[Castillo Lucifer – Varios meses después]

Lilith caminaba por el patio trasero del castillo, usando un vestido negro que le llegaba hasta la mitad del muslo, y unas botas ajustadas negras que le llegaban debajo de la rodilla.

El vestido abrazaba su figura, marcando el contorno de su figura de reloj de arena, echa a base de músculos fuertes y grandes pero que, al contrario de la creencia popular, no le quitan feminidad.

Las distintas sirvientas que pasaban por el lugar saludaban a su reina con una reverencia, algo que Lilith correspondía acariciándoles la cabeza, como si fuesen sus perras.

No tan alejado de la realidad.

"¡Ah~! ¡De verdad usted es el hombre más fuerte del mundo, mi Lord!"

Lilith giró en una esquina y vio a su esposo vestido solo con un pantalón corto parado con una sola mano. Manteniendo el equilibrio sobre sus pies, estaba Katerea Leviatán, la nieta de la Maou Leviatán.

Una mujer alta que suele usar gafas, aunque ahora las descartó. Una figura voluptuosa que, junto a su piel bronceada, su largo cabello castaño atado en un moño y sus ojos morados, era una de las jóvenes mas deseadas por los diablos del Inframundo.

El top bordo apenas conseguía mantener en su lugar los grandes pechos de la nieta de Leviatán, y su falda negra resaltaba sus anchas caderas y su trasero firme.

Naruto miró de reojo a Lilith que le devolvió la mirada y sonrió. Katerea estaba tan atenta en Naruto que ignoro plenamente la aparición de Lilith.

La reina del Inframundo desapareció repentinamente.

Naruto flexionó su brazo, enviando su codo hacía atrás, y con la cara ya cerca del suelo, empujó su propio peso hacía arriba con potencia.

"¡Ah!"

Katerea se levantó dos metros mas alto de donde estaba, y Naruto aprovechó para cambiar la carga de su peso en su mano.

Cuando la mujer volvió a estar juntando sus pies con los de Naruto, sus ojos se abrieron cuando vio con que dedo estaba cargando el peso de ambos.

"¿El meñique? ¿Cómo?"

Katerea sabía que eso era imposible. Un dedo chico como lo es el meñique no sería capaz de soportar el peso del cuerpo de una persona, mucho menos el de dos.

Sin embargo, lo que Katerea veía, estaba segura no lo vería en otra persona. La forma en que el no se esforzaba e incluso lo hacía ver fácil, no lo vería en nadie más.

Katerea saltó y cayó al lado de Naruto que estaba bajando lentamente, hasta que sus pies tocaron el suelo y se paró.

Miró a Katerea fijamente, con sus ojos serios pero no enojados, una mirada de cazador. Su ceño no se frunció, pero su expresión lo hacía ver más peligroso de lo habitual.

"¿Has estado haciendo lo que te dije?"

Katerea se acercó a Naruto y lo abrazó, pegando sus pechos a su abdomen, pero manteniendo la mirada fija en el, viendo hacía arriba por la diferencia de altura.

"Así es. Cada día que pasa me siento más fuerte. Tal vez el progreso mío sea algo lento comparado al de hace unas semanas, pero es parte del proceso".

Naruto uso su pulgar y su dedo índice para levantarle la barbilla lo suficiente cómo para que el se acerque y de la visión de que se están por besar.

Katerea abrió leve e imperceptiblemente los labios, esperando un beso, aún sin quitar la vista de sus ojos rojos que tanto le atraían.

"¿Cuál crees tú que sea la causa de este pequeño retraso?"

"…. Usted".

Naruto sonrió levemente, y se acercó a su oído para hablarle en un susurro. Su voz grave atravesó hasta su mente.

"¿Yo? ¿Y por qué sería yo la causa de que progreses cada vez mas lento?"

Katerea se apretó a el un poco más.

"Usted es la causa de mis sueños y deseos más profundos, más… lujuriosos, perversos. Estar con usted me provoca el simplemente querer saltar sobre usted, besarlo y tener un orgasmo con el mero hecho de que usted me quite la ropa, y luego desmayarme en la cama empadada en sudor y jugos de amor luego de haber estado horas y horas sintiendo dentro mío lo que esconde en su entrepierna, inhalando el olor a testosterona pura y sexo en la habitación…"

Naruto elogió su capacidad para imaginar tal situación. Ni siquiera Lilith le había dicho algo así cuando estaba demasiado excitada y necesitada de el.

Movió su cabeza hacía atrás y volvió a ver fijamente a Katerea. Estaba sonrojada, su respiración levemente agitada, y el podía sentir mucha energía sexual irradiando de ella.

Sabía que la estuvo evitando en ese lado por meses, algo que no haría con ninguna mujer, pero no le servía sólo tener con ella una vez y luego no pueda continuar.

Una retención de esa energía por meses, sería suficiente.

………

[Castillo Lucifer – Meses antes]

Al día siguiente de la reunión con las familias principales de Gremory, Astaroth, Sitri, Phoenix y Glasya-Labolas, Lilith caminaba junto a Leviatán y Katerea por el castillo principal de todo el Inframundo.

La nieta de Leviatán se veía más delgada, con menos pechos y trasero, además de tener sus músculos apenas marcados, producto de su porcentaje de grasa bajo.

"¿Por qué me convocaron aquí, Lady Lilith?"

"No me ignores mocosa. Yo también te convoqué, así que pregúntame a mi también".

Katerea sonrió con burla hacía su abuela, y escuchó a Lilith hablar tranquilamente.

"Cómo sabes, las mujeres en el Inframundo valemos algo gracias a mi y a Leviatán. Ahora mismo, Naruto tiene un plan que requiere de nosotras".

Katerea se paró por un segundo, y cuándo se recuperó volvió a caminar al ritmo de ambas.

"¿Qué necesita de mi, exactamente?"

La mente de Katerea estaba dándole una idea algo perversa, pero la despejó rápidamente y escuchó a Leviatán hablar.

"Naruto tiene una premonición sobre esta guerra. Mientras el junto a los maous pelean con los arcángeles y Elohim, nosotras y otras mujeres más vamos a dirigir el inframundo y lo que pasa con extrema vigilancia".

"Naruto sabe todo lo que pasa en el inframundo incluso cuando no está en el, pero la pelea con Elohim precisa de toda su atención. Lilith no tiene la… digamos clarividencia de Naruto".

Katerea entendió el punto al que iba su abuela con esa declaración, por lo que solo asintió y siguió caminando junto a ambas.

Llegaron a una puerta doble de 3 metros al final de un pasillo largo. Lilith abrió, empujando con las dos manos ambas puertas, y entraron. La vista que tuvo Katerea al entrar, fue algo que le hizo brillar los ojos y le hizo sentir que el corazón se salía de su pecho.

Naruto estaba acostado en un banco plano, levantando y bajando hasta su pecho una barra con 10 discos de 100 kilos por lado, haciendo apenas un esfuerzo.

De repente, la barra se alargo varios centímetros, y 10 discos de 100 kilos fueron puestos en cada lado por dos súcubos que tenían sus pupilas en forma de corazón.

Ambas súcubos subieron a la barra, apoyando sus traseros que solo tenían un pantalón diminuto, que apenas tapaban sus glúteos.

Naruto siguió subiendo y bajando la barra, ignorando a Lilith, Leviatán y Katerea.

"Escucha, Katerea".

Lilith llamó la atención de la nieta de Leviatán que tragó saliva, ya que sentía como un poco se escapaba de la comisura de sus labios. Leviatán, sin ser vista por Katerea, se sentó en la barra de igual forma, ignorando que no llevaba nada debajo de su falda, y Naruto podía ver su femineidad.

"Eres una mujer con la sangre de Leviatán, una Maou, y el porcentaje de pureza en raza es mayor en ti a comparación de cualquier otra mujer nieta de cualquier diablo. Por eso, y debido a que tanto Leviatán como yo vamos a estar ocupadas organizando todo lo que debe transcurrir, tú entrenarás con Naruto hasta conseguir el poder suficiente para enfrentarte a una legión de ángeles y salir victoriosa".

Katerea miró a Lilith mientras pensaba, desvió la mirada hacía Naruto que ahora estaba haciendo dominadas a una mano, siendo visto de igual forma por ambas súcubos, y Leviatán que ahora estaba parada al lado de Lilith.

"¿Cuánto tiempo llevará este entrenamiento?"

"Meses, años tal vez… tenemos tiempo aún".

"Entiendo… haré lo que sea necesario por el inframundo, usted y por Lord Naruto".

Lilith asintió satisfecha y empezó a caminar fuera de la sala de entrenamiento, o gimnasio, junto a Leviatán. Cerró las puertas detrás de ella, dejando solo a Naruto junto a Katerea y las súcubos.

Naruto se descolgó de la barra y giró su cuerpo para estar frente a las súcubos.

"Retírense".

Ambas desaparecieron repentinamente, en un borrón. Naruto miró fijamente a Katerea, y se acercó a ella lentamente.

Para Naruto fueron 5 segundos, pero Katerea sintió que era eterno. La figura imponente, sudada y excitante de un Naruto en cueros y sudado era algo que mantenía la mente de Katerea en un estado de lujuria elevándose constantemente.

"Muy bien niña. Vamos a empezar tu tortura".

Katerea salió de su ensueño y miró con leves nervios a Naruto.

"Ya no soy una niña, mi lord. Ya soy una mujer…"

"Aun eres una niña para mi. Te falta mucho para que empiece a considerarte una mujer".

Katerea ignoro el leve ardor en sus mejillas y siguió con la mirada a Naruto, que se paro al lado de una máquina que tenía una barra puesta a la altura de su pecho.

"Ven aquí. Empezarás haciendo sentadillas, solo nos saltaremos el calentamiento. Si te lesionas o algo, te curaré cuándo te acostumbres al dolor".

Katerea se acercó a la máquina y prestó atención a las indicaciones de Naruto.

"Pon la barra sobre tus hombros, separa los pies al ancho de tus caderas, y sostén la barra con las manos firmes".

Katerea siguió las instrucciones al pie de la letra, siendo vista por los ojos críticos de Naruto.

"Ahora, baja el culo flexionando las rodillas, cómo si te fueras a sentar, pero mas a fondo. No inclines el cuerpo hacía adelante, respira hondo y mantén el aire cuando bajes, y cuando tengas que subir, lo sueltas. Saca el pecho hacía afuera, y mantén la espalda firme. No despegues los pies del suelo, apoya tu peso en todo el pie".

Katerea hizo lo pedido, cumpliendo así una sentadilla. Naruto asintió, y le ordenó a Katerea que espere.

Naruto puso un disco de 50 kilos de un lado, y mediante telekinesis puso otro disco con el mismo peso del otro lado de la barra.

Katerea sintió el cambio en el peso, y miró a Naruto.

"Ahora has otra sentadilla".

Katerea bajó con algo de dificultad, sintiendo que sus cuádriceps y sus glúteos estaban pesándole, y subió con la misma dificultad.

De esa forma, pasó el tiempo.

Naruto acostumbró a Katerea al ejercicio pesado, haciendo que entrene todos y cada uno de los músculos de su cuerpo, llevándolos al límite en más de una ocasión, pero sin lesionarse nunca.

Con cambios en el ejercicio, la alimentación y la vida diaria, Katerea en menos de 10 meses había progresado de forma increíble.

Sin embargo, el deseo de Katerea por Naruto no hizo mas que aumentar en todos esos meses.

Tantas insinuaciones, palabras que eran una clara invitación a tener relaciones, roce de los cuerpos y de sus partes de forma intencional…

…..

[Castillo Lucifer – Actualidad]

Naruto abrazó la cintura de Katerea y la besó con lujuria, siendo devuelto el gesto de parte de la nieta de Leviatán que saltó encima de Naruto, el cuál la sostuvo del trasero con ambas manos.

Ambos desaparecieron repentinamente, y reaparecieron en la habitación de Rizevim que no estaba en el Castillo.

Los ojos de Naruto se abrieron y el rojo zafiro brillo con diversión y malicia.

Acostó a Katerea en la cama, rompiendo el beso. La Leviatán miró con desesperación como el Lucifer se tomaba todo el tiempo del mundo para bajar su falda, y parecía disfrutarlo.

"Por favor… no me haga esperar…"

Naruto levantó una ceja y la miró a la cara, acostó su cuerpo sobre el de ella, manteniendo varios centímetros de distancia, pero apegando ambas pelvis.

"¿Disculpa? ¿Quién eres tú como para decirme que hacer?"

El agarro con su mano la nuca de Katerea y acercó aun mas su rostro. La diablesa miró fijamente a Naruto. Sus mejillas sonrojadas y el vapor que salía de su boca por su respiración agitada eran símbolos de algo que a Naruto le fascinaba.

"No soy quién para darle órdenes… disculpe mi arrogancia, mi lord~".

Naruto puso sus manos en el top bordo de Katerea, y lo saco poco a poco, con la castaña levantando los brazos para colaborar, hasta que los pechos de Katerea sintieron el frío del ambiente, y el calor del cuerpo de Naruto.

"Voy a castigarte por tal insubordinación…"

Por la siguiente media hora, el mundo de Katerea era similar a estar dentro de una aurora boreal. Orgasmo tras orgasmo provocados solo por los dedos y la boca de Naruto, y no habían llegado al plato principal.

La nieta de Leviatán sentía que estaba en un mundo lleno de felicidad. El hombre de sus fantasías le dio tantos orgasmos que ella no podría darse con su propia mano o con juguetes, y aun sentía ganas de continuar por días.

Quería quedarse en los brazos del amo y señor del inframundo hasta el fin de sus días.

"¡Lord Naruto! ¡Hay un problema importante!"

Una sirvienta entró por la puerta apurada y con nervios. Naruto sacó su cara de la entrepierna de Katerea que miraba de reojo a la sirvienta, respirando agitadamente, mientras se secaba el sudor de la cara.

"¿Qué pasó?"

Preguntó Naruto con tranquilidad, sin importarle que Katerea posó sus piernas en sus hombros, y la sirvienta veía con envidia a Katerea.

"Una parte importante de las fuerzas que fueron a atacar a los ángeles han sido eliminados por grupos de ángeles y de caídos, cada quién por su lado. Se llevaron una parte importante de esos grupos, pero los nuestros fueron eliminados por completo, solo quedó uno que murió luego de dar la noticia".

Naruto levantó las piernas de Katerea y se puso de pie. La sirvienta se paró fuera de la habitación, y Naruto miro a Katerea con tranquilidad.

"Vístete".

Él Lucifer salió de la habitación, y emprendió camino al baño para sacarse el olor que tenía, una mezcla de sudor sucio y de sexo.

Aunque el podía darse un baño con solo un hechizo básico, prefería pasar un buen rato con la sirvienta que lo estaba siguiendo.

Ya había hecho su trabajo con Katerea. Ahora tenía que ponerse a trabajar en la guerra… otra vez.