[Inframundo – Territorio Gremory]
Venelana, también nombrada Lady Gremory, miro el cielo del Inframundo, sentada detrás de una pequeña mesa en la que estaba tomando el té junto a Lady Astaroth.
La misma era una mujer de cabello rubio y ojos azules, vestida con ropa noble de color blanco. Su mirada era suave, relajada y amable, aunque denotaba un leve toque de oscuridad, algo normal en todos los diablos y diablesas.
Nacer, crecer y vivir en un reino gobernado por un líder con tantos aires de ser una mezcla entre un psicópata y un sociópata completo, no es bueno y mucho menos sano.
"¿Cómo ves al Inframundo luego de la guerra, Venelana?"
Cada vez que nace un nuevo diablo o diablesa, se envía un reporte a los Maou sobre el mismo espécimen, y si podría ser una buena adición a las filas del Inframundo, o solo serviría como Carne de cañón.
Sin embargo, cada cierto tiempo algunos Maou van a ver a los recién nacidos ellos mismos. Solo cuando los mismos doctores creen ver potencial.
"La única forma en que sobrevivamos, es que Lucifer-sama y los Maous peleen contra los mas fuertes del ejercito de Él… Y su mismo creador".
Se dice que aquellos que son visitados por Naruto y Lilith en su nacimiento, reciben, en palabras bíblicas, una "bendición" del amo y señor del Inframundo, junto a la ama y señor del mismo.
Una creencia formada por los fieles seguidores de los Maous.
"Hmm… Es cierto. Solo ellos podrían. Quisiera que vivamos al menos los diez mil años de vida que tenemos".
Curiosamente, los herederos de los clanes Gremory, Sitri, Astaroth, Phoenix y Glasya-Labolas, fueron visitados por Naruto y Lilith en su nacimiento, a pesar que la "visita" duró solo entre 15 y 20 segundos.
Venelana y Lady Astaroth no creían del todo en la "bendición" que promovían los seguidores de los Maous, a pesar que ellas apoyaban al gobierno de estos. Mismo caso con las madres de los demás herederos.
Sin embargo, Venelana y la misma Lady Astaroth al saber que Sirzechs y Ajuka eran diablos "extraños", denominados "Súper diablos" por su poder, tuvieron el pensamiento que en verdad ambos fueron un regalo, una bendición del mismo hombre que fue la mano derecha de Dios.
El sonido de un graznido llamo la atención de ambas mujeres, que vieron como un cuervo formado por llamas rojas y negras se paraba en la mesa donde estaban tomando el té.
"¡Mensaje de Lucifer-sama para Lady Gremory y Lady Astaroth! ¡Él ordena que ambas estén en el Castillo Lucifer en menos de una hora junto a sus hijos! ¡De tardar mas tiempo del mencionado, habrá consecuencias!"
Con un ultimo graznido, el cuervo volvió a volar con rumbo desconocido.
Ambas mujeres se levantaron rápidamente y emprendieron camino hacía donde estaban sus hijos.
……
[Castillo Lucifer – 30 minutos después]
Venelana caminaba junto a su esposo y su hijo, Zeoticus y Sirzechs Gremory, por uno de los pasillos que dirigía hacia la sala principal, custodiados por dos guardias que estaban cubiertos por armaduras y una capa con capucha que les tapaba el rostro.
Detrás de ellos, las familias Sitri, Astaroth, Phoenix y Glasya-Labolas seguían el mismo camino, de igual forma custodiados por guardias.
La familia Sitri estaba compuesta por Lord Sitri, un hombre pelinegro alto y delgado con algo de musculo, ojos con tonos purpura, vestido con un traje formal de color negro con camisa blanca.
Lady Sitri es una mujer delgada y de estatura promedio, con un cuerpo levemente voluptuoso y firme, símbolo de buen entrenamiento, con cabello negro y ojos violetas, lleva puesto un vestido morado oscuro que llega hasta debajo de sus rodillas, apegado levemente a su cuerpo.
Junto a ellos esta su hija, Serafall Sitri, una joven de cabello largo y negro atado en dos coletas a cada lado usando dos listones de color fucsia, y sus ojos son de tono purpura. Tiene cuerpo como el de una niña, a pesar de sus pechos grandes, y actualmente lleva puesto un vestido formal de color negro con detalles rosas.
La familia Astaroth esta compuesta por Lady Astaroth y su marido, Lord Astaroth, un hombre de alto y corpulento de cabello verde oscuro peinado hacia atrás y atado en una coleta baja, ojos de color ámbar en el iris y pupilas violetas, vestido con un traje formal de color verde levemente oscuro.
Su hijo, Ajuka Astaroth, caminaba en medio de ambos. Un hombre joven y apuesto de ojos azules y cabello verde oscuro peinado hacia atrás, similar a su padre, pero sin estar atado. Va vestido con un traje blanco, aunque sus zapatos son negros. Lo que mas destaca de el es su aura misteriosa.
La familia Phoenix esta compuesta por Lord Phoenix, un hombre rubio algo delgado pero alto, de cabello rubio y ojos azules, vestido con un traje bordo. Su esposa, Lady Phoenix, es una mujer de cabello rubio largo con muchos adornos, ojos azul oscuro, un vestido rojo que cubre hasta sus tobillos, pero deja libre un poco de escote, mostrando un poco de sus grandes pechos, y lleva un collar en el cuello.
Su hijo, Ruval Phoenix, también tiene cabello rubio y ojos azul oscuro, es igual de alto que su padre, pero posee un poco mas de músculos. Esta vestido con un traje rojo, y una camisa blanca debajo, además de una cadena fina de oro en el cuello.
La familia Glasya-Labolas estaba compuesta por Lady Glasya-Labolas, una mujer de cabello plateado peinado en una coleta alta, ojos verdes con una mirada algo estoica y serena, cuerpo similar al de Serafall pero con menos pechos, pero con un poco mas de cintura y trasero.
Lord Glasya-Labolas es un hombre calvo, con una barba de color verde y ojos del mismo color, y orejas puntiagudas. Su cuerpo tiene una cantidad decente de músculos, a pesar de su estatura promedio. Viste un traje gris, con una camisa negra debajo.
Su hijo, Falbium Glasya-Labolas, es un hombre alto con la cabeza completamente calva y una leve barba de perilla de color plateado oscuro.
Una puerta de 5 metros de alto y ancho se abrió frente a las familias de los 72 pilares del Inframundo, siendo vistas con distintas emociones por todos los presentes.
"Pueden pasar".
Una voz profunda y suave, pero poderosa, resonó en los oídos de todos y toco un punto en sus cerebros. Como si fuera algo automático, todos pasaron lentamente hacía la sala.
Sentado en su trono, Naruto miro a sus invitados pasar y quedarse de pie, con la mirada hacía abajo en leve sumisión.
La punta del dedo anular de Naruto se movió.
Repentinamente se formo una mesa de varios metros hecha de oro, y sillas de plata donde todos se sentaron por una fuerza extraña. En las mesas había comida y bebida para todos.
Los guardias desaparecieron en el aire.
"Pueden levantar la mirada".
Todos sin excepción vieron a Naruto desde abajo, notando que la mirada de su líder denotaba puro estoicismo. Ni un leve destello de arrogancia o locura.
Naruto se levanto de su trono y se acerco a paso lento hacía sus invitados, bajando por las escaleras con un aura de elegancia, poder y respeto.
Las mujeres en la sala, incluida Serafall, miraron la figura de Naruto con leve interés y lujuria, sin ser notadas por los hombres en la mesa.
Un hombre que impone su presencia sin quererlo, que demuestra su masculinidad a diario, inteligente, apuesto, buen líder y dominante en todo aspecto…
Serafall ahora entendía lo que su madre le decía cuando hablaba de la fantasía de las diablesas. No todas querían un hombre amable e inocente, muchas, en especial las diablesas de ahora, quieren un hombre que represente y demuestre la masculinidad en su máxima expresión.
"Diablos y diablesas, cabecillas de sus clanes y sus herederos. Hoy he enviado a mis mensajeros a darles un mensaje claro, el estar presentes aquí en una hora. Sin embargo, llegaron media hora antes…"
El ambiente en la sala se volvió pesado cuando los ojos de Naruto se afilaron y vio a todos con las manos cruzadas en su espalda.
Inclino su torso hacia adelante, pero su cabeza siguió mirando a los Lord, Lady y sus herederos.
El nerviosismo y el miedo llenó el cuerpo y alma de los diablos y diablesas. Sus ojos estaban algo húmedos, y el labio inferior de las mujeres temblaba.
"Eso…"
La mirada de Naruto se oscureció.
El corazón de todos empezó a latir desenfrenadamente cuando la presión aumento, atravesando todo su sistema, casi obligándolos a caer sobre la mesa. Las piernas de los herederos temblaban, la del resto temblaban menos.
"Fue algo bueno de su parte".
Naruto afirmo su postura y sonrió con diversión cuando la presión desapareció de la sala y los diablos y diablesas empezaron a respirar agitados, con la cara enrojecida y levemente morada por la falta de oxigeno.
Le encantaba hacer eso desde que estaba en el cielo.
Podía asustar ángeles que solo serian partículas atómicas en sus pies en este momento, y una vez llego a sorprender a su padre.
Pero asustarlos de esta forma, haciéndoles creer que estaba molesto, sabiendo que eso en el Inframundo es una muerte segura, era divertido a sus ojos.
Claro, había formas mas divertidas de asustar a la gente, pero hoy estaba bastante tranquilo, descartando el hecho de que estaba en guerra.
Con un chasquido de dedos de parte de Naruto, todos los diablos y diablesas se recuperaron. Se pusieron firmes en su asiento, y miraron a Naruto con leve miedo, intentando ocultar sus emociones.
"Los he convocado aquí, honorables inquilinos de mi Inframundo, para darles una orden y un aviso… aunque ambos por igual están relacionados".
Sabiendo que ya había captado la atención de todos, Naruto empezó a caminar lentamente alrededor de la mesa, con una leve sonrisa en los labios.
"Herederos, de pie".
En menos de un segundo, los herederos de los clanes estaban de pie con una postura firme, mirando a Naruto con seriedad, dándole la espalda a sus padres.
Los padres de los respectivos herederos estaban aun sentados, viendo a su amo y rey analizar a sus hijos con la mirada de un león.
Naruto se paro frente a Sirzechs y lo miro hacía abajo. El heredero de Gremory no subió la mirada, y no lo haría si no se lo pedían.
"Nombre".
"¡Sirzechs Gremory, mi señor!".
"¿Cuál es tu meta, o tus sueños?"
"¡Proteger el Inframundo de cualquier amenaza y…"
Sirzechs corto su dialogo. Los nervios empezaron a llenar su ser cuando recordó uno de sus sueños. No estaba seguro de lo que iba a pasar si lo decía, y sentía que sus padres pensaban lo mismo.
Zeoticus y Venelana miraron la espalda de Sirzechs con leve temor, algo que no paso desapercibido para los ojos de Naruto.
Naruto se agacho hasta que quedo a la misma altura de Sirzechs, y lo miro fijamente a los ojos, sonriendo suavemente.
"Dímelo sin miedo, muchacho… No te juzgare por lo que hagas, tal vez hasta…"
Naruto levanto su mano, asustando a todos en la sala al ver que su mano ya no era humanoide, ahora era totalmente roja como la carne, y sus uñas eran largas como garras.
Paso la punta de su garra por la mejilla de Sirzechs, y luego acomodo su mano, acariciando la mejilla del pelirrojo que tenía piel de gallina y los nervios a flor de piel.
"… Te apoye".
La mente de Venelana y las Ladys capto un mensaje… extraño en esas palabras. Ajuka sintió un escalofrió recorrer su columna ante esas palabras, recordando un rumor que recorrió el inframundo hace muchos años.
Naruto mostro diversión en su mirada cuando los ojos de Sirzechs perdieron su brillo levemente, y hablo suavemente, casi como si fuese un susurro, luego de haberlo controlado con hipnosis mental mediante la mirada.
"Y-yo… Sueño que, en algún momento, llevare el nombre de Lucifer".
La sala quedo en total silencio. Un silencio críptico.
Las almas en pena que vagan por el techo de la habitación se quedaron quietas, y vieron a Sirzechs con los ojos abiertos.
Zeoticus sintió frio, como si pilares de hielo a 1000 grados bajo cero recorran su cuerpo, y lo dejen azul.
Venelana perdió la vida en sus ojos levemente, sintiendo que su corazón latía al punto que podría darle un paro cardiaco en algún momento.
Los Lord y Lady de todos los clanes restantes miraron fijamente a Sirzechs con ojos sorprendidos y asustados por lo que pueda pasar.
Serafall, Ajuka, Ruval y un despierto Falbium vieron a Sirzechs con leve pena y lastima, además de miedo, a sabiendas que su destino estaba firmado desde que termino su frase.
Los ojos de Naruto brillaron con leve malicia, y sonrió, mostrando sus dientes blancos y relucientes.
Sirzechs volvió a tomar control de si mismo e instantáneamente supo que su vida corría riesgo a partir de ahora… o mejor dicho, estaba a menos de unos minutos de su probable final.
