-¡Agarrate, Leeeeeeooooo!
¡PAAAAAAAFFFFFFFFF!
Harry chocó todo el Porsche de Messi contra la pared de ladrillo del edificio que estaba enfrente de Hogwarts, del otro lado de la avenida. El airbag saltó en el asiento del conductor y Harry tuvo que luchar para salir del auto. Ayudó a Leo a salir del lado del acompañante.
-Perdón por destruir tu Porsche, Leo -dijo Harry.
-No pasa ná', Harry, tengo como cinco Porches más en Rosario, y ocho más en mi mansión de Miami… -dijo él con la voz débil y apagada, agarrándose el pecho, adolorido-. Y creo que me quedaron cinco o seis más en Barcelona. ¿No dijiste que ya había' manejado antes vo'?
-Sí, el Ford Anglia del padre de Ron, una vuelta. Y solo atropellé a cuatro muggles. Ron dice que Fred había atropellado cinco su primera vez, así que estuve bien.
Una vieja salió del hueco de la rueda del Porsche, agarrándose la cadera. Levantó su bastón y le dio un palazo a Harry en la cabeza, re caliente. Después se fue rengueando todo por la avenida Pasco.
-Harry… Mirá… Mirá allá.
-Sí, ya sé, Leo, esa vieja se me cruzó cuando íbamos pasando el Puente La Noria…
-No, Harry… -Leo seguía todo dolorido, hablando con mucho esfuerzo.
-¡Qué se joda! ¿Para qué se manda en un semáforo en verde sin mirar...?
-Harry… El colegio… Allá…
-A ver, pará, si estaba en verde para ella… ¿para mí cómo estaba entonces…?
-¡MIRÁ EL COLEGIO, PELOTUDO, HAY UNA MARCA TENEBROSA!
-¿Eh?
Harry miró a donde señalaba Leo. Encima de Hogwarts había una marca verde brillante conjurada mediante magia entre las nubes, flotando como un fantasma en la noche… Eran cuatro letras: VLLC.
-"Viva La Libertad Carajo"… -recitó Messi, despacio.
-Malfoy -susurró Harry, con el símbolo grabado en sus retinas-. Malfoy gritó eso a la tarde, cuando dijo que había logrado su plan… ¡Rápido, Leo! ¡Hogwarts está en peligro!
-¿Ah, sí? No me digá'… Hace media hora te estoy diciendo… Dale, vamo'.
Pero Leo no podía caminar. Estaba muy mal. La lesión del tobillo lo estaba matando…
-Harry… -susurró, cerrando los ojos con dolor-. En el baúl… Hay una escoba…
Harry abrió el baúl del auto, sacó la escoba voladora y se subió arriba. Ayudó a Leo a que se subiera atrás.
-Ponete tu capa invisible -le dijo Leo-. Acordate… Dijiste que ibas a obedecerme en todo…
Harry no discutió. Se puso la capa y volaron alto hasta el techo de Hogwarts, justo abajo de la Marca Tenebrosa. Harry estacionó la escoba ahí en los techos del edificio, donde eran las clases de Herbología, ahí arriba de todo, con toda la vista al conurbano delante de sus ojos.
Se bajaron de la escoba y se quedaron ahí en el techo, en lo alto, al lado de las macetas y las plantas mágicas, todas oscuras en la noche. No había nadie más ahí arriba.
-La conjuraron desde acá… -dijo Messi, mirando la Marca Tenebrosa mientras se agarraba el tobillo con cara de dolor-. Andá a buscar ayuda, Harry. A Darín… No confíes en nadie más… Solo en Darín.
-¿Darín? ¿Seguro que podemos confiar en él, Leo? Es medio turbio el chabón. Aparte Hermione dice que es él el villano. ¿Y si miramos la calavera primero a ver quién es el Orejudo? Antes de mandarnos cagadas, digo.
-Ya la miré, Harry, mientras vos te subías a todos los cordones de la calle tratando de llegar hasta acá con el auto…
-¿Posta, Leo?
-Sí, así que ya sé exactamente quién es el Petiso Orejudo…
-¡¿Quién?!
Pero Leo no llegó a responder, porque en ese momento escucharon pasos en las escaleras que subían directo hasta ahí arriba.
Y entonces, de la nada, Messi apuntó a Harry con su varita y le tiró un maleficio de la parálisis total, dejándolo petrificado bajo su capa para hacerse invisible, ahí de pie.
Harry no pudo hacer nada más que mirar la escena que empezó a transcurrir ante sus ojos, ahí inmovilizado e invisible, sin ser capaz de intervenir…
Era Darín. El tipo apareció ahí arriba subiendo las escaleras de hierro en forma de caracol todas oxidadas, apuntando con su varita a Messi, que estaba sentado en el piso, dolorido.
¿Darín? ¿Apuntando a Messi? ¿Él era el villano?
-Harry, ¿vos realmente sos pelotudo, no? -dijo Messi en voz alta, girando la cara hacia donde estaba él-. Literalmente acabo de decir que sé quién es el Petiso Orejudo y también que confíes en Darín…
Ah, claro, qué tarado. ¿Y cómo sabía Messi lo que él pensaba…? Bah, claro, era Messi. Seguro sabía Legeremancia.
-¿Con quién hablás, Leo? -preguntó Darín, mirando alrededor. Pero como Harry estaba invisible no lo vio.
-Con nadie -Messi tosió-. Estoy herido, Ricardo…
Darín bajó la varita y miró al cielo.
-Vi la Marca Tenebrosa y me imaginé que algo raro pasaba acá arriba… ¿Quién la conjuró?
-Yo -dijo entonces una voz, y los dos magos adultos giraron la cabeza para la escalera.
Pero era tarde. Draco Malfoy ya los apuntaba con su varita, y fue más rápido que ellos:
-¡Expelliarmus!
Las varitas de Darín y Messi volaron por los aires y desaparecieron del otro lado del borde del techo, cayendo siete pisos hacia los patios del colegio.
-Draco… -dijo Darín, tratando de sonar paternal y comprensivo-. Tranca, Draco…
-Draco la chota -dijo él, dando un paso adelante-. Los dos al piso, de rodillas. ¡Rápido!
Darín obedeció, con las manos en alto, y se puso de rodillas en el piso. Messi ya estaba ahí tirado, hecho pija, pero no se cambió de posición. Se lo quedó mirando ahí desafiante, bien pijudo.
Malfoy estaba igual de serio que como había estado todo el año, con esa aura siniestra y misteriosa…
-Buenas noches, Draco -dijo Darín, con calma-. Es de buena educación saludar…
-Saludame ésta -Malfoy se apretó la chota, sin dejar de apuntarlos con su varita. Se quedó mirando a Messi, con la frente arrugada. -¿Qué hace Leo Messi acá? Fua… ¿Me das un autógrafo? Quiero decir, ¡no importa! ¡Voy a tener que matarlos a los dos!
-Vos no sos un asesino, Draco… -dijo Darín.
-¡Vos no sabés nada, Darín! -gritó él-. ¡Nada! ¡Sos solamente un actor de cuarta que tuvo el orto de pegarla en el cine internacional y por eso te empezaron a contratar en todos lados! ¡No sos mejor actor que tantos otros que hay en el país y que no tuvieron esas posibilidades!
-Bancá, amigo -dijo Messi-. Era intimidarlo nomás, no destruirlo.
-¡No me conocés…! -siguió Draco-. ¿Qué no soy un asesino, decís? ¡No sabés nada, Darín! ¡Una vez maté una vaquita de San Antonio que me caminaba por la mano…! ¡LA MATÉ! -se le llenaron los ojos de lágrimas con el recuerdo.
-Yo sé todo de vos, Draco -dijo Darín, mostrándose tranquilo-. Aunque me hago el boludo y no digo nada del tema, la verdad es que te estuve vigilando todo el año. Ya sé todo, o casi todo…
-¡Vos no sabés nada! ¡Nada! -Malfoy levantó más la varita, amenazador.
-Sé que le decís a todos que tu familia tenía negocios con los K, y te hacés el peroncho… pero sos terrible libertario -Darín señaló hacia el cielo sobre ellos, donde brillaban las letras "VLLC".
-¡¿Y?! ¿Y eso qué?
-Sé que hacés eso para despistar, para que nadie sospeche que tu viejo está metido con Milei y que conocés al presidente en persona… Y que te mandó una misión.
Draco puso su típica cara de asco.
-¿Y vos cómo concha sabés eso?
-Vi a Karina Milei la noche de Navidad, cuando se metió al colegio a buscarte -dijo Darín-… Fue arriesgado de su parte, debo decir…
Ahora Harry lo entendió: La mujer rubia, la vieja, la que había visto la noche de Navidad hablando con Draco y apurándolo para que cumpliera su misión… era Karina Milei, la hermana del presidente. Pasa que como Harry ni miraba tele por eso nunca antes la había visto.
-Me imaginé que planeabas algo turbio para él y que por eso vino a apurarte -siguió Darín-. Escuché todo lo que hablaron… porque soy un animago. Me convertí en perro callejero, y como el colegio está lleno de perros de la calle que se meten todo el tiempo la gente me ignora totalmente cuando me convierto en uno.
¡Claro! Cierto que Ricardo Darín era amante de los perros. Todo tenía sentido…
-¿Y a mí qué me importa que sepas eso?-dijo Malfoy entonces-. Seguro no tenés idea de cuál fue mi misión.
-Ehhh… Bueno… Si, la verdad que ni puta idea eso. Un día casi te la descubro, eh, pero justo estaba empezando el último capítulo de La Casa del Dragón y me fui a verlo… Al pedo, fue malísimo.
-¡Milei me mandó una misión! ¡A mí! -gritó Malfoy, que después de aflojarlo un poquito empezó a largar todo al toque: -¡A mí, porque confió en mí, para reencontrarse con Conan, su perro muerto! ¡La misión era conseguir un giratiempos, ¿entendés?! ¡Estuve todo el año buscando uno!
-¿Esa era la misión? -Darín arrugó la frente-. ¿Encontrar un giratiempos? Y yo que pensaba que quería robarse la fórmula de mi poción alarga-garchas. Juré nunca revelarla hasta el día de mi muerte… por el tema de la competencia, viste. ¿Y para qué quiere Milei un giratiempos entonces?
-¡Para volver al pasado, reencontrarse con su perro y vivir con él ahí, en el pasado! ¡O traerlo al futuro con él, lo que sea! ¿Te pensás que le importa más este país que su perro? ¡Conan es lo principal para él!
-¿Y por qué lo ayudás, Draco? ¿Tanto te lavó la cabeza con el discursito ese de la libertad y qué se yo…?
-¡Obvio, papá! -gritó Draco-. ¡Argentina entró en un sendero de declive desde hace ciento veinte años por culpa de la izquierda, pasamos de ser el país más rico del mundo a ser el puesto número ciento treinta! ¡Creo totalmente en la libre competencia, en los libres mercados y en nuestro líder supremo el profesor Huerta de Soto! ¡Fran Fijap es de mi familia también, un primo de parte de mi tía Bellatrix! ¡Me estuve haciendo el peroncho para que nadie sospeche, ¿no entendés?! ¡Un doble agente! ¡El topo laburando desde adentro! ¡Fue re groso el laburo que hice, nadie sospechó nada!
-Eso es verdad, nadie sospechó nada -dijo Darín-. Pero habrá sido porque les importaba bien una mierda cuáles eran tus preferencias políticas, Draco. Pero bue, decís que hiciste un laburo re groso, ¿no? ¿Y por qué andabas llorando por todos lados diciendo que iban a matar a tu familia? Sí, Draco, escuché eso también. Me convertía en perro y andaba husmeando todo yo, vi un montón de cosas… Algunas que preferiría olvidar, como cuando Pansy Parkinson decidió probar con vos los hechizos sexuales, te quiso tirar en el miembro un "Duringo" y en vez de eso le salió: "Diffindo".
Malfoy hizo un gesto instantáneo de dolor al recordarlo.
-Sí, hubo momentos duros…
-No en tu miembro -dijo Darín, tosiendo con disimulo.
-Le dije que no me gustaba hacerlo con un perro mirando… Pero sí, es verdad, lo admito. Por momentos pareció que no iba a lograr mi misión, y entonces empezaron las amenazas… De mi señor y de su hermana… Amenazaron con matar a mi familia… Pero eso fue más adelante, cuando yo empecé a fallar… Fue mi culpa…
-Ya veo… -dijo Darín-. Y contame, Draco, ¿qué cosas tuviste que hacer para buscar el giratiempos que te pidió Milei?
-Mi señor pensó que iba a ser más fácil conseguir uno, que algún estudiante iba a tener alguno por ahí que le hayan dado para cursar varias materias a la vez -explicó Malfoy-. Pero no, porque cambiaron las normas y ya no le dan a nadie. Pero yo no me iba a rendir -sacó pecho, orgulloso de sí mismo-. Arreglé con el negocio de "El Brian y el Kevin", en el Callejón Deacánosalísvivo, para que me arreglen un armario evanescente y poder así infiltrarme en el Departamento de Misterios del Ministerio de la Magia, donde estaban guardados los giratiempos según la data que yo tenía.
-Ingenioso… -dijo Darín-. Ingenioso… Supongo que el armario tiene un gemelo.
-Son trillizos -dijo Malfoy, que se sentía re capo-. Tres armarios evanescentes conectados entre sí. Tuve la idea cuando Montague desapareció en uno el año pasado y terminó en Fuerte Apache. La cosa fue así: Había dos de los tres armarios originalmente acá en Hogwarts, uno en el tercer piso y otro en un depósito del baldío de acá al lado. El año pasado pasó "lo-que-no-debe-ser-nombrado" con la profe Umbridge, la venganza de los alumnos contra ella. Lo que hicieron George Weasley y algunos más fue meterla en ese armario mágico desde el tercer piso y que saliera por el del baldío de al lado, y otros la metían por ahí de vuelta, mientras la sopapeaban, la escupían y cosas así. Les pareció divertido, la mina estaba toda amordazada y atada.
"Pero la joda salió mal, porque ellos no sabían que había un tercer armario en Fuerte Apache, conectado con esos dos. La mina terminó yendo a parar allá y se rompieron dos de los tres armarios. Montague, uno de los que la estaban jodiendo, también fue a parar a Fuerte Apache con ella y terminó en la casa de un familiar de Carlitos Tevez. Cuestión que con todos los viajes entre los armarios la mina quedó con los patitos medio desalineados… ya no le subía bien el agua al tanque, digamos. Por eso tampoco tomó represalias, sino sabés cómo los hubiera metido a todos los pibes a Azkaban. Ellos hicieron un pacto de silencio para cubrirse. Pero en medio de su mambo la mina sí se acordaba de esos armarios, y tuvo suficiente lucidez para decirle al Ministerio que existían. Y avisó que podían ser 'un peligro para los alumnos'.
"Entonces el Departamento de Misterios vino a Hogwarts a ver los armarios, y también fueron a Fuerte Apache a ver el tercero. Se llevaron el que estaba en buen estado y lo metieron ahí en el Departamento de Misterios, en lo profundo del Ministerio de la Magia. Pero como son unos empleados públicos de cuarta que no tienen ni ganas de laburar, en lugar de investigar bien a los tres armarios y llevárselos los tres, se llevaron el único que no se había roto y que por lo tanto pensaron que podía servir para algo; y los otros dos, que habían quedado hechos pija, los tiraron por ahí en un basural.
"Y ahí entre yo… Una jugada maestra… Me di cuenta de que podía reparar esos dos y usarlos para infiltrarme en el Ministerio de la Magia, donde ellos tenían el tercero... En realidad, primero el Kevin fue ahí al basural y recuperó uno, se lo llevó y empezó a trabajar en refaccionarlo. Y yo me enteré por mi viejo, que va a su negocio siempre, y me di cuenta de que eso era justo lo que necesitaba para conseguir un giratiempos. Me venía al pelo. Uno ya estaba ahí mismo, en el Departamento de Misterios, donde yo necesitaba ir, donde guardaban los giratiempos... Solo necesitaba reparar otro de los armarios y usarlo para infiltrarme.
"Pero después descubrí que los tres armarios tenían que estar funcionando, los tres, para poder viajar de uno a otro. Así que no alcanzaba con que el Kevin arreglara el que tenía él. Me pasó la ubicación del basural ese, fui y recuperé el tercero, y me lo traje acá a Hogwarts, a la Sala de los Menesteres. Le dije al Kevin que él arreglara el suyo y que yo iba a arreglar el mío. Me preguntó si estaba seguro de que el otro estaba funcando bien y le dije que sí. Ese otro era el del Departamento de Misterios. Y así que estuve todo el año arreglando el mío, acá en Hogwarts, y el Kevin estuvo arreglando el suyo. La idea era viajar desde Hogwarts, metiéndome por mi armario y pasando por el del negocio del Brian y el Kevin, para desde ahí llegar al último, en el Departamento de Misterios.
-Entiendo -dijo Darín-. Son trillizos y los tres tenían que estar arreglados y funcionando para usarlos, y el viaje tenía que hacerse sí o sí viajando entre los tres, entrando por el primero y saliendo por el tercero... Ingenioso… ¿Cómo descubriste eso?
-Porque fue por eso mismo que no funcionó con Umbridge y que se rompieron el año pasado -dijo Draco-. Al principio pensé que era porque la vieja estaba subida de peso, pero no, fue porque la estaban mandando a viajar entre dos nomás. Cuestión que el Kevin terminó de arreglar el suyo hace unas semanas, y yo terminé de arreglar el mío que tenía acá en la Sala de los Menesteres el otro día… Hacía semanas que se me venían muriendo todos los pájaros y los bichos que metía adentro y resultó que era un tema de las bujías. Le había hecho el cambio de agua y aceite, alineación de los estantes, todo, y no arrancaba. El mueblero de la vuelta me decía que tenía que cambiarle todo el tren delantero, pero era que me había visto la cara el hijo de puta... Cuestión que al final lo arreglé y pude viajar al Departamento de Misterios. Me infiltré ahí y usé un dispositivo de búsqueda de objetos mágicos para buscar los giratiempos.
-¿Y los encontraste?
-Evidentemente no, viejo, sino ya no estaría en esta escuela de mierda -dijo Malfoy, resentido-. Los habían destruido a todos el año pasado durante la batalla del Departamento de Misterios, una que no salió en los medios porque todo lo que pasa ahí lo tapan todo y hay banda de mafiosos y políticos metidos… Así que me quería cortar la chota. Todo el año arreglando esos armarios del orto al pedo. Los habían destruido todos, no quedaba ni un puto giratiempos. Incluso un empleado me confesó, con veritaserum, que ya no existía más ningún giratiempos en todo el mundo; porque en realidad había un tratado internacional en contra de eso pero en Argentina habían seguido fabricándose de forma ilegal hasta que pasó esto el año pasado. Te imaginás cómo volví a Hogwarts, ¿no? Re caliente… Tenía tanta bronca que casi hago que "mi viejo se entere de esto"... Pero ni hice a tiempo porque ahí me atacó el pelotudo de Potter.
-Che, amigo, ¿falta mucho? -preguntó Leo, que estaba re embolado en el piso mientras seguía agarrándose el tobillo-. Todo bien con la historia, pero o me matá' de una ve' o me dejá' ir a la enfermería, viste, porque estoy re hecho mierda, me duele todo...
-Ya termino -dijo Draco-. Y nada, la cosa iba así, para el orto, hasta hoy… Hoy, el día que cambió todo… Hace tiempo que mandé a mi elfo Kreacher a seguir a Potter y sus amigos por todo el colegio, por si les podía sacar alguna data. Ese Potter se piensa que es el único que me va a investigar a mí, pero yo también lo investigo a él. Y hoy Kreacher fue a verme a la Sala de los Menesteres, donde yo estaba ahí re bajón, con una tremenda data de la concha del mono…
"Parece que anoche escuchó a Potter hablando con Weasley mientras creían que estaban solos. Hablaron de un tal 'Petiso Orejudo' que viajó por distintas épocas con un giratiempos, supuestamente, y que ahora está acá, en esta época, y acá mismo, en Hogwarts, al parecer… aunque disfrazado, o con la cara modificada. No sé, me chupa un huevo eso. Como que a ellos les interesaba descubrir quién era el tipo, o algo por el estilo… No le entendí mucho a Kreacher, pero a mí solo me importó una cosa: que el chabón supuestamente tenía uno. ¡Un puto giratiempos! ¡Por fin! ¡Y acá mismo, en Hogwarts…! La respuesta había venido sola a mí, aunque de la mano del inmundo Potter ese y su amigo el bolita. Pero ya fue…
"Entonces mis esperanzas se reanudaron. Me puse re feliz, salté por toda la sala gritando re contento. Me chapé a Kreacher y todo… Bah, olvídense de eso último. ¡No lo podía creer! ¡El giratiempos que tanto necesitaba había estado acá mismo en Hogwarts todo este año! El petiso ese, u orejudo, o lo que mierda sea tenía uno con él, y yo se lo iba a recontra chorear. Oooobviooo… Kreacher me dijo que tuviera cuidado porque parecía peligroso y qué sé yo. Yo le dije: 'me chupan bien la pija él y la zorra orejuda de su vieja'.
"Según Kreacher, el tipo tenía que ser un adulto, aunque Potter no sabía quién era. Y yo le dije a Kreacher: 'Ya está, amigo. Ni nos enrosquemos. No hay tantos adultos en Hogwarts, andá por todas las habitaciones de los profesores, la bibliotecaria, los de limpieza, todos, y revisales hasta los calzones. Que no te quede nada sin revisar'. Me dijo que si no iba a ser peligroso, bla, bla. Le dije: 'Kreacher, mirá, es fácil. Capaz que si te agarra te mate, sí. Pero si no lo hacés te mato yo, así que no te queda otra'. Viste, hay que tratarlos así a los hijos de puta estos de los elfos. ¿Qué se piensan?
"Así que el pelotudo fue y buscó y buscó por todas las habitaciones de todos los adultos en el colegio… esta misma noche, más temprano, mientras ellos dormían... Y entonces… entonces… ¡lo encontró!
Messi se dio una palmada en la cara.
-¿Y vo' me mandaste a la concha del mono a recuperar una calavera del centro de un lago de la concha de tu abuela, Darín?
-Perdón, Leo, la verdad que ni se me ocurrió hacer esa -confesó Darín. Entonces le preguntó a Malfoy: -¿Y quién lo tenía? ¿Qué profesor o adulto tenía el giratiempos?
-Qué sé yo, ¿te pensás que me importa? -dijo Malfoy-. ¡ME CHUPA LA PIJA! ¡TENGO EL GIRATIEMPOS, CARAJO! Hace un rato Kreacher vino a verme, y entonces… por fin…
Se le llenaron los ojos de lágrimas de la emoción. Malfoy metió una mano en su bolsillo y sacó un giratiempos dorado y brillante, resplandeciendo con la luz de la luna... Sonreía como un re boludo, como un nenito re feliz por haber logrado su misión que le había llevado todo el año.
-Subí acá arriba y tiré la Marca Tenebrosa para celebrar -dijo Draco-. Ya le mandé un Whatsapp a Karina para que sepa, y ahora estoy acá hablando con ustedes para hacer tiempo, y ustedes están cayendo como pelotudos. Karina me dijo que Milei en persona va a venir en una o dos horas para acá para buscar el giratiempos. Ahora no podía porque está en una videollamada con Elon Musk. ¡Hasta voy a poder conocerlo!
-¿A Milei? ¿No era que ya lo conocías? -preguntó Darín.
-No… No en persona. Pero nada, ahora que ya me quedé sin nada para hablar, me parece que mejor vuelvo al plan original de matarlos a ustedes dos ahora mismo…
-¿Y vo' decís que tenés los huevos para eso? -lo desafió Messi.
-Ya los desarmé -dijo Malfoy-. No van a poder hacer nada… Voy a matarlos a los dos y a quedarme acá esperando al presi. No saben cómo va a recompensarme…
-Draco, le robaste su objeto más valioso y querido al mago más peligroso que haya existido nunca en todo el país y capaz que en todo el mundo mágico -dijo Darín-. El Petiso Orejudo es más peligroso que Voldemort, que Perón, que Tinelli y que Chilavert, todos juntos.
-Y Chilavert sí que era un mago oscuro de los posta… -susurró Messi, que hacía muecas de dolor mientras se agarraba el pecho.
-No vas a durar ni una hora acá arriba, menos dos -dijo Darín-. Draco, si este mago oscuro se despierta ahora mismo y ve que no tiene su giratiempos… sos boleta. Estos van a ser tus últimos minutos de vida, ¿entendés? Draco, jugaste con lo que no tenías que jugar, todo para complacer a un político de cuarta que se culea a la hermana y que sueña con reencontrarse con su perro muerto… Pero todavía estás a tiempo. Podés arrepentirte. Podés ser una buena persona. Podés dar marcha atrás…
Entonces se notó que a Malfoy le agarró el cagazo. Darín había logrado que se diera cuenta de la cagada que se había mandado. Malfoy empezó a temblar...
-No… No, no puedo… Ya es demasiado tarde…
-Draco, conocí a un mago que tomó todas las decisiones equivocadas -dijo Darín, y Harry pensó que otra vez estaba dando una actuación de la re puta madre-. Bueno, no, no lo conocí, pero vi unos recuerdos de él en el pensadero. No seas como él, Draco…
-Van a matar a mi familia -dijo Draco, con la voz temblando-. Ustedes no lo entienden… Tengo que hacerlo… Tengo que darle el giratiempos a Milei…
-Draco, confiá en mí… Estoy tratando de salvar tu vida.
Pareció que Malfoy bajaba un poco la varita, solo un poco… o capaz era la imaginación de Harry…
Se escuchó un ruido en las escaleras.
Harry quiso girar la cabeza para allá al toque, pero no pudo. Se olvidó que estaba paralizado, inmóvil e invisible. Igual alcanzó a ver lo que pasaba…
Alguien subía. Alguien estaba subiendo, escalón por escalón…
Se hizo un silencio antinatural, exactamente igual que en el recuerdo de Julieta Prandi, antes de que el Petiso hiciera su aparición, como si no existiera nada más en el mundo aparte de ellos…
-Es él -susurró Darín.
Malfoy giró la varita para allá, cagado hasta las patas, olvidándose por completo de los otros dos…
Pero nadie apareció.
Los pasos frenaron de golpe…
Pasaron varios segundos…
El silencio ese tan raro seguía ahí, y Harry empezó a sentir un zumbido en los oídos…
Hasta que de repente…
-¡AAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH! -el grito que desgarró la noche fue tan atroz que Harry quiso saltar del susto, pero no pudo-. ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!
Draco sí había logrado saltar del susto, tropezó y cayó al piso. Messi estaba muy dolorido para moverse, así que se quedó ahí tirado. Y Harry, quieto en su lugar, tardó varios segundos en entender qué había pasado: Darín había sido el del grito. Se agarraba la cabeza con las dos manos y algo rojo chorreaba de entre sus dedos: sangre.
Entonces Darín cayó de rodillas al piso, sin dejar de gritar, y empezó a convulsionar. Harry no entendía una goma. ¡¿Qué le pasaba?! Era como si le saliera sangre de entre las manos, con las que se agarraba fuertemente la cabeza…
Los gritos terminaron pocos segundos después. Después de dar unas últimas sacudidas de agonía en el piso, Darín cayó hacia adelante, extendido en el piso e inconsciente, sus manos cayeron lívidas al piso y el resplandor verde de la Marca Tenebrosa iluminó aquello que le había provocado la herida mortal: tenía un clavo hundido en la cabeza.
Harry se quedó mirando eso, duro del cagazo. Después de ver a Darín ahí tirado inmóvil varios segundos más, fue cayendo lentamente en la cuenta de lo que acababa de pasar: el director del colegio, actor, figura pública y productor de cine acababa de morir de una forma cruel y violenta ante sus ojos.
Messi miraba hacia un lugar donde no parecía haber nada. Pero, siendo que era Messi, Harry imaginó que miraba exactamente al lugar donde debía estar el mago o bruja que, invisible igual que Harry, había cometido el asesinato.
-¡MOSTRATE, CAGÓN! -gritó Leo, que tenía más huevos que los otros cuarenta y cinco millones de argentinos todos juntos-. ¡DÁ LA CARA, LACRA!
-Si eso querés, Leo… -dijo una voz oscura, lúgubre, apagada…
Y entonces un mago se materializó en el aire ante ellos, de pie a pocos centímetros de donde estaba el cuerpo sin vida de Darín…
Harry sintió que se le paraba el corazón. Se quedó mirando a ese mago adulto, al que tantas veces había visto durante ese año, durante tantas clases, pero que nunca antes se había imaginado que pudiera ser el Petiso Orejudo…
-No quise creerlo -susurró Messi, mirándolo fijamente-. Cuando vi adentro de esa calavera que vos eras el Petiso Orejudo… el anti-messias… pensé que tenía que haber algún error… Pero no… ¿Vos?
El Dibu Martínez lo miraba con la cara seria e imperturbable. Draco se había quedado ahí tirado en el piso, inmóvil, mirándolo fijo también con los ojos muy abiertos y temblando de miedo. Harry pensó que El Dibu se parecía un montón al Petiso Orejudo, ahora que lo pensaba. O sea, se había hecho recontra alto a propósito, para ser lo más distinto a cuando era chico, para ser lo contrario a un "petiso". Medía como dos metros este tipo. Y también se había achicado las orejas, aunque seguía siendo todavía un poco "orejudo" con su aspecto de esta época. Pero había algo en su cara, o en la forma en la que tenía separadas las orejas, que le daba ese aire inconfundible…
¿Cómo no se había dado cuenta antes? Harry había visto una foto en blanco y negro del Petiso Orejudo en su celular, y ahora que miraba atentamente al Dibu se dio cuenta que, cuanto más lo miraba, más le veía el parecido. Se había hecho esas modificaciones a su apariencia física pero aun así se notaba que era él. Estaba clarísimo. Emiliano Martínez era y siempre había sido el Petiso Orejudo.
Por eso no lo habían visto jugar al fútbol en la selección argentina antes del 2018 o por ahí, por eso nadie sabía nada de su vida antes de esa fecha. Porque se había aparecido por ahí, o unos años antes, con el giratiempos. Se había aparecido y vivido unos años en esta época antes de meterse como profesor a Hogwarts…
Harry recordó lo que había dicho Darín al principio de año sobre El Dibu. Sus palabras habían sido: "Este también estudió en Slytherin en sus épocas de Hogwarts, por lo que nos dijo. No sé, yo ni lo conocía, pero me llegó el CV y como no pedía tanta plata lo contraté. Dice que era bueno en Historia de la Magia, consiguiendo el ÉXTASIS más alto que hay: "Z" (de "Zarpado"). Ni lo chequeé, tampoco sé si de verdad existe ese ÉXTASIS, pero agarré por el tema de que pedía poca guita. Seguro lo conocen del fútbol. Apareció ahí por el 2019 maso y nos hizo ganar un Mundial, una Copa América y una Finalissima. ¡Un aplauso para Emiliano El Dibu Martínez!"
¿Cómo no se había dado cuenta? Era de Slytherin, era obvio que tenía que ser un mago oscuro. Y él que había sospechado de María Becerra, o hasta de la misma Julieta Prandi. Esas eran de otras casas. Era tan obvio: los malos siempre son de Slytherin. Además, el director había dicho que El Dibu no pidió mucha guita, a diferencia de los otros famosos, que accedieron a dar clases a cambio de fortunas. ¡Pero claro! Porque quería que lo contrataran para estar cerca de Julieta. Era el único que no estaba ahí por la guita. Y seguro que no tenía ningún ÉXTASIS de Historia de la Magia, era todo mentira y Darín no había chequeado nada de su CV. Eso también explicaba por qué en sus clases El Dibu nunca les había dado ningún contenido de Historia de la Magia y en cambio se la pasaba hablando de fútbol y boludeces.
-¿Vos? -repitió Messi, como si un hermano acabara de traicionarlo, como si acabaran de clavarle el puñal por la espalda de forma re zarpada pero mal-. ¿Cómo puede ser…?
El Dibu no respondió. En cambio, se giró muy despacio hasta donde estaba Draco, y lo apuntó con su varita.
-Vos -dijo, y Harry se dio cuenta al toque de que Draco acababa de hacerse caca encima. El Dibu, o Petiso Orejudo, como se lo quisiera llamar, tenía una cara de loco enfermo mal, de psicópata tremendo, y tenía a sus pies el cuerpo del mago al que acababa de matar con un clavo en la cabeza. Más vale que Draco debía tener una tremenda cantidad de caca en los calzones en ese momento. -Sos Slytherin y sé que tenés potencial para ser un mago oscuro algún día… Así que voy a perdonarte la vida.
-Sí, sí, sí, tengo potencial, olvidate -dijo Malfoy, todo nervioso y alterado-. Yo a vos te amo, Dibu. O sea, sos mi mago oscuro favorito, sos mi ídolo. Ese Messi es un gil, un tarado, ni siquiera mueve bien la pelota. Yo siempre te quise a vos, Dibu.
Messi no le dio ni cabida. No le sacaba la mirada de odio de encima al Dibu.
-¿Quién tiene mi giratiempos? -preguntó el Dibu, mirando a Malfoy fijamente con los ojos demasiado abiertos para lo que era normal en un ser humano.
-¡Yo, a-acá, lo tenía acá pa-para vos! -Malfoy tartamudeaba todo-. ¡To-tomá! ¡Todo tuyo, Dibu! -temblando hasta las patas, Malfoy se puso de pie, sacó el giratiempos de su bolsillo y se lo dio al Dibu con una mano que temblaba como loca.
El Dibu agarró su giratiempos, entrecerrando los ojos mientras miraba a Malfoy, y entonces se lo colgó del cuello, con cuidado, como si fuera algo muy preciado y valioso, lo más valioso del mundo...
-Quise venir a esta escuela para ver a mi amada Julieta -susurró el tipo, con una voz de psicópata y enfermo mental impresionante-. Verla, nada más… Le había prometido que no la iba a molestar… La estuve mirando en la distancia, eso fue todo… No iba a hacer nada malo… Estuve dedicándome al fútbol, pensé que podía hacer algo bueno de mi vida… Estuve tratando de no matar más… Pero veo que no se puede… Este es mi destino, y no puedo hacer nada para cambiarlo… Siempre voy a ser el asesino, el Orejudo… Siempre voy a tener que repetir la historia. Matar y huir. Matar y saltar al futuro… Esta noche, ahora que me descubrieron, voy a tener que repetir la historia una vez más…
-O podrías enfrentar tus crímenes, dar la cara y hacerte cargo de tus actos -dijo Messi, que lo fulminaba con la mirada-. Jugué con vos, Dibu… Jugamo' el Mundial junto'… Ganamos muchas cosa' juntos… Pensé que eras diferente.
El Dibu le sonrió de una forma tan enferma que estaba claro que no había cura para esos zarpados problemas mentales que debía tener en el cerebro.
-Vos estabas en la tuya, Leo -le dijo-. Con tu familia, con tus cosas… Me viste en un par de partidos nomás… No sabés nada de mí… Sí, podría matarlos a ustedes dos y tratar de encubrir el crimen para que no me descubran, pero no sería lo mismo. No… Voy a irme al futuro, otra vez. A otra época más lejana. No se preocupen, ya no van a tener que verme.
Entonces, el Dibu se volvió hacia Draco.
-Vos andate… Antes de que me arrepienta.
-Gra-Gra… Muchas gracias -logró decir Draco, dando pasitos hacia atrás, re cagado hacia la escalera de caracol-. ¿Me vo-voy ento-entonces?
-Quince segundos -dijo El Dibu, con esa cara de loquito-. Te doy quince segundos de ventaja… Y después voy a ir atrás tuyo. ¡CORRÉ!
Malfoy salió cagando como si su culo dependiera de eso y desapareció escaleras abajo.
El Dibu sonrió y se volvió hacia donde estaba Messi, la última persona que pensó que quedaba ahí. Se notaba que no iba a ir atrás de Draco, le había dicho eso solo para asustarlo. Le habría parecido divertido, en su mente retorcida…
-Ya me voy, Leo -dijo, sosteniendo el giratiempos en su mano-. Con esto puedo avanzar varios años al futuro… Es un giro por cada año que quiero avanzar. Así los hacían en el 1800, ¿sabías?
Messi no dijo nada. Estaba agotado, tirado en el piso con el tobillo lesionado y con el efecto de ese Fernet mezclado con esa poción de magia negra que había tomado, que lo había dejado increíblemente débil, sin fuerzas…
-Pero me hinchó las bolas esto de que me obliguen a irme otra vez… -dijo El Dibu, mirando a Messi con psicosis-. Y la forma en que me estás mirando no me gusta nada, Leo… Matar y huir… Siempre es así… Matar… -miró el cuerpo de Darín, con esa zarpada cara de psicosis-. Uno solo no alcanza…
-Dibu, pensá lo que estás haciendo… -susurró Messi, agarrándose la pierna y respirando con dificultad-. Todavía podés dar marcha atrás…
-No, Leo, no puedo -El Dibu levantó su varita y la apuntó directo al pecho de Messi-. Fue un placer jugar con vos, Leo. Ganamo' un par de copas los dos… Estoy seguro de que este país va a extrañarte.
¡NOOOOOOOOOOOOOOO!, pensaba Harry. Quería moverse, quería hacer algo, pero no podía. El encantamiento de parálisis se lo impedía. ¡POR FAVOR, NOOOOO!
-Dibu… -Messi lo miró de una forma que le provocó un escalofrío a Harry. Por primera vez en su vida, Harry vio a Messi hacer algo que no había hecho nunca, ante ningún árbitro, ni siquiera ante el VAR, y mucho menos ante la AFA… Messi estaba suplicándole al Dibu con la mirada, suplicándole que no lo hiciera. -Tengo hijos, Dibu… Tengo esposa… Por favor.
Pero El Dibu, con su cara de loco total, levantó más la varita y la dirigió directo a la cara de Messi.
-¡AVADA KEDAVRA!
Un zarpado rayo de luz verde salió de su varita y golpeó a Leo Messi de lleno. Y entonces, el mejor jugador de fútbol de la historia salió volando por el aire y quedó unos segundos suspendido en el aire, como un muñeco de trapo inerte, y acto seguido cayó del otro lado del borde del techo de Hogwarts y fuera de vista.
