hola! De nuevo… -Harry le sonrió re nervioso y entonces se le cayeron todas las cajas al piso.
-¡Yo te ayudo! -Ginny se agachó y se puso a levantarlas.
-¡No…!
Ya era tarde. Ginny vio el título de las cajas y abrió grandes los ojos.
-"¿Sopletes tira-goma con la cara de Wanda Nara?"
-Son para Ron -dijo Harry a toda velocidad. Se quería pegar veinte tiros en la chota.
Ginny lo miró con una sonrisita rara.
-Qué los disfruten -dijo en tono divertido, y sin dejar de sonreír se fue de vuelta con sus amigas.
Harry quería que se lo tragara la tierra. ¿Cómo podía tener tanta mala leche…?
Pasó el rato y seguían ahí dando vueltas, agarrando boludeces y acompañando a Hermione a la sección más aburrida del negocio: "surtidos para nerds", que tenía las clásicas "pastillas de concentración para estudiar", los "chicles insomníacos (estudiá hasta el amanecer sin sentir nada de sueño)" y las "pastillas traga-libros (leé durante horas sin necesitar pestañear)".
Mientras Hermione agarraba paquetes de todo, re emoción, Harry estaba al lado cruzado de brazos mirando para afuera. Veía a la gente que pasaba por el callejón, todos comprando las cosas del colegio, andando de acá para allá…
Ron se acercó, frunciendo el ceño, y le habló en voz bajita.
-Che, Harry, ¿viste todas las cosas que compró Hermione hoy? ¿De dónde habrá sacado tanta guita? O sea, ya sé que a los padres les va bien y todo, ¿pero no te parece re raro? Este año anda distinta, como si tuviera una reeee plata…
Pero Harry no le daba ni cinco de pelota.
-Mirá, amigo -le susurró al oído, mientras seguía mirando para afuera.
-¿Qué cosa? -Ron miró para allá-. ¿Me hablás de Malfoy, que va caminando por ahí solo, con cara sospechosa?
-No, iba a decirte que mires a la rubia de allá. Terrible ojete tiene. Pero ahora que decís…
Ron asintió, mirando con alta cara de pajero a donde señalaba Harry. Y Harry se quedó mirando a Malfoy, que tal cual decía su amigo vio que pasaba caminando re nervioso, solo, mirando sobre el hombro, con una pinta de sospechoso total...
Draco Malfoy, su enemigo número uno de Hogwarts.
-¿Qué hace este, caminando así re turbina?
-Ni idea -Ron se encogió de hombros-. Debe estar yendo a comprar merca o algo así. Me chupa un huevo.
Pero Harry se quedó pensando, y entonces sacó de su mochila su capa para hacerse invisible.
-Voy a seguirlo.
-¡Harry! -dijo Hermione, que acababa de volver de la caja llena de bolsas de "Sortilegios de tu hermana" y lo escuchó-. ¡No podemos ir a seguirlo! Del otro lado de este callejón está la Villa 9 y ¾, la villa miseria de magos más grande de Argentina. ¡Si nos metemos ahí, no salimos!
-Voy a correr el riesgo -dijo Harry, re valiente. Se metió adentro de la capa y Ron se metió al lado de él. A Hermione no le quedó otra y se metió también. Había guardado todas sus compras en un bolsito de cuentas mágico que se acababa de comprar también y que se extendía mediante magia por dentro, y lo llevaba re cómoda en la mano, así nomás.
Empezaron a caminar por el callejón afuera del negocio, atrás de Malfoy. El pibe se desvió por otro callejón distinto, mucho más oscuro y sin gente. Un cartel de chapa todo viejo y hecho mierda decía "Callejón Deacánosalísvivo".
-Creo que el cartel trata de decirnos algo, Harry -dijo Ron, re nervioso. Pero Harry siguió caminando atrás de Malfoy, decidido.
Se cruzaban unas caripelas terribles. Chabones con gorrita y pañuelos tapándoles toda la cara, con capucha, personas de género dudoso ofreciendo sexo en todas las esquinas, wachines fumando faso en medio de la calle, olor a chimichurri por todos lados…
-¡Me quiero ir a la mierda, Harry! -susurró Hermione, cagada hasta las patas.
-¿No te parece raro que Malfoy se meta acá? ¡Algo está tramando!
-¡Sí, comprar tres kilos de merca para aguantar duro todo el año! ¡Vámonos al carajo, Harry!
Vieron que Malfoy se metía en un negocio llamado "El Brian y el Kevin".
-No quiero entrar ahí, Harry -le dijo Hermione, agarrándole el brazo re nerviosa.
-Vamos a escuchar con unas orejas extensibles. Tengo unas que agarré de lo de tu hermano recién.
Se pusieron al lado de la puerta y empezaron a escuchar escondidos con la capa y usando las orejas extensibles de Harry, que se metieron por debajo de la puerta del local.
-…Necesito que me lo arregles cuanto antes, Kevin -decía Malfoy, en tono re sospechoso.
-Va a tardar un toque, amigo… Un par de meses fija que nos tardamo' -decía el Kevin.
-¿Por qué tanto tiempo? -la voz de Malfoy era re turbia. Se notaba que estaban hablando algo re secreto y re turbio.
-Hay que hacer tiempo hasta que termine el año escolar, amigo, sino el libro se termina al toque, ¿entendé'? Para junio lo tené'.
-¡La puta madre!
-¿Tas seguro vo' que tené' el otro, no? ¿La pareja?
¿Pareja? ¿De qué hablaban? Qué misterio, boludo…
-Sí, sí, la pareja está donde te dije, y funciona bien… Necesito que vos me arregles este, ¿estamos?
-Dale, ameo, tranca. La tenemo' re clara con la magia esta nosotro'… Te lo vamo' a dejar flama.
-Más les vale… O mi viejo va a enterarse de esto.
-Noo, ameo, tranquilo, todo piola, ameo. Todo piola. No queremo' bardo con tu viejo. Vo' tranqui, va a estar re flama amigo, re piola.
No escucharon los pasos de Malfoy, y para cuando se dieron cuenta que iba con todo para la puerta tuvieron que correrse de un salto. Por suerte Malfoy no se dio cuenta que estaban ahí atrás. Salió del negocio a los pedos y se fue caminando por el callejón hasta que desapareció atrás de un negocio que vendía papelillos mágicos, que se enrollaban solos para armarte "el faso perfecto".
-¿Qué onda este pibe? -dijo Harry, con el ceño fruncido-. Sonaba re turbio…
-No debe ser nada, Harry -dijo Ron-. Es Malfoy. Seguro quiere que le arreglen la pipa con la que fuma polvos flú con Crabbe y Goyle, nada más.
Pero Harry no creía que fuera tan así nomás. Aunque Ron y Hermione estuvieran re en otra, estaba seguro de que lo de Malfoy era mucho más groso. ¿De qué cosa estaba hablando con el Kevin? ¿Qué era esa cosa que necesitaba que le arreglaran? ¿Y para qué? ¿Qué estaba planeando Malfoy? ¿Ginny tendría un Only Fans?
