[Cielo - Entrada al Cielo]

Gabriel, el Ángel mas bello del cielo, miraba la tierra desde el borde de una nube, con una mirada tranquila y levemente inocente.

Sus ojos azules analizaban a los humanos con algo de cariño y tristeza. Cada vez que los veía, a su mente llegaba el recuerdo de Adán y Eva.

Con ello, venían recuerdos con su hermano, Naruto...

Recuerdos que ella no sabía que tenía en su mente.

Palabras y frases de Naruto siglos antes de su caída del cielo, y con ello muchos problemas tanto para los ángeles, como para los caídos y los diablos.

¿Cómo sabía siquiera cuanto tiempo antes de la caída de Naruto fue?

"Mi pequeña Gabriel... algún día veras la verdadera oscuridad del universo, y encontraras esa luz entre tanta oscuridad de la que no querrás separarte jamás".

Sintió su corazón estremecerse y temblar por un momento. Sus ojos lagrimeaban cada vez que sentía la voz de Naruto, tan llena de tranquilidad y amabilidad, que le era imposible pensar que ese mismo hombre hoy sea lo que es.

Alguien capaz de eliminar de la existencia al mundo por el mero hecho de estar aburrido, alguien capaz de insultar a Dios, y para colmo no mostrar arrepentimiento de sus actos totalmente inmorales...

Gabriel cerro los ojos por unos segundos y respiro suavemente.

Abrió poco a poco los ojos y miro el paisaje a su alrededor, lentamente.

"El cielo es hermoso... pero lo sería aún mas si fuese mío".

Gabriel abrió los ojos en sorpresa cuando sintió una voz cálida, tranquila y amable en su oído. Giro la cabeza lentamente y lo vio, la persona que ronda en su mente a diario y que le provoca calma, felicidad y tristeza.

"Hermano Naruto..."

Ojos rojos como la sangre miraron fijamente los faroles azules de Gabriel.

La serafín veía la figura de Naruto, como si fuese la de su padre. La luz que emanaba de el lo hacía ver único, ni siquiera su padre emanaba tal esencia.

Las alas blancas con toques dorados de Naruto se agitaron levemente, y pronto desaparecieron en la espalda del Lucifer.

Gabriel se puso de pie y miro a su hermano, teniendo que levantar la cabeza para hacerlo debido a la diferencia de altura.

"Hermano Naruto, ¿Qué haces aquí?"

"Vine a visitar a la serafín mas hermosa del cielo. Me dijeron que estaba por aquí, y creo haberla encontrado".

Los ojos de Gabriel brillaron levemente y sus mejillas se colorearon de rojo levemente ante lo que ella veía como un "halago" de parte de Naruto.

Él se mofo en silencio. Su padre había echo a la nueva Gabriel demasiado inocente para su gusto.

Eso... le excitaba y le repugnaba en su justa medida.

"Gabriel... esta guerra está causando muchos destrozos en nuestra gente. Padre está haciendo las cosas mal".

Naruto posó sus manos en los hombros de Gabriel, tensándola por un segundo, antes de qué ella se relaje y lo mire con algo de nerviosismo.

"Pero... Padre nunca de equívoca en lo que hace, hermano Naruto. Tú viviste junto a el más tiempo que todos, deberías saberlo".

Los ojos de Naruto se afilaron y miro fijamente a Gabriel, como un depredador que mira a su presa. Cómo un león hambriento mirando a un indefenso conejo.

Las manos firmes y fuertes de Naruto se apoyaron con calma en las mejillas de la Serafín. Acercó su rostro hasta estar a 6 centímetros de distancia, sin quitar su mirada de los ojos azules de Gabriel.

La hija preferida de Dios tembló levemente ante la mirada del ángel caído, sintiendo como si su alma, mente y cuerpo fuesen analizados en profundad.

"Es por eso mismo que me revelé, mi querida Gabriel... Cuando ves a Padre cometer errores del tamaño de una galaxia, no puedes decir nada porqué para ti todo lo que el haga esta bien, no puedes porqué no tienen la libertad para ser seres pensantes que no se encierran en un solo propósito de vida..."

Naruto se acercó a la oreja de Gabriel, y murmuró.

"Ustedes deberían tener la capacidad de pensamiento de un ángel de verdad, y no la de un esclavo de Dios".

Gabriel abrió sus ojos cuando, en "siglos" de existencia, sintió un dolor repentino inundar su cerebro, y recorrer su columna vertebral.

Naruto depositó un beso en la frente de Gabriel, y sonrió.

"Espero que eso te devuelva a tus cabales, mi hermosa Gabriel".

Su cuerpo se fue deformando hasta transformarse en una pluma blanca con un tinte dorado que traspaso las nubes del suelo, y desapareció.

Gabriel cayó al suelo y se agarró la cabeza, con los ojos abiertos y su boca abierta, intentando respirar.

Miguel apareció en un leve estallido de luz al lado de Gabriel, viéndola con preocupación. Se puso en cuclillas, la levantó y cerro los ojos, expandiendo su mente para poder detectar cualquier amenaza.

'Estoy seguro de haber sentido una presencia poderosa y... conocida. Tan similar a la de Padre, y tan distinta a la vez...'

Miguel abrió lentamente los ojos, dejando ver seriedad y un leve tinte de oscuridad que se esfumó a los pocos segundos.

Miró a Gabriel y sintió todo su cuerpo, tanto físico como mental y espiritual.

'No tiene ningún daño físico, pero su mente y espíritu están demasiado acelerados, cómo si estuviesen procesando algo...'

En un nanosegundo, Miguel desapareció de la entrada al cielo con Gabriel en brazos, preocupado por el estado de su hermana.

No sabía que tan mal estaba la situación, y algo muy dentro de el le decía que esto apenas empezaba.

...

[Castillo Lucifer - Minutos antes]

Naruto miraba fijamente a un paralizado Sirzechs, temeroso de su destino tras revelar su secreto más personal, y que, de cierta forma, se puede ver como una ofensa hacía su líder.

Venelana tenía una mano en su pecho, sobre su corazón, sintiendo cómo latía rápidamente de los nervios y el miedo, sudando intensamente. Zeoticus temblaba levemente por la mirada que Naruto tenía sobre Sirzechs... parecía dispuesto a matarlo.

Él Lucifer acercó su rostro al de Sirzechs lo suficiente cómo para sentir ambos la respiración del otro.

"Y... ¿En qué sentido te gustaría ser un Lucifer?"

La mente de Naruto tuvo mil ideas en un milisegundo, pero se quedó con 3... y sólo una de esas iba a ser la definitiva.

Serafall, Ajuka, Ruval y Falbium estaban pensando en que hacer para evitar una posible muerte de Sirzechs. Sabían qué, hagan lo que hagan, significaría una ofensa para todo el Inframundo por pensar en proteger a un amigo. Y las formas de hacerlo sin que se vea cómo una ofensa eran humillantes.

Los Lord y Lady de los clanes presentes en la sala estaban tras Zeoticus y Venelana, en caso de que a alguno de los dos se le ocurra hacer una locura.

Sirzechs sintió, por primera vez en sus pocos años de vida, un sentimiento extraño invadiendo su sistema. Su mente estaba pensando en el hombre frente a el.

Un hombre a quién veía cómo máximo exponente a seguir, junto a su padre. A pesar qué conocía todo lo bueno y malo que había hecho en eones de existencia, de forma muy superficial, creía que el propio Lucifer era... Único en todo el universo.

Sirzechs parpadeó... y su visión del mundo alrededor cambió.

Estaba de pie frente a 3 pasillos oscuros que iban a distintos lados. El lugar estaba iluminado de color rojo oscuro.

No sabía que estaba pasando, y no le gustaba. La realidad a su alrededor se distorsiono, y no había ninguna persona de las que hace poco lo rodeaban.

Se movió y empezó a caminar por el primer pasillo de izquierda a derecha. No sabía si era alguno el correcto o el incorrecto, pero debía tomar ese riesgo.

"¿Porqué no puedo ver en la oscuridad ahora?"

Su visión estaba totalmente oscura, algo que debería ser imposible para incluso los diablos mas comunes, debido a su capacidad de poder ver en la oscuridad.

Una luz repentina lo hizo cerrar los ojos y cubrirse con su brazo. Cuándo sintió qué podía volver a ver bien, abrió los ojos y vio una escena que... no podía describir.

Estaba clavado en una pared del Castillo Lucifer, con una estaca gigante atravesando su cuerpo de lado a lado. Sus órganos estaban en el suelo, además de la sangre que seguía cayendo de su cuerpo.

A varios metros de donde estaba clavado, estaban su madre y Naruto juntos, apegados el uno al otro, y su padre algunos metros delante de ambos.

Los ojos de Sirzechs se abrieron en sorpresa cuando vio con exactitud lo que hacían.

Naruto estaba detrás de Venelana, amasando sus pechos bajo la ropa con sus manos, depositando besos en su cuello silenciosamente, mordiendo suavemente el lóbulo de su oreja mientras le susurraba algunas obscenidades al oído. Venelana tenía su mano acariciando sobre el pantalón el bulto que se formaba en el muslo de Naruto, y no era exactamente un músculo del cuádriceps o los aductores. Se le notaba agitada, y las piernas le temblaban levemente.

Zeoticus estaba llorando, viendo su cuerpo muerto en la estaca, ignorante de lo que hacía su madre con tanta indiferencia frente a su muerte.

Sirzechs sintió su mundo moverse y, de repente, estaba nuevamente de pie frente a la entrada a los 3 pasillos. Lo único distinto, es que ahora la luz que iluminaba era blanca, y la entrada al pasillo que el paso, estaba obstruida por una extraña magia rojiza que prohibía el paso.

"Yujuu~"

El heredero Gremory giro rápidamente sobre su eje cuando sintió que alguien le tocaba el hombro con un palo.

Lo primero que vio Sirzechs fue la cara gris pálida de un hombre que sonreía como idiota desquiciado y macabro, una nariz larga y puntiaguda, ojos azules, y sus dientes están amarillos, como si no se los lavase nunca. Su lengua era morada, y sus labios tienen el mismo color. Su físico es extremadamente delgado, cómo el de un enfermo.

Estaba vestido con un traje de payaso extraño, de color morado, con un gorro mitad rojo oscuro y mitad azul. En su mano tiene un bastón de plata, con una coronilla de oro con un pequeño diamante azul incrustado.

"¿Te gusto eso, chico diablo?"

La voz burlona del payaso se ganó una reacción de Sirzechs, que intento golpearlo con un revés, pero el payaso desapareció al instante de su posición.

"No hay porque recurrir a la violencia, muchacho. Solo me he burlado de ti por haber visto tal cosa y apenas reaccionar".

El payaso se rió fuertemente, siendo visto por un enojado Sirzechs que no entendía el fin de este lugar en el que estaba.

Había visto una escena que... no sabía explicar. No podía.

"Aún me sorprende que tu, un denominado "Súper Diablo", no pueda comprender lo que vió. Pero sigues siendo un niño... un niño con una ambición grande, pero con finales tan distintos".

Sirzechs miro fijamente al payaso, que no cambiaba su cara de idiota burlón, y empezó a comprender el porque estaba ahí.

"¡Cuidado!"

El pelirrojo gimió de dolor cuándo una patada en el culo lo hizo pasar por la entrada al segundo pasillo. Se levantó del suelo y miro atrás para ver si podía volver, pero encontró la puerta obstruida por la misma magia rojiza.

Sus instintos lo hicieron agacharse a tiempo para esquivar una sierra que venía a la velocidad del rayo, lista para degollarlo.

Se levantó de su posición y corrió rápidamente hacía adelante, agachando la cabeza y saltando varías veces pata esquivar sierras que venían cada vez más rápido, con el claro fin de matarlo o dejarlo sin extremidades.

Luego de correr unos minutos, las sierras dejaron de aparecer, y nuevamente una luz lo cegó momentáneamente.

Cuándo volvió a ver correctamente, se encontró en la sala principal del Castillo Lucifer, viendo al mismo Naruto Lucifer sentado en su trono con las piernas separadas y su puño contra su mejilla.

A su lado estaba Lilith, viendo con desdén a... el mismo Sirzechs, pero que ahora estaba en una rodilla a varios metros delante y debajo de ellos.

El, el original, era invisible para ellos.

"Así que quieres llevar el nombre de Lucifer, pero no te ves como un hombre dispuesto a cumplir lo necesario para el puesto".

"Haré lo que sea necesario, mi Lord. No hay nada que me guste más que poder ser alguien con tal honor".

Lilith se movió hasta estar frente a Naruto, se arrodillo, agarro el cierre de su pantalón y lo bajo, luego saco el botón del seguro y bajo los pantalones hasta sus talones, viendo el miembro de Naruto elevándose poco a poco, hasta estar plenamente erecto.

Sirzechs falso no levantó la vista, pero el original veía con lujo de detalle el sexo oral que Lilith le estaba dando a Naruto, sin hacer la más mínima arcada tras engullir en su garganta tal... bestia.

Ahora entendía porque dicen que las súcubos en el Inframundo pueden chuparte hasta el alma con solo sexo oral. Tuvieron a la mejor maestra, y sin duda el mejor ayudante.

Naruto levantó su dedo anular, y la mirada de Sirzechs falso se posó en los ojos rojos del Lucifer original.

"Si quieres ser un Lucifer, y estás en verdad dispuesto a hacer lo que sea necesario..."

Los ojos de ambos Sirzechs se abrieron cuándo vieron frente a ellos una imagen impensable.

El cuerpo de Zeoticus desfigurado e irreconocible, tirado en el suelo, en un charco de sangre, huesos y órganos, siendo pisoteado por el propio Sirzechs.

"Mata a tu padre".

Su visión se volvió oscura, y cuándo volvió a ver, le mostró nuevamente el Inframundo, pero de una forma en la que el nunca lo vió.

Estaba casi desierto.

Podía oír gritos y exclamaciones en las cercanías del Castillo Lucifer.

Sirzechs dio un salto y, cuándo caía en picada, abrió sus alas de murciélago y emprendió vuelo hacía el Castillo de Lucifer.

A medida que se acercaba, sus oídos captaron la voz de Naruto exclamar palabras que se quedaron resonando en su mente.

"¡A partir de hoy yo, Naruto Lucifer, consagró a Sirzechs Gremory cómo un digno portador del apellido Lucifer".

El pelirrojo vio cómo el propio rey del Inframundo le hacía una estrella de 5 puntas inversa en la frente con sangre, y recitaba en voz baja palabras en latín.

La estrella inversa brillo en la frente del Sirzechs falso, y desapareció. El mismo pelirrojo de repente gritó con todas sus fuerzas, callando a todo el público (que era, literalmente, todo el inframundo), y liberó su poder alrededor de su cuerpo, no permitiendo que sea visible su figura para el público de abajo.

Cuándo dejo de gritar y el poder desapareció de su alrededor, estaba transformado en una masa humanoide de poder de la destrucción, algo que no afectaba ni a Naruto, Lilith, Rizevim, los Maous o el propio castillo debajo de el.

El Sirzechs original vio a su contraparte falsa con sorpresa y leve tristeza.

"¿Era por eso que no podía transformarme y controlarme? ¿Por qué..."

"Porque no sentiste jamás emociones tan fuertes y estrés excesivo en tiempo record".

La realidad se distorsiono, y Sirzechs giro su cabeza para ver al payaso cara de idiota verlo con plena indiferencia, estando ambos nuevamente de pie frente a las 3 entradas, con ahora estando sólo una de las entradas libres. La última.

"Esto me esta estresando y generando lo suficiente como para transformarme y matarte ahora".

El payaso se empezó a reír fuertemente de lo dicho por Sirzechs. Se tiró al suelo y empezó a rodar agarrándose el estómago de la risa.

El heredero Gremory movió su pierna a la velocidad de la luz e intentó patear al payaso con todas sus fuerzas.

Intentó es la palabra clave, ya que el payaso se movió a un ritmo invisible para el ojo de Sirzechs, y ahora estaba rodando, de forma inexplicable, por las paredes del lugar, pasando por encima de los hechizos sin que les hagan algo.

Sirzechs levantó sus manos y apuntó rápidamente al payaso. Pequeñas esferas hechas de poder de la destrucción volaron aún más rápido que la velocidad de la luz hacía el payaso, con el fin de borrar su cuerpo, mente y alma de la existencia.

El payaso, sin embargo, esquivaba los ataques de Sirzechs como si estuviese esquivando a tortugas que se cruzaban en su camino, aún riéndose cómo desquiciado.

Los ataques colisionaron con las paredes pero, en vez de destruirlas, lo único que hicieron fueron rebotar nuevamente hacía Sirzechs.

El pelirrojo tardo un milisegundo en rodearse de un aura de poder de la destrucción, antes que sus propios ataques impacten contra el.

El impacto generó una explosión pequeña pero que lleno de humo y polvo el lugar.

"¡Cuidado tomatito!"

Sirzechs gritó cuándo sintió cómo le pegaban en los testículos y el miembro con fuerza, lo que lo hizo caer de rodillas agarrándose la entrepierna y, como consecuencia, respirar todo el humo.

Brrhp*

Un pedo fuerte y de olor realmente asqueroso despejo todo el humo, pero Sirzechs, que estaba respirando agitadamente, lo recibió de lleno.

El pelirrojo vomitó del asco, y empezó a toser para liberar sus pulmones del humo.

"Mierda. No debí haber comido lentejas con carne de toro hervida".

El payaso uso su mano para apretar su puntiaguda nariz del olor, viendo a Sirzechs con diversión.

El pelirrojo se puso de pie tambaleándose, piso en el vomito y empezó a caer para atrás. Sin embargo, el payaso tenía otros planes.

Los ojos de Sirzechs se abrieron cuando sintió que le clavaban algo en el culo.

En menos de un segundo, Sirzechs ya estaba volando a la velocidad del rayo por el último pasillo, no sin antes oír al payaso despedirse.

"¡Adiós, chico diablo! ¡Salúdame a Lord Lucifer y Lady Lilith, de parte del clon de Jester!"

Sirzechs no olvidaría el nombre del payaso nunca.

La visión de Sirzechs se oscureció, y con una luz aún más cegadora, cerro los ojos y dejó que todo pase.

Cuándo pudo abrir los ojos, visualizo una habitación extraña. Estaba oscura, pero veía perfectamente muebles de maderas irrompibles y sanas, una cama con suficiente tamaño para 10 personas y gente...

'¿Qué...?'

Sirzechs sintió miedo extremo al ver lo que se encontraba en la cama. Algo que iba a ser el motivo de sus próximas pesadillas.

En la cama estaba acostado Naruto en el medio, con Lilith rodeada en su brazo derecho, Venelana en su brazo izquierdo, Runeas acostada con la cabeza en su pectoral derecho y...

Una versión femenina de el, Sirzechs, acostada con la cabeza en su pectoral izquierdo, con un tatuaje sobre su corazón con el símbolo de Lucifer.

Dio dos pasos hacía atrás, antes de chocar con la pared. Su respiración se agitó, sus ojos mostraron miedo... mucho miedo.

De todos lo que vio en... ¿cuánto tiempo había pasado? No tenía noción del tiempo.

Pero, eso era lo de menos, si no sabía que era peor...

Estar muerto frente a tus padres y que mientras uno llora, la otra este por tener sexo frente a tu cadáver y tu padre llorando; tener que matar a su padre, a quién el ama con toda su vida, e incluso pisotear su cadáver como un loco...

O ser transformado en una mujer y volverse un (una) Lucifer, a costa de perder su identidad y ser un mero polvo para relajarse del líder del bajo mundo.

La mente de Sirzechs no soporto, y cayó de cara al suelo.

La realidad se distorsiono, y todo volvió a la sala del Castillo Lucifer, donde Sirzechs cayó al suelo de espaldas, convulsionando, botando espuma por la boca.

Los amigos de Sirzechs, sus padres, y todos en la sala vieron como solo transcurrió menos de un segundo antes que Sirzechs se desplomara.

Con un aplauso, unos médicos del Clan Sitri entraron y levantaron rápidamente a Sirzechs, llevándolo al hospital para que se cure, no sin antes hacer una reverencia ante Naruto.

Una vez los médicos salieron, Naruto se giro para ver a los demás en la sala.

"Les voy a dar un consejo. No le cuenten sus metas o sus sueños a nadie, sólo a ustedes mismos, y trabajen en eso. Ahora, váyanse antes que haga una locura".

Todos se levantaron rápidamente, menos los amigos de Sirzechs que ya estaban de pie, hicieron una profunda reverencia, e intentaron salir lo más calmados posibles.

"Y una cosa más..."

La habitación se tensó, y el nerviosismo recorrió el ambiente.

"Sí yo les pido amablemente que me cuenten sus sueños y metas, lo harán sin dudar ni chistar. Yo se que ustedes pueden ser buenos diablos".

La voz de Naruto sonaba muy amable, casi angelical, pero sus palabras denotaban algo contrario a la amabilidad o la pureza.

Una vez todos salieron, Naruto se sentó en su trono con una mirada estoica. En su mano apareció un vaso con whisky y lo tomó de un solo trago.

"Chico idiota. Mirá que creer que podrías llevar tal honor sobre tus hombros. Eso sólo pasaría en un universo dónde los diablos sean una raza casi suprema del mundo sin razón coherente alguna, inclusive sobre Padre y yo. Ja".

Naruto se mofó, se acomodó en su trono y recargo el vaso con whisky nuevamente, usando la imaginación. Cerró los ojos, y uso el ojo de su mente para ver el Inframundo desde distintos ángulos y posiciones, pensando en la guerra y los puntos débiles que podrían ser atacados.