[Inframundo – Castillo Lucifer]
Afuera del Castillo Lucifer se encontraba reunida mas del 80% de la población del Inframundo, algo posible ya que el principal terreno del Rey del Inframundo es del tamaño de un país ubicado en el centro del Mundo Inferior.
El resto de la población, estaba viendo mediante una proyección mágica una Transmisión en Vivo de lo que se venía.
Nadie se podía perder lo que venía por ordenes de los mismísimos Rizevim y Lilith, estos con ordenes de Naruto.
Cuando Naruto, Lilith y los Maous aparecieron en el tejado del castillo, todo el publico estalló en gritos de júbilo. Algunas mujeres lanzaron sostenes y bragas que cayeron cerca, curiosamente, de Asmodeus.
El Maou lujurioso miro a las bragas y sonrió con lujuria, pero su expresión cambio cuando Naruto lo miro y le advirtió con la mirada que se quede quieto.
Naruto se puso frente a todos y miro a los demonios con la barbilla en alto.
Muchas mujeres y hombres se sonrojaron ante esa mirada llena de soberbia, algunos excitándose por el simple hecho de ser vistos por Naruto como si fuesen hormigas.
Con el silencio repentino de todos, Naruto hablo.
"¡Diablos y diablesas del bajo mundo!".
La exclamación de Naruto llego a todos en la ciudad, sin necesidad de usar magia para amplificar su voz.
Una sensación de respeto y honor se formo en el pecho de todos los habitantes del Inframundo inconscientemente al oír a su rey hablar.
"¡Como muchos, por no decir todos saben, ayer la ciudad de Lilith fue atacada por un grupo de ángeles bajo el mando de su líder!"
Gritos de molestia y de odio se empezaron a oír en todo el publico, enojados con los seres bajo el mando de Dios por atreverse a atacar su hogar.
"¡Por suerte yo, su rey, los he detenido como si no fuesen mas que meras palomas!"
Todo el publico estalló en júbilo. Algunos cohetes destellaron en el cielo, al igual que los poderes de varios pilares que dejaron el cielo morado brillando.
Cuando todo se calmo, Naruto volvió a hablar, no estando molesto con las interrupciones por cada frase que decía.
Al contrario, le gustaba ver a las hormigas alabándolo. En especial a algunos que el sabía estaban planeando una revolución a futuro.
El sabía que sus planes iban a joder los de ellos por un largo tiempo.
"¡Sin embargo, esto no va a quedar así! ¡Al hacer este acto los ángeles, esos seres que deben promover la paz, están provocando una guerra contra nosotros, los seres de oscuridad!"
En los hospitales algunos bebes, en brazos de sus madres que veían el anuncio de Naruto mediante una proyección, empezaron a llorar y estirar sus manitas hacía la proyección, mas exactamente donde estaba Naruto.
Las madres y enfermeras no entendían porque los bebes hacían eso, hasta que vieron a su rey en la proyección.
Ellos sentían que se aproximaba una no muy buena noticia.
"¡Nosotros, los Grandes Reyes Demonios, vamos a defender el honor y la supervivencia de nuestra raza en esta guerra a muerte contra Dios y sus soldados usando nuestra propia fuerza y magias oscuras contra la luz del cielo!"
A pesar de algunas miradas abatidas, el resto de la población festejo el inicio de un deseo que estaba en mente de todos.
El fin de los seres de luz, y el inicio de la expansión territorial y dominación mundial del Inframundo.
……
[Horas después – Sala de reuniones]
Los 4 grandes Maous del Inframundo junto a Lilith, Rizevim y Euclides se encuentran sentados mirando una proyección de un mapa.
Lilith, sentada en el regazo de Naruto, movió su dedo en la proyección y termino de organizar todo.
En el mapa se mostraban la cara de los lideres de las distintas facciones en el Panteón Bíblico. Del lado de los ángeles estaba Dios, ahora como un señor adulto de cabello y barba totalmente blancos.
Del lado de los demonios y diablos estaba Naruto, algo que nadie protesto ya que el era el Líder de mayor rango y poder.
Por otro lado, había una imagen en negro con un signo de interrogación.
"¿Qué tan alta es la probabilidad de que los cuervos se quieran meter a la guerra?"
Preguntó Rizevim con leve curiosidad. Sabía que los Ángeles caídos podrían intervenir en cualquier momento, teniendo en cuenta que algunos eran igual de bélicos que muchos diablos.
"Muy alta. Aproximadamente de un 85 a 90 porciento, teniendo en cuenta que algunos Cadres llevan bastante tiempo deseando algún conflicto bélico que los pueda involucrar a ellos y a su raza por completo".
Beelzebub explicó resumidamente lo que había estudiado en un corto periodo de tiempo, evaluando las personalidades que se conocen de los cadres y demás lideres, además del hecho de que el territorio de las tres facciones se cruza en algún punto del Espacio-tiempo.
Rizevim asintió ante eso con una sonrisa. Esta guerra sería sin duda de las mas sangrientas de la historia.
Naruto tomó un poco del vino que estaba en una copa cerca de Asmodeus. Sintió un gusto conocido pero raro, y miro al Demonio de la Lujuria.
"Asmodeus, ¿Qué mierda estabas tomando?"
El siempre lujurioso Asmodeus contesto con voz inocente y una sonrisa.
"Sangre de mujeres vírgenes. Tiene muchos nutrientes y-"
Asmodeus dejo de hablar cuando vio que Naruto de tomo toda la copa y la tiro contra la pared, rompiendo la copa en pedacitos.
Leviathan se empezó a reír de la desgracia de Asmodeus, el cual estaba mirando donde la copa fue estrellada y destruida con una expresión atónita.
Lilith miró a Naruto y noto la mirada llena de pensamientos que tenía.
"¿En que piensas?"
Naruto miro a Lilith y sonrió. Paso su brazo por su cintura y la apego a el, ahora viendo la proyección.
"¿Sabes porque no va a haber diablo o diablesa que no quiera arriesgar su vida en esta guerra?"
No solo Lilith, todos miraron a Naruto, algo curiosos de lo que iba a decir.
"No, ¿Por qué?"
Naruto movió su dedo en la proyección y mostro un mapa del Inframundo, donde estaban marcados los territorios de los 4 Maou con color rojo, y el resto de territorios estaba marcado de color blanco con los nombres de las ciudades con color negro.
"Porque nosotros controlamos el miedo de todos ellos… y el que controla el miedo de la gente, se convierte en el amo de sus almas".
Dicen que mas sabe el diablo por viejo que por diablo… Naruto vivió desde antes de la creación del universo, millones de eones atrás.
Vio, toco, escucho y sintió cosas que cualquier otro ser que sepa de esas cosas pudiera.
Los seres mas inteligentes son los que mas saben de la verdad sobre el ciclo de la vida, y también los que menos felices viven.
No ser feliz te lleva a ver el mundo de una forma mas… oscura.
Empiezas a analizar las cosas de tal forma que comienzas a entender lo que la gente con mente cerrada se niega a creer.
El pensar distinto a los demás tal vez no te vuelva una mejor persona, pero tal vez seas mejor que aquellos cuya mente no se abre a nuevas ideas u no aceptan la opinión de otros.
Naruto sabia eso de sobra.
Por ver el mundo de otra forma cometió lo que para muchos fue una falta de respeto, para otros un símbolo de revolución, para otros alguien distinto.
Dejo de ser aquel Querubín de alas blancas puras que en algún momento fue la mano derecha de Dios, para convertirse en el primer ángel caído, y aquel que reemplazo a Satanás de su lugar como "adversario" de Dios.
El, Naruto Lucifer, conocido en los distintos panteones del mundo como "Líder Opositor al Reino de Dios", o también como "Estrella de la Mañana" por otros.
El, quien tras absorber todo de Satanás, incluso su maldad, tuvo que reír de aquellos que ahora le decían a él que era sinónimo de perdición, destrucción, malicia… e incluso lo culpaban de la búsqueda del mal entre los hombres.
¿Qué hace un hombre de verdad cuando pasa esto?
Algunos simplemente se reirían e ignorarían eso, otros se ofenderían pero no dirían nada.
Naruto, en cambio, se rio y actuó en silencio. Moviendo pieza por pieza de forma inaudible, sin que nadie sepa.
Llega un momento en que hay que hacer ruido y atraer la atención de la gente hacía un lado, para actuar en otro.
La gran guerra entre las tres facciones bíblicas prometía hacer mucho ruido, y no iba a durar poco.
……
[Cielo – Trono de Dios]
Dios, siendo ahora un hombre de cabello blanco y barba blanca vestido con túnicas blancas y un cinturón de oro, miro desde su trono hacía todos sus ángeles frente a el, siendo nada mas los Arcángeles, aquellos quien el creo nuevamente tras eliminar a los otros.
Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel, Sariel, Azrael, entre otros.
Dios miro a sus hijos, sus creaciones, y decidió hablar por fin para dar la noticia.
"Hijos míos, debido a una mal accionar de unos pocos, todo el Cielo ahora esta en guerra con Lucifer y sus subordinados…"
La mirada de algunos Arcángeles demostraba tristeza, la de otros seriedad, y algunos retenían una emoción no muy buena entre los seres de luz.
Odio.
Dios, sin embargo, no menciono la parte en que mandó a esos ángeles a intentar acabar con una buena parte del Inframundo aun si no eran muy fuertes, ya que confiaba plenamente en que mínimo 20 porciento del Inframundo seria borrado.
Subestimo a Naruto y su poder, pero ahora sabía que no debía confiarse de mas.
"Padre… ¿esta guerra traerá muertes al Mundo Humano?"
Gabriel, la mujer mas hermosa del cielo, de cabello rubio y ojos azules con una figura envidiable, miraba a Dios con preocupación y leve miedo.
"Temo que si. Lucifer no tiene miedo de usar a los humanos para su propio beneficio si eso le permite la victoria".
Dios dijo con leve preocupación de que aquellos seres que creen ciegamente en el se vayan extinguiendo poco a poco.
Después del diluvio y tantas cosas, no se podía permitir perder cada vez mas humanos cuya adoración dejaba de ser para el y era para Naruto, llamado por los humanos como Lucifer, Satanás, entre otros.
Y peor aun, Dios sabía la gran cantidad de ángeles que iba a perder en la guerra.
Si bien los Ángeles tenían la luz para enfrentar a los demonios, ellos podían contraatacar con sus poderes otorgados por Naruto y Lilith antes de caer.
Llegaría un punto en el que ambos bandos dejarían de lado la pelea.
No sabía cuando, solo sabía que iba a ocurrir y podía ser de la peor manera.
"No te preocupes Padre. Nosotros iremos al frente del campo de batalla una vez Lucifer y sus mas fuertes soldados den la cara".
Rafael, un hombre de cabello rubio pálido y ojos verdes, físico atlético debajo de una armadura y dos alas blancas a su espalda, dijo con respeto a Dios.
Su expresión demostraba mucha seriedad, algo que todos los arcángeles compartieron, siendo Gabriel la que solo cerro los ojos y se puso firme.
Miguel también cerro los ojos, obteniendo en su mente extraños pensamientos sobre Lucifer.
Dios lo vio y supo que algo andaba mal.
'Tal vez no debí mezclar sus recuerdos con los del anterior Miguel… espero eso no me traiga consecuencias, o si no tendré que volver a hacer algo de lo que tal vez me arrepienta'.
Nadie sabía de ese pensamiento en la cabeza de Dios. Incluso el mismo se sorprendería pensando eso hace varios eones…
Pero todos cambian con las circunstancias.
Dios no era la excepción.
